Disclaimer: Higurashi no naku koro ni y todos sus personajes no me pertenecen.


Desearía poder ser más delicada, amable, como las otras chicas. Pensaba Mion varias veces por las mañanas.
Pero eso no estaba a discusión, ella, como futura cabeza del clan Sonozaki, debía ser una persona imponente, de carácter y capaz de defenderse por sí misma. Mion no podía ser delicada ni mucho menos ponerse a jugar a ser una señorita como en ocasiones lo hacían Rena y la misma Satoko. Ella no era alguien atolondrada.

O eso solía pensar, hasta que Maebara Keiichi llegó a la aldea. El castaño había llegado para llevarse su capacidad de hilar pensamientos de paseo. Disfrutaba de su compañía, y se encontraba pensando en el constantemente, y al cabo de un rato, le peso el saberlo. Era amor.

Le pesó porque alguien como ella no debería pensar en esas cosas. Le pesó porque no era lo suficientemente femenina para él.

Es por ello que volviendo a la situación presente, evaluando su imagen, Mion se voltea a ver al espejo antes de ir a la escuela. Ve de reojo una modesta cosmetiquera colocada en una pequeña mesita de noche. Deshecha la idea de inmediato, nadie espera que ella use maquillaje, sería extraño y no va acorde a ella, o esos lo que todos pensarían, y en definitiva le incomodaría.


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-Oye, Keiichi-kun ¿Tienes planes para mañana?- consulto una feliz y animada Rena. Tomando asiento justo al lado de Mion, en su respectivo pupitre.

-No realmente ¿Pasa algo?- pregunto el susodicho abiertamente.

-Me preguntaba si podríamos ir al basurero a sacar a Kenta-kun ¿Lo recuerdas?- pregunto animada- Me lo prometiste, lo hiciste- hizo un puchero.

-Cierto, cierto- parece meditarlo un momento- de acuerdo, ahí estaré- le respondió animado. Rena se pone muy feliz y comienza a hablar de lo increíble que se verá Kenta-kun una vez lo lleve a casa. Mion escucha esta conversación, pero no interviene.

Desearía poder pasar más tiempo junto a él, poder hacer pucheros y hacer promesas. Pero nadie espera que ella se comporte así, debe mantenerse tal y como su molde le permite.

Ella no sería la persona que Keiichi pudiese consentir. No lo sería


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El día continúa su curso sin importar lo demás. Más pronto que tarde inicia el receso así que los estudiantes juntan sus mesas para almorzar. Los chicos evalúan cada uno de los almuerzos. Rena lleva un bento un tanto simple, pero no por ello menos detallado. Por otro lado, no puede evitar notar que el almuerzo de Rika y Satoko luce extrañamente similar al de Keiichi.

-Bueno, mis padres salieron. Satoko y Rika-chan fueron a mi casa y me ayudaron un poco-admite divertido.

-Tienes suerte que hayamos estado ahí. Estuviste a punto de incendiar la casa, eres muy afortunado de tenerme- se pavonea Satoko inflando el pecho orgullosamente.

-Habría encontrado la forma de traer algo, estoy seguro-

-Keiichi, comprar cosas preparadas en el súper no es del todo saludable- le menciona Rika sonriente.

-Rika-chan tiene razón- agrega Rena.

-¿Qué hay del almuerzo de Mion? Son sobras de ayer, regáñenla también-

-En realidad, hoy hice mi propio almuerzo- admite Mion. Los demás se le quedan viendo.

-No sabía que sabias cocinar, Mi-chan- dijo Rena- Se ve delicioso- agrega.

Era un almuerzo con un grado medio de elaboración. Unas cuantas guarniciones y acompañamientos. Todos lo evalúan minuciosamente y eventualmente proceden a probar un poco. No tardan en lloverle cumplidos.
Y Mion sabe que tal vez están exagerando, sabe que los ha sorprendido, porque era algo que ellos no esperaban de ella. Y en lugar de entusiasmarle, le sabe amargo. Porque a pesar de sus habilidades culinarias ella no fue quien preparo el almuerzo de Keiichi, ni sería quien lo hiciese. Ella no lo sería.


