Y como va a ser costumbre, nueva semana y nuevo capítulo en día al azar xD, bueno en realidad no es al azar, es cuando lo termino y este me ha dado un pelín de por saco xD, pero bueno no voy a enrollarme y os dejo con el capítulo, pero no sin antes agradecer a Uzuki, Annymous9 y AngelAkai por sus reviews ^.^ muchas gracias por esos comentarios, me hace mucha ilusión cada vez que me llega uno ^.^, por cierto en el siguiente capítulo va a haber lemon, aviso más que nada porque ese tipo de contenido no suele gustar a todo el mundo y es mejor saberlo desde ahora a llevarse una sorpresa de golpe xD, en el caso de que os guste seguiré añadiendo más lemon a la serie, ahora sí termino aquí, que aproveche xD.
Senki Zessho Symphogear no me pertenece.
:::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::
La vampira sin pensárselo ni dos segundos avanzo al interior de la casa.
- ¡No puede ser! – dijeron a la vez Tsubasa y Kanade completamente sorprendidas
- ¿Ha entrado? – rio Shirabe - ¡Ha entrado! – se quitó del cómodo apoyo del brazo de Kanade y entro flechada a la casa - ¡Has entrado Chris-sempai! – dijo la pequeña rebosante de alegría y abrazando por la espalda a la pálida vampira.
- ¿He… - se miró Chris las manos comprobando que estaban enteras y después chequeo la casa comprobando que efectivamente estaba dentro – entrado… - sonrió y abrazo a la pequeña - ¡He entrado! ¡Y sigo viva! – hablo la vampira volviendo al planeta tierra y rebosando de la misma alegría que la pequeña que la estaba abrazando, la cual inconscientemente estaba abrazando protectoramente y dándola pequeños besos en la cabeza de la alegría que sentía por estar vivía, pero sobre todo que alguien más se alegrase de su vitalidad.
- Kanade… - hablo Tsubasa en estado de Shock.
- ¿…mmm…? – y respondió esta en el mismo estado.
- Lo has… - señalo con las pocas palabras que le salían de los labios hacia la figura de aquella vampira.
- Visto? - respondió Kanade igual de sorprendida que la peliazul, las dos estaban ya preparando una escoba para barrer las cenizas de la vampira porque no esperaban que tuviera un corazón tan puro, sin embargo, para sorpresa de las dos mayores, Chris era un ser completamente fuera de lo normal.
- …imposible no verlo… - respondieron las dos a la vez.
- Tenia fe en ti Chris-sempai – dijo Shirabe bastante feliz y separándose de la mayor.
- No lo voy a negar, yo también tenía fe en mí misma – respondió la vampira más orgullosa que un pavo real, aunque conto una gran mentira, ya que la peliblanca estaba muerta de miedo e incluso ya estaba pensando en buscar casa en el infierno.
- increíble – seguían en shock las dos mayores.
Shirabe cogió del brazo derecho a Chris – ven, te voy a enseñar cual va a ser tu dor…
- ¡Quietas ahí jovencitas! – hablo al fin Tsubasa.
Shirabe se paró en seco y se refugió detrás de la vampira, la cual la iba a servir a partir de ahora como escudo.
Tsubasa entro a la casa seguida de Kanade – explícame algo…
- Yukine Chris – extendió una mano hacia la peliazul – un pla…
- explícame Yukine, ¿Eres de verdad un vampiro o…
- Es un vampiro, cien por cien vampiro – dijeron Kanade y Shirabe a la vez, recordando mutuamente cuando conocieron hace horas a la vampira en su completa transformación y como recibió un fuerte ataque de una demonia poderosa como si se tratase de una caricia.
Tsubasa frunció el ceño y se acercó a la vampira, quien retrocedió unos pasos hacia atrás ante los intimidantes orbes de la peliazul - ¿Cómo es posible? Eres una criatura de la noche, un ser oscuro que se alimenta de sangre – repaso por completo a la peliblanca - ¿Cómo es posible que tengas un corazón noble?
- Puede ser porque no he matado nunca a un humano y tampoco me he alimentado nunca de ellos, aunque si te soy sincera, yo tampoco me lo esperaba
Kanade cerró la puerta y se acercó a Tsubasa poniendo una mano encima del hombro de esta – se alimenta de sangre animal, pero no los mata, lo que quiere decir que…
- Chris-sempai es una vampira que no ha matado a ningún inocente, ya sea animal o humano – termino Shirabe la explicación de Kanade.
- ¿Sangre animal? creía que solo podríais sobrevivir con la sangre humana – dijo Tsubasa completamente desorientada y sentándose en el sillón del salón, según las enseñanzas de su madre y su hermana mayor, los vampiros solo podían vivir si se alimentaban de humanos y si alguno bebía otro tipo de sangre, ese vampiro moría al instante, unas enseñanzas que claramente estaban hechas para suscitar el odio en ellas hacia todas las razas que no fueran los humanos y los ángeles, aunque la verdad era que el único ser que solo podía vivir de sangre humana era precisamente los ángeles…
- Eso es un mito, la sangre es sangre, la única diferencia es que la sangre humana nos potencia todos los poderes y nos ayuda a caminar bajo el sol sin debilitarnos rápidamente, mientras que otros tipos de sangre simplemente nos alimenta, pero tenemos que depender de ella cada dos horas, como es el caso de la sangre animal, si no me alimento cada dos horas me debilito rápidamente y en ningún momento tengo mi poder al 100 por 100, si me alimentase de la humana solo me haría falta alimentarme por la mañana y por la noche y tendría mi poder listo en cualquier momento para luchar
- ¿Desde cuando llevas tomando sangre animal Chris-sempai? – pregunto una curiosa morena.
- Desde que nací, mi madre siempre me alimentaba con bolsas de sangre animal y cuando crecí me enseño a recolectar esa sangre en mataderos sin la necesidad de matar a ningún animal – hablo Chris en un tono anhelante al recordar a su madre.
- ¿Desde qué naciste? Entonces eso quiere decir… - (quizás eso signifique que haya más como Yukine, aunque también significa que todo lo que madre nos conto era mentira y Yukine es la prueba viviente…) Tsubasa se quedó pensando durante unos segundos – ¿Que tu familia también podría ser como tú?
- No sabría decirte, mi familia biológica murió por mi propia especie hace bastantes años, después de eso una familia humana me recogió de la calle y después de curar mis heridas con sangre animal me pidieron quedarme con ellos como uno más de la familia, digamos que hoy en día soy lo que soy gracias a dos familias – respondió Chris a la peliazul con una media sonrisa amarga, todavía le dolía la pérdida de su familia.
(Esto me resulta familiar, a mí me arrebataron a mi madre que era mi única familia cuando era pequeña y después me acogió otra familia, Ryoko-sama respeto la educación que me dio madre y me enseño otro tipos de valores, al final no somos tan distintas como creía) Kanade miro con bastante cariño a la vampira, se sentía muy identificada con ella, las dos habían pasado por la misma desgracia a pesar de ser de diferente raza y tener distintos objeticos e ideales – y… ¿Siguen vivos? – pregunto la pelirroja mientras se sentaba a la izquierda de Tsubasa.
- No – Chris entro al salón y se sentó donde el minibar, justo enfrente del salón abierto – unos demonios aprovecharon que no estaba en casa y los mataron sin piedad ninguna, no se alimentaron de ninguno de ellos, simplemente los mataron y dejaron sus cuerpos sentados en el sillón con un mensaje dirigido hacia a mí, todo eso paso por culpa de ese maldito trato de los vampiros con los demonios, solo porque me mantuvieron viva ellos los mataron… - hablaba Chris mientras sus ojos se llenaban de oscuridad y odio hacia esas dos razas.
(Ahora me siento culpable…) - lo siento, no tenía que haber preguntado – dijo Tsubasa apenada por haber sacado el tema
- Esta bien sempai, lo tengo superado, además si quiero que confiéis en mi tendréis que saber todo de mí, incluyendo estas cosas – respondió Chris más animada y sonriente, no quería estropear sus nuevas amistades con sus problemas del pasado, unos problemas que solucionaría tarde o temprano.
(Yo cogí odio a todos los demonios por lo que le hicieron a mi madre, supongo que ella…) - Imagino que peleas contra tu propia estirpe y contra los demonios por venganza – dijo Kanade mientras se quitaba el abrigo y lo dejaba encima de sus piernas.
- Eso hacia hace años, luchaba contra ellos por pura venganza - Chris hizo lo mismo y se puso más cómoda al notar el calorcito que desprendía la calefacción del pasillo – ahora peleo para salvar a los humanos, mi intención es exterminar algún día toda la estirpe demoniaca y toda la vampírica – se quedó en silencio por unos segundos – excepto yo, por supuesto – y rectifico rápidamente, por unos segundos se olvidó de su condición.
- ¿Y qué me dices de los ángeles Chris-sempai? – pregunto Shirabe sentándose en el minibar y justo enfrente de Chris.
- No tengo nada en contra de ellos, son los que ahora están protegiendo a la humanidad
- Ellos son los único que en verdad merecen la pena – dijo la pequeña entregando un pequeño vaso de agua a la vampira.
- Sin embargo… - Chris acepto el vaso que la pequeña la ofreció - tampoco me fio de ellos, la líder de los ángeles es quien empezó todo este caos – dijo la vampira volviendo a derrochar odio en su tono de voz.
Las tres humanas se miraron entre ellas y sonrieron internamente al ver el odio que procesaba la vampira a una líder que precisamente era el ser más importante en la vida de estas tres, las tres chicas ya estaban pensando en la reacción de esta cuando se enterase de ello…
- Igualmente, ya basta de hablar de mí, yo ya he demostrado todo lo que tenía que demostrar – bebió un poco de agua – ahora os toca a vosotras darme explicaciones – dijo la vampira en un tono burlón, estaba deseando saber de donde habían salido estas humanas que lucían tan fuertes y que portaban unas armas que solo aquel que tuviera tanto magia negra como magia blanca podría manejar.
(Me parece justo, un trato es un trato, Chris-sempai se ha portado e incluso nos ha contado de su pasado, ahora nos toca a nosotras cumplir con el acuerdo, además, con Chris-sempai vamos a ser mucho más fuertes y cuando se nos una Kiri-chan será mejor, vamos a salir todo ganando con esto) pensó Shirabe mientras sonreía en silencio, cosa mala.
Tsubasa suspiro con cansancio y miro a la vampira con el ceño fruncido – agradezco tu sinceridad, pero lo que pides no va a s…
- Hay algo que tienes que saber Tsubasa - Kanade se acercó al oído de esta – hicimos un trato con ella, si pasaba a la casa la explicaría todo lo que quisiera saber – susurro la pelirroja en el oído de Tsubasa.
- ¡¿Estas loca?! – respondió Tsubasa enojada y apartando a Kanade, si no fuera porque la tenía tanto aprecio la hubiera golpeado con su espada imbuida en fuego.
- Para mí defensa que conste que creía que iba a acabar hecha cenizas – y se defendió Kanade despreocupadamente mientras se rascaba la nuca.
(Siendo sincera, yo también lo creía, aunque viniendo de Kanade también me esperaba un trato como ese, sin embargo…) Tsubasa miro enojada a Shirabe - ¿Y tú? ¿Por qué no dices nada? ¿Cómo has dejado que esto pasara?
- Porque después de conocer a Kiri-chan me di cuenta de que podría haber más como ella y podríamos sacar ganancias de esto, además Chris-sempai salvo la vida a Kanade-sempai dos veces sin pedir nada a cambio – respondió la morena despreocupada mientras se llevaba una almendra a la boca.
- …prefiero no recordarlo… - la pelirroja se escondió en la penumbra al recordar que una vampira joven la salvo la vida dos veces en menos de 10 minutos.
(En ese caso…) Tsubasa suspiro profundamente mientras volvía a mirar a la pelirroja – si te ha salvado enton… espera… - fulmino con la mirada a Shirabe - ¿Quién es Kiri-chan? – pregunto la mayor con algo de miedo en su tono de voz, tenía un mal presentimiento.
- En realidad se llama Akatsuki Kirika, ella es… - Shirabe rio nerviosamente – una demonia de la cual creo que me he enamorado a primera vista – dijo del tirón la pequeña, así podía digerirlo mejor su hermana en vez de ir poco a poco.
(Primer día de convivencia en la tierra… ¡¿Y ya estamos así?!) Tsubasa cogió la manga del abrigo de Kanade y se abanicó por la zona de la nuca, sentía unos calores muy malos que se le subía por la cabeza - necesito aire Kanade – dijo la peliazul sintiendo un gran malestar.
Kanade se levantó rápidamente y abrió las ventanas para dejar que el aire del frio invierno se colase al interior de la casa.
- Creo que te la has cargado – murmuro Chris a la pequeña.
- Eso parece – y respondió está demasiado tranquila, la intención de Shirabe era dejarla noqueada y hablar otro día del tema, o al menos hablarlo cuando hubiese conocido más a Kirika.
Tsubasa se tumbó en el sillón y puso los pies encima de las rodillas de Kanade (¡¿Qué está pasando?! Primero yo conozco una demonia fuera de lo común y ahora mi hermana pequeña dice que se ha enamorado de una demonia que tiene pinta de ser también distinta y para rematar la noche esta Yukine, una vampira con corazón noble… ¡¿EN QUE MALDITO MUNDO NOS HAS CRIADO MADRE?!´´ pensó Tsubasa bastante enojada con su madre por contarla cosas que en la vida real de momento no había visto, pero sobre todo por omitirlas otro tipo de información como era el sentimiento de un demonio o el corazón noble de algunos vampiros, aunque en el fondo Tsubasa siempre pensó que dentro de lo malo había algo de bondad, al igual que dentro de todo lo bueno había maldad, para Tsubasa los seres sobrenaturales eran el mejor reflejo del Yin Yang.
- Vamos a aprovechar que Tsubasa-san esta fuera de combate – hablo la pequeña sin remordimientos ninguno.
- ¡Shirabe! – la nombrada la miro – espera al menos que tu hermana recobre la conciencia – dijo Kanade mientras observaba como la peliazul se tapaba la cara con una almohada.
- No, mejor así – volvió sus orbes hacia Chris – yo y mi hermana Tsubasa-san somos hijas y… - señalo a Kanade – protegida del temible arcángel Sakurai Ryoko y estas armas – señalo su pulsera y después los anillos de Tsubasa y de Kanade – son frutos de ella
- Espera un momento – rio nerviosamente la vampira - ¿Estás hablando en serio? – pregunto Chris algo incrédula, pero con algo de nerviosismo ante la posibilidad de que fuera cierto.
