Buenas tarde a todos, esta vez no ha sido un lunes xD, sino dos semanas después xD, el retraso ha sido porque necesitaba descansar, me cambiaron al turno de tarde y entre el trabajo, la situación esta en la que ahora estamos y el sacar algo de mi propio tiempo para escribir y de paso intentar descansar pues como que decidí tirarme a la bartola dos semanitas xD, pero no pasa na, la semana que viene vuelve todo a la normalidad ^.^ y tendréis capítulo, bueno, ya no os entretengo mas y antes de dejaros con el capítulo quiero agradeceros con mi particular ritual de agradecimiento a todos vosotros, pero en especial a AngelAkai, Karnash, Randompasserby y Uzuki (yo soy de unos kilómetros más lejos de Zaragoza, soy de Valencia (Capital), pero vivo en Madrid centro ^.^) gracias por vuestra presencia y espero que estéis bien ^.^, ahora me retiro lentamente dejándoos este capítulo.
Senki Zessho Symphogear sigue sin pertenecerme.
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Shirabe siguió los pasos de su hermana y entro al interior de la enorme sala mientras sonreía - por fin una nov… - Shirabe se quedó congelada en el sitio al ver a Kirika colgada en las espalderas y a una chica pelirrosa apoyada en un saco de boxeo y con la mirada fija sobre ella - ¡¿Kiri-chan?!
Kirika al ver como se abría las puertas miro atentamente a quienes entraban, al principio vio a una peliazul que parecía más mayor que ella pero algo más joven que su hermana y la cual la daba algo de escalofríos el cómo la miraba, pero a los pocos segundos escucho otros pasos detrás de esa imponente chica y no era otra que la morena que la hacía suspirar y quien precisamente no quería encontrarse hoy con ella - ¡Deeeees! – dijo mientras se caía de cabeza al suelo al perder por completo el equilibrio por culpa del shock - ¡¿Shirabe?!
- Así que… - Maria miro con una ceja alzada a la rubia que estaba en el suelo – ya os conocíais
- ¡No! – respondió rápidamente Kirika
- ¡Si! – respondió Shirabe en su lugar…
- ¡Shirabe intento protegernos! – le recrimino la rubia a Shirabe todavía desde el suelo.
- Te acabas de delatar Kiri-chan – respondió está en tono burlón, a pesar de que había sido ella la que las había delatado primero…
Maria aguanto como pudo la risa y se mantuvo seria y mirando amenazadoramente a su idiota hermana – explícame brevemente que sucede aquí Kirika
- ¡Podría decir yo lo mismo dess! – se levantó del suelo - ¿Qué hace Shirabe aquí y acompañada de esa tip…
- ¡Es mi hermana Kiri-chan! – hablo rápidamente Shirabe para evitar que Kirika metiese la pata por segunda vez en menos de 1 minuto.
Kirika miro a una enojada peliazul - ¡Dess! – se acercó rápidamente a Tsubasa pasando por completo de su hermana mayor - ¡Un placer, soy Akatsuki Kirika! La futura parej… - se paró secamente en el camino al caer una enorme espada enfrente de ella.
Tsubasa desvío su mirada hacia Shirabe - ¿No había una mejor opción que esta chica? – pregunto Tsubasa en un suplicio, no llevaban ni 5 minutos juntas y Kirika ya la había desesperado.
- Kiri-chan es mi mejor opción – respondió Shirabe sonrojada y desviando su rostro hacia cualquier otro lado que no fuera la rubia, algo que le pareció lindo a Maria, la cual al contrario que Tsubasa, la gustaba la elección de su descerebrada hermana.
- Shirabe… - hablo Kirika con un falso puchero - ¡Shiiraabee… - se lanzó a tirarse encima de la morena, pero se estampo de lleno con la misma espada que hace unos segundos la había detenido.
Shirabe suspiro ante las pocas neuronas de la rubia…
(Interesante) Maria busco la mirada de Tsubasa hasta que al fin dio con ella y la hizo un gesto pidiéndola intercambiar por unos minutos de hermanas, quería hablar en privado con la morena aunque eso significase dejar sola a Kirika con Tsubasa, la cual accedió asintiendo con la cabeza, ella también quería quedarse a solas con Kirika.
- Eso ha dolido… - murmuro Kirika rascándose la frente y sentada en el suelo, ya era el segundo golpe que recibía esta noche en la cabeza.
- Te lo has buscado tu solita Kiri-chan – rio Shirabe a lo bajini, aunque enseguida se puso seria y miro a su hermana – aunque lo más importante aquí es, ¿Qué está pasando aquí Tsubasa-san? ¿Por qué esta Kiri-chan aquí y porque conoces a esa chica que esta con mi Kir…
- Es mi hermana – ahora fue el turno de Kirika de asegurarse de que Shirabe no metía la pata.
- … - Shirabe miro a una seria Maria – Tsukuyomi Shirabe – hizo una reverencia – encantada – y rectifico a tiempo.
(Son tal para cual…) pensaron Maria y Tsubasa a la vez.
Kirika se levantó del suelo y se dirigió hacia su hermana al ver que era imposible acercarse a Shirabe, al menos mientras que Tsubasa estuviese presente - Shirabe tiene razón, ¿Qué está pasando aquí?
- Dejemos las explicaciones para luego, ahora… - Maria paso por completo de Kirika y se acercó a Shirabe – me gustaría que tuviéramos una conversación privada – le comento Maria con una amable sonrisa, no había dudas, a Shirabe la había tocado la poli buena.
Shirabe miro a Tsubasa, no conocía a esta chica pero la transmitía seguridad, podía incluso decir con solo mirarla y con el poco trato que estaban teniendo, de que podría estar a solas con ella que no la pasaría nada malo, aunque claro, no dejaba de ser un demonio y esa parte la echaba un poco hacia atrás al no tratarse de Kirika.
- Ve, yo me quedo con Akatsuki – fulmino con la mirada a Kirika – también me gustaría tener una charla con ella – dijo Tsubasa en un tono confiado hacia su hermana, pero cambiándolo a los pocos segundos a amenazante hacia Kirika.
- ¡Dess! – y esta al contrario que Shirabe, tenía miedo de quedarse a solas con la peliazul, de ahí la mirada suplicante a su hermana de que no la dejase a solas con Tsubasa.
(¿No era esto lo que querías Kirika? Ahora te toca responder por tus actos) se rio internamente la pelirrosa – entonces vamos a cambiar durante unos minutos de hermanas – hizo un pequeño gesto con su mano a Shirabe indicando que la siguiese a la puerta.
Shirabe miro con pena a Kirika porque sabía lo que la esperaba, pero aun así no tuvo remordimientos a la hora de darle la espalda y dirigirse a la puerta…
Maria hizo amago de seguir a Shirabe, pero una mano la sujeto su brazo izquierdo, la pelirrosa giro levemente la cabeza y vio que se trataba de Tsubasa – no la voy a hacer daño – la dijo en forma de promesa y en un tono bastante cariño que encendió las alarmas de las dos pequeñas, sobre todo las de Shirabe.
- Y-Yo… - se sonrojo levemente – tampoco hare nada a Akatsuki - ante ese tono de voz Tsubasa no pudo hacer nada, simplemente cogió esa promesa silenciosa y soltó el brazo de Maria.
- No te preocupes, Kirika puede curarse – le dijo Maria ante la sorpresa de Tsubasa, la estaba dando permiso para atizarla…
- ¡Maria! – se quejó inútilmente Kirika.
La pelirrosa hizo oídos sordos de nuevo y después de fotografiarse el leve sonrojo de Tsubasa en sus retinas, se retiró de la sala junto a Shirabe, dejando completamente a solas a Tsubasa y Kirika.
Cuando la puerta se cerró Tsubasa se giró lentamente hacia Kirika y se acercó a ella – vamos a intentar empezar de nuevo, soy Kazanari Tsubasa, la hermana de Shirabe – dijo Tsubasa en un tono algo frio y ofreciéndole una mano a la rubia.
Kirika cogió sin dudar la mano de Tsubasa y con la ayuda de esta se levantó del suelo – Akatsuki Kirika, hermana de Maria y futura nov… - Tsubasa apretó con demasiada fuerza su mano (¡Dess! ¡Tiene la fuerza de un demonio!) – u-un placer… - dijo Kirika en una forzosa voz, no podía sentir su mano derecha de lo fuerte que la estaba sujetando Tsubasa…
- Dime Akatsuki, ¿Qué intenciones tienes con mi hermana? – la pregunto la peliazul con una mirada imponente y en un tono de voz amenazante.
(creía que nunca encontraría a alguien más aterradora que Maria, pero esta la gana… y lo peor de todo es que será mi cuñada…) se rio nerviosamente tanto interna como exteriormente – y-yo solo – y para ayudar a la situación, se puso a titubear – quiero ser feliz con Shirabe a mi lado y sobre todo protegerla y estar con ella de por vida – hablo nerviosa pero con seguridad en sus palabras, unas palabras sentidas desde lo más profundo de su alma.
- La conoces de pocos días, es imposible que sientas algo así – soltó al fin la mano de Kirika y la dio la espalda, no la caía mal la muchacha, pero era algo reacia a admitir que lo que sentía Kirika era real, aun sintiendo ella algo parecido por cierta pelirrosa.
- ¡Los días no importan, dess! Desde el primer momento en que crucé miradas con Shirabe lo supe – se teletransporto para quedar enfrente de Tsubasa - ¡Quiero a Shirabe en mi vida!
- … - Tsubasa frunció el ceño - … - y la miro fijamente a esos orbes verdes que tan seguros estaban de sus recientes palabras – es humana, va a envejecer, va a cambiar – hizo una pequeña pausa mientras se acercaba a la rubia – y tu seguirás estando igual, ¿Cuánto crees que durara ese platónico amor tuyo?
- Toda la vida
Tsubasa soltó una risa cargada de frustramiento, o la chica no entendía sus palabras o es que simplemente no la llegaba el riego a la cabeza – eres una niña, ahora mismo lo ves todo muy bonito, pero en cuanto le salga la primera arruga a Shirabe y tu sigas con tu cara de niña, entonces todo cambiara – puso un dedo en la frente de Kirika – ese mundo de fantasía que tienes en la mente – la dio un leve y suave empujoncito – se desvanecerá con el paso de los años – la hablaba Tsubasa con palabras bastantes duras.
- No, su cuerpo envejecerá, pero no su alma, Shirabe seguirá siendo la misma con arrugas o sin ellas y yo la seguiré queriendo igual – la respondió Kirika con la misma determinación que al principio de la conversación.
(Es igual de cabezona que Shirabe, no voy a negar que está hecha para ella, pero aun así, creo que no es consciente de todos los problemas que pueden tener…) Tsubasa negó con la cabeza mientras suspiraba pesadamente – eres un demonio y ella una humana, en cuanto se enteren tanto arriba como abajo, irán a por vosotras, tu podrías sobrevivir perfectamente a una oleada de ataques, pero ¿Y Shirabe? – la dio de nuevo la espalda y se puso a caminar por toda la sala – ella es fuerte, pero no deja de ser humana, un simple fallo y está muerta – la miro de reojo mientras acariciaba las espalderas según pasaba por la zona – o incluso una gripe podría matarla mientras que tú te puedes regenera de cualquier herida – hablo la peliazul bastante seria y algo amenazante en su tono de voz, de momento no tenía nada en contra de Kirika, pero Tsubasa era realista, una era inmortal y nunca iba a pillar un resfriado mientras que la otra era mortal y podía morir por cualquier tontería, Tsubasa no estaba en contra de que su hermana se enamorase e incluso fuera feliz con esta chica, lo que si estaba en contra la peliazul era que las dos pequeñas no parecían conscientes de la realidad e incluso dudaba del amor de Kirika hacia su hermana, dado a que como bien había dicho la peliazul, una de las dos no iba a cambiar de aspecto con el paso del tiempo.
