— Es simplemente increíble, no puedo creer esto, por Merlin— Expresó Ron mientras caminaba de un lado a otro.

Después de que Ginny se fue de la casa, Harry entró en pánico, no sabía que hacer y en cuanto vio a Albus subir al pasillo decidió tomar a sus hijos, ahijado y a Dobby e ir directamente a La Madriguera.

Se sorprendió al ver a Fred y George, Angelina y a Hermione, su mejor amiga al verlo tan afectado le pregunto si estaba bien y Harry simplemente se quebró, dejo sus los niños fueran a jugar con sus primos y se soltó a llorar.

La señora Weasley estaba tan preocupa que dejó la comida que estaba preparando para ver qué había ocurrido con Harry.

Entonces él les contó todo, el como descubrió a Ginny siendole infiel y como lo había abandonado.

Nadie lo podía creer, menos Molly, oh la señora Weasley estaba molesta, incluso le preguntó a Dobby si eso era verdad y el elfo chilló diciendo que era cierto.

La señora Weasley se había levantado, tomó su abrigo, le dijo a Dobby que se hiciera cargo de la comida y le dijo a Fred y George que la acompañaran y desaparecieron por la red flu en busca de Ginny.

10 minutos después Ron había llegado y se topo con Harry llorando mientras era consolado por Hermione y Angelina, a su padre moviendose ansioso por la casa y a Dobby haciendo la cena.

Entonces le contaron todo y aquí estamos de nuevo.

— Ron, siéntate por favor— Dijo Hermione— Harry nos necesita ahora—

— Iré a ver a los niños— Dijo Angelina parándose para salir del comedor.

Ron entonces miro lo afectado que estaba Harry y se sentó al lado derecho de su amigo.

— ¿Sigues viendo al doctor Truman?— Preguntó Ron.

— Cada semana— Respondió Harry tratando de dejar de llorar— Pensaba dejar la terapia un tiempo porque pensaba que las cosas irían bien y... Vaya mierda de vida que tengo—

Antes de que alguien pudiera decir algo, se escuchó un estruendo fuerte en el salón de la casa, los adultos presentes en el comedor se levantaron y corrieron al salón encontrándose a Fred y George sosteniendo a la señora Weasley que estaba aturdida.

— Santos patitos de goma ¿Qué ocurrió?— Preguntó el señor Weasley corriendo a ver a su mujer.

— Fue Ginny— Respondió Fred demasiado molesto.

— ¿Ginny? ¿Nuestra Ginny?— Preguntó Ron.

— Ya no creo que ella siga siendo nuestra Ginny— Dijo George— Cuando llegamos, mamá intento hablar con ella, las cosas subieron de intensidad y Ginny aturdió a mamá—

Harry no podía creer aquello, Ginny amaba a su familia, nunca podría lastimar a alguien de su familia, mucho menos a su madre.

— Lleven a su madre a recostarse en un sofá— Ordenó el señor Weasley y llevaron a la mujer a uno de los sofás dónde la dejaron acostada.

— Está situación es demasiado desastrosa— Dijo Arthur.

Hermione negó con la cabeza y notó que Harry no estaba, luego lo vió caminando a la salida del patio trasero.

— ¡Harry!— Hermione habló empezando a ir tras y Ron empezó a seguirla.

— ¿A dónde vas?— Preguntó Ron.

— A casa, con mis hijos— Respondió Harry sin voltear a verlos.

— Harry espera, no puedes irte así— Le dijo Hermione— Debes calmarte—

— Hermione estoy bien— Dijo Harry.

— No, no lo estás— Comentó Ron.

— ¡Entonces que debo de hacer!— Gritó Harry dándose la vuelta— ¿Qué se supone que deba hacer? Ginny se fue, me dejó solo con los niños y...—

Hermione al ver el estado de su amigo se acercó a abrazarlo, poco después Ron también fue a abrazarlo y Harry se derrumbó.

El abrazo de sus amigos le hizo bajar la guardia, ya no podía más, en su interior todo era un desastre, emociones saliendo, dolor, tristeza, enojo, se sentía traicionado, roto, desilusionado.

Se sentía acabado...

— Papá ¿Estás bien?—

Harry se separó del abrazo y vio a James mirándolo con curiosidad, Harry de inmediato se limpió las lágrimas para luego agacharse frente a su hijo.

— Si James, estoy bien— Le dijo Harry— Solo que ya debemos irnos a casa—

— Bien ¿Y mamá? ¿Dónde está?— Le preguntó el niño y Harry hizo una mueca.

— Hablaremos de eso en casa ¿Te parece?— Preguntó el adulto y el niño le sonrió y asintió— Ve por tus hermanos ¿Si?—

— Está bien papá— Dijo James caminando hacia donde estaban sus hermanos menores.

— ¿Qué vas a hacer, Harry?— Preguntó Ron.

— Creo que por ahora volver a mi casa, cuidar de mis hijos y... Ver qué me puede deparar la vida de mierda que tengo— Respondió Harry.

— Promete que estarás en contacto con nosotros— Pidió Hermione.

— Lo prometo Mione— Dijo Harry en voz baja.

Tras eso, Harry tomó a sus 4 niños y junto a Dobby regresaron a su casa, Lily cayó dormida de inmediato y Albus estaba muy cansado, Teddy aún tenía energía pero Harry lo había mandado a su cuarto, así que tras dejarlos a ellos en sus respectivos cuartos, fue a dejar a James al suyo.

— ¿Y mamá?— Preguntó el niño mientras Harry lo arropaba.