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-Satoko, ahora si te pasaste- le regañaba Rika.

Iban camino a la enfermería, durante la clase de deportes un par de niños sugirieron un amistoso juego de quemados, todos estuvieron de acuerdo, y comenzaron a formar los equipos. Y tal y como se esperaba de tener a Keiichi y Satoko en equipos contrarios, el juego paso a ser más brutal y competitivo que amistoso.

Ellos dos eran los últimos restantes de sus equipos correspondientes, y todo subió de nivel demasiado rápido. En una táctica desesperada Satoko aprovechó una distracción del castaño para arremeter contra el con una de las pelotas más pesadas justo en la cabeza. Keichi cayó inconsciente y su nariz estaba sangrando. Chye-sensei lo llevo a la enfermería y le encargó a la delegada de la clase que hiciera que todos volvieran al aula.

Es por ello que tras de llevar a los demás niños de regreso al salón, Rika, Mion y una avergonzada Satoko se dirigen a la enfermería.

-No era mi intención. Le he pegado más fuerte otras veces y yo... creí que Keiichi-san la esquivaría- se excusaba la rubia. Para ser sinceros se sentía culpable, y un tanto preocupada, pero ese típico aire de superioridad que tenía hacia Maebara no le permitía ser sincera.

-No hay pero que valga, Satoko. Debes pedirle disculpas- le reprendió Mion.

Mentiría si dijera que su corazón no se detuvo cuando sus miradas se conectaron, y un segundo después él estaba en el piso. Ella había sido su distracción.

Lo vio caer al piso inconsciente. Quiso correr hacia él y cerciorarse que estuviera bien, pero nadie esperaría una actuación tan dramática de ella. La situación empeoro cuando Chye-sensei le pidió que hiciese que todos volvieran al aula. Tragándose su sentir, tuvo que obedecer. Tenía que admitir que se sentía culpable, si su mirada no hubiese sido tan insistente Keiichi no habría volteado, y no habría sido noqueado.

Satoko recompuso una mueca triste.

-Hey, estoy segura que siendo Keiichi, te perdonara de inmediato- le sonrió Rika. Y eso pareció bastar para la rubia. Continuaron su camino a la enfermería, y una vez llegaron ingresaron.

Keiichi estaba acostado en la cama, el doctor Irie permanecía a un lado dándole algunas indicaciones, y Rena estaba sentada al otro lado de la cama limpiándole las heridas y la sangre con una gaza con alcohol. Una vez se percataron de la presencia de las 3 las saludaron. Satoko procedió a pedir disculpas muy a su modo.

-Vaya ¿Es que estas intentando decir que te sientes culpable?- Keiichi se burlaba ante la actitud tan retraída de la menor.

-No hagas que me arrepienta y te golpee de nuevo, Keiichi-san- le advierte.

-Está bien, acepto tus disculpas- rio alegre- además, no fue la gran cosa.

-No hubo gran problema respecto al balonazo- intervino Irie- yo diría que lo de mayor gravedad fue el golpe que se dio en la cabeza al caer contra el piso. Creí que eras más rápido Keiichi- juzgaba en base a como lo había visto jugar contra los Hinamizawa fighters.

-Cierto, siempre estas centrado ¿Que te paso, Keiichi-kun?- pregunta Rena intrigada.

Mion se lo preguntaba también, y por un momento sus miradas conectan, Keiichi desvía la suya con rapidez. Y Mion no está segura si ello realmente paso o fue una alucinación.

-No tengo ni la menor idea- responde sonriente- como sea, ya paso- le resta importancia.

-Tal vez te quiera dar un resfriado- habla Rika. Y procede a colocar su mano en su frente para verificar su temperatura.

-Dígame su diagnóstico, Doctora Rika-chan- le sigue el juego.

- Pareces estar bien. Nippa~- le rectifica. Y Keiichi le sonríe.

Tomando nuevamente la gaza, Rena termina de limpiar los restos de sangre seca que aún había cerca de su nariz.

- Por el momento lo mejor sería que regreses a casa a descansar. Le avisare a su maestra- menciona el médico guardando sus cosas- No olvides ir a la clínica mañana para hacer otra revisión y descartar posibles contusiones cerebrales.

