Luego de alimentar al rubio bien y comer él también no supo que hacer, se sentía como un aprovechador ante las atenciones del patriarca así que le pidió que se quedara en la habitación en lo que el investigaba.

Todo parecía demasiado real para que fuera todo producto de su mente.

¡Ah! ¿Y Teddy? ¿También habría un Teddy ahí? Ninguno de los elfos había mencionado un bebé, no creía que alguien que pudo destruir a Lucius de esa manera podría criar saludablemente a un hijo así que supuso que en algún momento lo había perdido.

¿O Andrómeda le había quitado la custodia?

Si pensaba lo que ocurría como una realidad alterna todo tenía un poco más de sentido, en algún momento las cosas empezaron a salir mal y él terminó siendo como un tirano desquiciado. O tal vez Lucius se le fue entregado así y él no tuvo que ver, lo cual sería un buen consuelo pero también sabía que no había muchas posibilidades de ello.

Caminó por el pasillo llegando a la biblioteca, parecía que era exactamente igual de lo que recordaba. Se alejó de ella y buscó en otras habitaciones, se suponía que eran suyas ¿No? Todo parecía demasiado normal.

Cansado regresó a la habitación tan confundido como se había ido, incluso si estaba en otra realidad no había ninguna razón por la que estuviera ahí ¿La poción matalobos había logrado matarlo y en vez de ir a algún lado terminó en la vida de otro Remus? ¡Al menos podrían haberlo puesto en uno que fuera normal! ¡Con una familia y eso! ¡No como alguien que había destruido una vida sin remordimientos!

Abrió la puerta notando que el rubio estaba arrodillado en el suelo, inclinado hacia adelante como que si estuviera orando y su cabello tapaba cualquier expresión. No pudo evitar mirar su espalda ante la posición notando que también tenía algunas cicatrices, se acercó y apoyó su mano sobre el hombro del rubio quien se sobresaltó arrodillándose bien antes de abrazarse a las piernas del licántropo.

Lucius estaba cálido y tembloroso por lo que mantuvo su mano sobre su hombro hasta que se calmó.

—Lucius… ¿Por qué no te quedaste en la cama? —Lo despegó de él lentamente para poder ver su rostro, el rubio de nuevo temblaba y Remus se encontró extrañando de nuevo al hombre que había conocido. Creyó que era irrompible pero al parecer alguien había encontrado con que romperlo.

Y había sido él. O alguien que supuestamente era él ¡Bueno, él no sería capaz! ¡El Remus de ahí debía estar definitivamente loco!

—Un buen sirviente espera a su maestro de rodillas en el suelo, si soy bueno no hay castigo. Toda la crueldad es merecida. Si fuera bueno, no necesitaría castigo. Si fuera perfecto no habría necesidad de dolor.

Pero no soy perfecto, yo merezco todo ¡Lamento decepcionarlo! — Y los sollozos sonaron de nuevo, Remus se quedó congelado sintiendo que era demasiado irreal. Se arrodilló con cuidado en el suelo y abrazó al patriarca acariciando suavemente su espalda como que si se tratara de un niño.

Solo pedía que algo… lo que fuera, hubiera quedado de Lucius. Sería más fácil si tan solo se mostrara reacio a siempre suplicar, si tan solo hubiera una pequeña cantidad de rencor en vez de adoración.

¿Cómo podía mirar de esa forma a alguien que le había hecho tanto daño? ¿El otro Remus lo había hecho decir esas frases ensayadas hasta el cansancio? ¿O le había dado el trabajo a otro?

—Has sido bueno, Lucius. Muy bueno… tranquilo ¿Si? Has sido bueno. — Acarició su cabello como que si estuviera consolando a un animal herido y Lucius solo se aferró más a él. Por suerte en poco tiempo los temblores cesaron al igual que las lágrimas.

Acarició suavemente su espalda sintiendo tristeza al sentir la piel irregular, tal vez algunas cicatrices podrían ser borradas. Tal vez podía llevarlo a San Mungo, pero ¿Podía? Lucius parecía ser una clase de esclavo.

