Hola a todos, este es mi primer Fic y la verdad es que me hace ilusión compartirlo, nunca antes había publicado nada pero si había estado leyendo en el anonimato sin cuenta ni nada xD y después de hacerme fanática a los Fic y de enamorarme por completo de este Anime en concreto, pues me anime a escribir mis locas ideas sobre las parejas de Symphogear que la verdad son tremendas, aunque la pena es que no sean canon :(, me hubiera encantado ver un beso entre Kirika y Shirabe o más cercanía entre Maria y Tsubasa, pero bueno, para eso existen los Fic y la hermosa gente de esta comunidad a la cual a partir de hoy se apunta una novata como yo, en la escritura me he fijado en muchos escritores para poder hacer esta historia lo mejor posible así que os comento, todo lo que aparezca así (y cosas escritas así) son los pensamientos de las protagonistas, luego también comento que la historia no tiene nada que ver con el anime porque aquí las chicas son vampiros, demonios, ángeles y humanas, se que es una idea bastante loca pero la verdad es que esta idea surgió en mi mente cuando estaba viendo la segunda temporada del anime, que por cierto lo descubrí hace poquito cuando resulta que llevaba años en el aire, así soy yo xD, creo que voy a dejar de dar la tabarra y os dejo directamente con las protagonistas, la sinopsis y sobre todo el capítulo, las protagonistas van a ser la vampira Yukine Chris, las humanas Kazanari Tsubasa, Tsukuyomi Shirabe y Amou Kanade y las demonias Akatsuki Kirika y Eve Cadenzavna Maria y la historia es, hay tres mundos en el Fic, el cielo donde están los ángeles, pero no existen dioses en esta historia aquí manda en el cielo e infierno los más fuertes, luego el infierno donde están los demonios de todo tipo y después esta la tierra que es donde están los vampiros, humanos y donde se desarrolla toda la historia entre estas razas, la historia trata sobre una eterna guerra que se desato hace 200 años entre una bella ángel caída y una Bellísima arcángel, una guerra sin fin donde ninguna de las dos especies va a parar hasta que no extermine a la otra, haya inocentes por el medio o no, hasta ahí la sinopsis, se que con eso no es suficiente, ¿Pero si os digo que Tsubasa y Shirabe son hijas del arcángel y Maria y Kirika del ángel caído? Ahí cambia la cosa verdad, pues eso xD, la historia gira entorno a unos amores prohibidos en mitad de toda la guerra entre ángeles y demonios, ahora ya por ultimo me gustaría aclarar que la forma de convertirse en vampiro me he copiado de Crónicas Vampíricas o The Vampire Diaries, como cada uno lo conozca, ahí se convertían cuando morían con sangre de vampiro en el organismo, esa forma de transformarse la verdad es que me gusta mucho más que la típica de, te muerdo el cuello y Voilà, ¡Eres un vampiro! Por eso mismo decidí copiarme descaradamente xD, ahora sí que os dejo ya con el primer capítulo.

Por cierto, mañana actualizo la imagen del fic porque no me deja la página subir imagen hasta que no pasen 24 horas desde mi registro, así que para mañana estará la imagen de la historia.

Senki Zessho Symphogear no me pertenece… si me perteneciese Kanade seguiría viva y peleándose con Maria por el corazón de Tsubasa.

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Era el siglo XV, un siglo donde antaño cualquier humano soñaba con un futuro lleno de vehículos eléctricos circulando por el aire en una atmosfera completamente limpia y donde los robots harían todo el trabajo por el humano, un siglo futurístico que cualquier científico predecía al ver los avances diarios de la ciencia y la tecnología, pero todo ese sueño no eran más que falsas ilusiones alejadas de la actual realidad, una realidad que murió en el año 2220 cuando cayó el primer ángel del cielo derechita al infierno, lo que vendría a ser un ángel caído, Sergeyevna Natassja, ese era el nombre de la criatura que según cayo al infierno se apodero de esa tierra y de las criaturas que vivían allí en el mismo momento en el que mato a los 4 demonios que mandaban en el infierno, Natassja se hizo la reina del inframundo, mandando así por encima de cualquier ser que perteneciese a ese mundo y sacando provecho de ello, un provecho que no tardo en usar, mandando así a los demonios atacar el planeta tierra, un lugar donde los ángeles tenían predicción y solían proteger, ya que ellos se alimentaban al igual que los vampiros de la sangre humana, Natassja quería acabar con todo humano que deambulase por el planeta tierra y acabar con lo único que mantenía fuerte a los ángeles y obligarles así a bajar a la tierra, lo cual aprovecharía ella para poder subir al cielo y acabar con la arcángel que la desterró de su hogar, Sakurai Ryoko, la arcángel junto a ella más poderosa del cielo, aunque ahora mismo solo era Ryoko la que mandaba en ese celestial lugar, un lugar al que Natassja pretendía volver a las malas, pero hubo algo en lo que no conto Natassja y era que Ryoko la sello en el inframundo con magia blanca, impidiendo que la mujer pudiera salir de por vida de ese infierno, condenándola así a una eterna vida en aquel lugar, Natassja tenía los mismos poderes que Ryoko e hizo hasta lo imposible por romper aquel maldito sello, pero lo que no sabía la poderosa ángel caída era que en el momento en que sus alas se volvían negras, su magia también lo hacía, lo que significaba que no podría deshacer ningún hechizo que estuviera hecho con magia blanca, algo que enfureció a Natassja que tuvo que cambiar sus planes, declaro oficialmente la guerra a los ángeles y a todo ser que no fuese un demonio o un ángel caído, sabía que la única manera para que Ryoko bajase a la tierra seria enfureciéndola de verdad y no había mejor manera que destruyendo toda la vida del universo, incluida otras especies como los licántropos, una especie que condeno en 50 años exterminando hasta el último lobo que se mantenía en pie, los licántropos usaban magia blanca y trabajan codo a codo con los ángeles, lo cual se transformó en un golpe durísimo para los seres celestiales, aunque no tan doloroso como para hacer bajar al arcángel de su casa, pero si contesto a Natassja exterminando a toda la estirpe de brujos y arcanos que pudiera haber en el universo, estos seres eran los únicos junto a Ryoko que podrían romper el sello que mantenía a Natassja encerrada en el infierno, el golpe que recibió Natassja fue más duro que el que recibió la hermosa arcángel, estas dos tuvieron interminables de contestaciones a lo largo de los 100 años que pasaron desde la caída de Natassja, unas contestaciones donde la tierra era siempre el testigo, perdiéndose así innumerables de vidas a pesar del enorme esfuerzo que hacían los ángeles por intentar proteger a los humanos, pero llego un momento en el que ni la propia Ryoko le importaba los humanos, los ángeles eran criaturas celestiales, pero no dejaban de ser monstruos como los licántropos, demonios y vampiros, tenían que alimentarse de sangre y la humana era la que más les fortalecía, hasta que en el año 2320 Ryoko encontró una sangre que les fortalecía aún más, la sangre de los vampiros, al digerir esta sangre los ángeles se volvían más oscuros pero a su vez mucho más fuertes y menos dependientes de los mortales humanos, la arcángel decidió dejar a su suerte a esta especie y centrarse en la guerra con Natassja sin tener que preocuparse por una especie tan débil como la humana, hasta que un día del año 2417 el llanto de un bebe retumbaba en un edificio en llamas, era una de las pocas veces en las que Ryoko bajo a la tierra buscando vampiros de los que alimentarse, pero en vez de vampiros se encontró con otra cosa, entro por intuición en aquel edificio siguiendo el llanto y cubriéndose del fuego con sus alas doradas, el llanto la llevo hasta una pequeña habitación donde había una cuna con un bebe con pelito azul llorando desconsoladamente, al principio al tratarse de un humano decidió dejarla que el fuego la hiciera cenizas, pero no podía callar a su intuición materna, Ryoko hace años tuvo una hija junto a la mujer con la que en el día de hoy estaba en guerra, esa hija era una bella y jovencísima ángel llamada Saint-Germain, se imaginó a su pequeña en la misma situación y no pudo evitar sentir culpa por querer abandonar a esa criaturita que sin quererlo había sido víctima de la guerra entre los ángeles y los demonios, los padres de aquella pequeña estaban en el suelo y completamente secos, les habían sacado hasta la última sangre del cuerpo incluyendo los órganos, una imagen bizarra hasta para la misma Ryoko, quien cogió sin pensarlo a la criatura en brazos y desapareció de la tierra mientras el edificio se desprendía a cachos por las intensas llamas.

