La noche de póker se ha convertido en la noche de juegos de mesa.
Resulta que los chicos estaban perdiendo demasiado dinero con Ghost, quien tiene una suprema cara de Poker y no dice nada en absoluto.
Itachi, Ghost, y Hinata se sientan en la mesa del comedor preguntándole a los demás si alguien más quiere jugar. Veo que Ino levanta la mano y camina hacia la mesa.
Uh oh.
Ni siquiera trato de ocultar mi preocupación. Me acerco a Itachi y hablo en voz baja:
—¿Estás seguro de que quieres jugar con ella?
Itachi se ve confundido y responde:
—Claro, S. Nos falta un jugador.
Levanto mis cejas y respondo con un largo y prolongado:
—Vaaaaaleeee —Entonces me inclino más cerca y susurro: —No digas que no te advertí.
Me dirijo a los sofás con el juego del Uno. Hana odia jugar conmigo, pero siempre es una buena chica y un poco competitiva, lo que es genial porque no se rinde fácilmente cuando le pateo el trasero.
Sasuke, Naruto, y Hana se reúnen a mi alrededor mientras reparto. Todos tomamos nuestras cartas y jugamos.
Sasuke intenta abrazarme, pero sé que está tratando de mirar mis cartas. Le doy una mirada de ni siquiera lo pienses, que debe verse lo suficientemente seria porque él levanta sus cejas, pone sus manos en señal de rendición y retrocede.
La cosa casi se puso seria.
Jugamos tres rondas. Gano las dos primeras y estoy realmente feliz cuando Hana gana la otra. Salto del sofá y la derribo en el suelo diciendo:
—¿Quieres un pedazo de mí?
Estoy aún más feliz cuando ella se echa a reír. Hana parece mucho más feliz estos días.
Tan pronto como me quito de encima de ella oigo a Ino decir en voz alta:
—Este juego apesta.
¡Oh mierda!
Ghost le sonríe y responde:
—No. Tú apestas.
¡¿Por qué, oh por qué, Ghost?! ¡No provoques al toro!
Ino se pone de pie y se inclina sobre la mesa hacia él. Veo su movimiento involuntario del ojo.
Eso no puede ser bueno. Susurra en extraña calma:
—Oh, ¿sí?
Ghost ni siquiera la mira cuando él contesta con un firme:
—Sí.
Ino recoge el tablero y lo lanza por la habitación. Este golpea la pared y las piezas vuelan por todas partes. Luego se pone de pie y camina tranquilamente hacia el sofá donde se deja caer y dice malhumorada:
—Estoy aburrida.
Sonrío y miro a un Itachi conmocionado, a un Ghost riendo entre dientes, y a una Hinata cabreada.
Digo dulcemente:
—Te lo dije.
Itachi asiente con la cabeza y dice:
—Se acabó el juego, Red Rover.
—¿Papá?
Miro hacia el monitor, pero veo que Saku ya está de camino a la cocina a por un vaso de agua para Miko.
Sonriendo para mí, pienso en cómo ella sería una madre perfecta.
Entonces, de repente estoy frunciendo el ceño. Debido a que ya nunca experimentaremos eso juntos.
Itachi mira a Saku con una pequeña sonrisa.
Ella ha sido el modelo perfecto para Miko. Es dueña de un negocio exitoso, tiene buenos modales, ama cocinar y hace partícipe a Miko en las cosas cotidianas. Su consejo a Itachi sobre dejar que Miko sea independiente, realmente ha valido la pena. Ella se prepara sola para la escuela, hace su propio desayuno, y está generalmente más feliz. Fue difícil para Itachi dejarla hacerlo. Estaba tan acostumbrado a hacer todo por Miko. En parte porque le gustaba que ella lo necesitara.
Creo que le preocupaba ser excluido de la vida de Miko si él no tenía que hacer nada por ella.
Saku desaparece por el pasillo y todos reanudamos la partida. Pasa media hora y Saku no ha regresado.
Hora de Sherlock Holmes.
Me arrastro por el pasillo y encuentro a Itachi escuchando a escondidas a Saku y Miko. Él parece que quiere echarse a reír. Toco su hombro. Se gira y pone un dedo su boca.
