Vale, lo admito, este capítulo es largo xD, pero es que me he emocionado y se me ha ido la olla por completo, cuando me ha dado por mirar las palabras que llevaba he dicho ¡LA VIRJEN! Así que el próximo será más cortito para compensar mi crueldad xD, dicho esto, ahora procederé xD a dejaros el capítulo.
Karnash: Jajajaja Cagliostro y Chris son pura tensión sexual no resuelta (de momento) xD, dentro de muuuy poquito habrá un buen momento de TsubaMari ;p.
Uzuki: ¿Que sería de mi si no os torturo? xD, Tsubasa es una buena domadora de bestias y nunca mejor dicho xD.
Dax: Que va, yo creo que no eres mala persona por disfrutar su sufrimiento, más bien al revés ¡Hay que divertirse a costa del sufrimiento amoroso de Tsubasa! xD, todo se aprecia mejor después de sufrir un poquito xD.
AngelAkai: puff pues me quedo tranquila al saber que no me odias por Miku y Hibiki, pero si me odias-amas por como deje el capítulo xD, eso es tener una de cal y otra de arena xD, aunque mi intuición me dice que me vas a odiar-amar todos los capítulos xD.
Senki Zessho Symphogear no me pertenece.
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- No todos los demonios tenemos el mismo habito - Maria frunció el ceño – pero quizás haga hoy una excepción – y respondió está a la defensiva y con el mismo tono de voz, las dos mayores se miraron desafiantemente y con chispas saliendo de los ojos, a Kanade no se le encendió ninguna alarma con Kirika, pero con Maria fue distinto, la pelirroja estaba decidida a ir a por Tsubasa y quedarse de por vida con ella mientras a la vez se olvidaba de Saint-Germain, pero justo fue aparecer Maria y se dio cuenta de que ese plan que tenía podría irse al garete, mientras que Maria sentía que Kanade podría arrebatarla el único ser que había conseguido penetrar el muro de su corazón, Maria hasta hace unas horas seguía en duda sobre si cruzar o no la línea que ya Kirika y ahora Cagliostro habían cruzado, pero después de ver a Kanade tan cerquita de Tsubasa y ver claramente las intenciones de esta, se dio cuenta de que no iba a dejar ir a Tsubasa sin antes pelear por ella, solo necesito unos segundos para decidir cruzar aquella línea de una ley impuesta por su madre y por Ryoko.
(Sin duda, ella será el problema…) Kanade frunció aún más el ceño - ¿Me estas amenazando? – pregunto la pelirroja en un eje de voz provocativo, estaba retando a Maria con la mirada.
- Primero aviso, después amenazo – aviso la pelirrosa aceptando la retadora mirada de Kanade, las dos chicas estaban tan sumergidas en desafiar a la otra que no notaron que una peliazul bastante enojada estaba acercándose a ellas.
- Entonces en eso somos iguales – sonrió victoriosamente la pelirroja – parece que contigo no tendré que molestarme mucho en conocerte – siguió sonriendo y ladeo su rostro para mirar a la peliazul que hizo presencia – Tsubasa creo q… - una repentina y dolorosa acción de Tsubasa la dejo muda instantáneamente.
Maria sonrió al ver como Tsubasa ponía en su lugar a Kanade – me alegro ver que eres tú quien man… - pero para su sorpresa, ella también sucumbió a Tsubasa.
La peliazul cogió a las dos chicas de la nuca y apretó sus dedos en la piel de estas dos, consiguiendo retorcer a las chicas de dolor – ni siquiera os habéis presentado y ya estais pensando en mataros – hinco las uñas en el cuello de Maria mientras que en el cuello de Kanade apretó con aun más fuerza en la piel – me da igual que una sea una demonia orgullosa y la otra una humana estúpida, vais a entrar conmigo ahí dentro, vais a llevaros bien al menos durante el día de hoy y… - acerco los rostros de las dos orgullosas chicas hacia ella mientras seguía apretando en las nucas de estas, aunque a la pobre de Maria la toco la peor parte, dado a que ella se regeneraba, Tsubasa aprovecho para darla un buen tiento – cuando acabe el día, todas decidiremos que pasara – miro a Cagliostro de reojo, la cual estaba alucinando con Tsubasa, la peliceleste siempre decía que los humanos eran la especie débil, pero después de ver como con una sola mano doblego a Maria y la única humana capaz de atravesarla con una lanza en su primer enfrentamiento, se dio cuenta de que tenía que empezar a cambiar de opinión – ya que no sois las únicas que tenéis que juzgar – las soltó de golpe haciendo que las dos cayesen de rodillas al suelo – Kazanari Tsubasa – le dijo la peliazul acercándose a Cagliostro y ofreciéndola una mano.
(Es increíble la fuerza que tiene) Maria rio para sus adentros (va a merecer la pena todo esto) y ahora la sonrisa se dibujó en su rostro mientras miraba la espalda de Tsubasa y a la vez sentía ardor en su nuca.
(Hacía tiempo que no recibía un k.o. de Tsubasa…) miro la espalda de Tsubasa (si no me pongo las pilas, esta demonia podría ganarse fácilmente su corazón y aunque no quiera admitirlo…) miro de reojo a Maria (también parece buena chica, si fuese otro demonio, habría atacado a Tsubasa y yo habría muerto despedazada) chasqueo con los dientes – va a ser una rival bastante dura… - murmuro con rabia y cerrando fuertemente sus puños.
Cagliostro miro a Maria y después a Tsubasa - ¡Wow! – y acepto la mano de Tsubasa, desde luego no iba a ser ella quien la rechistase – Cagliostro – volvió a mirar a la pelirrosa que se llevó una mano a su adolorida nuca – el gusto es mío – se presentó la diabla con una picaresca sonrisa en el rostro, no lo iba a negar, todavía no había empezado el día con las humanas y ya estaba disfrutando como una enana.
- ¡Tsubasa-san da miedo dess! – dijo Kirika asustada y escondiéndose detrás de Shirabe, nunca había visto a nadie doblegar tan fácilmente a su hermana y mucho menos que esta no contestase.
- Mi hermana no sabe leer el ambiente – murmuro Shirabe observando desde poca distancia como Kanade y Maria seguían desafiándose con la mirada, aunque eso sí, cuando Tsubasa las miraba, apartaban su mirada como si no hubiera pasado nada…
- Neee Chris-sempai, ¿Hay algún truco para tratarla? – pregunto la rubia a la seria vampira que miraba fijamente a Cagliostro.
- …
- ¿Chris-sempai? – la llamo Kirika de nuevo.
- … - (¿Cómo puede estar tan tranquila después de lo de anoche? Yo ni siquiera sé cómo hablar con ella ahora y lo peor es que no puedo huir, si lo intentase sempai me lanzaría una espada a las piernas…) estaba tan sumergida en sus pensamientos que no escucho las varias veces que Kirika la llamo, hasta que a la rubia se le ocurrió la genial idea de clavarla la punta de su guadaña en la pierna - ¡Oye! ¡Eso es peligroso! – la regaño Chris sacando la guadaña de su pierna.
- Mas peligroso es quedarte en babia, ¡Te estaba hablando dess!
- Oh, si, cierto ¿Qué querías? – pregunto confundida la vampira.
- Ya nada, Shirabe me ha aclarado la duda
La morena se acercó a la desorientada vampira - ¿Ocurre algo Chris-sempai? – la pregunto preocupada, Shirabe no tenía ni un pelo de tonta, intuía que algo tenía Chris y todo se debía desde la aparición de la otra diabla.