-Sí, entendido-

-Bien, yo paso a retirarme. No olvides lo que te mencione- le recalcó a Keiichi- Aunque, te dejo en buenas manos. No necesitas de mis cuidados- dijo viendo a Rena, que había estado a su lado todo ese rato. Ryuugu se sonrojo hasta la raíz.

Tras despedirse, Irie desaparece tras la puerta. Y antes de que todo se vuelva un alboroto tan típico de ellos, Chye-sensei llega a dar aviso de la retirada de Keiichi. Las demás chicas vuelven a clase.

Durante el corto trayecto Mion no deja de pensar en la forma en que Rena es tan congruente a su sentir. Contrario a Mion, esta no piensa las cosas tanto y actúa conforme se lo dicte su sentir. Eso es una fortaleza de la cual ella no puede gozar. Por ser la futura cabeza de su clan se ve obligada a ser analítica, y es ahí cuando lo sabe. Por su falta de delicadeza ella no sería quien pudiese curar sus heridas. No sería ella.


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Deslizó sus manos a través de las mangas del kimono, y una de las trabajadoras de la familia Sonozaki procedió a ayudarla con el obi.

Esa noche la familia Sonozaki sería el anfitrión de una fiesta en conjunto con otros clanes. Eran fiestas relacionadas a reforzar lazos y tratar cuestiones políticas. A los ojos de cualquiera eran más como reuniones y cuestiones de convivencia.

Mion estaba vestida con un fino Kimono de seda, y su cabello en lugar de estar sujeto en su típica cola de caballo ahora se encontraba estilizado en un ostentoso peinado el cual estaba coronado con una solemne peineta.

Cerró los ojos y pensó en la invitación que había hecho su abuela un día antes.

Tal y como es su costumbre, se encontraba con su abuela haciendo cosas relacionadas al clan. Hablando de señores feudales, proyectos relacionados a los aldeanos y protección que deben brindar a clanes más pequeños. Aunque no todo el tiempo es así, y contrario a lo que se piensa, la abuela Sonozaki Oryo también puede reír.

Es común verlas sentadas y pasando la tarde juntas, no como la cabeza y futura cabeza, más bien como abuela y nieta que son.

-Mañana por la noche haremos una fiesta importante, para reforzar nuestros lazos con los Kimura-le comunica su abuela- debes estar presente- le indica con una expresión seria, la cual, se ablanda y se vuelve una sonrisa de esas dignas de las confidentes.

-Entendido- le dice y vuelve a sus pensamientos. Toma una mandarina de la mesa y la empieza a pelar.

Su abuela se da cuenta que algo no está bien, porque Mion tomo una mandarina cuando había manzanas. Lo sabe porque es su futura heredera, y fuera de ese título, ella realmente la conoce y la aprecia. Tal vez su relación con su hija: Akane, no haya sido muy buena gracias a que ella se fue con otro hombre fuera del pueblo considerándosele a su acción como traición, y esto culmino en que su posición fue salteada y se consideró a Mion como sucesora directa.

Pero Mion, era un caso diferente. Como futura cabeza, la peliverde creció muy cercana a Oryo, y eventualmente la comenzó a ver más allá que como su heredera, la veía como lo que verdaderamente era, su nieta. Es por ello que sabe que algo no está bien con ella.

Desde los últimos días había estado más callada de lo usual, y no solo eso, también parecía estar muy metida en sus pensamientos. Como si los fantasmas del pensamiento la acecharan. De momento estaba bien, y de la nada tenía retraimientos súbitos.

-¿Por qué no traes algún acompañante?-sugirió con la esperanza de que al traer a alguien su ánimo mejore- ¿Qué tal ese chico? ¿Maebara?- finge no recordar el nombre ¡Claro que lo recuerda! Mion no paraba de hablar de él. Sabía muy bien que algo ahí debía estar floreciendo.

-¿Keichi?- pregunto sonrojada. Le sorprende que su abuela realmente recuerde lo que le cuenta y eso, en parte, le hace feliz, brindándole calidez a su corazón.

La invitación-sugerencia era tentadora, por un momento lo duda, tal vez...

