Saku estuvo en mi mente toda la maldita noche.
No hemos hablado desde que me dijo claramente que no quería tener niños.
Reviso algunos papeles en mi escritorio mientras pienso.
Tengo treinta y cinco años. Definitivamente no me estoy volviendo más joven y pasé la mayor parte de mi vida adulta creyendo que algún día tendría niños.
Quería niños.
Entonces el huracán Saku atravesó mi vida y mi corazón. La puse en un pedestal. Estaba seguro de que era perfecta.
Ahora, ya no es tan perfecta.
¿Pero eso significa que es menos perfecta para ti?
Pensemos sobre ello.
No hay forma de que venda The White Rabbit, lo que quiere decir que todos mis fines de semanas serían demandantes y frenéticos. No sería capaz de pasar las noches de los fines de semana con mi familia.
Me encantaría que Saku estuviera conmigo en el club y no será capaz de hacerlo si estuviera embarazada o en casa con nuestros hijos. Además, es la dueña de Safira. ¿Cómo podría trabajar con un hijo al que cuidar?
Sería injusto que tuviera que cuidar a nuestros bebés todo el día y toda la noche mientras yo tengo negocios del club hasta tarde. Básicamente estaría criando a un niño sola.
¿Qué tipo de padre sería?
Amo a Saku.
Y eso es todo lo que cuenta, ¿cierto?
Algunas veces el amor no es suficiente.
He llegado a la conclusión de que quizás los niños no están en las cartas para mí. Y estoy sorprendido con cómo me siento acerca de ello.
Estoy bien con ello.
No amo la idea pero nunca me paré a pensar acerca de cómo afectaría el estilo de vida que llevo el criar a un niño. Es una parte importante de mí. No quiero renunciar a eso.
¿Así que tal vez...?
Sonrío para mí, tomo mi billetera y me dirijo a la puerta.
Rawr Raaawr
—Demonios nena, ese es un sonido desagradable.
Me congelo.
Mis ojos se amplían a medida que me giro lentamente hacia la puerta. Ahí está de pie un Sasuke sonriente, con su hoyuelo y todo.
Ah, de acuerdo...
Estaba un poco asustada. Pensé que habíamos terminado.
No sé qué está pasando ahora mismo, pero está sonriendo. Trago con dificultad y me encojo de hombros.
Explico suavemente:
—Sigo olvidándolo. Sólo necesita nuevas baterías y alguien que las cambie.
Camina hacia mí y pone su mano en mis caderas. Baja su rostro hasta que sus labios se encuentran con los míos y dice contra ellos:
—Haré que mi chico lo repare, nena.
Mi corazón salta.
Estoy aturdida brevemente.
Después de un momento en el que permito que mi cerebro tartamudee pregunto suavemente:
—¿Esto quiere decir...?
Besa ligeramente mis labios y responde:
—Sí, cariño. No niños. Está bien por mí.
¡Por la barba de Zeus!
El alivio corre por mis venas y una familiar calidez se esparce por mi cuerpo.
Envuelvo mis brazos alrededor de su cuello y lo sostengo con fuerza. Hago esta horrible risa-llanto y ni siquiera me importa que tan estúpida suene.
Beso sus labios con fuerza y digo en un susurro.
—¡Oh por dios! —Llanto-Risa—, pensé que te había perdido —Beso-Hipo-Risa—. Anoche fue la peor noche de la historia. —Sollozo-Beso—. ¿Estás seguro? —Bufido-Beso.
Se ríe entre dientes y me levanta. No tengo otra opción más que envolver mis piernas alrededor de su cintura. Me sostiene con un antebrazo debajo de mi trasero y el otro a través de mi espalda.
Responde tranquilamente:
—No tengo vida sin ti, nena. Tú eres eso para mí.
Me echo a llorar y él me balancea. Lo agarro fuertemente como si fuera a desaparecer.
No me importa quién esté mirando.
Ino, Hinata, y Hanabi, todas vitorean, dan chillidos y ríen alrededor de la tienda. Escucho a Ino gritar, "Sácala de aquí, astuto hijo de arma."
Alzo mi rostro y él sonriendo dice:
—Tienes mocos, nena.
Me rio y limpio mi nariz con mi manga. Esa es la última de mis preocupaciones ahora mismo.
¡Tengo a Sasuke! ¡Sasuke es mi hombre! De nuevo...
Voy a hacer todo lo que pueda por mantenerlo. Lo amo tanto.
Recargando mi frente contra la suya, susurró:
—Te amo tanto, Sasu.
Su rostro se suaviza mientras responde:
—Te amo más, diminuta Saku.
Gloria al cielo, gracias Dios.