- Se que lo nuestro es prohibido Tsubasa-san, pero yo… - llevo Kirika las manos a su pecho y agacho el rostro – yo la protegeré de todo lo que venga y la curare cualquier herida que tenga, aunque te aseguro de que no pienso dejar que nadie la toque
- Ángeles, demonios, vampiros e incluso humanos, ¿La protegerás de todo eso Akatsuki? – seguía Tsubasa con su tono receloso.
- De todo, incluso de mí misma si es necesario dess
- ¿Tu sola?
- Yo sola
(Cuanta confianza…) – en ese caso… - paro su caminar y saco su espada – demuéstrame como de fuerte eres – dijo la peliazul lanzándose sorpresivamente hacia la rubia.
- ¡Dess! – Kirika no vio venir ese repentino ataque de Tsubasa y cuando quiso esquivarla reacciono bastante lenta, la afilada espada de Tsubasa corto la ropa del brazo izquierdo de Kirika haciéndola a su paso un buen corte en todo el brazo - ¡¿Por qué me atacas?!
- Deja de hablar – se giró y apunto a la cabeza de Kirika - y muéstrame ese poder con el que crees que podrás proteger a mi hermana
- ¡Yo puedo regenerarme pero tú no! ¡No voy a herir a la hermana de Shirabe! – hablo alterada Kirika mientras tapaba con su mano izquierda la herida que estaba empezando a regenerarse.
- No voy a dejar que te acerques a Shirabe si no peleas conmigo – imbuyo su espada en un fuego fatuo y lanzo ese fuego directo hacia Kirika.
(¡¿De dónde saca tanto poder?!) Kirika saco su guadaña y se protegió del fuego con ella creyendo que era suficiente, lo que no esperaba Kirika era que ese fuego solo se podía parar con una barrera mágica y no con un arma…
El fuego traspaso el arma quemando a la pobre diablilla por el camino y rompiendo partes de la tela de sus ropajes por donde pasaba.
La pequeña rubia cayó al suelo de rodillas y completamente exhausta, estaba alucinando con el poder de Tsubasa, mentalmente estaba agradeciendo de que era humana porque si la chica hubiera sido un demonio o un ángel, Kirika ni lo contaba…
- Si así piensas cuidar de Shirabe… - Tsubasa se acercó lentamente a la derrotada demonia – ya puedes volverte al infierno y olvidarte de ella – movió la muñeca con la que sujetaba su espada para apagar el fuego de ella.
- …no voy a perder… - Kirika incoó la culata de su guadaña en el suelo y se apoyó en ella para ayudarse a levantarse - ¡No voy a perder a la persona que llevo esperando toda mi vida! – dijo la rubia enfurecida y lanzando con su guadaña un rayo eléctrico a Tsubasa.
(Por fin te pones seria) Tsubasa hizo aparecer una enorme espada enfrente de ella con la que consiguió protegerse del rayo de Kirika, aunque la rubia fue más astuta y se teletransporto a la espalda de Tsubasa sorprendiendo a su vez a esta.
- Lo siento, pero has empezado tú – dijo Kirika golpeando fuertemente con su pierna la espalda de Tsubasa, la cual aguanto como pudo el equilibrio a pesar del fuerte impacto recibido.
- No está mal – levanto su espada imbuyéndola de nuevo – pero eso no me demuestra nada – se giró y ataco a Kirika, quien paro rápidamente con su guadaña imbuida en electricidad la potente arremetida de Tsubasa – eso está mejor – rio y para sorpresa de Kirika soltó su espada.
- ¡¿Qué hac… - no la dio tiempo a terminar su frase cuando noto la rodilla de Tsubasa en su estómago, la peliazul se había movido ágilmente para asestar con todas sus ganas un rodillazo en el estómago de la rubia, doblándose esta ante el semejante golpe, ni siquiera cuando entrenaba con Maria recibía tantos golpes, estaba claro que Tsubasa no estaba teniendo compasión, cosa que demostró cuando Kirika se inclinó debido al fuerte golpe de su estómago y seguidamente la asesto otra patada, aunque este golpe fue más vengativo que otra cosa, la peliazul la devolvió la patada en la espalda a Kirika, dejando a la pobre chica tendida de nuevo en el suelo - ¡¿Estas segura de que eres humana?! – pregunto Kirika adolorida.
- Muy segura – se agacho para coger su espada y apuntar de nuevo a Kirika, no había terminado.
(Si sigo así no voy a conseguir la aprobación de Tsubasa-san, pero si me pongo muy seria podría lastimarla y Shirabe se enojaría, aunque no he sido yo la que ha empezado esto… y tampoco es que quisiera pelear con ella…) suspiro Kirika mientras volvía a reincorporarse sobre sus piernas – Tsubasa-san, si consigo tumbarte una sola vez, ¿Tendría tu aprobación? – pregunto en un tono cansado, parecía no gustarle a Kirika esta situación.
(Creo que la estoy castigando demasiado, por muy demonio que sea no deja de ser una niña) asintió con el rostro – está bien, pero ataca como un demonio y no como un humano
- Si lo hago podría lastimarte – hablo Kirika preocupada.
- Por eso no te preocupes, tu hermana me curara las heridas – respondió Tsubasa bastante tranquila y sin ser consciente de sus palabras.
- ¿Eh? – esa respuesta dejo boquiabierta a Kirika que enseguida cambio su cansado rostro por uno más pícaro – ¡Haber empezado por ahí Tsubasa-san! Si querías que te curase mi hermana solo tenías que decirlo – dijo Kirika en un pícaro tono de voz, la chica podía tener más de un cable suelto, pero no tenía ni un pelo de tonta.
(Pequeña descarada…) Tsubasa se sonrojo levemente mientras se le hinchaba la vena de la sien.
- Si quieres puedo hacerte unas heridas en el centro del pecho y así Maria podría tocarte durante más tiempo, esas zonas son más difíciles de curar y además tendrías a mi hermana muy cerquita tuy… - Kirika cayó al suelo de espaldas al recibir una onda de fuego fatuo.
- Así que… - sus ojos se oscurecieron al ocultarse entre su flequillo y se fue acercando muy lentamente a la pequeña que se estaba levantando con dolor del suelo - ¿Puedes regenerarte de cualquier cosa?
(La he liado…) - S-Si – respondió Kirika con una temblorosa voz, se dio cuenta de que con Tsubasa no iban las bromas llenas de picardía.
- Perfecto – murmuro siniestramente la peliazul esquivando como un demonio de rápido los ataques defensivos de Kirika.
Kirika sacó a relucir su transformación demoniaca ante la semejante paliza que la estaba dando Tsubasa en su forma humana, no podía con ella si no sacaba su poder y aunque no fuera a ir a matarla al menos iría a intentar asestarla un golpe para así ganar el combate y tener al fin la aprobación de la mayor, quien a su vez estaba poniendo a prueba el poder de la pequeña, pero eso sí, Tsubasa no estaba yendo en serio y aun así la estaba ganando…
Tsubasa se lanzó al ataque a por Kirika con las recientes picaras palabras de la pequeña retumbando en su mente mientras que a la vez Kirika se lanzó a por la peliazul con la imagen de Shirabe en su mente.
Para sorpresa de la pequeña demonia, Tsubasa atravesó el abdomen de esta con un limpio corte que para suerte de Kirika atravesó solo musculo y no órganos.
Aunque no lo pareciese, Tsubasa fue bastante benevolente mientras que a Kirika se le fue la fuerza y le clavo más allá de la punta de su guadaña en el brazo derecho con el que Tsubasa sujetaba su espada.
(Creo… que me he pasado…) el rostro de Tsubasa palideció al notar como había atravesado el cuerpo de la muchacha, la daba igual el dolor en su brazo derecho, lo único que tenía en mente la peliazul era que se había dejado llevar por sus emociones y la pobre chica había pagado los platos rotos…
- ¡Deeeees! – soltó repentinamente Kirika mirando el brazo de Tsubasa y después su vientre - ¡¿Me has apuñalado?! – dijo sorprendida a la vez que molesta.
- Eso… - saco lentamente la espada del vientre de Kirika – parece – murmuro en un eje de arrepentimiento, aunque en voz alta no lo admitiría.
- ¡Te has pasado Tsubasa-san!
- Hablo la de la guadaña – respondió Tsubasa ofendida y mirando la hoja que seguía clavada en su brazo.
- H-Ha sido sin querer, solo quería hacerte un rasguño… - Kirika rio nerviosa y saco la guadaña sin cuidado ninguno del brazo de la mayor – ¡Pero al menos no he ido a un sitio vital! – recrimino la pequeña poniendo sus manos en el agujero de su vientre que se curaba muy lentamente, podía regenerarse como Maria, pero a contrario que esta o que Cagliostro, Kirika se regeneraba mucho más lento.
- Claro que no, yo no me regenero como tu – miro con culpabilidad en su mirada el agujero que le había hecho a Kirika – igualmente… lo siento – guardo su espada – se me ha ido de las manos – se acercó a la pequeña y tapono la herida con un pañuelo que saco del bolsillo de su abrigo – soy bastante sobreprotectora con Shirabe – puso su mano libre y herida sobre el hombro de Kirika, sentía como su brazo se dormía debido a la gran herida que le dejo la guadaña de Kirika, aunque ahora mismo no la importaba esa profunda herida, sino la de la pequeña – me crie con unas ideas completamente equivocadas sobre los demonios y los vampiros y hasta hace poco no pude ver con mis propios ojos que al igual que había humanos buenos y malos, lo mismo pasaba con los demonios y los vampiros – miro seria al rostro sorprendido de Kirika, la rubia no podía creerse que estaba al fin teniendo una conversación con ella - todavía estoy asimilando todo esto.
- En realidad Tsubasa-san - Kirika agacho el rostro sintiendo culpa por sus pasadas acciones con los humanos – ni yo ni Maria somos buenas, nunca podríamos cruzar una barrera de magia blanca, nos hemos alimentado de humanos hasta hace poco y en el pasado matamos a bastantes humanos para llevárselos a ma… a casa, llevarlos a casa para tener comida para un tiempo, eso no es de buena gente
- Lo sé, Maria me admitió que no era noble ni de corazón puro, pero no se puede juzgar nunca a nadie por su pasado, sino por su presente y ahora mismo, parecéis buenas y eso es lo que importa – la sonrió tiernamente – nadie está exento de pecados – la dijo en un tierno tono de voz y con media sonrisa en su rostro.
