Harry disfrutaba de pasear con sus hijos en el parque, pero disfrutaba cuando era un viaje en familia, no cuando era el solo con los niños.

Era un sábado soleado, un día muy lindo y el plan de Harry era ir al parque a pasar un día con su esposa, hijos y ahijado, ya que 2 días antes, Andrómeda había enfermado y al no querer contagiar a Teddy lo mando con Harry por una semana.

Así que desde temprano Harry había preparado todo lo necesario para la salida, había hecho unos emparedados y empacado jugos para los niños y refrescos para el y Ginny, los niños ya estaban abajo, ansiosos por salir a jugar.

Todo estaba planeado para ser un día perfecto, pero entonces Ginny no bajaba, hasta que Dobby hizo aparición.

— La señora Ginny dice que no se siente bien— Informó el elfo.

— ¿Cómo que no se siente bien?— Preguntó Harry.

— Estoy enferma del estómago— Dijo la pelirroja mientras bajaba las escaleras lentamente.

— ¿Quieres que vayamos a San Mungo?— Preguntó Harry preocupado.

— No, Harry, no es grave, solo creo que necesito un té, Dobby ¿Podrías preparar un poco de té para mi?- Pidió Ginny y el elfo desapareció de ahí.

— Bien, entonces me quedaré contigo— Dijo Harry.

— No— La pelirroja negó con la cabeza— No es necesario, puedo estar bien sola y Dobby estará al pendiente de mi—

— Pero...—

— Sin peros Harry, aprovecha el día para estar más en contacto con los niños, cuando vuelvan podemos ver alguna película juntos ¿Te parece?— Preguntó la pelirroja.

Harry estaba demasiado dudoso de aquello, llevaba tiempo que Ginny actuaba distante pero... Pero Harry no podía decirle que no a esos bellos ojos ni a esa sonrisa encantadora.

— Está bien Ginny, pero volveremos pronto— Harry le dijo y Ginny se acercó a besarlo en la mejilla, cuando Harry intento besarla en los labios la pelirroja dió media vuelta para subir las escaleras.

Harry suspiró y se quedó de pie ¿Ahora que haría el solo con 4 niños en el parque?

Aunque bueno, no tendría porqué estar solo ¿Verdad?


— Muchas gracias por acompañarme— Dijo Harry mientras veía a sus hijos jugar en el pasto frente a el.

— No es nada Harry, la compañía nunca es mala— Respondió Luna sonriendo y mirando a su amigo.

— ¿Y como vas con el embarazo?— Preguntó Harry mirando a la rubia.

— Va de maravilla— Respondió Luna acariciando su vientre de 6 meses de embarazo— Los nargles no se acercan a mujeres embarazadas y eso ha sido un alivio en casa—

Harry sonrió ante esa respuesta, no importaba la edad que Luna tuviera, ni que estuviera en proceso de tener una familia, ella siempre tendría una voz soñadora y unos ojos en constante sorpresa.

— Estamos de vuelta— Ambos voltearon para ver a Neville y a Teddy, ambos con conos de helado.

— ¡Padrino mira!— Teddy corrió hacia Harry— Hice que mi cabello fuera como mi helado—

El niño hizo énfasis en su cabello, las raíces eran negras y el resto de mechones eran blancos, justo como su helado de galleta.

— Es estupendo Teddy, pero recuerda que estamos en un parque muggle, ten más cuidado con tus transformaciones ¿Si?— Dijo Harry revolviendo el cabello del niño.

Luna y Neville sonrieron ante la escena, el hombre le dió uno de sus conos de helado a la rubia quien le sonrió en agradecimiento y posteriormente le beso la mejilla.

— Está bien padrino— Teddy asintió y su cabello rápidamente volvió a su color castaño natural.

— Vuelve a jugar con los demás— Harry le sonrió y Teddy corrió al pasto dónde los demás niños jugaban.

— Eres un estupendo padre Harry— Comentó Luna lamiendo su helado.

— Hago lo que puedo cuando estoy solo— Contestó Harry apoyándose en la banca dónde los 3 estaban sentados observando a los niños.

— Y hablando de eso ¿Por qué Ginny no vino? Tiene mucho tiempo que no la veo— Dijo Neville.