¿Todos los mortífagos habían terminado así?

Parecía que el que tenía más información allí era el propio Lucius, así que debería hacerle las preguntas a él. Pero no tuvo tiempo de decir algo más cuando la elfina apareció.

— ¡Amo! ¡El señor Black lo espera abajo! — Exclamó dando una reverencia. Remus parpadeó tratando de recordar que decía Lucius en esas situaciones.

—Sírvele algo para tomar, ahora bajo. — Ordenó antes de que la criatura desapareciera, miró hacia Lucius que le devolvió la mirada algo asustado.

¿Black? ¡Sirius! ¡Sirius estaba vivo! Apenas contuvo la sonrisa pero tan rápido como vino la alegría se volvió temor. No era su amigo quien estaba allá abajo.

Tenía que convencer a otra persona que nada había cambiado ¿Por qué sentía que cualquier persona de ahí lo mataría si supiera que era un impostor?

Acarició la mejilla de Lucius quien se apoyó en él cerrando los ojos y sonriendo con total confianza, igual que un gatito. Suspiró sabiendo que no podía bajar sin el patriarca, se vería demasiado raro.

—Lucius, iremos a hablar con Sirius ¿Está bien? ¿Normalmente usas esto cuando lo veo? — Preguntó suavemente, el patriarca tembló y Remus temió que volviera a llorar pero no lo hizo, sus ojos solo brillaron en lágrimas pero ninguna salió.

—Uso lo que usted quiera que use. — Murmuró al fin, encogiéndose en sí mismo. Remus suspiró pensando que no tenía mucho tiempo, moviendo su varita alargó más la falda y sacó ropa interior, esta vez no preguntó y solo lo ayudó a colocársela sintiendo un nudo en la garganta cuando el rubio ni siquiera preguntó, solo ayudó a ponerse la prenda.

El licántropo miró la cadena y decidió que no la necesitaba.

Podía inventar una excusa, había sido un merodeador después de todo ¡Podía salir delante de cualquier situación!

Se sintió un poco patético dándose ánimos a sí mismo, tal vez no era demasiado tarde para negarse pero si quería aprender algo más de ese mundo tendría que interactuar. Y quien sabía, tal vez muriendo volviera a su vida original. Extrañaba a su hijo y al odioso de Lucius.

—Caminaras al lado mío ¿Está bien? Puedes apoyarte en mí si te sientes intimidado. — El Lucius que conocía se hubiera burlado del solo hecho de que creyera que Sirius podía intimidarlo pero este lo miró ridículamente esperanzado y se abrazó a su costado acurrucándose, manteniendo su mirada en el suelo.

Remus notó que estaba descalzo y pensó que debía arreglarlo cuando volvieran.

Se sintió nervioso todo el camino, bajó las escaleras lentamente para que Lucius no tuviera que soltarlo y mantuvo un brazo sobre la cintura del mayor todo el tiempo. Parecía que era un gesto normal porque el patriarca lo aceptó gustoso ¿O había algo de él que el rubio no aceptaría?

No tardó en divisar a Sirius, se veía mucho más vivo, sano y fuerte de lo que recordaba. Él estaba sentado en uno de los sillones y solo cuando se acercó notó que había alguien sentado en el suelo apoyando su cabeza en la pierna de su amigo como Lucius lo había hecho en la cama.

— ¡Remus! — Sirius se levantó sin siquiera importarle casi tirar a la otra persona, Remus se obligó a sonreír mirando temeroso hacia Snape sin saber con qué se encontraría. Pero cuando los ojos negros se abrieron lo miraron con desdén y odio, una mirada que antes lo había intimidado ahora lo hacía sentir más calmado.

Al menos algo no había cambiado.

Snape no parecía roto en lo absoluto.