- Si – respondieron a la vez Kanade y Shirabe con seguridad en sus tonos de voz y dando a entender a Chris que no estaban de broma.
- Si miras a tu alrededor podrás ver evidencias – dijo Shirabe mientras señalaba varios marcos de fotos donde aparecían ellas en distintas fases de sus vidas junto a su hermana Saint-Germain y la mismísima arcángel.
Chris chequeo todos los cuadros desde su asiento y entonces fue cuando la creyó y se le cayó el mundo a la cabeza, tanto la cara como el cuerpo de Chris cogió un tono más pálido que cuando estaba a punto de entrar a la casa.
- Nosotras en realidad vivimos en el cielo junto a mama y mi hermana mayor, que por cierto es uno de los ángeles más fuertes del cielo – señalo desde su asiento a una foto donde aparecía Saint-Germain sola con Ryoko.
- Eso… - se froto varias veces los ojos asegurándose de que no perdía la visión al notar como caían gotas frías de sudor de su frente - … eso me deja más tranquila… - murmuro con sarcasmo Chris bebiéndose de un trago el vaso de agua.
- Nuestra presencia en la tierra es temporal, estamos aquí para rebajar en número los demonios y los vampiros para que así los ángeles puedan actuar contra Natassja y acabar de una vez con esta infinita guerra – le paso Shirabe una botella de agua helada a la pálida vampira – y esa es toda la explicación Chris-sempai – hablo la morena tan orgullosa tanto de sus palabras como de su resumen.
- Tienes mucha sutileza Shirabe – hablo Kanade con sarcasmo, primero se cargó a Tsubasa y ahora se estaba cargando a Chris.
- C-Creo que no debería de estar aquí… - Chris intento levantarse de su asiento pero las piernas la fallaron debido a la flojera que sentía - tu madre… podría matarme solo con una mirada y… y-yo no quiero causar ningún revuelo así que… - estaba tan nerviosa que no atinaba ni con las palabras – yo… esto… ¡Debería irme! – dijo con miedo en su voz e intentando levantarse de nuevo de su asiento, aunque esta vez no fueron sus piernas la que le impidió levantarse, sino las manos de Kanade sobre sus hombros que la sentaron de golpe en el taburete.
- Entiendo tus dudas y sobre todo tu miedo, pero – hablo esta vez Kanade – tu lugar ahora está aquí, puedes sernos de gran ayuda al igual que nosotras podemos ayudarte a ti
- Sobre todo porque… - hablo Tsubasa para sorpresa de las tres chicas – vas a ser la guardaespaldas de mi querida y traviesa hermana pequeña – dijo Tsubasa aun tumbada y con la cara tapada.
Shirabe apoyo bruscamente sus manos sobre la encimera del minibar y miro enojada a Tsubasa - ¡¿Qué?! ¡No necesito un…
(¿Ser la guardaespaldas de la hija pequeña del temido arcángel? ¡Eso es un maldito seguro de vida!) – a mí me parece bien– respondió rápidamente Chris (Además, yo solita me he metido en la boca del lobo, ahora me toca lidiar con ello…) suspiro internamente, a pesar de la inquietud que sentía al saber que la líder de los ángeles era la madre y una joven y fuerte ángel era la hermana de estas muchachas, la verdad era que no sentía ninguna incomodidad con estas humanas y mucho menos que su vida corriese peligro junto a ellas, esas tres humanas incluyendo la que estaba medio inconsciente en el sillón eran buenas personas y se sentía cómoda con ellas, aunque bien era cierto que al ser las hijas y hermanas de quienes eran si las pasaba algo estando ella cerca o no, seguramente caería un ángel o algo peor encima de su cabeza…
- ¡Yo no estoy de acuerdo con eso! – siguió replicando la pequeña.
- Bien – Kanade soltó los hombros de Chris para darla más libertad y a la vez más confianza, no quería que creyese que la estaba forzando a nada - ¿Tienes alguna duda, pregunta o algo más que quieras decirnos? – pregunto la pelirroja pasando completamente de Shirabe.
(¡¿Qué más podría preguntar si con eso ya me han dicho todo?!) – no – pensó durante unos segundos - bueno si, me gustaría pediros permiso para guardar aquí mis bolsas de sangre, puedo tener el corazón noble, pero no dejo de ser un vampiro y mi vida corre peligro si no me alimento
- … por supuesto… pero no las pongas donde está el tomate frito, no me gustaría comerme unos canelones con sangre… - respondió Tsubasa entre suspiros, era su primer día en la tierra después de tanto tiempo y estaba siendo caótico.
- De acuerdo jefa – dijo Chris en tono burlón y ganándose una mirada asesina de Tsubasa.
- Si no hay nada más – se sentó a la derecha de Chris - bienvenida Yukine Chris – la hablo Kanade en un tono cariñoso y acariciando la cabeza de la vampira – a partir de hoy serás una de las nuestras, aunque si nos traicionas solo una vez seré yo misma la que te mate, ¿Queda claro?
(¿Quién se negaría después de esa amenaza? Aunque…) toco el lado de la cabeza donde la había acariciado Kanade (hacía tiempo que nadie me trataba así…) - … - asintió en silencio mientras miraba la encimera algo sonrojada.
(Que mona es) se levantó la pelirroja de su asiento con una gran sonrisa en su rostro – creo que esta todo aclarado entre todas nosotras, así que me voy a dormir, ha sido un día bastante duro y mañana a primera hora tengo que ir a hablar con Ryoko-sama para conseguir su aprobación para que Yukine se quede con nosotras – (y si tengo suerte al igual me encuentro con Saint-Germain…) - buenas noches – dijo Kanade sonriente por fuera pero sería por dentro, pensar en Saint-Germain solía amargarla…
- Buenas noches Kanade – la respondió Tsubasa bastante seria.
Shirabe golpeo la encimera para reclamar la atención de su hermana y de la vampira – aquí hay algo que no hemos hablado, me alegro de que podamos contar con alguien tan fuerte como Chris-sempai, pero no estoy de acuerdo con tenerte como guar…
Una terrible voz a su espalda la dejo sin palabras – será mejor tenerla a ella de guardaespaldas que tenerme a mí – dijo Tsubasa en una siniestra voz asustando a la pequeña.
(Me sigue sin gustar la idea, pero tampoco puedo hacer nada cuando se enoja, cuando esta así es imposible negociar con ella…) suspiro apenada y accedió a la petición de su hermana sin rechistar, normalmente la rebeldía de Shirabe no tenia pausa, pero era sensata y sabia que por muy rebelde que fuese, si Tsubasa se enojaba lo mejor era acatar y dejarlo para otro día.
(Necesito urgentemente descansar y sobre todo pensar en todo esto antes de precipitarme a juzgar a nadie, Yukine me ha dado mucho que pensar) - yo también me voy a dormir – miro a Chris – puedes elegir cualquiera de las tres habitaciones que hay al final del pasillo – dijo la peliazul caminando derrotada y desganada hacia el pasillo.
- Espera Tsubasa-san, ¿Qué pasa con Kiri-c…
- Ya hablaremos de esa demonia otro día… - (Al menos cuando me asegure que de verdad existen demonios buenos, ahora mismo Shirabe está segura con Yukine mientras que yo averiguo cosas sobre esa Akatsuki Kirika, seguramente la pelirrosa de esta noche sepa algo de ella y depende de lo que averigüe hablare con Shirabe o directamente me iré a matar a esa pequeña diabla…) - buenas noches – dijo la peliazul bastante seria y encerrándose a los pocos segundos en su dormitorio.
- Al final no ha salido tan mal ¿No? – hablo Chris estirándose sobre el asiento, estaba demasiado tensa.
- Habla por ti, porque yo me he ganado una niñera… - dijo Shirabe en un puchero y levantándose de su asiento.
- ¿Y porque no lo miras de otra manera más positiva? – se ganó la atención de Shirabe - puedo ayudarte con esa chica sin el obstáculo de tu hermana y de Kanade-sempai – hablo Chris en un tono travieso, podía leer la cara de Shirabe, claramente la pequeña tenía ese pesar porque creía que con ella como guardaespaldas no podría volverá a ver a esa demonia que le robo en el momento el corazón.
Shirabe cambio el semblante serio a uno alegre en menos de dos segundos – entonces es buena opción – respondió la morena dando un pequeño saltito sobre el sitio.
- Pero – se puso seria – si veo peligrar tu seguridad, no te dejare acercarte a ella mientras me tengas a mi como tu sombra, ¿De acuerdo Shirabe-chan?
- Me parece bien – se acercó a la peliblanca (aunque eso no va a pasar) - me voy a dormir, mañana tengo cosas que hacer a las 16:00 de la tarde – dijo Shirabe con brillo en sus ojos.
- Mas bien será, tenemos cosas que hacer – (apuesto mi vida a que esas cosas que tiene que hacer tiene mucho que ver esa rubita de ojos verdes)
- Eso mismo… – bufo notoriamente – buenas noches, Chris-sempai – le dio un tierno y corto besito en la mejilla y se encerró en su dormitorio con una sonrisa de oreja a oreja.
(Primero Kanade-sempai y ahora Shirabe-chan, hace tantos años que ya me había olvidado por completo de este sentimiento…) pensó apenada (esta vez lo hare bien, voy a cuidar de ellas…) sonrió y se acarició la mejilla que Shirabe había besado (aunque me cueste la vida) pensó mientras miraba seria y fijamente la imagen de Ryoko.
Tokio, 3 de enero del 2440, residencia de las demonias, 5:15 de la madrugada del sábado.
Maria estaba apoyada en el poyete de la ventana del oscuro salón pensando sin cesar en esa intrigante humana, no la llamo la atención el arma que llevaba o el tremendo entrenamiento que tenía, sino su fisionomía, la pelirrosa había estado con bastantes mujeres en el infierno y a cual más bella, sin embargo ninguna la llamo la atención o siquiera pensó que eran bellezas fuera de lo normal, simplemente pasaba el rato con ellas y se desestresaba de tanto entrenamiento y de la poca actividad física que su madre se empeñaba a no mandarlas, no había mujer que enamorase a la fría diabla o al menos que llamase su atención, Maria llego a pensar que el amor no era para ella y tampoco era algo que la importase, al menos no hasta que se encontró hace unas horas con aquella misteriosa humana, una humana que con solo mirarla pudo ver lo fuerte, segura y bella que era, era una humana pero aun así tenía el potencial de un demonio e incluso pudo arrinconarla con facilidad cuando la puso a prueba, bien era cierto que Maria no se puso seria a la hora de luchar, pero esa chica tampoco y aun así pudo con ella, algo que llamo la atención de Maria, que enseguida noto cuando miro los hermosos zafiros de la chica que quizás no había encontrado a nadie porque esa persona que quizás tenía destinada estaba en ese mismo momento enfrente de sus narices, una humana con un carácter demoniaco.
- Caprichos del destino – hablo la pelirrosa en un susurro y con media sonrisa en su rostro mientras notaba un fuerte poder que se hacia presente en el centro del salón.
Sin moverse del sitio Maria desvió un poco su rostro y miro fríamente al portal celeste que se abrió en mitad del salón.
- Os habéis demorado demasiado para cazar a un simple demonio – dijo Maria en un frio tono de voz.
- Tienen la manía de correr cuando nos ven – dijo Cagliostro tirándose derrotada sobre uno de los tres sillones que había en el oscuro salón.
Kirika se acercó al interruptor y encendió las luces, al contrario de su hermana y de Cagliostro, ella odiaba la oscuridad – quería desahogarme después de lo que ha pasado con mama – dijo Kirika mientras se servía un vaso de sangre humana que salía de un barril situado en mitad de la cocina con concepto abierto.
- Y bien - Maria se cruzó de brazos y miro de reojo a Cagliostro - ¿Habéis descubierto algo?
- Si, por lo visto es cierto que Sakurai Ryoko adopto a tres humanas, la última parece que es la más joven, pero todavía tenemos que corroborar la información ya que no me fio de un demonio de bajo nivel, sin embargo… - miro Cagliostro la hora en la pantalla de su móvil – no podremos hacer nada hasta mañana a las 3:33 de la noche, a esa hora es cuándo podremos dar con ellos – dijo la peliceleste lanzando una foto sobre la mesita de café.
Maria miro desde su sitio la foto - ¿Que habéis hecho con el testigo?
- Lo he matado, dess – respondió Kirika con toda la naturalidad del mundo.
Maria miro de reojo y con una asesina mirada a la despreocupada de su hermana - ¿Por qué has hecho eso? Le necesitábamos vivo por si tenía más información
- Ya te lo he dicho, necesitaba desahogarme y le he utilizado como saco de boxeo – se rellenó por segunda vez el vaso con más sangre, todavía no estaba saciada – créeme, no tenía más información que darnos – dijo despreocupada y bebiéndose de un solo trago su segundo vaso.
- Hablando de sacos de boxeo – Cagliostro se reincorporo en el sillón y dirigió su seria mirada a la tranquila y fría pelirrosa - ¿Has encontrado algún gimnasio donde podamos entrenar? No me vendría nada mal golpear algo
- No, de momento no he encontrado nada, mañana saldré de nuevo para intentar encontrar algún sitio que podamos usar – respondió Maria en un tono indiferente y aguantando la mirada de Cagliostro, de momento no quería compartir el lugar con nadie que no fuera esa humana.
La peliceleste se echó hacia atrás apoyando su espalda en el respaldo – que pena, me hubiera gust… - el sonido de su móvil la interrumpió.
Kirika se acercó a Cagliostro para sentarse al lado de ella - ¿Quién es a estas horas?
Cagliostro cogió su móvil y miro la pantalla – vuestra madre
- ¡Dess! - Kirika se levantó como una flecha y se alejó varios metros de Cagliostro como si fuera un gato asustado - si es para mí no estoy – dijo rápidamente la rubia mientras quitaba la batería de su móvil.
- … - Maria miro en silencio y pacientemente a la peliceleste.
Cagliostro descolgó el teléfono y se lo llevo al oído derecho – Natassja-sempai que gust…
- ¿Qué tal se han adaptado mis hijas contigo? – pregunto Natassja más fría que el hielo.