Después de ir a Safira y reconciliarme con mi chica, fuimos a almorzar.
Saku se sentó en mi regazo. Bueno, se sentó tan cerca de mí que prácticamente lo estaba.
Comimos sushi, robamos besos y nos sostuvimos el uno al otro. Sólo apreciándonos después de nuestra casi ruptura.
Cuando nos fuimos seguíamos abrazándonos hasta que llegamos a Safira. Le di a Saku un beso largo y lento.
Nunca más.
No sé cómo seguiría sin ella. Más importante, jamás quiero volver a estar sin ella.
Miro la hora en mi reloj de pulsera, 2:11 pm. Hora de ir a una reunión.
A las dos y media llego al almacén que los Sixes poseen conocido como la fábrica.
La fábrica es bien conocida entre las pandillas en Nueva York. Está fuertemente custodiada durante el día y la noche; sin embargo, todo lo que la mantiene a salvo es un sistema de alarma.
Lo sé porque Marcus fue asesinado tratando de sacarlos papeles con esta información de la oficina de mi padre. Mi padre nunca ledio esta información a Chaos y no estoy seguro del por qué. Habría sido fácilorganizar una redada y robar las drogas que almacenaban ahí. No obstante, si Chaos hicieraeso habría empezadouna guerra entre Chaosy los Sixes.
Supongo que por eso papá nunca entregó está información.
No soy lo suficientemente estúpido como para venir solo a ver al Tío Jerm. Ghost vino conmigo; él asusta a la gente por buena razón. Ghost no vacilaría en dispararte en la cara si pensara que su vida está en peligro. Atrás ha quedado el chico que se lamía sus heridas sin una palabra.
Entramos a la oficina del almacén y somos cacheados. Esto no es inusual.
Sería irrespetuoso esconder un arma en una reunión.
Dejamos nuestras armas pero sé que Ghost nunca iría completamente desarmado.
Somos escoltados por un matón callejero, a la oficina del Tío Jerm. Solo he estado aquí una vez antes, cuando era un adolescente, pero lo recuerdo bien. Estaba petrificado. Pensé que daría mi último suspiro en este almacén.
La puerta se abre y el Tío Jerm está de pie frente a su escritorio, sonriendo con los brazos abiertos.
La cosa acerca del Tío Jerm es que tienes que adorarlo. Es adorable. Siempre con una sonrisa o una palabra amable.
Te diría que no está hecho para este trabajo pero conozco algunas de las cosas que ha hecho.
Es material para pesadillas.
Hará lo que sea por proteger a sus chicos.
Camino hacia el pequeño Afroamericano de sesenta años quien siempre viste un traje y corbata, lo abrazo y doy una palmada a su espalda. Ghost no abraza. Solo se posiciona en la esquina en guardia.
El Tío Jerm se aleja de mí y dice:
—Bueno, bueno, que el pequeño chico se convirtió en un gran hombre.
Me rio entre dientes. No era muy alto la última vez que nos encontramos. Solo era un maldito niño. Estoy sorprendido que recuerde.
Sonriendo, digo:
—Tío Jerm. Te ves bien.
Palmea su barriga y replica:
—La vieja me cuida bien. Colesterol esto y colesterol aquello. Ya no me deja comer nada. Piensa que voy a tener un ataque cardíaco o alguna mierda de esas.
Me hace señas para que me siente, lo cual hago. Entonces toma su lugar detrás de su escritorio. Es muy similar al mío.
Junta sus manos y dice:
—Así que, creo que tenemos un pequeño problema.
Asiento y respondo:
—Sí, señor. Creo que lo tenemos. Su chico Omarr irrumpió en el apartamento de mi chica e hizo un trabajo con su gato. Le arranco la cabeza y lo colgó como un adorno de Navidad en la parte trasera del porche. Afortunadamente, la vecina lo encontró antes de que lo hiciera Saku.
La cara del Tío Jerm se torna seria. Murmura:
—No me gusta esto. Omarr... Bueno, no ha sido el mismo desde que Marcus murió —Se endereza y revela: —Siempre me ha odiado por no tomar represalias. No me cuenta las cosas como solía hacerlo. Pero oí de tu Saku. Chaos parece realmente complacido con que te hayas encontrado una chica. Dicen que es muy bonita. Estoy feliz por ti, hijo. Cuando tienes algo así de bueno, tienes que sostenerlo con ambas manos, ¿me oyes?
¿Ven a lo que me refiero? Adorable.
Asiento y continúa:
—Omarr ha sido extremadamente irrespetuoso últimamente. No se presenta para sus turnos. Ya no responde ante mí —Se echa hacia atrás y con un suspiro dice.