- N-No – rio nerviosamente – nada, es que el sol está bastante fuerte y necesito cubrirme lo más rápido de él, así que… - miro al edifico - ¡Voy entrando! – dijo rápidamente huyendo de Shirabe y pasando por detrás de Tsubasa y bajo la picara mirada de Cagliostro.
Tsubasa apretó un poco la mano de Cagliostro para sellar el saludo – tu luchaste contra Kanade el mismo día en que – señalo a Shirabe y a Kirika – esas dos empezaron esto, ¿Verdad?
- Así es, aunque para mi defensa, yo fui la que recibió una lanza en el estómago – se defendió Cagliostro en un tono burlón y a la misma vez añadiendo retintín hacia Kanade, esa es la tenía guardada.
Tsubasa se rio notoriamente ante la forma de ser de Cagliostro, la recordaba precisamente a una vampira que segundos antes había pasado por su espalda – el pasado, pasado esta, ahora vamos a conocernos todas y a las 00:00 de la noche daremos todas el veredicto, ¿Te parece bien? – pregunto amablemente la peliazul.
- Por mí no hay ningún problema - (Sorprendentemente, a mí ya me has convencido) pensó Cagliostro mientras veía por el rabillo del ojo como Maria seguía curándose todavía, no era muy normal que tardase tanto en curarse por una simple herida – ahora si me disculpáis, tengo que ir al baño
Tsubasa soltó la mano de Cagliostro para dejarla libre – si ves a Yukine dirigíos hacia la pista de rugby, nosotras estaremos ahí
Cagliostro la hizo una señal con la mano en forma de aceptación y entro rápidamente al edificio por la misma entrada por donde había entrado Chris anteriormente.
- ¿Rugby? ¿No es demasiado peligroso Tsubasa? – pregunto Maria acercándose lentamente a la ojiazul y con la mano puesta en su nuca.
- Por desgracia, la demonia tiene razón – hablo Kanade poniéndose a la derecha de Tsubasa – es demasiado arriesgado jugar contra seres como ellos
- No he pedido vuestra opinión – se puso a andar – además – no se giró – no es una opción, es una obligación, vamos a jugar al rugby y vosotras dos haréis equipo – las dijo en un tono molesto antes de meterse al interior del edificio.
Kanade suspiro notoriamente – genial, está enojada… - murmuro con pocas ganas.
- Eso no es bueno, ¿Verdad? – pregunto Maria con las mismas ganas que Kanade.
- Para nada, cuando se enoja da más miedo que todo un ejército de demonios – respondió la pelirroja con un puchero en su cara, siempre se recordaba que tenia que evitar enojar a Tsubasa, cosa que pareció olvidar hace unos segundos.
(Así que enojada eres temible…) dibujo Maria una maliciosa sonrisa en su rostro y se encamino hacia la puerta, a pesar del dolorido aviso de Tsubasa y el tono enojado de esta, los sentimientos de Maria parecían hacerse más fuertes, cuanto más hacia o decía Tsubasa, más se daba cuenta de que la peliazul estaba hecha para ella y ella para Tsubasa, ese genio contrarrestaba al suyo, esa madurez era igual que la suya y ese atrevimiento del cual demostraba que no temía a nadie, la recordaba a sí misma, Tsubasa era la horma del zapato de Maria y la pelirrosa se estaba dando cuenta de ello bastante rápido.
- Tengo la extraña sensación de que… - Kanade se quedó mirando por unos segundos como Maria no se lo pensó ni dos segundos y entro detrás de Tsubasa – esta demonia va dos pasos por delante mía – murmuro en un tono preocupado de voz y encaminándose hacia la entrada del centro recreativo.
- Deberíamos ir nosotras también Kiri-chan, tengo miedo de que Tsubasa-chan las mate – hablo una preocupada morena haciendo el amago de dirigirse hacia la entrada, pero algo la detuvo en seco, Kirika la había sujeto del brazo derecho evitando así que se moviera del sitio - ¿Qué ocurre Kiri-chan? – la pregunto al verla tan seria.
- He visto una pista de patinaje a unas pocas manzanas de aquí – sonrió traviesamente – escapémonos Shirabe – la dijo en un tono travieso.
- ¿Escaparnos ahora? ¿Sabes lo que Kanade-sempai y Tsubasa-san podrían hac…
- Volveremos con ellas más tarde, pero ahora… - Kirika atrajo a su cuerpo a Shirabe y la sujeto de las mejillas con sus dos manos – ahora quiero estar contigo a solas dess – la dijo en un tierno y suave tono de voz, Kirika sabía que podría encontrarse con una lanza y una espada por el camino, pero la daba igual, quería pasar tiempo con Shirabe y hasta ahora la máxima privacidad que han tenido ha sido hablando por el móvil, ya que en persona una sobreprotectora Chris se encargaba de separarlas, aunque ahora había que añadir a las dos mayores, la pobre de Kirika tenía sus razones para querer escapar un ratito de las funcionarias de su prisión.
Shirabe miro hacia la puerta donde recién había entrado Kanade y sonrió traviesamente – vámonos Kiri-chan – murmuro la morena, no se lo pensó ni dos veces, Shirabe también tenía ganas de pasar tiempo a solas con la rubia e iba a aprovechar el momento, aunque quizás tendría después que aguantar a las dos mayores, eso sin contar a Maria, Chris y Cagliostro.
- ¡Dess! – respondió Kirika demasiado animada y jalando del brazo izquierdo a Shirabe para a los pocos segundos desaparecer de la nada, saltándose así la primera norma que la impuso tanto Maria como Cagliostro, ya era la segunda vez que la rubia se teletransportaba en mitad de la ciudad en plena luz del día, saltándose a su vez las normas por puro impulso, unas acciones que ciertos seres pudieron ver con sus ojos y los cuales siguieron a las dos pequeñas, para los ojos de estos seres era algo prohibido y bien pagado tanto por Ryoko como por Natassja si alguien las daba caza…
5 de enero del 2440, área recreativa de Anata No Warehouse, 19:20 de la tarde del lunes.
Chris llego a los servicios públicos como un misil, la vampira estuvo 10 minutos refrescándose el rostro con agua tibia, cuando vio aparecer a la diabla sintió nervios al no saber cómo reaccionar delante de Tsubasa y compañía y aparte con la propia Cagliostro, tuvo en sus manos una gran oportunidad de acabar con ella y sin embargo decidió dejarla viva y avivar solita esos sentimientos que Cagliostro parecía despertar en ella con solo mirarla, unos sentimientos que Chris conocía muy bien dado a que eran los mismos que una vez sintió hacia Garie, aunque estos eran distintos, estos parecían ser más fuertes y más incontrolables, anoche Chris quería matar a Cagliostro pero sus sentimientos se apoderaron de ella, dejando viva a un demonio que quizás podría matar hoy a una de esas tres chicas que tanto cariño había cogido en tan poquitos días.
- …no me lo puedo creer… - murmuraba echándose una y otra vez agua por todo el rostro - ¿Cómo puede ser que caiga en la misma piedra dos veces? – abrió el grifo con bastante fuerza - ¡No! ¡Esta piedra es peor que Garie! – dijo con coraje metiendo las dos manos en el agua y lanzándolo a su cara desde la distancia, empapando el suelo y los espejos del servicio donde llevaba más de 10 minutos y el cual no había nadie más que ella, aunque poco duro la soledad de Chris al escuchar abrirse la puerta, la vampira suspiro pesadamente y bajo su rostro hacia el rio de agua que salía del grifo.
- ¿Sabes que este sitio tiene piscina? – hablo una traviesa peliceleste apoyándose en la puerta y mirando con un rostro bastante divertido a la vampira que había encharcado todo el servicio.