- ¿Tus hijas? – miro Cagliostro con malicia a Kirika, la cual se escondió detrás de las cortinas - tus hijas están… - miro a Maria y esta hizo un gesto con la mano derecha indicando que no estaba ahí – bien, se han adaptado muy bien, aunque es pronto para hablar de ello, solo llevan unas horas aquí
- Procura que se sientan cómodas el tiempo que están ahí y también evitad que os descubran
- No se preocupe Natassja-sempai, nadie se enterará de que son tus hijas y yo tu lugarteniente
- Eso espero Cagliostro
- No pasara – repitió la peliceleste en un tono firme de voz.
- Espero mucho de ti Cagliostro, no me defraudes
- Nunca lo haría
- Buena chica, ¿Has encontrado al demonio que te dije?
- Si, aunque tenemos que confirmarlo con otros dos testigos que también son de los nuestros, mañana iremos Kirika y yo a comprobarlo
- Avísame con lo que sea, aunque ya que estais, investigad mañana la muerte de cuatro demonios en la playa de Isshiki, me han informado unos demonios de rango bajo que se han encontrado hace unas pocas horas con el cuerpo de cuatro demonios que han sido matados con un arma mágica, seguramente es producto de un ángel, quiero que vayáis ahí y me descubráis que tipo de ángel ha sido
- Por supuesto, a primera hora del día me encargare de ello, ¿Alguna cosa más mi señora?
- Si, pero esto quiero que te encargues tu sola, mañana después de que investigues el suceso en la playa de Isshiki quiero que te reúnas con la líder de los vampiros, por lo visto una de las suyas sigue negándose a respetar el acuerdo con nosotros y se empeña a desobedecerme a mí y a su líder, reúnete con ella e infórmate bien sobre esa rebelde, después mátala y tráeme su cabeza
Cagliostro apretó el teléfono con bastante fuerza – de acuerdo mi señora, me encargare de ello – respondió en un tono indiferente, aunque por dentro no sabía porque, pero no estaba incomoda con aquella petición.
- No hace falta que vayáis con prisas, el buen trabajo se hace con su debido tiempo, descansad bien y mantenedme informada en todo momento – dijo la fría mujer colgando el teléfono y sin siquiera despedirse de su lugarteniente.
Cagliostro miro en silencio la pantalla de su móvil - …
- ¿Algún problema? – pregunto Maria al ver el silencioso rostro de la peliceleste.
- No, solo más trabajo – respondió esta con frialdad y recuperando la compostura.
- ¡Dess! Menos mal, creía que se había arrepentido y me habría pedido volver – dijo Kirika limpiándose el sudor de la frente mientras salía de su escondite.
Cagliostro paso del comentario de Kirika y tiro con rabia el móvil a un lado del sillón – por lo visto un ángel con su arma mágica a matado a cuatro demonios hace unas horas en la playa de Isshiki, vuestra madre quiere averiguar de qué tipo de ángel se trata, ya que es muy raro ver a ángeles comunes usar sus armas mágicas en la tierra, incluso me atrevería a decir que podría haber sido Saint-Germain, mañana me encar…
- Yo me encargo, con solo una de nosotras vale para analizar un cuerpo – dijo Maria rápidamente, al escuchar arma mágica y playa Isshiki no pudo evitar caer en cierta humana que rondaba ese área anoche, había que recordar que el gimnasio quedaba cerca de la playa y de su casa, lo que no sabía Maria era que la casa de la humana también estaba cerca.
- Esta bien, tu ve allí mientras que yo iré a reunirme con la líder de los vampiros
- ¿Para qué? – pregunto Maria mientras Kirika miraba atentamente a la seria peliceleste.
- Hay una vampira rebelde que tengo que borrar del mapa, pero antes necesito información
- ¿Necesitas ayuda? – pregunto Maria con indiferencia.
- No hace falta, es un simple vampiro, puedo sola con ella
Kirika no pudo evitar reírse notoriamente – a no ser que sea una joven y bella dama de pelo blanco y ojos morados, quizás podría hacerte dudar si tiene belleza – hablo Kirika en un tono burlesco y a la vez endiablado con veneno.
- Si eso ocurriera, me alimentaria de una pequeña humana de pelo negro, suelen saber bastante bien las de ese tipo – y la respondió esta con el mismo veneno.
- ¡Dess! – Kirika se enojó e hizo amago de sacar su guadaña y clavársela en el cuello, pero a los pocos segundos se acordó que su hermana estaba en la misma sala y no sabía nada de Shirabe, algo que debía de mantenerse así si no quería problemas - me voy a dormir – dejo el vaso de mala manera sobre la mesita de café y desapareció rápido del salón, si se quedaba podría enfrentarse a la endemoniada peliceleste.
Maria se cruzó de brazos y miro de nuevo por la ventana – no la hagas caso, Kirika vive en una eterna adolescencia – dijo la pelirrosa ante el comportamiento de la rubia.
- Tranquila, nunca suelo escucharla - Cagliostro se tumbó en el sillón y se tapó los ojos con su brazo (Ya tengo bastante con lo mío como para tratar con crías…) suspiro internamente y se quedó en silencio en el sillón haciendo compañía a otra silenciosa pelirrosa.
Tokio, 3 de enero del 2440, en alguna parte de los barrios bajos de Tokio, 12:15 de la mañana del sábado.
Cagliostro iba caminando tan tranquila y despreocupada por el territorio vampírico, unos barrios que hace años se apoderaron estos seres como su territorio, si un humano pisaba aunque fuera de refilón la entrada al barrio se consideraba propiedad vampírica y no volvía a salir con vida de aquel sitio, lo mismo pasaba con cualquier otra especie, daba igual que fueran aliados o no, esa zona era solo para los vampiros y nadie era bienvenido.
- Si fuera por mí, limpiaba toda esta mugre en un solo día – dijo Cagliostro con desprecio mientras veía acercarse a ella un grupito de cuatro vampiros.
- ¡¿Qué hace un demonio en nuestro territorio?! – dijo uno de los vampiros
(Es la líder de ellos la que pide una audición conmigo, ¿Y se ponen tontos? Lo dicho, me los cargaba a todos…) bufo internamente – créeme que a mí tampoco me gusta estar aquí, me he duchado antes de salir y ahora tendré que hacerlo otra vez – siguió hablando con desprecio la diabla.
El vampiro que llevaba la voz cantante se acercó más de la cuenta a la demonia – yo podría ayudarte a limpiarte ricura – dijo el vampiro en un tono enfermizo y con los ojos llenos de lujuria.
(¡Tch! Asqueroso…) Cagliostro agarro con una mano del cuello al enfermo vampiro – no eres mi tipo – y con solo apretar un poco con sus endemoniadas uñas le arranco la cabeza tirándosela después a sus compañeros – y vosotros tampoco – aviso la demonia en un tono oscuro y perdiendo la paciencia.
El pequeño grupo de vampiros salieron corriendo atemorizados por sus vidas y dejando a la peliceleste con ganas de matarlos, pero su objetivo no era perseguir a una panda de descerebrados, sino reunirse con la líder de los vampiros y salir lo más pronto posible de aquel estercolero, al menos así era como la chica lo llamaba.
Cagliostro se limpió la sangre de las manos con un pañuelo y se metió en el único edificio que estaba limpio y brillante, la guarida de la líder de los vampiros, cuando Cagliostro entro pensaba que tendría que dar la vuelta por todo el edificio hasta encontrar a la mujer, pero sin embargo la líder la estaba esperando en la entrada.
- Parece que has tenido un pequeño accidente con uno de mis chicos – hablo una joven vampira con una sonrisa diablesca.
- Eso pare… - miro bien la figura que tenía enfrente - un momento, ¿Eres la líder? – pregunto Cagliostro sorprendida al ver a una joven vampira en vez de una vampira vieja de casi mil años.
La chica se encogió burlonamente de brazos - ¿Ves a alguien más? Cagliostro-san
Cagliostro busco con la mirada más presencias en aquella sala, pero no encontró a nadie, solo estaba ella con una fuertísima y joven vampira que tenía pinta de ser la líder.
- ¿Tan extraño es verme a mí?
- No, lo extraño es que la líder sea alguien joven, lo cual demuestra el poder de los vampiros… - sonrió diabólicamente – un nivel muy bajo – murmuro con malicia.
- La edad no hace al maestro, lo hacen sus acciones – sonrió igual de diabólica que Cagliostro – nadie mejor que un demonio puede saber eso
- Por eso mismo te lo decía, puedes ser fuerte, pero eres inexperta, sino explícame como se te ha escapado una simple rebelde, Millaarc Cranstoun – dijo una fría demonia leyendo el nombre de la vampira de la pantalla de su móvil, Natassja la paso la información sobre la líder, pero no la imagen…
- Llámame Millaarc, así suena mejor – respondió está completamente despreocupada.
- Como sea, estoy aquí por la rebelde, no para hablar ni hacer amigos
- Que pena, seguramente lo habríamos pasado bien - Millaarc fingió con gestos en su rostro estar dolida por las palabras de Cagliostro – sabes Cagliostro-san – se acercó a una taquilla y saco un folio junto a una foto – no debes menospreciar a esa simple rebelde – se acercó a Cagliostro – porque no es una simple vampira, es incluso más fuerte que yo y que muchísimos demonios juntos – y la ofreció que cogiera el folio con información de la chica junto a la foto de ella – su nombre es Yukine Chris, hija del anterior líder de los vampiros e hija de la única bruja negra que se mantuvo viva en el planeta, después del exterminio de los ángeles hacia los brujos hace 50 años – hizo una pequeña pausa para dejar que Cagliostro leyese bien el informe – eso transforma a Yukine Chris en la única vampira con magia negra de la historia de los vampiros – dijo Millaarc en un tono neutral y sin ninguna emoción mientras hablaba de Chris.
(Note algo extraño en ella, pero no me imaginaba que fuera eso) miro fijamente la foto de Chris pasando por completo del documento.
- Imagino que ahora podrás entender porque no puedo con ella – se alejó de Cagliostro y se apoyó sobre el mostrador de la entrada – he intentado de todo para matarla y no he podido, incluso intente la estrategia de engañarla a través de la seducción, mande a una de mis mejores vampiras, Tūmān Garie a que se hiciera pasar por una aliada y cuando se enamorase de ella y bajase la guardia, Garie la matase
- Claramente no funciono – dijo Cagliostro demasiado contenta sin apartar su mirada de la foto de Chris.
- No, claramente no, de hecho, me salió peor de lo que esperaba, Garie se enamoró de ella y no pudo ejecutar mi orden
Cagliostro frunció el ceño y aparto por fin su mirada de la foto de Chris, centrándola en la oscura figura de Millaarc – imagino que mataste a esa Garie, desacato tus ordenes, lo mínimo que merecía era la muerte
- No, Garie es una de mis mejores guerreras, pudo cometer un error, pero aprendió de ello y después de ser duramente castigada por mí se disculpó como debía, a quien hay que matar es a Yukine Chris, ella es el verdadero problema de todo esto, si llega a Saint-Germain o peor, a Sakurai Ryoko, podría vender nuestras formas de actuar y las vuestras también, incluso podrían usarla para llegar al infierno y atacaros sin que lo noteis
(Yo hubiera matado a esa Garie) - es un gran problema… - murmuro Cagliostro mirando de nuevo la foto de Chris.
- Así es Cagliostro-san, sin embargo, no es un problema que no se pueda solucionar – cruzo sus piernas y miro desde la distancia a la demonia – Yukine Chris puede que sea fuerte, pero no podría nunca contra un demonio que se regenera
- … - Cagliostro se guardó en un bolsillo la foto de Chris y miro el documento que le dio Millaarc – su padre era el antiguo líder, ¿Qué paso con él? – pregunto la demonia en un frio tono de voz.
Millaarc se llevó una mano a la barbilla - ¿Qué paso? – se quedó pensativa y después de unos segundos dibujo una cruel y burlesca sonrisa – no era un digno líder, quería que nos alimentásemos de sangre animal y que le jurásemos siempre lealtad a los humanos y los ángeles así que… - guardo silencio por unos segundos sin borrar aquella sonrisa – digamos que le jubile antes de tiempo
Cagliostro la miro de reojo – así que le mataste y ocupaste tu su lugar, ¿Sin que nadie rechistase?
- Elimine de mi camino a todo aquel que no estuviera de acuerdo o fuera una amenaza para mi
- Ya veo, una dictadura – respondió Cagliostro con bastante desinterés y siguiendo con la lectura del documento.
- Llámalo muestra de poder – respondió Millaarc en un tono burlón.
- ¿Qué fue de su madre? Era una poderosa bruja, ni siquiera una vampira de tanto poder como el tuyo podría con ella – alzo el documento y señalo con un dedo unos nombres.
- también murió por mi – respondió Millaarc demasiado contenta mientras se estiraba un poco sobre la mesa y sacaba de un cajón una botella llena de sangre.
- ¿Tan fácil era matar a un líder de los vampiros y a una bruja? Entonces no eran de tanto nivel.
- No la mate yo sola, tu señora me ayudo
- Claro, quien si no… - murmuro con sarcasmo la demonia al no caer en ese detalle.
- Le pedí a un demonio que le diera un mensaje a tu señora sobre una coalición con los vampiros y ella accedió a escucharme – abrió la botella y le ofreció desde lejos a la demonia, aunque esta lo denegó al momento – la explique lo que ganabais con nosotros de vuestro lado – dio un larguísimo trago a la botella bebiéndose casi la mitad en un solo trago – y lo acepto, lo único que fallaba en todo esto era el inútil líder que teníamos, el cual podía yo sola a excepción de su mujer, la única peligrosa de verdad era ella – movió sutilmente la botella como si se tratase de una copa de vino – así que se lo explique a Natassja-sama y ella me envió para ayudarme con mi plan a una maga hibrida llamada Carol Malus Dienheim, la ato con una mezcla de magia blanca y magia negra mientras dormía y luego yo la arranque el corazón y la cabeza.
(¿Carol? Es raro que Carol salga del infierno si no es por algo importante) - ¿Y esto lo sabe Yukine?
- Si, la envíe un mensaje explicándola con lujos de detalles como mate a su padre y como descuartice y arranque el corazón de su madre, para después servirlo como comida en el plato de la reina del infierno – bebió de un trago lo que quedaba en la botella – mi intención era enfurecerla y que viniera hacia a mí con la razón nublada por el odio, sin embargo… - tiro la botella de cristal contra la pared – lo único que conseguí fue un mensaje de un maldito emoticono con gafas de sol
(Eso es cruel hasta para mí y eso que el demonio soy yo…) Cagliostro doblo el documento y se lo guardo en el bolsillo trasero de su pantalón – ya he tenido suficiente, no me interesa vuestras peleas personales – hablo fríamente - ¿Tienes alguna idea de donde podría encontrarla?