—Se ha vuelto un granuja, chico.
Oh, Joder.
Esto es lo que estaba temiendo. Omarr ya no está acatando órdenes del Tío Jerm, lo cual quiere decir que sólo está respondiendo ante sí mismo. Esto es básicamente Omarr haciendo sus propias reglas. Si el Tío Jerm tienes pruebas de que Omarr está actuando a sus espaldas, no tendrá opción más que matarlo, lo cual estaría bien para mí.
Pronuncio un vacilante:
—Ya veo.
El Tío Jerm asiente y dice:
—Sí. Sé que me entiendes, hijo. No hay mucho que pueda hacer acerca de él justo ahora pero haré que mis chicos estén atentos. No lo he visto desde hace días. Si pudiera controlar esto, lo haría. Aterrorizar a una chica inocente no es la manera en que los Sixes actúan. Escuché que la quiere. Será mejor que aumentes la seguridad por tu lado. Si la quiere, la tomará. Ahora cuídate, ¿me has oído?
Y así como así, somos despedidos.
No resolvimos nada pero al menos obtuve algo de información. Parece que el siguiente paso es la seguridad.
Son alrededor de las cuatro cuando escucho el espantoso timbre.
Estoy un poco aturdida cuando entra Ghost con otros tres hombres. Ghost ni siquiera nos mira cuando entra y sale de los cuartos dando instrucciones a los hombres. Un hombre tiene un cuaderno de notas y una pluma y está escribiendo furiosamente mientras que asiente. Un hombre está tomando medidas. Y el otro hombre casi me aparta a empujones para llegar debajo del contador.
Bueno, discúlpaaaaame, Rudo McRudimbécil.
Ghost finalmente se da cuenta de que estoy viva y seacerca. Dice firmemente:
—Estamos aumentando tu seguridad, S, considerando que tienes... —Mira alrededor de Safira y luego de regreso hacia mí—, ninguna. Vamos a arreglar ese maldito timbre también.
Yupii a lo del timbre. No estoy tan segura acerca del resto. Pregunto cautelosamente:
—¿Hay alguna razón por la que necesite seguridad en una tienda en la que he estado dos años sin problemas?
Me frunce el ceño y responde:
—Si tienes algún problema, díselo a Sasuke. Sólo sigo órdenes, S.
¡Bueno maldición!
Miro alrededor y veo que los hombres ya están perforando hoyos en mis paredes y echando polvo sobre algunas de las ropas.
¡Eeek!
Corro hacia las ropas y las quito de los escaparates. Las sacudo lo mejor que puedo pero estoy segura que van a necesitar una limpieza a vapor.
Mi rostro se convierte en un ceño que va a juego con el de Ghost y acecho hacia el ordenador. Inicio sesión en el Messenger Instantáneo y escribo.
LaBombaHaruno: Sasuke the Dik, tienes alguns explicacions q dar!
Inmediatamente obtengo una respuesta.
Sasuke123: De acuerdo, nena. Más tarde.
¡Oh no, no lo hizo!
LaBombaHaruno: Puedes explicar por fav xq tengo a 3 hombres y a Ghost arruinando mis malditas ropas?!
Sasuke123: Estaré ahí en dos.
¡Eso es más adecuado!
Dos minutos más tarde, Sasuke entra a zancadas en la tienda y empieza a ladrar órdenes. "No pongas eso ahí", "Estas ropas son muy caras, con cuidado", "Arreglen el maldito timbre antes de hacer algo más, es una emergencia."
Mi salvador.
Mi rostro se ha suavizado para entonces. Camino detrás de Sasuke, lo abrazo y presiono mis labios en medio de su espalda. Emito un amortiguado:
—Gracias, cariño.
Su mano frota las mías que están juntas y apretadas alrededor de su cintura. Responde:
—Cuando sea, encanto, Sasuke ladra otra orden:
—No pongas la cámara ahí. Necesita enfocarse en el exterior también.
¿Cámara? Tranquilamente pregunto:
—Sasuke, ¿por qué necesito cámaras?
Ladra otra orden:
—Pon el botón de pánico antes que la cámara.
¿Botón de Pánico? ¿En Dickens?
¡Me estoy volviendo loca! Susurro:
—Sasuke, me estás asustando.
Se gira en mis brazos así que ahora estoy abrazando su parte delantera. Besa mi entrecejo y responde tranquilamente:
—Simplemente es por precaución, Saku. No creo que estés en peligro pero vale la pena tener esto como medida de seguridad. Quieres a tus chicas a salvo, ¿cierto?