(Quería llevarme bien con ella solo por Shirabe, pero… es tan amable y sincera…) sintió como la culpa se adueñaba de su cuerpo - … - era la primera vez en su vida que sentía este sentimiento hacia cualquier humano, aunque no sería la primera vez que Kirika tendría nuevas emociones, en el primer momento en el que conoció a Shirabe todo su mundo iba a cambiar por completo, trayendo con ello incluso el peor sentimiento que podría tener uno, los remordimientos…
Tsubasa bajo su mirada al vientre de la rubia y aparto el pañuelo para ver cómo iba (Maria se curó en el momento, sin embargo ella va bastante lenta, en un combate real podrían debilitarla fácilmente con 3 golpes como este, no es ella la que tiene que proteger a Shirabe… somos nosotras las que tenemos que proteger a estas niñas) alzo de nuevo su mirada hacia el rostro agachado de Kirika – Akatsuki – la llamo en un tono de voz suave y la nombrada enseguida respondió mirándola a los ojos – ¿Estas segura de seguir adelante con Shirabe aun sabiendo lo que puede pasar?
- Si, estoy segura, me enfrentare a todo lo que venga – (aunque preferiría evitar que mama se enterase de esto, no podría protegerla de ella…) – y cuando ella sea una viejita – sonrió al imaginarse a una Shirabe mayor – yo la cuidare
(Para eso todavía queda mucho) Tsubasa se rio, esta chica aspiraba a mucho futuro – en ese caso, tendréis mi apoyo y mi protección
(¿Su protección? No dudo para nada de sus habilidades, pero también es humana, no estaría bien que ella muriera por mi…) – pero yo pued…
Dio un pequeño golpecito en el hombro de la rubia - sois unas niñas y tenéis que disfrutar de vuestra juventud, así que dejad que las mayores nos encarguemos de todo – la hablo en un tono tan lleno de confianza y seguridad que llego a calar hasta el fondo del corazón de Kirika, la rubia sintió como si ganase con esas palabras una nueva hermana, e incluso la estaba imaginando junto a la suya…
- Esta bien, entonces Shirabe y yo jugaremos mientr… - noto como Tsubasa apretaba su hombro y su mirada se oscurecía.
- No tan rápido jovencita, si profanas a mi hermana te juro que el próximo boquete será en el centro de tu pecho
- ¡D-Dess! – mascullo la rubia sudando gotas frías del miedo que la hizo sentir la mayor, podría ser humana, pero podía llegar a ser peor que un demonio.
- Te doy mi aprobación para estar con ella, pero no para hacer lo que quieras – soltó su hombro mientras que a la vez retiraba por completo el pañuelo del vientre de Kirika y lo doblaba en cuatro partes – cada vez que salgáis estaréis vigilada por mi vampira preferida
- Pero yo quiero pasar tiempo a solas con Shirabe – respondió con un puchero.
- Lo pasaras, pero a su debido tiempo – la dijo mientras se dirigía a una colchoneta y se sentaba sobre ella a la vez que apoyaba su espalda en la pared, se estaba mareando por la sangre que estaba perdiendo.
Kirika no paso por alto ese gesto de la peliazul y el rostro pálido de esta – ¿Te encuentras bien?
- Si, solo necesito descansar un poco, he perdido bastante sangre – respondió con tranquilidad la mayor mientras cerraba sus ojos buscando algo de calma.
Kirika se acercó a ella y se sentó a su izquierda – puedo curarte
- No, guarda tus fuerzas para regenerarte de eso, con 5 minutos me vale para volver a estar entera… – murmuro una débil peliazul señalando el vientre de la pequeña.
- Entonces te hago compañía – hablo Kirika apoyando su cabeza en el hombro precisamente herido de la mayor.
Las dos muchachas se quedaron en una tierna y adorable estampa en silencio y disfrutando de la compañía de la otra después de esa cansada batalla que tuvieron, al final salieron las dos como ganadoras, Tsubasa había podido ver con sus propios ojos como era en verdad la pequeña diabla a la vez que siguió comprobando que no todos los demonios tenían que ser exterminados, mientras que Kirika aprendió que había más humanos que merecían la pena más allá de Shirabe, las dos chicas pasaron una de las miles de pruebas que tenía el destino preparado para ellas.
Minutos antes en otra sala del gimnasio…
Maria y Shirabe entraron juntas al salón que tenía casi las mismas dimensiones que el anterior, con la única diferencia de que este salón no estaba preparado con las maquinas deportivas que tenía el otro, Maria se dirigió hacia un banquito situado entre medias de dos espalderas y le indico a Shirabe que cogiese asiento a su lado, la pequeña no tardo en obedecer y se sentó a la verita de la pelirrosa, en ningún momento se sintió incomoda por la compañía de Maria.
- ¿Tienes miedo? – le pregunto Maria en un tono cariñoso al ver como se sentaba Shirabe en la otra punta del banco mientras lucia nerviosa.
- No, es solo que… - miro preocupada hacia la puerta – estoy preocupada por Kiri-chan
- Kirika puede regenerarse, estará bien – respondió Maria sin ningún tono de preocupación en su voz.
- ¿No te preocupa? – miro confundida a Maria.
- No, Kirika siempre se las ingenia para salir ilesa de los problemas, acabara encontrando el método para llevarse bien con tu hermana
- Tsubasa-san podría llegar a ser bastante dura con Kiri-chan, cuando le dije sobre ella no se lo tomo muy bien, casi la da un infarto – hablo la pequeña con un adorable puchero que enterneció a la diabla.
Maria se acercó a la pequeña sin que esta lo notase – puedo entenderla, yo tampoco me lo tome muy bien cuando me enteré por Tsubasa
Shirabe miro sorprendida a la pelirrosa - ¿Sabía que era tu hermana?
- No, ella me pidió información sobre una joven demonia y cuando me dio su nombre, resultaba que era mi hermana
Shirabe soltó una pequeña y adorable risilla – menuda coincid… ¡Un momento! – frunció el ceño y miro a los orbes turquesas de Maria - ¿Eso significa que ya os conocíais?
- Eso parece – respondió Maria con media sonrisa.
- ¡Chiiiiiii! – miro intensamente a la pelirrosa.
Maria se rio notoriamente, la pequeña morena la estaba entrando por los ojos – la conocí la misma noche que conociste a Kirika – señalo al techo – en este mismo gimnasio
- ¿También os enamorasteis a primera vista? Que cosas tiene el destino – dijo Shirabe entre risas.
Maria se atraganto con nada y se sonrojo - ¡¿Qué?! ¡No! ¡No, para nada! – el sonrojo fue aún más notorio – Tsubasa y yo solo nos llevamos bien, nada más, me sorprendió sus habilidades y su forma de ser – recordó el primer encuentro con la peliazul – nunca he conocido a alguien como ella y menos siendo humana, simplemente levanto mi curiosidad, pero nada más, no hay nada más – repitió Maria como si así se convenciera así misma, porque desde luego a Shirabe no la convenció.
- ¿Por qué no? Haríais buena pare…
- Aquí lo importante sois Kirika y tú – enderezo Maria de manera drástica el tema de conversación - ¿Estas segura de lo que sientes por Kirika? Podría ser una confusión, capricho o incluso curiosidad por conocer la raza demoniaca y quizás lo estas confundiendo con amor, no lleváis ni 2 días que os conocéis y ya parece que os vais a casar, entiendo vuestra juventud, pero no vuestra estupidez – hablo la mayor en un tono tranquilo pero bastante duro, ella era consciente de que sentía algo por Tsubasa, pero estaba más que segura de que no era amor, de hecho ella no creía en el amor a primera vista y menos en el amor con una humana siendo ella un demonio, una relación prohibida que estaba destinada a fracasar, ya fuera por las intervenciones de los ángeles y demonios o por la mortalidad de Tsubasa y Shirabe.
Shirabe borro la sonrisa de su rostro – estoy segura, lo que sentí cuando vi a Kiri-chan no es un capricho, curiosidad o confusión, se perfectamente que es amor, da igual si nos conocemos de 2 días o de 4 años, cuando te enamoras no decides el día, la persona, el sexo o la raza – llevo sus dos manitas al centro de su pecho – simplemente te enamoras – hablo en un tierno susurro al recordar el rostro de la picara rubia.
- ¿Cómo estas tan segura? Tengo entendido que luchasteis antes de entablad conversación, quizás tus sentimientos se mezclaron con la adrenalina del momento.
- No, mis sentimientos empezaron en el momento en el que vi el travieso rostro de Kiri-chan, yo… - miro a Maria con brillo en sus preciosos orbes rosas – yo sentí como si una flecha atravesara mi pecho y como si no quisiera separarme de ella, incluso cuando llegue a mi casa me sentí sola al no estar con Kiri-chan, hasta ahora nunca me había sentido así y por eso estoy tan segura y ni tú, ni mi hermana y nadie, podrá cambiar lo que siento – dijo Shirabe bastante segura de sus palabras y sus sentimientos.
Maria se dio cuenta de lo madura que era esta pequeña, no estaba hablando con una cría, si no con una adulta - … - (¿Qué puedo decir después de esto? Esta chica es bastante sensata, sabe lo que quiere y no duda a la hora de hacer las cosas) sonrió internamente mientras miraba seria a los seguros y confiados orbes de Shirabe (es imposible negarlo, es perfecta para Kirika, si no fuera humana…) – eres humana y ella un demonio, Kirika no envejecerá y tampoco enfermera mientras que tú harás lo contrario, envejecerás y enfermaras en cualquier momento, incluso ahora mismo podrías pescar un resfriado por la baja temperatura que hay en esta sala, según pasen los años tendréis la misma edad pero distinta imagen, ¿Eres consciente de ello?
- Soy consciente… - respondió apenada la pequeña, era demasiado consciente de ese detallito en el primer momento en que conoció a Kirika.
- Aunque ese no es el gran problema de todo esto, si abajo o arriba se enteran de lo vuestro podríais tener una gran problema, pero sobre todo tú, tanto los vampiros como los demonios no irían a por Kirika – (aunque seguramente el castigo que le daría mama a Kirika sería peor…) - pero si irían a por ti, tú tendrías a los vampiros, ángeles y demonios encima tuya mientras que Kirika solo tendría que lidiar con los ángeles – la hablaba Maria algo preocupada, por desgracia sus palabras era la cruda realidad a la que se tendrían que enfrentar Kirika y Shirabe si seguían con su relación.
(Los ángeles no irían a por mí por miedo a mama y a Saint-Germain, pero seguramente a mama quizás si le dé un infarto) se le escapo una risilla a Shirabe al imaginarse a su madre - no me importa, puede venir toda la galaxia a por mí, lo único que me preocupa de verdad es envejecer y perder a Kiri-chan, el resto me da igual – dijo una sincera y confiada Shirabe.
(Será humana, pero tiene la determinación de un ser inmortal) Maria asintió en silencio mientras escuchaba a la madura morena, sin decirlo, tenía su aprobación.
Shirabe entrelazo sus manos y jugueteo con sus dedos – seguramente muera yo antes que Kiri-chan, pero voy a disfrutar del máximo este tiempo que tenga con ella, ya sea prohibido o no – miro a Maria con una enorme sonrisa y con un brillo especial en sus ojos – estoy dispuesta a enfrentarme a la malvada Natassja para defender mi amor por Kiri-chan
- … - Maria se quedó en silencio, esa malvada era su madre, pero no podía decirlo y menos cuando Shirabe la estaba poniendo esa carita tan brillante que estaba deslumbrando su visión, Maria sintió ganas de querer proteger a esta pequeña tan adorable.
