ADVERTENCIA M+: Este capítulo podría contener escenas demasiado fuertes. Hay agresión física y violación. Se sugiere discreción. Si se es muy sensible al tema, no leer y pasar directamente a la nota de la autora al final donde se dará un resumen del capítulo. Gracias.

El Ruiseñor


Capitulo 16: Corona


La primavera se volvía a sentir en el ambiente con sus suaves brisas que aun eran frías y con el sol que calentaba cada vez más la tierra. Los pájaros regresaban y revoloteaban ignorantes a las banderas negras que decoraban los grandes muros del castillo de la mágica Avanta, del castillo de Gardelia y de la Gran Casa en Bosque Oscuro.

Durante varias semanas el rey había estado enfermo, al inicio pensaron que la comida no había estado bien preparada, luego pensaron que era la temporada y de ultimo pensaron que podría estar desarrollando una enfermedad nueva. Los médicos lo revisaban, le daban medicinas y tés para tratar de encontrar la razón por la cual no mejoraba pero parecía que nada de eso servía. Isshin parecía mejorar dos días y enfermarse tres. Los médicos estaban contrariados y confusos.

Para el final del invierno Isshin había terminado en cama, ya no comía alegando que había gusanos en su estómago y solamente se dedicaba a beber agua y tés tan calientes que se le empezó a ampollar la boca por aquellos líquidos. Cuando se levantaba de la cama lo hacía de manera torpe y al caminar lo hacía de manera errática. Los guardias intentaban ayudarlo cuando lo veían de esa manera pero Isshin se deshacía del toque de sus manos alegando que estaba bien y se iba caminando apoyado en la pared hasta llegar a su destino.

Ya no iba a las reuniones en la cúpula con sus concejeros, en su lugar iba Masaki que usaba todo el poder que su esposo le había otorgado. La reina agradecía que no estuvieran en guerra o en algún conflicto mayor pero sabía que si eso pasaba entonces Ichigo se haría cargo. Kaien también estaba en las juntas, los consejeros lo habían llamado "la transición"; rezaban para que el rey se recuperara pero no pasaban por alto que el hombre podría morir y no pretendían dejar al reino desprotegido.

Aquél día, el día en que las Deidades se lo llevaron a su gloria, Isshin se había levantado de la cama e intentaba cruzar el pasillo que separaba sus habitaciones privadas del resto del castillo, de nuevo los sirvientes lo intentaron ayudar a avanzar pero él se negó regañándolos por tocarlo sin su permiso. De aquél hombre fuerte y vigoroso que había celebrado la Noche de la Soledad cuando inició el invierno ya no quedaba más que una sombra. Sus mejillas estaban hundidas al igual que sus ojos, tenía ojeras tan pronunciadas que parecían marcadas con khol y la piel amarillenta estaba pegada a sus huesos; suponían que seguía vivo por pura voluntad.

— Padre, ¿A dónde vas? El médico ha dicho que guardes reposo. — Ichigo lo había encontrado caminando apoyado en la pared con la ropa de cama puesta. Los sirvientes y un guardia lo seguían de cerca por ordenes de Ichigo pero no lo detenían.

— Quiero ver a Yoruichi, quiero sentir a mi nieto. — Le respondió en un jadeo, de nuevo tenía fiebre.

— No puedes, padre. Los médicos... — Comenzó a decir Ichigo tomándolo de un brazo para guiarlo de nuevo a su habitación.

— ¡A los médicos que se los lleve la Sombra! — Gritó enfurecido antes de tener un ataque de tos. La fiebre le había resecado la garganta. Intentó deshacerse del agarre de Ichigo pero no tenía fuerzas para hacer que lo soltara.

— Vamos a tu habitación, padre. Si te mejoras te prometo que hablaré con los médicos para que dejen entrar a Yoruichi. — Prometió haciendo que avanzara despacio a su habitación de nuevo.

— ¿Lo prometes? — Isshin preguntó aquello como si fuera un niño pequeño. Ichigo solo asintió en silencio mirando a su padre, sentía lástima por él porque aquella enfermedad lo había consumido casi por completo.

Lo llevó a su cama e hizo que se acostara tratando de convencerlo de que probara las frutas con azúcar que le habían llevado para el desayuno. Isshin se había negado pero cedió al escuchar que Yoruichi las había preparado para él esperando que se recuperara pronto; aquello era una mentira pero el hombre parecía sentir un apego con su nuera embarazada.