- Es una chica impredecible y sin hogar, podrás encontrarla en cualquier callejón, aunque – miro hacia una ventana que estaba tapada por vigas de madera – es de día, seguramente estará alimentándose de alguna vaca o escondida en algún contenedor, si tienes suerte y la encuentras podrás matarla fácilmente, el sol nos hace mucho más débiles a los vampiros y ella al alimentarse de sangre animal es incluso más vulnerable… - murmuro mientras alargaba su mano derecha hacia el único rayo de sol que se colaba entre las vigas.
- Gracias por la poca ayuda… - dijo con sarcasmo la demonia y teletransportándose del lugar mientras la figura oscura de Millaarc se iluminaba en un intenso y maligno aurea morada.
Tokio, 3 de enero del 2440, hogar de Ryoko en el cielo, 12:00 de la mañana del sábado.
Una bellísima arcángel estaba limpiando con bastante cariño y cuidado el cuadro familiar donde aparecía ella con sus hijas y su protegida, ese cuadro solía limpiarlo cada 5 horas para evitar que cogiera cualquier tipo de polvo, era su preciado tesoro, la imagen de su familia, de la cual se dejaría la vida si tuviera que hacerlo con tal de que ellas vivieran, aunque la arcángel no podía pegar ojo desde que mando a la tierra a las 3 chiquillas, era reacia de mandarlas a algo tan peligroso como eso, pero sabía que no podía enviar a ningún ángel debido a los pocos efectivos que quedaban, la arcángel quería acabar ya con la guerra antes de quedarse sola con sus hijas en un mundo dominado por Natassja, demonios y vampiros chaqueteros, un mundo donde la humanidad solo podría perder y aunque no la importaba mucho esa especie, tenía 2 hijas y una ahijada que eran humanas, además de la palabra que le dio a Shirabe el día que la recogió, pero para cumplir esa palabra tenía primero que proteger a esa humanidad que poco la importaba, aunque tuviera que usar a sus propias hijas como armas, unas armas más que necesarias para ganar una guerra que estaba empezando a perder…
- Espero que tengas buenas noticias – dijo Ryoko sin darse la vuelta y pasando el trapo con delicadeza sobre el cristal del retrato familiar.
Saint-Germain apareció en mitad del salón y a la espalda de su madre – sobre las hijas de Natassja no he descubierto nada, los demonios que he atrapado preferían ser torturados y morir antes de hablar – dijo la joven ángel con cansancio.
- Tendremos que pasar al plan B
- ¿Acaso tenías un plan B?
- Tengo todo tipo de planes
- ¿Y porque no me lo has dicho antes? ¡Me has tenido dando vueltas como un pollo sin cabeza!
- Porque no te iba a gustar – respondió Ryoko tan tranquila y sonriente sin dejar de pasar el trapo por el cristal, lo estaba dejando más brillante que un diamante.
Saint-Germain suspiro notoriamente y se acercó al frigorífico – ya sabes que prefiero cualquier plan que no me guste antes que perder el tiempo – respondió entre suspiros mientras sacaba una manzana de la nevera.
- Entonces no te importara que te lo diga - Ryoko dejo el trapo encima de su hombro derecho y miro a tras luz el cuadro – sin embargo, te aviso de que no voy a aceptar un no por respuesta
- Como sea, dime – respondió Saint-Germain mientras lavaba la manzana.
- Que conste que te he avisado… - dejo el cuadro en su sitio y se giró hacia su hija – reúnete con Vanessa en la tierra y camuflaros las dos en el infierno
Le falto poco a Saint-Germain para atragantarse con su propia saliva - ¡¿Qué estás diciendo madre?! No tengo problemas en camuflarme en el infierno, ¡Pero no pienso ir con un ángel caído!
- Que curioso que me digas eso cuando… - frunció enojada el ceño – fuiste tu quien me pidió que la desterrase
- Eso… - miro hacia otro lado – eso fue por otras razones… - murmuro enojada al recordar el momento en que le pidió a su madre que echase del cielo a la que una vez fue su compañera de combate.
- Tienes dos opciones hija, una… - sus ojos cambiaron a un intenso dorado – haces lo que te he dicho sin rechistar o dos… - frunció más el ceño – me cuentas la verdadera razón del porque desterré a Vanessa
Saint-Germain miro su manzana y la apretó con sus dos manos – hare lo que me pides madre, bajare al infierno con ella y conseguiremos esa información – dijo Saint-Germain con la boca chica, no quería encontrarse con aquella chica, pero menos quería contarle a su madre la verdadera razón del porque la pidió que la echase del cielo.
(Este truco Siempre funciona) sonrió internamente – algún día tendrás que co… - volvió Ryoko rápidamente a su forma humana al ver como se abría un portal dorado provocado por esas capsulas que ella misma creo para sus tres niñas – ¿Are? Que poquito tiempo puedes estar sin mí, Kanade – dijo la bella arcángel lanzándose a abrazar del cuello a Kanade y a la vez cambiando drásticamente tanto de tema como de humor.
Saint-Germain se sentó de espaldas a ellas y se quedó mirando la manzana en silencio.
- Ryoko… sama… - dio varios golpecitos a los brazos de la castaña – no puedo… respirar…
- Ara ara, la emoción me ha podido – respondió una risueña Ryoko.
- Y la fuerza también… - murmuro Kanade recuperando el aliento
Ryoko rio notoriamente mientras se apoyaba en el respaldo del sillón – no puedo evitarlo, me cuesta estar lejos de vosotras… - busco con la mirada a sus otras dos hijas - ¿Has venido sola? – pregunto con decepción en su voz.
- Si, tuvimos una noche movidita así que preferí venir sola y dejar que Tsubasa y Shirabe descansasen, ya que esta noche volveríamos a salir a matar vampiros y demonios.
- ¿Pero están bien? – pregunto preocupada Ryoko.
- Si, no tienen ninguna herida ni nada raro, simplemente están algo cansadas, anoche matamos a varios demonios
El risueño rostro de Ryoko cambio a un semblante serio – ¿Qué os dije sobre los grupos de demonios?
- Eran de rango bajo, Tsubasa se cargó a cuatro en menos de 1 minuto, mientras que sean de rango bajo podremos con ellos, además que ahora contamos con un refuerzo de lujo y es precisamente la razón del porque estoy aquí Ryoko-sama – dijo una Kanade bastante seria mientras que desviaba de vez en cuando su mirada hacia la espalda de Saint-Germain.
-¿Refuerzo de lujo? Tienes mi atención querida, cuéntame – y otra vez cambio a su rostro risueño, la arcángel era bipolar…
- … - Saint-Germain seguía sin hablar, solo estaba mirando fijamente la manzana que al principio saco para comerse y ahora parecía más un trofeo que solo podía mirar.
- Ella es… - hizo una pequeña pausa temiendo por su vida - una vampira – soltó del tirón.
- …
- … - el semblante de Ryoko lo dijo todo, si no fuera Kanade la que estaba delante suya la habría matado ya, pero al tratarse de su ahijada la iba a dar una oportunidad de explicarse antes de castigarla.
(¿Esto es bueno o malo?) se preguntó Kanade al no ver reacción por parte de ninguna de las dos ángeles - … - no se atrevió a decir nada más por si acaso, se imaginaba que necesitaban un poco de tiempo para asimilar y lo mejor era no empeorarlo con sus palabras.
- Así que… - murmuro Ryoko en un tono tranquilo – una vampira – miro fijamente a Kanade – es vuestra aliada – Kanade asintió con el rostro - ¿Estas segura de que no es un truco? Los vampiros están ahora trabajando para Natassja, podría ser un truco de esa vampira obedeciendo a las órdenes de Natassja – comento la arcángel preocupada, si no entro en colera era porque hace unos años también tuvo a su favor a los vampiros, aunque si Kanade en vez de vampiro hubiera dicho demonio al igual otro gallo estaría cantando ahora mismo.
- Al principio también pensé eso a pesar de que me salvo dos veces la vida, una fue por un descuido mío y otra porque aparecieron dos demonias de una clase que nunca había visto en mi vida, la vampira recibió por mí un golpe que seguramente me habría matado y después no hizo ningún intento de atacarme ni a mí, ni a Shirabe, ella estaba bastante herida y si se hubiera alimentado de nosotras se habría curado, pero no lo hizo
(Interesante, en toda mi larga vida nunca había escuchado, ni visto a un vampiro que actuase tan desinteresadamente) - un acto noble para ser una vampira – respondió Ryoko pensativa, estaba intentando recordar algún vampiro que hubiera hecho lo mismo, pero no había ningún recuerdo ya que nuca había pasado algo así.
- Puede ser un truco, hacerse la buena y ganarse vuestra confianza, es un truco bastante usado Kanade, parece mentira que no caigáis tú y mis hermanas en ello - hablo por fin Saint-Germain, aunque su tono de voz era bastante distante.
Kanade frunció molesta el ceño y su furiosa mirada la poso de lleno en la espalda del ángel - ¿Un vampiro que usa ese truco puede entrar a una casa sellada por Ryoko-sama?
- No, no pue… espera – dejo la manzana a un lado y se giró rápidamente a mirar a la pelirroja - ¡¿Qué estas tratando de decir con esa pregunta?! ¡Es imposi…
- Lo he visto con mis propios ojos – señaló con sus dos manos sus orbes rojos – lo he visto y tus hermanas también, esa vampira esta ahora mismo desayunando sangre animal en casa – respondió Kanade en un tono ofendido.
Ryoko y Saint-Germain se miraron sorprendidas.
(Es la primera vez que un ser oscuro penetra mi magia, ni siquiera yo podría pasar a esa casa) - no puede ser… - murmuro Ryoko sorprendida.
- Imposible… - y Saint-Germain estaba igual que su madre.
- A mi también me pareció extraño, pero esa chica… - negó con la cabeza – no, Yukine Chris, entro sin ningún problema a la casa, nunca se ha alimentado de sangre humana y tampoco ha matado a nadie inocente
- …corazón noble… una vampira… - murmuro Saint-Germain mientras daba de nuevo la espalda da Kanade y se llevaba una mano al pecho (un vampiro, un ser que vive de la noche y de la oscuridad tiene un corazón noble mientras que yo no puedo ni pasar de la primera barrera…)
- ¿Has dicho Yukine Chris? - Ryoko frunció el ceño confundida al escuchar el nombre de la vampira.
- Si, así se llama, ¿Por qué?
- Su padre era el antiguo líder de los vampiros y su madre una poderosa bruja
- ¿Eso es… malo? – pregunto Kanade dirigiendo de nuevo su mirada a Ryoko.
- No, al revés, su padre fue el que hizo el pacto conmigo hasta que una joven vampira llamada Millaarc le traiciono haciendo un pacto con Natassja, esta chica podría… – se quedó pensativa por unos segundos - me gustaría verla en persona antes de decidir nada – dijo una seria Ryoko cambiando por completo la frase que tenía pensado decir.
- Ryoko-sama, ella no es ma…
- Tráemela Kanade, quiero asegurarme con mis propios ojos de lo que estás diciendo, podéis acompañarla para quedaros más tranquilas, pero tráemela esta misma noche
(Sabía que esto iba a suceder…) suspiro la pelirroja notoriamente – esta noche vendré con ella Ryoko-sama – respondió Kanade algo desanimada, no quería exponer tan pronto a la vampira, pero sabía que si la ocultaban de Ryoko y esta se enteraba por terceras personas seria muchísimo peor para las cuatro.
- A las 22:30 os quiero aquí como un reloj – se acercó a Kanade – y dile que no se alimente de nada – la dijo dándola un pequeño beso en la frente y sacando sus alas para desaparecer a los pocos segundos del salón.
Kanade resoplo – no sé cómo lo hace para hablarme enojada y a la misma vez cariñosa - dijo Kanade medio sonriente al saber que seguía viva y de una pieza, aunque cada día que pasaba menos entendía al arcángel.
- Misterios de madre – respondió Saint-Germain dejando la manzana en la mesa y levantándose de ella.
- Será de familia… - murmuro Kanade mirando enojada a la bella ángel.
- Será… – sacos sus alas doradas – tengo cosas que hacer, ten cuidado ahí ab…
Kanade sujeto rápidamente su brazo izquierdo impidiendo que esta huyera del lugar – hasta cuando vas a seguir evitándome – no la estaba preguntando.
- ¿Qué tal vas con mi hermana? – respondió esta sin mirarla.
- Bien, seguimos siendo buenas amigas, gracias por preguntar – respondió la pelirroja con sarcasmo – ahora te toca a ti responderme
- Tengo un trabajo importante que hacer – miro de reojo la mano que sujetaba su brazo – así que suéltame, Amou Kanade – aviso fríamente la chica de pelo verdoso.
- ¿Cómo de importante es eso? – se movió hábilmente colocándose enfrente de Saint-Germain y sin soltar el brazo de esta - ¿Tanto como para evitar una charla de 2 minutos? – la pregunto en un tono desafiante mientras la arrinconaba contra la mesa.
- … - dirijo sus enojados orbes azules al desafiante rostro de la pelirroja – más importante que tu – respondió fríamente y sin pensárselo ni dos segundos, aunque en el momento en que vio los serios orbes rojos de Kanade cambiar a unos dolidos se arrepintió de sus palabras.
- típica respuesta tuya… - soltó el brazo de Saint-Germain y agacho el rostro ocultando sus orbes rubís entre la sombra de su flequillo – empieza a cambiar de frase, porque ya cansa – saco la capsula dorada – espero que te vaya bien en ese asunto tan importante – doblo la capsula y desapareció sin darle tiempo a Saint-Germain de decir nada, aunque tampoco es que hiciera amago, solo se quedó en silencio y mirando hacia otro lado mientras hablaba la pelirroja y luego se marchaba con ese tono dolido.
Tokio, 3 de enero del 2440, gimnasio abandonado, 16:00 de la tarde del sábado.
