El Ruiseñor


Capitulo 2: Ejecución


Renji y Yuki regresaron tarde, lo supo porque sus voces eran lo único que se escuchaba en la posada cuando iban subiendo a las habitaciones. Rukia no había podido dormir. En la mente le rondaban los recuerdos y los miedos de lo que podría pasar mientras estuviera ella en ese lugar. Avanta no la quería ni ella quería a Avanta; por eso había salido huyendo en cuanto se hubo recuperado de aquella enfermedad rara que habían dicho que tenía.

Dejó de tocar las cicatrices de su piel en su abdomen, solo era que se había estirado mucho y había regresado a su lugar. Las curanderas no supieron que era lo que tenía pero la trataron lo mejor que pudieron dejando solo pequeñas cicatrices que se habían borrado en su mayoría. Solo quedaba una que le recordaba que Avanta no la quería.

- Pero qué…

No alcanzó a terminar de hablar, el cochero también estaba con ellos y se veía que él y Renji se habían puesto a tomar como si no hubiese mañana. Yuki por el contrario solo se veía cansada y preocupada de que los hombres no terminaran de llegar a las habitaciones de la posada.

- Les dije que no bebieran tanto pero no me hicieron caso.

Se excusó Yuki algo apenada pero Rukia solo negó con la cabeza asegurando que no se debía de preocupar por eso. Ella sabía bien como se ponía Renji cuando se pasaba de tragos aunque no era habitual en él; solo lo hacía cuando algo lo preocupaba demasiado por demasiado tiempo.

- Llevémosles a su habitación y luego regresemos a dormir.

La niña asintió y los llevaron a la habitación que estaba junto a la de ellas. El lugar era pequeño pero tenía lo que necesitaban para dormir y no quedarse a la intemperie como lo habían hecho en el camino que no había posadas ni nada por el estilo.

Cuando se aseguraron que los hombres estaban dormidos en la cama se fueron de ahí a su habitación. Yuki le contó en susurros lo que había visto y lo que se había divertido en el lugar comiendo dulces y viendo gente haciendo representaciones en la plaza sobre la primavera hasta que las dos quedaron dormidas en la cama.

La pesadilla volvió a ella y la olvidó al abrir los ojos, como siempre. Se quedó en la cama pensando si realmente significaba algo, si el volver a Avanta le activaba las pesadillas como una señal de que debía de mantenerse alejada del lugar. Aunque quisiera no podía irse, ya estaba ahí y seguramente el rey ya lo debía de saber, el hombre parecía siempre saber todo menos si un miembro de su consejo es un traidor o no.

Se levantó y Yuki lo hizo con ella. En la habitación solo había una cama y habían dormido juntas. Yuki era pequeña, una niña que estaba a punto de volverse una jovencita en cualquier momento. Rukia sentía miedo por eso, porque significaba que iba a perder la inocencia de la niñez.

Después de que estuvieron listas fueron a ver a Renji a su habitación pero nadie les abrió. Rukia supuso que estaría abajo comiendo algo para la resaca que debía de tener en ese momento y ya no insistió. No era tarde, tenía poco de haber amanecido y la gente estaba empezando a andar por el lugar así que no se sorprendió de ver que en el comedor de la posada hubiese poca gente.

- ¡Mi lady!

La voz del cochero le llamó la atención y le sorprendió el verlo listo para iniciar el día aunque tenía un poco hinchados los ojos. Fueron a donde estaba él que hizo una seña al niño que andaba sirviendo cuencos de sopa y pan a los otros que estaban ahí. Buscó con la mirada a su amigo pelirrojo pero no lo encontró por ningún lugar.

- Buenos días. ¿Y Renji?

Preguntó curiosa haciendo que el cochero riera un poco por eso.

- El señor Abarai está dormido. Anoche ganó una apuesta de quién podía beber más y creo que no despertará hoy, al menos no pronto.

Comentó mientras el niño servía cuencos de sopa caliente de cebolla y pan. Rukia iba a protestar porque no tenían suficiente dinero para pagar sopa con pan pero el cochero negó con la cabeza.

- Permítame invitarles, mi lady. El señor Abarai me hizo ganar muchas monedas anoche.

- Pero… ¿Y sus cosas?