—Sirius. — Saludó solo con una inclinación de cabeza antes de sentarse, Lucius se sentó a su lado en el suelo y se apoyó en él, cerrando los ojos y acurrucándose. Remus acarició su cabeza disfrutando de la suavidad de su cabello sin saber que expresión poner notando como Snape miraba ahora a Lucius con una expresión indescifrable.

El nombrado volvió a sentarse sonriendo ampliamente.

—Veo que has tenido una buena mañana. — Se burló el animago mirando hacia el rubio —Aunque Lucius siempre hace un buen trabajo. —Sirius se inclinó ligeramente, estirando su mano como que si Lucius fuera un perro que debía acercarse pero el rubio solo se acurrucó más contra él como que si tratara de esconderse del sangre pura.

Tal vez la dependencia que sentía hacia él eclipsaba el miedo pero con Sirius, Lucius no tenía ese vínculo.

Remus apoyó una mano en la cabeza del mayor evitando que se acercara a su amigo, notó la confusión de Sirius quien se irguió de nuevo mirándolo con curiosidad. El licántropo no sabía si quiera de que hablar ¿Debería confesar de una vez que no era él? Tenía su varita pero no sabía que tan bueno era ese Sirius.

—Supongo que hoy no está obligado a saludar ¿Tesoro, lo saludas? — Sirius se apoyó contra el respaldo empujando al otro Slytherin ligeramente, Snape entrecerró los ojos pero aun así se levantó.

A diferencia de Lucius tenía un pantalón simple, su piel estaba cubierta de cicatrices pero no podía precisar si no las tenía antes de la segunda guerra. Ninguna parecía reciente, en realidad.

Además de una "SB" tatuada en las costillas no parecía tener ningún otro daño.

Acarició suavemente el cuello de Lucius sin saber que esperarse, Snape lo miraba neutralmente como que si no le importara nada en particular. Remus tuvo ganas de echarse para atrás porque realmente no quería saber cómo saludaban en ese lugar tan retorcido pero fue demasiado tarde, Severus apoyó una de sus manos en su rodilla y más rápido de lo predecible, le encajo un zarpazo en la mejilla haciéndolo sangrar.

Lucius y Sirius dieron un pequeño chillido antes de que el segundo se levantara y lo agarrara por el collar tirándolo hacia atrás.

— ¿¡Pero qué diablos te pasa!? — Sirius gritó furioso contra el ex profesor agarrándolo con demasiada fuerza del collar, Snape solo gruñó por lo bajo tratando de evitar que el merodeador lo ahorcara.

Remus se había quedado en shock, Lucius se levantó deslizándose sobre su regazo y sacando un pañuelo empezó a limpiar la herida con cuidado y dulzura. El castaño lo miró, ignorando por unos segundos los gritos concentrándose en la adoración en los ojos grises.

¿Qué tan roto estaba? ¿Cómo podía profesar tanta dulzura a alguien que lo había vuelto la sombra de lo que era? No creía que Lucius pudiera ver la diferencia entre él y el Remus que le había hecho eso, por lo tanto esa ternura estaba destinada para una persona horrible.

— ¡Padrino, ya suéltalo! — Harry apareció de pronto desde la chimenea, Remus lo miró notando lo maduro que se veía. A diferencia de ellos no parecía traer compañía.

Sirius frunció más el ceño y empujó a Snape, pero pareció calcular mal ya que en vez de tirarlo contra el suelo lo hizo contra el sillón y él no sufrió ningún daño.

Rodeó con sus brazos a Lucius pero este volvió a deslizarse hacia el suelo.

— ¡Harry, lo atacó! — Sirius miró furioso al niño que vivió mientras Severus se levantaba con cuidado y sin decir nada, solo pasando una mano sobre el collar.

— ¡Desde las doce soy el encargado de su seguridad por veinticuatro horas! — Harry alzó la voz más fuerte y Lucius se apegó más a Remus cerrando los ojos con fuerza. El licántropo suspiró acariciando su cabeza nuevamente tratando de calmarlo.

