El Ruiseñor


Capitulo 3: Vestidos


Si Rukia hubiese sabido la verdad sobre la tumba que estaba decorando con las flores que cortó en el camino no habría ido. La Dama de las Llaves la llevó a una tumba cerca del risco en un espacio árido previo al bosque real. No tenía las ceremonias que llevaban las tumbas de los señores nobles del reino pero se alegró de que al menos estuvieran enterrados bajo el símbolo de las Deidades.

Yuki había dejado de llorar al ver que ella regresaba sana y salva y lo primero que hizo fue abrazarla con fuerza. La niña no había visto a Rukia desde que se había despedido de ella previo a lo que pensaba que era su ejecución; cuando fueron a la tumba habían pasado por otro camino. Sin duda había sido una experiencia demasiado aterradora para alguien tan joven. Rukia era como su hermana mayor y lo mismo sentía Rukia por ella, como una pequeña hermanita que debía de proteger. Le debía eso a su madre que la había cuidado cuando ella había a la Capital.

- Lady Kuchiki. Su habitación es por aquí. Sígame.

Habló la Dama de las Llaves cuando estaban de regreso en el castillo e interrumpiendo el abrazo de Rukia y Yuki. Aquello tomó por sorpresa a Rukia que solo esperaba irse de ahí y volver a su casa. Tal vez hablar con un representante de las Deidades para que le permitiera llevar los huesos de su familia de nuevo a su tierra y luego partir a Bosque Oscuro pero aquello, el ser huésped en el castillo, era algo más que no vio venir.

- ¿Habitación?

- El Rey ha dispuesto que sea una invitada de honor en el baile de mañana. Desea compartir la mesa principal con usted en memoria de su padre y como una forma de resarcir lo que ha pasado durante muchos años.

- Imposible, no tengo ropa para una ocasión así. Además mi guardia se quedó en la posada. Aunque me quedara, debería ir por mi ropa y tratar de conseguir algo para el baile.

Comenzó a dar todas las excusas que podía. Lo último que quería era estar en un baile. No le importaba la ropa, incluso la que llevaba puesta era una ropa vieja que estaba en su casa y que las polillas no se habían comido. Rukia no quería compartir la mesa con el hombre que hizo que le cortaran la cabeza a su padre.

- No se preocupe, mi lady. Ya sus cosas fueron mandadas a buscar y su guardia debe estar llegando en cualquier momento. Entenderá que él dormirá con los soldados y solo usted y su pequeña dama pueden estar en la habitación del castillo.

No le gustó lo que insinuó ni la forma en que lo dijo, fue casi vulgar pero no dijo nada sino que trataba de buscar alguna excusa que sonara convincente para que se fuera antes de ahí. Yuki por su parte ya había pasado el susto de la casi muerte de Rukia y la idea de quedarse al baile se le reflejaba en la mirada. Rukia se dio cuenta de ello y soltó un suspiro, estaba derrotada. No era como que pudieran irse así como así, el Rey le acaba de recordar que con una palabra podía perder la cabeza.

Cuando volvieron al castillo Renji ya estaba ahí y lo primero que hizo fue ver que su amiga estuviera bien. No la abrazó aunque eso era lo que quería. No se podía por la etiqueta de la corte y porque la Dama de las Llaves estaba ahí con una mirada inquisidora buscando cosas donde no las había. La mujer guió a cada quién a donde se iban a quedar y luego Renji volvió al castillo con la excusa de que Rukia lo había llamado. Era su amigo y en ese momento la hacía de guardia.

Se perdió un poco pero encontró la habitación de la pelinegra, él había llevado parte de las cosas de ellas así que recordaba vagamente cómo llegar. Rukia le contó todo lo que había pasado desde que habían llegado al castillo y Renji solo la miraba con los ojos abiertos como platos por cada palabra que le decía. Se maldijo mentalmente por no haber ido con ella desde el inicio y quedarse durmiendo la borrachera que se había puesto. Puso en peligro a su amiga y a Yuki. Si en verdad el rey la hubiese ejecutado él no se habría enterado.

- Y por eso estamos aquí. Espero que hayas traído pantalones extras porque nos vamos a quedar a la fiesta.

Renji quería poner cara de indignado pero no pudo, estaba molesto pero la fiesta era algo que no podía dejar pasar así como así. Rukia estaba a salvo, estaba viva y, hasta donde había entendido, su familia había quedado limpia de los cargos falsos que durante años cargó. Las fiestas que se hacían en el palacio de Avanta eran legendarias, días y días de comida y bebida sin control alguno. Incluso se rumoraba sobre un cuarto rojo que pocos habían tenido el privilegio de conocer y que solo se abría en algunas fiestas.

- No traje más ropa.

- Bueno, ya somos tres. Yuki tampoco trajo ropa y no tenemos dinero para comprar algo que sea digno de la corte de Avanta así que el rey tendrá que comer junto conmigo vestida como la humilde señora en desgracia que él creó.

Aquello ultimo lo dijo con una sonrisa que solo se hacía presente en los rostros de las personas que buscaban venganza y se podría decir que Rukia tenía muchas cosas por las que tomar venganza aunque ella solo supiera una parte.

Renji sonrió por eso pero Yuki no entendía del todo el tono de las palabras. Era pequeña y joven y su corazón no había sufrido todo lo que Rukia había tenido que soportar y Renji había sido testigo de la mayoría.