Oigo a Saku primero.
—Lo que pasa con el maquillaje es que menos es más. ¡Ponte un montón de maquillaje y vas a terminar pereciendo a un payaso!
Miko no habla por un largo momento y luego responde con:
—Pero me gustan los payasos.
La voz de Saku suena melancólica mientras dice:
—Sí, a mí también —Entonces ella exaltada ofrece:
—¡Ooh! ¡La próxima vez que el circo esté en la ciudad iremos! —Prácticamente puedo oírla rebotando arriba y abajo. Esa es mi boba.
Miko susurra la respuesta:
—Eres la más genial.
Saku responde con la mayor naturalidad:
—Nuh uh. Tú eres la más genial. Tan genial como el helado, nena.
Miko suena llena de asombro cuando le pregunta:
—¿En serio?
Saku responde:
—¡Uh, sí! —Ella lo hace sonar como Duh!—. ¿Crees que vine aquí a ver a tu tío o tu padre? Nop. Vengo aquí para ver tu cara bonita, ángel.
Ninguna de ellas dice nada por un tiempo luego Miko susurra:
—Te amo, Saku.
Saku responde con un ahogado:
—Yo te amo más, cariño.
Me vuelvo hacia los lados para mirar a Itachi. Él parece herido. Sus ojos están brillantes y traga saliva.
Se vuelve y se arrastra por el pasillo sin decir una palabra. Bueno, maldita sea.
Miko por fin está dormida y voy de puntillas por el pasillo con los demás.
Veo que los juegos se han detenido y todo el mundo ha tomado su lugar habitual en los sofás viendo otra película de Will Ferrell.
Todo el mundo excepto Itachi.
Miro a Sasuke y le disparo una mirada inquisitiva. Él asiente con la cabeza hacia el patio.
Salgo al patio para encontrar a Itachi con ambas manos en la barandilla, con la cabeza cayendo entre sus hombros. Toco su brazo y le pregunto en voz baja:
—Cariño, ¿quieres decirme lo que te molesta?
Él responde un corto y firme:
—No.
Usando mi mano para alborotarle ligeramente el pelo digo:
—Está bien. Pero estoy aquí con los oídos abiertos si los necesitas.
Estoy a medio camino de la puerta cuando escucho un dolido:
—No tienes ni idea, cielo.
Camino de vuelta hacia él, toco su brazo, y le dijo:
—Entonces ayúdame a entenderlo.
Itachi traga saliva y dice en voz baja:
—No tienes ni idea de lo que es amar a alguien tanto, con todo tu jodido corazón, pero que ella se parezca exactamente a alguien que odias. Cada vez que la miro es como un cruel recordatorio del rostro de la persona que la puso en esa maldita silla.
La tristeza corroe lo que queda de mi corazón.
Guauu. Esto es lo máximo que Itachi ha hablado conmigo sobre Miko y su accidente. Sasuke me ha contado la historia sólo porque así tendría todos los hechos y no estaría completamente ignorante sobre la madre de Miko.
Me siento honrada de que Itachi me deje entrar.
Lo que Itachi no sabe es que sé un poco cómo se siente. Mia se parecía a Sasori y cada día era un recordatorio de la angustia que sentí. Pero entonces Mia sonreía o reía y yo también recordaría que Sasori era un gran estúpido por dejar eso atrás.
Envolviendo mis brazos alrededor de su cintura, aprieto y descanso mi frente sobre su espalda.
Nos quedamos así mucho tiempo antes de que me aparte y lo deje un tiempo a solas.
Mientras llego a la puerta miro hacia atrás a mi amigo herido y rezo para que algún día encuentre el amor de nuevo.
El sábado por la noche llega y todas nos moríamos de ganas de ir a club. Necesitamos bebidas y risas, inmediatamente.
Anteriormente algunas personas intentaron derribarnos y Hanabi me dijo que si tenía más problemas con alguien les sacara el dedo y les dijera algunas palabras muy desagradables, lo que me hizo reír y sonrojarme.
Estamos todas vestidas con nuestro atuendo habitual y nos dirigimos a The White Rabbit o, El Pais de las Maravillas como nos gusta llamarlo.
