Se había acostado sobre la cama luego de quitarse la túnica y lo zapatos, quedando solo con la camisa y el pantalón.
Acariciar el pelaje suave del zorro resultó ser bastante tranquilizador pero aun se había sentido realmente conmocionado. Al final no se había atrevido a dormir, algo temeroso de que ocurriría con Lucius si el simplemente volvía a donde pertenecía ¿Seguiría siendo torturado?
Aunque si tomaba la hipótesis de que había dos Remus, entonces el de esa realidad… estaba en la suya. No pudo evitar un escalofrío en pensar en Teddy, realmente esperaba que Andrómeda notara lo extraño que estaba y no se lo diera. Tal vez incluso un golpe con el bastón lo persuadiría de no molestar a ese Lucius.
Realmente esperaba que no lograra que lo despidieran. Aunque si el otro hombre no sabía que trabajaba ahí con suerte no se presentaría ni se cruzaría con nadie.
Cuando Lucius volvió a su forma humana lo rodeó con sus brazos, dejando que se acurrucara contra su pecho. Solo se dedicó a consolar al patriarca quien pareció notar que no estaba de humor porque no lloró ni suplicó, solo se presionó suavemente dejando varios besos en su rostro.
Al parecer Lucius sabía ser bueno animándolo incluso de forma inocente.
Pero cuando presionó un beso suave en sus labios el rubio se sonrojó como una colegiala lo que lo hizo sentirse algo divertido, a pesar de que se sentía triste con la situación trató de enfocarse en emociones más positivas para influir en Lucius.
Acarició su espalda lentamente, dejando pequeños besos en el rostro pálido mientras el ex patriarca parecía cada vez más sorprendido pero alegre, incluso se abrazó más a él restregando su mejilla contra su pecho lo que hizo que Remus dejara un beso sobre su cabeza.
Era notorio que Lucius no estaba acostumbrado a recibir el mismo afecto que profesaba a cambio.
Lo sostuvo entre sus brazos dejando que el rubio pasara sus dedos sobre su pecho, acariciando su mejilla y su hombro, recorriendo algunas cicatrices.
Entendía porque alguien le gustaría tener una persona como ese Lucius. Tan complaciente, tan sumiso y fácil de moldear a lo que quisieran. No tenía problemas con las personas que eran así por voluntad pero el rubio no había tenido opción.
Él no tenía forma de defenderse y para volverlo así lo habían roto física y mentalmente.
Lo acunó en sus brazos disfrutando de la calidez y la compañía, todo parecía más normal en esa posición.
Cuando Lucius pareció dormirse se apartó para salir de la cama pero el rubio abrió los ojos enseguida, ambos quedaron acostados de lado, mirándose entre si sin tocarse y Remus recordó que el rubio podía ser su fuente de información. Él ni siquiera preguntaría por ello o haría notar lo extraño de que no supiera, Lucius ni siquiera parecía poder diferenciarlo a pesar de que tenía una actitud totalmente distinta.
Remus estiró su mano y acomodó uno de los mechones rubios tras la oreja del mayor antes de acariciar su mejilla.
—Lucius ¿Le tienes miedo a Sirius?— Preguntó al fin. Sabía que Sirius no era especialmente cruel con Severus y que parecía tenerle algo de miedo, pero quería saber.
—S-Señor...— Lucius lo miró asustado, empezando a temblar pero Remus deslizó sus dedos a los labios del patriarca.
—Esta bien, yo estoy preguntando.— Habló con voz baja y suave lo que pareció tranquilizar un poco al rubio.
—El amigo del maestro siempre trata de no lastimar a su esclavo.— Murmuró, casi temeroso. Sus ojos se oscurecieron un poco y se abrazó así mismo —Pero conmigo... No hay consideración. — Abrió más sus ojos, los cuales se vieron casi vacíos. Remus presionó sus dedos en su mejilla tratando de no abrazarlo aún. —Yo solo quiero servir al maestro... Y serviré a quien usted quiera... Pero duele... E-El hace que el dolor... Sea insoportable.
L-lo siento...— empezó casi a tartamudear, sus manos temblaron y Remus lo atrajo hacia si antes de abrazarlo con fuerza, Lucius se aferró a su camisa sollozando.
El licántropo besó su frente una vez más mientras trataba de calmarlo sintiéndose un poco decepcionado. Le hubiera gustado poder ver a Sirius como alguien normal, alguien que fingía ser cruel por temor pero parecía que eso solo sucedía cuando hablaban de Severus.
—Shhh esta bien. Dije que no estaría esta vez ¿Bien? Sirius no estará más.
Él no debería lastimarte. — Acarició su espalda, dejando un suave beso en sus labios cuando el rubio al fin alzó su mirada. Con cuidado secó las lágrimas dejando pequeños besos en su nariz y en sus mejillas.