Comió unos pedazos permitiéndole a Ichigo ponerle trapos con agua fresca en la frente y así intentar bajarle la temperatura que parecía no querer ceder a los remedios que le daban. Isshin solo comió unos cuantos pedazos de fruta antes de alegar que estaba lleno, Ichigo trató de hacer que comiera uno más pero no lo consiguió, en cambio aceptó beber del jugo que tenía en su jarra del desayuno.

— Sabe bien. — Le dijo a Ichigo después de beber el jugo. Se acostó en la cama y de un momento a otro empezó a toser de nuevo.

Ichigo rápidamente lo hizo sentarse en la cama para que pudiera respirar mejor pero esa vez la tos no cedía, en cambio el rey empezó a escupir sangre con cada nuevo esfuerzo, era la primera vez que pasaba eso. Ichigo llamó a gritos al médico, Isshin tosía cada vez más fuerte y la sangre salía cada vez mas espesa, lo miraba desesperado tratando de pedir ayuda pero salía tanta sangre de su boca que no podía hablar. Isshin miraba con terror el rostro de su hijo que parecía no saber que hacer para ayudarlo, se preguntaba dónde estaba Masaki y dónde estaba Kaien. Tosió una vez más y vio sus manos llenas de sangre mezclada con saliva.

— I...chi...go... — Jadeó tratando de respirar, de pedir ayuda, pero Ichigo no sabía que hacer. Lo escuchaba gritar para que el médico llegara. Isshin no quería morir así, no quería morir con Ichigo tratando de salvarlo porque eso era lo que siempre hacía Ichigo, tratar de salvarlo sin importar lo que fuere.

— Papá... ya viene la ayuda... — La voz de Ichigo sonaba desesperada. Isshin no recordaba ver esa expresión de desesperación en los ojos de su hijo desde que había suplicado por la vida de su nieto.

"Mi nieto" pensó Ishhin sintiendo que los pulmones ya no podían hacer que respirara más e intentaba hacer con todas sus fuerzas que el aire entrara a su cuerpo; se imaginaba como la sangre lo llenaba por dentro impidiéndole respirar y como la tos trataba de sacar esa sangre en un esfuerzo de mantenerlo vivo. Ichigo le había dado su primer nieto, llevaba su sangre y la de la mujer que amaba. ¿Dónde estaba Masaki? ¿Por qué no entendió que ese era más sangre suya que cualquier otra cosa?

— I...chi...go... — Volvió a decir entre abscesos de tos. Buscó la mano de su hijo y la apretó con toda la fuerza que le quedaba. Su sangre estaba en su ropa, en sus manos y en las manos de Ichigo que apretaban las suyas con fuerza. Lo volvió escuchar gritar por el médico y quiso decirle que ya no lo llamara. ¿Dónde estaba Kaien? Su hijo favorito, el que sería rey. ¿Dónde estaban todos? ¿No escuchaban a Ichigo gritar? ¿No escuchaban que él estaba muriendo?

Cada vez que abría la boca para intentar hablar la tos lo hacía escupir sangre, quería decirle que esa vez no lo podía salvar pero que no le soltara la mano. El miedo lo recorría como una serpiente, no quería morir ahí, no quería morir con Ichigo ahí, con el hijo que siempre estuvo ahí y que prefirió no ver. El hijo que había pensado matar cuando llegó cargando a su pequeño hijo.

Ichigo podía escuchar la voz del médico, la escuchaba lejana y ajena. ¿En qué momento había llegado? ¿Por qué tardó tanto? ¿Por qué su padre se había dejado de mover? ¿Había sido todo tan rápido? Podía ver las manos de su padre entre las suyas, ya no apretaban el agarre, ya no se movían. Miraba al médico mover los labios y negar con la cabeza. No había ruido, ¿por qué no había ruido? ¿Por qué no escuchaba lo que decía el médico?

De un momento a otro sintió como un par de manos lo alejaban de su padre, las manos de su padre se escurrían entre las suyas. Intentó zafarse de ese agarre ¿Por qué lo alejaban de él? ¿Por qué le dolía la garganta? ¿Qué era ese ardor en el pecho?

— ¡Ichigo! — Kyoraku lo tenía sujeto por la espalda tratando de hacer que se calmara. Ichigo gritaba tratando de que lo dejaran volver con su padre. — ¡Ichigo!