Una pelirrosa estaba vestida con ropa de deporte negra y esperando pacientemente apoyada en unas espalderas a que cierta peliazul hiciera su magistral aparición…
(Esta mañana…) cerro con tranquilidad los ojos (esos cuerpos estaban cortados por una espada mágica y viendo las coincidencias, diría que es de ella, sin embargo…) apoyo un pie en la espaldera (eran cuatro demonios contra una simple humana…) negó con la cabeza – ella no es simple… - murmuro con media sonrisa mientras escuchaba el motor de una moto apagarse – es especial… - murmuro abriendo los ojos y mirando directamente a la puerta de entrada al salón donde estaba.
Pasaron casi 30 segundos desde que Maria miro fijamente la puerta cuando al fin se abrió, apareciendo quien esperaba ella que fuera, la peliazul que no conseguía sacar de su mente…
Tsubasa agarro el pomo de la puerta y se quedó unos segundos debatiéndose entre abrirla o salir corriendo (¿Por qué estoy dudando ahora que estoy aquí?) suspiro con cansancio y giro el pomo abriendo lentamente la puerta, Tsubasa alzo su rostro y se topó con los tranquilos y preciosos ojos turquesas de aquella misteriosa demonia.
- Puntual – hablo Maria mirando el reloj que estaba encima de la puerta.
(Claro, no iba a faltar a su palabra…) Tsubasa entro a la sala y cerro de un portazo la puerta – antes de empezar – se quitó el abrigo y lo dejo en el suelo junto al casco de la moto – me gustaría hacer otro trato contigo, tu impusiste uno conmigo anoche, ahora lo impongo yo – se paró en mitad de la sala y miro desafiantemente a la pelirrosa – además me parece justo siendo yo la especie débil
(Tu tienes de débil lo que yo de ángel) - un trato no se impone, se acepta – respondió Maria con media sonrisa.
- No si es con chantaje como el tuyo
- Buen punto – la sonrisa de Maria no se borró de su rostro, Tsubasa se la había devuelto.
Tsubasa se cruzó de brazos – me gustaría preguntarte un par de cosas, pero sé que no me las vas a responder, por eso mismo… - (Puede que me arrepienta de esto, pero no me queda de otra…) - será mutuo, yo respondo tus dudas y tú las mías
(Que atrevida) la sonrisa de Maria se amplió aún más – me parece un buen trato, sin embargo, ¿Cómo sé que me dirías la verdad?
- ¿Cómo lo sabría yo también? El demonio aquí eres tú, no yo
(Esta chica… me va a volver loca…) - …
- …
Maria y Tsubasa se miraron desafiantemente y sin pestañear durante varios segundos en un silencio sepulcral, las dos tenían sus razones para desconfiar, pero sin embargo las dos tenían también sus razones para intentar confiar en la otra, tanto Maria como Tsubasa tenían la misma pelea interna, una pelea donde solo un sentimiento era mutuo, aunque no lo supieran todavía.
Maria soltó un pequeño suspiro – está bien – hablo primero ella rompiendo al fin ese contacto visual que mantuvieron durante bastantes segundos – pero cambiemos un poco las normas de ese trato
- ¿Qué quieres decir con eso? – pregunto desconfiada la peliazul.
Maria se quitó de su apoyo y se acercó a un banco donde había preparado armas de madera – las preguntas se harán mientras entrenamos y serán todos los días – sonrió pícaramente mientras cogía una espada – así nos conocemos mejor – la dijo en un tono suave y lanzándola una espada de madera
(¿Todos los días? Ni que tuviera tantas preguntas que hacerla…) cogió la espada al vuelo (además, tampoco quiero conocerla, no sería bueno encariñarme con un demonio, por muy honesta que parezca…) se colocó en pose de pelea – de acuerdo, trato hecho – respondió impulsivamente Tsubasa a pesar de pensar todo lo contrario.
Maria cogió otra espada de madera y sonriendo se lanzó a por la peliazul que la paro en el momento con una buena defensa y anteponiendo la espada por delante - ¿Cómo te llamas? – pregunto Maria manteniéndose en el aire.
(¿Quién dijo que empezaba ella?) - Kazanari Tsubasa – cogió impulso y lanzo a Maria unos metros lejos de ella.
(Tsubasa, bonito nombre) sonrió – Eve Cadenzavna Maria – se inclinó un poco en forma de reverencia – un placer… - alzo su mirada directa a los ojos de la peliazul – Tsubasa – la llamo en un tono bastante suave que erizo por completo la piel de Tsubasa.
(Esa forma de decir mi nombre…) se sonrojo levemente (¡No pienses en eso Tsubasa!) lanzo la espada a Maria y corrió velozmente mientras la espada seguía su curso hacia el rostro de Maria – me toca a mi
Maria paro con una mano la espada – ese ataque ha sido estup… - pero no pudo parar la rodilla de Tsubasa que se estampo en el centro de su espalda (¿Me ha pillado?) sonrió de nuevo mientras caía al suelo de rodillas, Tsubasa la dio con todas sus ganas.
- ¿Conoces a todos los demonios del infierno? – pregunto la peliazul mientras se agachaba y cogía la espada de madera del suelo.
- ¿Qué pregunta es esa? – pregunto decepcionada.
- Responde
Gruño Maria notoriamente, se esperaba otro tipo de pregunta - sí, puedo decirte quien es quien si me enseñas una foto o me dices su nombre – respondió Maria en un tono indiferente.
- Entonces, ¿Sab… - paro rápidamente y sujetando fuertemente con sus dos manos la espada de un veloz y traicionero ataque de la pelirrosa.
- No tan rápido, me toca a mí – tiro su espada y se teletransporto quedándose detrás de Tsubasa - ¿Cómo has eliminado tu sola a cuatro demonios en una sola noche? – pregunto Maria mientras agarraba por la espalda los brazos de Tsubasa y la inmovilizaba.
- No sé de qué me hablas – saco fuerzas de donde pudo y lanzo un fuerte cabezazo a la barbilla de la pelirrosa, que por inercia soltó por unos segundos los brazos de Tsubasa, la cual aprovecho y con sus piernas tiro de nuevo al suelo a Maria y se puso encima de ella apuntándola con la espada de madera – si el arma fuera de verdad y no de madera, ya estarías muerta – dijo Tsubasa en un tono victorioso
- No tan rápido princesa guerrera, solo estoy tanteando el terreno… - agarro de las muñecas a Tsubasa y sus ojos cambiaron a su forma demoniaca – porque si quisiera ponerme seria – sus dientes se volvieron más afilados y de un solo y brusco movimiento empotro a Tsubasa contra el suelo y se colocó ella encima de la peliazul, inmovilizándola completamente – ya estarías muerta – la respondió ahora ella en un tono victorioso y mirándola fijamente con sus ojos demoniacos reluciendo por la luz solar que se colaba de las ventanas.
(Incluso así, sus ojos son preciosos, en vez de darme miedo… me dan…) sintió como su corazón se empezaba a acelerar más de la cuenta - … - se quedó sin palabras al tenerla tan cerquita de ella, estaba arrinconada y sin poder ni mover el dedo de un pie, pero increíblemente, no sentía miedo, ni sentía peligrar su vida.
- No tienes por qué mentirme – volvió a su forma humana, aunque no soltó las muñecas de la peliazul y tampoco se quitó de encima de ella – esta mañana he estado en la playa de Isshiki y he visto a cuatro demonios cortados y a la vez quemados limpiamente, eso solo podría haberlo hecho tu espada
Tsubasa desvío su rostro – puede haber más armas como la mía
- No, cada arma mágica es única, si existe una espada que se imbuye en fuego fatuo no puede existir otra igual, en eso… - achico sus ojos mirando penetrantemente los orbes azules de Tsubasa – no puedes engañar a un demonio – dijo mientras sacaba su arma mágica y la incrustaba en el suelo.
- … - Tsubasa prefirió guardar silencio antes que delatarse, es verdad que no podía engañar a un demonio respecto a un tema mágico, pero si podía esquivar el tema con el silencio.
- ¿A qué temes? Tenemos un trato, no pienso decírselo a nadie, de hecho, he tirado esos cuerpos a un volcán en el infierno para eliminar cualquier rastro
Tsubasa frunció el ceño - ¿Por qué has hecho eso? – pregunto confundida y sin mirarla todavía.
- Ya te lo he dicho, hicimos un trato anoche, simplemente lo estoy cumpliendo, lo único que quiero a cambio es sinceridad, dime Tsubasa – volvió a pronunciar suavemente su nombre - ¿De verdad los has matado tu sola? – la pregunto en un tono suave.
Tsubasa giro su rostro y miro al fin a esos serios y penetrantes orbes turquesas que pacientemente la miraban y esperaban una sincera respuesta (¿Por qué? ¿Por qué siento que me puedo fiar de ella si es un demonio?) suspiro con cansancio y bajo su guardia – fui yo sola, esos demonios no fueron nada para mí, los mate y deje sus cuerpos ahí haciendo creer que fueron los ángeles o cualquier otra criatura, nadie sospecharía nunca de un humano – confeso Tsubasa con resignación, cuando miraba los ojos de la demonia se sentía completamente desnuda, sentía como si Maria pudiese saber que estaba pensando solo con mirarla.
- ¿Por qué harías algo como eso? Es bastante peligroso si descubren que ha sido obra de un humano y peor aún si descubren que ese humano tiene un arma mágica
- Tu lo has descubierto, ¿Estoy ahora en peligro? Maria – pronuncio por primera vez el nombre de esta en un tono suave y a la misma vez desafiante.
(Creo…) Maria noto como si su corazón se parase de golpe al escuchar su nombre dicho de esa manera por la voz de Tsubasa (que soy yo quien está en peligro…) soltó las muñecas de Tsubasa y apoyo sus manos en el suelo entre el hueco del cuello de Tsubasa – no… no lo estas… - murmuro en un tono ronco de voz.
(Quizás no sea una locura que sea como Yukine, no me ataca, es honesta y… me siento segura con ella…) - Maria… - susurro bajito llamando la atención de la pelirrosa – tu… ¿podrías entrar en un edificio hechizado? – pregunto con una firme voz la peliazul.
- No – y respondió esta con toda la sinceridad del mundo.
- ¿No? Pero si n…
- ¿No te ataco? ¿Soy distinta? Mi personalidad no tiene nada que ver con lo que en verdad soy, he matado y me he alimentado de humanos… - miro hacia otro lado y se quitó de encima de Tsubasa sentándose en el suelo y a la izquierda de ella – aunque no me guste… - murmuro con desprecio hacia sí misma, odiaba con toda su alma esa parte de ella.
Tsubasa se reincorporo sentándose enfrente de Maria - ¿Entonces porque eres así? Eres tan… tan… - gruño notoriamente al no poder encasillar a la pelirrosa - ¡Tan distinta que no puedo siquiera intentar matarte! – dijo en un tono frustrado de voz.
Maria sonrió ante la reacción y las palabras de Tsubasa – en realidad no soy así, esta es la primera vez que actuó así con un humano
- Si te soy sincera – se arrastró sin levantarse del suelo hasta colocarse a la derecha de Maria - yo también es la primera vez que actuó así con un demonio
- La primera vez para las dos… - se rio notoriamente Maria – suena bien – murmuro bajito mientras miraba de reojo a una peliazul que tenía la mirada fija en el casco de su moto.
- ¿Por qué crees que estamos actuando tan distinto? – pregunto en un murmuro Tsubasa, estaba perdida no solo con sus sentimientos, si no con la propia diabla, no sabía que la pasaba consigo misma, no sabía que la pasaba con esa chica y mucho menos sabia poner nombre a nada de lo que sabía que estaba sintiendo desde el primer segundo en que cruzaron miradas, Tsubasa era una autentica guerrera en el campo de batalla, pero en otros temas era una completa inexperta y andaba bastante perdida como era el caso de ahora.
Maria cerro los ojos mientras dejaba salir su aurea demoniaca, una aurea que usaba para detectar los sentimientos de sus víctimas – puede que… - se mantuvo en silencio (dos fuertes latidos, uno el mío y el otro…) sonrió con malicia – necesitemos conocernos más para saber la verdadera razón
- Puede que tengas razón… - bajo con disimulo su mirada a su pecho (necesito salir de aquí y despejarme o me voy a volver loca) suspiro internamente e hizo amago de levantarse, pero Maria la sujeto con delicadeza de la mano derecha.
(Tu corazón va al mismo son que el mío, parece como si sintiéramos las dos lo mismo…) - ¿Ocurre algo?
- No, solo… necesito irme, tengo… - se aclaró la garganta ya que su voz salía a trompicones – creo que me he hecho algo de daño en la espalda, necesito descansar y así maña…
- Te puedo curar, ha sido mi culpa por haberte tirado tan fuerte así qu…
- No creo que tenga cura – dijo rápidamente Tsubasa soltándose sutilmente del agarre de Maria y levantándose del suelo.
(Ya veo, no te refieres a ningún golpe) Maria no escondió su sonrisa – está bien, entonces nos vemos mañana, Tsubasa – la llamo tierna y suavemente notando como dejo de latir de golpe el corazón de la peliazul.
Tsubasa se dirigió como un robot hacia donde dejo sus pertenencias y las cogió mientras miraba de reojo a la pelirrosa que no paraba de mirarla desde su cómodo asiento.
Maria alzo una mano en forma de despedida – ten cuidado a la vuelta – y la hablo en un pícaro tono de voz, la estaba empezando a gustar demasiado las reacciones de Tsubasa.
(Ahora mismo, si podría lanzarla un puñal a la cabeza…) pensó Tsubasa abriendo la puerta del gimnasio, aunque antes de salir se acordó de lo que de verdad quería preguntar a la pelirrosa y era su verdadero motivo de su presencia el día de hoy - Maria, necesito preguntarte algo importante – dijo la peliazul bastante seria y cerrando de nuevo la puerta.
- Guárdatelo para mañana, incluso dejo que empieces tú – la respondió en un eje burlón, estaba de muy buen humor.
- Por favor – respondió Tsubasa en un tono casi suplicante y con ojos de cordero degollado.
(Ahora es a mí a quien se le ha parado el corazón…) - de acuerdo, dime – y no dudo está en ceder rápidamente ante ese tono suplicante de Tsubasa, sin Maria darse ni cuenta, dejo expuesta una gran debilidad ante Tsubasa, con solo suplicarla un poco o con ponerla un par de ojitos cedería en menos de dos segundos.