La anticipación nos vuelve locas. Tan pronto como salimos del taxi estamos atadas a B-Rock gritando y saltando como bobas. Él se ríe, pone su mejilla para aceptar nuestros besos y nos deja entrar.
¡Está a reventar esta noche!
Hacemos nuestro camino por las escaleras a la zona VIP y la Alicia asiática está allí para saludarnos con una sonrisa y acompañarnos a nuestro reservado.
Naruto y Itachi ya están sentados dentro, hablando y riendo juntos. Tan pronto como nos notan acercándonos los dos se ponen de pie para abrazarnos y saludarnos.
Pregunto dónde está Sasuke y Itachi se encoge de hombros y me dice que él tuvo que ir a su oficina para hacer frente a una emergencia.
Hmmm.
Eso apesta.
Tal vez debería ir allí y hacer su emergencia un poco más divertida. Sonrío internamente y decido que voy a hacer precisamente eso.
Pero primero, necesito una copa.
Me pregunto cómo diablos estoy de pie en mi oficina con Karin cuando debería estar fuera esperando a que Saku llegue al club.
Esta no es la emergencia que tenía en mente cuando me llamaron a mi oficina.
Karin está vestida con un vestido blanco a la altura del muslo. Es un milagro que le cubra el coño y de repente me pregunto qué fue lo que vi en ella.
Ella es fácil. Oh sí. Eso era.
Me siento en mi silla de oficina y Karin se sienta muy cerca de mí en el borde de la mesa.
Pregunto:
—¿Qué puedo hacer por ti, Karin? Ya sabes, es gracioso, pero pensaba que tenías prohibido entrar al club.
Ella me lanza una mirada agria y responde:
—No seas malo, Sasuke—Ella sonríe lo que yo solía pensar que era una sonrisa sexy y dice: —Sólo quería ver cómo estabas.
¿Esto es una maldita "emergencia"?
Me detengo de frotar mis manos por mi cara y respondo:
—Estoy ocupado. Y hablando de ocupado, tengo que volver así que por favor, ya sabes dónde está la salida.
Me muevo para ponerme de pie, pero ella me detiene con un pie en mi muslo. Ella se mueve más cerca de mí y mis ojos se estrechan.
Está tramando algo.
Rápida como un rayo, se levanta de la mesa y está en mi regazo, baja su cara a la mía y me besa.
No es un buen beso tampoco.
Es descuidado y su lengua empuja en mis labios. Una sensación de repugnancia me recorre. Sus manos sacan el bajo de mi camisa de mis pantalones. Me levanto. Ella cae al suelo de rodillas.
Estoy echando humo. Escupo:
—Tenía una maldita regla, Karin. No vuelvas a besarme. Mis besos van a personas especiales. No a personas a las que solía follar.
Deshago mi cinturón y cremallera para poner mi camisa de nuevo en mis pantalones cuando se abre la puerta de la oficina. Me vuelvo a ver quién es.
¡Oh mierda!
Abro la puerta de la oficina de Sasuke y me congelo.
Sasuke está de pie con su cremallera abierta. Karin está de rodillas ante Sasuke, secándose las comisuras de la boca tratando de arreglar su lápiz labial, que está todo sobre la boca de Sasuke. Cuando ella me ve, sonríe.
Hay un puño envuelto alrededor de mi corazón, apretándolo, con fuerza.
Lucho para seguir respirando.
Bloqueo mis rodillas para que dejen de temblar. Me siento enferma. Puro terror se filtra a través de mi cuerpo.
Mi corazón se está rompiendo.
El asco araña mis ojos y me ruegan que mire hacia otro lado. Y lo hago.
Usando mi mano protejo mi punto de vista, porque, seamos sinceros, no quiero ver a Karin sonriendo por la mamada que le acaba de dar a Sasuke. Yo grazno:
—Lo siento. No quería irrumpir —Esto sale grueso, mi boca está repentinamente seca.
¿Cuán patética soy?
Entro a la oficina de mi novio y lo atrapo engañándome con una Endemoniada y me disculpo.
Luego me doy la vuelta y salgo con mi corazón destrozado.
Escucho a alguien gritar mi nombre pero suena a millas de distancia.
¿Cómo diablos sucedió esto?
