Tengo un serio problema con esta historia xD, dije que este capítulo iba a ser más cortito, pero… ejem… me he emocionado escribiendo y otra vez salió larguito, mi intención es hacer capítulos más cortos para actualizar aún más rápido como por ejemplo dos capítulos por semana e incluso tres, pero me pongo a escribir y… pues eso, me emociono con un solo capitulo y ni me acuerdo de mi objetivo xD, al menos mirad el lado bueno, este capítulo tiene chichilla xD, pero no voy a entreteneros más, espero que os guste el capítulo ^_^.
Uzuki, Dax (soy más como un ángel caído xD, esta historia me hizo caer en picado al infierno xD), Karnash y AngelAkai muchas gracias por vuestros reviews ^_^, un saludo y cuidaros mucho ^_^.
Senki Zessho Symphogear no me pertenece.
:::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::
- ¿No habíais venido a atraparnos? ¿Entonces que hacéis dudando? O acaso… - sonrió malvadamente la pequeña y traviesa morena - ¿Teneis miedo de una humana? – vacilo Shirabe desplazándose como una especialista sobre el hielo, evitando así que cayesen en la cuenta de un tema que no la convenia desvelar a Kirika.
- ¡Maldita cría! ¡Después de entregarte a Natassja-sempai seré la primera en probarte viva! – dijo Kurumi enfurecida y lanzando varios orbes celestiales por toda la pista, explotando algunas tuberías de gas que había por debajo de la fachada, lo cual provoco varias fuertes explosiones que ahuyentaron a todos los que estaban en el área recreativa.
- Para poder probarme primero tendrás que cazarme – dijo burlonamente la morena esquivando a las 5 atacantes, hacía tiempo que no se enfrentaba contra rivales tan fuertes y se divertía tanto en plena acción…
- ¡Tch! ¡Vas a tragarte tus palabras humana! – dijo Kurumi poniendo una mano en el suelo, el cual empezó a temblar y a salir raíces negras de él.
Shirabe se apoyó con sus dos piernas en una pared y espero a que esas raíces crecieran lo suficiente como para apoyarse en ellas y salir volando, evitando así a dos ángeles caídos que se lanzaron a por Shirabe y acabaron chocando entre ellas, cayendo atontadas sobre la pista de hielo y enredadas entre las raíces, mientras que Kirika por su parte estaba parando con sus dobles guadañas los machetes mágicos de sus dos rivales.
- ¡Id a por el demonio! ¡Yo me encargo de la humana! – reclamo la líder ondeando sus alas y dirigiéndose con dos raíces enredadas en sus brazos a por la morena que se dirigía hacia Kirika.
- ¡Kiri-chan! ¡Agáchate! – grito Shirabe lanzando uno de sus yo-yos hacia los ángeles caídos que tenían a Kirika acorralada, las cuales al escuchar a Shirabe actuaron más rápido que Kirika y se apartaron para esquivar un ataque que ahora iría a por la rubia.
- ¡DEEEESS! – dijo Kirika con temor al ver el ataque de Shirabe dirigirse a por ella, un ataque que por inercia golpeo con su guadaña para evitarlo, aunque le salió mejor de lo que esperaba, golpeo el mágico yo-yo como si de beisbol se tratase y lo lanzo hacia las dos caídas que hace un momento estaban arrinconándola, esas dos mujeres recibieron el golpe en el estómago y cayeron como peso muerto en el suelo, abriendo un gran boquete con sus cuerpos.
- ¡EEEH! – dijeron Shirabe y Kirika a la vez al ver la compatibilidad que tenían sus armas, normalmente cuando dos armas mágicas, una oscura de un demonio y otra celestial se juntaban, solían crear una onda expansiva dañando a sus dos dueñas o incluso podría llegar a provocar destrozos graves, sin embargo este no fue el caso, tanto el arma demoniaca de Kirika como el celestial de Shirabe tuvieron una gran y sorprendente compatibilidad que sorprendieron a sus propias dueñas y a las caídas que miraron anonadadas lo que recién había sucedido.
- ¡¿Cómo es eso posible?! – hablo la líder confundida, nunca había visto semejante compatibilidad entre un demonio y un humano, pero claro, nunca había visto a un humano con un arma celestial…
- ¡Buen trabajo Kiri-chan! – dijo Shirabe acercándose a Kirika y abrazándola.
(No es que lo haya hecho queriendo) - lo tenía calculado dess– dijo está orgullosa de sí misma y correspondiendo el abrazo de Shirabe, a ninguna de las dos chicas le importaba esas 5 ángeles caídas que iban a por ellas…
- Parece que somos compatibles en todo Kiri-chan – hablo cálidamente la morena en el oído de Kirika, lo dicho, a Shirabe no parecía inquietarla esos ángeles caídos, bien era cierto que eran fuertes, pero no más que estas dos chicas juntas y cuenta se dieron de ello al ver como con un solo ataque casi matan a dos de un golpe.
- Estamos hechas la una par… - Kirika cogió en brazos a Shirabe y se teletransporto con ella hasta el centro de la pista, esquivando así un mortal ataque de Kurumi - ¡¿Por qué siempre me interrumpen en un buen momento?! – dijo está enojada y bajando a Shirabe de sus brazos.
Shirabe saco de nuevo sus yo-yos y se puso en pose de pelea, mirando fija y seriamente a las 5 caídas que estaban en fila y con sus alas desprendidas – Kiri-chan, volvamos a hacerlo
- ¡Eeeh! ¡¿Aquí?! ¡Pero si ni siquiera nos hemos besa…
Una mala vena se le hincho a Shirabe en el cuello – me refiero a unir nuestras armas Kiri-chan – dijo la morena con paciencia.
- …dess… - soltó con decepción, se esperaba otra cosa – en ese caso – saco de nuevo su larga guadaña – vayamos con todo Shirabe – dijo elevándose hacia el aire.