No era normal que un humano estuviera en el cielo, pero eso a Ryoko no la importo, ya que no fue a la única humana que subió, a los pocos meses de tener a la pequeña tuvo que volver a la tierra a por medicamentos y comida para la pequeña Tsubasa, Ryoko no tenía ni idea sobre el cuidado de un humano y decidió tragarse el orgullo y pedir ayuda a uno, pero cualquier humano al que pedía ayuda se negaba con razones a negociar con ella y con cualquier ángel, Ryoko estaba desesperada y a punto de coger a cualquier humano y obligarle a la fuerza a ayudarla hasta que un día dio con una buena samaritana que la ayudo a criar a Tsubasa y a Saint-Germain junto a su pequeña hija, sin embargo no todo duraba para siempre, esa noble mujer que tanto la ayudo perdió su vida 3 años después por culpa de un demonio, dejando huérfana a una pequeña niña pelirroja a la que llamaba Amou Kanade, Ryoko se sentía tan agradecida con aquella mujer que decidió acoger a la pequeña Kanade como una protegida suya y la crio junto a sus otras dos hijas en el cielo, pero antes de volver al cielo junto a sus 3 pequeñas el destino volvería a poner a prueba a la poderosa y bella arcángel.

Ryoko quería surtir la nevera de su casa en el cielo con comida humana para poder criar bien a las dos pequeñas, por eso mismo decidió visitar un supermercado pero por el camino algo llamo su atención, vio a unos demonios meterse en un callejón con un bebe en los brazos y los siguió, confirmando así sus sospechas, esos demonios iban a zamparse a la pobre criaturita, Ryoko la salvo y se la llevó consigo para devolverla a su familia, pero cuando llego a un hospital para entregar a la niña se dio cuenta del verdadero destrozo que había provocado la guerra con los demonios, tanto los hospitales como el resto de Tokio estaban destrozados y con cadáveres por todas las partes por donde miraba, una Sangría gratuita hacía unos seres que solo vivían su vida día a día, esa fue la primera vez que Ryoko pudo sentir remordimientos mientras miraba el nombre que ponía en la manta de la pequeña que tenía en brazos, Tsukuyomi Shirabe, era noviembre del 2420 y Ryoko le prometió a la que sería su próxima hija que devolvería la vida y la paz a su hogar, un cambio que se empezó a notar en la tierra al tener ángeles viviendo en cada ciudad y con Ryoko sellando de magia blanca todos los edificios que iban reconstruyendo, una magia que impedía el acceso a cualquier ser que no tuviera bondad en su corazón, sin embargo lo que más le preocupaba a Ryoko era acabar con toda la especie demoniaca y en especial con Natassja…

Una Natassja que también tuvo un gran cambio, aunque esta fue 2 años antes que el cambio de Ryoko, 2415 el año en el que Natassja se apodero de una pequeña diablilla de 4 meses de vida, la cual la llamo Eve Cadenzavna Maria, una cría que se encontró de casualidad mientras paseaba aburrida por el desierto más peligroso del infierno, un desierto lleno de volcanes activos y donde en uno de ellos encontraría a la pequeña diablilla abandonada al borde del volcán, Natassja podría ser un ángel caído, podría matar incontables de vidas inocentes, pero tenía un secreto que nadie en el infierno sabía, tenía una hija biológica, una hija que compartía con una mujer con la que estaba en guerra y echaba mucho de menos, Saint-Germain, esta diablilla no se parecía en nada a su hija, pero la daba igual, estaba sola y sin poder salir del infierno para al menos ver desde lejos a su hija, Maria era lo más parecido que tendría a su niña y decidió hacerse cargo de la pequeña, desde ese momento Natassja cambio, no se olvidó de su guerra con los ángeles, pero sí quiso aparcarla hasta que su hija creciera y se volviera tan fuerte que pudiera ayudarla a sacarla de ahí, no solo veía a una hija, sino también veía a un soldado, Maria tenía potencial y derrochaba poder con solo 4 meses de vida, algo que se acentuaba según pasaba el tiempo, 5 años fueron los que pasaron para darse cuenta de que Maria no era un demonio común, sino un demonio de los más fuertes que había en el infierno, sin querer se encontró con una joyita en bruto que se iba puliendo sola con el paso del tiempo, un tiempo en el que Natassja pudo recuperar su sonrisa e incluso recuperar sus ganas de salir a dar una vuelta junto a su nueva hija, algo que hizo por primera vez en diciembre del 2420, un mes donde el caprichoso destino actuaria de nuevo como ya hizo con Ryoko un mes antes, ya fuera el Karma o simple coincidencia, pero tanto Natassja como Ryoko recibieron un castigo o una bendición del destino, Ryoko con tres humanas y Natassja con dos demonias, la segunda diablilla llamada Akatsuki Kirika, una cría de poco meses de edad que había sido golpeada y abandonada en mitad de una calle donde no paraban de pasar demonios y nadie la recogía, bien era cierto que estaban en el infierno y era muy difícil encontrar a algún demonio bueno, pero un bebe no hacía daño a nadie, o al menos eso pensaba Natassja que no dudo en recoger a la criatura entre sus brazos y curarla con su poder de sanación, el único poder celestial que se mantuvo a pesar de su caída, después de curarla quiso dejar a la niña devuelta en el suelo pero la insistencia de la pequeña Maria y su instinto materno fueron más fuertes que el hielo de su corazón, acogió a la niña y se la llevó consigo sin mirar atrás.

Natassja al verse en su casa rodeada de vida y de lo que a partir de ahora serian sus dos niñas se prometió a si misma que sus hijas tendrían el universo a sus pies y no iba a descansar hasta que no volviese al cielo junto a su hija Saint-Germain y sus nuevas hijas, el cielo era lo que más ansiaba, pero no lo quería con ángeles rondando por ahí, quería que ese hogar solo le perteneciese a ella y a sus tres hijas, pero para ello tendría que exterminar a todo ángel que viviera, pero sobre todo, tenía que eliminar primero a una arcángel llamada Sakurai Ryoko…

2 de enero del 2440, Residencia de Ryoko en el cielo, 9:15 de la mañana del viernes.

Tres jovencísimas humanas y una joven ángel estaban esperando pacientemente en el salón del comedor a que apareciera la poderosa y matriarca cabeza de la familia, una mujer que no tardo en aparecer.

Ryoko entro al salón con unas carpetas en las manos y tomo asiento en la mesa donde normalmente solían comer juntas – venid aquí, tengo trabajo para vosotras – hablo la arcángel sonriente y señalando a los asientos vacíos.