Meto mi camisa en mis pantalones y me subo la cremallera. Miro a Karin y la rabia se enrosca fuertemente en mis entrañas.
La perra estúpida está sonriendo.
Puede que acabe de perder al amor de mi vida y se burla. Mi sangre hierve.
Matarla. Sin control.
Llevo mi mano a su garganta, la levanto agarrándola de ahí y aprieto duro. Ella gimotea y le da una bofetada a mis manos.
Pregunto en voz baja pero mortal:
—¿Conseguiste lo que querías, enferma y retorcida perra?
Sus grandes ojos lloran y ella jadea por el aire. Sus uñas se cavan en mi mano.
No me importa. He perdido el control, tal vez incluso la cabeza.
Usando la mano en su cuello, empujo a Karin hacia atrás contra la pared. Sus labios se ponen azules y sus ojos se cierran a la deriva.
Vagamente escucho:
—¿Qué carajo? —Entonces aparecen brazos por todas partes alejándome.
Itachi gira mi cabeza para que lo mire. Él está diciendo algo, pero no lo puedo oír. Ghost, Naruto, y Itachi tienen sus brazos sobre mí, gritándome cosas. Veo sus bocas moviéndose, pero no hay sonido.
Karin se desliza por la pared agarrando su cuello y boqueando violentamente por aire.
Mis ojos se desvían hacia la puerta y veo a Hanabi, Ino, y Hinata mirando con los ojos y la boca muy abierta a Karin.
Me encojo de hombros apartándome del agarre de los chicos y me acerco a Ino. Ella es mi única esperanza en este punto.
Levantando mis manos, sostengo su cara. Ella se ve preocupada. Digo con confianza:
—Te juro por la vida de Saku que no pasó nada.
Sostengo firme su cara pero sus ojos van a Karin. Ella mira a Karin mucho tiempo antes de susurrar:
—Te creo.
La tiro hacia mí y la beso en la frente. Ella mueve sus manos sobre las mías las cuales están sosteniendo su rostro. Apoyo la barbilla contra su frente y susurro:
—¿Dónde está ella?
Ino se encoge de hombros en mi contra. Esta noche no puede ser peor.
Me tropiezo por el club.
Por suerte, cogí mi bolso antes de irme. Mi teléfono comienza a sonar con el tono de Sasuke, 'Halo' de Beyoncé.
De ninguna manera voy a contestar.
B-Rock parece preocupado, pero me deja salir sin detenerme.
Mientras cruzo la calle, escucho a Beyoncé canta el primer verso.
Recuerda esas paredes que construí, Bueno, bebe, se están cayendo,
Y ni siquiera dieron pelea, Ni siquiera hicieron un sonido.
Vete a la mierda, Beyoncé. No hay tal cosa como ángeles. Nadie lleva un halo. Y si lo hacen es sólo para disfrazar los cuernos puntiagudos que tienen encima de sus cabezas.
Le dije a Sasuke que no confiaba en mis instintos cuando se trataba de hombres y parece que estaba en lo correcto.
Las mujeres lo dicen todo el tiempo. Ni siquiera lo vi venir. Pensé que éramos felices.
Un sollozo se escapa de mi garganta justo cuando estoy abriendo la puerta de Safira.
Entonces comienza un torrente de lágrimas. Sollozo tan fuerte que no puedo tomar una respiración completa.
Me toma un minuto entrar por la puerta. Una vez que estoy dentro, la cierro tras de mí. Apago la alarma, mantengo las luces apagadas y tropiezo. De rodillas en medio de mi tienda. Una tienda de la que ya no quiero ser dueña si eso significa que tendré que ver Sasuke todos los días. Sigo sollozando, mis ojos se empañan y no puedo ver, pero me arrastro hacia el almacén.
La pena y el dolor se arremolinan a través de mi cuerpo inerte. Me duelen las rodillas. Respiro con dificultad, exhausta.
¡Jódete, ataque de pánico!
No puedo respirar. Creo que me voy a desmayar. Y lo hago.
Ha pasado una hora y todavía no puedo encontrar a Saku.
Estoy volviéndome loco de preocupación. Hemos buscado por todas partes.
¿Dónde podría estar? El temor me llena.
¿Y si le ha pasado algo?