No.

No quiere que Keichi se mezcle con esas personas, ni que sea muy sabido por esos lares, y que por consecuente algo malo le pase. No, ella quiere cuidar de él.

Sacude la cabeza, olvidándose de ese tema, tiene compromisos que cumplir.

-Mion-samma- le llaman- falta el maquillaje- le recuerdan.

-Voy- le sonríe.

Se dirige hacia el tocador, debe terminar de arreglarse y dejar esas ideas de lado. Tal vez lo mejor sea centrarse en el clan, y quien sabe, tal vez conozca a alguien más. Porque tenía muchas cosas claras, y una de esas era que ella no podría ser la chica que tomase a Keiichi del brazo y lo presentase a su familia y conocidos. No sería ella.


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Ese día tendrían una tarde de juegos en una de las jugueterías de Hinamizawa. El dueño era uno de los tíos de la peliverde, así que ese evento era un modo de atraer posible clientela y de darse a conocer. Sin embargo, y contrastando con el ambiente, Mion no se sentía del todo bien. La realidad la golpeaba constantemente, y se estaba cansando de sentirse mal por el inalcanzable amor de alguien.

¿No se supone que el amor era un sentimiento fresco y alegre, entonces porque ella sentía que se estaba desgastando tanto?

En ocasiones se sentía bien, y se convencía que con poder permanecer a su lado como mera observadora le bastaría. Pero cuando lo veía, sabía que era mentira, ella no quería ser una espectadora, ella quería formar parte de su vida. Y se encontraba tan anhelante de ello que le dolía mucho el saber la verdad, y el anhelar algo imposible le hacía cansarse, estaba cansada.

El rato procedió agradable, y entre estar un tanto ausente y jugar, el tiempo se le paso más rápido de lo esperado. Hasta que lo recuerda: está llegando tarde a su trabajo temporal de medio tiempo.

De inmediato le avisa a su tío, y concluyen con la tarde de juegos. Todos se habían esforzado, y eso dio como resultado algunos premios los cuales fueron entregados por Myoko, una de las ayudantes de la tienda. Reparte algunos de los premios que entregarían por defecto a los amigos de Mion, ella no obtendría ninguno por estar relacionada a la tienda. Y para ser sinceros, no le molestaba en lo absoluto no obtener nada. Sin embargo, sintió su estómago arder cuando Myoko, con un guiño y sonrisa coqueta le entrega su bolsa a Keichi, intercambian algunas palabras y este se sonroja ligeramente.

Había decidido dejar esos pensamientos de lado, pero como dolía.

Ella no sería la que se arreglase para él. Tampoco sería aquella que Keichi pudiese consentir. Y no importaba lo buena que ella fuese en la cocina porque ella no sería quien le preparara el almuerzo. Ella no sería quien curase sus heridas. Mucho menos sería la chica que tomándolo del brazo lo presentaría a su familia. Ella no podría hablarle dulcemente y mucho menos provocarle esos sonrojos. No sería ella quien pudiese estar a su lado, no lo sería.

-Mira, pero que linda es- hablo Satoko feliz.

Ella no sería. No sería ella.

-Toma, Mion- habló Keichi sacándola de sus pensamientos. Frente a ella estaba Keichi tendiéndole una fina muñeca, de vestido con volantes.

-¿Qué? ¿Para mí?- hablo confundida y avergonzada por haber sido atrapada justo cuando estaba abstraída en sus pensamientos.

-¿Quién más si no tú? - el rubor subió a sus mejillas.

-No, no, de ninguna manera- dijo mientras movía sus manos efusivamente en negación- No va conmigo. Tu sabes, siempre he sido un tanto marimacho, y bruta ¿No eres tú el que siempre lo dice?-

-No seas cabezota. En realidad pienso que eres muy femenina –habló sinceramente

-Y-Yo…- Y volteo a ver a Rena como si buscase su aprobación.

-Por mí no hay problema. Creo que deberías aceptar los sentimientos de Keiichi-kun, eso creo- hablo feliz y con una sonrisa sincera.

-Más te vale cuidarla bien ¿De acuerdo? Es especial- dice Keiichi cuando le extiende la muñeca. Por un momento sus manos hacen contacto.