Las cuatro chicas cogieron asiento en la mesa, aunque dejando espacio con Ryoko, ya que la arcángel tenía la manía de manosear de vez en cuando a las chicas…

- Hay más asientos libres – dijo Ryoko con picardía al ver como en silencio se habían puesto tan de acuerdo estas cuatro…

- Estamos bien así madre – respondió Tsubasa en un tono firme de voz, haciendo sonreír aún más a su madre.

Ryoko rio notoriamente – que pena, hoy hace mucho frio y os podr…

- ¡Madre! – hablo de nuevo Tsubasa.

- ¿Podríamos ir al tema del que querías hablarnos? – respondió Saint-Germain suspirando mientras se tapaba los ojos con una mano, su madre podía llegar a ser bastante desesperante…

Kanade rio en silencio mientras veía la escena, estaba acostumbrada desde pequeña al particular carácter de Ryoko con sus hijas y como estas la respondían, aunque con ella Ryoko era bastante distinta, más que una madre era como una tía o incluso como una hermana mayor, la dejaba bastante libertad comparado a la jaula protectora que tenía sobre sus hijas, pero aun así la protegía de cualquier peligro, incluso si la picaba un mosquito estaba enseguida bajando al mundo humano para conseguirla una pomada, Kanade escuchaba de los ángeles que Ryoko era un ser frio y malvado para ser un arcángel, pero la Ryoko que ella conocía era completamente distinta…

- Ya que no queréis el calor de vuestra madre iré directa al tema – hablo en un fingido tono de dolor – como ya he dicho antes, tengo trabajo para vos…

- ¿Trabajo? Mas bien será trabajillo, ¿Qué toca ahora? ¿Un vampiro de rango bajo descontrolado? – bufo una morena notoriamente – que divertido… – respondió Shirabe desganada, estaba harta de los trabajos que su madre la enviaba, si no era ir de compras era vigilar a los humanos durante semanas, siempre eran trabajos donde apenas tenía que utilizar las armas que su madre la dio, una pulsera rosa y negra donde salían unas sierras y unos yo-yos sujetados a un hilo rosa que podía mover con sus dedos, un arma mágica que pudo dominar desde los 7 añitos, ¿Pero para que le dio ese poderoso arma si nunca la dejaba pelear con algún ser poderosos? Miles de veces se preguntaba Shirabe para que servía un arma tan poderosa si a sus 20 años no había todavía usado su verdadero poder…

(Tan ansiada de lucha, que orgullosa estoy de mis niñas) Ryoko amplio aún más su sonrisa – esta vez es distinto mi niña – abrió una de las carpetas – esta vez os voy a dar algo mucho más importante

- Ya lo veo de venir, en vez de un vampiro de bajo rango será de medio… - murmuro Shirabe…

Kanade que estaba a la izquierda de Shirabe no pudo evitar esconder la risa, una risa que se silenció por las intensas y serias miradas de las dos serias de la familia, Saint-Germain y Tsubasa.

Ryoko escucho perfectamente a Shirabe, pero la dejo con su depresión y siguió con el tema – este es un tema muy delicado – se puso seria, algo raro en ella, delante de las cuatro niñas solía dibujar siempre una sonrisa – soy reacia a mandar a mis hijas a hacer esto, pero ahora mismo no puedo enviar más ángeles a la tierra, tengo información donde me dicen que los vampiros llevan años asociados con los demonios, así que ahora mismo los ángeles estamos en completa desventaja.

- ¡¿Cómo ha pasado eso madre?! – pregunto Saint-Germain bastante enojada, desde que tenía uso de razón sabía que los vampiros y los ángeles hicieron un pacto silencioso donde se protegerían mutuamente ante el gran poder y el enorme dominio en masa de los demonios, los vampiros localizarían a los demonios en la tierra y los ángeles los cazarían, pero ese pacto murió hace apenas unos años cuando la nueva líder de los vampiros decidió cambiar de bando, ¿La razón? Era todavía un misterio para Ryoko y el resto del cielo, sin embargo, lo único que sabían era que los ángeles y los humanos estaban condenados a entenderse de por vida si querían sobrevivir mutuamente, los humanos necesitaban protección de los ángeles ante la oscuridad y los ángeles necesitaban la sangre humana para sobrevivir, ya que ahora no tenían la sangre de los vampiros…

- Ojala lo supiera Saint-Germain, pero esta información viene desde hace años, concretamente 1 año después de que muriera el anterior líder de los vampiros, no quería creerla pero… - saco una foto donde se veía a un vampiro hablar amistosamente con un demonio y la puso en el centro de la mesa – no es la primera vez que se ve esto y eso no es lo peor, si no que la natalidad humana estaba bajando bestialmente, en solo este mes han desaparecido 15.000 personas en Tokio – suspiro – seguramente se han alimentado los vampiros de estas personas y después los demonios hayan aprovechado la comida…

- Eso es algo que ya se hacía antes ¿No? – hablo Kanade mientras miraba seria la foto – los vampiros ya se alimentaban de los humanos con el pacto de los ángeles, es decir que no ha cambiado nada, lo único diferente es que en vez de obedecerte a ti obedecen ahora a Natassja

- Antes se alimentaban de sangre humana, pero esa sangre la bebían de bolsas – cogió Tsubasa la foto – no directas de la vena del cuello de un humano, esos seres han vuelto a sus orígenes verdaderos – le paso Tsubasa la foto a su hermana mayor, la cual ni se molestó en mirarla y la dejo de vuelta en el centro de la mesa.

- creía que Natassja se había calmado, pero esto es un golpe fuerte sobre la mesa, nos han debilitado sin siquiera luchar – respondió seria Saint-Germain.

- Así es cariño - Ryoko suspiro notoriamente – sin embargo, tu madre tiene un plan – abrió otra carpeta – aunque no me guste, pero es la mejor opción – miro a las tres humanas – vosotras tres, Natassja no sabe de vosotras así que seréis quienes acabéis con todo esto, vais a bajar a la tierra indefinidamente… - saco un folio lleno de escritura hechas por un ordenador – este será vuestro hogar hasta que acabemos con esto, es un lugar que encante con mi magia y que impide el paso a cualquier ser que no tenga un corazón noble, lo que es decir qu…

- Ningún demonio, vampiro o incluso ángel puede pasar – respondió Saint-Germain algo enojada, cosa que no entendía bien Ryoko ese malestar en su hija mayor…

- No te preocupes, tu podrás entrar perfectamente, eres hija mía, tienes un corazón noble y puro – le respondió Ryoko en un tono confiado, estaba intuyendo por donde iba el malestar…

- También soy hija de Natassja, ¿Qué te hace pensar que no tenga medio corazón corrompido desde nacimiento?

- Ella también es tu madre y no podrás cambiar eso, pero yo soy quien te ha criado y estoy segura de que no eres como ella – la miro tiernamente – tú no tienes ni pizca de maldad – la sonrió – ni la vas a tener

(Natassja tampoco la tenía hasta que se corrompió.) - …

(Entiendo sus dudas, yo también pase por eso cuando me enfrente a Natassja, la línea entre el bien y el mal es demasiado fina y yo la he cruzado varias veces.) Suspiro internamente y volvió a dirigir su mirada hacia las tres humanas – volviendo al tema, una vez que estéis asentadas en la tierra vuestro trabajo será cazar a todos los demonios y vampiros que veáis, me da igual si son buenos, malos, con familia o humanos convertidos en vampiros, acabad con sus vidas

Tsubasa dio un golpe en la mesa y se levantó - ¡¿Qué estás diciendo madre?! ¡No voy a matar a ningún inocente!