Golpe bajo justo ahí, ¿Qué se supone que diga a eso? ¡¿No?!
Contesto enfurruñada:
—Sí.
Sonríe y dice:
—Bien. CCTV va directo a nuestro cuarto de seguridad el cual Ghost o Naruto van a monitorear. El botón de pánico hace que nuestro cuarto de seguridad se vulva loco. Tan pronto como suene, estaremos a medio minuto de distancia. Más seguro que Fort Knox, nena.
Debo admitir que eso suena bien. Me hace sentir más a salvo. ¿Pero de qué se supone que tengo que estar asustada?
Pregunto cautelosamente:
—¿Cuánto va a costar todo esto, Sasuke? Parece terriblemente caro.
El rostro de Sasuke se pone serio a medida que responde:
—No vas a pagar ni un centavo, nena. Ni siquiera trates de discutir conmigo sobre esto. No necesitarías ninguna de estas mierdas si no fuera por mí. Cuido lo que es mío.
Mi corazón se aprieta.
Eso es un poco dulce. Pero debe costar miles de dólares. No me gusta eso.
Trato de discutir.
—Pero...
Sasuke me corta con un beso profundo e inmediatamente mi cuerpo traidor responde.
No es justo, tú gran malo.
Se aleja ligeramente y dice firmemente:
—No.
Bueno, supongo que ese es el fin del argumento.
Tardan una hora en instalar las cámaras, el botón de pánico, y el nuevo sensor de la puerta.
¡Hurra!
Nuestro timbre funciona de nuevo. ¡Tengo que hacer un pastel para conmemorar esta ocasión maravillosa!
Beso a Sasuke, palmeo la mejilla de Ghost, y agradezco a los otros hombres.
Todos se van y yo me desplomo. Ni siquiera hice nada y estoy agotada.
Hmmm.
¿Me pregunto qué pasaría si presiono el botón de pánico en este momento?
Miro a mi alrededor. Cuando estoy segura de que nadie puede verme me meto bajo el mostrador. Mis dedos se crispan.
¿Conoces el dicho de la curiosidad mató al gato?
Estoy segura de que fue escrito por mí.
Deslizo mis dedos desde la parte superior del mostrador hacia abajo y justo cuando entran en contacto con el botón...
Salto dos metros cuando suena el teléfono. Mi mano golpea mi pecho, respiro profundamente y mis piernas tiemblan.
Parece que soy tan asustadiza como un gato también.
Respondo y antes de decir hola, oigo:
—Ni siquiera pienses en ello.
¡Es Ghost!
Me siento, frunzo el ceño, y coloco una mano en mi cadera. Me recuesto.
—¡No iba a presionarlo!
Ghost suena divertido cuando dice:
—Uh huh. —Luego cuelga.
Hago un sonido de exasperación y me quedo mirando el teléfono. ¡Ese tonto hombre me colgó!
Levantando la mirada, frunzo el ceño directamente a la cámara.
La cámara se mueve a la izquierda luego a la derecha. ¡Parece que está sacudiendo su cabeza, diciendo no!
¡Atrevido!
Admítelo, fuiste atrapada. Sí. Totalmente atrapada.
Paso la mayor parte de la mañana siguiente enseñándole a Ino y Hinata cómo utilizar los nuevos equipos de seguridad.
Veo el dedo de Ino contraerse cerca del botón de pánico. Sonrío y advierto:
—No lo haría, si fuera tú. Ghost acabará contigo.
Su cara cae y los labios se fruncen. Me rio de lo adorable que es. Es por esto que somos amigas.
Me paso el resto de la mañana aspirando el polvo de los agujeros y re-vaporando ropa que se llenó de polvo ayer. Una vez que estoy segura de que los artículos están como nuevos los pongo de nuevo en los escaparates.
Hinata y yo charlamos. Le pregunto por Naruto y si hay algo nuevo. Ella responde:
—No estoy segura de lo que está pasando con Naruto. Justo cuando creo que va a dar algún paso, se detiene. Y yo estoy ahí, ¿sabes? Quiero que suceda. Pero algo le está frenando. No estoy segura de qué más puedo hacer.
Me vuelvo pensativa. Sasuke me dijo que Naruto se mudó de nuevo con su madre. No dio más detalles, pero estoy segura que tiene algo que ver con ella. ¿Tal vez está enferma? No quiero hacer suposiciones y asustar a Hinata, así que acaricio su cabello azabache y digo:
—Ten paciencia, cariño. Naruto no es un jugador. Por algo será.
Ella asiente y responde con acritud.
