El Ruiseñor
Capitulo 18: Rumor
A veces la guerra era como un juego, uno donde ponías estratégicamente tus piezas y esperabas que el enemigo no conociera tus planes. Era un juego que comenzaba con un rumor, una palabra dicha por aquí, una palabra dicha por allá, susurros que viajaban de boca en boca entre las personas. La guerra no era un buen juego cuando eras el último en enterarte de que estabas jugando, cuando las alianzas ya se formaron y cuando los soldados ya se prepararon. No es un buen juego cuando todo mundo sabe que no tienes lo que se necesita para jugarlo.
Ichigo sabía jugar ese juego, lo había vivido, había aprendido del mejor estratega que pudo conocer en su vida. Sus palabras eran escuchadas y obedecidas, también había aprendido a escuchar y obedecer, sabía cuándo callar y sabía aprender de sus errores porque los errores en la guerra costaban vidas. Cuando regresó de Vayalat fue, con su padre y su hermano, a enfrentar a los eternos rivales en Kuvar, era tiempo de probarse en un ambiente en el que su tío no estuviera velando por él, uno donde debía demostrar que en verdad era un hombre de guerra.
A Kaien le había enseñado su padre pero, a diferencia de Ichigo, él no había aprendido a escuchar, él veía todo tan fácil como respirar, como si los hombres que morían en el campo no fueran más que números. En esa ocasión, cuando fueron contra Kuvar, Ichigo no había hablado y solo miraba la forma en que su padre trataba a Kaien, con el pecho lleno de orgullo de que su hijo favorito y heredero al trono estuviera ahí, peleando codo a codo con él, demostrando su valor. Ichigo tomó lo poco que le dio su padre para enfrentar a sus enemigos y le trajo una victoria con la que pudo empezar a hacerse de un nombre, uno propio de él, uno que no estuviera enteramente ligado a la corona.
— Entonces... ¿Llamarás a la Triada? — Preguntó la amante de Ichigo aquella noche. Ambos estaban envueltos en las sábanas conservando un poco el calor entre ellos.
— Tal vez. ¿En verdad quieres ser reina? — Preguntó Ichigo notando como los delgados dedos de su amante simulaban caminar sobre su pecho desnudo.
— No quiero. El trono no me interesa... pero...
— ¿Pero? Nada bueno viene después de un "pero". — Ichigo se acomodó y besó la pequeña mano que había llegado "caminando" hasta su nariz.
— Pero no voy a negar que es tentador, ser la reina de Avanta... — Susurró con una sonrisa acomodándose entre los brazos de Ichigo que la rodeaban de una manera protectora.
— Ya la llamé. — Confesó y besó la cabeza de su amante. — Hay tantas cosas que pueden salir mal.
— Sé que podríamos morir pero hay peores cosas que la muerte. — Susurró su amante acurrucada contra él y mirando el bosque oscuro desde la ventana.
— Lo sé.
La guerra era un juego que Ichigo sabía jugar, uno que no pretendía enseñarle a Kaien, uno donde muy silenciosamente había empezado a colocar sus piezas.
La celebración de las Deidades y de la primavera había pasado sin más incidentes de los que ya había habido. El rumor de la muerte de la Dama de las Llaves se había corrido por todo el palacio y en la ciudad, las personas siempre estaban dispuestas a escuchar cualquier cosa que pasara dentro de los muros del castillo, les gustaba saber que los reyes también tenían problemas como los demás.
— Es bastante ridículo celebrar la primavera y la muerte de mi padre. — Se quejó Kaien con Yoruichi que avanzaba con él hacía la entrada del castillo. La ceremonia de ese día era una dedicada al rey Isshin porque cumplía un año de muerto. — Parecía que no podía elegir otro día para morirse.
— Al menos el primer cumpleaños de nuestro hijo podrá ser celebrado como se debe. — Agregó la reina que aún no olvidaba las palabras del rey aquella vez que la había tomado por la fuerza. — Invitaré a mi familia, mi padre estará feliz de venir y mis hermanas se mueren por volver a ver al Comandante.
— Haz lo que quieras, solo ponte de acuerdo con la nueva Dama de las Llaves. — Kaien ignoró aquél comentario pero tal vez fuera buena idea casar a Ichigo con alguna princesa. Luego consideraría esa idea con más calma.
— ¿Sigues con la idea de contratar a esa mujer? Sabes que me desagrada.
— Por eso la voy a contratar.
La reina lo miró mal y apresuró el paso para entrar al castillo, después de la ceremonia podía dejar de fingir que era la debota esposa del rey y regresar a sus asuntos. Kaien hizo lo mismo, pasar tiempo con la reina no le era grato y solo la soportaba porque debían de tener otro hijo, un rey no podía tener solo un hijo, debía de asegurar su legado a como fuera posible.