(Tiene que ser una broma… ¡¿Por qué me pasa esto a mí?!) pensó Chris amargándose más de lo que ya estaba – estaba así cuando yo llegue – hablo con orgullo en su voz y sin apartar su mirada del lavabo.
- Are, eso no suena nada convincente – dibujo en su rostro una traviesa sonrisa – Yu-ki-ne-san – murmuro endiabladamente sexy y mirando fijamente a Chris a través del espejo.
Todo el cuerpo de Chris se tensó al escuchar la forma y el tono que ejerció la peliceleste al hablar con ella – ¡Ya he terminado aquí! – cerro el grifo de un solo golpe y se giró dirección a la puerta custodiada por Cagliostro – eres libre de usar el baño a tu antojo – la siguió hablando con orgullo en su voz, aunque su mirada seguía sin clavarse en Cagliostro.
- …ara… - susurro - ¿Por qué estas tan tensa pequeña? – se posó en medio de la puerta y se cruzó de brazos mientras miraba seria a la vampira – no me digas que… – dio varios pasos hacia Chris mientras esta a su vez retrocedía – te pongo nerviosa – dijo Cagliostro en una traviesa voz y apoyando sus manos contra la pared donde Chris se arrincono solita de tanto retroceder.
- ¡C-Claro que me pones nerviosa! – levanto con el ceño fruncido su rostro mirando al fin a Cagliostro - ¡Acaso no recuerdas lo de ano…
Inesperadamente, Cagliostro la beso…
(¡¿Otra vez?! ¡¿Quién se cree para tomarse esas confianzas conmigo?!) Chris apoyo sus dos manos sobre el pecho de Cagliostro e hincando sus uñas la separo de un fuerte y mágico empujón - ¡¿QUÉ ESTAS HACIENDO?! ¡NO ESTOY HERIDA y…
- Ara, eso significa que si estuvieras herida ¿Me dejarías besarte? – hablo Cagliostro interrumpiendo a Chris mientras se acercaba de nuevo a ella.
Chris cambio a su forma vampírica y empujo de nuevo a la diabla, pero esta vez anteponiendo sus gatling de por medio - ¡No he dicho eso! – se defendió de su propio malentendido - ¡Solo digo que no lo vuelvas a hacer! ¡Yo no soy de esas, no entrego mis labios a cualquiera y te estas tomando demasiadas libertades! – la dijo enojada y completamente sonrojada, a pesar de que el beso no duro ni dos segundos, todavía sentía esos cálidos labios sobre los suyos.
(En ningún momento te he visto como cualquiera, eres demasiado diferente al resto) - entonces… - Cagliostro repaso lentamente su labio inferior con el pulgar derecho – toma esto como un agradecimiento
- ¿Un agradecimiento? ¡¿Un maldito beso de agradecimiento?! – Chris sintió como si todas las venas que tenía en su cuello fuesen a reventar, esta diabla la sacaba de quicio.
- Debiste de aprovechar mi debilidad y matarme anoche, sin embargo, no lo hiciste y me dejaste viva arriesgándote a que te hiciera daño – la hablo con sinceridad y bastante seria, Cagliostro tampoco olvidaba lo sucedido esa noche, sobre todo porque en esa misma noche su vida dio un giro de 360 grados, yendo por primera vez en contra de sus ideales y sobre todo de su señora, todo por una vampira que iba en contra de la naturaleza y su cabeza estaba puesta en carteles posados en todas las paredes del cielo, infierno y algunas partes del planeta tierra, Cagliostro nunca arriesgaba al caballo que creía que iba a ser el perdedor, sin embargo Chris no era un caballo cualquiera, ero uno brillante, hermoso y con un carácter bastante peculiar.
- ¡¿Y por eso me tienes que besar?! ¡UN GRACIAS HABRIA SIDO SUFICIENTE! – reprocho la sonrojada vampira cargando sus armas.
- Aara, ¿Quién te ha dicho que te haya besado por gratitud?
- … - el nivel del sonrojo de Chris subió a otro nivel - ¿No ha sido por eso? – ahora estaba entre confundida y avergonzada.
- ¿Ahora te interesa? – respondió con picardía.
- ¡Claro que me int… - salió humo por la cabeza de Chris al darse cuenta de la frase que iba a soltar - m-me da igual tus razones – murmuro con un adorable puchero y sonrojo en su rostro – n-no estoy aquí para perder mi tiempo contigo – guardo sus armas al recordar que no había venido sola – tengo unas humanas a las que proteger de ti y de tus amigas – la dijo dándola la espalda y dirigiéndose hacia la puerta, sin embargo…
Cagliostro jalo del brazo derecho a Chris – estamos aquí para lo mismo, yo estoy haciendo un esfuerzo por las mias y tú por las tuyas y eso significa tener que tratarnos y llevarnos bien, Yukin…
- Chris… - interrumpió en un susurro a Cagliostro.
- ¿Chris? – repitió Cagliostro confundida.
- Si… - se aclaró la garganta – s-si vamos a tratarnos forzosamente, al menos llámame por mi nombre – (¿Qué estoy haciendo dándole confianza? ¿Ya he perdido la cabeza? Espero que no volvamos a besarnos, porque a este paso… podría perder el control) suspiro internamente al sentir el fuerte sentimiento del deseo recorrer todo su cuerpo en forma de corriente eléctrica, cada roce de Cagliostro sobre su piel era como una onda de choque eléctrica, la abrasaba todo el cuerpo mientras que a su vez su corazón la gritaba cosas que no quería admitir, al menos no con un demonio, incluso llego a pensar que prefería volver con Garie antes que admitir que se enamoró a primera vista de una traviesa y picara demonia.
- Entonces, Chris… ¿Chan? – la dijo con picardía.
Chris sintió como todo su cuerpo explotaba en calor - ¡Mejor Chris a secas! – contesto la vampira acalorada y soltándose bruscamente del agarre de Cagliostro.
- Aara, así no suena divertido, ¿Qué te parece… - se acercó de nuevo a la peliblanca – Chris… - sonrió de nuevo maliciosamente – san – la susurro poniendo un dedo sobre los labios de Chris mientras la guiñaba un ojo
(Tenía que haberla matado…) pensó Chris sonrojándose nuevamente, las palabras y acciones de Cagliostro no paraban de avergonzarla y de ponerla nerviosa, Chris estaba acostumbrada a situaciones vergonzosas debido a su relación anterior con Garie, pero esta chica era otro mundo, no estaban juntas y ya sabía como sacar sus colores y a la vez sus deseos más profundos.
- Volvamos antes de que tu humana mate a mi demonia – la hablo en un tono burlón y abriendo la puerta mientras hacia una burlesca reverencia.
(Lo dicho, la próxima vez no dudare en matarla…) Chris la bufo - … - y paso por delante de Cagliostro sin mirarla y sobre todo sin decirla ni una palabra más, estaba segura de que Cagliostro tendría respuesta para todo lo que le dijese así que prefirió huir de nuevo de ella y volver a la seguridad que le brindaba Tsubasa, Shirabe y Kanade.
(Hoy sabes distinta al otro día) repaso sus sonrientes labios con dos dedos mientras caminaba detrás de la orgullosa vampira, Cagliostro se propuso averiguar si lo que sentía era en verdad amor o puro capricho debida a la sexualidad que derrochaba la hermosa peliblanca, pero fuese lo que fuese, iba a usar de todos sus trucos para conquistar a esta orgullosa y cabezota vampira.
5 de enero del 2440, mini campo de rugby, 19:30 de la tarde del lunes.