— Uhm...— Harry se mantuvo callado unos segundos— Se sentía un poco mal del estómago, pero está bien, decidió quedarse en casa a descansar—

— Bueno, me alegra que esté bien— Neville sonrió pero Luna solo observó a Harry con un gesto serio.

— ¿Qué es lo que ocurre contigo Harry?— Preguntó Luna bastante calmada.

— ¿A qué te refieres?— Le preguntó el de lentes.

— No luces feliz y cuando Neville mencionó a Ginny te pusiste tenso, algo te ocurre—

La enorme calma de Luna era impactante, más cuando esas palabras venían acompañadas de una cara seria y no con una sonrisa como la mayoría de veces que Luna hablaba.

— Realmente no es nada serio chicos y...— Harry había empezado a hablar queriendo buscar una buena excusa.

— ¿Por qué siempre minimizas tus problemas, Harry?— Preguntó Luna.

— En esto debo estar de acuerdo con Luna- Opinó Neville— Si lago te ocurre a ti o a Ginny puedes contarnos, si quieres por supuesto—

Harry terminó por suspirar, mirando a sus 2 amigos, realmente no había hablado del tema con nadie más que su psicólogo pero, podría tener apoyo en sus amistades ¿Cierto?

— Las cosas con Ginny no han estado bien últimamente, nuestro matrimonio no está en su mejor momento— Respondió el de lentes mientras miraba a sus hijos jugar.

— Ella ha estado muy distante, algunos días es la más cariñosa del mundo, pero otros días apenas y me dirige la mirada, no sé que pasa—

— Algunas veces la rutina termina afectando a los matrimonios— Mencionó Luna— Posiblemente lo que necesitan es tiempo solo para ustedes 2—

— Si, podrías dejar a los niños encargados con la señora Weasley— Dijo Neville— Y después llevarte a Ginny a una cita romántica—

— Eso... De hecho eso no es mala idea— Dijo Harry luego de pensarlo un poco, podría decirle a la señora Weasley que cuide de los niños una noche mientras el lleva a Ginny a cenar.

Era una idea perfecta.

— Tal vez llegando a casa pueda empezar a pensar a dónde llevarla— Dijo Harry más para sí mismo.

Pasaron un par de horas más dónde los niños seguían jugando, comieron los emparedados y cerca de las 4 de la tarde ya estaban listos para irse a casa, Neville y Luna ya se habían marchado, así que solo quedaba Harry con sus 4 niños.

Lily había caído dormida cuando Harry la cargo en sus brazos para emprender el camino a casa, Albus estaba callado como siempre, sosteniendo la mano libre de Harry y Teddy y James estaban riendo frente a ellos mientras avanzaban por l acalle directo a su domicilio.

Los niños ya estaban empezando a tener un hambre que no sería saciada por un emparedado, así que llegando le pediría a Dobby que hiciera una comida.

Al llegar a la casa, Harry abrió la puerta y los 3 niños entraron de inmediato mientras Harry seguía cargando a la dormida Lily.

— ¿Ginny?— Preguntó Harry mientras cerraba la puerta de la entrada esperando que la pelirroja ya estuviera en la planta baja.

Pero no había nadie ¿Seguiría sintiéndose mal? Tal vez si debería llevarla a San Mungo o mínimo a La Madriguera dónde la señora Weasley pudiera verla.

— Papi, tengo hambre— Dijo James de nuevo.

— Ya lo sé James, solo espera, hay una caja de galletas ahí vayan por ellas— Harry suspiró mientras caminaba hasta un sofá de la sala para dejar a Lily delicadamente ahí y los niños corrían a la cocina.

— ¡Dobby!— Gritó Harry, pocos segundos después el elfo apareció en la sala, pero el elfo se notaba demasiado nervioso más de lo normal— ¿Estás bien?—

— ¡Si! Dobby se encuentra muy bien— Dobby respondió muy nervioso y con la voz muy aguda— ¿Harry Potter quiere que le prepare comida? Hay hay mucha comida si...—

— ¿Dobby que ocurre?— Preguntó Harry levantando la voz pero el elfo no respondió— Dobby ¿Algo ocurrió con Ginny? ¡Respóndeme!—

Y entonces el elfo doméstico no pudo aguantar más.

— ¡Dobby lo siente!— Chilló el elfo— La maestra Ginny dijo que Dobby no debía decir nada pero Dobby es débil y tiene que hablar—

Harry no entendía que pasaba, el elfo estaba chillando y tirado de rodillas en el suelo.