- Vamos – murmuro la morena emocionada y patinando hacia las 5 ángeles caídas.
- ¡AHORA! – dijo la líder abriendo sus alas de par en par y sacando en forma de muro enormes raíces del suelo.
- Eso no servirá de nada – dijo Shirabe lanzando varios discos a las raíces y un yo-yo al aire donde estaba Kirika, la cual dividió su guadaña en dos y con unos cables de hierro saliendo de la espalda de su armadura acoplo aquel yo-yo entre aquellos cables.
Los discos cortaron por la mitad aquellas raíces creando una gran humareda al desprenderse y de donde se podia ver 4 figuras con alas - ¡Ahora Kiri-chan! – dijo Shirabe rodeando con sus sierras esas sombras y dando la señal a Kirika para que lanzase el yo-yo.
Kirika acoplo una de sus guadañas sobre el yo-yo que seguía manteniendo con sus cables metálicos y lo hizo girar añadiéndole rayos verdes - ¡Hora de dormir! – dijo la rubia lazando el mágico yo-yo hacia el área que marco Shirabe con las sierras.
La morena se apartó rápidamente para evitar ser golpeada y se quedó a una distancia segura mirando como se estrellaba aquel ataque combinado, el cual provoco un enorme destrozo, llevándose a su vez la vida de 3 ángeles caídos.
- ¿Solo han caído tres? ¿No eran… - el rostro de Shirabe palideció al darse cuenta de que usaron como sacrificio a esas tres mujeres para salir ilesas las otras dos de las cuales no había ni rastro - ¡Kiri-chan ten cuidado! ¡Todavía qued… - Shirabe no pudo articular más palabras al notar como unas raíces mágicas la sujetaron de las piernas y de los brazos mientras que de golpe aparecía enfrente suya la líder del grupito…
- ¡SHIRABE! – dijo Kirika preocupada y descendiendo hacia Shirabe, pero una fuerte y repentina patada en su estómago la paro en seco.
- No sois las únicas que pensáis en estrategias – hablo la caída soltando un orbe oscuro en la espalda de Kirika, enviando a la rubia contra el suelo y atravesando varias capas de cemento con su cuerpo.
- ¡KIRI-CHAN! – dijo Shirabe preocupada e intentando zafarse de esas raíces que la sostenían - ¡Vas a repentirte de hacer daño a Kiri-chan! – amenazo la morena a aquella caída que se atrevió a lastimar de esa manera a su chica.
- Primero… - se acercó Kurumi lentamente a la enojada morena – deberías de preocúpate más por ti, ella puede regenerarse, tú no – miro a su lacaya – mata al demonio, con esta humana nos vale – dio la orden a la otra mujer antes de centrarse en Shirabe, quien la miraba desafiantemente y sin miedo en sus ojos – eres una gatita bastante curiosa, poses un arma mágica y mantienes una relación con un demonio, está claro que no eres una humana cualquiera, eres distinta al resto, tú eres demasiado especial – murmuro Kurumi pasando una mano por el cuello de Shirabe.
- Soy igual al resto, la única diferencia es que no os tengo miedo y me dedico a mataros – hablo una desafiante Shirabe mientras mantenía su mirada puesta en aquella caída que se dirigía al lugar donde cayo Kirika.
Kurumi sonrió perversamente e hinco una uña en la yugular de Shirabe – no – acerco su rostro al de Shirabe – eres distinta – bajo su uña incada en el centro del cuello de Shirabe hasta llegar al pecho de esta, haciéndola una buena herida a la pequeña – tú hueles a ángel, o quizás… – la miro de reojo – ¿Hueles a arcángel? – pregunto en un tono burlón bajando su rostro hacia la herida de la pequeña y acercando lentamente sus labios hacia la sangre que salía – creo que… - repaso sus labios con su lengua y sus ojos cambiaron a un tono blanquecino – te probaré un poco antes de entregarte a Natassja-sama, estoy segura de qu… - un fuerte estruendo la interrumpió, Kurumi se giró hacia donde venia ese fuerte sonido, encontrándose con una oscura Kirika envuelta en un fuerte aurea verde y con unos ojos demoniacos llenitos de furia.
Kirika sostenía la cabeza del ángel caído que la ataco en su mano – no perdonare a quien haga daño a Shirabe – lanzo la cabeza de la mujer a un lado y se acercó lentamente a por Kurumi.
Kurumi dejo a Shirabe y desde la distancia empezó a lanzar ráfagas de pequeñas dagas mágicas a la demonia que parecía no afectarle los ataques, unos ataques que morían en su propio aurea cuando chocaba con ella - ¡¿Pero qué clase de demonio eres?! – dijo la líder sacando unas raíces que sujetaron los pies de Kirika, los cuales no duraron ni dos segundos, la rubia los corto con sus propias manos según salieron del suelo.
- Soy quien va a matarte – murmuro una furiosa Kirika apareciendo delante de Kurumi y sujetando el rostro de esta con una mano – miro de reojo al cuello ensangrentado de Shirabe y la pálida cara que tenía la pobre chica al perder tanta sangre, Kirika entro en un estado de ofuscación y estrello el rostro de la mujer contra el suelo varias veces hasta que dejo de ser una cabeza para pasar a ser solo restos, pero Kirika no estaba contenta, Kirika necesitaba castigarla más aun estando ya muerta, sus ojos se volvieron rojos por completo y transformo en garra sus manos, unas garras que empezó a destrozar sin parar todo el cuerpo de aquella mujer que se atrevió a profanar la preciosa y suave piel de Shirabe.
- ¡Kiri-chan para!
- …
- ¡Ya está muerta Kiri-chan! – gritaba Shirabe intentando hacer entrar en razón a la ofuscada rubia.
- … - y Kirika seguía sin escucharla, en su mente solo estaba el que si hubiera tardado unos segundos más, quizás Shirabe se habría desangrado o algo peor, esa mujer la habría llevado a su madre, de lo cual no habría habido marcha atrás y no habría podido hacer nada por rescatarla.