Maria y Kanade estaban cada una en una parte del campo esperando a que Tsubasa volviese con el balón necesario para el juego.
(Me he llevado una buena regañina y ni siquiera debería de estar aquí…) miro de reojo a Maria (más bien, es ella la que no debería de estar aquí…) bufo internamente y desvió su rostro hacia la peliazul que volvía con un balón ovalado en cada mano.
(Me imaginaba que Tsubasa podría tener algún pretendiente, pero no que viviera con ella) soltó un ligero suspiro – humana y amiga de la infancia, lo tengo complicado… - desvió su mirada al lugar donde procedía los latidos que estaba sintiendo con su poder – pero no imposible – murmuro animada al ver como se sonrojaba levemente Tsubasa al mirarla.
- Venid las dos aquí – exigió Tsubasa en un tono firme de voz.
Tanto Maria como Kanade se acercaron inmediatamente a la peliazul sin rechistar ni una palabra.
- Bien, este será el p…
- Siento la tardanza Sempai, necesitaba algo de sombra después de tanto sol – interrumpió Chris apareciendo junto a Cagliostro.
- Esta bien Yukine, si necesitas volver a casa lo entendería, el sol puede hacerte mucho daño – respondió Tsubasa preocupada mientras se acercaba a Chris y la tomaba la temperatura como si fuese un humano.
(En realidad es esa sangre la que le está haciendo daño…) bufo mentalmente Cagliostro desviando su rostro y acercándose a una seria pelirrosa, la cual frunció el ceño al ver esa muestra de cariño de Tsubasa con la vampira, por un momento deseo estar ella en el lugar de Chris, pero estaba segura de que de momento Tsubasa no tendría ese tipo de gestos con ella.
- ¡S-Sempai! – se sonrojo rápidamente la de ojos morados – n-no soy humana, y-yo no puedo tener fiebre ni nada de lo que tenéis vosotras – murmuro con un puchero al ver como aun quejándose Tsubasa seguía tomando su temperatura.
- Aun así – se acercó Kanade a la sonrojada vampira – queremos asegurarnos de que estas bien – puso una mano en la cabeza de esta – estás haciendo un gran esfuerzo al estar expuesta bajo el sol durante tantas horas – la dijo la pelirroja en un tono cariñoso y acariciándola la cabeza.
- ¡E-Estoy bien! S-Solo necesitaba algo de sangre y de sombra, n-nada más – siguió relatando entre adorables y sonrojados pucheros.
(Es extraño, parecen… una familia de verdad) pensó Cagliostro mirando seria y en silencio aquella escena, no terminaba de creerse lo que sus ojos veían, pero por otra parte, cuanto más miraba la escena, mas recordaba las palabras de Chris sobre los humanos y sus razones de no hacerles daño, ni alimentarse de ellos.
Tsubasa sonrió cálidamente y se apartó de la pequeña – en ese caso, ¿Podrás aguantar un partido?
- Puedo aguantar todos los partidos que sean necesarios sempai
- Entonces – se dirigió al banco donde había dejado los balones ovalados y cogió los dos – somos impar, así que será un 4 contra 3 – señalo a Maria con un balón y a Kanade con otro – Maria, Kanade, Shirabe y Yukine contra mí, Cagliostro y Akatsu… - frunció el ceño – espera – miro hacia todos los lados, había algo que no le cuadraba a Tsubasa - ¿Dónde están Akatsuki y Shirabe?
- Ara – dijo Cagliostro en un tono burlón y sonriendo al ver la ausencia de las dos pequeñas, intuía que Kirika tenía parte de culpa…
Maria suspiro pesadamente – me hare cargo de Kirika cuando aparezcan – dijo en un tono cansado, Maria también sabia de quien era la gran idea de desaparecer del mapa.
Kanade saco su lanza - ¡Hay que buscar a Shir…
- Esta bien – le lanzo Tsubasa uno de los dos balones, consiguiendo que la pelirroja guardase su lanza para poder parar aquel misil de cuero que le lanzo la peliazul – Shirabe también tiene tendencias a desobedecer, no creo que haya sido todo culpa de Akatsuki, sigamos con el día y si no aparecen a lo largo de la tarde, salgamos a buscarlas
- Estoy de acuerdo, además que mientras Kirika este con Shirabe, no se meterá en ningún problema – dijo Maria acercándose a la peliazul para arrebatarle el otro balón, la ojiturquesa estaba tranquila con la presencia de Shirabe, en tan poco tiempo hizo cambiar el ámbito alimenticio de Kirika y a su vez calmar un poco su locura, a Maria no le hacía falta decir en voz alta lo encantada que estaba con Shirabe.
- ¡¿Estais de broma?! ¡Shirabe está en peligro, tenemos que ir a…
- ¡Maldita sea! ¡¿Quieres parar de una maldita vez?! ¡A mí tampoco me hace gracia compartir mi tiempo contigo, pero no por eso desconfío por cada cosa que haces o dices! – salto Maria enojada, cosa rara, pero la desconfianza de Kanade hacia ellas la estaba desesperando, aunque también la pudo esos celos de los cuales no admitía todavía - ¡Si estoy aquí es por Tsubasa y Shirabe! – señalo a Tsubasa mientras se acercaba a Kanade, aunque no se dio ni cuenta de que su aurea demoniaca empezó a salir de su cuerpo descontroladamente.
(¿Are? Esto es malo) – ¡Maria! – intento llamarla la peliceleste.
- ¡Quiero hacer un maldito esfuerzo para que mi hermana pueda ser feliz! ¡Aun si eso significa tener que aguantar a una humana quejica e insegura como tú! – la dijo una furiosa pelirrosa lanzando el balón a un lado, el cual acabo reventado por la fuerza que uso al tirarlo contra el césped – eres peor que un maldito crio humano – soltó eso con un sincero desprecio, la ira se apodero de Maria, sus sentimientos por Tsubasa eran completamente nuevos para ella, todavía no terminaba de entenderlos cuando se encuentra con una poderosa rival por el corazón de la peliazul, levantando así un mal y nuevo sentimiento que tenía que controlar al tratarse de dos humanas y no de demonios, ya que si fuesen demonios habría actuado de otra manera.
- Me alegro de que pienses tan bien de nosotros – sonrió victoriosamente la pelirroja – cada vez me das más motivos para alejar a Tsubasa de ti – la susurro en un hilillo de voz que solo pudo escuchar aquellas que no eran humanas.
- ¡Kanade-sempai! – la llamo Chris algo molesta, la peliblanca era reacia a estas demonias, pero bien era cierto que, aunque no quisiera admitirlo, ninguna de las tres la había dado una verdadera razón para desconfiar de ellas.
- Además – Kanade frunció enojada el ceño, pasando también de los avisos de Chris - no eres la única que está haciendo un esfuerzo por ellas, porque créeme que si fuera por mi – tiro el balón a un lado y se acercó más a la Maria – ya estaríamos luchando a muerte, pero vine aquí porque Tsubasa me dijo que erais distintas y si es cierto que Kirika parece algo distinta al resto de demonios, pero aun así a secuestrado o convencido a Shirabe para alejarla de nosotras y tu – sonrió cínicamente – todavía no encuentro tu punto bueno – la dijo con desaire en su tono de voz.
(Si la hago algo, Tsubasa no me lo perdonaría, pero… siento tanto deseo de matarla…) apretar los puños hasta el punto de clavar sus uñas en las palmas de sus manos – no es tu opinión la que importa – la susurro en un siniestro y oscuro tono de voz mientras se acercaba ella también a Kanade.