Con paso lento se dirigió a su sala privada, tenía papeleo que hacer, era la parte que no le gustaba, tener que revisar los informes que los lores le enviaban. Últimamente le enviaban disculpas y excusas del por qué no creían poder cumplir con las nuevas cuotas de impuesto que había decidido aplicar en el reino. Incluso en Gardelia había subido el impuesto por el arribo de barcos extranjeros y de comercio pero su suegro parecía estar conforme con eso. Kaien suponía que ganaban bastante bien para no oponerse a pagar más.
— Buenos días, su alteza. — Rukia lo estaba esperando ahí, parada frente a su escritorio, con una sonrisa encantadora en los labios. No sabía cuánto tiempo había estado ahí ni cómo había logrado entrar. Los soldados no le habían dicho que alguien estaba ahí adentro. Los despediría por eso, tal vez les cortaría la cabeza, se suponía que nadie podía entrar a ese lugar sin su permiso.
Superó la sorpresa inicial de encontrarse con Rukia ahí y le sonrió de aquella manera con la que la había seducido la primera vez. Rukia se había tomado su tiempo en presentarse frente a él, era como si tratara de hacerse desear, como si estuviera atrasando a propósito el inevitable encuentro entre ellos solo para hacerlo más explosivo.
— Bienvenida, lady Rukia, tome asiento conmigo. — Habló antes de llegar a ella y besar su manita, la sintió temblar por eso y eso lo hizo sonreír aún más. Aún causaba ese efecto en ella. La llevó hasta uno de los sillones que había en su sala privada y la invitó a sentarse con él.
— Supe que me había mandado a llamar, espero no haber llegado tarde. Estuve ayudando en el templo de las Deidades y se me fue el tiempo. — Se excusó con esa sonrisa encantadora que la hacía parecer más encantadora. Kaien se imaginaba que estaba desplegado todos sus encantos como si fuera una red para que él cayera.
— No, ha llegado en el momento justo. Como sabe, nuestra Dama de las Llaves ha muerto de una manera trágica, la reina me ha informando que buscaba trabajo ese día y, en vista de las circunstancias y de sus antecedentes en el palacio, se que hará un buen trabajo como una nueva Dama de las Llaves.
— Su alteza, es tan generoso. — Rukia hizo un ademán como si quisiera tomarlo de las manos pero no lo hizo.
Kaien sonrió por aquél gesto y se levantó de su asiento. Sobre su escritorio descansaba un pesado manojo de llaves que tomó con gracia haciéndolas sonar antes de entregarselas en sus manitas.
— Desafortunadamente la Dama de las Llaves conocía perfectamente cada llave, puerta y cerradura, yo solo sé que esta llave es la que abre mi puerta.
Kaien señaló una llave grande y ostentosa que estaba en medio de las demás llaves de diversos tamaños y formas. Levantó la mirada a Rukia que contemplaba las llaves con una expresión neutra y luego la vio sonreír con una mezcla de malicia y picardía.
— ¿La Dama de las Llaves también hace visitas privadas y nocturnas al rey? — Preguntó directo al grano. Kaien sonrió por eso aunque no se lo esperaba.
— Claro que sí, pero solo cuando yo lo pido. — La mano de Kaien recorrió una de las mejillas de Rukia y ella cerró los ojos con un estremecimiento por el tacto del rey. Kaien sonrió con satisfacción por eso. — Te espero mañana en la noche, tenemos tanto de qué hablar, querida. Ahora debes ir con la reina, la Dama de las Llaves trabaja con la reina.
Se separó de ella después de aquella oración y sonrió al ver que Rukia le daba la misma sonrisa que él esperaba recibir de ella, era esa sonrisa de complicidad de que ambos estaban hablando del mismo tema. Rukia había sido su mujer, solo una vez, pero había sido la vez más importante de cualquier mujer y Kaien sabía que ella volvería, siempre volvían, la corona en su cabeza era un imán para mujeres, Rukia no iba a ser la excepción porque ella ya era suya.
— Una cosa más. — Dijo antes de despedirla. — La Dama de las Llaves se viste para mí, usarás la ropa que te mande y te verás siempre presentable. Eres la imagen de Avanta y tienes que lucir como tal.
— Creí que ese era el trabajo de la reina. — Rukia tenía una expresión de ligero interés y sorpresa mezclada con malicia. Kaien parecía estar viendo a la joven Rukia que llegó aquella vez mezclada con la mujer que se presentaba frente a él.
— Mi querida Rukia, eso durará poco, estoy viendo en ti a la nueva reina de Avanta. — Prometió como lo había hecho aquella vez que se la quería llevar a la cama.
— Su alteza, ¿Se sabe cómo murió la Dama de las Llaves?
— Se suicidó. Nadie vio a alguien con ella, solo lo hizo. — Dijo restándole importancia al asunto. Como si la mujer que acabara de morir no hubiese sido su amante durante los últimos años.
— Entonces me retiro, su alteza. — Dijo la nueva Dama de las Llaves antes de salir de ahí con ese contoneo de caderas que solo le adelantaba lo inevitable del día siguiente.