- Creo que el verdadero problema será esa horrible mujer
- Y también Sakurai Ryoko – respondió impulsivamente Maria ganándose la atención de Shirabe – los ángeles también son el problema, no verían nunca con buenos ojos que un demonio este con una de sus humanas
(Mama no es un problema…) – sí, cierto, también Ryoko-sama… - murmuro Shirabe no muy convencida, pero no la quedaba de otra que darla la razón si no quería levantar ninguna sospecha.
Maria suspiro al notar que el ambiente repentinamente se había cargado al mencionar al arcángel, entendió que como humana que era Shirabe estaba a favor de los ángeles, pero claro, ella estaba a favor del bando contrario, el bando que pertenecía no solo a su estirpe, si no también al de su madre - igualmente creo que tú y Kirika tenéis todo un mundo que descubrir juntas, tenéis que pasar tiempo las dos y dejar que las mayores peleemos, no dejare que nadie se acerque a vosotras dos
- Yo podría pel…
- Tú misma lo has dicho Shirabe, morirás antes que Kirika, así que disfruta del tiempo con ella en vez de perderlo luchando – dijo Maria cariñosamente y acariciando la cabeza de la pequeña.
(Maria es impresionante, ni siquiera desprende ese aurea maligno típico de los demonios) - eso hare – hablo ilusionada al ver que se ganó la confianza de la pelirrosa – aunque creo que podemos evitar pelear si nadie nos ve
- Así es, id con cuidado cuando os juntéis y así no tendremos que lamentar nada – la seguía hablando con cariño.
- Gracias Maria – volvió ese brillo en el rostro de Shirabe.
- N-No hay de que – respondió está desviando su rostro, nunca se había sonrojado en su vida y esta chica ya le había sacado los colores en menos de 10 minutos.
(Que buena pareja haría con Tsubasa-san) pensó una sonriente Shirabe al ver la reacción de esta, era exactamente la misma que hacia su hermana cuando la ponía ojos de cordero degollado – creo que deberíamos de volver ahora antes de que esas dos se maten – dijo Shirabe levantándose de su asiento con una gran sonrisa en su rostro.
- Espera Shirabe – agarro sutilmente el brazo de la pequeña – cuando conociste a Kirika había otras dos chicas más contigo, ¿Puedo saber quiénes eran? – pregunto una curiosa Maria.
- Kanade-sempai y Chris-sempai
(La segunda es la vampira rebelde, pero me importa más la primera) - ¿Son también hermanas vuestras?
- No, Chris-sempai es una vampira con el corazón noble y Kanade-sempai es una amiga, las conocemos desde que éramos pequeñas – sonrió con malicia – pero si quieres saber si alguna tiene algo con mi hermana, no, Tsubasa-san esta soltera – hablo la pequeña con malicia mientras se soltaba con cuidado del agarre de Maria y salía con tranquilidad de la sala, dejando por tercera vez consecutiva a Maria sonrojada, Shirabe había visto las intenciones de Maria con esa pregunta, mientras que la pelirrosa por su parte se quedó cada vez más encandilada con la pequeña demonia que de humana no tenía nada, o al menos eso era lo que pensaba Maria.
Hora actual en la sala principal de entrenamiento…
Maria y Shirabe llegaron a la par a la enorme sala, la pelirrosa fue la primera en abrir la puerta, pero cuando vio todo el suelo lleno de sangre y a Tsubasa sentada en una colchoneta y con la cabeza apoyada en el hombro de Kirika, mato a su hermana con la mirada…
Algo parecido le paso a Shirabe, pero está directamente frunció el ceño y se acercó a la rubia - ¡Kiri-chan! – y la regaño…
- … - Kirika estuvo a punto de abrir la boca para decir la típica frase de ''No es lo que parece'' pero al final rectifico a tiempo porque sabía que lo empeoraría, ella se había regenerado por completo de su herida mientras que Tsubasa tenía un torniquete en el brazo, claramente parecía como que la rubia la había dado una paliza…
- Tienes 5 minutos para explicarte, Akatsuki Kirika – amenazo Maria mientras cerraba la puerta y se dirigía envuelta en su aurea maligna a la inocente de su hermana.
Tsubasa se quitó de su apoyo y se levantó de la colchoneta, dejando a la pobre rubia sin un escudo donde esconderse – se lo que estais pensando, pero no es lo que ha pasado, de hecho… - conto todo lo que paso con Kirika a excepción de la conversación que tuvieron, eso prefirió dejarlo en privado entre Kirika y ella.
Maria guardo su oscuridad y paso de estar enojada a reírse, no pudo evitar imaginarse la escena…
Shirabe suspiro pesadamente, sabía que algo como eso podía suceder, pero no se imaginaba que su hermana iba a ser tan extrema, Shirabe mentalmente dio las gracias de que era Tsubasa la que tenía enfrente Kirika, porque si hubiera sido Saint-Germain otro gallo hubiera cantado…
Tsubasa se acercó a Shirabe - ¿Todo bien? – y la pregunto en un susurro cariñoso.
- Si, nosotras hemos podido hablar como dos adultas – soltó un gran dardo la pequeña mientras se escuchaba una notoria risa de una pelirrosa que estaba a su espalda y Kirika se sonrojaba y desviaba su rostro hacia las espalderas…
- Admito que me he dejado llevar un poquito – hablo Tsubasa en un eje de culpabilidad.
- Si ha servido para haceros más cercanas, está bien – y respondió Shirabe en un tono cariñoso, conocía a su hermana y sabía que no tenía ni una pizca de maldad, aunque quizás era más sobreprotectora de lo normal.
- Sin embargo… - Maria fulmino con la mirada a Kirika - ¿Qué me dices de eso? – señalo el brazo de Tsubasa – ¿Por qué no se lo has curado?
- Porque estaba esperando a que se lo curaras tú – respondió una Kirika demasiado sincera haciendo sonrojar de golpe a las dos mayores, creía que Tsubasa no se dejó curar por ella porque quería que fuese Maria la que lo hiciese, aunque la verdad era que Tsubasa era demasiado orgullosa como para dejar que una cría la curase una herida…
- ¡Chiiiiii! – miro Shirabe a su hermana con su particular mirada y sonido que hacía cuando sospechaba de algo.
Tsubasa se puso nerviosa – es-eso n-no es…
Maria se acercó levemente sonrojada hacia Tsubasa y la agarro de la mano derecha - ¿Quieres… - se aclaró la garganta que se le seco por los nervios – quieres que te cure? – la pregunto demasiado animada pero sin perder su sonrojo.
- ¡E-En ningún momento he dicho eso! – intento defenderse Tsubasa ante la acusación de Kirika, pero el contacto de Maria era superior a sus fuerzas y la hizo sonar muy poco convincente.
- Si lo dices así no te voy a creer – la susurro Maria mientras acariciaba su mano hasta llegar a la herida del brazo y olvidándose por completo que Shirabe y Kirika seguían ahí.
- ¡Chiiiiiii! – a Kirika se le contagio el sonido y la mirada de Shirabe, ahora las dos pequeñas estaban juntas y mirando sospechosamente a las dos mayores, las cuales no se dieron ni cuenta del numerito que estaban dando a las dos pequeñas…
El rostro de Tsubasa cogió un intenso tono rojo ante las palabras y caricias de Maria - ¡No necesito que me cures! – dijo bastante alterada y apartando rápida y bruscamente su brazo del agarre de la pelirrosa, quien se sintió decepcionada ante esa acción, Tsubasa se acercó a su hermana y la cogió de la mano – ¡Es hora de volver a casa! – la dijo tirando de ella mientras la daba el casco de la moto, estaba demasiado avergonzada como para quedarse más tiempo con la presencia de Maria cerca suya y las preguntas incomodas de las dos pequeñas.
- Pero me gustaría pasar más tiempo con Kiri-chan ahora que la has aceptado – hablo Shirabe con un puchero.
- Otro día, ahora vámonos – dijo Tsubasa todavía sonrojada y sin dar opciones a la pequeña de al menos despedirse de Kirika.
- ¡Tsubasa! – la llamo Maria antes de que la peliazul cerrase la puerta de la sala – te espero a las 16:00
Y con esa frase y un silencioso gesto de la sonrojada peliazul se llevó a su hermana del sitio huyendo de sus sentimientos y sobre todo de Maria, la cual se acercó tranquilamente a la ventana para poder visualizarla por última vez en la noche.
- Nee Maria - Kirika se acercó a la ventana colocándose a la derecha de Maria – ¿Qué te ha hecho cambiar tan rápido de opinión? Hasta hace menos de dos días no querías ni escucharme decir algo sobre enamorarme de un humano, pero ahora…
Maria suspiro – son distintas… - murmuro con sus ojos fijos sobre las dos humanas que estaban subiéndose a la moto de Tsubasa.
- Y tanto… - murmuro Kirika mirando fijamente a Shirabe.
Maria volvió a suspirar en el momento en que Tsubasa y Shirabe abandonaron la zona – la raza humana era una especie que nunca me ha importado, ni para comer, ni para absolutamente nada, no veía nada especial en ellos hasta… - puso una mano en el frio cristal de la ventana – que llegaron estas dos – miro a Kirika sin inmutarse del sitio – ellas han cambiado mi opinión
- Y principalmente Tsubasa-san – respondió Kirika en un tono juguetón, sabía que este cambio en Maria no fue por Shirabe, sino por Tsubasa.
(Cuando quieres eres bastante astuta…) suspiro y abrió un portal plateado – volvamos a casa – la dijo pasando completamente del comentario de Kirika.
- Pero si no hemos terminado de hablar, dess – otra que puso un puchero, desde luego Shirabe y Kirika estaban hechas la una para la otra.
- No hay nada más que hablar Kirika, lo que pase entre tú y Shirabe es asunto vuestro, yo solo me encargare de vuestro entrenamiento y vuestra protección
- ¿Y si me pregunta Shirabe cosas de nuestra vida? ¿No tendríamos que decirle lo mismo tanto a Tsubasa-san como a Shirabe? – pregunto la rubia preocupada.
Maria estaba caminando hacia el portal que había abierto hasta que Kirika pronuncio las preguntas mágicas, la pelirrosa se paró en seco y cerro el portal, no había caído en ningún momento en ese detalle – procura contarla cosas sobre tus aventuras en solitario o si cuentas algo donde me tengas que meter a mi o a Cagliostro dímelo en el mismo día, yo haré lo mismo con Tsubasa
- En realidad ya he tenido una pequeña conversación con Shirabe, la dije que nos criamos desde pequeña con Cagliostro y también la dije que mama – hizo una pequeña pausa al ver el fuego en los ojos de Maria – bueno más bien, Natassja-sempai nos ordenó viajar a la tierra para investigar y matar ángeles, así que tú y yo tenemos la misma orden
Maria se acercó furiosa a Kirika - ¡¿Por qué pronunciaste a mama?! ¡Que parte de…
- No dije que era nuestra madre, dije que era nuestra señora como lo es para todo el infierno, ningún demonio está exento de las ordenes de mama y si para ellas no somos hijas de Natassja y solo demonios de un nivel alto significa que tenemos que obedecerla – se defendió rápidamente Kirika mientras se echaba hacia atrás y se arrinconaba ella solita contra la ventana.
- Esa es una buena salida, por esta vez te libras - Maria suspiro notoriamente y se acercó de nuevo hacia la ventana – ¿Algo más que deba saber? – la pregunto algo cansada, se esperaba más rosas de su hermana…
- Una cosita más, pero no es nada – se alejó un poquito más de Maria – la prometí que dejaría de beber sangre humana y de matar a humanos
Maria cerro los ojos y suspiro de nuevo – te tengo dicho que no prometas cosas que no puedes cumplir – hablo con aun más cansancio en su tono de voz.