— Escucha James, eres el mayor y debo hablarte con la verdad siempre, recuerda bien esto, pase lo que pase siempre te diré la verdad— Comentó Harry mirando a su hijo— James, tu mamá ya no vivirá aquí—

— ¿En dónde va a vivir? ¿Iremos con ella?—

— No sé donde vivirá James, pero no iremos con ella, tu mamá y yo ya no estamos juntos— Dijo Harry intentando hacerlo lo más claro y a la vez más suave posible.

— ¿Ya no están juntos?— Preguntó James- ¿Por qué?-

— Escucha James— Harry se acomodó en la cama— Alguna veces los papás se tienen que separar porque ya no son felices, en este caso tu mamá ya no era feliz aquí y decidió que debíamos separarnos—

— ¿Entonces ya no volverá a vernos?—

Harry vio la mirada de James y sintió su corazón estrujarse.

— No, eso no va a pasar James, tu mamá tu ama a ti y a tus hermanos, ella los verá siempre que quiera ¿Oíste? Ella no va a dejarlos— Dijo Harry.

Días después.

— ¿Cómo que no quieres a los niños?— Preguntó Harry casi gritando.

— Simplemente no quiero verlos Harry, no quiero tenerlos— Respondió Ginny.

Esa tarde, más en específico 5 días después del incidente, Ginny se había reunido con Harry en su hogar para discutir su divorcio.

Afortunadamente Hermione estaba ahí para apoyar a Harry y detenerlo, porque el idiota de Dennis acompañó a Ginny y Harry no resistiría las ganas de golpearlo.

Y menos mal que Ron se había llevado a los niños y que Teddy ya estaba de vuelta con su abuela.

— Ya te lo dije Harry, no quiero la casa, no quiero dinero y no quiero a los niños— Repitió la pelirroja— Dennis y yo tenemos todo lo necesario para vivir bien, sin niños, porque Harry, me hiciste ser madre muy jóven—

— ¿Yo te hice ser madre joven?— Preguntó Harry molesto— Eso no es verdad Ginny y lo sabes, en los primeros embarazos te pregunté si estabas segura de querer ser madre y en ambos dijiste que si—

— Porque quería complacerte, porque sabía lo mucho que querías una familia— Dijo Ginny— Creo que querías compensar lo que nunca pudiste tener, no tiene sidra de cuánto me arrepiento de haberme casado contigo, desperdicié años contigo—

— Ginny es suficiente— Dijo Hermione levantando la voz.

— Bien, dado que ya se dijo todo lo que debía decirse— Ginny comentó sacando su anillo de bodas de su bolsa para dejarlo sobre la mesa— Dennis y yo nos vamos—

Y así como habían llegado, se fueron sin decir otra palabra.

— Harry...—

— No hables, no ahora, por favor Hermione— Pidió Harry— ¿Tienes hambre? Podemos ir a comer, conozco un lugar nuevo cerca de aquí, se llama "The Sunken Coral"—

Hermione suspiró al ver a su amigo, pero sabía que llevarle la contraria no los llevaría a nada.

— Bien, vamos—


Lejos de ahí, más en específico en Hogwarts, los maestros se preparaban para terminar las clases antes de las vacaciones de Navidad.

La profesora de adivinación, Sybill Trelawney, caminaba por los pasillos del colegio en camino a su salón, dió vuelta en una esquina y casi chocó con alguien más.

— Oh Pomona, lo siento— Se disculpó la profesora de adivinación.

— No te preocupes Sybill, está bien, es un gusto verte— Dijo la profesora Sprout.

— Lo mismo digo, esto de las vacaciones de Navidad me tienen con la mente volando de un lado a otro, todo tan movido es malo para mi— Sybill comentó.

— Tal vez podamos darnos un pequeño paso por Hogsmade ¿Te parece bien?— Sprout miró a su colega, que se había quedado de pie mirando a la nada— ¿Sybill?—

La profesora de herbología tomó una muñeca de la contraria y entonces Sybill habló.

— Los 2 héroes se van a unir, el mismo camino van a compartir— Habló Sybill con voz grave— El hijo del mar será el complemento, los seguidores del oscuro volverán, el legado correrá peligro, solo la familia de héroes logrará vencer, el amor vencerá y los héroes vivirán, el destino espera donde la fantasía neón y el coral hundido se unen—

Tras todo eso Sybill respiro profundo y retrocedió unos pasos.

— ¿Qué ocurrió?— Preguntó la maestra de adivinación.

— Oh no...— Pomona negó y volvió a tomar la muñeca de Sybill para comenzar a correr— ¡Minerva! ¡Minerva!—


La luz neón brillaba en un par de ojos verdes mar, unos ojos que miraban con interés el establecimiento en la calle de enfrente.

Percy nunca pensó en entrar a un lugar como ese, pero desde que terminó su relación con Annabeth ese lugar se le hacía demasiado atractivo.

Vaya vida la suya, pensó que las guerras eran lo más difícil por lo que podría pasar pero afrontar su sexualidad resultó más difícil.

¿Quién diría que Percy Jackson sería gay? Nadie, de seguro les tomo por sorpresa a ustedes también ¿No es así?

El punto es que Percy, un universitario luchando en su último año estudiando biología marina, estaba una noche de viernes en las calles de Nueva York, frente a un bar llamado.

"Neon Fantasy"

Un muy conocido bar gay.

Percy se armó de valor y empezó a cruzar la calle.

— Tu puedes Percy, has luchado mil veces con cosas aterradoras, un bar gay no puede intimidarte— Susurró para sí mismo mientras entraba.

Una nueva vida le esperaba.

Continuará...