Su nombre le sonaba tan extraño, tan ajeno. ¿Por qué lo repetían tanto? Ukitake se paró frente a él, ¿Qué hacía Ukitake ahí? Solo veía sus labios moverse hasta que su voz le llegó pronunciando el nombre de su madre. Su madre. Debía decirle a su madre pero primero debían de soltarlo, Ukitake dijo algo, el agarre que lo mantenía inmóvil se soltó.

— Mi madre... — Balbuseó antes de alejarse de ahí dando tumbos por el pasillo. ¿Por qué el mundo se movía tan lento? ¿Por qué le costaba caminar ese pasillo?

Se sentía como si una niebla lo envolviera todo, las piernas le temblaban y lo único para lo que las fuerzas en sus piernas le alcanzaron fue para apoyarse en una de las paredes del pasillo. ¿Qué le diría a su madre? Se miró las manos, las tenía llenas de la sangre seca que su padre había escupido. Las piernas le fallaron y sintió como se resbalaba de la pared hasta quedar sentado en el piso, con las manos manchadas de aquella sangre seca tapándose la cara en medio de un llano que le parecía que no era suyo y sin embargo lo era.

Masaki solo miraba el cadáver de su esposo en esa caja mientras la gente entraba a despedirse de él. Ichigo le hacía una guardia de honor a su padre y Kaien estaba parado junto al cuerpo de su padre recibiendo el pésame de los señores de las tierras que parecían querer su favor ahora que él fuera coronado rey. Masaki quería gritarles y correrlos a todos, su esposo aun no era enterrado y ya estaban hablando del nuevo rey que se levantaría. En esos momentos se arrepentía que Ichigo no hubiese sido elegido como el príncipe de la corona, lo último que quería era ver al bastardo coronado como el rey de Avanta. Una alfombra había dicho su padre, en esos momentos se sentía así. Yoruichi no estaba, no le permitieron ir a despedirse del rey por su avanzado embarazo, querían evitar que los humores del muerto entraran en ella y enfermara poniendo en peligro su vida y la del heredero del nuevo rey. "El nuevo rey, que la Sombra se lleve al nuevo rey", pensó al escuchar como un hombre le decía "su alteza" a Kaien.

— Madre… — Dijo Karin al entrar al templo de las Deidades y acercarse a ella para tomar sus manos. — Yuzu dice que vayas a comer, teme que por estar aquí no comas bien y te enfermes.

— No puedo alejarme de él, no lo quiero dejar solo. — Respondió tomando las manos de su hija pero sin dejar de ver el cuerpo de Isshin como si esperara que despertara de un momento a otro.

— No te puedes desmoronar, madre, eres la reina, tienes que estar fuerte para tus súbditos. — Replicó tomando un poco más fuerte las manos de su madre para que fijara sus ojos en ella. Masaki le dedicó una mirada dolida por eso, como si estuviera a punto de llorar de nuevo. — Solo unos bocados, no pido más, volveremos a tiempo para la procesión fúnebre, te lo prometo.

Masaki aceptó las palabras de su hija y salió con ella hacia donde estaba su otra hija, habían habilitado una pequeña tienda junto al templo para que ella no tuviera que volver al castillo, se había negado a eso e Ichigo no le quería hacer más difícil el duelo a su madre negándole aquello. Dentro de la tienda, que era custodiada por los soldados de Ichigo, estaba Yuzu junto con Ukitake y Toshiro, todos se levantaron para recibirla y hacerle un espacio en la mesa para que se sentara con ellos. La reina casi no comió, nadie sabía que decirle para que su dolor no fuera tan grande, cada quien sufría la pérdida del rey a su manera. Sus hijas casi no lo habían tratado, cuando tuvieron edad suficiente él las había casado, Yuzu había enviudado un par de años después y Karin no había corrido con la misma suerte, Toshiro era demasiado bueno manteniéndose vivo a pesar de ser uno de los Generales de su padre.