Ulquiorra miraba a los jóvenes reclutas que estaban frente a él. En verdad eran jóvenes, flacuchos y debiluchos pero sabía que ese año eran lo mejor que podían obtener. No eran tantos como en años anteriores y no guardaba esperanzas de que aumentara su número en las siguientes semanas, incluso estaba seguro de que varios de ellos desertarían antes de terminar el año. El ejército de Avanta era famoso por su fuerza, por sus soldados entrenados y por la posibilidad de tener una vida un poco mejor que el resto de la gente debido al sueldo que pagaban pero, desde que Kaien había implementado la disminución de su sueldo, muchos habían desertado y pocos realmente se quedaban por la gloria de servirle al reino.
En el fondo sabía que se quedaban por Ichigo, porque lo admiraban y esperaban estar algún día bajo sus órdenes directas como lo estaban los Generales. Se aclaró la garganta antes de darles la bienvenida a los nuevos, no podía seguir postergando aquello, no llegarían más hombres para unirse a ellos.
— Ustedes son una basura, son lo más bajo que hay en el ejército de Avanta, son la carne de cañón, son los que van a excavar letrinas y fosas, los que traerán a los muertos después de la batalla o, si es que la batalla se torna más larga, serán los que quemarán los cuerpos para evitar la peste. Quizás nunca en su vida vean una batalla y solo se dediquen a pasear por las ciudades y los pueblos a donde se les envíe para cuidar de que la justicia del rey no se rompa. No les puedo garantizar su vida si no aprenden bien, llegará el día que los enemigos del reino, aquellos que busquen hacerse con la tierra de sus ancestros, atraquen en la costa o nos invadan desde alguna de las fronteras y si no saben levantar una espada entonces no serán más que comida para los gusanos.
Ichigo sonrió por aquel bello discurso de bienvenida, se había detenido en su avance cuando el General empezó a hablar. Se acercó a ellos cuando el hombre terminó de hablár escuchando como Ulquiorra lo anunciaba antes los nuevos reclutas que lo saludaron de manera torpe.
— Si toman las armas así como saludan, entonces temo por el día que los llevemos a la guerra. — Le dijo a Ulquiorra con tono serio. Los nuevos lo miraban con una especie de veneración, respeto y temor. — ¡Descansen!
Gritó con una voz atronadora y los nuevos reclutas obedecieron con un ligero temor en el cuerpo. Ulquiorra miró a los niños, que no supieron que hacer, y luego volteó a ver a Ichigo.
— Yo no, servirán de distracción a los enemigos. — Dijo sin un rastro de emoción, como si la vida de esos niños no le importara.
Los reclutas temieron por las palabras de Ulquiorra, procuraban no mirar demasiado a Ichigo pero fallaban en hacerlo, para ellos era como estar frente a las Deidades en su forma física. Ulquiorra no dudó que el Comandante era la razón por la cuál esos niños estaban ahí.
— Tenemos que hablar, deja que Ken se encargue de ellos, si sobreviven y no huyen, entonces podrás aplicar tu conocimiento en sus inocuas mentes. — Señaló a un hombre se acercaba rápidamente a ellos con una sonrisa sádica en el rostro.
Los nuevos temblaron en su sitio y Ulquiorra se fue con Ichigo, los gritos de Kenpachi tronaban empezando a darle órdenes a los nuevos que se movían de manera torpe tratando de cumplir las ordenes. A Ichigo le pareció ver que uno de ellos salía gritando de ahí.
Kaien llegó al patio de entrenamiento, miraba a los nuevos reclutas como si fueran la salvación de su reino, aquello hizo que los jóvenes sintieran que era su día de suerte, primero veían al Comandante y después al propio rey. Kyoraku tenía razón cuando le sugirió que bajar ocasionalmente para estar con los soldados les levantaba la moral. Caminó entre los soldados nuevos y después entre los veteranos que estaban terminando de recibir órdenes de uno de los capitanes pero no vio a Ichigo por ningún lugar.
Se encaminó entonces hacía la oficina privada del Comandante y se encontró que Ulquiorra estaba saliendo de ahí con aquel gesto inexpresivo que cargaba la mayor parte del tiempo.
— Su alteza. — Dijo el general haciéndole una reverencia al estar cerca de él. Kaien la respondió con un asentamiento de cabeza.
— ¿Está el Comandante? — Preguntó mirando la puerta cerrada tras la espalda de Ulquiorra.
— No, su alteza. Estuvimos hablando hace unos momentos pero se me olvidó comentarle algo sobre los soldados y he venido a buscarle de nuevo pero no se encuentra en su oficina. — Señaló la puerta con un ademán.
— Está bien. ¿Qué tenías que decirle sobre los soldados? — Preguntó ya que estaba ahí con uno de los Generales del reino.
Ulquiorra caminó junto al rey expresándole lo que sentía sobre los nuevos reclutas y las posibilidades futuras si no se tenían más hombres en sus filas. Nunca habían estado en esa situación y suponía un peligro para el reino si algún otro reino se enteraba de aquello. Kaien intentó tranquilizar sus preocupaciones con palabras vacías y Ulquiorra comprobó, una vez más, que el rey no entendía lo peligroso que podía ser no tener una armada que intimide a los enemigos.
