Buenas noches gente, pues he acabado prontito así que doble actualización en la misma semana ^_^, espero que os guste el capítulo.

Karnash: Maria y Kanade pueden llegar a matarse xD, habrá bastantes shippeos interesantes ;p, sobre todo en rivalidades para nuestras protas, como es en el caso de la rival de Kirika por el amor de Shirabe, va a acabar sacando lo peor de Kirika ;p, jajaja ahí lo dejo xD.

Uzuki: jajaja he entendido lo que querías decir xD, alternare entre largos y cortos, unas veces cortitos para dejaros con ganas y otras veces larguito para que os quedéis llenos xD, así me divierto jugando con vuestras mentes xD.

AngelAkai: Va ha haber drama para desquiciar a un ejército entero xD, por cierto creo que me vas a matar pero de momento Hibiki y Miku no entran en mis planes en esta historia, quizás mas adelante si, pero ahora no me viene la imaginación con estas dos muchachas, hay personajes que me entraron mas que Miku y Hibiki y eso que me gustan, pero aparecieron Maria, Carol y compañía y me dejaron muerta, me desplazaron a las dos principales xD, así de rara soy ;p, aun así no están descartadas en la historia, a lo mejor no me viene la imaginación ahora pero después de 4 capítulos o incluso 2 me viene una idea y ahí aparecen, ten la esperanza viva por si acaso xD.

Senki Zessho Symphogear no me pertenece.

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- No puedo permitir que vayáis a más con ellas – hizo una pausa y apretó su mandíbula – no puedo permitir que ninguna de vosotras sufra lo que he sufrido yo… - murmuro Kanade con rabia.

Tsubasa sujeto el brazo derecho de la ojicarmin – Kanade, te aseguro que ellas no…

- No – la interrumpió tajantemente la pelirroja y mirándola con unos ojos dolidos – escúchame ahora Tsubasa, se mejor que nadie lo que es enamorarte de un ser prohibido – hizo una pequeña pausa y giro lentamente su rostro hacia la peliazul – a los 13 años me enamore de Saint-Germain y desde entonces sigo queriéndola – la hablo en un tono dolido y con los ojos apagados, pero sin derramar ninguna lagrima aun notando como querían hacer su aparición.

Tsubasa ante esa repentina confesión abrió como platos sus ojos - ¡¿De Saint-Germain?! ¡¿Y ella lo sabe?! – Tsubasa se quedó bastante sorprendida.

- Ella lo sabe desde el primer día en que me di cuenta de mis sentimientos, me confesé a ella y recibí la sorpresa de que sentía lo mismo hacia a mi

(¿Saint-Germain y Kanade? Nunca había imaginado semejante cosa…) - entonces – Tsubasa estaba alucinando - ¿Estais…

- No, no estamos juntas, Saint-Germain me confeso que sentía lo mismo, pero que no podia ser, iba en contra de las normas y no iba a luchar contra todo por un sentimiento que caducaría el día que yo muriese… - bajo la ventanilla de su lado y saco su brazo izquierdo por la ventana, necesitaba algo de aire fresco – siempre me estuvo recordando mi mortalidad por mi condición humana, pero cuando veía que me alejaba de ella… - desvió su mirada hacia el enorme edificio abandonado – venía a mí y me ilusionaba para después darme otro palo… - hizo una pequeña pausa para recuperar el aliento al notar que lo perdía por recordar tanto dolor – pero ahí no acaba la pesadilla, ¿Te acuerdas de Vanessa?

- Si, era la lugarteniente de madre y creo recordar que te ibas a mudar con ella porque querías independizarte y tener más privacidad

- Eso fue lo que os conte, pero en realidad - Kanade sonrió amargamente – estábamos saliendo

(¡¿También Vanessa?! ¡¿Cómo no me he dado cuenta de esto antes?!) - ¡¿Estabas saliendo con Vanessa?! ¡¿Hay algún ángel que no hayas probado Kanade?! – Tsubasa tuvo que bajar ella también la ventanilla por su lado, sentía calores por todo su cuerpo y no eran precisamente calores buenos, era demasiada información de golpe, nunca llego a pensar que la estricta de su hermana y la fiel lugarteniente de su madre iban a saltarse las normas con una de ellas.

- Con Vanessa encontré la salida de la prisión que me tenía Saint-Germain, pero tu hermana lo descubrió y se empeñó en mantenerme encerrada en su prisión – saco las llaves del contacto del coche y las tiro con rabia al asiento trasero, necesitaba golpear algo.

- … - Tsubasa a pesar de estar sorprendida por todo lo que Kanade la estaba contando, no dudo ni dos segundos en mostrarla su apoyo, después de que Kanade se desahogase con las llaves del coche puso su mano izquierda en el hombro derecho de esta y la acaricio suavemente en forma de consuelo.

- Shirabe y tú siempre habéis culpado a Ryoko-sama de la injusticia que cometió con Vanessa, pero en realidad fue Saint-Germain quien provoco la caída de Vanessa, le conto todo a Ryoko-sama y esta solo siguió las leyes que tanto nos ha repetido desde pequeñas.

(Por esa regla de tres, también Saint-Germain tenía que haber caído del cielo, madre a veces es demasiado injusta…) - ¿Y qué paso después con Saint-Germain? Imagino que si hizo eso fue para que estuvieras con ella – hablo Tsubasa bastante confundida y poniéndose en su situación con un curioso ejemplo que enseguida se encargó de borrar de su mente, se imaginó a Maria en la posición de Kanade y a ella como Saint-Germain y pensó que hubiera hecho lo mismo que su hermana mayor, aunque ella lo habría hecho con la intención de que la pelirrosa se quedase a su vera por siempre.

- No hizo nada, Saint-Germain me arranco las llaves de mi libertad de las manos y las tiró lo más lejos posible recordándome una y mil veces que me quería, pero al ser humana no se arriesgaría a perder su condición en el cielo y a enfrentarse a vuestra madre - hablo una sincera pelirroja con el alma desgarrada, pero luciendo tan fuerte como era siempre.

(Saint-Germain siempre estuvo jugando con Kanade y ni siquiera tuvo el valor de enfrentar sus sentimientos, no me esperaba que mi hermana fuese tan cruel…) Tsubasa acaricio más fuerte con su mano izquierda el hombro de Kanade mientras que con su otra mano hincaba sus uñas en el asiento donde estaba ella sentada, sentía tanta rabia con su hermana, no podia creerse como alguien que la ha enseñado tanto y la ha inculcado tantas cosas buenas, pudo jugar de tal manera con una persona tan importante como era Kanade en su familia y todo por ser humana, algo que precisamente también era ella y Shirabe, esta información le dio mucho de que pensar a Tsubasa, dando aún más la razón a la relación de Shirabe con Kirika, ya que al menos la pequeña demonia estaba dispuesta a pelear por todo con tal de estar con Shirabe, era cruel lo que había hecho Saint-Germain con Kanade, pero en cierta parte le sirvió a Tsubasa para comparar la misma situación con Shirabe, dándose así cuenta de que existían demonios buenos como lo era Kirika y seguramente Maria.