La procesión fúnebre debía de encabezarla Ichigo en su calidad de Comandante del reino pero no lo hizo, Kaien se lo había llevado en privado y le dijo que él la encabezaría porque él era el rey, Ichigo no tenía ganas de discutir con su hermano y ordenó a sus soldados que hicieran lo que debían de hacer, él fue de los que cargaron la caja junto con Toshiro y Kyoraku. Ichigo estaba serio, se podía ver la tristeza en sus ojos pero nada más, Kaien también estaba serio pero parecía que la tristeza en él era mínima, en ese momento no podía fingir ser el hijo dolido por la muerte de su padre, la felicidad en él por ser el nuevo rey era demasiada y solo se limitaba a seguir el protocolo y mantenerse tan serio como fuera posible. El cuerpo de Isshin fue llevado a la cripta que había en el risco debajo del Templo de las Deidades que había en los terrenos del castillo y fue emparedado como lo habían sido los demás reyes de antaño.

— En la primavera 25 del reinado de nuestro Rey Isshin, lo despedimos con la esperanza de que su fuerza nutra el risco donde su descendencia habita. Que la Sombra lo lleve a la gloria en su nueva vida. — Habló el representante de las Deidades mientras unos hombres ponían piedra y argamasa para cerrar la última morada del rey.

Aquello fue demasiado para Masaki, ver cómo ponían piedra tras piedra en un hueco en la pared cubriendo la caja de Isshin la hizo derrumbarse en los brazos de Ichigo sollozando como si la vida misma se le estuviera escapando con cada sonido de las piedras. Ahí abajo solo estaba Masaki, Ichigo, sus hermanas y Kaien, todos estaban llorando menos Kaien que no solo lamentaba el no poderse poner la corona al llegar, debía de esperar al menos tres meses para la coronación, el tiempo mínimo de luto.

Tres meses podían pasar tan rápido como un parpadeo y Kaien no iba a pretender que alargaran el luto hasta un año como sabía lo habían hecho cuando su padre se volvió rey, sabía que mientras más tiempo pasara más peligro corría su corona.

Kaien fue arrastrado a una ola de reuniones con los consejeros de su padre que le decían lo que debía de hacer, como si fuera un niño pequeño, como si él no hubiese sido educado para gobernar. Aquello lo hartaba pero aun no era tiempo de que hiciera lo que quería propiamente, mientras no se pusiera la corona de Avanta entonces era solamente un candidato más a la corona a pesar de que su padre lo había nombrado su heredero, sabía que si Ichigo levantaba un reclamo a la corona entonces era mas probable que Ichigo se quedara como rey por ser el hijo legítimo y no un bastardo como él.

Su hijo nació y si, era un niño como se esperaba, de piel ligeramente más oscura que la suya y unos ojos con una mezcla de amarillo dorado, un poco más opacos que los de su madre pero con el cabello negro, tan negro como el suyo.

— Al menos me heredó algo. — Le había dicho a Yoruichi el día en que nació y conoció a su hijo. Ella solo lo miró mal pero no dijo nada, quedarse callada en ese momento era lo mejor que podía hacer si valoraba su vida.

Ichigo lo felicitó y su pequeño hijo le llevó un muñeco de trapo algo viejo pero bien conservado.

— Para que cuide a mi primo como me cuidó a mi. — Dijo Juha entregándole el muñeco de trapo a Yoruichi que inmediatamente lo colocó junto al bebé que dormía en una pequeña cuna junto a su cama. Kaien pensó que si él hubiese recibido ese juguete viejo lo habría tirado al fuego para quemarlo, solo era basura.

Cada vez que se cruzaba con Ichigo era como encontrarse con un enemigo jurado, no iba a negar que escuchaba como algunos de los consejeros e incluso los soldados hablaban en susurros asegurando que quién debía de ser coronado era Ichigo y no él. Esa era la razón por la cual no desaprovechaba las oportunidades de recordarle a Ichigo que él era el comandante y debía de servirle a él así como su hijo le serviría a su recién nacido hijo cuando creciera, Ichigo solo apretaba la mandíbula y asentía en silencio. Kaien disfrutaba eso porque ahora como el rey era intocable, Ichigo no podía lanzarse sobre él y golpearlo como lo había hecho antes pero a pesar de eso no se relajaba, sabía que su trono peligraba mientras no se coronara.

— Atención, la reina madre. — Gritó uno de los sirvientes que cuidaban la entrada a su cuarto, el cuarto del rey. El cuarto donde murió su padre y que agradecía todas las noches porque al fin se había muerto.

— Kaien… — Dijo Masaki al estar frente a él, sin respeto y sin reverencias. Eso lo hizo juntar las cejas con enojo.