- No son inocentes Tsubasa, son vampiros – respondió Saint-Germain calmada, pero intimidando a su hermana con la mirada, aunque Tsubasa no se achanto.

- Vampiros o no, ¡Hay inocentes entre ellos! ¡No podemos simplemente exterminar sin ton ni son! – contesto Tsubasa bastante alterada mientras que Shirabe se debatía entre la razón y el deber, tenía razón Tsubasa, pero también Saint-Germain, eran vampiros y siempre tirarían hacia sus orígenes de oscuridad y asesinatos, pero bien era cierto que podía haber vampiros ajenos de esa vida viviendo una vida normal con una familia completamente normal y alimentándose de sangre animal en vez de la humana…

- Creo que… - Kanade tomo la palabra – los vampiros son vampiros, donde haya una vena reluciente y azulita se tiraran a ese cuello sin pensarlo ni dos veces, creo que no podemos perdonar a ninguno

Tsubasa miro a su madre buscando que esta se pronunciase, pero en vez de eso se encontró con una mirada enojada que nunca había visto…

- Siéntate Tsubasa – la dijo su madre en un tono bajo, pero con unos ojos que la estaba advirtiendo de que no siguiera por ahí…

La nombrada no la quedo de otra que obedecer sin rechistar, aunque por dentro seguía debatiendo el tema…

- Tienes que entender que sois humanas y también sois mi familia, si se enterase de esto Natassja, esos vampiros inocentes se tirarían a vuestros cuellos – cambio su siniestro semblante por uno serio, pero más cálido - ¿O crees que tendrían piedad con la familia del arcángel que los sentencio a toda una vida de obedecer a los ángeles o a los demonios?

- No, no tendrían piedad… - murmuro Tsubasa

- En este mundo si no te ensucias las manos, no sobrevives y si os mando esto es precisamente para que sobrevivamos todos, menos los vampiros y los demonios.

- Entiendo lo que dices madre… - se fue tranquilizando poco a poco – pero al menos entiende que me cueste matar vidas inocentes

- Lo entiendo, aunque no lo comparto, antes de teneros a vosotras me lleve muchas vidas inocentes pero necesarias y gracias a eso mirad donde estais ahora mismo… - arrastro una cajita hasta donde estaba situada Tsubasa – ahí dentro hay una capsula con la que podréis usarla indefinidamente para teletransportaros desde cualquier punto de la tierra hasta aquí

Tsubasa abrió en silencio la cajita y se encontró con 3 capsulas y 3 tarjetitas de teléfono, los repartió entre Shirabe y Kanade y después se colocó la tarjeta en el interior de su móvil – entonces, ¿Las ordenes son matar vampiros? – pregunto la peliazul sin mirar a su madre.

- No, las ordenes es exterminar vampiros y demonios, pero hacerlo con cabeza, salid todas las noches por la madrugada y actuar como si fuerais unas cazadoras de vampiros y demonios, pero no me pronunciéis ni a mí ni a Saint-Germain a no ser que estéis en casa

Se dibujo una enorme sonrisa en el rostro de Shirabe - ¿A todos? Es decir ¿también si nos encontramos con alguno de rango alto? – pregunto Shirabe demasiado emocionada, ya no la importaba si eran inocentes…

Ryoko suspiro profundamente – por desgracia sí, pero solo si son vampiros, creo que tenéis bastante entrenamiento como para enfrentaros a cualquier tipo de vampiro, sin embargo…

- Un demonio de rango alto es otro cantar – hablo Saint-Germain – si os cruzáis con alguno de nivel alto o superior, no os enfrentéis solas y llamadme, por muy fuerte que seáis y por muy entrenadas que estéis, no olvidéis que sois humanas – dijo una Saint-Germain bastante preocupada y con su mirada fija en Shirabe, conocía demasiado bien a su hermana pequeña y la veía muy capaz de enfrentarse sola a un demonio de rango alto…

Las tres humanas se miraron mutuamente y sonrieron…

- No hay problema, mensaje cogido – respondió una sonriente y burlona pelirroja…

(Ya me estoy arrepintiendo de esto…) pensó Ryoko preocupada.

- ¿Cuándo empezamos mama? – pregunto Shirabe demasiado emocionada…

- Ahora mismo, la casa está preparada para que empecéis a vivir desde ahora, cuando todo acabe podréis volver aquí, yo no bajare para evitar levantar sospechas así que más os vale venir a verme cuando estéis libres, quiero asegurarme de que estais sanas y de una pieza – dijo una preocupada Ryoko que no paraba de mirar a las tres humanas, sentía que estaba enviando a la muerte a sus tres niñas, sin embargo sabía que era necesario y que las chicas no eran precisamente unas santas y necesitaban acción, no lo que estaba ella mandándolas durante años, aun así no podía evitar sentir nostalgia y preocupación por ellas.

- No hay problema mama, vendré una vez a la semana – dijo Shirabe sonriente mientras se levantaba de su asiento y doblaba la capsula, desapareciendo instantáneamente del cielo…

Tsubasa suspiro pesadamente – me voy antes de que la lie – miro de reojo a su madre - … - pero no la dijo nada y siguió los pasos de su hermana menor, desapareciendo ella también del lugar.

- Si si, ya lo sé, no las quitare el ojo de encima – respondió rápidamente Kanade al ver como Ryoko la fulminaba con la mirada.

- Espera Kanade – se levantó Ryoko de su asiento y se acercó a la pelirroja – tu también eres como una hija para mí, así que ve con cuidado y… - sonrió – aprovecha esta oportunidad para conquistar a Tsubasa, sería un orgullo para mi si las dos formaseis una familia – la dijo en un tono cariñoso y con una cálida mirada mientras la acariciaba las mejillas.

- Ryoko-sama yo… - desvío su mirada hacia Saint-Germain, pero esta la esquivo con indiferencia – hare lo que pueda – la respondió con media sonrisa forzada.

- Con eso me vale - Ryoko sonrió con ternura – ahora vete con ellas, tenéis una caja fuerte llena de dinero en cada habitación para que no os falte nada y una cosa más, la magia de vuestras armas seguirá funcionando aun estando en la tierra, así que no os preocupéis si tenéis que recurrir al poder que tiene cada arma

Kanade asintió a todo lo que le dijo Ryoko y saco su capsula doblándola por la mitad, aunque antes de desaparecer le hecho un último vistazo a una Saint-Germain que no parecía interesada en el tema que hablaba con Ryoko.

- Que buena pareja haría tu hermana con Kanade – volvió a su asiento anterior y se sentó de nuevo – no entiendo en que estará pensando Tsubasa para no fijarse en ella – dijo Ryoko mientras cogía la última carpeta que quedaba sobre la mesa.

- …no se entiende… - murmuro Saint-Germain - ¿Podrías decirme para que me has citado a mí también madre? Porque algo me dice que no tiene nada que ver con el tema de mis hermanas – dijo la bella ángel cambiando drásticamente de tema, se la notaba algo molesta y no sabía Ryoko porque, no sabía si era porque no la gustaba separarse de sus hermanas o porque las había mandado a la boca del infierno sin la protección de ella, lo único que era claro era que Saint-Germain estaba bastante enojada…

- Intuyes bien, para ti tengo un trabajo especial y que de momento no quiero que se enteren ni Kanade, ni tus hermanas – le acerco la carpeta desde la mesa.

Saint-Germain cogió la carpeta y leyó todo lo que había en el interior - ¿De dónde has sacado esta información?