- Fíjate – bajo también Kanade su tono de voz – por fin pensamos igual – siguió hablándola con desaire y bastante desprecio.
Cagliostro y Chris pensaron igual e hicieron el amago de acercarse a las dos ofuscadas chicas, pero algo las hizo retroceder a las dos de la misma manera.
Tsubasa harta de las peleas de estas dos nada más conocerse, decidió tomar cartas en el asunto, lanzo una enorme espada entre Kanade y Maria, separando a estas de lo que tenía pinta de un enfrentamiento sangriento.
- Se acabo, ya he tenido suficiente por hoy… - murmuro Tsubasa con su flequillo tapando sus ojos – las dos habláis de que estais haciendo un esfuerzo, pero en realidad… - apretó sus puños y se dirigió al banco cogiendo el casco de su moto – en ningún momento habéis hecho el intento de conoceros – miro a Kanade – siempre he confiado en ti, pero hoy me has decepcionado Kanade, has venido con las ideas claras y desde que has conocido a Akatsuki ya he visto tus intenciones, mientras que tu… - miro a Maria – me esperaba más de ti, pero veo que la oscuridad de un demonio no se pierde nunca – hablo ofendida y con dolor en cada una de sus palabras, tenía la esperanza de que todo saliera bien, pero si no llega a intervenir por segunda vez en el día, habría habido un baño de sangre en su nombre – me voy de aquí porque ya no aguanto más esto, podéis hacer lo que queráis cuando me haya ido – las dijo mientras se abrochaba el abrigo y se encaminaba a la salida.
(Al final la cría he sido yo…) Maria se teletransporto hasta aparecer por delante de Tsubasa – espera Tsubasa – la agarro de la mano izquierda – lo siento – la hablo en un hilillo de voz – no sé qué me ha pasado, yo… - cogió un poco de aire para poder decirla lo que en verdad estaba pensando y sintiendo, no quería perderla por un impulso que no supo controlar – es la prim…
Tsubasa se soltó del agarre bruscamente, dando un pequeño manotazo a la mano de Maria – ahora mismo estoy furiosa Maria, así que me da igual lo que tengáis que decirme – la echo a un lado – incluso me da igual si cuando me vaya decidís mataros – la hablo fríamente y saliendo del lugar, dejando a Maria seria y maldiciéndose por perder tan rápidamente el control, ella no era alguien que perdía rápidamente los papeles, pero se dio cuenta de que todo lo que estuviese relacionado con Tsubasa se le escapaba de las manos y de su control.
- Aara, la que habéis liado, al final las más listas han sido las dos pequeñas – lanzo Cagliostro un buen dardo a las dos mayores mientras se teletransportaba enfrente de Maria y la miraba enojada - ¿Qué estás haciendo perdiendo tan infantilmente el control? Tu eres la sensata de las tres, no puedes dejarte llevar tan fácilmente Maria – la regaño la mayor bajando drásticamente su tono de voz para que solo la escuchase Maria.
Maria desvió su rostro hacia un lado – no lo sé, no he podido controlarme… - murmuro apagada, sentía un extraño sentimiento en su pecho al saber que ese dolor que sentía del corazón de Tsubasa en parte era culpa suya.
- Los humanos no son como nosotros, ellos son más fácil de lastimar – seguía hablando en un bajito tono de voz – te aconsejo que aprendas a tratar mejor con cada tipo de humano antes de involucrarte con alguno de ellos, porque si no vas a perder a Kazanari Tsubasa y seguramente – señalo a una cabizbaja pelirroja – ella te ganara el terreno fácilmente si sigues así
- Eso lo sé Cagliostro, pero no es tan fácil cambiar y menos cuando mi rival y la que me interesa son humanas
Cagliostro sujeto del cuello del abrigo a Maria - ¡Entonces actúa como uno! Pero no te dejes derrotar por un humano, Kanade te ha llevado a su terreno y tú has caído como una idiota – la hablo Cagliostro enfurecida, cuando al fin había accedido a dar una oportunidad a los humanos gracias al extraño poder de Kanade, Tsubasa y Shirabe, resultaba que la más astuta y lista de las tres demonias la había liado en la primera toma de contacto – nosotras somos demonios, siempre vamos a tener las de perder y siempre van ha dudar primero de nosotras, así que no des la razón que esa chica esta buscando, ten más cabeza Maria
(Espera, ¿Actuar como un humano?) Maria se quedó pensativa durante varios segundos – eso es… - murmuro recuperando la sonrisa, Cagliostro dio con la tecla que le faltaba por encajar a Maria, ¿Cómo iba a conquistar a Tsubasa y pelear contra una humana siendo ella un oscuro demonio? Claramente actuando como un humano y poniéndose en el lugar de ellos, si entendía mejor a esa especie podría tolerar a Kanade sin la necesidad de clavarla su espada en la sien, mientras que a su vez podría tener innumerables de ocasiones a solas con Tsubasa si actuaba como humana, a pesar de que en verdad no podría huir nunca por mucho que quisiera disfrazarse de lo que en verdad era ella, un demonio criada por el peor ser existente en el universo, Natassja.
(Creo… que empiezo a entender porque Chris-san sigue a estas humanas, son interesantes, Kanade no ha titubeado a la hora de plantar cara a Maria, mientras que Tsubasa) sonrió mientras miraba a Chris acercarse a Kanade (es la más peligrosa de las tres humanas, o lo que vendría a ser, la líder de la manada) pensó Cagliostro soltando a Maria y mirando pacientemente al otro escenario del día.
- Esta vez no me va a perdonar fácilmente – dijo Kanade maldiciéndose mentalmente, era consciente de que no había actuado bien, pero se dejó llevar por su odio a los demonios, al fin y al cabo, fue un demonio el que mato a su madre delante de sus propios ojos, la pelirroja tenía razones de sobra para odiarlos a todos, aunque esta vez andaba equivocada con este grupo.
- ¡Claro que no! ¡Os habéis pasado las dos! – recrimino la pequeña a la mayor.
- Tu también tienes culpa Yukine, antes de salir de casa estabas de acuerdo con pelear contra ellas – y la reprocho ahora la pelirroja.
- Estaba de acuerdo, pero cuando me dieran una razón, sin embargo, tu estabas provocando para que te atacase Kanade-sempai, no es culpable el que contesta, sino el que provoca
- Ya lo sé Yukine, es solo que… - soltó un pequeño y cansado gruñido – me recuerda a Saint-Germain, ¿Y si esa chica le hace lo mismo a Tsubasa? Prefiero que este conmigo a que sufra lo que yo he sufrido – hablo la pelirroja en una voz apagada y bajando su rostro hacia el césped artificial.
- ¿Y si de verdad esa chica siente algo por sempai? O peor aún, ¿Y si sempai siente algo por ella? ¿Si fuese así no crees que la harías tú lo mismo que te hizo a ti Saint-Germain? – respondió una sensata Chris, la vampira pudo ver preocupación en el rostro de Maria cuando Tsubasa la rechazo hace unos segundos, una preocupación más profunda de la que tenía la pelirroja en su mirada, aunque no fue solo eso lo que vio Chris, también pudo ver como Tsubasa le dolía más el comportamiento de Maria que el de la propia Kanade, Chris podría ser a veces una cabra loca, pero era una chica sensata y sobre todo madura, podia darse cuenta de cosas que nadie podia ver a primera vista y lo que sus ojos vieron, no iban muy desencaminados de sus palabras.
- ¡Eso no es… eso no es así… yo nunca la haría daño Yukine, yo nun…
- ¡Entonces actúa bien y no como lo has hecho durante todo el maldito día! – la regaño la vampira.