— ¡Ni siquiera sé para que lo quieres! ¡Ya tienes al Malfoy menor y ni lo usas! ¡Y mucho menos a Snape! ¿Qué haces, lo dejas hacer pociones por un día? —

— ¡Lo que haga con él no te importa! — Harry parecía totalmente furioso.

— ¡Es mi esclavo también! ¡Más mío que tuyo! — Pero había algo extraño en la voz de Sirius, como que si se obligara a gritar. Como que si no estuviera realmente molesto pero algo lo empujaba a eso.

— ¡Y es mi responsabilidad un día cada siete días! — Y como que si fuera programado el reloj empezó a sonar, Remus ni siquiera había notado que estaba ahí. Las doce en punto y entonces supo porque estaban en su casa.

Por alguna razón hacían el intercambio de Snape ahí y por ello no había tenido miedo alguno en atacarlo.

Sirius los miró con furia y agarró una de las manos del maestro de pociones.

—Cuando vuelvas conmigo me aseguraré de romper cada hueso de tus manos para que no puedas hacer pociones nunca más. Lo que debí haber hecho hace años. — Amenazó antes de soltarlo ganándose una mala mirada de parte de Snape.

Remus negó con la cabeza sin saber cómo meterse, Lucius se había acomodado entre sus piernas de manera bastante insistente para su confusión, pero cuando estiró su mano hacia su entrepierna el licántropo agarró su mano deteniéndolo mirándolo con sorpresa.

El rubio lo miró asustado y empezó a temblar, Remus suspiró y lo alzó sentándolo en su regazo rodeándolo con sus brazos para que no pudiera intentar nada más. Solo cuando lo tuvo acomodado notó la mirada de los tres adultos.

Harry tenía los labios apretados con fuerza.

—Gracias por tener consideración conmigo hoy. — Dijo muy tenso el de ojos verdes, agrandando un abrigo que traía con él y pasándoselo al profesor quien se lo puso enseguida. Remus sintió que su rostro palidecía y volvió a mirar a Lucius ¿Acaso él hacía que…? No, imposible ¡Sería demasiado humillante! ¿Para qué? ¿Para demostrar que Lucius era capaz de cualquier cosa si se lo ordenaba?

Frunció el ceño con enojo pero pareció que Harry lo tomó contra él porque levantó la barbilla, Remus podía notar que estaba tratando de permanecer fuerte como que si quisiera ser más suave pero algo se lo impidiera.

—Me retiro. Sirius, nos vemos mañana. — Dijo el joven antes de caminar a la red Flú seguido por Snape que iba inusualmente silencioso ¿O no podía hablar? Por la cicatriz de su garganta…

Sirius se levantó demasiado rápido y volvió a agarrar la muñeca del ex profesor de pociones, mirándolo casi con furia.

— ¿En serio tan poco te importa? ¡Todo, absolutamente todo lo que tú no pagas lo paga tu amigo! ¿Lo entiendes?

¡Pero claro, a ti tampoco te importa! ¡Eres un Slytherin! — Alzó su voz señalando hacia Lucius quien solo se encogió.

—Ya no hay nada que salvar. — Severus habló bajo, pero incluso el rubio no reaccionó ante lo dicho, como que si no hablaran de él.

— ¡Solo tu pondrías la vida de otra persona para salvar la tuya! —

— ¡Sirius! — Harry volvió a alzar la voz y Remus se sintió como espectador totalmente ajeno. Aún no entendía como ese mundo se manejaba y esperaba que no lo pusieran en medio de la pelea.

—Black, míralo. Debiste amenazarme con él antes de que tu amigo lo rompiera. Nunca hubo que salvar. — La frialdad del ex espía fue demasiado, incluso el licántropo no pudo evitar mirar hacia Lucius quien solo se presionaba contra su pecho como que si quisiera fundirse en él.

— ¡Y por eso no te importa! —

—Reconozco cuando debo dejar a alguien atrás. — Lo obligó a soltarlo antes de entrar a la chimenea y usar el polvo Flu. Harry los miró a ambos con enojo antes de desaparecer en llamas verdes también.