- ¡Esto voy a cumplirlo, dess!
- Necesitamos sangre para vivir Kirika – se froto los ojos con una mano, estaba empezando a dolerle la cabeza.
- Eso lo sé, pero no tiene por qué ser la humana, nuestra especie puede sobrevivir bebiendo cualquier tipo de sangre, incluso la de nuestras propias venas
(En eso tiene razón, pero como me diga que va a sobrevivir bebiendo solo de su propia sangre, juro que la mato…) – y bien, en que estás pensando para sustituir la sangre humana – no la estaba preguntando.
- Sangre animal, la vampira que acompaña a Shirabe se alimenta solo de esa sangre y se la ve sana y bastante fuerte, así que esa sangre debe de ser la más parecida a la humana
(No había pensado en esa alternativa, lo más seguro es que yo haga lo mismo, odio la sangre humana…) – hay varios mataderos a las afueras del norte de Tokio, ahí podrías conseguir sangre para bastante tiempo, aunque tengo curiosidad – se giró y miro a su hermana con media sonrisa y cruzándose de brazos - ¿Por qué hiciste una promesa como esa?
- Porque Shirabe no quiere salir conmigo ni besarme mientras siga alimentándome de humanos y los mate – respondió apenada al recordar cómo se quedó con las ganas de besarla.
(Cada vez me convence más esa chica) Maria soltó una notoria risa y se acercó a su deprimida hermana – tienes un largo camino que recorrer – la dijo entre risas y acariciando su cabeza.
- No tiene gracia… - hablo con pucheros en su rostro.
(Siempre creía que Kirika sería la que dominase en una relación con quien sea que se juntase, sin embargo) también se rio internamente (ha dado con la orna de su zapato) – yo si le veo la gracia – y la respondió está abriendo de nuevo el portal sin parar de reír.
Kirika agarro de la camiseta a Maria impidiendo que su hermana entrase al portal – espera, antes de ir a casa, ¿Qué haremos con Cagliostro y este lugar?
Maria repaso con sus preciosos orbes turquesas la sala entera – de momento no diremos nada sobre este sitio, pero si tenemos que contarla sobre este tema… - se quedó pensativa mientras miraba seria al portal – aunque no estoy segura de sí Cagliostro sería una buena aliada o al menos mantendría en secreto este tema a mama
- Cagliostro no es tan mala como parece, de hecho, la misma noche que sucedió todo la dije que me había enamorado de Shirabe y que haría de todo por ella, al principio puso el grito en el cielo, pero luego me guardo el secreto y no te a dicho nada ni a ti, ni a mama
El dolor de cabeza apareció de nuevo en Maria…
- Además ya sabes que Cagliostro no es tonta, me conoce y sabe que no me voy a quedar quieta, no tenemos más opciones que decírselo
- En algo si tienes razón, Cagliostro no es mala chica, pero es demasiado leal a mama y eso puede poner en peligro a Tsubasa y a Shirabe
- Mas que leal diría que la tiene miedo – respondió Kirika soltando la camiseta de su hermana y en un tono pensativo.
Maria frunció el ceño y se giró para mirar de nuevo a su hermana - ¿Por qué dices eso? Cagliostro es poderosa, si ella quisiera podría renegar del infierno y enfrentarse a cualquier demonio, mama no puede ir a la tierra y ahí seria libre si de verdad la temiera como dices.
- Si de verdad quisiera vivir una vida libre lo habría hecho ya… incluso no hubiera aceptado la última misión de mama… - murmuro apenada lo último, ella pudo ver con sus propios ojos como esa vampira que tan poco soportaba ella, se clavaba en las retinas de la fría y solitaria peliceleste.
(No lo entiendo, ¿Por qué no debería de aceptar la misión que le mando anoche mama? Solo se trata de una vampira, en concreto la vampira que acompaña a Shi… espera) - Kirika – la llamo algo enojada - ¿Hay algo que me estais ocultando tanto tú como Cagliostro? – la pregunto cambiando sus ojos a los plateados demoniacos.
(Quizás tiente mucho mi suerte si le digo que Cagliostro se quedó prendada de Chris-sempai, m-mejor que se lo diga Cagliostro, aunque primero debería de admitirlo ella misma…) – n-no, s-son solo cosas mias, Pregúntale a Cagliostro – corrió hacia el portal y directamente se tiro evitando ser cogida por su hermana y hablar más de la cuenta, le prometió a la peliceleste que no contaría nada y casi le cuenta toda la historia al completo.
Maria gruño notoriamente y se metió en el portal con el deseo de pillar a su hermana por el camino…
Tokio, 4 de enero del 2440, hogar de las 3 demonias, 2:40 de la madrugada del domingo.
Cagliostro apareció en mitad del salón cargada con bolsas llenas de botellas con sangre humana en su interior, se había tomado la noche libre para reponer los suministros de la casa, normalmente recolectaría esa sangre directamente de cualquier humano colgándolo como se cuelga a un cerdo en un matadero, pero desde que tuvo esos dos contactos con aquella vampira algo había cambiado en ella, al principio salió a las 23:30 y capítulo a un humano para hacer la acción anterior, pero cuando justo iba a abrir la garganta del pobre humano con sus uñas recordó la primera frase que le dijo esa vampira de pelo blanco ''Ningún humano morirá mientras yo viva'' tuvo que parar su acción al imaginarse a Chris enfrente suya y desafiándola por un simple e inútil mortal, al final Cagliostro acabo soltando al humano y dejo que corriera para después cazarlo como a un jabalí, quizás así le seria más fácil, pero de nuevo Chris apareció enfrente suya diciéndola la segunda frase que se quedó grabada en su mente ''Prefiero morir antes que alimentarme de un humano'' impidiendo otra vez que acabase con aquel inocente, Cagliostro no entendía como un ser que necesitaba la sangre humana para vivir y mantenerse fuerte prefería perder poder y debilitarse más rápidamente al alimentarse de sangre animal y evitar la humana de por vida, pudo notar con solo verla por primera vez el enorme poder que tenía la muchacha pero que estaba malgastando solo porque no quería alimentarse de lo que ella calificaba como la raza débil, podía llegar a entender que cogiera algo de apego a esta especie que le dio más cariño que su propia raza, pero de ahí a no alimentarse ni estando al borde de la muerte, era algo que no podía encajar, normalmente este caso no iría con ella e incluso pasaría por completo, pero esta vampira era otro cantar, era la vampira rebelde a la que habían ordenado matar, una orden que se le estaba haciendo cuesta arriba, Cagliostro era alguien fría que actuaba sin remordimientos ninguno, sin embargo esa valiente y orgullosa rebelde llamo su atención, no quería matarla sin saber antes porque tenía esa lealtad hacia los humanos, porque prefería estar siempre con un 80 por ciento de su poder en vez de un 100, esa vampira levanto la curiosidad de Cagliostro y hasta que no tuviera todas las respuestas que quería escuchar de la chica, no estaba dispuesta a matarla, sin embargo no dejaba de ser la lugarteniente de la reina del infierno e infligir las ordenes de su señora podría suponer su muerte, algo que no quería que sucediera, podría sentir curiosidad por Chris e incluso admitía que la chica era completamente su tipo ideal, pero no estaba dispuesta a morir por una rebelde.
Cagliostro termino de colocar dentro del frigorífico las botellas y se tiro boca arriba al sillón mientras te tapaba los ojos con un brazo – mañana acabare con este tormento – susurro la peliceleste entre suspiros mientras seguía visualizando sin parar su beso con Chris, un beso del cual era consciente de que fue gratuito y producto de su deseo más interno…
Tokio, 4 de enero del 2440, hogar de las 3 humanas, 3:20 de la madrugada del domingo.
Tsubasa y Shirabe habían llegado a su casa en menos de 10 minutos, la peliazul necesitaba alejarse de Maria antes de que sus sentimientos acabaran dominándola, no quería admitirlo, no quería decirlo en voz alta y mucho menos quería poner nombre a lo que estaba sintiendo por aquella preciosa pelirrosa, Tsubasa acabo aceptando la relación de Shirabe y Kirika ya no solo por la felicidad de su hermana, sino también porque vio que Kirika se esforzó y aguanto lo que pudo con tal de ganarse a la que sería su cuñada, estaba aprobando algo que estaba prohibido y que las traerían bastantes problemas por no hablar de tener que guardar silencio cada vez que se juntasen con su madre y su hermana mayor, pero una cosa era ceder con su hermana y otra muy distinta romper ella también las normas, por esa misma razón Tsubasa se negó a seguir siendo tocada por Maria en ese momento y sobre todo prefirió huir, quiso huir tanto que cuando entro a la casa se fue derecha a encerrarse a su dormitorio sin tratarse siquiera la herida del brazo, o al menos habla con Shirabe del tema…
Mientras que por otra parte Shirabe se quedó en el salón mensajeándose a través del móvil con Kirika mientras esperaba la vuelta de Kanade y Chris, las cuales aparecieron a los 10 minutos de volver ellas, aunque sus caras eran casi un poema, Kanade estaba todavía procesando lo sucedido con Saint-Germain, mientras que a su vez estaba contenta con Chris por conseguir algo tan imposible como era la aprobación de Ryoko, una aprobación que en ningún momento le conto ni Chris, ni Ryoko el como una se lo había ganado y la otra se lo había dado, mientras que por otra parte, Chris estaba contenta por tener la libertad de estar con quien a partir de ahora sería su familia y su nuevo hogar, pero por otra parte estaba rota, sentía que esa felicidad iba a durar semanas o incluso horas, ya que no olvidada su cita de muerte con esa atrevida peliceleste, una Cagliostro que ni estando entre las cuerdas con Ryoko pudo sacarla de su mente y todo por culpa de aquel gratuito beso…
Cuando la vampira y la cazadora aparecieron en el salón, Shirabe no tardo ni dos segundos en acercarse a Chris para verificar que estaba viva o al menos entera, cosa que para su sorpresa, estaba más entera que una rosa en plena primavera.
- ¿Estas bien? – pregunto preocupada la morena mientras repasaba por completo el cuerpo de Chris, no podía creerse que la vampira hubiera salido ilesa de la reunión con su madre.
- Ya la he revisado yo 20 veces – respondió Kanade al ver que Chris no podía hablar por la risa que la producía los gestos de la pequeña.
- Es asombroso – tiro levemente del brazo derecho de Chris para asegurarse que seguía viva y sin ningún rasguño - ¿Cómo lo has hecho? – la pregunto mientras tocaba el brazo de esta.
(Haciendo un pacto con la arcángel… aunque más que un ángel parece un maldito demonio…) Chris se consiguió librar de la incansable inspección de Shirabe y se tiro agotada al sillón – ni siquiera alguien tan poderosa como la gran Ryoko-sama pudo resistirse a mis encantos
Kanade bufo notoriamente ante el tremendo ego de la vampira – en realidad tu madre se dedicó a ponerla pruebas durante la comida y después la puso alguna prueba cuando se quedaron solas, así que imagino que – señalo a Chris mientras se servía un vaso de agua – Catwoman tuvo que superar todo lo que Ryoko-sama le puso por delante – dijo en un tono cansado mientras se tragaba de un solo sorbo todo el vaso de agua.