- Da igual de donde la sacase, lo importante es la noticia, si de verdad Natassja tiene dos hijas, tú y tus hermanas estais en peligro, Natassja no puede viajar a la tierra porque la tengo sellada en el infierno, pero sus hijas sí que pueden y Natassja sabe perfectamente que mi debilidad eres tú, pero si se entera que tengo otras 3 hijas más, irán a por ellas y no me quiero ni imaginar de lo que podría llegar a hacerlas

- Y si las hace daño desataría tu furia y…

- Iría al propio infierno a matarla con mis propias manos, así es, eso es lo que estará buscando Natassja, que baje al infierno o que abra el sello

- Bien – cerro Saint-Germain la carpeta – ya lo pillo, encuentro a las hijas y las mato, ¿Ese es el plan?

- No, primero quiero que confirmes la información, la información viene de la tierra así que imagino que interrogando a un par de demonios podrás sacar la información y si acaba siendo cierto, consígueme la imagen de esas chicas

- ¿Y después?

- Después ya veremos, ahora haz lo que te he dicho y de paso echa un ojo de vez en cuando a tus hermanas y a Kanade, infórmame de todo lo que pase con ellas, incluso si cogen cualquier constipado – dijo Ryoko levantándose de nuevo de su asiento y dirigiéndose hacia la cocina.

- Si tan paranoica estas, ¿Por qué las has enviado a hacer algo tan peligroso? – pregunto Saint-Germain acomodándose en la silla y en un tono bastante molesto.

- Ya lo he dicho antes, no quedaba de otra, además, Natassja me conoce mejor que yo a ella, si no muevo ficha antes sus hijas podrían descubrir que tengo más hijas y darían fácilmente con tus hermanas, de esta manera puedo intentar evitar la tragedia, aunque tenga que separarme de mis niñas… - dijo Ryoko mientras se servía una copa de vino y miraba melancólica una foto donde aparecía ella con sus 4 niñas.

(Yo las habría puesto en cuarentena en el cielo, al fin y al cabo sería difícil que un demonio pisase el cielo…) suspiro Saint-Germain – puede que tengas razón madre, pero esto no tiene buena pinta – dijo la hermosa ángel mientras miraba la foto donde aparecía un vampiro y un demonio hablando.

- … - (La situación mejorara, en cuanto encuentre a las hijas de Natassja…) pensó Ryoko con sus ojos cambiando a un tono dorado mientras que a la vez unos enormes y largos colmillos salían a relucir, su lado oscuro salía solo con pensar en que sus hijas estaban en peligro.

2 de enero del 2440, Residencia de Natassja en el infierno, 14:30 de la tarde del viernes.

Una imponente chica de cabello largo y rosado estaba en la cocina de su casa preparando un plato muy peculiar, eran unos macarrones con pequeños trozos de humanos como si fuera carne picada y echándole de salsa sangre en lugar de tomate frito, mientras que a su vez escuchaba a su hermana suspirar sin parar.

- Me estas poniendo nerviosa Kirika – dijo en un tono amenazante la pelirrosa, llevaba casi 1 hora preparando la comida y durante esa hora su hermana no paraba de soltar largos suspiros sin decir ni si quiera la razón.

- Quiero una novia – y respondió esta de la nada dejando caer la mitad de su cuerpo encima de la mesa.

- ¿Y eso a que viene ahora? – pregunto la pelirrosa confundida mientras cataba la comida y le echaba un pelín de sal.

- Nada… - murmuro – solo quiero una novia – volvió a decir desganada.

La chica más mayor no pudo evitar reírse y se apoyó en la encimera mientras bajaba la potencia del fuego – si bajaras los estandartes quizás encontrarías novia fácilmente, pero no puedes esperar encontrar a una chica que puedas proteger en el mundo demoniado.

- …no hace falta que sea un demonio… - murmuro Kirika en una baja voz y enterrando su cabeza en la mesa.

- Con los vampiros pasaría lo mismo, quizás podrías encontrar alguna vampira débil, pero aun así no suelen depender de nadie

- …quizás una humana… - siguió murmurando la rubia…

Maria apago el fuego y retiro la sartén del fogón – no digas estupideces, los humanos son una especie que no valen para nada – se quitó el delantal y se lo tiro a la cabeza de su hermana – voy a avisar a mama de que la comida esta lista, tu mientras ve sacándote de la cabeza las estupideces – la dijo en un tono de advertencia mientras salía de la cocina.

- No entiendo porque no puedo fijarme en quien quiera… - suspiro pesadamente – nunca voy a encontrar lo que busco en un demonio… - siguió murmurando hasta que minutos más tarde volvió a entrar de nuevo a la cocina la chica de pelo rosa junto a una mujer de media melena con el pelo azul y que llevaba un bastón con el que se ayudaba a caminar.

La pelirrosa coloco los platos sobre la mesa junto los cubiertos - ¿Pan? – pregunto mirando tanto a la mujer como a la desganada rubia.

Kirika se sentó bien sobre la mesa y asintió, mientras que la otra mujer negó con la cabeza.

La de ojos turquesa coloco en el centro de la mesa la sartén junto una barra de pan recién horneada y de seguido se sentó a la izquierda de la mujer y a la derecha de Kirika mientras servía en los platos la cantidad que cada una solía comer.

- Maria, ¿Cómo va la despensa hija? – pregunto la mujer haciendo un gesto con la mano en señal de que no la echase más comida en el plato.

- Va bien, todavía tenemos sangre y comida para mínimo 7 meses – dijo Maria seria y dejando el cazo dentro de la sartén mientras se sentaba y se ponía a degustar la comida, una comida que a pesar de no ser de su agrado no la quedaba de otra, ya que una vez intento no alimentarse de nadie durante 4 meses y casi acaba muriendo…

- Entonces voy a enviaros a la tierra para un recado especial que no tiene nada que ver con la comida – se sirvió un poco sangre dentro de una copa y la movió como si fuera vino.

Maria asintió ante la petición de su madre, mientras que Kirika no había hecho ni el amago de tocar su plato.

- ¿Qué ocurre Kirika? No has tocado la comida – dijo la madre de las chicas muy tranquila y degustando la deliciosa comida que siempre preparaba su hija mayor.

- Yo… - removió desganada los macarrones sin llevarse bocado a la boca – no lo entiendo mama.

- Kirika – la aviso Maria con una voz suave pero una mirada penetrante, ya se imaginaba por donde iba la pequeña.

Kirika dejo el cubierto encima del plato y miro seria a su madre – no entiendo porque no puedo fijarme en quien quiera – dijo Kirika enojada, pero respetando la mirada de su madre.

- Que yo sepa nunca te he prohibido en quien deberías fijarte, tienes muchos tipos de demonios en el infierno y si no te gusta ninguno en la tierra hay vampiros – respondió Natassja, una mujer que al igual que Ryoko en su momento, decidió adoptar a estas dos demonias cuando tenían apenas meses de vida, criándolas con sus ideas, sus gustos y su autoridad, una autoridad que a veces podía ser bastante cruel.

- ¿Por qué no una humana mama? No encuentro a mi chica ideal entre las demonias porque son… - un fuerte golpe en la mesa y una terrorífica mirada con el único ojo que tenía descubierto su madre la dejo callada al momento, sabía que no podía seguir si su madre la miraba así.