— ¡Dobby ya basta! ¿¡Qué ocurre con Ginny!?— Preguntó Harry.

— ¡La maestra Ginny está con un hombre en el cuarto de Harry Potter!— Gritó el elfo— Dobby es un chismoso—

Harry se quedó callado mientras el elfo empezaba a golpear su cabeza contra la mesa de centro de la sala.

El ojiverde se puso de pie y empezó a avanzar rápidamente hasta las escaleras dejando a su hijo atrás, empezó a subir las escaleras pisando fuerte cada escalón, llegó al piso donde estaba su habitación que compartía con Ginny, estaba entre furioso, asustado y nervioso.

Tanto que la acercarse a la puerta, sacó su varita y lanzó un encantamiento para abrir la puerta de manera ruidosa y al entrar sintió que el alma se le iba del cuerpo.

En su cama ahí estaba Ginny, su amada esposa, la dueña de su corazón, la madre de sus hijos, estaba teniendo sexo con un hombre desconocido en su propia cama.

— ¡Ginny!— Gritó Harry entrando al cuarto, tanto Ginny como el hombre ya se habían separado por el ruido de la puerta— ¿¡Que demonios significa esto!?—

— ¿No es obvio?— Preguntó el hombre desconocido el cual Harry reconoció como Dennis Perk, uno de los compañeros de Ginny en The Chasers.

— ¡Tu cállate!— Gritó Harry apuntando con su varita a Dennis.

— Harry, no debías enterarte así— Dijo Ginny con una extremada voz calmada lo que solo aumento el enojo en Harry.

El la descubría siendo infiel y ella solo reaccionaba así ¿¡En serio!?

— Harry baja la varita y te diré todo— Ginny habló de nuevo con esa calma y una muy ilegible sonrisa en la comisura de sus labios.

Harry no quería bajar la varita, pero sabía que no llegaría a nada, tras suspirar, bajo su varita dejando de amenazar a las personas en la cama.

— Bien— Harry siguió manteniendo la varita en su mano— Vistanse ahora—

Harry salió del cuarto dejando la puerta abierta, poco después Ginny salió del cuarto, viendo a su esposo en el pasillo, teniendo los brazos cruzados y teniendo el ceño fruncido.

Poco después los 2 salieron del cuarto, Dennis con una sonrisa burlona en el rostro mientras veía a Harry, Ginny tenía vista baja pero aún así no tenía rastreos de arrepentimiento en la cara.

— ¿Y bien?— Preguntó Harry.

— Harry, escucha, nuestro matrimonio está pasando por una mala racha y es algo que ambos sabemos, no podemos negarlo— Dijo Ginny.

— Pero... ¿Esto Ginny? ¿Serme infiel en nuestra casa?— Harry la encaro y Ginny solo le miró con rostro serio.

— No quería que lo supieras así, yo quería decirte, Dennis y yo llevamos tiempo juntos y...—

— ¿Cuánto tiempo?— Preguntó Harry mientras sentía su corazón empezar a desmoronarse.

— 6 meses Harry— Respondió la pelirroja y Harry pudo escuchar su corazón romperse.

— Ginny, yo te amo— Dijo Harry.

— Lo siento, pero yo ya no te amo Harry— Ginny negó con la cabeza— Ahora mi corazón está con Dennis, el me entiende y me consiguió una prueba de Quidditch, podré volver a jugar, ahora que esté con el y...—

— ¿Te irás así de fácil?— Preguntó Harry.

— Ya oíste a la dama— Dijo Dennis mientras que Ginny sacó su varita y con ella atrajo a varias maletas al pasillo.

— Lo mejor es divorciarnos, yo me iré con Dennis y tú podrás seguir con tu vida— Explicó Ginny con una leve sonrisa.

— ¿Qué hay de los niños?— Preguntó Harry mirando a su... A Ginny.

La pelirroja se quedó en silencio unos segundos y después miró a Harry.

— Puedes quedarte con ellos— Dijo Ginny con simpleza.

— ¿Qué?— Harry abrió bastante los ojos viendo a la mujer tomando la mano de Dennis— ¡Ginny espera!—

Harry intento alcanzarlos pero los otros 2 desaparecieron junto a las maletas rápidamente dejándolo solo en el pasillo.

Continuará...