— Masaki… — Dijo mirándola desde arriba, arrogante y superior. Ya no le decía "madre" porque no era su madre y solo si era realmente necesario le decía "reina madre". — Mi coronación será en un par de días y todo está listo, solo hay algo que me molesta.

— ¿Qué cosa? — Preguntó en tono serio.

— Tú. — Masaki no dijo nada. — Tú me molestas, tu presencia me molesta. Me molesta tener que decirte "madre" o "reina madre" porque no lo eres. Mi madre está muerta y tú no eres mi madre.

— Te he cuidado y criado como si lo fuera. — Le reclamó.

— No lo niego, me criaste y me cuidaste pero siempre preferiste a Ichigo y no te culpo, él es tu hijo, fue mi padre quien realmente cuidó de mí y me amó tanto como para dejarme su legado.

— ¿A dónde quieres llegar? — Preguntó con recelo en su voz.

— No eres mi madre y no eres más una reina, así que después de mi coronación tienes dos opciones, o te vas o mueres. No me interesa a donde vayas, no te quiero en mi reino, no te quiero en mis tierras.

— ¡Imposible! Ichigo no lo va a permitir.

— ¡Lo permitirá si no quiere ver cómo la cabeza de su hijo rueda por el césped! — Amenazó haciendo un ademán.

— No… no te atreverías… — Masaki dio un paso atrás horrorizada por aquellas palabras.

— Ponme a prueba, madre. Después de mi coronación te vas, llévate tus cosas no las necesito pero la Corona de Guerra se queda, después de todo, ya no eres una reina y no la necesitas. Inventa la excusa que quieras pero de ti depende la vida de tu nieto. — Le dio la espalda como si ya no mereciera que lo viera. — Dile a tu hijo que de no ser porque es el comandante ya lo habría despedido contigo pero que no se acostumbre, encontraré a un hombre mejor que él para ese puesto y así él podrá irse a sembrar papas como siempre lo soñó junto con su hijo. Ahora vete, me estorbas.

MasaKi se dio la vuelta y salió de ahí justo como había entrado, con paso firme y sin bajar la cabeza pero en cuanto había abandonado esa habitación se precipitó a la cúpula donde estaba Ichigo junto con los consejeros más files a su padre.

— Si nos disculpan. — Dijo Ichigo al ver la expresión alterada de su madre.

Los Consejeros le hicieron una reverencia a Ichigo y una a Masaki antes de retirarse, Ukitake y Kyoraku parecían no querer hacerlo pero Ichigo hizo un gesto con la cabeza y ellos encaminaron sus pasos a la puerta. Masaki le contó la plática que había tenído con Kaien unos momentos antes y la forma en que él había amenazado a Juha con cortarle la cabeza si Ichigo evitaba que ella se fuera.

— Haz el reclamo, haz que tu derecho de sangre valga algo. Te lo suplico. — Habló Masaki con desesperación en la voz tomando las manos de su hijo. Ichigo solo negó con la cabeza haciendo que Masaki lo viera con incredulidad.

— Kaien es cruel, madre. No puedo dejar el reino sabiendo que mi hermano lo puede llevar a la ruina y no quiero el peso de una corona. Llévate a mi hijo, ve a Vayalat, sé que mi abuelo no se va a negar a recibirte, Orihime irá contigo y enviaré a Ulquiorra para que los proteja. Confío en él con mi vida, él tampoco está conforme con que Kaien sea el rey. Los soldados quieren hacer una revuelta y sacarlo por la fuerza, si me voy podría perder a los soldados. Madre, hay más en juego que una simple corona. No creo que Kaien siquiera escuche a los consejeros pero si logro hacer que lo haga todo podría estar bien, con suerte se atraganta con algo mientras come y su hijo toma la corona. Madre, toma tus cosas y vete, ya perdí a mi padre, no puedo perderte a ti también.

Las palabras de Ichigo tenían razón pero Masaki se negaba a aceptarla, no quería irse, quería que su hijo fuera rey. Maldijo a Kaien y a Isshin, los maldijo con el alma y le deseo una vida de infelicidad a Kaien, sabía que tenía que hacer algo más que desearlo pero eso lo haría cuando estuviera segura y en ese momento tenía cartas que escribir y ropa que empacar, no podía perder mas tiempo.

— ¿Me llamaste? — Preguntó Yoruichi a Kaien el día de la coronación. Todo estaba listo y los invitados, lores de todo el reino, habían empezado a llegar con su séquito de gente y con regalos para el nuevo rey.

