Lo prometido es deuda, nueva semana y nuevo capítulo, el primero lo subí un domingo casi lunes xD, y este un martes, la semana que viene será un jueves xD, ñé, en realidad será en cualquier momento de la semana que viene xD, bueno dejo aquí el capítulo que la bombilla la tengo encendida xD.

Uzuki: Gracias por tu comentario ^.^ me ha motivado tanto que he podido acabar en tiempo récord xD.

Annymous9: Para nada es una molestia, se me puede preguntar de todo ^.^ y sobre tu pregunta, pues la verdad es que lo estoy pensando, estoy entre añadir lemon y no añadirlo, creo que voy a probar a añadir uno y si gusta pues entonces el fic lo transformaría en +18 ya que ahora mismo diría que es +16, vamos que si y no xD, depende de la aceptación, agradezco tu comentario ^.^.

Senki Zessho Symphogear no me pertenece, ya que si así fuese Ogawa en vez de hombre sería una mujer bastante pervertida.

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Cuando Tsubasa llego a la playa de Isshiki se encontró con una pandilla de 3 demonios jóvenes y borrachos, una tarea fácil para la cazadora, que en menos de lo que cantaba un gallo corto en pedacitos a los 3 demonios y sin testigo ninguno, normalmente hubiera escondido los cuerpos de los demonios pero como era una zona frecuentada por vampiros y demonios, prefirió dejar los cuerpos a la vista y dejar que cada uno sacase sus propias conclusiones, algo que les vendría muy bien a ellas, ya que absolutamente nadie caería en que fue una humana con un arma mágica quien extermino fácilmente a 3 demonios, una jugada bastante astuta por parte de la peliazul, una Tsubasa que nada más acabar con el trabajo se puso a buscar un gimnasio cercano a su casa, la daba igual si estaba hechizado con magia blanca o no, ella solo quería un gimnasio donde pudiera entrenar cada día, cosa que no tardo mucho, encontró a pocas manzanas de su nuevo hogar un gimnasio que estaba completamente abandonado y sin magia de por medio, Tsubasa no dudo ni un solo minuto en indagar el edificio, pero había un problema, ya se le habían adelantado…

Tsubasa aparco su moto justo enfrente de la puerta y se acercó a ella pudiendo ver un candado sellado con magia negra, la peliazul se aseguró de que no hubiese nadie a los alrededores, saco su arma imbuida en un fuego fatuo y atravesó el candado partiéndolo por la mitad, Tsubasa apago el fuego de la espada con un solo movimiento de muñeca y entro al interior con bastante cautela, pensaba que se encontraría con cadáveres y sangre por todas las partes, pero en vez de eso se encontró un lugar bastante limpio y sin ningún cadáver de por medio.

Tsubasa camino lentamente por todo el pasillo abriendo lentamente cada sala, hasta que se acercó a la única que tenía luz y de donde se podía escuchar algo de movimiento, desenfundo su espada y abrió lentamente la puerta por donde pudo visualizar a los lejos la figura de una chica y unos brillantes y oscuros ojos plateados brillando en mitad del salón de entrenamiento…

Tsubasa achico los ojos intentando reconocer esa figura - ¿Un…

- …Ángel? – se preguntó Maria en un murmuro al ver el arma mágica de esa figura que no podía identificar debido a la oscuridad del pasillo.

Tsubasa entro al interior de la sala y cerró la puerta tras de sí, no sabía porque, pero esa criatura que tenía enfrente no la transmitía inseguridad y mucho menos miedo.

Maria frunció el ceño ante la confianza de lo que creía que era un ángel y pensó que la estaba subestimando, la demonia se teletransporto hasta acabar enfrente de la peliazul y la fue a atacar con su espada, un ataque que paro fácilmente Tsubasa con su propia espada, las dos se miraron mutuamente a los ojos y sintieron a la vez como si una corriente eléctrica recorriese todo su cuerpo.

Maria se quedó mirando fijamente los preciosos orbes azules de Tsubasa mientras que sus ojos volvían a la normalidad, no sabía porque, pero con solo mirar a esos preciosos zafiros podía saber que esa chica no era una amenaza.

Algo muy parecido le paso a la peliazul, se quedó embelesada mirando los plateados ojos de Maria y como cambiaron del plateado a su color original, un intenso y fuerte color turquesa, transformando en menos de dos segundos la intimidante mirada plateada de la demonia en una intensa y penetrante mirada turquesada.

- …

- …

Las dos se quedaron mirando mutuamente durante unos larguísimos segundos y sin bajar sus armas, hasta que la pelirrosa corto el silencio.

- No eres un ángel - miro el arma de aquella misteriosa chica – ¿Verdad? – pregunto a media voz, las palabras la costaba salir de su boca, nunca había sentido esa corriente eléctrica que sintió solo por mirar a los ojos de alguien.

(No puedo dejar que me descubran en mi primer día, pero…) Maria achico el ceño y la miro más profundamente a los ojos (¿Qué le pasa en la mirada? Siento como si me fuera a desnudar con esos ojos) - quien sabe – dijo Tsubasa bastante seria y empujando a Maria con su espada a varios metros de ella.

(Es fuerte, pero no tiene ningún aurea y tampoco desprende ningún tipo de magia excepto de su arma) siguió mirando los ojos de Tsubasa (Aunque sus ojos, es como si me hechizase…) - entonces vamos a averiguarlo – dijo la diabla mientras cambiaba su apariencia humana por la demoniaca y se lanzaba a por Tsubasa.

La peliazul se defendió como pudo con su espada de los incontables ataques que lanzaba aquella demonia con su espada plateada, a veces cambiaba los ataques por latigazos, pero Tsubasa se defendía del látigo de la demonia usando el fuego de su espada.

(Es muy buena) sonrió Maria mientras esquivaba ahora los ataques de Tsubasa, quien para su sorpresa la iba arrinconando contra las espalderas.

(Es bastante fuerte) sonrió Tsubasa intensificando la velocidad de sus golpes con la espada hacia Maria, la cual se iba defendiendo con su arma transformada en látigo.

(Ese arma y esas habilidades no son propias de un humano, pero no desprende ningún aurea sobrenatural, ¿Qué clase de ser es esta chica?) la espalda de Maria choco contra la espaldera – estas esperando mucho para matarme – la dijo Maria en un tono indiferente mientras no apartaba en ningún momento sus ojos de los de Tsubasa.

- Tú estás esperando más – la respondió Tsubasa desafiantemente, pero con media sonrisa en su rostro, no quería admitirlo, pero el desafío que la suponía esta pelirrosa le encantaba.

(No me teme y me desafía con demasiada naturalidad, que chica más interesante) - tienes razón – sonrió notoriamente – se acabó la espera – soltó su arma y extendió sus brazos dejando que Tsubasa la atravesase el pecho con su espada.

- ¡¿Q-Que… - Tsubasa se quedó paralizada ante la repentina acción de la pelirrosa, sabía que tenía que matarla porque era un demonio y ella una humana con un arma mágico encantado por un arcángel, claramente la podría delatar a Natassja y esta no era tonta, podía saber con esa poca información que Tsubasa seria cercana a Ryoko, pero aun así, no sentía la necesidad de matar a esta fuerte demonia que no había hecho el amago de matarla, incluso se estaba dejando matar por ella…

Sonrió Maria maliciosamente sacando con sus propias manos la espada de Tsubasa de su pecho (¡Te tengo!) agarro con su mano derecha la nuca de la peliazul y acerco su rostro a ella (Veamos a que sabes) saco sus demoniacos colmillos y los incoó en el cuello de Tsubasa mientras que la sostenía fuertemente con su otra mano en la cintura de la peliazul, impidiendo así que la chica perdiera el equilibrio y cayese al suelo.

Tsubasa llevo sus manos al cuello de Maria intentando ahogar a la demonia y así conseguir que la soltase, pero era inútil, sus fuerzas flojeaban y la demonia la sostenía cada vez más fuerte, sus manos dejaron de ejercer presión en el cuello de Maria y se apoyó en los hombros de esta mientras notaba como se iba debilitando (¿De verdad… será este mi fin?) se preguntó Tsubasa incrédula al imaginarse morir por un simple bocado en el cuello y sin haber peleado con todo su potencial con aquella bella demonia que había subestimado.