Kanade miro de nuevo a Tsubasa y sin ningún rastro de lágrimas en sus ojos – se mejor que nadie lo que duele eso Tsubasa – cogió la mano que estaba en su hombro y la llevo a sus labios depositándola un tierno beso – no quiero que Shirabe sufra lo mismo y tampoco quiero que tú le cojas cariño a ninguna de ellas – la sonrió con ternura – por eso no puedo permitirlo… - la susurro con la voz rota, no podia imaginarse ver sufrir a las dos únicas personas que de verdad la han dado vida a su corazón, nunca la han decepcionado y siempre han estado ahí para ella.

- Ahora que sé esto, te entiendo más que a nadie Kanade y te agradezco que te hayas abierto a contarme algo tan importante, sin embargo… - Tsubasa suspiro apenada y con los ojos cristalinos mientras se soltaba del agarre de Kanade y dejaba su mano sobre la mejilla derecha de esta – ahora con más razones que nunca, necesito que hagas un pequeño esfuerzo, primero conócelas y si no te convencen o ves algo raro que se me haya escapado a mi o a Shirabe, te prometo que nos alejaremos de ellas, confió en ti y siempre estaré a tu lado y si me dices que no te convencen, ciegamente y sin preguntar te hare caso, pero no las juzgues sin al menos haberles dado una sola oportunidad, mira lo que paso con Yukine – hizo una pequeña pausa con su voz rota – la dimos una oportunidad y ahora daríamos nuestras vidas por ella, además, lo que te paso con Saint-Germain es una muestra de lo distintas que son estas demonias, Akatsuki esta dispuesta a dejarlo todo por Shirabe – la dijo en un tono de voz ronco mientras acariciaba su mejilla, sentía dolor en su pecho, no solo era dolor por el desamor de Kanade con su hermana mayor, sino también dolor de solo imaginarse el que Maria y Kirika no le convenciesen a Kanade y tuviera que alejarse de ellas, sabía que sería injusto, pero como bien había dicho antes, confiaba ciegamente en la pelirroja y siempre iba a estar ella por encima de todo, Tsubasa sentía un cariño especial por Kanade del cual nunca ha sabido dar nombre a esos sentimientos, ni siquiera ahora siendo adulta, a veces creía que era amor y otras veces un cariño de hermana por criarse desde chica con ella, Tsubasa era muy consciente de sus prohibidos sentimientos hacia Maria, pero no olvidaba este cariño especial que sentía desde pequeña hacia Kanade y que ahora estaba despertando de nuevo al verla hablándola con el corazón abierto hacia ella como nunca antes lo había hecho, ahora mismo, el corazón de Tsubasa era un mar de dudas.

Por primera vez después de unos minutos dolorosos, Kanade recupero la sonrisa – sabes, puede que siempre mi corazón haya pertenecido a Saint-Germain, pero tú eres la única que me convence de ir hasta el fin del mundo

Tsubasa sonrió sin apartar su mano de la mejilla de Kanade - ¿Eso es un sí? – la pregunto una risueña peliazul calando de lleno en el fondo del corazón de Kanade con esa enorme sonrisa y ese brillito especial en sus orbes zafiros.

(Va a ser muy fácil enamorarme de ti, eres tan hermosa y a la vez tan tierna que me da miedo haber llegado tarde a por ti) agarro la mano de Tsubasa y soltó una pequeña y agradable risa – dejémoslo en un, ya veremos – la respondió en un tono burlón y mirándola con mucha ternura.

- Vamos, un si – respondió Tsubasa con el mismo tono.

Las dos se rieron mientras se miraron en un agradable silencio y disfrutando mutuamente de sus compañías, ninguna de las dos cazadoras podían negar la tremenda complicidad que tenían entre ellas, una complicidad que nació hace muchísimos años y que con el paso del tiempo se iba acentuando cada vez más, pero a su vez era una complicidad que sería el mayor enemigo para cierta pelirrosa…

5 de enero del 2440, avenida de la calle Shibuya, 3:33 de la madrugada del lunes.

Maria y Kirika aparecieron como un reloj en la zona donde aquel demonio indico que estarían los testigos de Ryoko, las dos hermanas estaban subidas en un edificio donde podían vigilar toda la zona sin riesgo de que las viesen o fueran notadas.

- Neee Maria – hablo una rubia sin apartar sus ojos de la calle - ¿Qué crees que hará Cagliostro? Se ha ido de casa sin darnos una respuesta – dijo Kirika preocupada, cuando Maria volvió le conto a Cagliostro todo lo sucedido con Tsubasa y Shirabe, incluyendo la quedada de mañana con las humanas, al principio Cagliostro se mostró reacia en creer las palabras de Maria, pero después de mirarla a los ojos se dio cuenta de que no estaba bromeando e incluso era capaz de matarla si decía algún comentario fuera de lugar hacia esas humanas, la peliceleste era una amante de la sangre y de la carne humana, pero sobre todo era una completa hater de esta especie, una especie que calificaba como inútil, aunque bien era cierto que al recordar su encuentro con esas humanas y la vampira de sus constantes pesadillas, admitió para sus adentros de que esas humanas de verdad tenían algo extraño, empezando que tenían como mascota a Chris y terminando por esas armas mágicas, dos humanas que para sus ojos estaban lejos del prototipo débil que tenía en su mente, la verdad era que Cagliostro sentía mucha curiosidad por esas chicas y sobre todo de donde habían sacado esas armas, pero era completamente fiel y leal a su señora y no podia dar una respuesta tan rápida a Maria y a Kirika, al final Cagliostro opto por posponer a mañana su respuesta y solo centrarse esta noche en su mortal enfrentamiento con aquella rebelde.

- Cagliostro es dura, pero siempre acaba cediendo a nuestros deseos, ten paciencia y confía en ella – respondió Maria llena de confianza en su voz, confiaba ciegamente en Cagliostro y tenía razones más que justificadas para confiar tanto en ella, la peliceleste podia llegar a ser bastante cruel y demasiado fiel a su madre, pero a la hora de la verdad, siempre estaba con ellas ayudándolas y escondiendo todos los líos en los que siempre Kirika se metía o incluso le traía a escondidas a Maria sangre de ángel para que la camuflase en su plato y así evitase a la pelirrosa alimentarse de una sangre que le daba tanta repulsión, nunca Cagliostro las había fallado a pesar de que a veces podia llegar a sacarlas de quicio a las dos.