- ¡Kir… - sus orbes rosados se posaron en una zona donde se abrió un pequeño portal celeste, apareciendo de el Chris y Cagliostro - ¡Chris-sempai! – grito Shirabe aliviada y llamando la atención de la vampira.
Chris al ver a la pequeña se dirigió rápidamente a ella pasando por completo de Kirika - ¡¿Qué ha pasado?! ¡¿Estas bien?! – dijo Chris preocupada y acariciando la herida de la pequeña.
- Aara, parece que no hacía falta nuestra ayuda, nos hemos preocupado por nada – hablo Cagliostro en un tono burlón y mirando el desastre que provocaron las dos pequeñas junto a los cadáveres esparcidos tanto por las paredes como por el suelo.
- Estoy bien Chris-sempai, pero Kiri-chan – hablaba Shirabe preocupada y con sus orbes fijos en una rubia que seguía destrozando con sus manos lo que quedaba de Kurumi.
- Lo siento Shirabe, pero… - Chris corto las raíces que mantenía presa a la pequeña y la cogió de la cintura evitando que esta cayese débil al suelo por culpa de toda la sangre que perdió – me preocupas tú, no ella – dijo Chris preocupada y mirando la herida de Shirabe.
- Tranquila, se le pasara en unos minutos, cuando no quede ni un hueso que destrozar – dijo Cagliostro acercándose a Shirabe y haciendo el amago de curar el cuello de esta, pero Shirabe se soltó del agarre de Chris y se dirigió hacia Kirika - ¡Ey! ¡Eso es peli…
Shirabe se abalanzo a abrazar por la espalda a la ofuscada rubia - ¡Estoy bien Kiri-chan! – hablo Shirabe alarmada y rodeando el pecho de Kirika mientras escondía su rostro en el cuello de esta – estoy bien… - la susurro cálidamente y rezando por que la rubia la escuchase.
Kirika al sentir el aroma de Shirabe paro su despedazamiento y se mantuvo quieta en el sitio – Shirabe – murmuro cerrando fuertemente los ojos y manteniéndose en la misma postura durante unos pocos minutos, el aroma de esa morena la tranquilizaba.
- Esa pequeña tiene un poder increíble – dijo Cagliostro fascinada, ya se sorprendió con Tsubasa, pero ahora al ver a Shirabe, se quedó embelesada, nunca había visto a nadie ser capaz de parar tan rápido a Kirika cuando estaba ofuscada y fuera de sí.
- Solo Shirabe es capaz de lograr lo imposible – dijo Chris orgullosa de esa Kouhai que quería tanto.
Kirika sujeto los brazos de Shirabe y los acaricio lentamente – lo siento Shirabe, bajé mi guardia y no fui capaz de…
- No fue culpa tuya Kiri-chan – abrazo más fuerte a la rubia aun sintiéndose débil – no has hecho nada malo – murmuro cariñosamente y acomodando su barbilla en el hombro de Kirika mientras dirigía su mirada hacia los restos de Kurumi.
(Esas dos deberían de buscarse un hotel…) pensó una sonrojada Chris desviando su rostro hacia la destrozada pista de hielo.
Cagliostro se acercó a las dos pequeñas y se aclaró la garganta para recordarlas que no estaban solas – siento interrumpir, pero hay que curarte antes de que tu hermana nos destroce, además que tenéis que contarnos que ha pasado aquí
- ¡Yo me encargo! – dijo Kirika agarrando las manos de Shirabe para deshacerse con cuidado del abrazo de esta (no dejare que nadie más vuelva a tocar la piel de Shirabe) puso con cuidado una mano sobre la larga herida de la morena, curándola lentamente mientras Shirabe le contaba lo sucedido a las dos mayores.
- Estábamos patinando cuando 5 ángeles caídos nos atacaron, dijeron algo de entregarnos a Natassja
Cagliostro miro seria a Kirika mientras Shirabe seguía explicándose, su mirada la estaba diciendo que mejor no hablasen de nada aun sabiendo que seguramente iban a insultar a su madre…
- Por lo visto si le entregas algo de valor a esa mujer eres premiada y yo soy una humana con un arma mágica saliendo con un demonio, así que soy valiosa para esa malvada mujer
- ¡Tch! Con quien habría que acabar seria con ella – hablo Chris con desprecio en su voz.
(Irónico el tema, si Natassja-sempai se enterase de esto no serias valiosa por esas armas, si no porque estas saliendo con su hija…) - hay que tener cuidado, ahora habéis matados a todas, pero si hubiera algún testigo – se acercó Cagliostro a uno de los pocos cuerpos que seguían enteros – esto podría repetirse todos los días, esta castigo cualquier tipo de relación de un humano con un demonio o un ángel, lo de hoy podría quedarse en un simple aviso – (y puede ser peor si se entera Natassja-sempai o Sakurai Ryoko) miro de reojo a Shirabe (ambas enviarían a sus mejores luchadoras y no creo que esta pequeña pudiera con Saint-Germain y Carol, ni siquiera creo que Kirika pudiera ser capad de protegerla…) – salgamos de aquí antes de que aparezca alguien más, con suerte las otras ya habrán terminado – dijo una seria Cagliostro abriendo un portal.
- Ya está Shirabe – murmuro una decaída Kirika sin apartar su mano del ahora intacto cuello de Shirabe.
- Gracias Kiri-chan – la dio un tierno y cortito beso en la mejilla derecha para animarla, cosa que funciono en el momento.
Kirika se sonrojo levemente y fue a abrazar a la morena, pero como era de esperarse, Chris la sujeto del cuello del abrigo – ya tendréis tiempo para seguir con vuestro amor platónico, pero ahora – se dirigió al portal con Kirika en brazos – tenemos que ayudar a sempai – dijo Chris en un tono serio y metiendo a Kirika en el portal, donde ya esperaba Cagliostro que cogió el relevo de Chris sujetando a la rubia como si de un perro se tratase.