(Tsubasa ha dicho que la he decepcionado, quizás mi comportamiento no ha sido el más adecuado…) - … - Kanade asintió en silencio – tienes razón… - miro de reojo a las dos demonias que estaban hablando – pero…
- ¡Pero nada! ¡Ahora levántate, busca a sempai y discúlpate con ella! – la hablo con los brazos en jarra y con el ceño fruncido – y cuando sempai te perdone, tú y Maria vais a aguantaros por ella, ¿De acuerdo Kanade-sempai?
- ¡Eso es…
- ¡Lo que tenéis que hacer! ¡¿Acaso no ves que todas estamos haciendo un sacrificio Kanade-sempai?! Yo estoy saliendo todos los días bajo este maldito sol solo para estar con vosotras, mientras que ellas – señalo a las dos diablas y bajo bastante su tono de voz para que no las escuchase – con solo estar aquí están yendo en contra de Natassja, recuerda que todas las demonias trabajan para ella y soy testigo de cómo Kirika-chan trata a Shirabe y créeme Kanade-sempai, te sorprenderías bastante si vieras como es en verdad esa chica – la hablo Chris con el corazón en la mano, no se llevaba bien con la rubia, pero estaba tranquila cuando Shirabe estaba con ella, sabía que Kirika la protegería y no la sucedería nada, aunque si fuese por ella, alejaría a las tres humanas de esas demonias, incluyéndose a sí misma, sin embargo, vio que había sentimientos de por medio y su opinión la tuvo que cambiar en menos de media hora, Chris no era capaz de interponerse en los sentimientos de nadie, aun si tenía que hacer otro esfuerzo más por aguantar a esas diablas, incluida su peor pesadilla, Cagliostro.
(Es cierto lo que dice de Akatsuki Kirika, de hecho todavía me sigue sorprendiendo lo de esa chica, pero la otra…) siguió mirando a Maria (da igual como me lo pinten, yo la veo como Saint-Germain pero en versión demoniaca…) cerró los ojos fuertemente y negó levemente con la cabeza (sin embargo…) miro el espadón que iba desapareciendo lentamente (es la primera vez que veo a Tsubasa así y eso es por ella, no por mi…) soltó una bocanada de aire – tienes razón – y se levantó lentamente – habrá que hacer un esfuerzo por Tsubasa, pero antes teng… - un fuerte sonido de una cercana explosión la dejo sin palabras y con sus alarmas encendidas.
- ¡¿Qué ha sido eso?! – pregunto Chris alarmada.
- Un ataque – dijo Cagliostro acercándose junto a Maria a las dos chicas.
- Por el sonido, ha sido cerca – dijo una seria Kanade mirando hacia el cielo donde se veía un intenso humo negro procedente de las cercanías.
- Viene de es… - otra explosión, pero más lejana interrumpió las palabras de Maria, la cual miro hacia la dirección de esa explosión – esa ha sido más lejana, mientras que esta ha si… - una oleada de humanos en pánico interrumpió sus palabras.
Cagliostro sujeto el brazo de un chico que corría y lo paro en seco – aara, ¿Ha dónde va toda la gente? – pregunto con simpatía.
- ¡Los ángeles caídos están atacando dos zonas de Anata No Warehouse! – dijo el chico con terror en su cara y sus palabras.
- ¿Están atacando la zona o se están atacando entre ellos? – pregunto Cagliostro con tranquilidad, como si la cosa no fuese con ella.
- Están luchando contra un demonio y un ángel, la gente que viene de ese área dicen que son dos chicas jóvenes
- ¿Un demonio y un ángel juntos? – pregunto confundida Chris.
- Creo que se refiere a Shirabe, recordar las armas que tenemos, nos pueden confundir fácilmente – murmuro Kanade entre ellas sin que el chico pudiera escucharlas.
- ¿Sabes de donde viene la otra explosión? – pregunto una tranquila Maria.
- No estoy seguro, pero la gente dice que viene del parking de esta zona, también son ángeles caídos así que lo mejor será que corramos todos antes de que nos maten
- Gracias por la información, ahora huye de aquí antes de que te maten cruel y lentamente, nosotras sabremos apañárnosla con esa gente – dijo Cagliostro en un tono divertido mientras soltaba al pobre muchacho.
- La pista de patinaje tiene que estar por ahí – señalo Maria al lejano humo que se podia ver desde la ubicación donde estaban – lo que significa que…
- Puede que esa otra explosión sea sempai – termino Chris la frase bastante preocupada, esa explosión se dio sucedió a los pocos minutos de abandonar Tsubasa el área, lo cual podría significar que se trataba de ella.
- Tenemos que ir a ayudarlas – dijo Kanade preocupada.
- Lo mejor será separarnos, Chris-san y yo iremos a por Kirika y Shirabe, mientras que vosotras dos iréis a por Tsubasa
- No hace falta, yo me basto sola contra los ángeles caídos, vosotras tres podéis ir…
- Aara, no te estaba preguntando Maria – dijo Cagliostro en un tono burlón mientras sujetaba el brazo de Chris y se teletransportaba con ella, dejando así a solas y sin oportunidad de negociar a las dos chicas que se llevaban tan bien.
Maria y Kanade se miraron por unos segundos hasta que sonó una segunda explosión en la posición por donde había salido Tsubasa.
La pelirrosa soltó un larguísimo suspiro y se acercó a Kanade – ¿Por Tsubasa? – pregunto Maria con pocas ganas y tendiéndole una mano.
- Solo por ella – respondió esta fríamente y aceptando la mano de Maria, sellando silenciosamente un pacto de paz momentáneo, pero necesario si tenían que pelear juntas para salvar o ayudar a la peliazul.
Después de ese silencioso pacto de paz, Maria se teletransporto con Kanade hacia el otro lugar que estaba siendo atacado.
Media hora antes en la pista de patinaje del área deportiva de Anata No Warehouse…
Kirika y Shirabe aparecieron detrás de la cabina de patines de la pista de hielo, atajando una larguísima cola de espera y a su vez evitando ser vistas por ningún humano, aunque otros ojos si fueron testigos de su aparición a pesar de que ninguna de ellas se dio cuenta que estaban siendo observadas desde la llegada de la rubia.
(Hoy va a ser un gran día dess, la pista de hielo es el mejor lugar donde podre abrazar a Shirabe sin necesidad de buscar una excusa, ni esperar a mi avance con la sangre animal, seguramente Shirabe no sabrá patinar y tendré que enseñarla) su rostro se tiño de una sonrisa diablesca al pensar en su plan maestro (soy una genia dess) rio a lo bajini y como una loca mientras veía a Shirabe escoger unos patines rosas y negros de su talla.
- Ten Kiri-chan, creo que estos te irán perfectos – hablo la morena acercándose con unos patines negros y verdes a la sospechosa rubia que estaba demasiado animada.
Kirika cogió los patines – son de mi tal… ¡Dess! – dijo alarmada y asustando a la morena que se había sentado para ponerse su calzado.
- ¡¿Qué ocurre Kiri-chan?! – pregunto preocupada Shirabe y con uno de sus yo-yos preparado en una mano.
- ¡¿Por qué tienen una cuchilla en la suela?! – pregunto la rubia confundida, era la primera vez que veía un calzado como ese, en el infierno había pistas de fuego de las cuales al ser demonios de rango alto podian patinar como si de hielo se tratase, lo cual llego a pensar la rubia que sería igual en el mundo humano pero en vez de ser fuego era hielo y se patinaría con los típicos calzados con pequeñas ruedas implantadas en la suela, sin embargo este calzado con cuchilla se escapaba de su entendimiento.