- Pero quizás esto es pedir demasiado, ya sabes cuánto odia a los humanos

- Lo sé, pero aun así confió en ella – miro de reojo a Kirika – y tu deberías de hacer lo mismo, he perdido la cuenta de las palizas que se ha llevado de mama por cubrir tus perdidas de cabeza

- No… me acuerdo de eso – dijo Kirika haciéndose la sueca y sacando la foto donde aparecían los testigos que buscaban.

- La próxima vez haz memoria antes de dudar – la aviso Maria mientras señalaba hacia un callejón donde unos demonios aparecieron de la nada – ahí están, vamos

- Dess – dijo Kirika en un siniestro hilillo de voz mientras desaparecía a la vez que su hermana.

Maria y Kirika aparecieron a la misma vez en el callejón y rodeando cada una por un lado a los 3 demonios.

- ¿Son ellos? – pregunto Maria cruzándose de brazos y apoyando su espalda en los contenedores.

- Solo este – señalo al que iba en el centro – los otros dos sobran

Maria alzo una mano y lanzo dos mágicos discos oscuros que decapitaron de un solo corte a los dos demonios que dijo Kirika que sobraban.

El demonio que quedo vivo miro aterrorizado a las dos chicas, sabía quiénes eran.

- Bien, ahora voy a hacerte unas preguntas y quiero que me respondas lo más rápido posible - Maria se quitó de su apoyo y se acercó lentamente al pobre diablo – si me respondes sin rodeos, te dejo vivo, pero si te atreves a rechistar – sus preciosos orbes turquesas cambiaron al plateado – a negociar o simplemente a no contestar mis preguntas, vas a conocer el verdadero miedo, ¿Me he explicado bien? – le hablo al demonio de bajo rango mientras se acercaba a él y le arrinconaba contra la pared.

- Neee Maria, ¿Quieres que le torture mientras tanto? – pregunto Kirika preparando su guadaña.

A Maria le basto una sola mirada para dejarle claro a Kirika que se quedase quieta – tengo entendido de que tú, junto a otros 3 demonios fuisteis testigos de un suceso con Sakurai Ryoko y una humana con solo unos meses de vida

- S-Si, y-yo junto a dos amigos fuimos testigos d-de ello – hablo un asustado diablo.

- Uno de tus amigos nos contó sobre como la acogió el arcángel, así que ahórrate esa parte y cuéntame algo que no sepa – hablo la pelirrosa en un tono oscuro y amenazante.

- Y-Yo volví a ver a Ryoko con esa niña 5 meses más tarde, ell-ella llevaba a la niña en brazos mientras entraba en un hospital, senti curiosidad y la seguí, pero Ryoko no salió hasta 4 días después, c-creo que ingresaron a la niña y la arcángel se quedó con ella

- Si eso es cierto… - se quedó pensativa la pelirrosa durante varios segundos mientras miraba a su hermana con una sonrisa victoriosa en su rostro.

- Solo tenemos que ir al hospital y mirar los archivos de hace 20 años, ahí aparecerá los nombres de la gente que ingreso en ese momento – dijo Kirika sonriente y terminando la frase que su hermana iba a decir.

- Dime el nombre del hospital – hablo Maria más animada, pero sin perder en ningún momento su tono amenazante.

- E-Es el Hospital General Eiju, si queréis ir ahí tendréis que llevar a un humano

- ¿Por qué tenemos que llevar a un humano? – pregunto Maria con el ceño fruncido.

- Porque ahora esta hechizado con magia blanca, en realidad todos los hospitales de todo Tokio están hechizados

- Genial – hablo Kirika con sarcasmo.

- Ya buscaremos la manera de entrar, lo importante es que ya tenemos a una, solo nos quedan dos – se alejó unos centímetros del demonio para darle más seguridad y a la vez más confianza - ¿Sabes algo de las otras dos hijas humanas?

- S-Solo sé que existen otras dos más y que una de ellas la adopto Ryoko d-después de que uno de los nuestros matase a la madre de la chica

- Por casualidad… - Kirika saco la foto y se la acerco al diablo - ¿No será este?

- E-Ese es

- Donde esta – por el tono de Maria, no le estaba preguntando.

- Su-Suele frecuentar los clubs nocturnos en los peores suburbios de Tokio, pero no sé nada más

- Esta bien, ya tengo suficiente – se echó Maria hacia un lado y le indico al diablo la salida del callejón – puedes irte – dijo una tranquila Maria cumpliendo con su palabra.

El demonio no tardo ni dos segundos en desaparecer de la vista de las dos hijas de Natassja.

- Hemos sacado petróleo de la nada, ¿Qué hacemos ahora dess? – pregunto Kirika acercándose a su hermana.

- Irnos a casa y descansar – dijo Maria abriendo un portal.

- ¿Ahora? Pero si estamos a punto de conseguir la identidad de una y la información de otra, solo nos quedaría una hija y después podríamos empezar la caza – dijo Kirika sorprendida.

- Piensa un poco Kirika – Maria se paró y se giró hacia su hermana - ¿Cuál es nuestro motivo de nuestra estancia en la tierra?

- Encontrar a las 3 hijas humanas de Ryoko y llevárselas a mama

- Muy bien – la hablo en un tono infantil – ahora piensa otra vez, ¿Qué pasa si las encontramos? – volvió a su seria voz.

- Volvemos a cas… ¡Dess! – dijo Kirika con cara de espanto.

Maria suspiro con cansancio – que prefieres Kirika, ¿Seguir ahora mismo las pistas y volver a casa? ¿O seguir las ordenes de mama pero a un ritmo más lento? Ahora mismo no urge encontrar a esas humanas y tampoco lo veo tan necesario, más bien me parece un capricho de mama para seguir avivando esta guerra

- ¡Claramente no quiero volver! Pero sin el permiso de mama no puedo quedarme aquí con Shirabe…

- Ahora mismo tenemos el permiso ilimitado, así que vamos a tomarlo con calma, volvamos a casa y descansemos para mañana – dijo Maria cerrando la discusión y metiéndose en el interior del portal, normalmente habría aprovechado la noche y habría ido a por el resto de la información para volver lo antes posible al lecho de su madre, pero ahora era distinto, por primera vez, Maria no tenía ningunas ganas de volver a su casa.

- En el fondo no quiere alejarse de Tsubasa-san – murmuro la picara rubia mientras entraba al portal y este se cerraba a su espalda, aunque a Kirika le pasaba lo mismo que a Maria, no quería volver a casa y menos ahora que al fin había encontrado lo que tanto andaba buscando, el amor de su vida.

5 de enero del 2440, playa de Isshiki, 3:30 de la madrugada del lunes.

- Es ella la que me cita… ¡Y llega tarde! – dijo una ofuscada Chris soltando una patada en la arena, la vampira no tenía mucha paciencia, pero si encima la hacían esperar media hora podia hacer arder Roma entera - estoy haciendo la idiota, en primer lugar, ¿Por qué estoy aquí? – siguió pataleando la arena – podría haber pasado de esto, total, no estoy obligada a… - su mente la jugó una mala pasada haciéndola retroceder en el momento en el que Cagliostro la salvo de Garie y después la beso sin motivo ninguno - … - el silencio se apodero de una Chris que cogió rápidamente los colores en su cara, la vampira al recordar aquel beso se sonrojo como un tomate y empezó a acribillar la arena con su ametralladora gatling.