—Solo quiero ser lastimado por ti.— Lucius cerró los ojos y esa frase solo le causo un nudo en la garganta.
De pronto quería alejarse del rubio y correr, volver a su realidad y olvidarse de todo.
Pero si tomara ese camino, no podría llamarse un Gryffindor.
—Lo sé.— Murmuró varios veces antes de que el rubio se calmara, cuando al fin las lágrimas se detuvieron acarició su costado de forma suave antes de volver a hablar —Lucius, voy a hacerte algunas preguntas ¿Si? Quiero que respondas las que sabes, si no sabes no pasa nada— Dijo suavemente, como que si le hablara a un niño. Lucius lo miró dudando pero al final asintió. —Bien... ¿Hace cuanto eres un esclavo?—
—Seis años, dos meses y cinco días, Maestro. Han sido años maravillosos...— la sonrisa que apareció en su rostro parecía real y eso solo entristeció más al menor.
—Shhhh... Solo responde la pregunta ¿Si?— No quería que lo adorara para evitar un castigo.
—¡Si! L-lo siento...— Empezó a disculparse, al notar que estaba a punto de seguir pidiéndolo puso sus dedos sobre sus labios.
—Lucius... ¿Que acabo de decir?— Y a pesar de estarlo retando mantuvo su voz suave, temeroso de asustarlo y que se volviera una bolita de llanto inconsolable.
—Solo la respuesta. — El rubio se aferró más a su camisa como que si le costara pero Remus le sonrió besando su frente para demostrar que no estaba enojado.
—¿Como acabaron ustedes siendo esclavos?— Preguntó al fin, esperando que Lucius aún pudiera pensar con claridad como para saberlo.
—La gente tenía miedo. Muchos fueron condenados al beso del dementor. — El Slytherin bajó la mirada, empezando a jugar con un botón de la camisa. Remus lo dejó mientras esperaba que continuara.
—Y-yo... Mi familia... Teníamos información y lo jóvenes, eran jóvenes. T-temían que escapáramos de Azkaban así que como compensación... F-fuimos entregados...
Me salvo de morir, y por ello estoy agradecido. — Y dejó un pequeño beso en su barbilla, Remus suspiró acariciando su mejilla y su cabello, notando la mirada gris sobre él.
Se veía de alguna forma demasiado vulnerable y roto.
—¿Hace cuanto no ves a tu hijo, Lucius?— Preguntó al fin, dejando salir el aire sintiendo que su voz casi se rompía.
El rubio chillo, empezó a temblar y mirar a los costados antes de volverlo a mirar, como que si estuviera seguro que por esa repuesta sería castigado.
—M-Maestro... Yo no tengo lazos, con nadie mas que usted, con nadie mas al menos que usted quiera ¡Ya no tengo familia, no tengo nada!— Sollozó aferrándose, empezando a decirlo como un mantra.
Remus trató de calmarlo por varios minutos pero el hombre solo temblaba, como que si el solo hecho de admitir tener un hijo fuera el pecado más grande.
¿Por qué otras cosas lo castigaría? ¿Lo habían aislado de todo?
—Lucius ¿Hace cuanto que no ves a Draco? — Parecía que solo el nombre llenaba de temor al pobre hombre.
—N-no lo se... N-no lo se... Deje de diferenciar el real del de multijugos... Del real Draco al de mis alucinaciones.
¡N-no tenia que quererlo! Y-yo no sabía... Si algún día seria el verdadero Draco en mi lugar.— parecía casi loco al decirlo, perdido, como que si tratara de aferrarse a lo poco que le quedaba de fuerza para defender al rubio pequeño.
Pero aún así no vio enojo o rebelión contra él, solo desesperación. Como que si supiera que resistirse no valdría de nada y solo quedaba hundirse.
—Lucius... — Lo llamó, alejándose y agarrándolo de los hombros con fuerza, tratando de que lo mirara a los ojos.
—¡E-El no es lo suficientemente fuerte! ¡No podría servir al señor! ¡Acabaría muerto en unas semanas! — Lucius gimoteó, quedándose quieto y mirando desenfocado a los costados antes de volver a mirar a Remus, temblando.
—Lucius, cálmate. Esta bien. Draco no vendrá aquí ¿Hace cuanto no hablas con él normalmente, como una familia?— Trató de sonar suave, se acercó un poco más y acarició su brazo. Lucius pareció calmarse ante el gesto.
—Seis años... — Susurró muy bajo antes de cerrar los ojos.
Remus suspiró. Dios, todo allí era tan horrible. Esperaba que Harry tratara mejor a Draco.
—Eso es mucho tiempo. Tal vez deberíamos ir a ver a Harry ¿No? Tal vez puedas hablar con él.— Acarició su mejilla suavemente, Lucius lo miró abriendo sus ojos lo más posible.
—M-Maestro...— Sollozó asustado, volviéndolo abrazar con fuerza.