- Las humanas son solo comida y los ángeles son nuestros eternos enemigos, si te quieres fijar en alguien, será en un demonio o un vampiro, tanto la tierra como el inframundo son enormes y todavía no has conocido ni a la mitad de los vampiros y demonios – cambio de color su único ojo disponible, cambiando el iris en dorado y la pupila en plateada, unos colores que se mantenían a pesar de su caída del cielo… – cuantas veces te lo voy a tener que repetir, Kirika – dijo en un tono de voz distorsionado, casi parecía un monstruo…

Kirika trago fuertemente saliva, sabía que no podía discutir con su madre - … - pero aun así no quiso darla la razón, seguía pensando lo mismo y no iba a cambiar de padecer.

Maria agarro la mano derecha de Kirika y con su otra mano la de su madre – Kirika lo ha entendido mama, no hace falta discutirlo ni hablarlo más, ¿Verdad Kirika? – dijo mirando a la rubia que apretaba su mano bastante enojada.

- Si – respondió secamente dándole una pequeña descarga eléctrica a su hermana mayor por puro despecho, aunque esta se la devolvió con la mirada…

(Si me das esa descarga estando solas, te dejo en coma 3 meses enteros) pensó Maria avisando a su hermana con sus ojos demoniacos – vamos a comer en paz, después puedes darme más detalles sobre ese encargo – dijo Maria mientras cogía bastante pan, no le gustaba nada el sabor de la carne humana.

(Ojalá lleve mucho tiempo ese recado, odio este lugar…) pensó Kirika sin tocar su plato y apartándolo de su vista.

- No desperdicies la comida hija – aviso Natassja a la pequeña rebelde.

- No tengo hambre – se levantó con rabia de la mesa - me voy a entrenar, avísame cuando termines Maria – la dijo a su hermana saliendo de la cocina y dirigiéndose ofuscada a la sala de entrenamiento.

Maria suspiro internamente, no era la primera vez que la pequeña se ofuscaba con su madre - hablare con ella – hablo Maria desganada.

- No me preocupa la pataleta de Kirika, se le acabara pasando con el tiempo – se llevó un trozo de pan junto unos pocos macarrones a la boca - lo que me preocupa es otra cosa, me han informado que Ryoko tiene tres hijas humanas, quiero que vayáis a la tierra – dio un tranquilo sorbo a la copa de sangre – y me verifiquéis esa información

- ¿Alguna pista más? Porque el mundo humano no es pequeño – pregunto Maria mientras bebía bastante zumo de naranja, intentaba camuflar el asco que le daba la sangre humana.

- Ryoko siempre que ha bajado a la tierra ha sido a Tokio, así que seguramente las humanas serán Japonesas

- Con tan pocos detalles no será fácil, pero conseguiremos esa información

- No espero menos de vosotras – se sirvió más sangre en la copa – tenéis libertad para hacer lo que queráis con los humanos, alimentaros, matarlos por placer, usarlos como saco de boxeo o lo que queráis, pero procurar no levantar ninguna sospecha con ningún ángel y menos que os identifiquen conmigo, si Ryoko descubre que sois mis hijas ira a por vosotras para hacerme aún más daño

- Eso no sucederá mama, no dejaremos que ningún ángel nos descubra – dijo Maria con ternura y acariciando la mano de su madre.

- Otra cosa más hija – dejo el tenedor en el plato que había vaciado rápidamente – si esa información llega a ser cierta, quiero que me traigáis vivas a esas tres humanas

Maria se levantó de la mesa con los platos en las manos - ¿Vivas? ¿Para qué? – dejo los platos en el fregadero - son hijas de tu rival, ¿No sería mejor matarlas? – pregunto mientras lavaba los cacharros.

- No – sus ojos cambiaron a su forma oscura - prefiero servirme a esas niñas en un plato de comida y saber que cuando venga Ryoko a enfrentarme he desayunado esa misma mañana a una de sus hijas

Maria frunció el ceño al notar como se le revolvía el estómago al escuchar las bizarras palabras de su madre – hare… lo que me pidas mama…

Natassja se levantó de su asiento y se acercó a su hija mayor – quiero que empecéis ahora mismo, Cagliostro os ha encontrado un lugar en el centro de Tokio donde podréis quedaros sin levantar sospechas, además es uno de los pocos lugares que no está encantado por la magia de Ryoko – acaricio la cabeza de su hija – estad allí el tiempo que necesitéis, pero no volváis con las manos vacías – (Al fin este va a ser el año en el que por fin acabe con Ryoko y pueda volver a casa junto a mis hijas, mis 3 hijas…) dio un pequeño beso en la mejilla de la pelirrosa y salió de la cocina imbuida en un aurea oscuro.

Maria suspiro pesadamente y termino de recoger la cocina antes de ir a buscar a su rebelde hermana, bien era cierto que Maria era un demonio y además de alto rango, pero no le hacía ni pizca de gracia tener que comportarse como tal, cuando su madre la dio manga ancha para actuar como quisiera en el mundo humano quiso rechistarla, pero sabía que era inútil enfrentarla y prefirió darla la razón aunque no fuera a hacer ni la mitad de las cosas que haría un demonio con libertad para actuar en la tierra.

Unos minutos más tarde en el gimnasio de la casa…

Cuando Kirika llego al enorme gimnasio envuelta en su demoniaca aurea verde saco su particular guadaña, transformo sus ojos verdes en unos demoniacos de color naranja la pupila y el iris de color negro verdoso y se puso a disparar con su guadaña bolas eléctricas de color verde a doquier, estaba enojada, bastante enojada, sabía que su madre era un ser clásico y lo entendía, pero no entendía ese odio los humanos y mucho menos porque los veía como comida y como el ser más débil, cuando en realidad esa raza había sobrevivido a una guerra sobrenatural durante tanto tiempo e incluso se habían acostumbrado a la convivencia con los vampiros, tampoco entendía como su madre se emperraba en juntarla con demonios o vampiros teniendo más opciones a su alcance, Kirika solo quería probar el amor, sentir a otra persona que no fuera su madre o su hermana, preocuparse por alguien que no fuera su casa, sentir besos en el cuello, su primer beso en los labios, sentir lo que era el placer de hacer el amor con una persona, quería sentir todo lo que significaba estar enamorada, cosa que de momento no había sentido ni siquiera un misero flechazo aunque fuera de refilón, Kirika intento varias veces dar vueltas por todo el inframundo para ver si encontraba a la chica de sus fantasías, una chica que pidiera de su protección, una chica que se preocupase por ella, que la mimase, la regañase, la diera caña y que sobre todo la quisiera con toda el alma, pero todas las demonias que había en el inframundo se podían valer por sí solas y eran por decirlo de alguna manera, un poco sueltas de cascos, Kirika cada vez que veía a las demonias solteras la entraban ganas de coger su guadaña y decapitarse, prefería morir antes de juntarse con alguna arpía, nunca mejor dicho…

- ¡Deeeeess! – gruño notoriamente Kirika dejando salir sus colmillos y tirando su guadaña a la pared, dejándola encallada por completo – ¡Necesito matar a alguien! – dijo suspirando y recogiendo su guadaña de la pared.

- Guarda toda esa rabia para cuando estemos en el mundo humano, seguramente nos encontremos con ángeles o con algún humano intentado ser buffy la cazavampiros – dijo Maria apoyada en la puerta y tirándole a Kirika un abrigo negro y verde.

Kirika cogió al vuelo el abrigo y se lo puso mientras volvía a su forma humana – eso espero, necesito desfogarme – dijo pasando por al lado de su hermana, aunque esta la paro con una mano en el pecho.

- ¿Tan importante es encontrar a una persona? – la pregunto bastante seria al ver como de encorajinada estaba la rubia.

- Es inútil explicarte nada, no lo vas a entender – dijo haciendo el amago de andar, aunque fallo en el intento ya que Maria tenía más fuerza que ella.