- Are, deberías de reservar esa munición para mí – hablo una conocida y odiosa voz para los oídos de Chris.

Chris se giró con su arma en mano y apunto a la traviesa demonia - ¡Justo a tiempo! – y disparo…

- ¡Are! ¡¿Acaso no te enseñaron educación?! – desapareció rápidamente Cagliostro y se subió a una palmera cercana a ellas - ¡No me has dado ni tiempo de saludarte! – recrimino está enojada.

- ¡¿Saludarme?! ¡Supuestamente esto es un duelo a muerte! ¡No una maldita cita! – recrimino Chris en un tono molesto, ya no sabía si estaba molesta por el retraso de Cagliostro o por que como bien había dicho, no era una cita.

- Aara – Cagliostro sonrió pícaramente - ¿Acaso querías una cita conmi… - la rama donde estaba apoyada se rompió en mil pedazos debido a un misil que le lanzo Chris, Cagliostro tuvo que saltar como un mono hacia otra palmera antes que caer como peso muerto sobre la arena – creo que deberías de relajarte un poquito o al menos dame tiempo para cabrearte – dijo Cagliostro algo seria al ver como Chris sacaba un bazuca mágico y la apuntaba con él.

- ¡No tengo nada que hablar contigo! ¡Eres tú la que quería luchar a muerte conmigo! – siguió recriminando la sonrojada vampira, cuanto más miraba a Cagliostro, más recordaba aquel beso.

- Que conste que… - (esto me está irritando…) los ojos de Cagliostro cambiaron a su forma demoniaca y una aurea celeste rodeo todo el cuerpo de la diabla – no soy yo la que quiere luchar, solo sigo ordenes… - murmuro bajito la peliceleste antes de desaparecer del campo de visión de Chris.

- Me había olvidado que estoy luchando contra un demonio de rango alto – ocupo sus dos manos con sus armas mágicas y se preparó para cualquier ataque que estuviese preparando Cagliostro, la cual uso un osito de peluche que apareció en el cielo, el cual fue acribillado por Chris al pensar que se trataba de la peliceleste, una Cagliostro astuta que al terminar de vaciar Chris los cargadores de las dos armas, apareció enfrente de ella sosteniendo las dos muñecas de la vampira.

- Hueles a animal – murmuro acercando su rostro al de Chris - ¿Qué te dije sobre alimentarte para esta noche? Con sangre animal en tu organismo no me duraras ni media hora – la dijo Cagliostro en un decepcionante tono de voz, esperaba encontrarse con la rival que de verdad era Chris, una poderosa vampira mágica rebosante de poder y de sed de sangre, pero en vez de eso, se encontró con una vampira alimentada de sangre animal y con su poder al 50 por ciento.

- Mira el lado bueno, terminaremos pronto – respondió Chris con sarcasmo e instándose soltar de los agarres de Cagliostro.

(¿Qué le pasa a esta vampira?) - ¿Acaso no eres consciente de la situación en la que te deja la sangre animal? ¿Por qué te empeñas tanto? – pregunto Cagliostro acercando el cuerpo de Chris al suyo.

- Soy consciente, pero no me importa, puedo luchar sin necesidad de sangre humana y me da igual a quien tenga enfrente – acerco su rostro al de Cagliostro y la miro desafiantemente – moriré antes de alimentarme de la única especie que me ha dado la felicidad – la dijo en un tono desafiante.

(Siendo una vampira no la hace falta la felicidad, solo sobrevivir a los ángeles y a los demonios, el amor, la pena, la compasión, la familia y todos esos sentimientos solo son para los humanos ¿Por qué Yukine Chris busca tanto esos inútiles sentimientos?) - …sigo sin entenderlo… - murmuro Cagliostro sin apartar su mirada de los decididos orbes de Chris - … - (da igual cuanto lo piense o cuantas veces me lo explique, seguiré sin entenderlo) siguió mirando fijamente los orbes de la silenciosa vampira.

Una Chris que al igual que Cagliostro tenía puesta su fija mirada en esos duros y fríos orbes demoniacos (creo que estoy empezando a perder la cordura…) pensó Chris al verse incapaz de desviar su mirada de Cagliostro y menos aún de hacer el amago de zafarse de ella y aprovechar el momento para atacarla (y todo por culpa de aquel maldito beso…)

(Lindo sonrojo) pensó Cagliostro al ver como Chris se sonrojaba solita (Ara, ¿Acaso soy yo la causa de…) su propia subconsciente la corto sus traviesos pensamientos al recordarla el verdadero motivo del porque estaba ahí (solo dos días y ya me está volviendo loca, tengo que acabar con esto lo más rápido posible…) apretó su agarre en las muñecas de Chris – sigo sin entender tus motivos, pero eso ya da igual – soltó las muñecas de la peliblanca – mi deber es matarte – dijo envolviéndose de nuevo en un aurea celeste y haciendo aparecer en cada mano unos mágicos orbes de agua.

Chris sintió como una mala vena se le hinchaba en la frente y de un empujón alejo varios metros a Cagliostro - ¡E-Eres tú la que me ha preguntado! ¡Además! ¡¿Quién dice que voy a morir hoy?! – se defendió una sonrojada Chris sacando su gatling y apuntando de nuevo a la demonia.

- Con un 50 por ciento de poder, no eres rival para mí – lanzo a Chris los dos orbes de agua y seguidamente corrió hacia la peliblanca, una Chris que disparo una ráfaga de balas mágicas hacia los orbes y apuntando a los pocos segundos a la sombra celeste que se acercaba a ella a toda velocidad.

- Puede que no esté al 100 por 100 de mi poder – vacío el cargador de su arma y cogió por la boquilla la gatling - pero tendrás que esforzarte para matarme – dijo Chris en un tono burlón y golpeando en el estómago a Cagliostro, la cual aguanto el golpe y sonriendo apoyo una mano en el vientre de Chris, lanzando a su vez un orbe oscuro en el cuerpo de la vampira que salió volando hacia el mar.

- Aara, no esperaba menos de la hija de Fine - se metió lentamente en el agua y se fue acercando a la peliblanca que con gestos de dolor salía a flote – una lástima que tenga que matarte, me hubiera encantado ver todo tu potencial - se acercó a Chris y la jalo con una mano de la nuca mientras ponía su otra mano en el centro del pecho de Chris (si uso mi mejor ataque la mataría en el acto) miro fijamente los desafiantes orbes de la vampira mientras a su vez Chris apoyaba sus dos manos sobre el estómago de Cagliostro (solo un ataque y acabo con esto de una maldita vez) - … - la mano que tenía Cagliostro sobre el pecho de Chris empezó a brillar en un mágico tono celeste.