Kaien se rindió en la búsqueda de Ichigo cuando unos soldados le dijeron que él había salido de los terrenos del castillo hacia la ciudad para arreglar algunos asuntos, se empezaba a preguntar si Ichigo siempre estaba así de ocupado o era ese día que parecía no poder encontrarse con él.
Al día siguiente se reunieron todos los consejeros, y el Comandante, en la cúpula para tener su característica reunión semanal y planear las riendas del reino. Ichigo sabía que Kaien solamente hacía eso para tener tranquilos a los consejeros porque nunca prestaba gran atención a las palabras de aquellos hombres, Kaien estaba convencido que sus ideas llevarían a un reino más fuerte y más grande que las de un montón de hombres viejos, la mitad de los consejeros no decían nada en contra del rey para no perder su puesto y la otra mitad lo aconsejaba de manera prudente, eran aquellos que le eran files a Ichigo y, al igual que él, pensaban que Kaien llevaría a pique el reino si no escuchaba lo que le aconsejaban.
— Mi padre se aseguró de que Gardelia fuera nuestra, yo me quiero asegurar que nuestros eternos enemigos, los kuvaritas, sepan de una vez que con Avanta no se juega. — Kaien sacó un mapa de los reinos y lo extendió en la gran mesa rectangular que servía en las juntas de consejo.
Ichigo no dijo nada esa vez, ya había hablado sobre la falta de soldados pero parecía que Kaien no quería escuchar esa parte. Todos los consejeros se levantaron de sus asientos y empezaron a escuchar el plan que el rey estaba planteando mientras señalaba los puntos en el mapa. Quería conquistar Kuvar, Jetaiya y Vayalat, en ese orden. Quería que su reinado se recordara por ser el primer rey en tener todos los reinos sometidos a su poder.
— ¿Por qué de último Vayalat? — Preguntó Kyoraku mirando con curiosidad el mapa después de la explicación que había dado el rey.
— Porque es un pequeño placer que me quiero dar. — Dijo con simpleza. Quería dejar al último Vayalat para disfrutar de su caída, quería ver como Ichigo levantaba su espada al reino de su madre.
— Les dará tiempo de prepararse. Si ellos ven que dos reinos caen de forma seguida entonces sabrán que siguen ellos. — Explicó Ichigo mirando el mapa y moviendo un poco de barcos de Vayalat quitándolos de la costa. — Quizás ellos quieran atacar mientras estamos en contra de Kuvar. ¿Lo ha considerado, su alteza?
— Lo he pensado, pero para eso estás tú, querido hermano. Padre siempre decía que pensabas por dos, como los enemigos y como un soldado, y por eso tu consejo era tan acertado; siempre parecías saber los planes de los enemigos incluso antes que los propios enemigos, ¿Cómo le decía padre? Ah sí, intuición militar.
Ichigo se quedó en silencio mirando el mapa, miraba las costas dibujadas y veía las montañas y las colinas, miraba los pequeños puntos que señalaban los pueblos y ciudades, sabía lo que quería su hermano. Respiró un poco para acomodar las ideas y luego movió un pequeño hombre de madera que simulaba parte de un ejército, Kaien quería que le diera una estrategia de guerra en ese momento.
— Kuvar y Jetaiya antes han peleado juntos, lo recuerdo porque estuvieron en la conquista de la Isla Trinidad, pero eso fue hace más de veinte años, los últimos años se la han pasado peleando entre ellos por el límite de sus reinos y por un lago que ambos se atribuyen la pertenencia. Podemos empezar conquistando cualquiera de las dos y para que no haya problemas con la otra, darle el privilegio de quedarse con el lago, luego prometer el mismo lago a la tierra conquistada y lamzar el ataque al siguiente reino pero cuándo se corran los rumores de la conquista se podrían empezar a preparar, incluso si ellos no atacan, nosotros podríamos ir a una trampa cuando levantemos la campaña en contra de Vayalat. — Explicó mirando fijamente al rey al decir eso último.
— De hecho hay algo que me preocupa con el asunto de Vayalat. — Comenzó Kaien sosteniendo la mirada de su hermano. — Es algo pequeño pero podría ser el grano de arroz en la garganta de nuestro floreciente imperio.
— ¿Qué le preocupa, su alteza? — Preguntó Ichigo adivinando a dónde quería llegar su hermano.
— Me preocupa que Vayalat sea el reino de tu madre y me preocupa que no juegues enteramente para nosotros. El error de nuestro padre fue el no llevarte a la conquista de Gardelia, ¿Qué me asegura que no cometerás traición avisando a tu madre cuando se levante la campaña contra Vayalat? ¿Cómo me puedo fiar de ti y tus intenciones para nuestro reino? ¿Qué me asegura que me vas a dar la victoria sobre aquella tierra si yo te llevo como mi Comandante? No me preocupa Kuvar o Jetaiya, sé que sin dudas me traerás la victoria, me preocupan tus sentimientos por la tierra de tu madre.