- Prueba, soy tu hermana

Kirika suspiro y se apoyó en el marco de la puerta - ¿Te acuerdas cuando mama nos contó cuando éramos pequeñas sobre la relación que tenía con Ryoko?

- Si, pero hace ya años que dejo de hablar de ella – respondió Maria pensativa mientras recordaba en su mente la historia de su madre.

Kirika se cruzó de brazos y miro hacia el pasillo para asegurarse de que su madre no estaba por ningún lado – yo lo recuerdo todos los días, porque fue la única vez que vi a mama sonreír tanto al recordar a alguien – miro a Maria y llevo su mano izquierda a su corazón – yo quiero sentir eso, si una persona es capaz de hacer sonreír a nuestra amargada madre es porque es bueno, creo que… - suspiro de nuevo – creo que nos estamos perdiendo algo maravilloso Maria – dijo con los ojos llenitos de ilusión.

(¿Cómo puede estar tan emocionada por algo que no ha sentido ni probado?) pensó Maria al ver la ilusión en los ojos de su hermana – puede ser que tengas razón, pero piensa una cosa Kirika, cuando mama no lo ha vuelto a mencionar es porque la sigue doliendo – cogió la mano de su hermana y la acaricio – al igual que te puede dar alegrías, te las puede quitar y si mama es así de amargada al igual es porque esa Ryoko tiene más culpa de la que sepamos, recuerda que es mama la que esta en el infierno y sellada por esa mujer – la dijo Maria en un tono serio y algo amargo.

- Me da igual dess – se soltó del agarre de Maria – yo quiero experimentar todo eso, incluso si me amarga como le pasó a mama, aun así, lo quiero probar – dijo Kirika encabezonada.

Maria sonrió levemente ante la cabezonería de su hermana y prefirió ni seguir con el tema, ella no era partidaria de enamorarse ni buscar a nadie con la que compartir sus días, a ella la iba bien con su hermana y su madre y no necesitaba nada más, pero no era quien para impedir que su hermana se enamorase e hiciese lo que quisiera, siempre y cuando fuera dentro de las normas de la casa y del infierno…

La pelirrosa alargo una mano y abrió lo que parecía un portal plateado – vamos anda, ya debe de ser alrededor de la 1 de la madrugada en el mundo humano, tenemos mucho trabajo por delante – dijo maría con medio cuerpo en el portal y esperando a que Kirika se metiese.

- Ojalá no nos lleve mucho tiempo, estoy deseando volver ya a casa… – dijo Kirika con todo el sarcasmo que llevaba dentro y metiéndose por completo en el portal, aunque no sin antes recibir una buena colleja por parte de Maria…

Tokio, 3 de enero del 2440, Residencia de las 3 humanas en la tierra, 1:00 de la madrugada del sábado.

Las 3 chicas estaban limpiando sus armas en el enorme y espacioso comedor, desde que llegaron lo único que habían hecho era colocar sus cosas, elegir las habitaciones de cada una y limpiar la casa, ahora por fin habían parado y se estaban dedicando a cuidar las armas con las que por fin pelearían, Tsubasa mimaba bastante su espada que se podía imbuir en un fuego fatuo, mientras que Kanade afilaba su lanza que se imbuía en un fuego rojo más intenso que las llamas del propio sol, eran dos armas distintas pero paralelas, las dos armas de las mayores salían de un anillo mágico que llevaban siempre en la mano, un anillo dorado con el sello de Ryoko en el centro.

- Estoy deseando salir y patear vampiros y demonios – dijo Shirabe mientras jugaba con una mano con uno de sus yo-yos rosas y con la otra mano probaba que las sierras no tenían ningún fallo.

- Ve con calma, ya has escudado a tu madre – hablo Kanade sin despegar sus ojos de la punta de su lanza – no hay que levantar sospechas, hay que matarlos sin que nos vean y sin testigos de ningún tipo, de esa manera podremos acabar poco a poco con toda la estirpe vampírica y con bastantes demonios, que por cierto – levanto su vista hacia la ventana – cuando he salido a dar una vuelta he visualizado una pandilla de demonios cerca del centro deportivo – señalo con la punta de su lanza hacia la ventana - y otra pandilla por la zona de la playa de Isshiki

- Entonces iremos a por ellos – dijo Tsubasa levantándose del sillón mientras cogía el casco de la moto que le regalo su hermana mayor el primer día que piso la tierra con 16 añitos.

- ¿Qué parte no has entendido de pandilla? No son uno ni dos, si no bastantes, la idea es acabar de uno en uno, no ir armando jaleo a las primeras de cambio – respondió Kanade guardando su lanza y obstaculizando la puerta para evitar que salieran como balas perdidas las dos hermanas.

- Tienes razón – miro Tsubasa a Kanade – mejor será separarnos, yo iré a la playa y después buscare un gimnasio cercano donde podamos entrenar diariamente y vosotras dos id a la zona deportiva donde estaban esos demonios, nos vemos en casa cuando acabemos – dijo Tsubasa fríamente y saliendo de la casa sin dar la oportunidad a Kanade de relatar.

Kanade gruño notoriamente ante la impotencia que sentía cada vez que hablaba con Tsubasa sobre algún plan, la peliazul siempre acababa actuando a su manera.

Shirabe se rio y se puso su abrigo mientras esperaba apoyada en la puerta a que la mayor reaccionase.

- Al menos tu si me escuchas – relato Kanade con un puchero y acercándose a la pequeña mientras se ponía su abrigo.

- De momento – respondió Shirabe sonriendo y saliendo por la puerta, dejando así a la pobre pelirroja con la boca abierta y apunto de maldecir a las dos hermanas.

3 de enero del 2440, Residencia de los demonios en la tierra, 00:20 de la noche del sábado.

Un portal plateado se abrió delante de la puerta de una casa baja donde esperaba una peliceleste apoyada en la misma puerta, Kirika salió primera acompañada de su hermana mayor, la cual cerro el portal con un simple gesto con su mano derecha y frunció el ceño al ver a la joven demonia que estaba parada en la puerta de la cual sería su nuevo hogar…

- ¿Qué haces aquí? – pregunto Maria secamente.

- Aara, ¿No te ha dicho Natas… - miro a su alrededor y se acordó a los pocos segundos de que estaba en el mundo humano – tu madre que viviría con vosotras? – pregunto la demonia de pelo celeste.

- ¡Dess! – respondió Kirika sorprendida.

- No, solo me ha dicho que nos has encontrado un hogar, pero no ha dicho nada de vivir con nosotras

- Aara ara, que astuta, sabía que no os haría gracia – se llevó una mano al bolsillo y le enseño una hoja donde estaba estampado el sello de su madre junto a las escrituras de la casa… de Cagliostro…

Maria y Kirika suspiraron profundamente.

- Esto va a ser un infierno… - murmuro Kirika.

- Irónica la frase… - y respondió Maria igual de desganada.

- ¿Are? ¿A qué viene tanta desgana? – se acercó a las dos jovencísimas demonias y las agarro a las dos de los brazos – no os voy a comer – guiño un ojo a Maria y otro a Kirika.

- Mas ironía… - siguió murmurando Kirika.

- … - y Maria solo suspiro, la última vez que dijo eso Cagliostro acabo en la cama con ella.