- Necesito que me informes sobre una pequeña demonia, esa chica ha tenido contacto con mi hermana pequeña y me preocupa que no sea… - pensó durante unos segundos la palabra adecuada para describir lo que en verdad quería decir – de fiar y vaya a usar la inocencia de mi hermana, de hecho me ha dicho que se ha enamorado a primera vista - hablo Tsubasa apoyándose en la puerta y suspirando con cansancio al recordar las palabras de Shirabe, todavía la entraba flojera de solo pensarlo y eso que ella estaba sintiendo algo parecido o igual por una demonia, aunque no quisiera todavía ni pensarlo.
Maria se quedó pensativa por unos segundos (si es su hermana, quizás…) - ¿También usa armas mágicas como tú? – Tsubasa asintió con la cabeza - ¿Y tiene el mismo entrenamiento?
- El mismo
(Tsubasa tuvo suerte conmigo porque no le diré nada a mama, pero su hermana… tengo que dar con esa demonia) Maria se quedó pensativa durante unos segundos - ¿Conoces su nombre? Podría averiguarte algo sobre esa chica y mañana lo tendrías.
- Se llama Akatsuki Kirika y por lo que me dijo Yuk… - (Espera Tsubasa, Yukine es una rebelde y está en busca y captura por los demonios, Maria es distinta conmigo, pero lo dudo que lo sea con Yukine…) - me dijo una amiga de la familia que anoche acompañaba a mi hermana, de que esa Akatsuki Kirika iba acompañada de una tal Cagliostro que lucho contra ella y contra otro familiar mío.
(Conque ningún problema eh, las voy a matar nada más que llegue a casa…) Mariainternamente se llenó de oscuridad, aunque por fuera estaba sonriendo tranquilamente - ¿Están las 3 bien?
- Si, aunque una de ellas recibió un golpe bastante fuerte, pero están bien, la que me preocupa es la pequeña, mi hermana Shirabe, dice que cree que se ha enamorado de Akatsuki y yo no me fio
(Lógico, Kirika es una cabeza hueca, si yo fuera Tsubasa tampoco me fiaría…) - Tsubasa – se levantó lentamente del suelo – lo siento – dijo haciendo una pequeña reverencia.
- ¿Por qué te disculpas? Tú no tienes la culpa, de hecho, sucedió en el mismo momento en el que nosotras estábamos enfrentándonos anoche
- Me disculpo porque… - se reincorporo y desvío su rostro – es mi hermana, Akatsuki Kirika es mi descerebrada hermana y Cagliostro es… una amiga de la infancia
- ¡¿Tu hermana?! ¡Esto no puede ser cierto! ¡Tengo que estar en una maldita pesadilla! – Tsubasa entro en pánico y se froto varias veces el rostro con sus dos manos porque no podía creerse lo que estaba escuchando, ya no sabía si era cosa de una enorme broma del destino o había algo más.
- Antes de que entres aún más en colera, no, no tengo nada que ver y no sabía nada de esto hasta que me lo has dicho
- Hablas en serio o…
- No estoy bromeando, ni te estoy mintiendo, ninguna de ellas me conto nada sobre lo que hicieron anoche y tampoco sabía nada de que había más humanas con armas mágicas – respondió una seria Maria aguantando el malestar que tenía con su hermana y la peliceleste.
- … - Tsubasa miro en silencio a Maria buscando alguna prueba de que la estaba mintiendo, pero cuanto más la miraba, más la creía - entonces, ¿Akatsuki es como tú? – (si es como Maria entonces puedo quedarme algo más tranquila, puede que sea un demonio, pero Maria es completamente distinta, si Akatsuki es así, solo tendría que preocuparme de madre y de Saint-Germain)
- No, no es como yo, ella es impulsiva, inmadura, rebelde y bastante descerebrada – hablo Maria con demasiada sinceridad y sin dejarse llevar por su malestar con su hermana, ni había dicho ninguna mentira.
(Menos mal que es su hermana…) pensó la peliazul ante tanta sinceridad y palabras bonitas que tenía Maria dedicadas hacia su hermana.
- Sin embargo, tu hermana está viva, lo que significa que es importante para Kirika, mi hermana puede tener más puntos negativos que positivos, pero no es mala chica – suspiro y miro a Tsubasa fijamente – es un demonio y entiendo que tengas tus dudas, pero si tu hermana no está herida o muerta después de haberse enfrentado a Kirika, eso es porque quizás Kirika haya sentido lo mismo que tu hermana – (y eso me preocupa, mama no aceptaría eso y mucho menos los ángeles si se enteran, tanto Kirika como su hermana tendrían un gran problema…)
- Puede ser… - se quedó unos segundos pensativa (ahora que lo pienso bien, puedo juzgarla en persona) - ¡Tengo una idea! - miro con brillito en los ojos a la pelirrosa – trae esta noche a tu hermana a este lugar y yo traeré a la mía – se puso el casco de su moto – así poder juzgar con mis propios ojos a tu hermana y tú a la mía – abrió la puerta – a la 1:30 estaremos aquí – dijo más animada y saliendo de la sala, esa idea se le ocurrió de la nada, sabía que si le preguntaba a Shirabe escondería lo máximo posible a la demonia de ella y de esta manera Maria se la pondría en bandeja aunque tuviera que poner a Shirabe enfrente de la pelirrosa, una pelirrosa que estaba más que convencida en qué corría más peligro Kirika con ella que Shirabe con Maria…
Maria se quedó en shock unos segundos hasta que proceso las palabras de Tsubasa – al final… - se levantó del suelo - tendré que agradecer a Kirika su estupidez - murmuro Maria acercándose a la ventana y viendo como Tsubasa salía del gimnasio y se acercaba a su moto – nos vemos esta noche, Tsubasa – dijo en un tono suave y teletransportándose del lugar, normalmente estaría entrenando todo el día, pero desde que vio anoche a Tsubasa y la iba conociendo aún más, solo se pasaba por la mente entrenar con ella.
Tokio, 3 de enero del 2440, área deportiva, 16:00 de la tarde del sábado.
Kirika se encontraba en el mismo lugar donde anoche acordó encontrase con Shirabe, la rubia no paraba de dar vueltas sobre la misma farola de los nervios que sentía y encima para empeorarlo su subconsciente no ayudaba tampoco a tranquilizarla, ya que cuando paraba quieta recordaba esa carilla de porcelana de la morena y cuanto se arrepentía de no poder haber hablado más con ella o al menos de haberla pedido el número de móvil y así mantenerse constantemente en contacto.
- ¿aparecerá? – se preguntó sin parar de dar vueltas a la farola – no la haría daño, pero supongo que no se puede fiar de mí, soy un demonio y ella… - una dulce y divina voz para sus oídos se escuchó a su espalda haciendo que la rubia parase en su particular circuito y que sus dudas muriesen en el momento.
- ¿Kiri-chan? – dijo dudosa Shirabe al ver a la rubia bastante nerviosa.
Kirika se dio la vuelta con unos ojos brillantes y con una enorme sonrisa en su rostro – ¡Shira… - su sonrisa desapareció y saco rápidamente su guadaña apuntando directamente a la garganta de la vampira que acompaña a la morena - ¿Qué haces aquí? – dijo enojada y apunto de echar espuma por la boca, no estaba enojada con Shirabe, sino con aquella vampira que se había tomado la libertad de seguir a la morena, o al menos eso es lo que creía la rubia.
(¿Por qué siempre debo tener algo afilado en mi garganta?) se preguntó la vampira al tener un constante déjà vu.
Shirabe puso con cuidado una mano encima de la afilada hoja – tranquila Kiri-chan, Chris-sempai está aquí porque no hemos tenido más opción, mi hermana nos ha obligado – hablo en un tono suave la morena.
- Tranquila cachorro, que si fuera por mi estaría en casa vagueando en vez de debilitarme bajo el sol – respondió Chris a la defensiva pero añadiendo un tono burlón.
- ¿Tu hermana? ¿Es la pelirroja de ayer? – pregunto Kirika sin bajar la guadaña, por alguna razón cogió manía a Chris.
- Ojalá, Kanade-sempai es mucho más simpática y m… - Shirabe tapo con su otra mano la boca de Chris.
- Kanade-sempai es una amiga de la familia
- ¿Y qué haces con este bicho?
- ¡Oye! – se sintió ofendida la vampira.
- Acaso… - apretó con más fuerza el mango de su guadaña – ella es tu…
(Celos eh, al final va a merecer la pena el venir en pleno apogeo del sol) sonrió malévolamente la peliblanca y agarro a Shirabe por la cintura – su fiel y buena amiga íntima, ¿Verdad preciosa? – dijo Chris a la pequeña sacándola los colores mientras la daba un pequeño beso en la mejilla.
Shirabe noto como una mala vena en la frente se le hinchaba y mando volando a la vampira con uno de sus yo-yos – no somos nada Kiri-chan – dijo Shirabe guardando tranquilamente su arma, había visto las intenciones de Chris, usarla para molestar a Kirika y de paso a ella también.
(¡Dess! La ha noqueado de un solo golpe) sonrió de nuevo ampliamente (¿Dónde has estado escondida todo este tiempo Shirabe?) guardo su guadaña al ver a la vampira completamente K.O. en el suelo – hay una playa cerca de aquí donde podríamos estar más tranquilas y hablar mejor – dijo Kirika en una suave voz y acercándose a la morena.
Shirabe miro a sus alrededores – mejor, aquí hay mucho bullicio
- Dess – respondió emocionada y sujetando la mano de Shirabe – entonces vamos, sujétate bien porque voy a teletransp… - noto que alguien la sujetaba del otro brazo y cuando miro, ahí estaba de nuevo Chris.
- Lo siento pequeña, pero o me llevas contigo o ella no va a ninguna parte
Kirika la gruño, pero una mirada de Shirabe fue suficiente como para aceptar a regañadientes llevarse la maleta extra - es la primera vez que uso mi teletransportación con más de una persona, así que esperad algún fallo de cálculo o incluso algo peor – dijo Kirika demasiado tranquila después de soltar una bomba como esa.
- ¡¿Eeeh?! – respondieron a la vez Shirabe y Chris, a las cuales no las dieron ni tiempo a soltarse cuando Kirika se teletransporto, acabando como ella dijo, con un gran fallo de cálculo.
En vez de aparecer en la arena de la playa aparecieron en el aire y justo encima del mar, las tres chicas cayeron al interior del agua mientras que la rubia no paraba de reír, no se podía negar que la diablilla lo había avisado…
- ¡Kiri-chan eso se dice antes! – hablo la morena con un puchero
- Dije que podría haber algún fallo – respondió Kirika en su defensa.
- Esto es peor que un fallo Kiri-chan – dijo Shirabe en un tono de voz siniestro, odiaba el agua, pero más aun mojarse con la ropa puesta.
- …odio el agua… - bufaba Chris como si fuera un gato dentro de una bañera…
Kirika se rio interiormente ante las reacciones de esas dos, pero en especial de Shirabe que se apoyaba en la espalda de Chris para evitar mojarse más de lo que ya estaba, una acción que puso bastante celosa a Kirika.
La rubia se acercó nadando hacia las dos chicas y agarro de la mano a Shirabe – ya te ayudo yo Shirabe – dijo en un tono cariñoso y teletransportándose con ella hacia la orilla de la playa, dejando solo a Chris en mitad del mar…
- Gracias Kiri-chan, aunque… - señalo a la vampira que parecía un gato - ¿Podrías hacer lo mismo con Chris-sempai? – pregunto la morena en un tono cariño que dejo embobada a la demonia, la cual rápidamente acepto aun no queriendo ayudar a la vampira, haría cualquier cosa con tal de contentar a Shirabe.
Kirika se teletransporto y agarro del cuello de la camisa a Chris, volviéndose a teletransportar con ella, aunque a esta la dejo caer desde la altura en vez de dejarla con suavidad y delicadeza sobre la arena como hizo con Shirabe.
- Gracias, casi me parto un hueso del culo – hablo Chris con sarcasmo hacia la pequeña demonia.
- … - Kirika la bufo y se acercó rápidamente donde estaba Shirabe resguardándose del frio invierno.
Shirabe se acercó a una enorme palmera donde se quitó su abrigo y casi toda su ropa a excepción de la ropa interior y la dejo sobre la arena y bajo el sol para que así se secara antes, bien era cierto que era invierno y corría el riesgo de pillar una pulmonía o algo peor si andaba en ropa interior, pero peor sería si se mantenía con la ropa mojada mientras que el frio viento de invierno azuzaba con potencia sobre su pequeño cuerpo, la morena no tuvo ningún pudor en medio desnudarse enfrente de las dos muchachas, para Shirabe no era algo provocativa su acción, sino era obligatoria si no quería coger una grave pulmonía.
(¡¿Acaso no tiene vergüenza?! Menos mal que he venido con ella) suspiro con cansancio la vampira, desde luego iba a tener mucho trabajo con Shirabe.
- ¡Shi-Shirabe! – fue la única palabra que salió de la boca de Kirika al ver en ropa interior a Shirabe mientras que a la vez soltaba sus coletas y dejaba ondear su larga melena morena al viento, una imagen sin duda que guardaría Kirika en sus retinas hasta el fin de sus días.
- Rápido Kiri-chan, quítate la ropa antes de que pesques un resfriado, tú también deberías de hacer lo mismo Chris-sempai – hablo rápidamente Shirabe en un tono de preocupación mientras ondeaba su cabello con sus manos, Shirabe seguía sin saber que esa simple acción estaba matando lentamente a Kirika.
- Tranquila, los demonios y los vampiros no nos resfriamos – dijo Chris mientras tiraba una toalla que recién había robado a una pareja y se la lanzaba a Shirabe para que esta se tapase, aunque la morena lo uso para secarse el cabello en vez de tapar su cuerpo mojado…
(Hoy es mi día de suerte) Kirika sonrió demasiado feliz y se puso a desabrocharse su abrigo mientras no despegaba en ningún momento sus orbes del cuerpo de Shirabe - creo que… no es mala idea quitarse la ropa y darnos mutuamente calor con…
- ¡Santo cielo! ¡Tapate de una vez! - Chris se acercó rápidamente a Shirabe y cogió la toalla tapando rápidamente el cuerpo de la pequeña, salió su lado protector al notar la picardía de la rubia.
- Estas empezando a molestarme, murciélago – le hablo Kirika con una vena en la sien que se hacía de notar.
- Y tú vas demasiado rápido pequeño caniche rabioso – respondió Chris con desprecio, odiaba con toda su alma ese maldito dicho con los vampiros y los murciélagos.