Chris alzo una mano mientras se tapaba los ojos con la otra – eso mismo sucedió
- Eres increíble Chris-sempai, creía que no te volvería a ver hasta dentro de semanas o incluso tendríamos que ir Tsubasa-san y yo a rescatarte – hablo Shirabe asombrada, que una vampira se ganase a su madre en su propia casa y en el mismo cielo, desde luego era algo para admirar…
Kanade suspiro y dejo sin cuidado el vaso vacío en el interior del fregadero – así es tu madre, una caja de pandora, cuando quiere acepta lo imposible y cuando no… - suspiro de nuevo – lo destruye – murmuro bajito soltando otro suspiro – me voy a dormir – le dio un beso en la cabeza a Shirabe mientras que a Chris la hacia un gesto de despedida con la mano – buenas noches – dijo en un tono algo triste mientras se metía en el oscuro pasillo dirección a su dormitorio, la pelirroja culpaba a Ryoko de su prohibida relación con Saint-Germain, ya que al fin y al cabo la que hacía ejercer las leyes era la mismísima Ryoko.
- ¿Qué le pasa? – pregunto preocupada Shirabe al notar tan extraña a Kanade.
- Ni idea – bostezo con cansancio – lleva así desde que volvió de estar a solas con Saint-Germain
Shirabe se sentó en una butaca mientras miraba preocupada hacia el pasillo (¿Otra vez? Kanade-sempai no escarmienta…) pensó la pequeña que no tenía ni un pelo de tonta, Shirabe no tenía experiencia en el amor ni en nada que estuviera relacionado con ese tema, pero podía intuir lo que pasaba con el resto de las personas, como era el caso de Kanade con Saint-Germain, o el de su hermana con cierta pelirrosa.
- Creo que Kanade-sempai es bipolar - Chris se tumbó de lado en el sillón – por cierto Shirabe, mañana por la noche tengo un asunto que atender – cogió una almohada y la abrazo como si fuese un peluche - si sales comunícaselo a Kanade-sempai para que te acompañe – la dijo en un tono cansado mientras cerraba los ojos y veía de nuevo a la chica de pelo celeste (idiota, si de verdad quisieras matarme ya lo habrías hecho…) hablo Chris con su subconsciente como si estuviera hablando con Cagliostro, en el momento en el que se tapo el rostro, su mente desconecto de todo centrándose únicamente en una diabla.
- Lo tendré en cuenta, gracias por avisar Chris-sempai – respondió Shirabe haciendo el gesto que hacia un soldado cuando saludaba a un superior, lo que no sabía la vampira era que a quien avisaría no sería precisamente a la pelirroja, sino a una rubia.
Minutos más tarde en la habitación de Kanade…
Kanade entro derrotada al interior de su habitación y se tiro a la cama sin siquiera cambiarse de ropa o al menos quitarse los zapatos, ahora mismo a la pelirroja le pesaban los pies, la ropa e incluso el alma, su cabeza no paraba de dar vueltas por culpa de las últimas palabras de una fría Saint-Germain después de entregarse tan apasionadamente a ella, si Kanade hubiera sabido que esa muestra de amor iba a ser la última, hubiese preferido dejar las cosas como estaban a tener que cumplir su promesa de olvidarse de ella e intentar algo con Tsubasa, Kanade siempre guardo una pequeña esperanza con la fría ángel e incluso cuando se entregaron mutuamente llego a pensar que su eterna e insufrible espera al fin había acabado y por fin no corría el riesgo o incluso el temor de que algún día Saint-Germain cogiese sus palabras y la dejase libre, pero el destino era bastante caprichoso, Kanade recibió la cal para después enterrarse en la arena, se acordó de las tantísimas veces que la rogo que la dejase libre y como esta esquivaba el tema o la daba alguna falsa esperanza para así no tener que decir esas palabras y tenerla siempre a su vera como cual perro fiel, sin embargo esta vez fue distinto, primero la ilusiono y después arrojo por completo todas sus ilusiones, una jugada maestra de Saint-Germain que le salió que ni pintado, Kanade se encontraba tumbada en su cama y mirando fijamente una foto donde aparecían ella, Tsubasa y Saint-Germain en una playa del cielo, con solo ver el rostro de Saint-Germain ya la entraban ganas de llorar, pero no lo iba a hacer, sabía que la bella ángel no estaba derramando ahora mismo ni una sola lagrima por ella, ¿Por qué ella iba a ser la única que sufriera? La pelirroja se enojó y clavo su lanza en el centro de la foto, tumbando el marco sobre la mesita y apartando así de su vista aquella imagen que ahora mismo no quería ni recordar, la había dolido, la había destrozado y su corazón estaba marchitándose, pero no se iba a hundir, al menos no por alguien que siempre estuvo jugando al gato y al ratón con ella, la amaba, pero Kanade no era de esas chicas que se encerraba en su cuarto por un amor no correspondido, iba a salir de esa aunque su corazón se volviera negro como el carbón, incluso haría algo que nunca pensó hacer, hacer caso a Ryoko y juntarse con alguien que siempre la ha tenido en cuenta y nunca la había hecho ningún daño, Kazanari Tsubasa, tenía a la peliazul como una bella y hermosa joya la cual debía proteger con su vida y en ningún momento pensó en ella como pareja, pero ahora era distinto, necesitaba salir de la oscuridad en la que notaba que se estaba hundiendo y sobre todo, necesitaba seguir siendo la risueña, bromista y juguetona Amou Kanade que siempre ha sido y precisamente esa Kanade solo salía con dos personas, una era Saint-Germain y la otra era Tsubasa, aunque se prometió a sí misma que en ningún momento iba a usar a Tsubasa como segundo plato, no iba a pedirla nada oficial hasta que no notase que su corazón la quería y no había ni rastro del ángel, aunque eso no significaba que no fuese a cortejarla, tenía muy presente lo hermosa que era Tsubasa y sobre todo que estaba soltera, en cualquier momento podría venir alguien y enamorarla, sabía que jugaba a contrarreloj e iba actuar, ya no solo para olvidar en el momento a Saint-Germain, sino también para asegurarse que nadie se la adelantaba y la apartaba la única esperanza que la quedaba…
Tokio, 4 de enero del 2440, hogar de las 3 humanas, 15:45 de la tarde del domingo.
Shirabe y Chris se encontraban en la cocina limpiando lo que habían ensuciado, habían acabado de comer las dos solas ya que en ningún momento del día habían salido ninguna de las dos mayores, desde que anoche se encerraron las dos en sus habitaciones no había habido ni señales de vida de las dos chicas, a Shirabe y a Chris les parecieron raro al principio, pero luego pensaron que estaban agotadas y prefirieron ni molestarlas, al menos no hasta ahora, Chris estaba añadiendo en dos platos un poco de la comida que habían comido tanto Shirabe como ella.
- Yo me encargo de Kanade-sempai y tú de tu hermana – le dijo a Shirabe entregándola un plato con una pequeña porción de canelones de atún con unos pocos pimientos verdes como guarnición.
- ¿Y no es mejor q…
- Ve – la hablo con firmeza y sin darla ni tiempo a rechistar.
Shirabe suspiro y cogió unos cubiertos – está bien, pero creo que deberíamos de dej…
- ¡Ve Shirabe! – se enojó la peliblanca.
La morena bufo internamente y se encamino en silencio la habitación de su hermana – allá vamos – susurro bajito dando dos leves golpecitos en la puerta.
- Adelante – respondió Tsubasa en un tono normal.
Shirabe miro a Chris que estaba a su izquierda y parada en la puerta de la habitación de Kanade – yo la noto bie…
Chris alzo una ceja y la señalo con una mano que entrase, consiguiendo esta vez un notorio bufido de la de ojos rosas.
Shirabe entro despacio al dormitorio de su hermana esperando encontrársela desordenada como era habitual y seguramente a su hermana bastante enojada con ella, pero en vez de eso, la vio vestida y la habitación sorprendentemente ordenada – no sabía que era tan grande la habitación – dijo Shirabe sorprendida al ver tanto orden, nunca había visto una habitación que perteneciese a Tsubasa y estuviera tan ordenada…
- Necesitaba tener la mente ocupada y sin darme ni cuenta a acabado así – dijo una pensativa peliazul admirando ella también el dormitorio, no paraba de pensar en Maria y en esos sentimientos que no quería admitir aun sabiendo lo que en verdad significaban, Tsubasa solo quería centrarse en lo que vendría a partir de ahora con la relación de las dos pequeñas, estaba dispuesta a encargarse ella misma de los demonios y vampiros que apareciesen para arruinar el primer amor de su hermana pequeña, incluso estaba dispuesta a encarar a su propia madre y a su hermana mayor si se llegase a dar la situación, sin embargo si se trataba de Maria y ella, no conseguía pensar claramente, daba igual que Maria la hiciera perder todos los sentidos con solo tocarla un poquito o que con sus miradas tanto plateadas como turquesas pusieran todo su mundo patas arriba, no iba a ceder a sus sentimientos y no era porque fuese en contra de las leyes o porque ya tendría bastante con todo lo que se vendría por Shirabe y Kirika que también, sino, porque no estaba preparada para estar con un ser inmortal mientras que ella podía morir por cualquier tontería, no se imaginaba enamorarse locamente de alguien que por mucho que cumpliese años no iba a cambiar ni siquiera un pelo de la cabeza mientras que ella seria todo lo contrario, Tsubasa era consciente de que algo le pasaba con Maria e incluso tenía ganas de probar esos labios que tanto parecían querer ser probados, sin embargo estaba más que segura de que tenía fecha de caducidad y al contrario que su hermana Shirabe, ella no estaba dispuesta a pasar por ese sufrimiento que se acabaría dando por naturaleza…
Shirabe entro al dormitorio empujando la puerta con su pie derecho y sin tirar la comida al suelo cerró la puerta de la habitación – no has salido ni a desayunar, ni a comer, así que te he traído la comida – dijo sentándose en la cama y dejando encima de la pequeña cómoda el plato de comida junto los cubiertos.
- No hace falta, no tengo mucha hambre – respondió Tsubasa terminando de arreglarse la chaqueta y dejando su casco sobre la cama.
- Todavía tienes esa fea herida en el brazo, deberías reponer fuerzas y…
- Shirabe – la llamo repentinamente la peliazul a su hermana en un tono de voz bastante serio.
La nombrada guardo silencio en el momento y miro atentamente a su hermana.
- ¿Estas segura… - miro hacia la puerta asegurándose de que ni Chris, ni Kanade estaban ahí – de seguir adelante con Akatsuki? – la pregunto en un bajo y preocupado tono de voz.
- Muy segura, pero si te preocupa, no voy a empezar nada con Kiri-chan hasta que ella no deje de matar humanos y se alimente de sangre animal – la respondió en un tono completamente despreocupado.
- No Shirabe, no voy por ahí… - se acercó a Shirabe y se arrodillo en el suelo apoyando sus manos sobre las piernas de su pequeña hermana – me refiero a que… - soltó un larguísimo suspiro – ella es inmortal y tu no, te vas a hacer vieja y seguramente cuando eso pase Akatsuki te acabe dejando por una bella, joven e inmortal demonia o vampira – miro apenada a los orbes rosas de Shirabe - ¿De verdad estas dispuesta a pasar por tanto solo para vivir 15 o 25 años al lado de Akatsuki?