Lucius se había abrazado con fuerza a él, con los ojos cerrados como que si odiara totalmente los gritos. Remus lo abrazó también sintiendo un ligero temblor ante las palabras de Snape sintiéndolo demasiado cruel.

Sirius bufó y volvió a sentarse, dejándose caer solo para mirar hacia Remus.

—Para él, solo existes tú. Hiciste un buen trabajo. — Pero a pesar de lo que dijo, Remus pudo notar la lastima en sus ojos al ver al rubio.

— ¿En serio quieres eso de Severus, Sirius? ¿Su dependencia? Parece que tienes debilidad por él porque a pesar de gritar no parece haber sufrido daños. — Trató de que su tono saliera neutral y se sorprendió al ver el estremecimiento en su amigo al igual que un poco de miedo.

Sirius estaba asustado de él pero seguía ahí ¿Su crueldad era fingida solo para satisfacerlo?

El animago empezó a reírse, primero forzado y luego más natural pero su nerviosismo era palpable, era como alguien culpable que había dado una pista definitiva pero se negaba a admitirlo.

—La adoración que Lucius siente por ti es completamente magnifica. — Sirius no lo miró a los ojos, solo estiró su mano y acarició la mejilla del patriarca. Remus notó el temblor del rubio así que acarició uno de sus brazos. —La próxima luna llena Harry volverá a quitármelo, tal vez podríamos… como la última vez. —

Sintió enojo al principio por haber creído que al menos Sirius no era así de cruel pero luego notó algo: estaba haciéndolo mirar a Lucius. Estaba desviando su atención para que solo mirara el rubio y entonces lo entendió.

Estaba haciendo a Lucius blanco de sus pensamientos, de sus planes, de su crueldad. Sirius lo estaba empujando a Lucius para evitar que eso lo tocara a él o a Severus.

La sola conciencia de eso hizo que el nudo en la garganta volviera a formarse.

¿Era posible que se hubiera vuelto un monstruo peor que el hombre lobo?

Abrazó con más fuerza a Lucius inclinando su cabeza y apoyando su frente en la del rubio para evitar que Sirius viera todas las emociones que pasaban por su rostro.

—No. No se ha recuperado del todo y necesita descansar. — Golpeó la mano de Sirius ligeramente mientras trataba de esconderlo de su mirada.

No, nadie tenía el derecho de causar ese nivel de daño ¡Por Merlín, habían peleado una guerra para evitarlo! ¡Si eran culpables debían ir a Azkaban! no ser torturados, vueltos objetos sexuales que no tenían consciencia del valor que tenían.

—Eso nunca te ha detenido. — Sirius se inclinó un poco.

—No quiero compartirlo. — Y solo para probar gruñó amenazante, la reacción fue casi inmediata. Sirius asintió, dejó de preguntar y se tensó, la incomodidad era palpable en el ambiente.

—Creo que debo irme. — Ni siquiera se despidió como debería.

Remus respiró profundo aun manteniendo al rubio entre sus brazos el cual pareció entender y se volvió un pequeño zorro ártico, sorprendiéndolo. Acarició las orejas del animal y sonrió cuando se hizo un ovillo en su regazo.

Quien sea que fuera el Remus de esa realidad era alguien de cuidado.

Sirius parecía que le tenía miedo pero lo enfrentaba para seguir siendo su amigo, Harry apenas reaccionaba ¡Pero el chico se había enfrentado a Voldemort! ¡Por supuesto que no le iba a temer!

Y todos habían hecho de Lucius el sacrificio.

Abrazó con ternura al zorro y se levantó teniéndolo en brazos, dirigiéndose a la habitación para volver a dormir.

Tal vez así despertaría de esa pesadilla.


Tengo examenes la semana que viene asi que tardare en actualizar :c
AnaM1707: Remus tampoco tiene idea de que puede hacer o_o
Cristine Malfoy: Parece que Draco tuvo suerte :3