- ¿A ocurrido algo más Chris-sempai? – pregunto Shirabe preocupada.
- Te lo contaremos por el camino, ahora entra – dijo Chris dando paso a Shirabe y mirando por todos los lados asegurándose de que no había ningún testigo.
Las 4 chicas desaparecieron de un lugar que tendría que pasar años para volver a ser restaurado, sin embargo, no iba a ser el único lugar que acabaría siendo destruido por injustas batallas, este iba a ser el primero de muchos lugares que serían testigos de la crueldad de aquellos seres que se creían con derechos de gobernar con una ley de la cual este grupo acabaría bastante perjudicado…
Unos minutos antes…
Tsubasa agradeció internamente a su hermana Saint-Germain por insistir tanto en sus entrenamientos con la velocidad y los quiebros, aunque estaba tan centrada en esquivar el mortal vehículo que no se dio ni cuenta del ángel caído que se acercó por su espalda - ¡Te tengo! – hablo otro de los 4 seres en la espalda de Tsubasa, agarrando a la peliazul con sus dos brazos mientras se acercaban lentamente los otros 3 con sus respectivas armas mágicas apuntando a la seria y tranquila peliazul.
- No estoy de humor para vosotros – murmuro Tsubasa moviendo los dedos de su mano derecha y apareciendo a los pocos segundos un espadón que partió por la mitad al ángel caído que estaba sujetándola.
- ¡¿Un arma mágica?! – dijo alarmado uno de los caídos y deteniéndose en su ataque hacia la peliazul.
- ¡¿Qué estais haciendo imbéciles! ¡Id a por ella! ¡Ahora es más valiosa que antes! – dijo el líder sacando de la nada dos sables mágicos y lanzándose a por Tsubasa.
La peliazul saco su espada y detuvo fácilmente al líder - ¿Valiosa para quién? – pregunto Tsubasa soltando una patada en el pecho a uno de los 2 caídos que se lanzó a por ella.
- Valiosa para Natassja-sama, ella se alimenta de humanos fuertes y si te llevamos con ella, tendremos su aprobación para pertenecer a su bando
- Interesante, pero no soy un maldito trofeo – murmuro Tsubasa golpeando con la culata de su espada en el rostro del líder, mientras a los pocos segundos esquivaba hábilmente los golpes de los otros 2 ángeles caídos.
La peliazul se puso a correr por todo el parking esquivando los vehículos que estos dos caídos la lanzaban – si me queréis viva, ¡¿Por qué me lanzáis vehículos?! – recrimino Tsubasa al saber que si la alcanza solo uno podría matarla en el acto.
- Lo pararías con esa espada mágica, tiempo más que suficiente para despistarte y noquearte – hablaba con confianza el líder mientras indicaba a sus dos hombres que rodeasen a Tsubasa.
Tsubasa dejo caer a su paso muros de espadas creando así una barrera que la protegía de todo lo que estos seres la lanzaban (son ángeles caídos, así que estos actúan compenetrados, no como los vampiros y los demonios de rango bajo que he ido matando estos días, tengo que pensar en algo antes de que me acorralen) Tsubasa clavo la espada imbuida en el suelo – arriesgado, pero eficaz – murmuro clavando hasta el fondo la espada, dejando salir todo el fuego dentro de los cimientos, creando un pequeño terremoto del cual se desquebrajo todo el suelo, hundiéndose por completo y cayendo tanto vehículos, los tres ángeles caídos y Tsubasa a la planta baja del parking (esto va a doler…) pensó Tsubasa al ver como se acercaba al asfalto a una gran velocidad, aunque algo impidió que Tsubasa cayese de frente contra el duro cemento, la peliazul alzo su rostro hacia la figura que la tenía sujeta por la cintura - ¡Maria! – dijo sorprendida al verse flotar en el aire y en los brazos de Maria, la cual la sonrió y la indico que mirase hacia una zona, Tsubasa desvió su rostro ha donde la indico Maria, viendo caer en picado a Kanade encima de uno de los ángeles caídos, hincando su lanza en la cabeza de este y matándolo en el acto - ¡¿Qué hacéis aquí?! – dijo esta sorprendida mientras notaba como sus pies tocaban el suelo.
- Proteger a nuestra chica – dijo Kanade sacando la lanza de la cabeza del hombre.
- ¿Estas bien? – pregunto Maria poniendo una mano en la mejilla derecha de Tsubasa.
- ¡No! ¡No estoy bien! – aparto la mano de Maria de su rostro y saco de nuevo su espada, dirigiéndose a los otros dos caídos que quedaban en pie - ¡Estoy enojada! – soltó una patada en el estómago a uno y le lanzo fuego de su espada al líder - ¡Estoy dolida! – se acercó al que pateo en el estómago y le empezó a dar una paliza - ¡Y también estoy decepcionada! – se defendió con una mano del líder - ¡Creía que erais dos malditas adultas y sin embargo… - cogió del cuello al líder y le envió donde estaba Maria, la cual se echó a un lado para esquivar aquel ataque gratuito – habéis actuado más crías que Akatsuki y Shirabe! – clavo su espada en la garganta del caído y lo decapito de un solo movimiento - ¡Ni siquiera habéis pensado en la oportunidad del gran día que teníamos por delante! ¡Solo os habéis dedicado a arruinarlo todo sin importar como podamos sentirnos el resto! – lanzo su espada rozando el rostro de Kanade y clavándose en el pecho del líder - ¡Ni siquiera habéis pensado en qué maldito lugar me pone a mi ahora todo esto! – se acercó al ángel caído - ¡No voy a ponerme en contra de Kanade! – agarro la espada - ¡Y tampoco pienso dejar de ver a Maria! – y partió por la mitad al ángel caído - ¡Pero ahora no se ni como actuar con vosotras a excepción de querer daros una maldita paliza! – dijo Tsubasa furiosa con las dos chicas y sin darse ni cuenta de que en menos de dos minutos y sin despeinarse había acabado con aquel grupito de ángeles caídos…
(Impresionante…) Maria pudo notar que este ángel caído era bastante fuerte, pero Tsubasa se lo cargo como si hubiera sido un ser del rango más débil - … - la diabla prefirió no articular ni una palabra, al menos no hasta que Tsubasa guardase su arma, era la primera vez que sentía que podría perder la vida…
- … - lo mismo le paso a Kanade, las dos chicas se dieron cuenta del peligro que corrían si decían alguna palabra que no fuera del agrado de Tsubasa, aunque sus razones tenia la peliazul para estar tan enojada.