Sin embargo, Maria paro a los pocos segundos, aparto sus colmillos del cuello de la peliazul y llevo su mano derecha al mordisco que le había dado a la chica, la cual al notarse libre intento con las pocas fuerzas que le quedaban zafarse del fuerte agarre de la pelirrosa y asestarle un golpe de gracia, pero era inútil, la diabla no parecía tener la intención de soltarla…

- ¡¿Quieres parar?! ¡Estoy intentando curarte! – dijo Maria algo molesta al ver que Tsubasa no se paraba quieta.

- ¡¿Curarme?! ¡No me hagas de reír, los demonios no tenéis ese poder! Y aunque lo tuvierais – agarro fuertemente la camisa de Maria e intento empujarla sin éxito ninguno - no lo malgastaríais en nadie, no tenéis corazón y mucho menos sentimientos – dijo con desprecio la cazadora.

Maria sujeto fuertemente la nuca de Tsubasa y la inmovilizo de un solo movimiento – primero, la magia negra también tiene ese poder de curación, otra cosa es quien lo use y para ti… - miro a los ojos de Tsubasa – tienes la suerte de que soy yo quien la está usando – desvió de nuevo su mirada y la centro en la herida que estaba sanando – no todos los demonios somos iguales, yo si siento… - se quedó en silencio por unos segundos – siento mucho más de lo que podrías imaginar… - (como por ejemplo remordimientos…) suspiro internamente y soltó de golpe a Tsubasa, la cual retrocedió por el brusco movimiento de Maria.

Tsubasa se llevó rápidamente una mano a la zona donde la había mordido Maria y efectivamente, no tenía ni rastro del bocado - si tanto sientes ¿Por qué me has mordido? – pregunto confundida y alzando de nuevo su espada hacia el cuello de Maria, quien no hizo ni amago de defenderse o al menos de sacar su arma.

- No querías decirme que eras, así que tuve que averiguarlo por mí misma – se limpió los morros con un pañuelo que saco del bolsillo de su pantalón – créeme, me ha gustado lo mismo que a ti – la miro a los ojos – nada

(¿No la he gustado?) negó mentalmente ante esa pregunta que se hizo (Quiero decir, ¿No la ha gustado mi sangre? No tengo nada raro, es un demonio y debería gustarle, aunque…) miro en silencio los penetrantes ojos de Maria (Estoy cansada, con la guardia baja y ha tenido la oportunidad de matarme antes y no lo ha hecho, está claro que es distinta a los típicos demonios, sin embargo…) - ¿Por qué no me has matado? – pregunto desconfiada mientras retrocedía varios pasos hacia atrás.

- ¿Por qué una humana lleva un arma mágica? – respondió Maria con otra pregunta, ni ella misma sabia la razón del porque no la había matado, bien era cierto que ella no mataba por gusto a inocentes, pero si se ponían en su camino o eran testigos de lo que no debían, no la quedaba de otra que matarlos, como era el caso de Tsubasa, ella puso un sello en la entrada para impedir la entrada a humanos y así evitar una sangría innecesaria, pero se encontró con una humana totalmente fuera de lo normal y una humana que pareció calarla dentro de sus entrañas con la primera mirada que cruzaron, a pesar de que tenía que matarla por haber descubierto lo que sería su zona de entrenamiento…

- Te he preguntado yo primera

- Y yo te he dejado viva, por justicia merezco una respuesta – la dijo sin moverse del lugar, veía como Tsubasa iba retrocediendo y lo menos que quería era que la cogiera miedo.

(Tiene lógica, pero si la digo…) - tendría que matarte – esa frase se le escapó de los labios en forma de pena, ni siquiera Tsubasa se percató que sus propios labios la traicionaron.

(¿Tendría? Eso significa…) cerro sus ojos por unos segundos y pudo escuchar con sus sentidos demoniacos los latidos del corazón de Tsubasa, podía sentir los sentimientos de los humanos con sus poderes (que no quieres) sonrió – entonces – abrió los ojos – vamos a hacer un trato – y se acercó lentamente a Tsubasa – yo no le diré a nadie del infierno, ni si quiera a la poderosa Natassja sobre tu existencia – se acercó un poco más hasta acabar a pocos centímetros de ella – y tu – sujeto la hoja de la espada – a cambio… - bajo la espada - vienes todos los días a entrenar conmigo – la dijo en un tono bajo de voz y con una intensa y cálida mirada.

(¿Qué está pasando? Siento… siento como si pudiera fiarme de ella…) se perdió por unos segundos en los turquesas orbes de la diabla, hasta que la voz de su madre retumbo en su cabeza devolviéndola a la realidad (¡Despierta Tsubasa! ¡Es un maldito demonio!) frunció el ceño y alzo de nuevo su espada hacia el cuello de Maria – eres un demonio, no voy a confiar en ti, para hacer ese tipo de trato es porque buscas algo – agarro fuertemente el mango de su espada – que no te pienso dar – la dijo en una firme y desafiante voz, una parte de ella la gritaba que la creyera y aceptase el trato, pero otra parte… otra parte quería matarla y olvidarse de su existencia…

(Es… extraño… quiero que me crea… ¿Por qué estoy prestando tanta atención a una humana?) contradiciendo a sus pensamientos, Maria agarro de nuevo la hoja de la espada de Tsubasa y la llevo al centro de su cuello – si quieres matar a un demonio de un rango como el mío – incoó unos pocos milímetros la punta de la hoja en el centro de su cuello – decapítame desde el centro hacia la izquierda – soltó la hoja y extendió sus manos dándola vía libre – pero no dudes, porque si no estarías ya muerta – la dijo en un tono todavía bajo y calmado.

(¡¿Por qué hace esto?!) la mano con la que sostenía la espada empezó a temblar (¡¿Por qué no puedo hacerlo?!) gruño notoriamente y guardo su espada de vuelta a su anillo – de momento… - agacho el rostro y escondió sus ojos bajo su flequillo mientras se apartaba de Maria y se dirigía hacia donde dejo su casco – te seguiré el juego – se agacho y cogió el casco de su moto – no soy capaz de matar a alguien que no se defiende… - se acercó a la puerta - ese estilo no va conmigo… - la abrió - ni aunque seas un demonio… - y la hablo con una voz algo apagada desde la puerta, no entendía que acababa de pasar y porque había sucumbido tan fácilmente a aceptar un trato con un demonio, aunque lo que menos entendía era esa corriente eléctrica que sentía cada vez que esta chica la tocaba…

- ¡Espera! No me has dicho tu nom…

- Los entrenamientos serán después de comer, sobre las 16:00 de la tarde – la dijo mientras se ponía el casco y salía disparada del gimnasio.

- Eso no es lo que quería saber… - murmuro Maria mirando a través de la ventaba del salón como Tsubasa se montaba en la moto y salía como una flecha de allí.

Maria se sentó en el suelo y se quedó pensando en todo momento en la figura de aquella misteriosa humana que tanto se le había calado en las retinas, no la importaba siquiera por qué llevaba un arma mágica, donde había aprendido a luchar así o el porque iba armada a altas horas de la noche, lo único que la importaba ahora mismo era que llegase las 16:00 de la tarde de hoy para volverla a ver y poder aprender más de esa chica que parecía tan dura, nunca antes la había llamado la atención nadie y mucho menos un humano, pero esta chica de la cual no sabía todavía su nombre había acaparado toda su atención…

La pelirrosa llevo su mano izquierda a sus labios y los acaricio lentamente – a pesar de que le he dicho que no me gustaba… - sonrió mientras acariciaba sus labios – la verdad ha sido otra… - miro hacia la ventana sin moverse de ahí – su sangre sabia igual que su aspecto – recordó la imagen de la chica – increíblemente bien.

Minutos más tarde en la residencia de las humanas…

Cuando Tsubasa llego a la casa aparco su moto en mitad del césped y se metió corriendo al interior, dirigiéndose derechita a su dormitorio, se desvistió rápidamente y se metió a la cama sin ni siquiera revisar si habían regresado tanto su hermana como Kanade, tenía una sensación extraña que nunca antes había sentido, una sensación de ansiedad por volver a ver a la demonia mientras que a la vez no olvidada esos ojos plateados que luego pasaron a ser turquesas, una mirada tan penetrante y tan hermosa que pudo derretirla en solo unos segundos, pero al instante se volvía a repetir que era un demonio, Tsubasa tenía una intensa y sofocante lucha interior que intentaba calmar ahogándose con la almohada…

Tokio, 3 de enero del 2440, Área deportiva, 3:00 de la madrugada del sábado.