Chris apretó su agarre sobre el estómago de su rival (si uso todas mis fuerzas podría noquearla el tiempo suficiente como para poder acabar con ella) sus dos manos se iluminaron en un débil brillo rojizo, Chris era consciente que mientras se alimentase de sangre animal iba a recibir más palizas de lo normal, ella era una de las vampiras más fuertes que existía, pero bien era cierto que la sangre animal solo la ayudaba para mantenerse viva, pero no para luchar, aun así no iba a romper nunca su pacto y prefería agotar todos sus recursos, incluida sus propias fuerzas aun quedando exhausta o incluso expuesta al enemigo antes que ser poderosa y tener que depender de la vena de una especie humana que le había dado tantas alegrías, (solo tengo que hacerlo bien y después podré volver a casa) miro fijamente los firmes y serios orbes de Cagliostro y dibujo una media y alegre sonrisa (hoy no pienso morir, 3 chicas encantadoras me esperan en casa) hinco sus 10 uñas en la piel de Cagliostro - … - e intercambiaron miradas sin pestañear.

Los dos seres se quedaron por unos segundos mirándose en silencio y sin apartar sus miradas de la otra, Chris no paraba de recordar aquel gratuito beso y como los orbes de esta diabla se calaban hasta lo más profundo de sus entrañas, mientras que Cagliostro por su parte sentía la necesidad de atraer a la vampira a su cuerpo y besarla de nuevo, esa mirada llena de seguridad, desafío y madurez estaba calando muy hondo en su pecho, algo que nunca antes había sentido por nadie.

La mano de Cagliostro empezó a temblar y el brillo mágico que antes era intenso y del cual estuvo a punto de salir un orbe que podría haber acabado con la vida de la vampira, se empezó a apagar lentamente (¡¿Qué me está pasando?!) gruño para sus adentros y apretó el agarre en la nuca de Chris, intentando así revivir el orbe que se iba apagando, pero ese extraño sentimiento que Chris la estaba despertando era mucho más poderoso que cualquier ataque suyo - …no puedo… - murmuro en un bajito hilillo de voz (¡¿Por qué…) el brillo de su mano desapareció por completo y soltó tanto la nuca como el pecho de Chris, dejando caer sus manos sobre el agua – no… - negó levemente con la cabeza – puedo matarte… - la hablo casi en un susurro y en un tono de voz confuso, nunca había dudado a la hora de matar a nadie, hasta ahora, sabia que en el momento en el que la perdono por primera vez la vida aun sabiendo quien era, iba a ser un gran dolor de cabeza para ella, cosa que no estaba equivocada y que estaba pagando justo ahora…

Chris frunció el ceño confundida al ver el inesperado cambio de parecer de aquella fría y traviesa diabla (creía que nunca iba a ver a un demonio dudar) por un momento saco las uñas de la piel de Cagliostro, pero rápidamente negó con la cabeza (no puedo fiarme de ella, ni por muy buena besadora que sea) volvió a hincar las uñas en la piel de esta (tengo que aprovechar este momento) y se ilumino por completo todo su cuerpo en un aurea rojiza – que pena, porque yo sí puedo hacerlo – dijo Chris en tono burlón y soltando una mágica onda en el interior del cuerpo de Cagliostro, un poderoso ataque que levanto todo el mar por donde estaban ellas y envió volando de vuelta a la diabla en la arena de la playa, dejando un buen boquete a su rastro en el mar.

Cagliostro cayo boca arriba sobre la arena y se llevó sus manos sobre el boquete de su estómago – buen… - tosió soltando gotitas de sangre por la boca – ataque, aunque esto no me va a matar – dijo una orgullosa peliceleste.

Chris salió con pasos cansados del agua que empezaba a volver a su cauce y se acercó a la peliceleste – lo sé, por eso pienso rematarte – saco un cuchillo y lo coloco sobre la frente de Cagliostro, la cual sujeto la muñeca de Chris y la dirigió hacia el centro de su cuello – si quieres matar a un demonio como yo – ayudo a Chris a hincar la punta de su navaja sobre el centro de su cuello – decapítame – la sonrió pícaramente – tienes 3 minutos para hacerlo antes de que me regenere por completo, yo soy tu y me daría prisa pequeña – la dijo en un tono burlón.

- ¡¿Q-Que estás haciendo?! ¡¿Acaso crees que voy a caer en tus trucos?! – hablo una Chris confundida y a la vez enojada, no entendía a esta chica, por momentos parece interesada en ella, en otros momentos la dice que la va a matar y ahora se estaba poniendo en bandeja para que la matara, Chris no sabía si matarla o directamente darla una paliza y desahogar su frustración con ella…

- He fallado – murmuro Cagliostro.

Chris incoó una rodilla en la arena y miro confundida a Cagliostro sin apartar el cuchillo de su cuello – ¿A qué te refieres con que has fallado? Todavía podrías hacer algo – no se dio cuenta Chris que la estuvo hablando con un adorable puchero en el rostro, en el fondo deseaba que la diabla se levantase y siguiera luchando.

(Si no me mata, me meteré en un gran problema, parece que esta rebelde se ha metido donde no debía…) Cagliostro rio notoriamente al sentir como su corazón la estaba verificando lo que pensaba – tengo ordenes de acabar contigo – apretó la muñeca de Chris e incoó más hondo la punta de la navaja en su yugular – pero parece que no voy a poder, ni hoy, ni mañana… - volvió a reírse – ni nunca

- N-No entiendo lo que dices – (¡¿Qué me pasa?! ¡¿Por qué me estoy encontrando tan mal?!) miro como el cuello de Cagliostro empezaba a sangrar – yo… - su mano empezó a sudar – yo no… - desvió su mirada al serio rostro de Cagliostro (su aurea mágica está intacta, tiene poder más que suficiente como para zafarse y acabar conmigo… ¿Entonces porque no hace nada?) - … - volvieron a cruzar silenciosas miradas (así… así no puedo…) - ¡Aaagh! ¡Maldita sea! – grito frustradamente sacando de golpe el cuchillo del cuello de Cagliostro, no era capaz de matar a alguien que no se resistía y mostraba gestos nobles como ahora estaba haciendo la diabla, aunque la verdad era otra, desde que la golpeo con aquel temible golpe sintió un fuerte malestar en sus adentros y mientras se acercaba a la peliceleste iba dudando de matarla, en el fondo Chris no quería matarla aun queriendo negarlo con toda su alma, aquella demonia la removía todos sus cimientos desde la primera vez que se vieron, unos cimientos que Chris se empeñaba en echar más cemento, era reacia a sentir nada por un demonio, aunque esta chica era muy distinta a los de su estirpe y buena muestra de ello era como la perdono la vida y no hacia ni el amago de volverla a atacar – tu ganas, yo tampoco puedo… - murmuro Chris tirando con rabia el cuchillo a un lado de la cabeza de Cagliostro.