El menor besó su cabello y su rostro sintiendo un peso en el estomago, Lucius no parecía feliz ante la idea. Incluso parecía asustado.
Tal vez temía que le hiciera daño a Draco.
Tal vez aun quedaba algo del que alguna vez fue ahí escondida.
—Esta bien, lo planearemos mejor.
¿Quien más te ha lastimado?— Trató de cambiar de tema, acomodando a Lucius en sus brazos y acariciando las cicatrices de sus costillas. Tal vez algunas podrían ser borradas, debería investigar.
—Solo su amigo, maestro— Tartamudeó.
—¿Que suelo decir de eso, Lucius?— jugó con los mechones rubios para no fijar sus ojos en él pero estando bastante atento.
No sabía que haría con la información, pero algo haría.
—Q-que es capaz de ser cruel conmigo... Pero no es capaz de hacerlo con su propio esclavo.
Descarga todo en mi... En vez de él... Es tan malo... Tan malo... D-duele mucho... Mucho...
Y-yo pago para la vida de mis amigos. Pero ya no tengo, solo lo tengo a usted. Pero si usted cree que debo seguir pagando ¡Lo hare! ¡aunque sea doloroso! — Tembló de nuevo, asustado.
Remus lo abrazó con fuerza tratando de consolarlo pensando que era necesario. Necesitaba saber y luego lo dejaría en paz.
—Esta bien, Lucius. Lo siento.— Se disculpó aunque el rubio pareció no escucharlo.
—Snape es un mal ejemplo. C-Cada que viene termino castigado por sus errores... M-me enseña a no ser como él...— Murmuró casi ausente, Remus frunció el ceño sintiéndose indignado de nuevo.
¿En que momento el Remus de ahí se había desfigurado tanto?
—Lucius ¿Cual es el peor castigo?— No sabía que esperar, Lucius lo miró y abrió y cerró la boca antes de contestar.
—Sala de recuerdos. N-no me gustan esos recuerdos ¡n-ni siquiera los recordaba! ¿P-porque los guardaron? ¡n-no, n-no!— Se removió por primera vez, haciendo un amago como que si se fuera a escapar pero no lo hizo. Se quedó quieto, con los hombros hundidos y sollozando, rogando por piedad.
A Remus le hubiera gustado que tratara de huir.
—Shhh tranquilo, no iremos a la sala de recuerdos. — Se sentó en la cama y agarró sus manos, Lucius empezó a agradecer atropelladamente y volvió a detenerlo. —Mírame. Esta bien, estas cumpliendo mis ordenes.
—S-Si.— Asintió, los tiembles de su cuerpo disminuyendo una vez más.
—¿Cuando Harry viene suelo ordenarte que...?— Ni siquiera podía decirlo, se sonrojó un poco de rabia y vergüenza incluso de pensarlo — ¿Porque?—
— S-Sabe que le disgusta. El a estado tratando durante años que no sean esclavos sexuales.
Si tienes un esclavo, debes acostarte con el una vez a la semana como mínimo, para evitar que el collar lo estrangule. Si tienes mas de uno, entonces puedes hacerlo con uno y el otro también vivirá.
Habla de derechos, de personas... De cosas que esta cambiando o que deben cambiar...
Él es demasiado suave para ser un maestro. Se horroriza con facilidad.
Ante las marcas de mis muslos gritó por horas... Y cuando se fue, fui castigado por su ruido.
Hace tiempo... Se canso de pelear a gritos. — Lucius se estremeció como que si él solo hecho de pensar en Harry gritando fuera demasiado malo.
—Eso es horrible.— No pudo evitar decir.
—¡E-El maestro no es horrible!— Lucius lo miró con los ojos bien abiertos y Remus se preguntó si al fin se había dado cuenta.
— Te castigo por cosas que no están en tu poder.— Murmuró, Lucius lo observaba aunque no había sospecha en su rostro.
—L-la gente aprende así...— Su voz salió rota y con tintes de tristeza.
—Dios... ¿Que paso con Lucius Malfoy? — Se lamentó.
—E-era un mal hombre... Muy malo, muy malo. — Lucius parecía estar a punto de entrar en pánico así que hizo otra pregunta rápidamente.
—Esta bien ¿Que ocurrió con Dora y Teddy?— Lucius se congeló, Remus se sintió un poco asustado de la respuesta.
—M-Muertos...— El rubio murmuró en un susurro, sin alejarse ni acercarse, sus ojos volvieron a llenarse de lágrimas.
—¿Que ocurrió?— Sentía el nudo en la garganta y miró hacia Lucius sintiendo su corazón latir con fuerza en su pecho ante sus emociones. El mayor se removió y se acomodó para estar arrodillado en la cama, parecía muy asustado.
—Yo los mate.—
Pude escribir un poco gracias por leer :D
Gracias a Cristine Malfoy, sof77 y AnaM1707 por los comentarios :D