— Debería de reprenderte por la insolencia pero no lo haré, eres mi esposa y eso te confiere algún tipo de confianza así que pasaré por alto la forma de referirte a mi. — Comenzó Kaien viendo la expresión de fastidio en el rostro de Yoruichi. — Dame una razón para no anular nuestro matrimonio en cuanto me vuelva el rey. — Dijo parado frente a ella con las manos en la espalda.

— Soy la madre de tu hijo.

— Y eso no significa nada, mira a la reina madre, esposa legítima y madre de un príncipe legítimo, ahora no tiene corona y su hijo quedará reducido solo a Comandante del reino hasta que encuentre alguien mejor que él.

— No hay nadie mejor que Ichigo. — Se burló Yoruichi sin dejar de mirarlo. — Él es mejor que tú en muchas cosas.

— Debe serlo. No soy ciego, he visto como lo miras. Te gusta. Lo deseas. Apuesto que has fantaseado en las noches con él, es una lástima que él le sea fiel a una muerta. — Dijo con saña poniendo un mechón del cabello de su esposa detrás de su oreja. Yoruichi no se movió y disimuló bien el disgusto de su toque. — No me has dicho una razón válida para no anular mi matrimonio contigo.

— Porque si lo haces mi padre va a levantar su espada en tu contra y se acabaría tu sueño de ser rey. — Habló convencida de sus palabras mirándose las uñas. Kaien sacó un papelito arrugado y se lo dio para que leyera.

— Léelo en voz alta, necesito escucharlo de tu voz, tal vez escuche un jadeo de tu parte. — Se burló.

— "Su alteza, el señor de Gardelia nos ha acogido en su palacio. No deja de alardear de que su hija será la reina. Hemos encontrado todos el camino a su habitación y nos hemos aprendido los horarios de sus guardias. Solo esperamos su ordenes." — Terminó de leer y se le quedó mirando a Kaien ya sin sonreír. — ¿Ordenes? ¿Ordenes para qué? — Preguntó y Kaien sonrió por esa minúscula nota de ansiedad que había salido en su voz.

— Para matarlo. — Yoruichi dio un paso hacia atrás. Kaien amaba esa reacción. — Nuestro matrimonio fue arreglado, me obligaron a casarme contigo y eso hice, todo porque mi padre, las Deidades lo tengan en su gloria, era muy débil para regresar un ataque después de liberarme. ¿No te parece sorprendente que tengamos un hijo y solo hayamos estado juntos un par de veces después de la boda? Ni siquiera recuerdo como fue la primera vez contigo en el templo de las deidades.

Yoruichi se le quedaba mirando con la mandíbula apretada. No decía nada y solo pensaba si podría matarlo en la noche de la coronación, después de todo ya tenían un hijo y era un heredero al trono. Ella gobernaría Avanta hasta que su hijo fuera mayor de edad.

— ¿Ya se te ocurrió alguna forma de evitar que anule nuestro matrimonio? — Volvió a preguntar y se sentó en la cama palmeando el colchón con una mano para que ella fuera a él. Yoruichi disimuló el desagrado ante esa seña y se sentó donde él decía.

— ¿Qué te hace pensar que no le diré a mi padre lo que acabo de leer en cuanto salga de aquí? — Preguntó pensando que Kaien había cometido un error al momento de enseñarle aquella carta.

— Nada, eres libre de hacerlo así como yo soy libre de acusarte de adulterio con mi hermano. Los representantes de las Deidades no van a dudar de la palabra de un rey, te cortarán la cabeza por adultera, ahogarán a tu hijo cuando les asegure que no es mío y le cortarán la cabeza a Ichigo por traidor a la corona. Sé que él es un caballero y no permitirá que te acusen de eso ni de ver como su sobrino muere, hará todo lo posible para asegurar sus vidas, incluso perder la suya. Ese es el defecto de mi hermano, el querer siempre proteger a todos a cambio de sacrificarse, muy noble y muy estúpido. — Yoruichi abrió la boca para decir algo pero Kaien lo impidió. — Hijos puedo tener con cualquiera, hay cientos de mujeres que se mueren por calentarme la cama pero estoy seguro de que tú lo harás voluntariamente, ¿no es así? Nuestro hijo debe de tener un hermanito o hermanita, o ambos ya que para eso me casé contigo y el contrato de tu padre estipula una larga desendencia.