- Aara, parece que las dos pensamos igual – dijo la peliceleste llevando una mano a la herida de su cuello y mirando pícaramente a una seria Chris, no sabia porque, pero la hacia feliz ver como la vampira sentía lo mismo que ella, o al menos esa era la sensación que le daba a Cagliostro.

(No puede ser que este sintiendo esto…) se levantó de la arena y dio la espalda a Cagliostro - ¿Puedes curarte sola o necesitas sangre? – pregunto en un tono de voz bajo y bastante serio.

Cagliostro sonrió maliciosamente – no me vendría mal un poquito de sangre vampírica – y la respondió con travesura en su tono de voz, ya que estaba, aprovechaba el momento…

- Eso significa que puedes curarte sola – se llevó disimuladamente la mano a su pecho – he tenido un día muy largo y puede que me haya afectado en nuestro encuentro, pero la próxima vez no dudare en matarte – la hablo fríamente antes de salir rápidamente del campo de visión de Cagliostro, Chris sentía mucha curiosidad de la razón por la que Cagliostro no había acabado con ella, pero algo la decía que no debía de preguntarla y lo mejor que podia hacer era poner tierra de por medio entre las dos antes de que fuese demasiado tarde.

Cagliostro miro la herida de su estómago, la cual se había cerrado desde hacía bastante ratito – al final Kirika tenía razón… - bajo la camisa tapando su tripa – ella no es la única que se enamoró aquel día… - miro hacia la dirección por donde se había marchado Chris – me pregunto… ¿Qué voy a hacer ahora? – hablo Cagliostro en un serio tono de voz mientras sacaba de su bolsillo la información que Millaarc la dio sobre Chris y la rompía en mil pedazos, para la peliceleste, su misión había acabado, aunque eso de momento no iba a comunicárselo a su señora…

5 de enero del 2440, área recreativa de Anata No Warehouse, 19:00 de la tarde del lunes.

3 humanas y 1 vampira estaban esperando en la entrada de un enorme y elegante edificio, Tsubasa y Shirabe estaban apoyadas en la pared y esperando silenciosa y pacientemente a que ciertas demonias apareciesen a la hora que las dos mayores acordaron, mientas que por otra parte Chris y Kanade no paraban de dar vueltas sobre el mismo sitio mientras relataban las dos, Kanade acabo accediendo a la petición de Tsubasa, pero seguía siendo reacia a todo lo que la peliazul la conto, Kanade seguía pensando que era una mala idea y que seguramente en cualquier momento darían la cara y demostrarían de que oscuridad estaban hechas, pero si quería ganarse el corazón de Tsubasa tenia que acceder a peticiones como esta, si tenia que tragarse su orgullo por la peliazul, se lo tragaría, pero eso sí, estaba preparada para entrar en pelea si era necesario, mientras que por otra parte estaba Chris, la vampira tenia la seguridad de que se encontraría otra vez con Cagliostro, cuando Shirabe la conto de reunirse con Kirika y su hermana cayo enseguida en Cagliostro al no saber nada de Maria, algo que no parecía dejarla muy animada, Chris todavía no había superado su encuentro hace unas horas con Cagliostro y no sabia ni como reaccionar cuando la tuviera delante, por una parte quería ahorcarla, pero por otra, quería huir lo mas lejos posible al saber que la diabla la levantaba esos sentimientos que tuvo una vez por Garie, deseo, pasión e incluso sospechaba que podia tratarse de amor, un amor que era reacia, no iba a enamorarse de una especie que ayudo a acabar con sus padres y después marco toda su vida, lo que no sabia Chris era que en el corazón nadie tenia voz y voto…

- Las 19:01 y todavía no están aquí – miro Kanade de reojo a Tsubasa – parece que puntuales no son, típico de los demonios – hablo Kanade en un tono burlesco.

- Los humanos también somos impuntuales Kanade-sempai – respondió una tranquila Shirabe devolviendo el dardo a la mayor.

- Pero los humanos os tenéis que desplazar con vehículos, sin embargo, los demonios pueden teletransportarse y en menos de 1 minuto se presentan donde quieran – hablo Chris con el mismo tono que Kanade – y por lo visto, estas demonias n… - otra odiosa voz para sus oídos la silencio.

- ¡Shiiiraaabee! – grito una alegre rubia desde lejos desapareciendo de golpe y apareciendo en el aire y justo encima de Shirabe, a Kirika la pudo tanto la emoción que ni se percató de la presencia de Kanade y Chris, las cuales detuvieron en el aire y con un placaje en seco a la pobre diablilla que se quedó sin aire en suelo con las manos puestas en el estómago – d-deess… - murmuro Kirika con el alma en la garganta.

- No aprendes Kiri-chan, deberías de mirar antes de actuar impulsivamente – la recrimino Shirabe con una amplia sonrisa en el rostro, en el fondo la encantaba esas pocas neuras de su novia.

- Maria no me aviso que habría alguien más aparte de vosotras – recrimino Kirika con medio puchero y mirando tanto a Kanade como a Chris, pudo reconocer a la pelirroja nada más verla.

- Tu eres… - se acercó Kanade a la pequeña que estaba sentada en el suelo y con las manos puestas en su estómago – la de aquel día, Akatsuki Kirika, ¿Verdad? – pregunto Kanade con cara de pocos amigos.

- ¡Dess! – confirmo Kirika despreocupadamente.

- Entonces eres… - miro de reojo a Shirabe – su… - suspiro notoriamente – su nov… - miro a Tsubasa – lo siento Tsubasa, pero no puedo – se acercó a Kirika y la sujeto del cuello del abrigo, levantándola de un solo tirón.

- ¡Kanade-sempai, Kiri-chan no es…

- Eso lo juzgare yo Shirabe, así que mantente alejada – la aviso la pelirroja en un tono serio y amenazante.

Shirabe miro aterrorizada a Tsubasa esperando a que su hermana interviniese, pero se encontró con una seria peliazul cruzada de brazos y mirando fijamente a Kanade, lo cual dio a entender a la morena de que de momento no iba a intervenir, Shirabe se acercó a Chris y la sujeto del brazo – Chris-sempai haz al…

- No voy a hacer nada, estoy con Kanade-sempai, ella podrá ver si hay malas intenciones en esa diablilla, tu no razonas y parece que Tsubasa-sempai tampoco, ahora mismo Kanade-sempai es la neutral y la que debería juzgar a esta chica, además – miro enojada a la pequeña – nos habíais contado que eran dos y aquí solo veo a una – (aunque me alegro de que sea así, no estoy mentalmente preparada para verla de nuevo…)

Kirika miro a Shirabe – tranquila, si es por ti podre con cualquier cosa – la dijo Kirika en un confiable tono de voz.