Kanade y Shirabe iban caminando por el centro del área deportiva, llevaban media hora buscando a esos pandilleros que Kanade visualizo el día anterior, pero no había ni rastro de ellos, al menos no hasta que se escuchó un fuerte sonido procedente de un callejón, Kanade y Shirabe fueron corriendo hacia ese lugar creyendo que había inocentes en peligro, pero en vez de encontrarse con la escena que tenían en mente se encontraron con otra escena completamente distinta…

Una vampira de pelo blanco estaba dando una paliza a 4 demonios de bastante edad…

- ¿Estás viendo lo mismo que yo Kanade-sempai? – pregunto la pequeña incrédula al ver la escena.

- Lo mismo – y respondió esta con el mismo tono.

- En vez de quedaros ahí paradas, ¡¿Podríais echarme una mano?! – dijo la vampira mientras le daba una patada en el pecho a uno de los demonios y a otro lo enviaba volando de un solo puñetazo en el abdomen.

- Na, te va muy bien – respondió Kanade cruzándose de brazos y mirando con media sonrisa la escena, ¿Una vampira matando demonios? Eso no se lo iba a perder por nada del mundo…

- No te veo muy sofocada – y hablo Shirabe igual de pasota que la mayor, la intuición de la morena le decía que esa vampira no era normal.

La vampira gruño y agarro a uno de los 4 demonios por el cuello y lo lanzo derechito hacia donde estaban las dos humanas, las cuales rápidamente sacaron sus armas y acabaron juntas con ese demonio.

- ¡Oye! ¡Eso ha sido peligroso! – la grito Shirabe ofendida.

La joven vampira saco de la nada una enorme ametralladora gatling y fulmino de golpe a los 3 demonios que quedaban, la chica guardo enseguida su arma y miro a la pequeña morena - ¡Mas peligroso es que os quedéis ahí mirando sin hacer nada! – respondió esta con reproche, razón no la faltaba.

- Para ser sinceras – hablo Kanade – no te hacía falta ayuda – señalo los cadáveres en el suelo – eso lo prueba

La chica de pelo blanco miro los cadáveres con indiferencia – eran demonios de rango bajo, incluso un humano podr… - miro a las chicas – espera un momento, ¡Sois humanas! ¡¿Qué hacéis con armas mágicas?!

(¡Maldición! Me he dejado llevar por la extraña situación y ni me he dado cuenta de esto, primer día y ya tenemos un testigo, ¡Que encima es una vampira!) pensó Kanade maldiciéndose incontablemente – bien, ha sido un placer, ahora tenemos que matarte – saco su lanza e hizo amago de lanzarse a por la vampira, pero se topó con las sierras de Shirabe - ¡¿Shirabe?! – miro a la pequeña confundida.

- Espera Kanade-sempai, tengo una intuición con ella

- Me da igual, es un vampiro y nos ha visto, no hay nada de qué hablar – dijo la mayor obcecada con la vampira que no hacía ni amago de huir a pesar de que notaba que su vida estaba en peligro, estas humanas despertaron su curiosidad.

Shirabe ladeo el rostro y miro de reojo a la de pelo blanco – ¡Huye, yo la entretengo!

- En realidad, no tengo donde ir así que digamos que esta es mi casa – dijo la vampira señalando el callejón entero.

- Mejor me lo pones, vampira, vagabunda y seguramente sedienta de sangre – imbuyo su lanza en fuego e intento lanzarse de nuevo a por la vampira, pero de nuevo se topó con las sierras de la morena - ¡Shirabe para ya!

- ¡No! ¡Ya te he dicho que tengo una intuición con ella! – miro a la vampira – los vampiros están aliados con los demonios, pero ella no… - miro de nuevo a Kanade – ella estaba luchando contra ellos e incluso los ha matado

- ¿Y? ¡Ya sab… miro de reojo a la vampira y bajo el tono de voz – ya sabes cuales son las ordenes Shirabe

(¿Por qué murmuran? ¿Acaso no saben que puedo oírlas? En realidad, cualquier ser sobrenatural tiene más desarrollado el oído… en fin, hare como si no hubiese escuchado nada) se sentó encima de unos contenedores y miro entretenida la escena entre las dos chicas.

- Lo sé perfectamente, pero no pienso seguirlas a raja tabla, no voy a matar a inocentes y esta chica… - señalo a la peliblanca – creo que es buena

Kanade gruño notoriamente - ¡Shirabe por dios n… - un grito procedente de la vampira de pelo blanco la interrumpió.

- ¡Cuidado! – grito la vampira lanzando un cuchillo cerca del rostro de Kanade.

Kanade y Shirabe se dieron la vuelta y vieron a un demonio con el cuchillo de la vampira clavado en mitad de la frente, la pequeña miro a la mayor y alzo una ceja como diciéndola ``Te lo dije, es buena´´ pero no dio tiempo a más palabras cuando el demonio se sacó el puñal de la frente y fue a lanzarse encima de las dos humanas que había pillado con la guardia baja.

La vampira se lanzó apoyándose con sus dos pies en la pared del contenedor y sujeto a tiempo las garras del demonio, el cual salió volando hacia los contenedores.

- Luego me das las gracias sempai – dijo en tono un burlón la peliblanca mientras sacaba un puñal rojo y blanco y se lo ponía en el centro de la garganta del demonio - ultimas pal… - el puñal salió volando de la mano de la vampira debido a una misteriosa y potente descarga eléctrica.

Tanto la vampira como las dos humanas miraron hacia la procedencia del rayo y se encontraron con la oscura figura de dos demonios de los cuales solo se podían ver sus ojos brillantes y sus enormes y monstruosos colmillos.

- Aara ara, ¿Pero que tenemos aquí? Dos humanas y la vampira rebelde de la que todos los vampiros y demonios hablan – rio Cagliostro – hoy es nuestra noche de suerte Kirika

Kirika saco su guadaña y sus colmillos sobresalieron aún más de su lugar – dess – respondió con una siniestra voz.

- Shirabe – la llamo en un susurro la pelirroja – cuando entren en el callejón, atacamos – la dijo lo más bajito posible mientras agarraba con fuerza el mango de su lanza, estaba preparándose para el ataque.

- … - Shirabe asintió con el rostro y fijo su mirada en la figura de la chica con la guadaña, entendía que Kanade iría a por la mayor y a ella la tocaría la chica que parecía de su misma edad y casi de su misma estatura.

- ¡Tch! Mas demonios, ¿De qué sirve matar a 4 si luego aparecen más bajo una piedra? – saco la vampira otro cuchillo de la manga – sois peor que la peste – dijo con desprecio intentando matar al demonio que tenia prisionero bajo su cuerpo, pero otra vez el mismo rayo la quito el cuchillo de la mano.

- Lo siento pequeña, pero necesitamos vivo a ese demonio – dijo Cagliostro entrando con calma en el callejón, aunque Kirika todavía seguía apoyada en la farola y esperando a que esas humanas que no pudo visualizar bien debida a la oscuridad de la noche hicieran algún movimiento y así pudiera despedazarlas con su afilada guadaña.

Cagliostro paso por al lado de las dos cazadoras y se paró por unos segundos para darlas un buen repaso con la mirada (estas humanas son muy distintas al resto) miro las armas que portaban cada una (y tan distintas, esas armas solo las pueden conseguir de un demonio… o de un ángel…) miro directamente a los ojos de Kanade (no tienen miedo) y sonrió perversamente (me gustan, aunque no tengo tiempo para ellas) volvió a su rostro serio he hizo el amago de lanzarse a por la vampira, pero una lanza clavada en el centro de su espalda se lo impidió - ¡¿Cómo… - miro hacia un lado y vio que esa humana de la cual creía que era inofensiva a pesar de las armas que tenía, la estaba clavando estratégicamente la lanza en mitad de la columna vertebral.