— No te atreverías. No serías capaz de levantar falsos ante las Deidades. — Aseguró Yoruichi que se había levantado de la cama temblando de la rabia.

— Pruébalo, sal de aquí y escríbele a tu padre o espera a que llegue a la coronación y dile. Será delicioso ver como frente a todos hago que te lleven a los calabozos por adultera junto con mi hermano. Dicen que justos pagan por pecadores, Ichigo solo ha pecado de noble. Ya siento que puedo escuchar los gritos de Ichigo pidiendo por la vida de su sobrino y jurando que no te ha tocado.

Yoruichi temblaba de rabia por lo que decía Kaien y no se pudo contener, levantó la mano y golpeó el rostro de Kaien con toda la fuerza que había en ella. Kaien se levantó y le regresó el golpe antes de tumbarla en la cama.

— ¡Me vas a dar un hijo del cual esté seguro que es mío, te guste o no que para eso me obligaron a casarme contigo! — Vociferó Kaien antes de romperle el vestido y tomarla por la fuerza en ese momento. Yoruichi soltó un grito y Kaien le tapó la boca con tanta fuerza que le marcó los dedos de su mano en la piel sujetándola con fuerza de las caderas con la otra mano.

Yoruichi salió del cuarto cojeando y con una mano en el vientre tratando de aminorar el dolor. La ropa estaba rota y su cabello estaba despeinado, tenía un golpe en la cara y varios moretones en el cuerpo. Los sirvientes se le acercaron para ayudarla pero ella lo impidió, le dolía todo el cuerpo y tenía el orgullo pisoteado pero eso no se iba a quedar así. Se fue jurando en silencio que Kaien no iba a morir esa noche sino que iba a vivir lo suficiente hasta que suplicara morir, tal vez lo envenenaría como lo habían hecho con su padre.

En ese justo momento no le quedó duda de que Kaien había matado a su padre.

Kaien irradiaba felicidad en el momento en que se presentó en la sala del trono donde todos los invitados estaban reunidos esperando por él. Los músicos estaban tocando las piezas de baile de salón más populares haciendo que la gente bailara en parejas que se separaron en cuanto la presencia de Kaien fue anunciada. Los músicos dejaron de tocar y guardaron silencio en el momento justo en que Kaien se sentó en el trono de Avanta, el mismo que su padre había ocupado por años. Pudo ver las mesas llenas de comida para agasajar a sus invitados y le encantó la forma en que la gente lo miraba. Sentía que al fin tenía todo lo que siempre fue suyo.

Yoruichi entró unos momentos detrás de él, vestida como la reina de Avanta, con un tocado de flores troqueladas en oro blanco y diamantes que su padre le había dado para lucir esa noche. Caminaba despacio, una de las médicas le había dado algo para el dolor e hicieron todo lo posible porque no se notara el golpe en la cara con ungüentos y maquillaje; en su piel morena un golpe se vería aun más oscuro. Se sentó en el trono que había pertenecido a Masaki y procuró no hacer gesto alguno de molestia o incomodidad.

— Bienvenida, querida esposa. — Le dijo Kaien tomando su mano para besarla frente a todos y vieran el perfecto matrimonio que era. Yoruichi sintió un escalofrío por su toque, un impulso de querer retirar su mano de la de él que suprimió con una sonrisa que procuraba no fuera forzada.

El representante de las Deidades entró en el salón del trono seguido de Ichigo que cargaba una caja con la corona de su padre y que ahora sería de Kaien. El Comandante estaba serio y Yoruichi se estremeció al pensar lo que Kaien podría hacerle si ella abría la boca, nunca había sentido el peso de tantas vidas sobre sus hombros como en esa noche. El hombre le hizo una reverencia a Kaien e Ichigo puso una rodilla en el piso ofreciendo la corona.

— Con el poder que se me ha conferido y bajo la luz de las Deidades. — Comenzó a decir el representante de las Deidades al tiempo en que tomaba la corona que ofrecía Ichigo. — Te nombro a ti, Kaien, rey de Avanta, de las Montañas Azules y del Desierto Rojo. — Terminó de decir y le colocó la corona en la cabeza a Kaien que sonreía completamente complacido por aquello. — Larga sea su vida y próspero su reinado.

— ¡Larga sea su vida y próspero su reinado! — Repitieron los presentes al unísono.