(Kanade-sempai no es cualquier cosa Kiri-chan…) pensó Shirabe preocupada, temía que la poca inteligencia de la rubia fuera su peor enemigo.

- Céntrate en mi demonio – la hablo una furiosa pelirroja llevando el cuerpo de Kirika hacia la pared y arrinconándola con su cuerpo.

- Akatsuki Kirika, un placer – y respondió esta con sarcasmo, a veces Kirika no visualizaba el peligro…

- Bien, Akatsuki Kirika, te lo voy a decir bien clarito y espero que me entiendas a la primera, odio a los demonios y no me trago ese cuento de que te hayas enamorado de una humana – apretó el cuello del abrigo de Kirika y estampo más fuerte la espalda de esta contra la pared.

Kirika sintió ganas de sacar su guadaña y clavársela en la yugular de Kanade, pero al ver el rostro de la pelirroja recordó que iba con Shirabe el primer día que la conoció, lo que significaba que era alguien importante para la morena – … - la rubia no respondió y se limitó a escuchar atentamente a la pelirroja, aunque eso sí, su mirada la estaba avisando que estaba igual de enojada que ella.

- Si fuera por mi te mataba ahora mismo, pero le di mi palabra a Tsubasa y a Shirabe así que no me queda de otra que aguantaros durante todo el día, pero… - miro a Tsubasa y después a Shirabe – si al terminar el día no me habéis convencido, no dudare en levantar mi lanza contra vosotras

- ¡Kanade! – la regaño Tsubasa, eso no se lo informo en ningún momento la pelirroja, ya que de saberlo la habría dejado en casa o habría avisado a las dos demonias.

- Me parece justo – hablo Kirika – sin embargo, ya demostré lo que tenía que demostrar a Tsubasa-san, no he venido aquí a pelear con nadie – agarro las muñecas de Kanade – si quieres puedes juzgarme mientras paso tiempo con Shirabe, porque yo no pienso hacer nada para convencerte – la hablo desafiantemente y apartando las manos de la mayor de su abrigo.

(Parece que tiene las cosas claras y no veo odio en su mirada, solo se está defendiendo de mis ataques verbales) enjaulo con sus brazos apoyados en la pared a la pequeña rubia que intentaba alejarse de la peligrosa humana (tampoco parece que sea muy lista, pero esa mirada que lanza a Shirabe… es la misma que tenemos todos cuando miramos a quien nos importa… ¿Cómo es posible siendo un demonio?) suspiro internamente – está bien – se echó hacia un lado dejando libertad a Kirika – de momento tienes libertad para estar con Shirabe, pero no te confíes, porque no voy a apartar mis ojos de ti – la aviso en un tono tranquilo.

- ¡Dess! – respondió Kirika llevándose una mano a la frente como en los saludos militares, tentaba mucho su suerte…

Tsubasa se acercó silenciosamente a la izquierda de Kanade - ¿Qué estás haciendo? No habíamos quedado en eso Kanade – la pregunto en un tono bajo de voz mientras veía como Kirika se lanzaba a abrazar sin éxito ninguno a Shirabe, de nuevo Chris la detuvo.

- No, habíamos quedado en que las daría una oportunidad, pero lo hare a mi manera – miro a Tsubasa – no olvides que son demonios, en cualquier momento la oscuridad que llevan dentro las pueden dominar y volverlas locas – llevo una mano a la mejilla derecha de Tsubasa – solo os estoy protegiendo Tsubasa y si al final del día estoy equivocada – miro de reojo a la rubia que discutía con Chris – yo misma me disculpare con ellas.

Tsubasa soltó un larguísimo suspiro – está bien, hazlo a tu manera, pero al menos evita ir tan al cuello – (con Akatsuki no ha habido problemas, pero si le hace lo mismo a Maria… no estoy segura de que podría pasar…) pensó Tsubasa preocupada y apartando sutilmente la mano de Kanade de su mejilla.

- Esa es la mejor manera de tratarlos, si no responden al ataque es buena señal, pero si responden, entonces ya sabes que siguen siendo lo que son, por eso voy al cuello y esa chica – volvió a mirar a Kirika – ha respondido demasiado bien, de hecho, me ha sorprendido bastante siendo un demonio, puede que incluso Akatsuki Kirika consiga mi aprobación antes de las 00:00 de la noche, aunque todavía queda una por aparecer y el ultimo recuerdo que tengo no fue bueno – murmuro Kanade al recordar su encuentro con Cagliostro, lo que no sabía Kanade era que no se trataba de ella, si no de alguien más lista y peor que la peliceleste…

(No es la demonia que tú crees Kanade) pensó Tsubasa apoyándose de nuevo en la pared y mirando pacientemente a la pelirroja que se cruzaba de brazos y se apoyaba en una de las tantas farolas que estaban esparcidas por la larga calle, después de la reacción de Kanade con Kirika, Tsubasa no se quedó tranquila, sentía que en cualquier momento podría estallar una bomba nuclear…

Minutos antes…

Maria había terminado de aparcar en un parking cercano al edificio donde había quedado con Tsubasa, si hubiese sido por ella habría abierto un portal y se habrían presentado en menos de dos segundo en la zona citada, pero sabía que eso llamaría la atención tanto de los humanos como de los demonios, llegándose a formar un gran alboroto donde seguramente habrían aparecido los ángeles y acabarían peleando con ellos, llegando así a incomodar o incluso asustar a Shirabe y a Tsubasa, algo que quería evitar a toda costa la pelirrosa, Maria quería dejar aparte por un día la diferencia que existía entre ellas y quería conocer mejor a la pequeña que conquisto en tan solo cuestión de minutos a la testadura y cabeza hueca de su hermana, mientras que a la vez también quería conocer a aquella chica que tantas sonrisas la ha sacado en tan pocos días y a su vez tantas veces estaba evitando rozar sus labios con los de ella, no iba a negarlo Maria, deseaba besar a Tsubasa a pesar de insistir una y mil veces de que no podia cruzar la línea, pero ese añorado beso se había metido como obsesión en su cabeza, creía que si la besaba todo se acabaría y se quedaría en simple curiosidad hacia una humana fuera de lo normal, lo que no sabía Maria era lo equivocada que estaba y la trampa que sería un solo beso con la peliazul…

- Área recreativa – leyó Cagliostro en voz alta mientras caminaba a la par de Maria – no creo que sea buena idea este lugar, creo recordar que una de las humanas manejaba unos yo-yos mágicos y unas sierras con bastante facilidad, esa chica seguramente se le dé bien cualquier tipo de actividad que requiera una pelotita – rio notoriamente – una cría podría darnos una paliza humillante Maria

- Creo que ha Kirika no la importaría recibir una paliza de Shirabe – respondió Maria igual de sonriente, no podia negar que Cagliostro tenía bastante razón, pero también sabia lo masoca que era su hermana.