Los ojos de Kirika cambiaron a su forma demoniaca al igual que los de Chris a su forma vampírica, era un secreto a voces el odio que se procesaban estas dos, la demonia porque quería estar lo más cerca posible de Shirabe sin intermediarios de por medio y la vampira porque veía a Shirabe como una hermana pequeña a la que debía cuidar con su propia vida.
Shirabe cogió asiento bajo la sombra de la gran palmera mientras se arropaba con la toalla que Chris la trajo – dejad de discutir y venid aquí – hablo Shirabe en un tono tranquilo, pero con autoridad en su voz.
Kirika y Chris se bufaron mutuamente, pero acataron sin rechistar a Shirabe, se acercaron a ella y cada una se puso a un lado de la morena, dejando a esta entre medias de las dos.
- Nee Shirabe, ¿Podemos compartir toalla? Noto algo de frio – hablo la rubia en un tono malicioso.
Shirabe miro de reojo a la picarona rubia y sonrió – no te hace falta Kiri-chan, ya tienes la ropa seca – aunque esta no era idiota, podía intuir las intenciones ocultas de la rubia.
- … - Kirika bajo su mirada hacia su ropa y verifico lo que Shirabe la decía, en el momento en que saco su lado demoniaco se secó toda su ropa debido al calor que desprendía cuando se transformaba, Kirika maldijo por primera vez a su propia especie.
- Buen intento – respondió Chris acurrucándose al cuerpo de Shirabe mientras miraba desafiantemente a la rubia, Chris se olía que Kirika sentía celos y quiso provocarla un poco más, aunque de momento no simpatizaba con ella, no significaba que no disfrutase al chincharla.
(Espero que no tarde mucho Cagliostro en matarte…) pensó Kirika mirando con rabia a la traviesa vampira, esta por su parte si sentía de momento odio hacia la mayor.
(Que vistas más bonitas) pensó una seria Shirabe mirando con melancolía el mar y pasando de la incómoda situación entre Chris y Kirika, para los rosados orbes de Shirabe esas vistas eran demasiado hermosas para estar en medio de un planeta en guerra.
- Nee Shirabe – hablo Kirika rompiendo el pequeño silencio que se acomodó entre las tres que miraban el mismo escenario – sé que no es de mi incumbencia y no estas obligada a decírmelo, pero… ¿Por qué unas humanas están con una vampira y tenéis armas mágicas? Es la primera vez que lo veo, además se de primera mano – saco su guadaña y la clavo en la arena – que estas armas solo la pueden tener los ángeles, demonios, magos y brujos, pero todos los brujos y magos fueron exterminados y tanto tu como la otra chica que iba contigo no desprendéis ningún aurea mágica.
- Eso es porque… - Shirabe se quedó bastante tiempo pensativa, no había pensado en ningún momento una excusa que pudiera justificar la posesión de las armas mágicas y claramente no podía decir a un demonio que acababa de conocer que era hija de Ryoko, ni aunque fuese un demonio del cual estaba segura que había sentido un flechazo de amor a primera vista.
- Porque mate a un par de ángeles poderosos, les robe sus armas y se las di a mis humanas preferidas, soy una vampira con magia oscura así que esos ángeles no fueron nada contra mí – respondió rápidamente Chris sacando del apuro a la pequeña.
(No solo es la vampira que todos buscan, sino que también es una hibrida de vampira y bruja, debería de avisar después a Cagliostro, aunque… su historia no tiene lógica, estas armas tiene un tiempo de vida, solo viven para sus dueños y si estos mueren, sus armas también lo hacen) - … - Kirika miro por unos segundos en silencio a Chris y después a Shirabe – pero lo manejas como si llevases años con ello – prefirió de momento no comentar en voz alta de que sabia que la estaban mintiendo.
- Eso es porque se lo di cuando apenas tenía… - miro Chris a Shirabe buscando ayuda de esta, ya que en ningún momento la dijo cuántos años tenía la pequeña.
- 5 años, me lo dio cuando tenía 5 años, Chris-sempai siempre ha estado conmigo y mis hermanas desde que éramos pequeñas y desde siempre hemos matado demonios y vampiros, se ha quedado como tradición nuestra y lo seguiremos haciendo, solo una vez hizo la excepción Chris-sempai con esos ángeles y fue para defendernos – respondió esta vez Shirabe ayudando a Chris con su explicación, si no fuese porque Kirika es una poderosa demonia que entendía de magia porque ella poseía ese poder, habría colado perfectamente la mentira.
(Entiendo que no se fie de mí, pero prefiero que me diga que no puede decírmelo a mentirme…) miro otra vez en silencio a Shirabe y después a Chris (tengo curiosidad por saber la verdadera procedencia de esas armas, no quiero presionar a Shirabe con el tema para no asustarla y estoy dispuesta a esperar a cuando ella quiera contarme, aunque tengo curiosidad por ver hasta dónde llega la mentira) - es raro que una vampira tan joven como tu… - miro a Chris – pudieras con ángeles que portan armas mágicas, eres una vampira casi igual de joven que yo, incluso diría que un poco más mayor, ¿Cómo es posible que siendo una cría pudieras hacer eso? – pregunto Kirika en un eje desconfiado.
- Ya te lo he dicho, soy una vampira con poder oscuro, hija del antiguo líder de los vampiros y de la única bruja que sobrevivió a la masacre de los ángeles – esta fue la única verdad que conto Chris en lo que llevaba de tarde.
(Esta vampira me está sacando de quicio…) Kirika achico sus ojos con desconfianza e hizo el amago de decir algo más, pero la mano de Shirabe en su hombro derecho interrumpió todas sus dudas.
- ¿No confías en mi Kiri-chan? – pregunto Shirabe con un falso tono dolido.
- Si confió en ti Shirabe – respondió rápidamente Kirika, no quería que la chica se alejase de ella por culpa de su desconfianza hacia la vampira, pero claro, si dudaba de Chris dudaba de Shirabe, aunque esta vez tenia sus razones para desconfiar, estas dos la estaban mintiendo a la cara, en especial Chris, para Kirika era ella la que se inventó la milonga.
- Entonces tendrás que confiar en lo que te hemos contado – la dijo en un risueño tono de voz, consiguiendo embobar de nuevo a Kirika, menos mal que la demonia era Kirika que si no…
- Hablando de contar – hablo Chris – ahora te toca a ti – se ganó una mirada asesina de Kirika – hagamos una cosa, si tu respondes a un par de preguntas, yo me pierdo un ratito por esa zona – señalo a un lugar bastante poblado de la playa donde había varias tiendas de alimentación – y os dejo solas durante unos minutos para que os podáis conocer más… - sonrió pícaramente mientras miraba a Shirabe y esta se sonrojaba al intuir las palabras de la mayor - íntimamente – dijo en un tono burlón pero ganándose la completa atención de Kirika.
- ¡Hecho! ¡Pregúntame lo que quieras, dess! – respondió sin pensárselo Kirika.
(Tal y como me lo imaginaba, ha cedido muy fácilmente, ahora hay que aprovechar para ver sus verdaderas intenciones) sonrió picarescamente la vampira – empiez…
- ¿Quién era la chica que ayer te acompañaba? – pregunto rápidamente Shirabe interrumpiendo a Chris, necesitaba saber que vinculo tenía con la hermosa y poderosa peliceleste de ayer.
- ¿Shirabe? Hay preguntas más import…
- Una amiga de la familia, yo y mi hermana nos criamos desde pequeña con ella – respondió sin titubear Kirika, aunque no dijo ninguna mentira, Cagliostro siempre estuvo desde muy pequeña con ellas, de hecho era con ella con quien aprendieron a pelear y entrenaban siempre, hasta que Maria se hizo más fuerte y el entrenamiento de Cagliostro se le quedaba pequeño a la pelirrosa.
Shirabe sintió como si se hubiera quitado un peso muerto de encima al saber que aquella muchacha era un familiar de la rubia y no una rival para ella.
(Tengo que aprovechar este momento antes de que Shirabe piense en alguna pregunta innecesaria) - dime rubita, ¿Qué haces aquí? Porque todo demonio está aquí por una razón que la misma Natassja impone, no hay ningún demonio que no actúe sin ordenes de aquella miserable mujer, si es que así se la puede llamar a ese monstruo – hablo con desprecio la vampira, deseaba tener enfrente a Natassja para poder intentar matarla con sus propias manos, la odiaba con toda su alma y con razones más que justificadas.
Kirika aguanto el tipo como pudo, esa vampira que no tragaba estaba metiéndose con su madre y despreciando a su propia raza, razones más que suficientes para Kirika de lanzarse a su cuello y arrancarla la cabeza de su cuerpo, pero no podía, no podía matarla porque eso sería perder a Shirabe para siempre, aunque si estaba deseando que Cagliostro se encargase rápidamente de ella, de esa manera no sería Kirika la culpable, sino Cagliostro.
- Natassja dejo de ser mujer en el momento en que cayó del cielo, ahora solo es un miserable engendro – respondió Shirabe con el mismo desprecio, recordar el nombre de esa mujer era recordar el triste rostro de su madre cuando de pequeña dormía con ella y la escuchaba pronunciarla en sueños con lágrimas en sus ojos mientras achuchaba a Shirabe entre sus brazos.
Kirika apretó los puños y los enterró bajo la arena para evitar que vieran ese gesto de rabia – soy una orgullosa demonia y como bien dice mi raza, me debo a mi… señora, Natassja-sempai – la costó llamar así a su madre, pero no la quedaba de otra – ella es como una madre para todos los demonios y a nosotros no nos queda de otra que obedecer, ma… Natassja-sempai me ordeno a mí y a mi hermana que viniéramos a la tierra a… - se pensó durante unos pocos segundos el que decir – investigar la poca presencia de los ángeles en la tierra y de paso si nos encontrábamos con alguno matarlo – hablo lo más seria que pudo y evitando que sonara dolida por el desprecio de Shirabe hacia su madre - aunque – su rostro se ensombreció – yo tengo otra opinión muy distinta a la vuestra, para mí la mala es esa Sakurai Ryoko, ella fue quien desterró de su propia casa a Natassja-sempai, la sello en el infierno y la aparto para siempre de su hija, ella es el demonio entre los ángeles – dijo Kirika con bastante odio y desprecio hacia la arcángel.
Shirabe y Chris se miraron mutuamente, no podían criticar a Kirika ya que la muchacha era un demonio y se entendía el bando en el que estaba, pero tampoco estaban de acuerdo con las últimas palabras de esta, sobre todo Shirabe, esa arcángel que tanto odiaba Kirika era su madre, para ella no había persona más buena y más santa que su madre Ryoko, desde chica les conto Ryoko toda la verdad de lo sucedido con Natassja y aunque la arcángel tuvo algo de culpa, para Shirabe la mala seguía siendo la que estaba sellada en el infierno.
(No puede enterarse nunca de que es mi madre) pensaron a la vez Kirika y Shirabe mientras se miraban fijamente a los ojos y bastante preocupadas.
(Creo, que no tenía que haber preguntado, ahora el ambiente se ha vuelto pesado…) Chris dio al aire una pequeña palmada sonada y se levantó de la arena – ya he acabado por hoy de interrogarte, mejor me voy a alejar un ratito para dejaros a solas, en media hora vuelvo – dijo la de pelo blanco mientras se alejaba rápidamente del ambiente pesado que ella misma había creado.
Shirabe espero a que Chris se alejase bastante – lo siento Kiri-chan, Chris-sempai no tenia que haber preguntado algo como eso
- Esta bien, si ha servido para que confíes más en mí, me doy por servida – respondió Kirika en un suave tono de voz.
- Yo… - Shirabe agarro la muñeca derecha de Kirika y la saco con cuidado de la arena – confió en ti Kiri-chan, quizás no debería porque eres un demonio y yo una humana y también porque nos conocemos desde anoche, pero… - agacho su rostro mirando la mano que sujetaba de Kirika – solo agarrando esta mano… - sonrió con ternura – siento que no quiero soltarla nunca
(Ahora sí que no tengo dudas…) Kirika giro su mano y entrelazo sus dedos con los de Shirabe – puede sonar raro Shirabe, pero… - se acercó unos centímetros más al cuerpo de Shirabe sin soltar la mano de esta – en el primer momento en que te mire a los ojos anoche, me enamore de ti – hablo Kirika con seguridad tanto en su tono de voz como en sus orbes verdes que miraban fijamente los de Shirabe, normalmente cuando una persona, demonio o cualquier otro ser se enamoraba por primera vez le costaba procesar estos sentimientos, pero Kirika no, Kirika llevaba tiempo buscando a la chica que estaba predestinada para ella y cuando al fin la encontró no tuvo dudas, se había enamorado de aquella muñeca de porcelana que tenía enfrente de sus ojos y que estuvo a punto de atravesar su cuello con una sierra mágica.
(Kiri-chan es tan valiente, siento que con ella a mi lado podría contagiarme de esa valentía…) - creo… - levanto su otra mano y la puso en el hombro izquierdo de Kirika – que también me enamore a primera vista de Kiri-chan, pero… - desvío de nuevo su mirada hacia la mano de Kirika – nunca he sentido algo parecido a esto y menos por un demonio - soltó un pequeño suspiro – yo… no estoy tan segura como tú, Kiri-chan – dijo en un tono suave y bastante bajito
- Yo tampoco he sentido nada igual, de hecho no sabía que te podías enamorar a la primera - levanto la mano que sujetaba Shirabe y la llevo al centro de su pecho – no eres la única que tiene dudas Shirabe, eres humana y yo un demonio, lo nuestro va a ser una relación prohibida para los ojos de todas las especies, pero no me importa, quiero intentarlo contigo - soltó la mano de la morena y acerco lentamente su rostro al de la chica – yo te protegeré de todo… - murmuro a escasos centímetros de los labios de Shirabe.
- Vas… - Shirabe antepuso rápidamente su mano entre los labios de Kirika y los suyos – muy rápido Kiri-chan
- …
- Conozcámonos primero un poco más antes de dar ese paso – agarro la toalla que envolvía su torso y se levantó de la arena – aunque este enamorada de ti Kiri-chan, no quiero salir con alguien que se alimenta de humanos y mata por placer - la dio la espalda y agacho el rostro – no me gusta esa idea…
- Shirabe… - Kirika se levantó y se acercó a la espalda de Shirabe haciendo el amago de tocar la espalda de esta, pero se quedó a mitad del camino y bajo su mano de nuevo – si cambio la sangre humana por la de animal y dejo de matar a humanos, ¿Me darás una oportunidad?