Ino me dijo que no iba a contestar a mis llamadas, así que dejé de intentarlo. Ino siguió llamándolo desde su teléfono, pero sin obtener respuesta. Puedo decir por la mirada en su cara que eso no es bueno.
Le di una patada a Sissy y le dije que si ella incluso intentaba presentar cargos contra mí contaría lo adicta a la coca que es. Su padre renegaría de ella si todo el mundo se enteraba de esto. La perra estúpida me lo contó todo.
Todo el mundo está en mi oficina y todos me miran como si estuviera a punto de ponerme violento.
Lo qué podría pasar si no encontramos a Saku pronto.
Ino jadea y golpea una mano sobre su cabeza. Ella sabe algo. Corro hacia ella y tomo sus manos en las mías. Ella susurra:
—Safira.
Mi puto Dios.
¡¿Cuan estúpido soy?!
No espero a nadie. Corro fuera del club, cruzando la calle y, por suerte, llegando al otro lado ileso. Intento abrir la puerta, pero está cerrada. Miro dentro, pero está negro como el alquitrán. No parece que esté aquí.
Mi teléfono suena y contesto. Oigo a Ghost decir con calma:
—Ella está ahí, hombre. Desmayada. Entra.
Dejo caer mi teléfono y uso mi codo para tratar de romper el grueso cristal de la puerta.
No se mueve.
Lo intento una y otra vez hasta que mi codo pulsa dolorido y está en carne viva y sangrando pero no se romperá. Rujo por la angustia y me muevo hasta el escaparate, camino hacia a atrás unos pasos y luego corro y golpeo mi hombro contra él.
Se rompe.
Estoy cubierto de cristales y siento sangre goteando por mi ojo, pero no me importa.
Camino entre los maniquíes hasta el almacén. Y ahí está ella. Voy corriendo y levanto su cuerpo inerte.
Inconsciente.
Sangre gotea de mi frente y ojos a su mejilla. Abro la tienda, pido un taxi, y la llevo a casa.
Mis ojos se abren en un aleteo y luego se cierran. Están tan pesados que no puedo levantar los parpados.
Lo intento de nuevo y después de varios intentos me las arreglo para entrecerrar los ojos un poco.
Hay una luz baja que viene de mi lado y trato de levantarme y sentarme. Justo cuando estoy a punto de darme por vencida y volver a acostarme, unos brazos me agarran bajo los míos y me ayudan.
Me duele la cabeza, y siento como si la sangre se apresura a mi cerebro.
Miro a la izquierda y veo a una Ino preocupada sentada a mi lado en la cama. Miro alrededor de la habitación y palidezco.
Esta es la habitación de Sasuke.
¿Qué estoy haciendo en la habitación de Sasuke?
—¿Qué estoy haciendo aquí? —le susurro.
Ino pone su brazo a mi alrededor y explica:
—Sé que estás molesta, S. Pero todo fue un gran malentendido.
Mis ojos se abren con incredulidad. Me quejo y pongo una mano temblorosa en mi cráneo palpitante.
Ella dice en voz baja:
—No viste lo que vimos, nena. Tenía a Karin de espaldas contra una pared y la estaba ahogando hasta casi matarla. ¿Suena como un hombre que estaba feliz por tener una aventura?
¡¿Él hizo qué?! Eso suena raro.
Me quedo tranquila. Ino continúa:
—Cuando entraste lo que viste, era una escena planeada por Karin. Por cierto, Sasuke esta devastado. Piensa que te ha perdido, Saku. Está hecho un desastre.
Estoy en guerra conmigo misma.
Quiero creerla. Mi corazón dice que sí y mi cabeza contrarresta con un gran y enorme nuh uh.
Ino aprieta mi hombro y dice con confianza:
—Saku, cuando me miró a los ojos y dijo que no había pasado nada, le creí. Él te ama. Ella ni siquiera le gusta. Vi la mirada en sus ojos, era pura y honesta.
Y ahí está.
Ino nunca me mentiría. Si cree a Sasuke, ella tiene su razón para hacerlo. Después de un momento de silencio pregunto en voz baja:
—¿Puedes llamar a Sasuke por favor?
Me sonríe y responde:
—Por supuesto, beba —Yo sonrío suavemente.