- Sobre todo si hay contacto físico de por medio – respondió la traviesa de Cagliostro sacando otra sonrisa a Maria.

(Aunque con Tsubasa de por medio, lo máximo que podrá tocar Kirika será el pomo de una puerta) sonrió internamente la pelirrosa al imaginarse a Tsubasa llevando tiesa a Kirika, todavía tenía reciente el encuentro que tuvieron con las pequeñas y como Tsubasa consiguió asustar a Kirika – va a ser interesante el día de hoy – murmuro Maria.

- Desde luego – y respondió esta con una diablesca sonrisa, tenía intenciones de molestar a las dos pequeñas.

- Oye Cagliostro – de repente Maria se puso seria – gracias por… - hizo una pequeña pausa – por acceder a esto y sobre todo por no contar nada a mama, sé que solo por esto mama podría matarte y…

- Esta bien – interrumpió rápidamente la peliceleste, no la gustaba los ambientes pesados – sé que soy la lugarteniente de tu madre, pero a quien soy leal es a vosotras, la señora Natassja es la más poderosa del inframundo, pero no es un demonio, sin embargo vosotras si, además que nunca he negado la debilidad que tengo hacia vosotras y si tu madre se llega a enterar – sonrió – pues mala suerte, igualmente ya estoy muerta… - murmuro eso último en un tono bajo y melancólico, no podia sacar de su cabeza el último encuentro con Chris.

- No dejare que mama te mate, podría persu…

Cagliostro se paró en mitad de la calle – no pude hacerlo Maria – murmuro mirando seria a los orbes turquesas de la pelirrosa – no pude ejecutar a la vampira rebelde

- Quizás la subestimaste, pero podemos entrenar y quizás entre las dos po…

- No, no me he explicado bien, lo que quiero decir es que… - cogió algo de aire – no pude matarla porque no quise – negó con la cabeza mientras reía cínicamente – no quise matarla Maria, la tenía a tiro, solo necesitaba hacer un solo ataque para acabar con ella y… - soltó un frustrado gruñido consiguiendo llamar la atención de todo aquel que pasaba por al lado de ellas - y no pude, simplemente – rio de nuevo con cinismo – no pude, senti algo extraño en mí y cuando la mire me di cuenta de que no quería que ella desapareciera, ¿Y sabes que es lo peor de todo?

- … - Maria se mantuvo en silencio escuchando con atención a todo lo que Cagliostro la estaba contando, era la primera vez que esta fría y calculadora diabla se abría abiertamente a alguien.

- Que siento algo por ella – llevo una mano a su pecho – esa maldita vampira es completamente mi tipo ideal – suspiro pesadamente – no creo que vaya a poder matarla mientras sienta esto – miro hacia el frente y siguió caminando – por eso, pase lo que pase, yo ya estoy muerta Maria

- O quizás no – respondió Maria caminando a la par de Cagliostro – no está prohibido las relaciones entre demonios y vampiros

- Pero si está prohibido relacionarse con una vampira a la que tu madre y la líder de los vampiros han puesto precio

- Cierto, no había caído en ese detalle, aunque – jalo del brazo a Cagliostro y la paro en seco – ninguna tenemos prisa para volver a casa, así que eres libre para hacer lo que quieras hacer, si la quieres matar, hazlo y si no la quieres matar y quieres averiguar lo que sientes por ella – la sonrió cálidamente – adelante, ni Kirika, ni yo te lo vamos a impedir, al fin y al cabo, nosotras también estamos saltándonos las leyes – la hablo cariñosamente y encauzando su caminar.

- ¿Nosotras? Creía que éramos Kirika y yo las que nos hemos saltado las leyes

- Digamos que… - hablo en un misterioso tono de voz – puede que acabe saltándomelas yo también – dijo Maria con media sonrisa y visualizando a pocos metros a la peliazul que la robaba los pensamientos.

- ¿Por una humana? – hablo Cagliostro algo incrédula, de Kirika podia esperárselo, pero de Maria se le hacía muy difícil llegar a pensarlo.

- No es una humana cualquiera, ella tiene algo especial – dijo Maria casi en un susurro y fijando su mirada en Tsubasa.

Cagliostro siguió la mirada de Maria y visualizo a la peliazul, soltando un travieso y corto silbido – no soy amiga de los humanos, pero desde luego este grupito es poco común, incluso la pequeña tiene su puntito – dijo Cagliostro casi ronroneando, aunque su ronroneo se acentuó más al visualizar a cierta vampira que estaba chinchando a Kirika y a Shirabe.

- Si, son algo fuera de lo normal, aunque… - miro a una pelirroja que estaba muy cerquita de Tsubasa – imagino que esa es Kanade – dijo cambiando drásticamente su tono de voz, varias alarmas se encendieron en su interior.

- Si, es con quien me enfrente, empuña una lanza mágica y… - no termino de hablar cuando vio como Maria apretaba el paso y se acercaba al pequeño grupito de chicas – ara, ¿Eso son celos? Algo me dice que hoy me voy a divertir – sonrió traviesamente y siguió con calma a la ojiturquesa, Cagliostro no tenía prisa por llegar.

Kanade estaba apoyada en la pared y con medio cuerpo pegado a donde estaba Tsubasa apoyada – ¿Tsubasa? – la nombrada se giró hacia ella, quedando las dos bastante cerquita de la otra – estaba pensando que mañana podríamos salir tu y yo ha… - una desconocida voz interrumpió su propuesta, una voz que tenso a la peliazul y la hizo saltar todas sus alarmas.

- Siento la tardanza – la mirada de Maria estaba clavada en Tsubasa - estábamos aparcando, estamos intentando acostumbrarnos a cambiar nuestros hábitos por el día – hablo Maria parándose a la altura de Kanade y Tsubasa, la cual se separó rápidamente de Kanade manteniendo algo de distancia con la pelirroja, una acción que no le hizo mucha gracia a Kanade.

- Esta bien – Tsubasa sonrió cálidamente – entie…

- Imagino que – interrumpió Kanade – esos hábitos no serán solo la de conducir un vehículo, sino también a las comidas, como por ejemplo, comer un plato normal antes que un plato cargado de carne humana – hablo la pelirroja con bastante retintín y caminando hacia Maria, quedando enfrente de la pelirrosa y mirándola desafiantemente.

- No todos los demonios tenemos el mismo habito - Maria frunció el ceño – pero quizás haga hoy una excepción – y respondió está a la defensiva y con el mismo tono de voz, las dos mayores se miraron desafiantemente y con chispas saliendo de los ojos…

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Esto es una lucha de titanes entre Maria y Kanade xD, ¿Se liarán a palos? ¿Tsubasa las atizara a las dos? ¿Qué ocurrirá? Pues no tengo ni idea porque me voy a escribirlo ahora mismo xD, nos vemos la semana que viene o quizás antes, saludos gente ^_^.