- ¡No pienso elegir entre ninguna de las dos! – aviso Tsubasa apuntando a Maria y a Kanade con su espada.
Maria levanto sus dos manos en forma de paz, haciéndola ver que no iba a hacer nada y que se iba a acercar a ella lentamente – nunca te pediría que hicieras algo como eso Tsubasa
- No lo voy a negar - Kanade suspiro internamente y se acercó con cuidado a la peliazul, aunque esta fue más lista y se acercó esperando a que Maria lo hiciese primero – pero es verdad que mi intención era alejarte de ellas, en especial de… - miro a Maria – de ella, sin embargo, veo que la has cogido bastante cariño así que – la fue rodeando mientras hablaba a Tsubasa hasta quedar a la izquierda de ella y lejos de la espada que sostenía con la mano derecha – esta vez sí hare un esfuerzo, todavía no es tarde para solucionar este desastre – la dijo Kanade en un tono cariñoso.
Tsubasa miro a Maria mientras escuchaba a Kanade, cruzando su serio y molestos orbes azules con los misteriosos y fijos orbes turquesas de una silenciosa pelirrosa – lo de hoy ya no tiene arreglo – aparto ahora a Kanade de ella y las dio la espalda mientras guardaba para alivio de las dos chicas su arma – necesito tiempo para pensar, pero de momento, vosotras no vais a volver a juntaros, no hasta que maduréis – hablo en eje de decepción mientras se encaminaba en busca de una salida, pero su intento de huir se cortó al toparse de frente con un portal celeste que se abrió a pocos pasos de ella, saliendo de el las chicas que faltaban.
- ¡Sempai! ¡Estas bien! – dijo Chris preocupada y revisando de arriba abajo a la peliazul.
- Estoy bien Yukine, no eran rivales para mi
- ¿Are? ¿Has hecho esto tu solita? – pregunto Cagliostro confundida, creía que este destrozo lo había provocado Maria, pero el rostro de Maria la confirmo que no había sido ella.
- ¿Algún problema Cagliostro? – pregunto Tsubasa en un tono molesto ante la desconfianza de la peliceleste.
- Aara, ninguno, solo es… - miro hacia arriba viendo el tremendo agujero que comunicaba con el segundo piso – sorprendente – dijo está quedando embobada con las humanas, sin duda fue un día interesante para la peliceleste.
- ¿Vosotras donde estabais? – pregunto Tsubasa enojada con las dos pequeñas, llevaba un buen rato preguntándose que estaban haciendo las dos pequeñas rebeldes.
- ¡Lo siento dess! – dijo Kirika haciendo una reverencia y sorprendiendo a todas las que estaban presente – fue mi culpa que Shirabe sal…
- Nos atacaron unos ángeles caídos, pero Kiri-chan y yo supimos hacerles frente fácilmente – dijo Shirabe interrumpiendo rápidamente a Kirika, para la morena no había ningún culpable de lo que paso en la pista de hielo, sino mala suerte.
- Y tan fácil, no quedo ni un hueso de ellos – murmuro Cagliostro revisando también los otros cadáveres que dejo Tsubasa.
- Entiendo que atacasen a Shirabe y a Kirika – hablo Maria acercándose a las pequeñas - ¿Pero porque te atacaron a ti?
- Estaban buscando una recompensa para ganarse el aprecio de Natassja, esa horrible mujer está capturando humanos para su menú o lo que sea que quiera hacer con los humanos – dijo Tsubasa con desprecio.
- Paso lo mismo conmigo, también me querían como recompensa – respondió Shirabe con el mismo tono despreciativo.
(Sabía que mama recolectaba humanos, pero no que ofrecía recompensas a cambio de cosecha, mama es peor que un demonio sin serlo) Maria mantuvo el silencio, ahora la perjudicaba si hablaba, al igual que Kirika y Cagliostro.
- Esperemos que no se repita y no nos pongan un cartel de recompensa, porque si vuelve a pasar – se apoyó Kanade en una farola – tendríamos a todos los ángeles caídos detrás nuestra – hablo la pelirroja preocupada.
- Habrá que ir con más cuidado a partir de ahora - Tsubasa suspiro notoriamente – igualmente, ahora tenemos otro problema más, he destrozado nuestros vehículos y el derrumbe del techo ha bloqueado las salidas, así que va a ser difícil volver a casa – dijo Tsubasa investigando como salir de ahí.
- Nosotras podemos llevaros – dijo Maria abriendo un portal plateado.
(¿Decirles nuestra ubicación a tres demonios? No me parece buena idea…) pensó Kanade recelosa, aunque prefirió no decirlo en voz alta, Tsubasa dejo claro a las dos que seguía enojada con ellas y si la decía esto sabía que podría perder su único billete con ella.
- Es la única opción que tenemos – se dirigió Tsubasa al portal sin mirar a una Maria que tenía la mirada fija en ella – pero después – se paró a la altura de esta – no quiero verte en unos días, necesito tiempo para pensar – la hablo fríamente.
- Tsubasa – sujeto el brazo de esta - déjame ex… - pero la peliazul se soltó bruscamente y se metió dentro del portal seguida por Kanade, la cual se paró a la altura de Maria y sonrió victoriosamente, Maria apretó los puños aguantando sus ganas de agredir a la prepotente pelirroja.