Cagliostro rio pícaramente y arrastro a las dos hermanas al interior de la casa – estad tranquilas, no suelo repetir platos – miro a Maria y después a Kirika – y no me gustan las crías, además – se puso seria de golpe – lo que tenemos que hacer es serio, no podemos permitirnos el lujo de distraernos

Kirika dejo su abrigo y el de su hermana tirado al primer sillón que apareció en el salón - ¿Pero es cierto lo de las hijas de Ryoko? – pregunto confundida la rubia, no se terminaba de creer que un arcángel tan poderoso y tan sádica como describió su madre a Ryoko hubiese adoptado y criado a tres humanas.

- Si, hay un demonio bastante viejo que vio en el año 2417 a la arcángel llevarse con ella un bebe humano, al principio creyó que era para alimentarse de la cría, pero a los pocos meses vio a Ryoko de vuelta en la tierra y por lo visto – se quitó su abrigo y se sentó en un taburete del minibar que estaba situado en la misma sala – se juntó con una humana que tenía una hija, la cual murió y la arcángel se quedó con la niña de esa mujer, eso es todo lo que sé, pero todo sucedió aquí, en Tokio

- ¿Y la tercera? Según mama dijo que eran 3 humanas y tú me has hablado de dos – hablo Maria mientras repasaba el salón con sus preciosos orbes turquesas.

Cagliostro saco un vaso de tubo y se cortó una muñeca sirviéndose solita un vaso de sangre - de la tercera sé muy poco, sé que es la pequeña y tiene aproximadamente unos 20 años, el demonio que me conto sobre esto está muerto por culpa de una vampira rebelde, pero no es el único testigo que sabe sobre esa tercera hija – saco su móvil y busco unas imágenes – este sigue vivo y también estuvo cuando Ryoko adopto a su tercera hija humana

Maria y Kirika se acercaron a Cagliostro y miraron la pantalla del móvil - ¿Sabes dónde localizarle? – pregunto la pelirrosa.

- Si, suele frecuentar a altas horas de la noche la zona deportiva del centro de Tokio, incluso podríamos ir hoy

- Me parece bien, id vosotras dos mientras que yo busco un gimnasio que no esté protegido por la magia de Ryoko, no puedo estar tanto tiempo sin entrenar porque si no pierdo la cordura – dijo Maria poniéndose de nuevo su abrigo y desapareciendo rápidamente con su poder, normalmente solía usar un portal para teletransportarse, pero eso lo hacía solo cuando viajaba con alguien, sin embargo cuando iba sola prefería usar su poder de teletransportación, un poder que dejaba un humillo plateado cada vez que lo usaba.

- Y me deja con el demonio… que buena hermana… - murmuro Kirika entre dientes.

- Aara, me siento ofendida pequeña – se levantó de su asiento y se acercó a Kirika, pero esta saco su guadaña y la apunto con la punta de la hoja en el centro del cuello.

- Un paso más y te rajo la garganta de un solo corte – le advirtió la rubia al notar las intenciones de la diabla.

Cagliostro se rio y se hecho hacia atrás con las manos alzadas – me había olvidado de tu particular carácter – la dijo mientras se acercaba a la puerta y la abría.

- Siempre que mantengas tus manos alejadas de mí no habrá problemas – la advirtió Kirika mientras pasaba por delante de Cagliostro con su guadaña enfundada en su mano derecha.

(Tentador, pero no me gustan tan pequeñas) sonrió diabólicamente y siguió en silencio a Kirika, normalmente se teletransportarían al lugar, pero no podían llamar tanto la atención así que prefirieron actuar como un humano e ir a pie a la zona deportiva, un lugar donde cambiaria las vidas de las jovencísimas demonias.

Tokio, 3 de enero del 2440, Gimnasio abandonado, 2:30 de la madrugada del sábado.

Después de hablar con Cagliostro, Maria dio varias vueltas por todo Tokio en busca de gimnasios o edificios abandonados que no estuvieran protegidos por la magia de Ryoko, pero después de casi 2 horas de búsqueda solo pudo encontrar un solo gimnasio en todo Tokio, la verdad era que no estaba muy apartado de donde vivían ellas, pero la pega que tenía era que enfrente había otros edificios rebosantes de magia blanca y donde vivan bastantes humanos, un sitio perfecto para entrenar y para comer, al menos eso pensaría cualquier demonio que no fuese Maria, la pelirrosa hubiera preferido un sitio donde estuviese apartado lo máximo posible de los humanos y así evitar que tuviera que matar a ninguno, pero vista la situación y después de dos desesperantes horas donde solo se encontraba rastros de magia blanca, prefirió no quejarse y quedarse con lo que había encontrado, aunque luego se arrepintió cuando entro, el edificio por fuera estaba entero pero por dentro era otro cantar, todas las maquinas estaban destrozadas y el lugar era casi un estercolero lleno de cacharros inservibles, a Maria le entraron ganas de quemar todo el lugar con su magia pero sabía que si hacia eso se quedaría sin el único lugar disponible para entrenar, así que abrió un portal que comunicaba con un volcán en el infierno y tiro todo a través de ese portal, dejo la sala completamente vacía y limpia en menos de 20 minutos.

- Bien, solo queda traer un par de colchonetas, sacos de boxeo, toallas y un par de cositas más – se quedó pensativa mientras miraba toda la enorme sala – lo más rápido será que baje al infierno y lo tome prestado, sería más rap… - se quedó callada al escuchar cómo se abría la puerta de entrada al gimnasio, Maria estaba segura que había puesto un buen cerrojo mágico para que solo entrasen ellas, así que quien fuera que entrase, no era humano - al final va ha ser mi día de suerte – cambio sus ojos por los demoniacos y alargo su mano apareciendo de la nada una espada plateada que se podía transformar en un látigo – veamos que eres – cerro los ojos y dejo salir un poco de su magia negra para poder detectar a la criatura que había entrado, pero no había ninguna señal - no es un vampiro… - murmuro – tampoco un demonio… - siguió murmurando - ¿Puede ser un ang… - la puerta de la sala donde estaba ella se abrió y se encontró con una chica peliazul que con una mano sujetaba un casco de moto y con la otra mano una espada rebosante de magia blanca.

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Y este es el primer episodio, hay algo que no he contado en el capitulo porque creía que no hacia falta, pero por si acaso lo digo aquí, Saint-Germain la pario Ryoko pero el ovario era de Natassja, lo que quiere decir que es de las dos, ¿Quién puso la semilla? Un arcángel cualquiera que está muerto y ni importa xD, también quiero comentar otro punto que quizás debería de haber comentado antes, ¿Por qué los ángeles se alimentan de sangre humana y van ha tener colmillos como los demonios y los vampiros? Eso es porque no quería que fueran como los típicos ángeles de todos los lados, en esta historia son seres sobrenaturales, no seres celestiales, divinos etc, etc, NO, son seres sobrenaturales, monstruos, criaturas y todo eso que no sea humano, también aclaro que aquí no existe dios, virgen Maria, espíritus santos ni religiones, tanto en el cielo como en el infierno mandan las más fuertes, en este caso son Natassja y Ryoko, y sobre el tema de los colmillos, tienen colmillos porque al alimentarse todos de humanos pues he querido hacer esa similitud, con la diferencia de que los ángeles tienen en la punta de los colmillos el color del aurea que tiene cada ángel, los vampiros tienen los colmillos de toda la vida y los demonios tienen unos colmillos más gruesos, más afilados y mucho más largos, vamos más terroríficos xD, también se les cambia a las tres razas el color tanto del iris como de la pupila, exceptuando las protagonistas y los personajes secundarios que son especiales sus ojos, creo que ya he explicado todo pero si me acuerdo de algo más os lo diré en el siguiente, subiré los capítulos 1 por semana porque los voy ha hacer muy largos, saludos y nos vemos dentro de una semana.