— Yo… — Ichigo tragó duro por aquellas preguntas, sabía que Kaien dudaría de su lealtad al reino. El rey lo miraba expectante esperando una respuesta de su parte. — Yo lo juré ante usted, su alteza. Mi lealtad está con Avanta y si es lo que Avanta necesita...
— ¡No! — Exclamó y se acercó a él rodeando la mesa. — ¡No es lo que Avanta necesita! ¡Es lo que yo necesito, Ichigo! ¡Lo que yo necesito! — Ambos se miraban fijamente. — Y lo que yo necesito es un Comandante que me sea completamente leal a mi, que no haya nada ni nadie por sobre mi, que no dude de las ordenes que le doy y que en verdad me pueda fiar de su consejo.
Kaien no relajaba la postura y se notaba su respiración agitada. Ichigo no tuvo más remedio que ceder antes lo que decía el rey y juró de nuevo, frente a todos los consejeros, que se mantendría fiel a Kaien. El rey sonrió por eso, con aquella sonrisa de victoria que había empleado el día que le quitó el derecho de sangre y se sentó en su lugar. Los consejeros lo imitaron y tomaron asiento después de aquello. Ichigo fue el ultimo en sentarse pero también lo hizo.
— Me alegra que sepas donde está tu lealtad, sería terrible que algo le pasara a mi pequeño sobrino o a mi querida madre.
Esas palabras fueron un golpe que no vio venir Ichigo de parte de Kaien, una amenaza directa a la vida de su hijo. Los consejeros murmuraron cosas pero fueron calladas por el rey dando por terminada la reunión de ese día.
— No, usted se quedará un momento, Comandante. — Impidió que se fuera de la sala que los consejeros abandonaban.
— ¿Desea algo más de mi, su alteza? — Preguntó parado apoyado en el respaldo del asiento que había ocupado.
— Si. La nueva Dama de las Llaves y yo tendremos una plática a solas y necesito al mejor hombre del reino cuidando mi puerta. — Kaien parecía feliz y complacido al decir esas palabras.
— ¿Ya ha conseguido Dama de las Llaves nueva? — Preguntó con curiosidad, por un momento había pensado que se trataba de algo más.
— Si, Lady Rukia. — Ichigo se sorprendió por aquello, no lo pudo disimular y Kaien sonrió al ver en su rostro una expresión de molestia, sorpresa y enfado, ahí estaba la expresión que buscaba en el rostro de su hermano cada vez que se trataba de Rukia.
— Como usted ordene, su alteza. — Y dicho eso, Ichigo se retiró de la cúpula con un paso tan rápido que Kaien supe que estaba verdaderamente molesto.
El registro de Avanta era enorme, tenían una sala llena de libros donde se anotaban años y años de vida e historia. Cada decreto que se había hecho, cada rey que había subido al trono, cada hijo que había tenido, cada bastardo que había sido concebido, las fechas de nacimiento, muerte y bodas. Las guerras, las alianzas, las leyes, los planes de guerra, las estrategias, todo estaba ordenado y custodiado por un hombrecillo que andaba de un lado a otro con un libro y una pluma. Si alguien conocía la historia de Avanta era aquél hombre.
Yoruichi había ido a ver a aquél hombre después de que Ichigo le dijera que si mataba a Kaien entonces Juha subiría a trono, no iba a negar que aquello la perturbó pero tenía que comprobar por sí misma que Ichigo había dicho aquello solo para intimidarla, pero el hombre no la dejaba acceder a los registros que celosamente guardaba.
— Lo siento, su alteza. La única reina que ha entrado a este sagrado lugar ha sido la reina Masaki, el rey Isshin le otorgó un permiso especial. Si quiere entrar, su alteza debe de hablarlo con el rey. — Le había dicho aquella vez.
La reina Masaki, la reina Masaki, ¿Qué tanto había hecho esa mujer que todo mundo la amaba? Yoruichi había intentado acercarse a Kaien para pedirle que la dejaran entrar al registro pero él solo se rió de ella y la ignoró.
— Cuando tienes que hacer las cosas por ti misma. — Dijo yendo de nuevo a ver a aquél hombre para que la dejara pasar.
El hombre iba a darle una negativa pero Yoruichi se le adelantó, usó aquellas artes que había aprendido en su breve estancia en el templo de la Sombra y puso a dormir al hombre en el piso. Constantemente se preguntaba qué sería capaz de hacer si hubiese decidido seguir la instrucción como tal, si hubiese ido a las Tierras del Ocaso para aprender en el templo de la Luz y luego volver al Templo de la Sombra, si hubiese obtenido su medallón de plata quizás podría haber embrujado a Ichigo para que fuera suyo, aquél pensamiento la hizo sonreír mientras arrastraba al hombre dentro de aquella gran habitación.
— Ahora veamos, dónde estarán los registros del rey.