-C-Claro. La guardare como un tesoro. Gracias, Kei chan- le dice con una sonrisa tímida.

Y de camino al trabajo y al ver su nueva muñeca no puede evitar pensar, que tal vez, solo tal vez ella si podría ser todo para él.


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-La forma en que la ves lo dice todo- le habló Myoko, una de las empleadas.

-¿Qué? ¿De qué hablas?- Le responde Keiichi disgustado, evita mirarla, al mismo tiempo que sus orejas y mejillas adquieren un ligero tono rojizo.

-Vamos ¿Crees que no me di cuenta de la forma en que la veías? No parabas de mirarla allá adentro- el rubor de Keiichi subió de intensidad. Se divertía a costa de el- No diré nada, tranquilo. Aunque tal vez esto te sea de ayuda- dijo entregándole la bolsa y guiñándole un ojo.

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-Gracias, Kei chan- le dijo. Ojos brillosos, mejillas arreboladas junto a una sonrisa tímida. Keiichi la encontró adorable.

La observaron hasta que desapareció de su rango de vista y una vez fuera de su alcance, Keiichi observo sus manos, aun hormigueaban justo donde sus dedos habían hecho contacto al entregarle la muñeca. Sentía la calidez en su pecho al recordar la expresión que puso al dársela.

Suspiro, de vuelta a la realidad.

Le había golpeado tan fuerte como si se hubiese estrellado contra el cristal. Él no podría ser todo lo que una persona como Mion necesitaba.

No podría cuidarla. No podría ser la figura a la que se aferrase en momentos donde todo parece perdido. Mion no tendría tiempo que perder con un simple aldeano cuando ella era la futura cabeza de un importante clan. Ella no estaría dispuesta a dejar todo por él. Y realmente le pesaba. Porque esa era la realidad, Sonozaki Mion era una persona autosuficiente e independiente, el no sería más que una piedra en su camino. Él lo sabía, y como le dolía.


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Hola, este es el primer fic que escribo, no es la gran cosa, y la verdad no estoy segura si quedo muy bien.

Este es un shiping que me encanta, pero creo que casi no hay fics respecto a ellos. Decidí ahondar un poquito más en el pensamiento de Mion, y en su "falta de femineidad". El problema principal radica en Mion y en su sentir, el cual es como si estuviera enjaulada en las opiniones preconcebidas que tienen de ella (prejuicios), y ello no le permite ser sincera con cómo le gustaría actuar y expresarse hacía Keiichi.

Ejemplo: Es como si hay una chica muy ruda y vándala, que resulta saber maquillarse ¿Entienden? Es algo que te sorprende, y puede resultar vergonzoso para estas por el concepto que tienen de ellas. Tome esa idea junto a ese complejo de no ser suficientemente femenina e intente trabajar con ello :3

Por el lado de Keiichi, que aunque fue más corto, creo que lo explique bien, es como si el tuviera un complejo de inferioridad y de no ser suficiente para alguien del nivel de Mion. Es que miren, imagínate ser un aldeano promedio y que te gusta la futura cabeza de un clan importante, si te intimida ¿No?

Me gustaría que vieran los personajes desde la perspectiva y personalidad que estos tenían en las primeras dos temporadas. Porque en la temporada más reciente siento que lucen un tanto más infantiles, e inocentes. Keiichi lucía más machote en las temporadas antiguas, y ahora luce más blando (O virgen/princeso como dirían algunos), que no digo que sea algo malo, pero no pega del todo con este fic. También tengo planeado otro de esta parejita con lemon, pero no estoy segura de cómo lo tomaran, puesto que más o menos, si no me equivoco, Mion tiene 17 y Keiichi alrededor de 16 (Probablemente me tome un tiempo en subirlo en caso que decida hacerlo)

De cualquier forma, me gusto como quedo, aunque no estoy muy segura a que categoría entra… angst? Tal vez, jaja. Sean piadosos, y perdonen mis faltas de ortografía y puntuación (Que estoy segura son varias).
Soy un tanto tímida, y es la primera vez que publico, así que no sean muy serios conmigo, por favor.

Besos~