- Recuerda lo que hablamos antes – la aviso Cagliostro metiéndose en el portal seguida de Kirika y Chris, quedando así solo Shirabe y Maria.
- ¿Ocurre algo Shirabe? – pregunto cariñosamente la pelirrosa a la pequeña que no hacía ni amago de moverse del sitio.
- Creo que… – hablo Shirabe muy seria – deberías de ser más directa, estoy segura de que tienes más posibilidades de las que crees con mi hermana – se acercó a Maria – al menos yo apuesto por ti – la dijo con una tierna sonrisa antes de meterse en el portal.
- Así que tengo más posibilidades de las que creo - Maria sonrió – gracias por el consejo Shirabe – murmuro sonriente entrando al portal.
Un portal que se cerró al momento de entrar su dueña y el cual se abrió a los pocos segundos en frente de la casa de las humanas, activándose a su vez la barrera mágica al detectar a seres de corazón impuro, Maria, Kirika y Cagliostro se echaron rápidamente hacia atrás manteniendo las distancias con la acera de la casa.
- ¡Deess! ¡¿De verdad vivís aquí?! – pregunto Kirika demasiado entusiasmada.
- Así es Kiri-chan, por desgracia no podre invitarte nunca a entrar – murmuro apenada la morena.
- ¡Esto es bueno Shirabe! – cogió las manos de la morena y señalo a una casa que estaba a pocas manzanas de esta – nosotras vivimos ahí, estamos más cerca de lo que pensaba
- ¡Eso es genial Kiri-chan! – dijo Shirabe emocionada y haciendo el amago de abrazar a Kirika de nuevo, pero Chris la jalo al vuelo y cargo a la morena en el hombro.
- Es hora de volver a casa, no arriesgues más en el día de hoy – hablo Chris demasiado seria y mirando por todos los lados de la calle, después de lo sucedido en el día de hoy, Chris ya no se fiaba ni de su sombra.
- Aara, déjalas disfrutar de esta buena noticia, ahora que sabemos que vivimos tan cerquita podremos vernos más a menudo – la dijo una picara Cagliostro.
Chris la bufo notoriamente y se metió en la casa con Shirabe a cuestas de sus hombros, dejando a Tsubasa y a Kanade a solas con las demonias.
Tsubasa soltó un suspiro cansado y se dirigió a Kirika – cuando quieras ver a Shirabe avisa a Yukine o a Kanade, durante un tiempo no salgáis solas por si vuelven a atacaros – miro hacia el gimnasio que se veía desde su ubicación – y si queréis privacidad, id al gimnasio, ahí estaréis más seguras con Maria y…
- Y contigo – dijo Maria en un tono preocupado, temía que la peliazul no volviera a entrenar con ella por culpa de lo sucedido con Kanade.
Tsubasa miro a Maria de reojo durante unos segundos y volvió enseguida su mirada a Kirika – ha sido un día demasiado largo, así que descansa por hoy Akatsuki – la dijo en un tono cariñoso y acariciando la cabeza de esta como si de un perro se tratase.
- Dess – respondió esta algo seria, notaba a la peliazul dolida e intuía que su hermana tenía mucho que ver, algo que no pareció hacerle gracia a la rubia.
Tsubasa miro a Cagliostro y se despidió de ella, mientras que a Maria no la dijo ni un triste adiós, la peliazul se metió tranquilamente al interior del hogar seguida de una Kanade que la sujeto del brazo justo en la entrada de la puerta y la giro hacia ella dejando a Tsubasa pegada a su cuerpo bajo la atenta y celosa mirada de Maria.
- Espera Tsubasa – murmuro bien bajito - ¿Podemos hab…
- Lo que le he dicho antes a Maria – miro la mano que la sujetaba – también va para ti, la única diferencia es que nosotras vivimos juntas, pero procura no encontrarte conmigo estos días – la dijo en un tono amenazante.
Kanade la soltó dejando que se fuera sin objeciones a su habitación, la pelirroja miro a Maria y con media sonrisa entro al interior de la casa.
- No entres en su juego – aviso de nuevo Cagliostro haciéndola una señal de que volvieran a casa.
- Es ella la que está jugando a mi juego – dijo Maria en un oscuro tono de voz y desapareciendo sin avisar del área entera.
- ¿Qué me he perdido? – pregunto Kirika confundida.
- En realidad, has hecho bien en desaparecer con esa pequeña – miro hacia la casa – porque no te has perdido nada – agarro a Kirika del brazo y desapareció con ella.
6 de enero del 2440, suburbio de los vampiros renegados, 2:10 de la madrugada del martes.
Garie estaba pagando su ira y su frustramiento con unos pobres vampiros de bajo nivel, desde que aquella misteriosa demonia la privo de su plan con Chris no paro en ningún momento de buscar a aquella diabla para matarla, el poco tiempo que estuvo consciente mientras estaba en el suelo pudo ver la química que tenían tanto Chris como aquella chica, algo que la puso celosa y deseosa de matar a esa atrevida diabla que la estaba arrebatando a Chris de su vida, Garie sabía que Chris no la iba a perdonar tan fácilmente, pero estaba dispuesta de hacer hasta lo imposible para recuperarla, ya fuera a las buenas o a las malas, sin embargo la aparición de esa diabla cambiaba por completo todos sus planes, primero tenía que deshacerse de esa chica y después trazar un plan para reconquistar a Chris, pero se dio cuenta de que no era fácil localizar a un demonio de rango alto y buena muestra de ello era como unos pobres e inocentes vampiros estaban pagando el plato que Garie no pudo romper.