Shirabe no pudo evitar reírse al recordar su conversación con Maria, la cual trato el mismo tema que estaba tratando ahora mismo su hermana, sin duda su pensamiento de que Tsubasa y Maria harían buena pareja se confirmó del todo con esta conversación.
- Estoy hablando en serio Shirabe – dijo Tsubasa bastante enojada al verla sonreír.
- Lo sé Tsubasa-san, eso solo que… – se limpió las lágrimas que salían de sus ojos debido a la risa – que me has dicho lo mismo que Maria y no he podido evitar reírme al recordarlo, sois tan parecidas – respondió todavía entre risas.
Tsubasa se tensó – ¡Ce-Céntrate en la conversación! – hablo Tsubasa algo sonrojada pero igual de enojada que hace un momento, era lo último que necesitaba escuchar, que su hermana la dijera lo compatible que era con Maria…
(Lo dicho, harían una gran pareja, que pena que seas tan orgullosa, one-chan) sonrió pícaramente, pero a los pocos segundos recupero la compostura poniéndose seria y agarrando las manos de su hermana que reposaban en sus piernas – no voy a negar que tengo miedo a ese futuro, pero quiero vivir el presente con Kiri-chan y cuando ese futuro se presente, entonces ya veremos que pasara – la respondió en un tierno y cálido tono de voz.
Tsubasa volvió a soltar otro larguísimo suspiro – seguramente sufrirás Shirabe
- Sufriré más ahora si pierdo a Kiri-chan por culpa del miedo a un futuro que ni siquiera sabemos que va a pasar, ¿Y si en 15 años soy yo la que no quiere más a Kiri-chan? ¿Y si en 20 años nos hemos cansado las dos y decidimos irnos cada una por un camino distinto? ¿O y si muero antes de cumplir los 30? Nadie sabe lo que va a pasar en el futuro, ni siquiera sabemos que va a pasar mañana – acaricio las manos de su preocupada hermana – no voy a dejar que mi vida la marque un futuro incierto, voy a vivir esté presente que tengo ahora con Kiri-chan, yo no soy como vosotras, yo prefiero hacer caso a mi corazón antes que a mi cabeza – respondió Shirabe con una firme y segura voz.
- … - Tsubasa la miro sorprendida - ¿Cuándo… - llevo sus manos al rostro de la pequeña – has crecido tanto? – pregunto la de orbes zafiro embelesada por la increíble madurez de su hermana pequeña.
- Cuando no mirabais – respondió está en un tono burlón y sacando al fin la sonrisa de la hermana que tanto admiraba.
- Chica lista – no aparaba de acariciarla el rostro - aun así no creas que te voy a dejar sola, para mi sigues siendo mi hermana pequeña y así va a seguir aunque tengamos 70 años – la dijo en un tono de voz más alegre pero detonando un eje amenazante, nunca dejaría que su pequeña y adorable hermana alzara sus alas y volase lejos de ella, estaban en un mundo peligroso donde eran el centro de cualquier demonio si se enteraban de quien era su madre, claramente aunque Shirabe fuese una anciana, no la dejaría ni un momento desprotegida.
- Lo tengo presente – respondió está fingiendo estar molesta por esa sobre protección, aunque Shirabe era un pájaro libre, a veces la gustaba sentir esa sobre protección de su familia que la hacía sentir segura cuando tenía miedo o simplemente quería refugiarse y olvidarse del cruel mundo en el que hoy en día vivían, aunque ahora a los brazos donde quería refugiarse no eran precisamente los de su hermana, Kanade o Chris…
Tsubasa sonrió tiernamente a su hermana y la dio un tierno beso en la frente antes de separarse de ella y coger el casco de su moto – tengo que irme – miro la hora en la pantalla de su móvil – llego algo tarde a un asunto, si tienes pensado salir a cazar no lo hagas sola, llévate a Yukine o… - se acercó a la puerta y suspiro internamente ante la frase que iba a decir – llama a Akatsuki para que te haga compañía, pero tened cuidado con lo que hacéis – la aviso en un tono intimidante, no se fiaba de Kirika, a la rubia la vio bastante lanzada y tenia miedo de que desflorara pronto a su pobre e inocente hermana, lo que no sabia Tsubasa era que en verdad la que llevaba las riendas era Shirabe…
A Shirabe se le iluminaron los ojos al escuchar esa frase de su hermana - ¿Me dejas salir con ella?
- Mientras no hagáis nada indecente, no tengo ninguna objeción, tanto si sales con Yukine, Kanade o… - la costaba todavía - Akatsuki, estaré tranquila porque sé que volverás entera y sana a casa – abrió la puerta y la sonrió de nuevo – pero, no actúes sin cabeza, ¿De acuerdo?
- Nunca actuó sin pensar – sonrió ampliamente - ten cuidado por el camino – y finalizo cariñosamente.
Después de escuchar las tiernas palabras de Shirabe salió del dormitorio y cerró la puerta, aunque cuando se giró para encaminarse hacia la salida del pasillo se chocó de lleno con una sonriente pelirroja que salía de su dormitorio…
Minutos antes…
Después de asegurarse Chris de que Shirabe entraba al dormitorio de Tsubasa ella hizo lo mismo, aunque esta no pidió permiso, directamente abrió la puerta y se metió al interior del dormitorio de la mayor, una ojicarmin de la cual no había señales de vida, la cama de esta estaba intacta y su lanza estaba clavada en un cuadro que no pudo ver bien debida a la oscuridad del dormitorio.
Chris se acercó a la cómoda dejando el plato de comida sobre esta - ¿Kanade-sempai estas aquí? – pregunto la peliblanca subiendo las persianas y retirando las cortinas para dejar que la luz del sol entrase por todo el dormitorio.
- Estoy terminando de ducharme, no tardo – respondió la pelirroja desde el interior del baño privado de su habitación.
- No corras, no tengo poder de curación así que no podría curarte si te caes – se acercó a la mesita donde estaba clavada la lanza de Kanade – por cierto sempai, te he traído algo de comer pero creo que ya está frio – saco la lanza de la mesa y cogió el cuadro que había sido atravesado (Es una foto hermosa, las tres parecen felices, ¿Por qué Kanade-sempai haría algo así?) acaricio donde estaba rajado, que era precisamente donde estaba Kanade junto a Saint-Germain, en la foto Kanade estaba situada entre medias de las dos hermana, algo que precisamente fue petición de la propia Saint-Germain antes de fotografiarse.
- Gracias por traerme la comida, necesitaba tomarme unas horas de descanso y por eso no había salido para desayunar ni comer – explico Kanade mientras salía del baño y miraba a la silenciosa vampira que observaba muy atenta la foto que ella misma había rajado – esa foto es de hace 3 años, Saint-Germain nos llevó a Tsubasa y a mí a una playa del cielo para premiarnos por haberla superado en un entrenamiento.
- Es una hermosa foto, ¿Por qué la has roto? - hablo Chris sin despegar su vista de la foto.
- Porque es una mentira que quiero terminar – se acercó sigilosamente a la espalda de Chris – te voy a contar un secreto que espero que guardes bien – la susurro en el oído.
- Cla-Claro – se sonrojo levemente ante la repentina acción de la mayor y sobre todo al notar ese aliento en su nuca, hacía años que no notaba a nadie tan cerquita de ella.
- Estoy enamorada de Saint-Germain, pero eso se acabó a partir de hoy – la susurro en el oído mientras la quitaba el cuadro de sus manos.
- ¿Enamorada de Saint-Germain? ¡¿Pero eso es…
- Imposible, lo sé, por eso he decidido pasar página de una maldita vez – la dijo alejándose de la espalda de Chris y acercándose a la cómoda donde abrió un cajón y guardo boca abajo el retrato.
Chris seguía dando la espalda a la pelirroja mientras veía como desaparecía el arma de esta - ¿Y crees que rompiendo una foto se consigue? Porque si es así, estas muy equivocada sempai
- No, voy a sacarla de mi corazón metiendo a quien debería de haber metido desde pequeña en vez de a Saint-Germain, voy a centrarme en Tsubasa
Chris alzo las dos cejas sorprendida y se giró para mirar al fin a Kanade - ¡¿Tsubasa-sempai?! ¡Habl… - su cara se tiñó completamente de rojo al ver a Kanade como su madre la trajo al mundo y con solo una toalla sobre la cabeza - ¡SEMPAI POR DIOS! – se tapó rápidamente los ojos con una mano mientras que con la otra deshacía la cama y la tiraba una sábana a la cabeza.
(Que inocente eres para el carácter que tienes) se rio pícaramente la pelirroja ante la reacción de la vampira – no me creo que no hayas visto nada de esto antes
- ¡Claro que no! ¡Pero eso no significa que tenga que verte desnuda! – abrió dos dedos para mirar entre ellos y asegurarse de que la mayor estaba tapada, pero no fue así, Kanade seguía sin taparse y se estaba secando con tranquilidad el cabello mientras miraba con malicia a la vampira, la cual volvió a taparse los ojos mientras el color rojo se apoderaba de todo su cuerpo - ¡VISTETE DE UNA MALDITA VEZ! ¡NO PUEDO HABLAR ASÍ!
Kanade soltó una pequeña risilla mientras abría el primer cajón de la cómoda y sacaba un pantalón vaquero corto y un short blanco junto a una ropa interior del mismo color del short – ¿Tienes pareja Yukine? – pregunto de la nada la picara pelirroja.
Chris dio la espalda a la mayor al escuchar el cajón de la cómoda, intuía que se estaba vistiendo muy lentamente – no desde hace 2 años – respondió algo seria al recordar quien era su última pareja.
(Ahora entiendo su reacción, está pasando hambre) volvió a reírse - ¿Y todo este tiempo no has…
- ¡No y no pienso hablar del tema! – respondió rápidamente una avergonzada Chris.
Kanade termino de vestirse y cogió el plato de comida que la pequeña la trajo - ¿Lo has preparado tu?
Se giro lentamente y con los ojos todavía tapados – no, lo hemos hecho entre Shirabe-chan y yo
Se llevo un trozo de canelón a la boca – está muy bueno – dijo saboreando la comida aun estando fría.
Chris destapo al fin sus ojos y miro con temor a la pelirroja, la cual para su suerte ya estaba completamente vestida – ¿Podemos volver al tema de antes?
Kanade la miro pacientemente mientras seguía comiendo.
- ¿Cómo es eso de que te olvidas de una hermana y te vas a por otra? Esto no es como los cromos y mucho menos un juego – recrimino la pequeña vampira a la mayor.
- No voy a jugar con Tsubasa – dejo el tenedor sobre el plato – ella es alguien que quiero y admiro mucho, por eso voy a hacer las cosas bien, aunque Tsubasa es bastante complicada, nunca se ha interesado por nadie, ni ha mostrado siquiera interés por el amor
- ¿Y no es demasiado pronto para hablar de olvidarte de alguien a quien todavía amas? – pregunto Chris confundida ante la decisión de Kanade.