Shirabe aguanto como pudo la risa – cielos Kiri-chan, me habías asustado
- ¡Es para asustarse! ¡¿En que están pensando aquí?! ¡Esto es peligroso Shirabe! – dijo Kirika pasando un dedo por la cuchilla y cortándose por la acción.
- Siempre ha sido así Kiri-chan, para patinar sobre el hielo hay que usar este tipo de calzado, porque si usas otro tipo como los ruedines o el calzado normal, seguramente puedes acabar en Europa de lo que patinarías, eso si no te abres antes la cabeza – respondió Shirabe dejando escapar la risa de ver la cara sorprendida de la rubia.
(Esto no estaba en mis planes… aunque, si Shirabe cae y se hace alguna herida…) volvió a reír como una loca.
- ¿En qué piensas ahora Kiri-chan? – pregunto la pequeña morena con algo de desconfianza, intuía que la rubia estaba planeando algo.
- E-En nada – respondió rápidamente Kirika mientras se reía nerviosamente y se llevaba una mano a la nuca.
- Chiiiiiiiii – y la siguió mirando Shirabe con desconfianza, tenia razones para sospechar de Kirika…
- Va-Vamos a ponérnoslo rápidamente y vayamos a la pista antes de que se llene de gente – siguió hablando nerviosa al notar la intensa y fija mirada de Shirabe sobre ella, si la seguía mirando así acabaría delatándose solita, así que Kirika rápidamente la dio la espalda y se puso el calzado, el cual tuvo que agarrarse disimuladamente a la barandilla para no caerse al intentar andar sobre la alfombra con las cuchillas.
- ¿Vas bien Kiri-chan? – pregunto una risueña morena, podia ver como caminaba como un pato la pequeña diabla.
- V-Voy bien dess, solo voy con cuidado para no romper la cuchilla y que alguien salga herido – respondió con orgullo, un orgullo que ahora mismo estaba por los suelos, Kirika estaba viendo de venir la tragedia de su magnífico plan.
Shirabe se puso rápidamente el calzado y disimuladamente se puso detrás de Kirika por si tenía que ayudarla a caminar, aunque esta se paró en seco delante de la entrada de la pista - ¿Qué ocurre ahora Kiri-chan? – pregunto con media sonrisa al esperarse cualquier burrada de la rubia.
- …hay demasiada gente… - murmuro Kirika algo desanimada.
- Claro, normalmente las pistas de patin… - sus palabras murieron en el aire al ver la salvajada que hizo Kirika.
Kirika abrió una mano y lanzo un mágico rayo a unos cables que estaban encima de la pista de hielo, los cuales se fundieron logrando causar un apagan general en toda la zona, Kirika cogió a Shirabe de la muñeca y se teletransporto al tejado de la pista de hielo – ahora podremos estar solas dess – dijo una Kirika sonriente mientras miraba como salía hasta la última persona del lugar, quedando como bien quería la de ojos verdes, la pista para ellas solitas.
- ¡¿Por qué has hecho eso Kiri-chan?! – recrimino la morena algo enojada, aunque en el fondo la gusto la loca idea de Kirika, ¿Vaciar un edificio entero solo para quedarse a solas las dos? Hasta le parecía romántico a Shirabe, aunque quizás los métodos fueron un poco extremos y arriesgados…
- Ya te lo he dicho dess, quiero una cita contigo, no con medio Japón - cogió de nuevo la muñeca derecha de Shirabe y se teletransportaron al centro de la pista de patinaje, mientras a su vez soltaba otro rayo mágico para poder iluminar toda la pista – puedo enseñ… ¡DEEESS! – dijo la rubia perdiendo el equilibrio de sus pies al patinar ellos solitos sobre el hielo.
Shirabe sostuvo rápidamente de las dos manos a Kirika para evitar la caída de esta – tienes que mantener rectos los pies Kiri-chan y después tie…
(No me digas que…) - ¿Sabes patinar Shirabe? – pregunto en un eje de decepción.
- Desde pequeña, el arma mágica que poseo también me permite desplazarme con unas cuchillas bajo la suela, es casi lo mismo que patinar sobre hielo, pero haciéndolo sobre asfalto, pared e incluso momentáneamente sobre el aire – respondió está orgullosa de sus habilidades aun siendo la supuesta raza débil.
(Adiós a mis esperanzas de hoy…) - …dess… - susurro Kirika apenada y con unas falsas lágrimas al sentirse derrotada, tenía muchas esperanzas puestas en el día de hoy después de pasar toda la noche en vela pensando en este plan.
(Este día está siendo mejor de lo que esperaba) - no te preocupes Kiri-chan – soltó las manos de Kirika y la sujeto con una mano de la cintura y la otra mano la dejo reposando sobre el hombro derecho de Kirika – yo te puedo enseñar – la dijo con una brillante sonrisa en el rostro, Shirabe estaba disfrutando de esto.
- ¡Esa no era mi int… - noto como la mano que tenía Shirabe en su cintura la acercaba unos centímetros más a su cuerpo – ¡Enséñame todo el día maestra Shirabe! – accedió rápidamente al notar el contacto y la cercanía de Shirabe, de hecho, incluso la pareció buen giro de los acontecimientos, aunque aprendiese rápido, podría fingir todo lo que quisiera…
- Entonces sujétate fuerte a mi Kiri-chan
(Tenía pensado hacerlo dess) y otra vez, esa sonrisa diablesca se dibujó en el rostro de Kirika.
- Al principio podrías caerte mucho - sujeto fuertemente a Kirika al notar como esta resbalaba según se movían - pero rápidamente puedes cogerle el… ¡K-Kiri-chan! – la llamo en un tono de regaño y sonrojándose repentinamente, Kirika para evitar caerse, o mejor dicho, Kirika aprovecho la situación para rodear la espalda de Shirabe con sus dos brazos y pegar su cuerpo al de la morena, fundiéndose las dos en un abrazo.
- Así… - acerco sus labios al oído izquierdo de la morena – me siento más segura, así que no me sueltes Shirabe – la susurro en un endemoniado tono serio y a su vez seductor.
- N-No lo iba a hacer – murmuro Shirabe sonrojada hasta la medula y con un tierno puchero en su rostro mientras apoyaba su barbilla en el hombro de la rubia.
Las dos pequeñas estuvieron desplazándose lentamente sobre la pista de hielo durante 20 minutos, a pesar de que la rubia a los 2 minutos ya había aprendido a manejar sus pies sobre el hielo, pero aun así prefirió callárselo y mantener a Shirabe entre sus brazos y su cuerpo, una sensación que quería repetirla toda la vida, Kirika no se esperaba que iba a sentir tanta felicidad con solo tenerla de esta manera entre sus brazos, confirmando aún más sus fuertes sentimientos hacia la morena, quizás se conocían desde hace poquito, pero ya la amaba con todas sus fuerzas, mientras que Shirabe por su parte sentía lo mismo que Kirika, la morena se dio cuenta de que la de ojos verdes había aprendido desde hacía minutos a patinar y que claramente estaba fingiendo, pero sentir el aliento de Kirika en su cuello, esos brazos protectores en su espalda y el caliente cuerpo de la rubia en ella, era una sensación que no podia describir con palabras, ni con gestos, simplemente no quería apartarse de ella, a Shirabe dejo de importarla el patinaje pasando a solo enfocarse en la cercanía de Kirika y aquel abrazo que no quería que nunca acabase, aunque para su desgracia o suerte, Kirika se separó unos centímetros de ella.