- ¡Esa maldita me va a obligar a bajar al infierno para buscarla! – termino con la vida del único vampiro que quedaba, dejando una pila de 14 cadáveres vampíricos a su paso - ¡¿Cómo se atreve a meterse donde no la llaman?! – se metió por un callejón donde vio una figura de una chica apoyada en la pared – solo dos segundos más y ya estaríamos lejos de Japón – murmuraba mientras se acercaba lentamente a esa figura mientras su aurea vampírica salía a flote – ahora tendré que… ¡¿Chris?! – dijo sorprendida y escondiendo su aurea al ver a la albina vampira apoyada en la pared y mirándola pacientemente - ¿Qué haces aquí? Creía que no me…
- Necesito sacar algo de mi mente – susurro está en un tono bajo y agarrando del cuello a Garie – y tú vas a ayudarme – la murmuro en un serio y bajo hilillo de voz arrinconando contra la pared a la chica y besándola en los labios mientras a su vez está la correspondía sin rechistar.
6 de enero del 2440, hogar de las humanas, 2:40 de la madrugada del martes.
Tsubasa se encontraba sentada en el minibar y con un vaso de leche sobre la encimera, eran las 2 de la madrugada y apenas podía conciliar el sueño, no hacía nada más que darle vueltas a la cabeza sobre que podría hacer con esas dos chicas mientras que sus sentimientos por aquella demonia seguía acentuándose aún más, seguía enojada con las dos, pero aun así no paraba de pensar en las miradas de Maria y como esos preciosos y seguros ojos la gritaban por atención, una atención que claramente no la dio y profundamente no paraba de arrepentirse, Tsubasa se quedó con las ganas de conocer más facetas de Maria y sobre todo de pasar juntas un tiempo que no fuera de entrenamiento.
- Tampoco he actuado yo bien… - murmuro desviando su rostro hacia una foto familiar donde aparecían Shirabe, Kanade y ella, sus orbes azules se posaron en la sonriente pelirroja, de la cual empezó a entender en el día de hoy que eran esos sentimientos ocultos que una vez sintió por ella, dándose cuenta de que no eran los mismos que sentía por Maria, eran unos sentimientos parecidos a los que sentía por Saint-Germain y Shirabe, unos sentimientos que quiso enterrar hace años porque en el fondo sentía curiosidad por la pelirroja y creía que un futuro tendría una oportunidad con ella, sin embargo después de lo sucedido, se dio cuenta que sentía decepción de que Kanade no aceptase a la pelirrosa, como cuando una hermana no aceptaba a su cuñada, al igual que sintió ira cuando Kanade le conto lo ocurrido con Saint-Germain, pero después de pensarlo mucho, se dio cuenta que eso era por pura sobreprotección como la que sentía hacia Shirabe, Tsubasa podía decir que quería a Kanade más que a Saint-Germain y por eso la dolía tanto aquella situación con su hermana, al principio la peliazul creyó que era un sentimiento romántico, sin embargo, no fue así y lo sucedido en el día la hizo darse cuenta de muchas cosas, aunque esas cosas no eran tan fáciles de hablar – necesito despejar mi mente – saco la capsula que la llevaba al hogar de su madre y estuvo a punto de usarla cuando escucho unas piedrecitas golpear la ventana del salón, Tsubasa se dirigió a la ventana y la abrió asomándose por ella, llevándose la sorpresa de quien tiraba esas piedrecitas se trataba nada más y nada menos que de Maria - ¡Maria! ¡¿Qué haces… - miro a sus espaldas asegurándose de que no había despertado a nadie con sus voces - ¿Qué haces aquí? Te dije que necesitaba tiempo para pensar – dijo Tsubasa bajando bastante su tono de voz.
- Se lo que me dijiste, esas palabras no paran de taladrarme la cabeza, por eso mismo estoy aquí Tsubasa, no puedo dejar las cosas así – la respondió Maria bastante seria.
- Hablaremos otro día, ahora no… - su rostro tomo un color blanquecino al ver como Maria avanzaba lentamente hacia su jardín, activándose las defensas de la casa - ¡¿Qué haces?!
- No voy a aceptar un no por respuesta, voy a hablar contigo a las buenas – se paró cerca de la barrera – o a las malas – y levanto un pie para meterlo dentro del césped.
- ¡PARA! – grito Tsubasa sacando casi medio cuerpo por la ventana.
- Parare si sales, si no – movió un poco el pie – probare como de eficaz es esta magia
- ¡Esta bien saldré! Solo… - suspiro notoriamente - solo dame un momento para cambiarme – la dijo cerrando la ventana y cambiándose más rápido que una bala saliendo de un fusil.
(No esperaba que funcionase) sonrió internamente la pelirrosa mientras a su vez soltaba una bocanada de aire al tener a salvo su pie.
Pasaron pocos minutos hasta que salió Tsubasa de la casa vestida con la misma ropa que se puso el día anterior – bien, ya estoy aquí, ahora aléjate de la barrera antes de que te hagas daño
- No voy a moverme Tsubasa, pero si quieres que me aleje de la barrera, tendrás que venir aquí – señalo a su lado derecho – si no… - levanto de nuevo su pie haciendo el amago de traspasar la barrera que brillaba intensamente.
- ¡Esta bien! – hablo rápidamente Tsubasa asustada de que le pasase algo malo a Maria – iré ahí, pero más te vale hablar después
- Lo prometo – dijo Maria en una maliciosa voz y poniendo una mano en su pecho, algo que no daba mucha confianza a Tsubasa.
La chica de orbes zafiro se acercó a Maria y se puso a la derecha de esta – bien, aho…
Sin previo aviso, Maria la sujeto del brazo y se teletransporto con ella a un lugar del que nunca antes había imaginado estar nunca en persona.
- ¿Dónde estamos Maria? – pregunto Tsubasa mirando confundida toda la tenebrosa área, sus ojos visualizaron un cielo rojo y un barrio llenito de demonios de bajo nivel, los cuales se estaban matando entre ellos solo para hacerse gratis con un trozo de carne humana.