Mi madre solía llamarme beba todo el tiempo. Significa bebé en croata.
Ella sale de la habitación y de repente estoy nerviosa y sudando.
¿Y si Sasuke ya no me quiere porque creí que él me haría algo así?
La puerta se abre, me vuelvo a mirar y veo a Sasuke de pie dudando en el umbral.
Trato con todas mis fuerza de ser fuerte, pero me desplomo. Me tapo la cara con las manos y rompo en desgarradores sollozos incontrolables.
Siento la cama hundirse y en un momento soy levantada al regazo de Sasuke. Me acuna como un padre lo haría con su hijo.
Él arrulla:
—Está bien, cariño. Estás bien ahora —Me besa en la cabeza y me mece hasta que me calmo.
Sollozo y balbuceo:
—Lo s-s-siento. Karin es una p- p-perra —Termino en un gemido. Siento a Sasuke temblar de risa y está de acuerdo:
—Sí, nena. Lo es. Una de las grandes.
Nos quedamos en silencio por un rato y nos abrazamos. Sasuke rompe el silencio.
Él susurra:
—Yo nunca, nunca te hare daño de esa manera, Saku. Si alguna vez pensara que podría engañarte, rompería contigo. Pero no quiero engañarte. —Él me acaricia el pelo y continúa: —Eres mi vida. Nada es más importante para mí que tú. Pero yo estaba allí y sé lo que crees que has visto. Y se veía muy mal. Estoy seguro que si yo te sorprendiera a ti y a otro hombre en la misma posición probablemente mataría al tipo.
¡Oh, gracias a Dios!
¡Él lo entiende!
Él limpia debajo de mis ojos y yo levanto mi cara para mirarlo. Cuando sus ojos alcanzan los míos suspiro.
Yo grito:
—¡Estás herido!
Su ceja ya cicatrizada está hinchada y cosida. Tiene pequeños cortes en la frente y su codo está vendado.
Él se encoge y dice:
—Sí. Sobre eso, llamé a un hombre para que cambiara el escaparate de tu tienda. Yo como que pasé a través de él.
Mi vientre se calienta y mi corazón se contrae. Susurro:
—¿Pasaste a través de una pared de cristal para llegar a mí?
Se ve miserable y asiente con la cabeza. Él susurra:
—Pensé que estabas herida, bebé. Atravesaría los fuegos del infierno para llegar a ti si tuviera que hacerlo.
Me inclino hacia delante, sostengo su mandíbula con mis dedos y beso sus labios suavemente.
Mis labios tiemblan mientras susurro contra ellos:
—Te amo tanto, Sasuke. Estaba tan herida. Pensé que ya no me querías.
Él me tira más cerca y me besa profundamente. Se aparta y responde:
—Lo sé, cariño. Siento mucho que haberte hecho daño. Supongo que la gente nos la tiene jurada. Pero te amo. —Él picotea mis labios y luego continúa: —El punto del amor es confiar en alguien con el corazón y tener fe en que no va a romperlo. De tener fe en el otro. Te di mi corazón cuando te dije que te amaba, lo que significa que te estoy dando poder sobre mí.
Entierro mi cara en su cuello y respiro.
Nunca pensé en ello así antes. Supongo que tengo la misma cantidad de poder sobre Sasuke que la que él tiene sobre mí. El amor es sagrado. Un regalo de una persona a otra. El amor une a las personas, no importa lo diferentes que puedan ser.
¿Da miedo?
¡Diablos, sí!
Pero si nunca hiciéramos las cosas que dan miedo en la vida, llevaríamos una vida terriblemente aburrida.
Aprovecha la oportunidad.
¿Pero podrías salir lastimado?
Sí, podrías. Pero tal vez no lo harás. Sí.
Tal vez no lo haré.
Espero les gustaran.
No olviden Comentar.
Un Abrazo.
🍅 🌸NO OLVIDEN QUE ESTO ES UNA ADAPTACIÓN SIN ANIMO DE LUCRO, LA HISTORIA ORIGINAL NO ME PERTENECE, SOLO LA TRAIGO A USTEDES EN FORMA DE NUESTRA PAREJA FAVORITA. 🍅 🌸