Empezó a pasear entre las estanterías llenas de libros, de vez en vez sacaba alguno de su lugar para ver el contenido pero lo regresaba a su sitio. Era una suerte que los hubiesen marcado por año pero eso no hizo la búsqueda más fácil. Se acercó a la mesa donde había más libros y encontró que el hombrecillo había estado escribiendo algo nuevo en un viejo libro. Se acercó con detenimiento para leer lo que estaba escrito y notó unos papeles con el sello de Kaien en él.
"A partir de este momento se decreta para la posteridad, y el propio bien del reino, la institución de la amante. Se entiende por 'amante' a aquella mujer de noble linaje que se designe por el rey para compartir el lecho, sin importar algún compromiso previo de la mujer en cuestión. Si dicha mujer llegase a ser la madre de alguno de los hijos del rey, entonces esos hijos podrán ser tomados como herederos sin importar el orden de nacimiento entre los hijos del rey con la reina y los hijos del rey con la amante".
Yoruichi tomó el papel y lo leyó un par de veces incrédula por lo que ponía el papel, era lo que habían hecho con Kaien pero de forma oficial, iba a hacer oficial el que tener una amante sea bien visto, le iba a restregar en la cara a su amante y ella no podría hacer nada. Las iba a elevar de doncellas y sirvientas a alguien que podía competir contra ella por ser la madre de los hijos del rey, por ser la madre del futuro rey. Ni siquiera lo pensó, acercó el papel a la vela que alumbraba aquella habitación y lo quemó. Ella no iba a permitir aquello.
Miró el libro donde el hombrecillo estaba escribiendo eso y comenzó a hojearlo para mirar el contenido y, por pura suerte encontró lo que estaba buscando: las reglas de la herencia. Lo leyó un par de veces, solo para estar segura que era lo que necesitaba para estar en paz, y luego lo dejó en su lugar.
Después de eso entendía por qué Ichigo fue a buscarla para quitarle la memoria a Rukia, le iban a cortar la cabeza a los tres; a él por traidor porque los segundos hijos solo pueden casarse y tener hijos después de que el heredero del reino tuviera su propia descendencia, a ella por secundar una traición y dar a luz un hijo que podría poner en peligro las lealtades del reino y a su hijo por el acto mismo de traición. Yoruichi se preguntaba cómo era que Ichigo seguía vivo, las traiciones de ese tipo eran castigadas con la muerte. Si seguía buscando seguramente encontraría un libro de príncipes traidores.
Una vez superado el miedo por las palabras de Ichigo decidió arreglarse para visitar a Kaien. Era tarde pero no tanto como para que el hombre estuviera dormido y utilizaría todos los medios que tenía a su alcance para hacer que le quitara el derecho de sangre a Juha, no iba a permitir competencias contra su hijo, y de paso hacer que se olvidara de tener amantes; haber quemado ese papel no impedía que lo volviera a escribir y le agregara cosas solo para hacerla molestar.
Al cruzar el pasillo que llevaba a las habitaciones privadas del rey vio que Ichigo estaba saliendo del cuarto del rey. Habían colocado una mesa y un asiento bastante cómodo que supuso era parte de la nueva decoración de aquél pasillo. Yoruichi miró a Ichigo con un gesto de superioridad, él le había mentido para asustarla y evitar que le quitara el derecho de sangre a su hijo pero no contaba con que ella entraría a la habitación del registro y descubriera la mentira. Iba a disfrutar decirle que su hijo ya no tendría cabida dentro del nuevo reino de Avanta.
— Hazte a un lado, voy a entrar. — Le dijo con arrogancia. Ichigo se movió y se colocó entre la puerta y ella evitando su entrada.
— Lo siento, su alteza, pero el rey está ocupado. — La reina notó que el gesto serio de Ichigo era demasiado pronunciado, rayando en la molestia.
— No hay nada más importante que yo. Hazte a un lado. — Le volvió a ordenar a Ichigo pero este no le hizo caso. La expresión de molestia en el rostro de Ichigo se relajó y se le quedó mirando un momento antes de hablar.
— El rey está con la Dama de las Llaves, en una reunión privada. Le recomiendo, su alteza, que regrese a su habitación porque el rey no la va a recibir esta noche. — Le dijo sin más.
La reina se quedó sin palabras por un segundo pero se recuperó rápidamente. Eso explicaba la razón de "la amante" que había leído en aquella habitación. Estaba pensando en hacer a Rukia su amante de manera oficial. El enojo le recorría el cuerpo como si fuera lava y se lanzó contra Ichigo para que la dejara pasar, estaba dispuesta a sacar a Rukia de esa habitación a como fuera posible, Kaien la iba a escuchar por esa humillación; podía tolerar que se revolcara con quien quisiera, no le importaba en lo absoluto, pero no iba a permitir que sus bastardos compitieran contra sus hijos. Ichigo la tenía sujeta con fuerza para que no llegara a la puerta, en otra situación le habría encantado que Ichigo la sujetara de esa manera, pero en ese momento solo quería derribar la puerta que estaba frente a ella; pataleaba y vociferaba llamando a Kaien hasta que la puerta de la habitación del rey se abrió.