Pasaron la tarde platicando en la habitación que le habían asignado a Rukia, le sorprendía que ya estaba preparada y era grande con una segunda cama en un cuarto más pequeño donde se supone debía de dormir Yuki, hasta que tocaron la puerta de manera insistente. Rukia abrió encontrando a una joven doncella que trabajaba en el palacio.

- Mi lady, los baños ya están listos. Mi lord, los baños de los soldados ya están listos.

Dijo eso ultimo refiriéndose a Renji que se sonrojó por la forma en que se había referido a él. Él no era un lord ni nunca lo sería, lo más que podía aspirar era a ser castellano de Bosque Oscuro como su padre. El hombre asintió y se despidió de Rukia y Yuki para irse a los baños de los soldados. No sabía cómo eran pero lo iba a averiguar.

Avanta era mágica. Eso decían todos y tenían razón, estaban muy adelantados por encima de los demás reinos e incluso en donde había estado Rukia en el exilio no había lo que había ahí.

Junto con Yuki tomaron sus cosas para el baño y se dirigieron siguiendo a la doncella que las guiaba por pasillos hasta llegar a un par de puertas dobles que abrió dejando ver unos baños enormes con varios espacios para separar a las gentes que se bañaban. Rukia sabía cómo funcionaban los baños pero Yuki no y la doncella le explicó cómo debían de hacer para bañarse ahí.

Les señaló el pasillo que iba a las letrinas y el lugar donde se debían de cambiar antes de entrar a bañarse. Les mostró donde poner sus cosas dentro de los baños y las cosas que estaban disponibles para todas las que se querían bañar como aceites, jabones y lociones. Les enseñó como calentar su agua en el bracero gigante que había en una esquina en una especie de chimenea y como recolectar el agua en los depósitos que eran surtidos por un pequeño tubo de metal que tenía un corcho para evitar que el agua saliera.

Yuki estaba encantada con lo que le mostraban y parecía que lo aprendía con ansias. Rukia se vio reflejada en la niña y recordó la primera vez que le explicaron como bañarse ahí. Esa vez fue la Dama de las Llaves quien le enseño a bañarse ahí. La Reina la había adoptado bajo su tutela para instruirla en los modales de la corte y era deber de la Dama de las Llaves enseñarle lo que debía. En ese entonces era alguien diferente y mayor, no la joven exuberante que estaba ahí.

Tomaron un baño largo. No se habían bañado desde que habían salido de Bosque Oscuro y decidieron aprovechar el baño. Yuki había tomado una loción para el cuerpo de las que había ahí y se la puso al agua final con la que enjuagaron. Mientras estaban ahí varias mujeres entraron y se empezaron a bañar. Nadie se bañaba completamente desnuda así que no se sentía tanta vergüenza al estar rodeada de gente.

Cuando terminaron de bañarse y vestirse regresaron a la habitación. No habían pasado ni diez minutos cuando volvieron a llamar a la puerta. Era tarde, la noche estaba por caer y al abrir la puerta había una mujer mayor con una joven y un par de guardias cargando unos baúles que parecían pesados.

- Nos envía la señorita Loly. Desvístase y póngase esto y la niña también.

La mujer parecía enojada por lo que Rukia se apuró y tomó lo que le estaba dando la mujer. Era un vestido de fiesta, los colores no eran tan bonitos como se podría esperar, era más como una mezcla extraña que se le ocurrió a alguien.

- Muy grande. El que sigue.

Ordenó la mujer y se quitaron la ropa y se pusieron otra. Rukia no dejaba de comparar ese trato con el que había recibido al llegar ahí la primera vez pero no podía evitar hacerlo. Cada vestido que le colocaban era más feo que el anterior y eso que el primero era realmente feo. La mujer solo decía, muy grande o muy pequeño y se lo quitaba hasta que se puso el último vestido que era igual de feo que los anteriores.

- Este es el que mejor le queda.

Habló y sacó un alfiletero para empezar a ajustar donde debía y a marcar a donde debía de cortar; con Yuki hizo lo mismo y al final había dos vestidos medio arreglados pero que la mujer iba a pasar seguramente toda la noche ajustando.

- Ya tengo sus medidas. Le ajustaré dos vestidos más. La fiesta dura tres días y no puede repetir vestido. Los zapatos pueden ser los suyos al igual que con la niña. Adiós.

La mujer se fue de ahí y los guardias entraron para llevarse los baúles con ropa. Se quedaron solas de nuevo en el cuarto y se acostaron en la cama, era grande y podían entrar las dos pero Yuki había decidido dormir sola en ese otro pequeño cuarto así que solo estaban acostadas ahí.

- Tres días de fiesta.

Suspiró Rukia al decir aquello. Si estar un día ahí le parecía tortuoso, a excepción del baño, entonces tres días serían una agonía.

- Bueno, ya no tenemos que preocuparnos por el vestido. Avanta es magica y generosa.

Dijo aquello con sarcasmo pero Yuki aun no dominaba aquellos artes así que solo asintió a lo que dijo la pelinegra.

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•NotitaDeLaAutora: Ando oxidada en esto de escribir pero si les está gustando, háganmelo saber. Saluditos a todos.

Próxima actualización: Miércoles/Jueves.


Aleja Boss: Espero que se siga poniendo así jeje