Harry se dió por vencido al momento de llegar a su casa, había estado en el ministerio esa tarde, estuvo hablando con el ministro y con su jefe directo en el departamento de aurores.
Había presentado su renuncia al trabajo, claro que lo hizo con toda la discreción posible, su divorcio con Ginny ya había sido publicado en El Profeta, el maldito estatus que tenía no lo dejaría tranquilo.
Su jefe y el ministro aceptaron la decisión de Harry, ahora que Ginny se había ido, él tenía que hacerse cargo de sus 3 hijos, tenía ayuda así, Dobby era buen niñero, pero 3 niños eran mucho para el pobre elfo.
Harry ya estaba desempleado, así que podría cuidar mejor de sus hijos, ya que al menos por ahora el dinero no era problema, así que estaría bien un tiempo.
Quería estar tranquilo, pero oh no podía ser así.
Una vez en su casa fue recibido por Dobby que le entregó una carta.
— ¿Qué es esto?— Preguntó Harry mirando la caligrafía del sobre.
— Es por parte de la televisora— Respondió Dobby.
— Esto no será bueno— Susurró Harry— ¿Y los niños?—
— La niña Lily Luna está tomando su siesta, el niño Albus Severus está jugando en la sala de estar y el niño James Sirius está practicando su lectura— Dobby informo, al menos los niños estaban tranquilos.
Harry entonces abrió el sobre y comenzó a leer.
Estimado señor Potter:
La producción de Hora del Té le hace la amable invitación para acudir al programa de televisión y darnos la exclusiva de su versión acerca de su divorcio.
Si acepta por favor envíenos una lechuza con su respuesta lo antes posible.
Atte: Rita Skeeter
Tenía que ser una maldita broma ¿Esa mujer se atrevía a mandarle una carta para ir a su espantoso programa?
Harry negó con la cabeza y avanzó hasta la sala dónde Albus estaba jugando, la chimenea estaba encendida para calentar la casa, entonces Harry rompió la carta en pedazos y lanzó el papel al fuego mientras lo veía consumirse.
Mientras Harry veía la carta quemarse, Dobby quien ya había terminó si turno en la casa, se tiró en el sofá de la sala y encendió el televisor que captaba la señal mágica de WizardVision.
Harry se puso de pie y entonces vio en la pantalla como una horrenda sala color verde lima aparecía y lo que fue aún peor, la mujer rubia que estaba en la tv hizo que a Harry le hirviera la sangre.
— Hola de nuevo, reanudamos nuestra emisión de la Hora del Té— Dijo Rita sentada sobre un sofá amarillo singular, al lado derecho de ella estaba una mujer pequeña de cabellera negra que parecía ser un hamster y al otro lado estaba un hombre rubio que negaba a envejecer con el cabello demasiado brillante.
— Ugh, iré a ver a los demás niños— Harry negó ante la visión pero se detuvo con lo siguiente que salió de la boca de Rita.
— Y como se los adelantamos desde el corte comercial pasado, tenemos noticias del jugoso chisme que está enloqueciendo a todo el mundo mágico, el divorcio de Harry Potter— Dijo la mujer.
Harry entonces volteó mientras Dobby hacía una mueca.
— Como ya sabemos, recientemente la bomba explotó, el divorcio de Harry Potter lleno las columnas del Profeta, pero aún no sabemos porque, pero gracias a nuestros contactos tenemos una gran noticia respecto a la antigua señora Potter— Rita sonrió— Ginny Weasley acaba de confirmar su relación con su colega de trabajo, Dennis Perk—
De inmediato tanto Rita como los otros conductores soltaron aplausos ridículos con caras de falsa alegría en sus rostros.
— La verdad me alegra, Dennis es un gran tipo— Dijo el hombre mientras su cabello con exceso de fijador reflejaba la luz de los reflectores.
— Honestamente les diré algo— Dijo aquella mujer regordeta— Harry Potter siempre me dió vibras negativas, es un hombre que debe tener como mil traumas encima, jamás creí que fuera un buen esposo, además hacer que Ginny dejara su carrera como jugadora de Quidditch para ser ama de casa, eso no se hace—
Harry estaba furioso, ahora lo humillaban en televisión mágica, tuvo que aguantar lo del periódico y ahora debía soportar a esa gente hablar del tema.
— Esto es demasiado ya— Dijo Harry negando con la cabeza sintiendo una migraña llegar.
Harry paso el resto del día con dolor de cabeza, estuvo toda la cena malhumorado pero aún así atendió a sus hijos cómo pudo, en la noche fue y arropó a cada uno de ellos en sus camas y caminó lentamente a su cuarto.
Esa enorme cama estaba sola ahora, Harry no llenaba solo el colchón, se sentía tan frío ahí solo y ya no pudo resistir más, comenzó a llorar de nuevo, se sentía tan débil y derrotados, toda su vida se estaba yendo por el caño.
— ¿Papá?— El llanto se detuvo al oír esa voz, vio las cabezas de James, Albus y Lily asomarse por sobre el colchón.
— ¿Qué ocurre niños?— Preguntó Harry limpiando sus lágrimas.
— No queremos que estés triste—El niño mayor dijo— Y no quiero que estés solo—
Antes de que Harry pudiera hablar, James había ayudado a Lily a subir a la cama, Albus también subió y finalmente lo hizo James, los 3 niños buscaron como acomodarse bajo las cobijas de la cama.
Harry no pudo contestar, sintió una calidez enorme en su corazón, sus hijos sonrieron y los 2 menores cerraron los ojos mientras que James lo miraba con sus ojos brillando.