Yoruichi esperaba ver a Kaien, molesto por haberlo interrumpido en su momento de placer, pero la persona que se asomó por la puerta fue Rukia. La Dama de las Llaves estaba despeinada, con los labios hinchados, como si la hubiesen besado con demasiada fuerza, y cubierta solo con una de las sabanas de seda del rey. Yoruichi dejó de luchar para que Ichigo la soltara y notó como la expresión de curiosidad, con la que Rukia se había asomado por la puerta, cambió a una de total satisfacción y burla al momento de fijar sus ojos violetas en ella.
— El rey dice que no hagan ruido, que no se puede concentrar. — Dijo y sin más cerró la puerta como si un par de criados fueran los que estaban haciendo ese ruido. Ambos pudieron escuchar como entraba el seguro de la puerta después de que Rukia la cerrara.
— ¡Suéltame Ichigo, la voy a matar! ¡Los voy a matar a ambos! — Pero Ichigo no la soltó hasta que se calmó y le prometió que no iba a intentar hacer una locura.
Yoruichi no entendía por qué matar al rey y a su amante entraba en el rango de locura. Se alejó de la puerta porque era obvio que no la volverían a abrir y empezó a caminar de un lado a otro del pasillo haciendo tanto ruido como fuera posible para que el rey "no se pudiera concentrar" y soltaba maldiciones para Kaien y Rukia en voz alta. De vez en vez le parecía escuchar un ruido demasiado obsceno que la hacía molestarse aun más.
— No entiendo por qué te pones así. Muchas veces me has dicho que no sientes nada por Kaien. — Ichigo habló después de dejarla hacer todo el ruido que quería, a la reina le parecía que la voz del comandante sonaba cansada, ya no tenía el enojo que vio cuando llegó al lugar varias horas antes.
— Lo que no entiendo es por qué tú no entras a esa habitación y lo matas, está con la que se supone es tu… — Ichigo levantó la mano para evitar que terminara de decir aquella oración.
— Te lo dije la otra vez, ella y yo no tenemos nada que ver y no quiero tener problemas sólo porque a ti se te antoja decir algo que ya no es importante, Kaien solo busca una excusa para matar a mi hijo. — Ichigo se relajó un poco y se pasó los dedos por el cabello en un gesto de cansancio. — Nos hemos encontrado varias veces durante los dos días que lleva aquí y en ninguna ocasión ha insinuado algo del pasado, incluso fui yo quién la trajo a la habitación del rey ella parecía estar realmente emocionada por pasar la noche con él; al menos puedo estar tranquilo por eso y que ella siga viviendo en la ignorancia.
— No estoy así porque me importe Kaien. — Dijo después de analizar las palabras de Ichigo que parecía ya no estar tan tenso por la presencia de Rukia en ese lugar, era como si lo que lo impulsó a casarse con ella aquella vez se hubiese esfumado; quizás tenía a otra mujer pero desechó ese pensamiento, Ichigo debía de ser para ella. — Estoy así porque se la ha llevado a la cama en tiempo récord, llegó ayer y ya está entre sus piernas.
— Ellos ya se conocían. — Ichigo dijo aquello de mala gana.
— Lo sé. Ella me dijo que había servido en el palacio. — Se sentó en la silla, que ahora sabía que habían puesto para el descanso de Ichigo en su vigília, porque ya le dolían los pies.
— No solo "sirvió" en el palacio pero por culpa de su pérdida de memoria ella no recuerda que a quien ama es a mí, aunque eso ahora me tiene sin cuidado. Ella tiene en la mente que estaba enamorada de Kaien en ese tiempo y que ahora es el momento de volver a los brazos del hombre que ama, así que no me sorprende que esté ahí adentro, de hecho es por ti que está ahí adentro. — Yoruichi se quedó mirándolo con una mezcla de horror e incredulidad por eso. Se levantó de su asiento y se acercó a Ichigo tomándolo de la camisa.
— ¡Bésala! ¿Qué esperas? ¡Idéatelas para besarla! Sabes muy bien que eso es lo que sirve para que su mente se empiece a desbloquear.
— ¡Como en los cuentos de niños! — Se burló de ella mientras la miraba y la hacía soltarlo. — No recordaba que eras tan graciosa. No sabía que tu magia fuera tan frágil, ¿Qué no se supone que estudiaste en el templo de la Sombra? Pensé que manejabas artes realmente oscuras.
— Sabes muy bien que no pude pasar mucho tiempo en ese lugar, si quería aprender algo más entonces debía ordenarme y a mi padre no le gustaba la idea de que su heredera fuera una sombra, además el ir al templo de la luz era algo impensable.
— No la voy a besar, no lo hice antes y no lo haré ahora, además la vida sigue y ahora sí puedo decir con tranquilidad que mi esposa está muerta. Tal vez me case pronto, los invitaré a la boda, solo si ella quiere.