— Larga sea su vida y próspero su reinado. — Dijo Ichigo unos segundos después y se levantó del piso para irse a parar detrás de su hermano, como si fuera una sombra.

Kaien se levantó y todos le hicieron una reverencia al mismo tiempo, solo el sonido de las ropas se escuchaba de tan solemne que era el momento. Le extendió una mano a Yoruichi para que avanzara con él.

— Mi padre, las Deidades lo tengan en su gloria, creó un reino fuerte pero no pudo hacerlo solo, tuvo la ayuda de valientes y leales hombres, espero ser también digno de la ayuda, la espada y la lealtad de aquellos hombres y poder llevar al reino a una nueva era, pero de entre todos los hombres, sé que no podré hacer mucho sin la lealtad y el consejo de mi hermano. — Señaló a Ichigo haciendo que el aludido se acercara a él y de nuevo pusiera una rodilla en el piso llevando su puño a su pecho al levantar la mirada a su hermano que lo miraba con ese aire de superioridad.

— Yo, Ichigo, Comandante en Jefe del reino, juro mi vida y espada al reino de Avanta. Prometo hacer lo que sea para mantener un reino próspero y en paz. — Juró Ichigo cuidando sus palabras. Pudo ver el enojo en los ojos de Kaien brillar por un segundo pero le extendió la mano con una sonrisa antes de abrazarlo frente a todos escuchando como aplaudían ante el juramento de Ichigo.

— Bien jugado, hermanito. — Murmuró Kaien en ese abrazo antes de deshacerlo y llevar a Yoruichi a la pista de baile ordenando que iniciara la celebración.

La fiesta seguía su curso, como debía de serlo, pero Yoruichi de levantó y se retiró después de la cena alegando que habían sido demasiadas emociones por un día. Kaien besó su mano y la dejó irse de ahí, fue más lo que tardó en irse Yoruichi que en lo que Kaien le hablaba a una joven hija de un lord que se había acercado a él con intenciones de ganarse algo más que su atención.

Masaki también se retiró e Ichigo la acompañó saliendo de la sala del trono. Su habitación ya había quedado limpia de sus cosas que esperaban por ella en un coche estacionado en los terrenos del palacio, Orihime se les acercó cargando al durmiente hijo de Ichigo y Ulquiorra llegó para unírseles vestido de civil pero con una espada colgada de la cintura.

— Ulquiorra, llevas lo más preciado para mi, sé que quizás es demasiado lo que te pido pero eres el único en quien confío. Llévalos a salvo, un grupo de mis más leales hombres irá contigo, ellos saben lo importante de esto. Sé que volverás y estaré ansioso de ese día porque así sabré que todo ha salido bien. — Habló mirando al hombre que asintió con la mano en el corazón. — Madre, cuida a mi pequeño. Saluda a mis abuelos de mi parte.

Masaki asintió y besó a su hijo en las mejillas. Le dedicó un par de palabras a Orihime que también asintió a lo que dijo y los escoltó al coche en donde se irían. Un mozo llegó con el caballo de Ulquiorra y los soldados, que eran media docena, se congregaron esperando las ordenes de Ichigo. Los soldados que estaban de guardia esa noche abrieron las enormes puertas que protegían la entrada a los terrenos del castillo y dejaron salir el coche donde iban Masaki, Juha y Orihime custodiados por Ulquiorra y los soldados. Ichigo se quedó mirando aquello, sabía que era lo mejor que podía hacer. Era la única manera de mantenerlos a salvo.

Esa noche, en cuanto Kaien se puso la corona que había sido de su padre, las lealtades en Avanta se dividieron.


NotitaDeLaAutora: Aquí les dejo un resumen punto por punto de capítulo por si evitaron leer el capítulo.

• Isshin murió de una extraña enfermedad.

• Kaien ve como rival a Ichigo en el tiempo de luto previo a la coronación.

• Nace el hijo de Kaien, es un varón.

• Kaien corre a Masaki del castillo.

• Kaien obliga a Yoruichi a estar con él.

• Ichigo le jura lealtad a Avanta en la coronación de Kaien.

• Masaki se va a Avanta y se lleva al hijo de Ichigo.


Lana: Te prometo que ya se va a desenredar la historia. Este es el ultimo enredo.

Reesen555: Yoruichi was Ichigo's lover before meeting Rukia, that's why she treats him like that. I think I'll re-upload the story in English when I finish it. It will be interesting, maybe.