Kirika alzo su rostro y separo unos pocos centímetros su cabeza del rostro de Shirabe, mirando desde bastante cerquita los preciosos orbes rosados de la morena – nee Shirabe – hablaba con un dulce y bajito tono de voz – sé que tenemos un trato, pero – acerco poco a poco su rostro al de Shirabe – quisiera… - lo acerco otro poquito más llegando a rozar los labios de Shirabe – que…
- ¡Menuda recompensa que tenemos aquí! – hablo una sospechosa mujer apoyada en lo alto de la cabina de patines.
- Un demonio saltándose las leyes con una humana, nos ha tocado el premio gordo – hablo otra mujer apareciendo en la cabina de los tickets.
- Es el mejor regalo que podríamos tener después de caer del cielo – y otra sospechosa mujer más hablo, apareciendo junto a esta otros 5 sospechosas más.
- ¡¿Acaso no veis que estamos ocupadas dess?! – dijo Kirika furiosa y alejando su rostro de Shirabe, aunque en ningún momento la soltó y menos ahora que estaban rodeadas por lo que parecían 8 ángeles.
(¿Caer del cielo? Entonces son ángeles caídos, menos mal que mama nunca nos dejó ir de paseo por el centro del cielo porque si no me habrían reconocido enseguida) suspiro Shirabe aliviada.
- No hay tiempo que exista para unos ángeles caídos – hablo la más mayor sacando sus alas negras – si eres un ángel caído y no te unes a un bando u otro, eres carne de cañón para todos los seres y vosotras dos, sois nuestra salvación – todas sacaron sus alas – os entregaremos a Natassja-sempai y nos ganaremos con vosotras la autorización para estar en el infierno y siendo parte del ejercito que ganara esta guerra – dijo la mujer lanzándose junto a las otras 7 caídas a por Shirabe y Kirika con sus respectivas armas mágicas enfundadas en sus manos, aunque para sorpresa de estas 8 ángeles caídas, se toparon con varios escudos compuestos por unas enormes sierras mágicas.
- ¡¿Pero qué?! – fue lo único que le dio tiempo a articular a una de las 8 atacantes antes de perder su cabeza por la guadaña de Kirika.
- Una menos dess – dijo Kirika envuelta en furia y en su aurea demoniaca, no solo estaba enojada porque la cortaron el rollo con Shirabe, sino también porque se atrevieron a atacar a la morena, algo que no iba a perdonar ni aunque la suplicasen.
- ¡Maldita! – dijeron dos caídas a la vez lanzando una andanada de golpes mágicos a la rubia que se defendía con una guadaña enfundada en cada mano.
Kirika se defendía con bastante habilidad de los dos ángeles caídos, aunque eso significo que dejara sin querer solita a Shirabe contra las otras 5 que seguían en pie y rodeando a la morena, la rubia hacia todo lo posible para deshacerse de los ángeles caídos, sin embargo, estas mujeres no eran débiles, sino de rango medio e incluso había alguna de rango alto, lo cual dificultaba bastante a Kirika el que se pudiera deshacer rápidamente de ellas y volver a por Shirabe.
- ¡¿Cómo es posible que una humana maneje un arma mágica?! – hablo la que parecía la líder.
- Pura suerte – respondió Shirabe con sarcasmo y poniéndose en pose defensiva mientras no perdía de vista a ninguna de las 5 atacantes.
- Espera un momento – una de las caídas palideció al caer en la cuenta de algo y se dirigió a líder, poniendo una mano sobre el hombro de esta – es un arma celestial Kurumi
- ¡Dime algo que no sepa idiota!
- Lo que quiero decir es – miro a Shirabe de reojo – es una humana con un arma celestial y lo domina como si lo tuviera de toda la vida – señalo a Shirabe – quizás ella es una de las hij… - una pequeña sierra en su garganta la interrumpió, aunque no la mato…
- ¿No habíais venido a atraparnos? ¿Entonces que hacéis dudando? O acaso… - sonrió malvadamente la pequeña y traviesa morena - ¿Teneis miedo de una humana? – vacilo Shirabe desplazándose como una especialista sobre el hielo, evitando así que cayesen en la cuenta de un tema que no la convenia desvelar a Kirika.
- ¡Maldita cría! ¡Después de entregarte a Natassja-sempai seré la primera en probarte viva! – dijo Kurumi enfurecida y lanzando varios orbes celestiales por toda la pista, explotando algunas tuberías de gas que había por debajo de la fachada, lo cual provoco varias fuertes explosiones que ahuyentaron a todos los que estaban en el área recreativa.
Mientras a la misma hora en la zona de aparcamientos…
Tsubasa se encontraba sentada en su moto y con las llaves puestas en el contacto, llevaba varios minutos en esa misma posición y dudando entre irse o volver con Maria y Kanade, pero cuando pensaba en ellas, más se alimentaba su malestar, Tsubasa se maldijo por todo el camino por haber esperado tanto de esas dos orgullosas chicas, creía que al ser tan parecidas en carácter se acabarían llevando bien, pero no se imaginó en ningún momento en que Kanade la mentiría y Maria no sería capaz de controlarse en la primera toma de contacto, sentía decepción por las dos chicas, pero a la misma vez se sintió culpable al no haber esperado más tiempo para que Kanade lo procesase todo y a su vez ella conociese mejor a Maria y poder ver la incompatibilidad que parecía que tenía con Kanade, en cierta parte Tsubasa no echaba toda la culpa a esas dos, sino a sí misma, Tsubasa estaba tan sumergida en su dolor que no vio de venir el peligro que se acercaba a sus espaldas.
- Llevamos un rato… - hablo un misterioso hombre subido a un coche que estaba aparcado detrás de la moto de Tsubasa – pensando mi grupo y yo, ¿Qué hacen 3 humanas con 3 demonios y con la vampira más buscada en todo el universo?
(Ahora no estoy de humor para entrar en pelea, aunque si no son humanos, podría desahogarme con ellos) Tsubasa se quitó con tranquilidad el casco y se giró lentamente y sin bajarse de su moto a aquel hombre, el cual iba acompañado de otros 3 seres más (esa ropa, son de ángel, pero ese color en sus ojos…) – ahora me pregunto yo que hacen 4 ángeles caídos encrespando a una simple humana, ¿Acaso no tenéis confianza en vosotros mismos que tenéis que venir 4 a pelear con una sola humana? – respondió Tsubasa provocando a los 4 seres.
El hombre sonrió sarcásticamente – tienes razón, es mejor no malgastar saliva con una simple y débil humana – se puso serio y lanzo el coche donde estaba apoyado a la peliazul, quien hábilmente esquivo ese pesado ataque, un ataque del cual hubiera salido bastante mal parada si la hubiera pillado, dado a que al esquivarlo se chocó aquel vehículo contra una furgoneta, explotando las dos a la vez, hundiendo a su vez el techo y algunas columnas del parking.
Tsubasa agradeció internamente a su hermana Saint-Germain por insistir tanto en sus entrenamientos con la velocidad y los quiebros, aunque estaba tan centrada en esquivar el mortal vehículo que no se dio ni cuenta del ángel caído que se acercó por su espalda - ¡Te tengo! – hablo otro de los 4 seres en la espalda de Tsubasa, agarrando a la peliazul con sus dos brazos mientras se acercaban lentamente los otros 3 con sus respectivas armas mágicas apuntando a la seria y tranquila peliazul.
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Bueno pues, hasta aquí xD, ahora os quedáis con las ganas xD, pero os premiare en el siguiente capítulo con cositas buenas, ahora sin mas preámbulos, me despido, tengo que escribir esas cositas buenas xD, Saludos a todos y cuidaros mucho ^_^, nos vemos pronto ^_^.