- No se preocupe por eso. Fueron muchas monedas y siempre hay ofertas si se sabe en dónde buscar.

Explicó y aunque no convenció mucho a Rukia su explicación, aceptó la comida porque tenía hambre. No había cenado la noche anterior y el estómago pedía a gritos algo caliente.

Terminaron de comer cuando el sol ya empezaba a calentar y la gente empezaba a entrar con más frecuencia a la taberna de la posada. El cochero les había contado lo que habían hecho la noche anterior y lo que compraría para su pequeña hija al volver a Bosque Oscuro. Se veía emocionado y así pagó las sopas que habían comido.

No esperaron a Renji sino que le dejaron un recado con el niño a cambio de una moneda de cobre y partieron hacia el castillo. Rukia se seguía preguntando si el castillo se llamaba Avanta por la ciudad o la ciudad se llamaba Avanta por el castillo. Nunca lo había sabido y prefería mantenerse ocupada pensando en trivialidades mientras llegaban a la puerta principal de los terrenos del castillo.

El cochero entregó el pergamino con la invitación del rey y esperaron un rato que les pareció eterno hasta que los dejaron entrar. Rukia recordaba cuando estuvo por primera vez en esa puerta con la madre de Yuki como Aya. Se sorprendió al ver lo grande que era y lo mágico que le parecía.

Le hubiese gustado ver la cara de Yuki al ver el castillo, se preguntaba si había puesto esa misma expresión de asombro que recordaba en ella pero Yuki estaba sentada junto al cochero. Ella había pedido ir ahí, quería ver el camino y no perderse nada de lo que era esa visita a la capital del reino ya que no sabía cuándo volvería a ese lugar.

Mientras más se acercaban a la entrada principal del castillo más recordaba del día que llegó a ese lugar. Era una niña ingenua y soñadora que pensaba que vivir en el castillo sería como en un cuento que su madre le contaba. Su hermano se había quedado con su madre en Bosque Oscuro siendo el señor mientras su padre servía en el Consejo. Si hubiese sabido que ese abrazo de despedida sería el último lo habría abrazado más fuerte.

El coche se estacionó y ella respiró profundo para armarse del valor que necesitaba. El cochero le ayudó a bajar y de nuevo volvió a ver de cerca el castillo. Se quedó sin aliento. Era imponente como lo recordaba e incluso más por la ansiedad que le causaba estar ahí.

- Bienvenida a Avanta, mi señora de Bosque Oscuro. Soy Loly Aivirrne, la Dama de las Llaves.

Se presentó una mujer con el cabello largo y negro y unos ojos violetas que eran más claros que los de ella, casi le parecía que eran rosados con la luz. La mujer estaba ahí, parada frente a las grandes puertas dobles del castillo con un vestido negro que resaltaba sus curvas y un medallón de plata sobre su pecho con un ciempiés con dos piedras similares al color de sus ojos en la cabeza. Todo en ella gritaba que era una extranjera.

- Soy…

- Rukia Kuchiki, la Señora de Bosque Oscuro. La esperábamos ayer.

- No sabía que debía venir directamente al castillo. – Se excusó. La mujer solo la vio de arriba abajo antes de responder que fueran con ella porque el rey la estaba esperando.

Ella y Yuki la siguieron por la enorme entrada del castillo. Yuki miraba todo con los ojos muy abiertos, como si quisiera conocer cada grieta en la piedra y cada color en los tapices que adornaban las paredes. Rukia conocía el castillo y sabía para donde conducía el pasillo por donde la Dama de las Llaves las llevaba.

- Pensé que iríamos a la Cúpula.

- No, el Rey la está esperando en el patio de ejecución.

Aquellas palabras hicieron que el instinto de Rukia gritara por salir de ahí. Ese lugar nunca traía nada bueno. Miró a Yuki que había dejado de caminar y el miedo se reflejaba en sus ojos. ¿Cómo había sido tan tonta para ir a su muerte por su propio pie? Antes de llegar a la salida al patio de ejecución había un guardia que la miraba y miraba a Yuki que parecía estar a punto de llorar.

- La niña se debe de quedar con el guardia. Lo que va a pasar no debe ser visto por una niña.