- Lo siento, pero esa vampira es mía – la respondió Kanade con el mismo tono que había usado Cagliostro hace un momento.

Cagliostro gruño con rabia y lanzo una mágica bola oscura a la pelirroja, quien esquivo hábilmente mientras sacaba de golpe la lanza del torso de Cagliostro.

- ¡Shirabe encárgate de la otra! – grito la mayor a la pequeña mientras hacia todo lo posible por esquivar los incesantes ataques mágicos de la rabiosa peliceleste.

La morena no tardo en obedecer a la mayor y se lanzó a por la otra demonia…

- ¡Niña insolente! – Cagliostro envolvió su puño en un fuego negro y se lanzó a por la pelirroja mientras que a la vez vigilaba que la vampira no matase al demonio - ¡¿Acaso no te enseñaron tus padres a respetar a los mayores?! – dijo una enfurecida peliceleste a una rapidísima Kanade

- ¿Niña? ¡¿Cuántos años te crees que tengo?! – respondió Kanade ofendida e imbuyendo su lanza en fuego.

- Seguramente menos que ella – respondió la vampira en un tono burlón y provocando a la demonia de pelo celeste.

Kanade no pudo evitar reírse ante ese comentario de la vampira – ¿Sabes? Me empiezas a caer bien – hablaba Kanade mientras evitaba los puños de Cagliostro.

- Me alegro por ello sempai, pero no bajes la guardia, es de rango alto y se regenera las heridas – respondió una vampira que no paraba de intentar matar al demonio, pero los rayos de Kirika se lo impedía una y otra vez…

(¡¿Se regenera?! ¡Eso no lo pone en ningún libro!) Kanade cometió el error de bajar la guardia por mirar a la herida que la había hecho hace un momento, la cual como bien dijo la vampira, se estaba regenerando.

- Aara, que penita, me estaba empezando a divertir – agarro la lanza por la hoja y lanzo a la pelirroja hacia una pared, dejando la marca de la silueta de Kanade estampada en el muro – no lo voy a negar, me sorprende lo bien que peleas para ser una humana, aunque… - miro la lanza que tenía en sus manos y como desaparecía de golpe al sentir que no estaba en manos de su dueña – no entiendo que haces con un arma mágica – imbuyo de nuevo su mano derecha en un fuego negro – pero me lo vas a explicar – se acercó a Kanade, la agarró del cuello y la levanto de un tirón del suelo – por las malas – murmuro siniestramente y lanzando su puño hacia el estómago de Kanade, pero no fue el estómago de la pelirroja con el que se topó, sino el de la vampira…

La rebelde vampira empujo a Kanade lejos de las garras de Cagliostro cayendo la humana al suelo con bastante fuerza y llevándose la vampira el fuerte golpe que iba a recibir Kanade.

- ¡¿Qué?! - dijeron a la vez Cagliostro y Kanade igual de sorprendidas.

La vampira sujetó con sus dos manos el brazo de la demonia a la cual por primera vez la veía de cerca el rostro – hice un juramento de pequeña, ningún humano morirá mientras yo viva – dijo la chica en un tono de voz bajo pero enojada.

Cagliostro miro por primera vez el rostro de la vampira rebelde que tanto tiempo llevaba escuchando – tu… eres la rebelde… - no la estaba preguntando, más bien lo estaba confirmando, pero el rostro serio y firme de la vampira la hizo titubear por primera vez en su vida, no era porque la tuviese miedo, sino porque se esperaba otra clase de vampira y no una tan… tan hermosa, o al menos eso pensaba la peliceleste.

- Así me llaman – dijo la peliblanca apartando el puño de Cagliostro de su estómago y preparándose para pelear con ella y defender a la humana que hace unos minutos la había llamado sempai.

Cagliostro miro de reojo al demonio que estaban protegiendo solo por la información que tenía y pudo visualizar como estaba aprovechando la situación para escapar rápidamente de allí – tendremos que posponer nuestra charla para otro día – se apartó de ellas y volvió a su forma humana - ¡Kirika vam… - se dio la vuelta para llamar a la rubia e irse rápido a por el fugitivo, pero se encontró con una escena que nunca creería ver en su vida, no al menos con una de las hijas de Natassja.

La vampira le tendió una mano a Kanade para ayudarla a levantarse, pero esta tan orgullosa como ella sola se levantó con la ayuda de la pared, aunque estaba bastante agradecida con la vampira por recibir ese golpe por ella, ya que era más que claro que ese golpe la habría hecho un destrozo por dentro, pero claramente no se lo iba a decir, ni siquiera sabía que hacer ahora con la vampira que la había salvado dos veces la vida en menos de 10 minutos…

- De nada – respondió la vampira en un tono burlón, aunque sus ojos estaban puestos en la espalda de Cagliostro, quería aprovechar para atacarla por la espalda y matarla, pero había algo que la frenaba y no sabía muy bien porque, no sabía si era por el tremendo golpe que recibió de la demonia o por esa sensación que sintió cuando miro por primera vez el rostro de la juguetona diabla.

Kanade con gestos de dolor se apoyó en la pared y busco con la mirada a Shirabe hasta que pudo visualizarla, pero la escena que vio la dejo helada en el sitio.

Minutos antes…

Shirabe hizo caso a la mayor y se lanzó a por la sombra de la pequeña demonia, la cual parecía preparada para recibir el golpe de la morena.

- Eres valiente para ser una simple humana – imbuyo en rayos verdes la hoja de su guadaña y se lanzó a por la sombra de la humana que venía derecha hacia ella – pero no estas a mi altura – la rubia se rio mientras cogía fuerzas con su guadaña en mano y apuntaba al cuello de la joven, Kirika no solía matar inocentes sin razones, pero cuando tenía un mal día o estaba frustrada por culpa de su madre lo pagaba con el primer humano, demonio, vampiro o ángel que tuviera enfrente y justamente, esa chica iba a ser su saco de boxeo.

- No me subestimes por mi especie – Shirabe movió los dedos como si estuviera tocando las teclas de un piano y lanzo dos sierras hacia el cuello de la rapidísima diabla que se acercaba a ella - ¡Porque lo vas a lamentar! – dijo la morena enojada y deslizándose sobre una sierra.

Las dos chicas se lanzaron mutuamente a por la otra bajo la oscuridad y sin ver sus rostros, las sierras de Shirabe chocaron con la hoja de la guadaña de Kirika y las dos armas salieron volando mientras que ellas del impacto acabaron en el suelo y bajo la intensa luz de una farola.

- ¡Dess! ¡¿De dónde has sacado esa arma mágica?! – hablo la rubia llevándose silenciosamente una mano a la espalda y sacando un pequeño puñal del cinturón.

- ¡¿Desde cuándo un demonio se regenera?! – respondió Shirabe igual de enojada mientras se levantaba y sacaba de su bota un pequeño puñal.

- ¡Eso es algo que a ti no te importa! – dijeron a la vez las pequeñas y lanzándose de nuevo a sus cuellos, apuntando cada una con sus puñales en la yugular de la otra…

- He de admitirlo, eres muy rápida y mu… - Kirika fijo al fin su mirada en el rostro de aquella valiente humana y por primera vez en su vida se quedó bloqueada.

- Te dije que no me sub… - y Shirabe hizo lo mismo, su mirada se posó al fin en el rostro de la rubia, teniendo la misma reacción que esta.

Las dos pequeñas se quedaron mirándose en silencio e intentando asimilar lo que estaba pasando dentro de sus cuerpos, en el momento en que cruzaron miradas sintieron como si una flecha les atravesase el corazón y este se parase en el momento, una sensación que Kirika deseaba sentir y creía que nunca pasaría, pero en el momento en que miro el rostro de la humana que tenía enfrente lo pudo notar, esa chica era lo que estaba buscando tanto tiempo y ese flechazo que tanto ansiaba recibir se lo había confirmado.

Mientras que Shirabe era una completa inexperta en cualquier tipo de tema de relaciones, nunca había tenido ninguna novia y tampoco se había planteado la idea de tener una, pero ya fuera el destino o mala suerte, que se encontró con esta demonia y una flecha que se le metió hasta el interior de su alma, Shirabe pudo notar con solo ver su rostro burlón como si esa chica estuviera destinada para ella, a pesar de ser un demonio.