- No, más bien, es demasiado tarde, llevo toda una vida sufriendo por alguien que solo se ha dedicado a jugar conmigo y… - (lo de ayer colmo mi paciencia…) – ya me he cansado de sus crueles juegos, mientras que por otra parte tenía a una chica tan buena y dulce como Tsubasa y no he sido capad de mirarla por culpa de mi ceguera con Saint-Germain
- ¿Dulce? Yo no veo muy dulce a sempai, la veo más como un demonio
Kanade se rio – eso es porque todavía no la conoces, yo la conozco desde hace más de 20 años, he visto todos los lados de ella y por eso mismo sé que es fácil sacar a Saint-Germain de mis entrañas y enamorarme de Tsubasa – retiro el plato de su vista y se levantó de su asiento – lo difícil de verdad será enamorarla a ella
(¿Difícil? Casi diría misión imposible, si en todos estos años sempai no se ha fijado en Kanade-sempai, dudo que lo haga ahora) se cruzó de brazos y se apoyó en la misma cómoda donde estaba comiendo Kanade - ¿Tienes algún plan?
- Ninguno – respondió Kanade con demasiada franqueza.
Chris gruño notoriamente mientras se hacía presente en su sien izquierda una vena con bastante mala leche - ¡No puedes simplemente lanzarte de cabeza sin ningún plan!
Kanade se rio y se dirigió a la puerta – al revés pequeña, si no arriesgas, no ganas – la sonrió con una seguridad increíble y salió de su dormitorio sin mirar, chocándose sin darse ni cuenta con Tsubasa.
- Buenas tardes Tsubasa – la hablo en el tono alegre que usaba siempre con ellas, aunque en esta vez Tsubasa noto algo distinto en ese tono de voz.
- Buenas tardes – la respondió Tsubasa algo seria, la pelirroja parecía alegre, pero en sus ojos podía ver algo de tristeza, la conocía demasiado bien.
Kanade miro la ropa de Tsubasa y se dio cuenta de que la peliazul iba a salir y al llevar su casco se imaginaba que iba a tardar - ¿Sales?
- Si
- ¿Puedo acompañarte? Hace tiempo que no sal…
- No, necesito salir por mi cuenta, todavía tengo que digerir lo que paso el otro día con esa tal Akatsuki y también la nobleza de Yukine – uso eso como excusa para poder salir sin compañía, si salía con Kanade no podía ir a reunirse con Maria y aunque se negase tanto a aceptar sus sentimientos, no podía evitar admitir por mucho que quisiera que estaba deseando encontrarse de nuevo con ella, ya no solo era por lo que sentía por esa pelirrosa, sino también porque a Tsubasa la encantaba entrenar sin límites y Maria era perfecta para ello, la de ojos turquesas se regeneraba y podía incluso curarla si se les iba de las manos, dos grandes ventajas que podian usar las dos para poder entrenar como a ellas les gustaba, con bastante dureza e intensidad.
(Y ahí va el primer rechazo) – espera Tsubasa -Kanade jalo rápidamente del brazo herido a Tsubasa para evitar que se fuera, la peliazul se contrajo un poco ante ese agarre, le dolía la herida – esta noch…
- Kanade tengo algo de prisa – se soltó con cuidado del agarre de la pelirroja – cuando vuelva si quieres hablamos – la hablo con una sonrisa en el rostro y con calidez en su tono de voz, no quería que pensase que estaba siendo borde con ella, pero la verdad era que estaba enojándose por llegar tarde debido a la pequeña distracción de Kanade.
- Si, claro, no… - se aclaró la garganta – no hay problema – (y ahí va el segundo rechazo, tiempo récord) – yo te espero – dijo Kanade con resignación mientras veía partir a Tsubasa y sin darse ni cuenta de la presencia de Shirabe a su espalda.
- ¿Qué estás haciendo Kanade-sempai? – pregunto la pequeña con desconfianza hacia la mayor, hasta donde ella intuía recordaba a la pelirroja haciendo ojitos a su hermana mayor, pero ahora parecía estar haciendo ojitos a la del medio.
- ¡Shirabe! – se tensó y se giró robóticamente hacia la morena – nada, solo, yo… - rio nerviosamente mientras veía a Chris salir de su dormitorio- ¡Voy a salir un rato con Yukine a dar una pequeña vuelta! – dijo energéticamente y arrastrando a la peliblanca fuera de la casa y sobre todo lejos de Shirabe, de las tres hermanas a la que más temía era a la pequeña, era la más madura y la más lista de las tres y si alguna podía llegar a intuir o saber algo sobre sus sentimientos o sus planes, esa podía ser perfectamente Shirabe, la cual no tenia pelos en la lengua y la tenia bastante afilada…
Shirabe se quedó mirando seria a la ojicarmin que arrastraba a la pobre vampira a salir bajo los intensos rayos del sol, algo del comportamiento de Kanade no le cuadraba a Shirabe.
Tokio, 4 de enero del 2440, gimnasio abandonado, 16:30 de la tarde del domingo.
Una pelirrosa estaba esperando impacientemente a que cierta peliazul se dignase a aparecer, Maria estaba segura de que Tsubasa aparecería y que seguramente se le había hecho tarde por tener que tratar esa herida que anoche negó tajantemente a ser tratada, Maria era alguien paciente que no se alteraba a la mínima, sin embargo el mero hecho de pensar en que hoy no se presentaría Tsubasa a entrenar con ella la ponía nerviosa y con ganas de ir a buscar a la peliazul para saber si la había pasado algo o simplemente se le habían pegado las sabanas.
Maria estaba vestida con su particular ropa de entrenamiento, unos leggins negros y un sujetador deportivo de color blanco, este iba a ser el primer encuentro que Maria se iba a tomar en serio, dado que los encuentros anteriores fueron puros tanteos para la ojiturquesa.
Maria se acercó a un saco grande de boxeo y lo empezó a aporrear con todas sus fuerzas hasta que pasados 10 minutos la puerta de la sala al fin se abrió, entrando Tsubasa con toda la tranquilidad del mundo llegando incluso a desquiciar a Maria por tanta parsimonia, Tsubasa había llegado 40 minutos tarde y aun así estaba tan tranquila…
- No hay prisa, tú a tú ritmo – hablo con sarcasmo Maria mientras seguía aporreando el saco de boxeo.
- No me he dado cuenta de la hora – se quitó el casco y lo dejo en un banquito junto al abrigo que estaba quitándose lentamente – estaba hablando con Shirabe y me he despistado completamente – miro a la pelirrosa de reojo y se sonrojo levemente al ver el modelito que traía puesto, esa poca tela que llevaba ensalzaba su perfecta figura y dejaba expuesta varias partes del cuerpo de la pelirrosa, algo que para Tsubasa era demasiado sexy para entrenar…
Maria agarro el saco para pararlo y desvío su mirada hacia la peliazul que se desprendía con cuidado el abrigo, Maria frunció el ceño enojada y se acercó a ella sin que esta lo notase – voy a curarte eso – dijo agarrando con una mano el hombro derecho de Tsubasa, la cual se contrajo con el mero toque de Maria.
- No hace falta, ya lo he tratado en casa - hizo el amago de apartar el hombro, pero la fuerza de Maria se lo impidió.
- Me da igual, lo voy a curar – respondió está enojada y agarrando con su mano libre de la cintura a la peliazul para que no escapase.
- Maria no hac… - la nombrada frunció aún mas el ceño y cambio sus ojos por los plateados – haz… haz lo que quieras – al final se rindió a la insistencia de Maria, se dio cuenta de que las dos eran bastante cabezotas y que podían incluso acabar toda la tarde discutiendo por el mismo tema, algo que no la apetecía mucho hacer.
Maria curo en menos de 1 minuto la herida de Tsubasa y la soltó enseguida - ¿Notas algo por dentro?
Tsubasa movió el brazo haciendo círculos y buscando algún dolor muscular, pero la sanación de Maria era tan poderosa que le curo todo rastro de dolor – no, lo tengo perfecto – desvío su rostro – gracias
- No hay de que… - respondió esta algo recelosa, no olvidaba el rechazo de anoche.
Tsubasa se quitó el calzado para ponerse más cómoda - … - y miro en silencio a la pelirrosa que se acercaba a un armario.
- Hoy me gustaría hacer algo distinto Tsubasa
- ¿Distinto? Creo que ya tenemos dos tratos distintos de lo normal
- No me refiero a ningún trato - Maria dibujo media sonrisa en su rostro y abrió el armario – me refiero al tipo de entrenamiento – le lanzo unos guantes.
Tsubasa cogió al vuelo los guantes y se los puso rápidamente – me gusta entrenar, así que acepto lo que tengas en mente
Saco una espada afilada – también quiero hacerte un par de preguntas más serias y – lanzo a los pies de Tsubasa la espada - más personales que las de ayer
- No tengo ningún problema con ello siempre y cuando respondas tú también a mis preguntas, sin embargo… - Tsubasa miro la espada mientras fruncía el ceño - ¿Por qué me das esta espada si sabes que tengo la mía?
- Esa espada no es mágica, es una simple y normal espada, quiero ver cómo te desenvuelves sin la protección de la magia de tu espada
- Creo que no hace falta ese tipo de entrenamiento, puede ser incluso arriesgado para mi
- Te curare si te hago alguna herida, así que por eso no te preocupes, pero deberías entrenar más allá de la magia de esa espada
- No me hace falta – le dio una patada a la espada alejándola de ella – tengo entrenamiento de sobra
(¡¿Por qué eres tan…) gruño internamente – si de verdad quieres proteger a tu hermana de todo lo que venga necesitas saber defenderte sin depender tanto de un arma mágica que no te corresponde tener – Tsubasa abrió la boca para replicar a la pelirrosa, pero esta rápidamente la silencio con sus serias palabras – cada demonio de rangos como el mío o incluso superior tenemos unas habilidades únicas, por ejemplo, Kirika está dotada con la habilidad del rayo, puede hacer caer rayos desde cualquier parte o imbuir hasta una cuchara con un rayo y matarte con ella, también existen otros demonios que tienen el poder de bloquear momentáneamente la magia blanca y si te llegas a enfrentar a alguno de ellos, tu espada… - le devolvió de una patada la espada que Tsubasa había renegado – pasaría a ser esto
(creía que todos los demonios eran como los vampiros, todos iguales, pero no tenía ni idea de que cada uno tenía sus propias habilidades e incluso que se regeneraban sin la necesidad de beber sangre) soltó un pequeño suspiro y acepto al fin coger la espada que Maria insistía en que cogiese para entrenar – está bien, tu ganas, entrenaremos hoy con esto – dijo algo desganada, aunque admitía que la venia bastante bien ganar experiencia sin tener que depender tanto de una magia que no era suya.
- ¿Entrenaremos? – Maria rio notoriamente – no, tú vas a enfrentarte a mí con eso
- ¿Y tú? – pregunto Tsubasa algo desconcertada, no se imaginaba atacando a la demonia como si fuese un saco de boxeo.
- Yo… - el suelo del gimnasio empezó a temblar mientras que a su vez Maria cambiaba por completo su aspecto humano por uno más demoniaco, sus manos pasaron a ser como las zarpas de un oso, sus ojos plateados rozando incluso el blanco y sus colmillos más largos y relucientes cambiando también a su vez la punta de los colmillos por un color plateado – entrenare con esto – la hablo con una picara sonrisa pero en un tono bastante oscuro mientras que de su cuerpo salía un aurea plateado, lo que vendría a ser el D.N.I de los demonios.
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Kanade al fin entra en acción con Tsubasa, Maria ya tiene su rival xD, bueno señores y señoras, me despido ya, Saludos y os deseo mucha salud ^.^.