—Él vale la pena la espera —Ella me mira y se suaviza inmediatamente—. Porque lo haré, ¿sabes? Voy a esperarlo. —Ella baja la cabeza y asiente como si se tranquilizar a sí misma—. Por Naruto, voy a esperar.
Aprieto su hombro y me dirijo hacia el mostrador. Justo cuando llego veo a un hombre mayor al otro lado de calle. Está agarrándose el pecho y usando su sombrero de hongo para abanicarse.
¡Santo Cielo!
¡Se va a desmayar!
Corro a la sala de personal, saco una botella de agua de la nevera y tomo mi alijo de caramelos del mostrador antes de salir corriendo por la puerta. Esquivo el tráfico usando mis manos para mostrar a los coches que estoy tratando de ayudar a alguien; afortunadamente se detienen.
Llego hasta el pequeño hombre afroamericano, justo cuando está a punto de caer. Pongo mis brazos a su alrededor y poco a poco lo dejo sentarse sobre su trasero contra The White Black.
Rápidamente pregunto:
—¿Está bien? —Abro el agua y se la paso.
Él me la quita con manos temblorosas, bebe un poco y contesta con voz entrecortada.
—Oh, gracias, hija. Parece que el sol está hoy en mi contra.
Mi corazón desacelera y me dejo caer al lado del anciano.
Abro mi alijo de caramelos de frambuesa y lo extiendo hacia él. Él levanta una ceja, pero toma uno y lo mete en su boca.
Con el caramelo en el lado de la boca, dice:
—Estos son mis favoritos.
Empujo su hombro ligeramente y contesto un poco entusiasmada de más:
—¡Los míos también!
La vinculación con un hombre mayor a través de unos caramelos es agradable. No me juzgues.
Él se ríe, pero rápidamente pone firme su voz y me regaña.
—Podrías haberte matado corriendo hacia aquí, hija. Mejor no lo vuelvas a hacer.
Asiento y respondo:
—Lo siento, prometo que no lo haría a menos que viera a alguien que va caer de la forma en que lo hizo usted.
Extiendo una mano hacia él y digo:
—Soy Saku.
Por alguna razón, parece aturdido por un momento.
Lo cubre rápidamente, toma mi mano y responde:
—Jermaine.
Las sacudimos y nos sonreímos. Unidos por caramelos y agua en una acera sucia.
Así es como comienzan las buenas amistades.
Estoy a punto de pedirle a Jermaine que venga a la tienda de café cuando escucho:
—¿Tío Jerm?
Itachi está ahí mirándonos a los dos con los ojos muy abiertos.
Oh, Crudsickles.
¿Este dulce hombre viejo es el grande y malo tío Jerm de los Sixes?
¿Cómo puede ser?
Mi cara debe mostrar mi asombro no disimulado, porque cuando el tío Jerm me mira de nuevo se ríe.
Él mira a Itachi y le responde:
—Simplemente vine a ver a mi chico Sasuke. Me sentí un poco mareado cuando la mujer maravilla aquí voló y me salvó —Se arrastra hacia un lado y toma mi mano entre las suyas. —Sabes, cuando la gente me dijo que la mujer de Sasuke era diferente, no lo entendí. Pensé que una mujer es una mujer. —Él besa una de mis manos y continúa en silencio—. Ahora lo entiendo. Eres un tipo especial de mujer, señorita Saku. Me alegro de haberla conocido. Fue un honor y todo un placer. Eso seguro.
Mi garganta se seca.
Esa es una de las mejores cosas que alguien me ha dicho. No sé cómo responder. Sólo abro y cierro mi boca como un pez fuera del agua.
El tío Jerm me sonríe y extiende sus manos hacia Itachi. Él dice:
—Ayuda a un anciano a levantarse, hijo.
Itachi ayuda a al tío Jerm y sostiene su brazo con una mano. Luego extiende su otro brazo hacia mí y lo utilizo para levantarme.
Me sacudo la tierra y tartamudeo.
—B... bien, mejor vuelvo al trabajo.
Beso a Itachi en la mejilla y luego hago lo mismo con el tío Jerm. Sé quién es, pero siento que tenemos una conexión después del incidente de hoy. Estoy tan feliz cuando él toma mi mano sonriendo y la besa.
Entonces vuelvo a la tienda dejando a Itachi sonriendo y sacudiendo la cabeza.
Espero les gustaran.
No olviden Comentar.
Un Abrazo.
🍅 🌸NO OLVIDEN QUE ESTO ES UNA ADAPTACIÓN SIN ANIMO DE LUCRO, LA HISTORIA ORIGINAL NO ME PERTENECE, SOLO LA TRAIGO A USTEDES EN FORMA DE NUESTRA PAREJA FAVORITA. 🍅 🌸