- …hola… - susurro Kirika bajando el puñal del cuello de Shirabe.

- …hola… - respondió Shirabe igual y siguiendo el mismo movimiento que Kirika, ahora mismo no tenían ningún arma de por medio, solo sus miradas y la luz de una farola.

- Er… eres buena… - se aclaró la rubia la garganta – buena luchando

- T-Tu también – respondió Shirabe sonrojada y desviando su rostro, la rubia la ponía nerviosa.

Kirika sonrió ante la adorable acción de la morena – esto… - se mordió un lado del labio y medito bien las palabras que quería decir – siento… - volvió a aclararse la garganta – siento atacarte, tengo un instinto que me cuesta controlar

- Y-Yo también me… - resoplo nerviosa – me disculpo – alargo una mano hacia Kirika en forma de saludo – me pudo la adrenalina… - murmuro Shirabe entre dientes.

(Sin duda, es ella… ¡Ella es la chica que tanto estaba buscando!) a Kirika se le iluminaron los ojos de pura felicidad – Kirika – cogió la mano de Shirabe – soy Akatsuki Kirika – la dijo con una enorme sonrisa y acariciando lentamente la mano de Shirabe, normalmente se solía apretar las manos cuando la gente se presentaba, pero Kirika no quería apretar una mano tan pequeña, tan suave y tan delicada.

Shirabe miro sonrojada y en silencio la mano de Kirika sobre la suya y sintió como si no quisiera soltar esa mano nunca – Tsukuyomi… - alzo su mirada a los brillantes ojos verdes de Kirika – Shirabe

- …Shirabe… - murmuro suavemente la rubia sin apartar su brillante vista de los también iluminados ojos de Shirabe.

- Kiri-chan… - murmuro Shirabe poniendo su mano libre sobre la mano que estaba sujetando la suya.

(¿Kiri-chan?) la sonrisa de Kirika no se pudo hacer más grande porque no podía, escuchar su nombre dicho de esa manera por la chica que tenía enfrente era como música para sus oídos – nee Shirabe, ¿Querrías sal…

- ¡Kirika! ¡¿Qué demonios estás haciendo?! – interrumpió una enojada Cagliostro desde el callejón.

Kirika miro de reojo a la diabla de pelo celeste y paso de ella centrándose de nuevo en la morena - ¿Podríamos vernos mañana Shirabe? Me gustaría conocerte mejor – bajo su mirada a las dos manos de Shirabe que estaban sosteniendo la suya – se… sé que soy un demonio y no… no te puedes fiar de mi per…

- ¡Esta bien! – respondió energéticamente Shirabe apretando las manos de la rubia – y-yo… - se puso nerviosa al toparse de nuevo con la mirada de Kirika – puedo probar a fiarme de ti, no pareces el típico demonio, además he sent…

- ¡Shirabe! ¡Está intentando confundirte! – y esta vez fue Kanade la que interrumpió mientras la vampira de pelo blanco se reía sin cesar…

- Kiri-chan - Shirabe hizo oídos sordos y siguió centrada en Kirika – esta tarde te esperare aquí a las 16:00

- ¿Solo tu y yo?

- Solo tu y yo, sin guardaespaldas – dijo Shirabe señalando a Kanade.

Kirika miro burlonamente a la pelirroja y se rio – me parece bien dess – soltó la mano de Shirabe y se levantaron las dos del suelo con la ayuda de la otra – Shirabe, te prometo que no te hare na…

Cagliostro apareció de golpe entremedias de las dos pequeñas - ¡¿Qué estás haciendo?! – pregunto enojada la mayor mientras agarraba del cuello del abrigo a la rubia - ¡Estoy a cargo de vuestro cuidado! ¡¿Sabes lo que me puede pasar si tu mad…

- Soy consciente de ello, pero… - Kirika se soltó del agarre de la mayor dándola un fuerte manotazo eléctrico en las manos - …no la pronuncies… - y la amenazo en un siniestro y bajo tono de voz, no quería que Shirabe se enterase de que era hija del ser más temido en el planeta tierra, ya que si se enteraba lo más seguro era que la perdiese de por vida, había encontrado por fin la persona que tanto añoraba encontrar y no quería perderla a los 10 minutos de conocerla.

Cagliostro giro el rostro para ver bien a la pequeña que había encandilado a la fría diablilla (La verdad es que tiene buen gusto, pero es humana, aparte de ser nuestra comida está prohibido relacionarse con un humano, si quiere saltarse la ley que al menos no sea cuando está bajo mi cuidado…) - tenemos cosas más importantes que hacer… - desvió de nuevo su rostro hacia Kirika y la cogió de la mano – vámonos – la dijo enojada y teletransportándose con Kirika para evitar más contacto visual con la pequeña humana.

Shirabe suspiro apenada por no haber podido despedirse de Kirika apropiadamente, pero estaba esperanzada al saber que la vería de nuevo más tarde, aunque su alegría duro poco al escuchar la voz de Kanade a su espalda…

- Muy bien jovencita, tienes menos de 5 minutos para explicarme qué demonios acaba de suceder – hablo una enojada y confundida Kanade en la espalda de Shirabe y con los brazos cruzados.

- ¿Qué demonios? – la vampira no pudo aguantar una sonora carcajada – nunca mejor dicho – y hablo muerta de risa…

Kanade frunció el ceño junto a un tic nervioso que se le puso en la ceja derecha – tú… murciélago – miro siniestramente a la vampira – mejor no digas ni una palabra, porque luego iré contigo

La vampira noto sudores fríos caerle por el rostro, normalmente habría desaparecido de la escena sin que la notasen, pero estas humanas eran distintas a toda la estirpe humana y la podía la curiosidad, además, la rebelde vampira no tenía tampoco a donde ir.

- Kanade-sempai – se giró y encaro a la mayor – Kiri-chan es un demonio, pero no parece como los demonios que conocemos, podía haberme matado y no lo ha hecho

La vampira se acercó a Kanade y se puso a su izquierda – siendo sincera, llevo años matando demonios y la verdad que estas dos parecen distintas – recordó el momento en el que la peliceleste las perdono la vida – la otra chica podría habernos matado y tampoco lo hizo

- Creo que Kiri-chan… - sonrió tiernamente y se llevó una mano al corazón – es dist…

- ¡Basta! ¡No pienso escuchar nada más! – se acercó a Shirabe y se aseguró de que no estaba herida y tampoco poseída por la diabla – los demonios… - miro a los ojos de Shirabe – son solo eso, demonios, seres viles, despreciables, monstruos, manipuladores y podría seguir diciéndote una enorme lista de lo que son esos malditos seres – hablo con bastante odio y desprecio la mayor.

- ¡¿Y qué me dices de ella Kanade-sempai?! – señalo a la vampira.

(No sé si sentirme ofendida o esperar a ver qué pasa…) pensó la vampira mientras miraba pacientemente la discusión entre las dos humanas y a la vez se acercaba a una zona segura por si acaso a la mayor le daba por atravesarla con su lanza, la vampira se colocó justo a la derecha de Shirabe, presentía que la pequeña seria su lugar de confort durante bastante tiempo.

- Es uno de esos crueles, monstruosos y malvados vampiros de los que siempre me habéis hablado y resulta que te ha salvado la vida dos veces y sigue con nosotras sin atacarnos ni hacernos ningún daño, más bien al revés, ¡Ha recibido un golpe mortal por ti! – frunció el ceño molesta - ¡¿Qué me dices de eso Kanade-sempai?! ¡¿Por qué Kiri-chan no puede ser distinta?! ¡¿Por…

- ¡Es un maldito demonio Shirabe! ¡Un maldito y miserable siervo de Natassja!

- ¡¿Y los vampiros no?! ¡¿Qué maldita diferencia hay entre las dos ra…

- Vaaale – se interpuso la vampira entre las dos humanas – no tenía intención de meterme en esta sangría, pero – miro a Shirabe y después a Kanade – las dos tenéis razón, aunque obviáis una cosita

- ¿Qué cosa? – pregunto Kanade relajándose, sentía que iba a perder en cualquier momento los nervios, no podía imaginarse que pasaría si Ryoko se enteraba de que una de sus hijas había entablado conversación con un demonio, Ryoko podría ser muy buena con ella, pero había un límite que sabía que nunca se podía cruzar con Ryoko y ese era sus hijas y los demonios…

- Eso – señalo la vampira a unos edificios

Shirabe y Kanade miraron confundidas los edificios y luego a la vampira.