— A dormir niños— Harry sonrió y cerró los ojos.
Harry se fue a dormir pensando en sus nuevas responsabilidades, ahora era padre soltero y tendría que hacer todo para sacar adelante a sus 3 hijos.
— ¿Has estado tomando los medicamentos?— Preguntó el doctor Truman.
El doctor Truman era un hombre de unos 50 años, con el cabello rizado y con tonos grises junto a una barba tupida del mismo tono, era un mago nacido de muggles que tras terminar Hogwarts estudio un poco para ser sanador pero al final optó por estudiar en el mundo muggle y ejercer ahí mismo, aunque también atendía a magos y brujas.
Y justamente Harry estaba en una de sus terapias con el psicólogo, los últimos días habían sido demasiado pesados y no podía postergar más la cita.
— No...— Harry susurró— De todos modos ¿No puede darme una posión antidepresiva?—
— Harry ya hemos hablado de esto— El doctor se quitó sus gafas— Empezando porque no soy un sanador, segundo, la razón por la que estudie psicología en el mundo muggle es porque la salud mental en el mundo mágico no es primordial y la magia no cura emociones, las posiones antidepresivas solo crean un efecto de falsa felicidad, es como una posión de amor, solo son emociones falsas, no te ayudan en mejorar nada—
— Ya lo sé— Dijo Harry— Pero no estoy seguro de que deba tomar esos medicamentos mientras cuido de 3 niños—
— Harry créeme cuando te digo que tomar los antidepresivos en estos momentos es lo mejor que puedes hacer— El doctor habló con firmeza— Acudir a terapia y tomar la medicación adecuada te ayudará bastante, mientras mejor te sientas tu, mejor podrás relacionarte con los demás y sobre todo te ayudará ahora que eres padre soltero—
Harry suspiró y miró a la ventana del consultorio para luego asentir.
— Está bien, lo haré—
— Muy bien, en ese caso te veré en la próxima cita— Dijo el doctor— Y por favor, no dejes que nada te derrumbe ni afecte tu estabilidad—
— Estaré bien— Harry asintió.
2 días después:
— ¡Esta es pura mierda!— Gritó Harry tirando una copia de El Profeta a la mesa del comedor.
— Harry...— Ron intentó hablar.
— ¡No me digas que me calme porque no me voy a calmar!— Gritó de nuevo.
— No iba a decir eso, solo te quería pedir que guardes tu varita— El pelirrojo le dijo y entonces Harry notó como tenía su varita en su mano.
— Esa... Animaña de Rita Skeeter— Harry gruñó y con su varita quemó el periódico sobre la mesa.
— Esa mujer es tan vulgar, no puedo creer que se atreva a escribir ese tipo de cosas— Dijo Hermione.
Los 3 estaban en el comedor de la casa de Harry, mientras que los niños de Harry jugaban con los hijos de Ron y Hermione en la sala siendo vigilados por Dobby.
— Mierda, mierda es lo único que escribe— Dijo Ron— Inventar que Harry maltrataba a Ginny ¿En serio?—
— Ya no puedo con esto— Dijo Harry dejando ma varita en la mesa y comenzó a caminar a un estante del comedor.
— Harry ¿Qué haces?— Preguntó Hermione.
Harry solo se agachó para abrir un cajón y sacó un pequeño frasco naranja.
— ¿Qué es eso?— Preguntó Ron.
— Antidepresivos ¿Bien? El doctor Truman me los recetó y no los he tomado, pero se supone que debo tomarlos— Harry respondió abriendo el frasco para tomar una pastilla.
— Harry Potter ¿Te recetaron antidepresivos y no los has tomado?— Preguntó Hermione subiendo el tono de su voz.
— ¿Por qué rayos no los has tomado?— Preguntó Ron.
— Ya se que los debo tomar— Dijo Harry exaltado— Pero no quería tomarlos porque... Porque no quería sentirme más débil ¿Bien?—
Harry se sirvió un vaso con agua, colocó una pastilla en su boca y tragó con un sorbo de agua, al terminarse el agua dejo el vaso sobre la encimera del comedor.
— Todo este asunto me está afectando demasiado, el engaño, el divorcio, cuidar a los niños... Todo lo que están diciendo sobre mi, simplemente ya no puedo seguir soportando esto— Harry negó con la cabeza, tragandose el llanto.
— Yo...— Hermione suspiró sin saber que decir— No puedo decir que te entiendo porque no lo hago, sin embargo siento tu dolor Harry—
— Somos hermanos Harry, se que debes pasar por un gran dolor— Ron se acercó a abrazar a Harry y el más bajo solo lo pudo abrazar para soltarse a llorar, Hermione se unió al abrazo después, mostrándole todo su apoyo a Harry.
Ya había llegado a su punto de quiebre.
— Ya no sé que hacer...— Susurró Harry— Ya no puedo seguir aquí, mis hijos no pueden crecer y ver todo ésto—
— Encontraremos una salida— Dijo Hermione.
— No vas a estar solo— Dijo Ron.
— Necesito salir de aquí, irme lejos...— Harry se separó del abrazo quitándose los lentes.
— Lejos...— Hermione susurró— Harry ¿No habías heredado una casa en Estados Unidos?—
— Si— Harry asintió empezando a entender— En Santa Mónica, la zona más muggle de California—
— Esperen ¿Irte tan lejos?— Preguntó Ron.
— Estará en un lugar muggle, en un país donde no lo conocen, Harry necesita anonimato— Hermione habló— Bueno, solo si Harry quiere ir—
— Quiero irme y necesito irme— Dijo Harry— Me mudare a Santa Mónica—
Continuará...