- Si, aunque no es justo que solo Kiri-chan se esfuerce… - murmuro la pequeña, quien no se acordó que Kirika podría escucharla incluso a kilómetros de distancia.
Kirika sonrió maliciosamente – entonces Shirabe podría hacer un esfuerzo por mi
Shirabe se giró y miro al fin los serios y picantes orbes de Kirika.
- Antes has dicho que tú y Chris-sempai salís a cazar vampiros y demonios todas las noches, así que quiero que me lleves contigo, no me gusta la idea de que vayas por la noche a enfrentarte tu sola a esos seres – hablo Kirika en un preocupado tono de voz.
- En realidad voy con Chris-sempai, recuerda que es mi niñera
- Mejor aún, no me gusta que vayas con ella a solas, parece como si fuerais a una cita todas las noches… - murmuro Kirika en un tono receloso.
(Creo que estoy amando esa parte de Kiri-chan…) Shirabe abrazo impulsivamente a Kirika rodeando con sus brazos el cuello de esta – trato hecho Kiri-chan, así podré ver tus progresos y…
Kirika rodeo la espalda de Shirabe con sus brazos – y empezaremos una relación y nos besaremos todos los días – respondió Kirika apretando el cuerpo de Shirabe contra el suyo y terminando la frase de la morena, aunque no era precisamente eso lo que iba a decir Shirabe.
Shirabe enterró su rostro en el hombro de la rubia y se sonrojo ante las palabras de esta, pero no la contradijo, más bien al revés, estaba deseando ver el cambio en Kirika y empezar cuanto antes una relación las dos juntas, una relación en la que tendrían que luchar contra todo el mundo, empezando por sus propias madres.
Minutos antes en un supermercado cerca de la playa…
Chris estaba buscando algo de ropa para la pequeña, pero no estaba segura de la talla de la chica, al principio pensó en comprarla ropa de niña pero si se enteraba Shirabe o sospechaba que era ropa de niña la acabaría serrando la cabeza, luego pensó en comprar ropa con su talla, pero había bastante diferencia en los tamaños de los senos y eso acabaría acomplejando a Shirabe a la vez que también acabaría cabreada y tirándola algún yo-yo a la cabeza, lo cual hizo pensar a Chris que era mejor que se secase la ropa antes que comprarla algo que pusiera su vida en peligro…
- Mejor compro un par de bebidas y algo de comer, estas dos van para rato y no puedo volver a casa sin Shirabe - cogió tres botes de coca cola zero y una bolsa de ruffles con sabor a jamón york y queso (esa chica es bastante impulsiva, pero no parece mala, aunque siento como si estuviera ocultando algo importante) pensaba Chris mientras se acercaba a la caja para pagar los productos que llevaba en los brazos, pero cuando giro la esquina de la sección de bebidas se chocó de lleno con alguien, Chris se agacho a recoger sus cosas y cuando alzo su mirada para disculparse con la persona con la que había chocado, su cara cambio completamente al ver a quien tenía delante.
- Al fin te encuentro
- ¡Garie! ¡¿Qué… - Chris miro a su alrededor y bajo el tono de su voz - ¿Qué haces aquí? ¿Cómo me has encontrado?
- No ha sido tan difícil encontrarte, solo tenía que seguir los restos de los vampiros y demonios que has ido matando – se apoyó en una vitrina y miro indiferentemente a la vampira – lo importante aquí es, ¿Qué haces conviviendo con humanas? Entiendo tu rebeldía hacia Millaarc y hacia la alianza de los demonios, ¿Pero vivir con humanos y protegerlos? Ya hiciste eso una vez y recuerda como acabo – alargo una mano y sonrió – deja a esas mascotas y ven conmigo, huyamos de este país y vayámonos a Europa, ahí todavía no han llegado los demonios
Chris cogió sus cosas del suelo y con tranquilidad se levantó de ahí – primero, no son mascotas, son humanas y… - miro enojada a la altanera vampira – son mi familia y segundo… - paso por enfrente de ella – contigo no voy a ir a ninguna parte – la respondió en un tono frio de voz.
Garie se quitó de su apoyo y siguió a Chris hasta el mostrador - ¿Familia esas humanas? ¿Acaso no te acuerdas de lo que paso a los anteriores?
- Me acuerdo perfectamente, pero esta vez es distinto… - dejo las cosas encima del mostrador junto a una bolsa de plástico – ellas son distintas
- Por muy distintas que sean, no dejan de ser humanas
- Mira Garie, me da igual lo que pienses – pago a la dependienta y metió las cosas en el interior de la bolsa – no voy a cambiar de padecer – se dirigió a la salida y abrió la puerta esperando a que se acercase la otra vampira – y si te atreves a hacer algo en contra de ellas, seré yo misma la que te mate, Tūmān Garie – la amenazo en un tono oscuro y cambiando sus ojos de color.
Garie aprieto los dientes con rabia e impotencia ante las palabras de Chris – por favor, Chris-san – salió con ella del local – ven conmigo – insistió la chica.
- No – y está la respondió tajantemente
Garie gruño con rabia y agarro de la muñeca a Chris arrastrándola a la fuerza a un pequeño callejón abandonado y por donde no pasaba absolutamente nadie – escúchame bien Yukine Chris, han puesto precio a tu cabeza y…
- No me dices nada nuevo, mi cabeza ya estaba en venta desde el primer día que me enfrente a Millaarc - se soltó con coraje del agarre de Garie – recuerda que tu misma me lo dijiste el mismo día que me engañaste con tus encantos – la recrimino la peliblanca, todavía le dolía tal traición.
- Ya me disculpe por ello y no lo voy a hacer más veces – se defendió Garie mientras sacaba un cartel del bolsillo de su abrigo – aquella vez fue Millaarc quien puso precio a tu cabeza pero esta vez es distinto – abrió el cartel – esta vez es Natassja quien ha puesto precio a tu cabeza, se lo fuerte que eres y puedes vencer a demonios de rango medio, bajo e incluso alguno de rango alto, pero hay demonios superiores, demonios que se curan, demonios que aunque les atravieses el corazón con las balas de tus armas mágicas seguirán en pie y luchando como si nada – se acercó a Chris y se colgó rodeándola con sus brazos del cuello de esta – esos demonios podrían matarte con facilidad – sus ojos se ablandaron al mirarla – por favor, vente conmigo y salgamos de este agujero - la hablo en un cariñoso tono de voz, podía decirla con su mirada y su voz cuando la quería, aunque la vampira de pelo blanco ya no se fiaba.
- La última vez que me fie de ti casi acaba mi cuello bajo las garras de Millaarc - Chris agarro de las muñecas a Garie y la empujo con fuerza lejos de ella, llegando casi a tirarla contra la pared – ¿Quieren mi cabeza la reina de los demonios y la líder de los vampiros? – estiro sus brazos en forma de cruz - ¡Pues que vengan! No les tengo miedo
Garie aguanto el equilibrio usando su poder – aquella vez no tuve elección, pero ahora es distinto, ahora… - suspiro – ahora te amo y por eso mismo no voy a dejar que te maten y te llevare conmigo lejos de aquí… – cambio sus orbes azules por unos grisáceos con la pupila en marrón – aunque tenga que llevarte a la fuerza – dijo sacando unas cuchillas de sus uñas mientras que a la vez sus colmillos brillaban gracias a la luz solar.
Chris alzo un momento sus ojos al brillante sol que no paraba de azuzar con fuerza (es imposible luchar ahora mismo contra Garie, estoy completamente baja de poder por culpa de ese sol y no he comido desde que hemos salido Shirabe y yo de casa) desvío su mirada hacia donde estaban Shirabe y Kirika (podría usar a la demonia, pero Shirabe entraría en la pelea… Shirabe tiene mucho potencial, pero no sé si es suficiente como para enfrentarse a uno de los vampiros más fuertes de la tropa de Millaarc…) suspiro internamente - ¿Podemos solucionar esto a la noche? ¿Qué te parece sobre las… - esquivo rápida y hábilmente a la vampira que se había lanzado con todas sus cuchillas a por ella - ¡¿Cómo es que estas tan fuerte cuando el sol está en pleno apogeo?!
- Eso es porque… - un aurea maligno la envolvió todo el cuerpo – me he alimentado bastante antes de hablar contigo, algo que parece que tu no, estas hambrienta y debilitada por el sol – sonrió perversamente – no hay mejor oportunidad que esta para ganarte
- ¿Y qué piensas hacer? ¿Dejarme inconsciente y llevarme contigo?
- Exactamente eso – respondió Garie con toda la sinceridad del mundo.
(Para que pregunto…) - entonces no me queda de otra que pelear - saco un mini misil de la nada y se lo lanzo a la poderosa vampira, quien precisamente se estaba acercando a Chris y no vio de venir ese ataque, comiéndose de lleno el mini misil que iba a bastante velocidad, el misil exploto según impacto en el estómago de la vampira con dos tonos de color en el cabello.
Chris sabía que Garie tenía más vidas que un gato y espero a que el humo se disipase, verificando que efectivamente necesitaría mucho más que mini misiles para acabar con esta vampira.
- creía que tú y yo habíamos conectado aquel tiempo que estuvimos juntas – hablo Garie en un tono dolido.
- Aquel tiempo - saco 6 mini misiles de lo que parecía un baúl mágico que solo Chris podía invocar – solo fue un espejismo lleno de mentiras – le lanzo un misil tras otro - ¡Unas mentiras que se rompieron cuando me vendiste a Millaarc! – dijo Chris encorajinada al recordar como abrió su corazón a esta vampira y se entregó a ella confiando en que los sentimientos eran mutuos y que nunca más estaría sola, que equivocada estuvo Chris en esa época de su vida.
Garie intentaba esquivar como podía los misiles, pero aun así acabo recibiendo 4 de los 6 misiles que lanzo Chris, la peliblanca tenía bastante puntería – ¡¿Cuántas veces te lo voy a tener que decir?! Al principio te use siguiendo el guion que me dio Millaarc, pero después… - cogió al vuelo uno de los tantos mini misiles que le lanzaba Chris y se lo mando de vuelta – cuando te entregue a Millaarc me di cuenta de que me había enamorado de ti – dijo Garie apareciendo detrás de Chris que estaba más pendiente de esquivar el misil devuelto que de la posición de Garie, la cual la dio una patada en el costal derecho que la mando volando varios metros, atravesando el ventanal enorme de una iglesia abandonada que estaba situada al final de ese mismo callejón – dime, Chris-san, ¿Cómo crees que pudiste escapar de Millaarc todo este tiempo? – entro por la ventana y se acercó muy lentamente hacia la buena vampira – ¡Escapaste porque yo me vendí por ti! ¡Vendí mi propia vida y mi alma a Millaarc a cambio de darte tiempo a que recapacitases! – la cogió del cabello y la levanto con una mano – aunque yo sabía que no ibas a cambiar de opinión y aun así decidí perder años de mi vida con tal de que tu pudieras vivir la tuya – la dio un beso en los labios y después de morderla el labio inferior la lanzo volando hacia una figura de un ángel de cera que había en el altar de la iglesia.
El cuerpo de Chris atravesó por completo la figura del ángel y cayo como peso muerto al suelo, la de pelo blanco intentaba levantarse y encararla, pero la cruda realidad para Chris era que estaba hambrienta y bastante debilitada por culpa de la cantidad de sol que había sido expuesto su cuerpo durante toda la tarde.
- Da igual si me odias - se acercó a la gran mesa del centro del altar – pero tú te vas a venir conmigo antes de que te encuentren los demonios de Natassja - rompió la mesa del altar y cogió la pata que tenía forma de estaca gigante – hace años cometí el error de dejarte sola, pero ya no lo voy a hacer más, he venido para quedarme contigo - se acercaba a Chris con pasos lentos mientras la de pelo blanco se apoyaba débilmente en la pared y la miraba con rabia – escúchame bien cariño – tiro la estaca y se la clavó en el centro del estómago de Chris, escupiendo esta al instante una buena cantidad de sangre por la boca – esas humanas a las cuales proteges ahora mismo no van a morir por ti, sin embargo yo si – la dijo en el oído mientras que encallaba más la estaca en el estómago de Chris.
- Sigues siendo la misma de siempre… - tosió escupiendo sangre – solo sabes soltar estupideces por la boca que ni tu misma te crees, si te vendiste y sufriste todo este tiempo fue por pura decisión tuya… - escupió más sangre a la par que Garie retorcía más la estaca en su interior - ¡Tu solita recibiste de tu propia medicina! – la hablo con rabia mientras se retorcía de dolor y escupía sin parar sangre por la boca.
Garie rio cínicamente y atravesó por completo el cuerpo de Chris, clavándola en el suelo con la estaca de por medio – si yo no hubiese tomado esa decisión, tu no estarías ahora mismo viva – cogió otra pata de la mesa que había partido y se acercó con tranquilidad a la cabeza de Chris – nos vemos dentro de unas horas Chris-san – alzo sus brazos con la estaca en la mano y se preparó para golpear la nuca de Chris, pero una mano atravesando su estómago evito aquel fatídico golpe a la peliblanca que miraba sorprendida a quien la había salvado…
::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::
Creo que os voy a explicar lo de maga hibrida, el primer capítulo dije que todo lo que no sea humano y animales son seres sobrenaturales, es decir, que es lo mismo para los magos y brujos, no hay magos humanos o brujos humanos, los magos usan magia blanca porque son seres parecidos a los ángeles, son como seres divinos, celestiales o seres de luz como cada uno quiera nombrarlo y los brujos todo lo contrario, estos usan magia negra al igual que los demonios, aunque tanto magos como brujos no son inmortales y envejecen, pero su envejecimiento es muchísimo más lento que el de un humano, sin embargo en el caso de Carol, es una maga hibrida, ¿Qué significa eso? Es una maga que usa magia blanca y magia negra, hasta ahí bien y se entiende, pero lo de hibrida no viene por ser una mezcla de bruja y maga, lo de hibrida viene por otro lado que de momento no os vais a enterar hasta que no aparezca Carol, que esa es otra, la Carol de esta historia es la versión adulta, ya sabéis, esa potente y sexy rubiaza que se interpondrá entre una de las 6 protas xD ahí lo dejo y con la reciente aparición de Garie me despido ya ^.^ saludos a todos y nos vemos la semana que viene.