- Me explico… - se aclaró la garganta y se apoyó en la farola que alumbraba sus cuerpos – casi toda la ciudad está encantada por la magia de un arcángel llamada Sakurai Ryoko, esa magia impide el paso a ciertos edificios, si esa criatura de verdad no posee un corazón puro, noble y libre de maldad, podrá pasar a su interior y demostraría que esa tal Kiri es dist…

- Kirika – la rectifico rápidamente Shirabe, solo ella podía llamarla así…

La vampira sonrió burlonamente a la pequeña – si de verdad esa Kirika es distinta al resto de los demonios, debería poder entrar en esos edificios – miro a Kanade – en el caso de que fuera así, ¿No merece la pena dejarla viva si es buena? – pregunto a la mayor.

- … - Kanade desvió su rostro hacia los edificios – puede ser… - murmuro bajito y con su orgullo bien alzado, pero era cierto lo que decía esa vampira de la cual desconocían todavía su nombre, si Kirika pasaba al interior de uno de esos edificios significaba que la muchacha era buena y no tenían porque matar a alguien noble, algo que se negaba a creer Kanade dado que nunca había escuchado de la existencia de un demonio bueno, pero también era cierto que tampoco sabia que un demonio podía regenerarse e incluso poseer armas como la que llevaba esa poderosa rubia o el desbordante y poderoso poder que desprendía la peliceleste con la que se enfrentó.

- Pero ¿Y si no fuera así pequeña? ¿Y si no consigue entrar en esos edificios? – miro a Shirabe - ¿Merece ser protegida si resulta ser igual que todos los demonios? ¿Y si te está manipulando? – pregunto la astuta vampira en un tono cariñoso hacia la que ella misma había acogido como su Kouhai sin permiso de esta…

(Kiri-chan no me está manipulando, no la conozco, pero… lo que ha pasado con Kiri-chan ha sido algo natural…) Miro con seguridad a Kanade – lo hare Kanade-sempai, voy a demostrarte que Kiri-chan es distinta – señalo a los edificios protegidos – y también voy a demostrarte de que no todos son malvados

- Shirabe… - suspiro de nuevo mientras seguía calmando su ira… - recuerda nuestra labor, tene…

- Ya lo sé Kanade-sempai, pero piensa bien – se acercó a Kanade y bajo el tono de su voz – podemos usarlo a nuestro veneficio, si de verdad existen demonios buenos como Kiri-chan, podemos matar a demonios desde el interior del infierno, es una gran oportunidad Kanade-sempai – susurro una morena bastante sagaz para su corta edad.

(La verdad es que tiene su lógica, de hecho…) miro de reojo a la vampira (Ese plan podría funcionar incluso mejor que el que actualmente tenemos, en la tierra podemos matarlos nosotras, pero abajo…) - podría ser… - murmuro Kanade no muy convencida, pero sabiendo que la pequeña tenía bastante razón.

(¿Usarlo a sus beneficios? ¿Sus labores? ¡¿De dónde salen estas humanas?!) tosió fuertemente para hacerse notar – disculpad, pero… ¿Podríais explicarme que está pasando? Porque no entiendo que tenéis que ver con esta guerra, los humanos estais bien protegidos por los ángeles así que no necesitáis arriesgar innecesariamente vuestras vidas, aunque… vosotras tenéis armas mágicas, está claro que sois muuuy distintas al resto

Kanade y Shirabe se miraron por unos segundos, se habían olvidado por completo de la vampira…

- Hace un momento has dicho que no tenías a donde ir, ¿Verdad? – pregunto Shirabe de la nada mientras que ella y Kanade rodeaban a la chica.

- ¿Eso he dicho? – rio nerviosamente – habrá sido producto de la…

La hoja de la lanza de Kanade se posó en su cuello – vas a venir con nosotras y vamos a poner en práctica lo que has dicho antes sobre meter a un demonio en un edificio mágico – dijo Kanade en un tono diabólico.

- Cr-Creo que estoy bien viviendo en los conte…

- No hay discusión – Shirabe intimido a la vampira poniendo sus sierras sobre la cabeza de esta – te vienes con nosotras

- Hagamos un trato, esto… - se quedó callada Kanade al acordarse de que no sabían el nombre de la salvadora de la noche.

- Yukine Chris, la vampira rebelde del que todo el mundo habla, un placer – dijo sonriendo burlonamente.

- Bien, Yukine – y Kanade hablo seria – vamos a hacer un trato, si entras donde te vamos a llevar, te quedas con nosotras y te explicaremos todo, pero… - el rostro de la mayor se ensombreció al igual que su tono de voz – si no entras, estas muerta

- Es un buen trato Chris-sempai, aunque… - miro a la pelirroja – te has olvidado de su alimentación Kanade-sempai, ¿Cómo la alimentaríamos si entra?

- … - Kanade se quedó en silencio de nuevo, no había caído en ese detalle.

- Tranquilas, solo me alimento de sangre animal, suelo ir a un matadero y me alimento del animal que ya está muerto

- … - Shirabe y Kanade se quedaron heladas y sin palabras, era la primera vez que veían un vampiro que se alimentaba de sangre animal y encima no lo mataba ella, desde luego esta chica era todo un expediente x.

- Que sí, ya se, ¿Cómo es posible? ¿Por qué eres tan fuerte si es la sangre humana la que os fortalece? - hablo la chica en un tono cansado al ver las caras de las dos humanas – os digo una cosa, todo eso es un mito, al igual que lo de transformarnos en murciélago también, el ajo y las cruces no nos afectan… - se quedó pensativa - ¡Ah, sí! Y eso de que el sol nos derrite o nos hace brillar estúpidamente como un diamante es mentira, todo eso no es cierto, la luz del sol solo nos debilita e impide que estemos al cien por cien luchando con nuestro poder, solo somos útiles por la noche, pero podemos vivir perfectamente por el día, ya que el único efecto que tiene sobre nosotros es anular un porcentaje de nuestro poder, no sé cómo se le ocurrió a alguien esa estupidez del brillo… - murmuro con rencor al recordar ciertos mitos.

- En realidad no estábamos pensando en nada de eso – respondió Kanade seria, aunque por dentro estaba riéndose al ver las caras que ponía la vampira, era reacia a salvar a ningún ser que no fuera ángel y humano, pero bien era cierto que Yukine Chris se había merecido el beneficio de la duda.

- …yo si lo estaba pensando… – murmuro Shirabe a lo bajini.

Kanade guardo su lanza y les dio la espalda a las dos pequeñas – lo mejor será salir de esta zona antes de que alguien nos vea, no quiero más testigos… - dijo Kanade desganada y sacando el móvil del bolsillo.

- ¿Qué haces? – pregunto Shirabe confundida al ver que la pelirroja llamaba a alguien.

- Llamar a Tsubasa, tengo que avisarla de que vamos con una vampira, imagínate si nos presentamos con ella en casa – les entro un repentino escalofrío en la espalda a las dos chicas de solo pensar en la reacción de esta.

- Avísala, pero no la digas nada de Kiri-chan, prefiero decírselo yo – dijo la pequeña mientras seguía a la pelirroja y le indicaba a la vampira de que las siguiera.

- ¡Esperad un momento!

Las dos chicas se pararon en seco.

- Sabéis mi nombre, pero yo no sé el vuestro

Shirabe sonrió y se acercó a Chris – soy Tsukuyomi Shirabe, ella… - señalo a Kanade – es Amou Kanade - la pelirroja alzo su mano derecha en forma de saludos – y con la chica con la que está hablando es mi hermana, Kazanari Tsubasa

(¿Hermana? Imagino que serán adoptadas ya que tienen distinto apellido) - ¿Ella también tiene este tipo de armas? – pregunto Chris con bastante curiosidad.

- Si

- Aja… - se quedó pensativa mientras seguía los andares de Kanade y a su espalda iba la pequeña morena – y de las tres, ¿Quién es la que manda o tiene más carácter?