Habló la mujer y el guardia se movió sujetando a Yuki de los hombros. La niña se resistió entre lágrimas tratando de que Rukia no fuera a ese lugar pero la pelinegra se deshizo del agarre de manera suave.

- Está bien. Sabía que algo así pasaría. – Volteó a ver a la Dama de las Llaves - ¿Estará bien?

- Claro. El guardia la cuidará.

Fue lo único que dijo y Rukia asintió. Se acercó a Yuki que estaba llorando y limpió sus lágrimas para después darle un beso en la frente. No dijo nada, sentía que decir algo estaba de más y en ese momento no se le ocurría que decir.

- Vamos, el rey la está esperando.

Volvió a decir la Dama de las Llaves y la siguió sabiendo que iba directo y sin resistencia a su muerte. Tal vez era eso lo que sus pesadillas que no podía recordar le estaban diciendo y en el fondo sabía que si volvía a pisar Avanta sería un problema para ella.

- Su alteza, la Señora de Bosque Oscuro está aquí.

La Dama de las Llaves habló haciendo que el rey volteara a verla y fijara su mirada en Rukia. El hombre seguía sin cambiar, quizás una cicatriz más o una arruga más pero seguía siendo el mismo que condenó a su padre y su hermano a muerte. La idea de suplicar por su vida llegó a su mente pero no podía emitir una sola palabra, por un instante se sintió congelada hasta que le rey habló.

- Señorita Kuchiki. Nos ha hecho esperar demasiado.

- Su alteza. Lo siento.

- No importa. Traigan a los prisoneros.

Aquello la confundió. Estaba lista para enfrentar el filo del verdugo pero se estaba apresurando a su destino. No iba a morir ese día sin embargo su corazón no dejaba de latir con fuerza en ese momento con una pregunta en su mente. ¿Qué estaba pasando? Los guardias llevaron a dos hombres atados hacia el tocón de madera donde se ejercía la justicia del rey. ¿La había llamado para contemplar una ejecución? ¿Era una especie de broma cruel hacia ella?

- Señorita Kuchiki, como la Señora de Bosque Oscuro es su deber presenciar la justicia del rey. Estos hombres son los responsables de la ruina de su familia. Su lengua fue aquella que envenenó los oídos de la gente y por ellos fue que su familia cayó en desgracia. La verdad tarde o temprano se sabe y es lamentable que esta vez haya sido tarde…

Rukia solo escucha las palabras del rey hasta que se perdieron en el infinito y solo un zumbido en su oído era lo único que escuchaba. Ese par de hombres eran los causantes de todas sus desgracias. Ella los conocía, los había visto varias veces con su padre hablando asuntos del reino y de la vida. No entendía por qué ellos. No entendía la razón.

- Es por eso que bajo los cargos de traición al reino y conspiración serán ejecutados este día bajo la mirada de la agraviada.

Volvió a escuchar al rey cuando terminó su discurso y le hizo la señal al verdugo para que procediera. La Dama de las Llaves tenía razón, era algo que no debería de ver una niña pero con ella no tuvieron la misma consideración. Ella vio a su padre y a su hermano perder la cabeza en ese lugar y luego sus restos fueron llevados a un lugar que no quisieron decirle.

- ¿Dónde están?

Preguntó mirando al rey con los ojos vidriosos después de que la justicia del rey fuera aplicada. El hombre parecía sorprendido por la voz de la pelinegra. Se le quedó mirando un momento pero Rukia no apartó la mirada.

- Su alteza, los restos de mi familia, ¿dónde están?

Volvió a preguntar tratando de contener las ganas de llorar. A pesar de lo dicho por el rey ella sabía que la muerte de esos hombres no le regresaría a su familia ni borraría el dolor que le causó su decisión. Se suponía que el rey y su padre eran amigos, su padre era el confidente del rey. Se suponía que lo conocía y confiaba en él. Seguía sin entender por qué lo mató. El exilio habría sido suficiente.

- La Dama de las Llaves la llevará.

Fue lo único que dijo el rey antes de darse la media vuelta e irse. Rukia solo asintió y una pequeña esperanza de al fin poder regresar los huesos de su padre y su hermano a su casa se hacía presente en su corazón.


•NotitaDeLaAutora: ¿Les está gustando? Háganmelo saber.

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