Las antiguas murallas de Bosque Oscuro estaban llenas de soldados y de arqueros que se turnaban en rondas que se relevaban por la mañana y por la tarde. Eran viejas pero Renji había tenido el buen recaudo de reforzarlas en cuanto pudo. Todo hombre que pudiera levantar una espada se había unido al ejercito y, bajo la fiera instrucción de Renji, estaban aprendiendo a pelear.
— Los soldados de los reinos pelean siempre bajo la misma instrucción, les he enseñado como pelean los soldados de Avanta, les he mostrado como atacan y como defienden. — Hablaba Toshiro caminando de un lado a otro mirando a los hombres que se habían formado siguiendo las instrucciones de Ichigo. — Pero eso no es suficiente, necesitan saber más, necesitan saber como vencerse a sí mismos.
— Es por eso que a partir de hoy yo seré el responsable de su instrucción militar. Soy el capitán Jaegerjaques, el líder de la compañía de mercenarios más temida de las Tierras del Ocaso. Les enseñaré como patear traseros de soldados estirados y a derrotarlos en menos de cinco golpes. Los mercenarios no usamos más armadura que aquella que sirve para proteger puntos importantes como el pecho y las partes bajas, usar armadura completa impide los movimientos rápidos y es pesada, por eso es tan importante que aprendan rápido y lo hagan bien. Después de este trabajo, quién desee unirse a nosotros será bienvenido, pero primero debemos de cumplir con el llamado que nos han hecho.
— ¡Si señor! — Respondieron los soldados al mismo tiempo en una perfecta formación militar.
Toshiro sonrió por aquella perfección y dejó a Grimmjow seguir con la instrucción de aquellos soldados. Se dirigió a la entrada de la Gran Casa y encontró a Karin leyendo un papel que le entregó para que él leyera también.
— Es de mi tío, dice que los preparativos van a la mitad, encontraron un infiltrado de rey en el castillo, al parecer no logró filtrar nada pero se han mantenido atentos ante cualquier rumor. Dice que quería matar a mi sobrino.
— Idiota. — Toshiro le regresó el papel a Karin. — Nunca escucha, mucho tiempo le dijimos que no debía de meterse con Ichigo pero no hizo caso.
— Sin contar que en menos de un año el reino parece irse a pique cada vez más rápido. — Karin guardó la carta de su tío y se levantó para ir por un poco de agua. — Supongo que era de esperarse, siempre quiso ser el rey y ahora que lo es, en verdad se da una vida de rey.
Thoshiro iba a hablar de nuevo pero una de las doncellas que servían en la Gran Casa entró corriendo a la cocina en busca de Karin, parecía asustada y nerviosa, por un momento pensaron que traía malas noticias pero se relajaron en cuanto la doncella les dijo que la señora de la casa estaba por dar a luz. Karin salió corriendo hacia la habitación de Yuki, sabía que Yuzu la estaría ayudando en todo lo que pudiera en lo que llegaba la médica.
Renji estaba afuera de la habitación dando vueltas como si fuera un animal enjaulado, Karin entró en la habitación, desde donde se podían escuchar gritos y palabras de aliento, a toda prisa y Toshiro se quedó con él haciéndole compañía.
— Dicen que es de buena suerte. — Comentó Toshiro dándole un par de palmadas en la espalda al hombre que estaba nervioso. Renji se le quedó mirando sin entender. — Tener un hijo antes de la guerra, es de buena suerte.
NotitaDeLaAutora: Como dije al inicio de esta alocada historia, esto no tenía ni pies ni cabeza pero ahí iba. Tengo que agradecerles el apoyo que he recibido de todos ustedes, de los que me dejan sus comentarios que me encanta leer, y están en un rinconcito de mi corazón, y de todos aquellos que leen desde las sombras. Este es el penúltimo capítulo, el próximo sábado subo el capítulo final y ¡pum! se habrá acabado esto. Gracias a todos por leer.
Reesen555: Ichigo is a man, end. Well no, yes but no. I think that after this chapter the mystery is almost solved. Thanks so much for reading.
Lana: No sé de dónde sacas esas ideas tan perturbadoras, Ichigo podrá estar con todo el reino, justo como Kaien, pero no con Yuki. La traición, la decepción, si estuviera con ella. Gracias por leer.
aCloud: Olá! Sim, pensei em fazer o upload em inglês, mas não conheço essa nova plataforma. Rukia é um mistério, ela é quem mantém tudo em ordem na história, mas no capítulo final um pouco da história é revelada. Eu realmente não sabia onde colocar esse passado, então será apenas um vislumbre em suas palavras. Obrigado pela leitura e tenha uma boa semana.
Inverse: ¡Ah, si! Que buena saga la del gordito, tiene muchas referencias de ahí. Me encantaría decirte que le has acertado en todo pero algunas cosas son un poquito diferentes. Gracias por leer y espero te guste el capitulo.