- Tsubasa-san/Tsubasa – contestaron las dos chichas a la vez.

(Ni lo han pensado… ahora sí que me han creado miedo…) pensó Chris al imaginarse a una especie de dictadora con un arma mágica.

Shirabe rio en silencio al ver la cara pálida que se le había quedado a Chris y como hacia el amago de intentar escapar disimuladamente, cosa que no consiguió debido a que Shirabe la había rodeado de sierras apuntando a distintas partes vitales de su cuerpo.

Kanade suspiro pesadamente – ya está avisada, dice que nos espera en la puerta de casa – dijo Kanade desganada y guardando el móvil en el bolsillo.

- ¡¿Ya está?! ¡¿No se ha enojado?! ¿Gritado? ¿Insultado? – dijo Shirabe bastante extrañada y confusa, se esperaba una reacción bastante agresiva por parte de la peliazul, lo que no sabía Shirabe era que su hermana mediana ya había tenido un acercamiento peculiar con un demonio e incluso había quedado con ella a entrenar diariamente.

- Sorprendentemente no, de hecho, no me ha puesto ninguna traba, solo me ha dicho que estaba de acuerdo y que probásemos a meterla en casa - se paró y miro fijamente a Chris – pero por si acaso, no te separes de Shirabe en ningún momento – advirtió a la joven vampira.

(No entiendo, ¿Qué no reaccione mal es malo?) Chris ya no sabía pensar si era una dictadora con una potente arma o un demonio disfrazado de humano, lo único que sabia Chris era que iba derecha a un callejón sin salida.

Media hora más tarde en el área deportiva…

Un demonio de bajo nivel iba corriendo asustado por el centro de la ciudad deportiva y huyendo lo más rápido que podía de esas humanas que lucían poderosas y sobre todo de la vampira que ha estado a punto de matarlo con solo un simple movimiento de muñeca, normalmente hubiera usado la teletransportación para desaparecer de la tierra y volver al infierno para curarse, pero estaba débil y bastante herido, a diferencia de los demonios de más nivel estos no podían hacer apenas nada si estaban debilitados, ni siquiera usar su propia magia negra para al menos crear un pequeño portal y desplazarse al menos a otra ciudad.

El debilucho demonio siguió corriendo 10 minutos más hasta que choco con lo que creía que era un humano, pero cuando alzo su rostro y miro aquella figura ensombrecida cambio por completo todo su semblante a uno muerto de miedo…

- ¡Vo-Vosot…

Cagliostro dio una patada en la cara al demonio y lo tiro al suelo mientras ponía su pie encima de su yugular – no estoy de humor como para mirar a alguien tan inferior más de 5 minutos, así que más te vale decirme lo que quiero saber si no quieres recibir el peor castigo que hayas recibido nunca – hablo la peliceleste en un oscuro y distorsionado tono de voz, efectivamente no estaba de humor.

- ¡TE CONTARE TODO LO QUE QUIERAS Y SEPA! ¡TE JURO QUE NO TE MENTIRE, PERO PORF…

Cagliostro hundió su pie ejerciendo más presión en el cuello del débil demonio – no te he dado permiso para hablar

- ¿Sabes quién soy? – pregunto Kirika acercándose al veterano demonio.

- S-Si, la hija d-de Nats…

Kirika le dio una patada en las costillas – me valía con un sí, mi estancia y la de mi hermana en la tierra es temporal y no podemos ser descubiertas, así que cierra el pico – y hablo Kirika igual de enojada, estaba cabreada por no haber podido despedirse de Shirabe apropiadamente y sobre todo, haber estado más tiempo con ella.

- Escúchame pedazo de inútil – levanto Cagliostro un poco la punta del pie para que pudiera hablar mejor el hombre – tu reina, quiere saber sobre un rumor que corre por el infierno gracias a tu bocaza, según tú, la todo poderosa Sakurai Ryoko – añadió bastante sarcasmo a su tono de voz - no adoptó a dos humanas, si no a tres, ¿Es eso cierto?

- S…S-Si… - respondió con miedo el pobre diablo.

- ¿Y de dónde sacaste esa información? – pregunto Kirika incrédula, era reacia a creer a un demonio de tan bajo nivel, normalmente los de su clase solían inventarse todo tipo de rumores donde estuviera relacionada Ryoko y así ganarse la atención de la reina del infierno, aunque más que atención recibían una tortura eterna si se descubría que era mentira.

- Y-Yo fui testigo hace 20 años de eso

- ¿Ya está? ¿Esa es la prueba que esperas que creamos? – pregunto Cagliostro perdiendo la poca paciencia que la quedaba.

- ¡N-No! ¡Ha-Hay más! – dijo rápidamente el diablo ar ver como Kirika cambiaba a su forma demoniaca y sacaba su guadaña.

- ¡Pues habla de una maldita vez! – grito la peliceleste reventando de una sola patada el brazo derecho del demonio.

- ¡En la calle de Shibuya hace 20 años unos demonios llevaban a una cría humana en brazos y… - se retorció ante el semejante dolor que tenía en el brazo que le faltaba, pero tenía que seguir hablando si apreciaba su vida, cosa que claramente apreciaba - y-y yo iba junto a dos demonios q-que íbamos a cazar humanos cuando v-vimos desde lejos a la arcángel meterse en el callejón – Kirika le estabilizo la herida con su magia negra para que pudiera seguir hablando sin sentir dolor – nosotros nos acercamos para intentar pillarla por la espalda, pero cuando nos asomamos al callejón los 8 demonios que llevaban a la niña y sus padres estaban muertos, lo siguiente que vimos fue a la arcángel desaparecer de aquel lugar con la niña en sus brazos

Cagliostro miro a Kirika y está a la peliceleste - ¿Le crees? – pregunto la mayor.

- Si es una mentira… - se quedó pensativa mientras miraba al moribundo demonio – tiene muy buena base

- Y testigos – poso Cagliostro la mirada en él - ¿Siguen vivos tus amigos?

- S-Si, podréis encontrarlos en la calle de Shibuya sobre las 3:33 de la noche, siempre salen a esa hora – llevo la única mano que le quedaba al bolsillo trasero de su vaquero – e-en esta foto estamos los tres – dijo el demonio alzando la mano hacia Kirika y entregándola una foto.

Kirika la cogió y la miraron entre las dos.

- ¿Sabes algo más de la cría humana o de las otras hijas de Sakurai Ryoko?

- N-No, solo… - empezó a llorar desconsoladamente – ¡Solo se eso, os juro que solo se eso!

- Bien, de momento te dejare vivo – levanto Cagliostro su pie del cuello del hombre – pero si descubro que es mentira volv…

Sin que pudiera terminar su frase o pudiera verlo al menos de venir, Kirika decapito con la hoja de su guadaña al pobre y débil diablo.

- ¡Kirika! ¡¿Qu…

- Es un testigo

- ¡Así es, un testigo Kirika! ¡Un testigo que necesitamos viv…

- Un testigo de lo que ha ocurrido antes – hablo tranquila la rubia mientras guardaba su guadaña y volvía a su forma humana – podría delatar a Shirabe y a su amiga o hermana ante mama por ser las primeras humanas en llevar armas mágicas, eso la pondría en un gran peligro – miro seria a Cagliostro – y no voy a permitir que eso suceda

Cagliostro rio nerviosamente – no puedo creer lo que estoy escuchando… - se alejó varios pasos para impedirse a sí misma golpear a la hija de la reina del infierno - ¡Es una humana Kirika! ¡Es nuestro maldito plato de mañ…

Kirika puso la punta de su guadaña en la barbilla de Cagliostro – no es una humana, ¡Es MÍ humana y no es comida de nadie! Ni ella… - sus ojos cambiaron a un intenso negro verdoso – ni nadie de su entorno será la comida de nadie, ¿De acuerdo? – dijo Kirika en un amenazante y oscuro tono de voz.

(Me había olvidado por completo de lo poderosa que era…) Cagliostro levanto sus manos en forma de rendición – está bien, está bien – repitió en un suave tono de voz – aun así, no cambia el hecho de que es una humana y tu un demonio, además eres la hija del ser más temido en el planeta tierra

Kirika guardo su guadaña de nuevo y sus ojos volvieron a su forma humana al ver que había hecho entender a la primera a Cagliostro sobre Shirabe - ella no tiene por qué saber de quien soy hija – miro fríamente el cuerpo del demonio que acaba de matar – soy un demonio, así que mentir será lo más fácil de todo esto

- Espera, ¿De todo esto? ¿A qué te refieres con todo esto? – Cagliostro estaba confundida.

- Creo que me he enamorado a primera vista de ella… - llevo una mano a su pecho y bajo su mirada a esa misma mano – sentí una fuerte corriente eléctrica atravesar mi cuerpo y después como si una flecha me atravesase de lleno todo el corazón – sonrió con ternura al recordar la imagen de la morena – solo con verla ya quise protegerla y abrazarla con mis brazos para no soltarla en la vida – dijo mientras apretaba la camisa al sentir como su corazón no paraba de latir con solo pensar en Shirabe.

Cagliostro se llevó una mano a los ojos y se los froto fuertemente (ahora sí que estoy en un grave problema, se ha enamorado de una humana mientras estaba a mi cargo… no va a hacer falta que me mate Natassja porque lo hará Maria antes…) suspiro notoria y profundamente.

- Tranquila, no pienso decir nada a mi hermana y mucho menos a mama, sé que tu vida corre peligro porque eres quien debería de vigilarnos – se levantó del suelo y miro seria pero con una sonrisa pícara a la diabla mayor – aunque tu también has cometido un delito esta noche – dijo pícaramente la rubia.

Cagliostro alzo una ceja y la miro cínicamente – creo que no está prohibido dejar vivas a unas humanas, nuestro principal objetivo era este inútil, no ellas – se defendió Cagliostro en un frio tono de voz.

- No voy por ahí, he visto tu pelea con la amiga o hermana de Shirabe – cambio su fría y seria mirada por una maliciosa – voy por la vampira

- … - Cagliostro guardo silencio, ahí la había pillado.

- Esa vampira era la rebelde por la cual mama puso precio a su cabeza hace tiempo, la has tenido delante y no la has matado – sonrió con malicia – creo que tú y yo estamos a la par en cuestión de delitos

- No voy a negarlo, es cierto que la he perdonado la vida aun sabiendo quien era, pero no ha sido por flechazos ni nada de lo que te imaginas, simplemente tenía otras prioridades y esa vampira era bastante fuerte, se habría escapado este demonio si me hubiese entretenido en matar a la rebelde y de paso en esquivar los fuertes ataques de la otra humana – respondió Cagliostro en un indiferente tono de voz, aunque por dentro todavía estaba pensando en el valiente rostro de aquella hermosa vampira que para su desgracia, era completamente su tipo.

- A mí me había parecido ver que la tenías a tiro – siguió Kirika hurgando en la llaga.

- En ese caso, te pareció ver mal, ni estaba a tiro, ni estaba herida y ni me importa – abrió un portal – ahora volvamos de una maldita vez a casa, estoy harta de esta noche – dijo Cagliostro bastante enojada y metiéndose en el interior del portal sin esperar a Kirika, la cual se metió con toda la tranquilidad del mundo mientras se reía con picardía.

Tokio, 3 de enero del 2440, residencia de las humanas, 4:30 de la madrugada del sábado.

Tsubasa llevaba esperando en la entrada de la casa desde que Kanade la colgó, en un principio creía que la estaba gastando una broma la pelirroja pero cuando recordó su encuentro con esa misteriosa pelirrosa, no puedo evitar recordar también como la curo y no la mato cuando la tenía a su completa merced, entonces fue cuando Tsubasa cayo en la cuenta de que quizás si podría existir vampiros e incluso demonios buenos, aunque una cosa era ser buena y otra tener el corazón puro y sin nada de maldad, pero aun así quería comprobar con sus propios ojos como era la vampira, tanto a ella como a Kanade y Shirabe las criaron siempre con el estandarte típico de los demonios y los vampiros, unos eran unos monstruos sin corazón, sin alma y sin sentimientos que solo mataban por placer y otros eran seres con alma pero despiadados de los que siempre acabarían sucumbiendo a la oscuridad, sin embargo esa información que tenía desde chica se le cayó al suelo en el mismo momento en el que una demonia se regenero en su cara y luego la curo de su propio mordisco…

Una hermosa y fuerte demonia que no hizo ni el amago de querer matarla y una demonia que se le clavo en las retinas y no podía dejar de verla aun con los ojos abiertos.

- …basta… - se dijo a lo bajini al volver a recordar los ojos plateados de la chica en su forma demoniaca, normalmente a cualquier humano le daría miedo, pero a Tsubasa no, a Tsubasa le impacto lo bien que se amoldaba ese color con la fisionomía del rostro de la chica – es un demonio Tsubasa… un demonio… - murmuro de nuevo intentado convencerse de lo que era la chica y así intentar no recordarla tanto, aunque para suerte de Tsubasa, durante un ratito no iba a pensar en la demonia debido a la aparición de Shirabe y Kanade junto a una chica de pelo blanco, la cual intuía que se trataba de la famosa vampira que le comento la pelirroja hace casi 1 hora.

Kanade indico a Shirabe y a Chris que se quedasen apartadas de la acera para así evitar que se activase ningún campo mágico, ya que todas las casas de ese barrio estaban hechizadas con el mismo poder.

- Tsubasa – se acercó a la peliazul que se mantenía apoyada en la puerta de la casa y con la mirada fija en Chris - antes de nada quiero exp…

- Entra – dijo Tsubasa seria y en un potente y firme tono de voz.

- Tsubasa espera, prime…

Tsubasa aparto a Kanade de su vista – no estoy hablando contigo Kanade – aviso a la pelirroja.

(Vale, esta da miedo…) Chris trago pesadamente y miro a Shirabe, la cual asintió con el rostro dándola el permiso de avanzar (¿Debería despedirme de mi vida? ¿O directamente cierro los ojos a ver qué pasa?) se preguntaba Chris nerviosamente mientras se acercaba a Tsubasa.

(Parece un cachorro abandonado) pensó una seria Tsubasa al ver el rostro de la peliblanca que se acercaba a ella.

Chris llego hasta donde estaba Tsubasa y se paró enfrente de ella, ya que la peliazul seguía parada en la entrada y no hacia ni el amago de acercarse a ella aunque fuese para presentarse.

Shirabe se acercó a Kanade y se apoyó en esta como si de una farola se tratase - ¿No debería de haberse activado ya la barrera del exterior? – pregunto Shirabe confundida al ver que Chris estaba dentro de la propiedad, todos los edificios tenían dos barreras, la exterior que cubría el patio delantero y trasero junto a la fachada de la casa y la interior que cubría completamente toda la casa por dentro, lo que significaba que la vampira de momento había pasado la primera barrera sin problema ninguno, algo de lo cual Chris no estaba informada del funcionamiento de este tipo de magia, lo único que sabía era lo que la chica veía con sus propios ojos, unos ojos que fueron testigos de innumerables hechos con esta protección y todos acababan igual, con vampiros y demonios hechos cenizas.

(¿No ha saltado la exterior? Impresionante) pensó Tsubasa sin cambiar su semblante, aunque por dentro estaba impresionada con la vampira, si podía pisar el césped y estar tan cerca de la entrada a la casa, era porque al menos tenía un gran porcentaje de bondad y eso hoy en día en un vampiro era imposible, o al menos eso era lo que su madre y su hermana mayor la enseñaron desde pequeña.

- Esto… - Chris miro con precaución la casa por fuera – am… - extendió una mano - ¿Qué tal una presentación antes de…

Tsubasa abrió la puerta y se hizo a un lado, dejando vía libre a la vampira – entra

- Sip, también es un placer para mi conocerte sempai – respondió Chris con sarcasmo ante la bordería de la peliazul (que se le va a hacer… allá vamos…) pensó desganada y cerrando los ojos, no tenía intención de suicidarse con los ojos abiertos.

Chris levanto una pierna disponiéndose a entrar en el interior del hogar bajo las atentas miradas de las tres humanas…

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Y segundo capítulo acabado, por fin tenemos a las 6 protagonistas juntas aunque algo revueltas xD, nos vemos la semana que viene gente, saludos ^.^.