- Estamos en el peor lugar del infierno
Tsubasa frunció el ceño y se dirigió a Maria - ¡¿Por qué me tra…
- Mira – señalo a dos demonios que se estaban matando – esos demonios son los que todos los humanos tenéis en mente - miro seria como seguían matándose esos pobres diablos – son demonios que carecen de almas y de sentimientos, importándoles solo ascender de la manera más ruin y miserable en el infierno, peleándose a cada esquina por un trozo de carne que ni siquiera se han ganado – hablaba con desprecio hacia aquellos seres que para los ojos de Maria no merecían seguir respirando.
(Esto se acerca más a lo que madre y Saint-Germain me enseñaron sobre los demonios, sin embargo… Maria es completamente distinta a estos seres… ¿Cómo es eso posible siendo de la misma raza y teniendo tanta oscuridad en su cuerpo?) Tsubasa se quedo sin palabras ante semejante escena, no podia entender como había tanta diferencia entre Maria y estos seres.
- A pesar de la clara diferencia que hay entre esos demonios y yo… – cogió del brazo a Tsubasa y se teletransporto a un lugar más seguro donde podian ver mejor y con más seguridad para Tsubasa todo el peligroso área, se teletransporto a una nube del infierno – solo hay una cosa que nos une y nos hace iguales, nuestra oscuridad, normalmente suelo controlarla, pero cuando hay algo que se escapa de mi control, sale solo – se acercó al borde de la nube y miro seria como uno de los dos demonios decapitaba al otro y se quedaba con el brazo humano – ayer me encontré con una situación que nunca antes había manejado y en vez de pensarlo, deje que la vía fácil se apoderase de mí, saque mi oscuridad y acabe actuando como nunca lo he hecho – la dijo cruzándose de brazos y mirándola de reojo mientras sus ojos cambiaban a los demoniacos por la magia que desprendía la propia nube donde estaban.
(¿Se escapa de su control? ¿A qué se refiere con eso? Maria es alguien seria y que parece tener todo bajo control, no entiendo que podría ser aquello que la hizo actuar así) - ¿Qué situación es esa Maria? Kanade es como yo, es humana, es…
- ¡Tsubasa! – la llamo para que se centrase en ella y no en hablar – nunca antes he tenido interés por la raza humana, nunca me ha gustado su sabor y nunca me ha importado si viven o si mueren, simplemente estabais ahí y ya está, para mí no erais nada de otro mundo, sin embargo, eso cambio – miro al intenso cielo rojizo – tú me cambiaste – murmuro bajito pero bastante audible debido al silencio de la noche, incluso en el infierno la noche era igualita al planeta tierra – al principio me llamaste bastante la atención, ¿Qué hacia una humana con un arma mágica? ¿Cómo podías tener un entrenamiento de ángel? ¿O cómo era posible que no me temieras? Me preguntaba muchas cosas, hasta que esas preguntas se transformaron en, ¿Quién será? ¿Qué cosas la gustara? ¿Estará con alguien? – se giró y miro a la callada peliazul – un interés que se transformó casi en obsesión hasta que ayer me quedo todo claro – hizo una pequeña pausa y se acercó lentamente a Tsubasa – estoy segura de que esto que me haces sentir es lo mismo que tu sientes por mi – sus ojos empezaron a brillar, uso sus habilidades para poder escuchar el corazón de Tsubasa, un corazón que iba en sintonía con el suyo – tu corazón no me miente al igual que mis palabras son tan sinceras – se paró enfrente de la peliazul – lo que quiero decir con todo esto es – cogió las manos de Tsubasa y las llevo a su pecho – siento haber actuado tan mal ayer, pero lo volvería a hacer, me puse celosa de Kanade al sentir que iba a perderte sin siquiera haberte tenido, por eso… - soltó las manos de Tsubasa y dejo reposando sus manos sobre las finas caderas de esta – si tengo que pelear por alguien por tu corazón – acerco a su cuerpo a Tsubasa – al menos que sea de verdad – susurro tiernamente a escasos centímetros de los labios de la sonrojada peliazul.
- Maria… - susurro Tsubasa en un hilillo de voz y apoyando sus manos en el pecho de esta – no podemos, hay una línea que tú y yo no debemos cruzar
- Conozco esa línea, pero ya no me importa – agarro con fuerza las caderas de Tsubasa – solo quiero vivir estos sentimientos y se… - cerro los ojos escuchando de nuevo los latidos del corazón de Tsubasa – que tú también lo deseas, ¿Por qué insistes en negarlo tanto?
(Porque me niego a sufrir tu perdida, madre y Saint-Germain podrían matarte…) Tsubasa cerro fuertemente sus ojos y agacho su rostro – simplemente, no debemos cruzarla, así estamos bien y no hace falt…
- Si de verdad quieres convencerme, cuéntame algo que me convenza – abandono con una de sus manos la cadera de la peliazul y la dirigió hacia la barbilla de esta – ya te he dicho que voy a vivir mis sentimientos y eso conlleva esto… - alzo el rostro de Tsubasa y lo acerco a ella, sellando sus labios con los de Tsubasa.
(…no… esto no por favor… ¡No puedo despertar estos sentimientos!) La peliazul sujeto fuertemente el abrigo de Maria y la empujo unos pocos centímetros de ella – ¡¿Q-Que estás haciendo?! ¡Te he dicho que no deberíamos de cruzar la línea! – la reprocho sonrojada y bastante enojada, estaba cabreada con la pelirrosa por haber despertado con ese beso robado todos aquellos sentimientos que estaba manteniendo de milagro ocultos y bajo llave, pero las palabras y el beso robado de Maria fueron suficientes para desatar todos aquellos sentimientos que aun sabiéndolo, seguía negando.
- Y yo te he dicho que esa línea ya no me importaba, además - Maria se acercó de nuevo a Tsubasa – has dicho que no deberíamos, no que no quieras – dijo sujetando de la cintura a Tsubasa y besándola de nuevo, después de probar los labios de Tsubasa sentía la necesidad de sentirlos en todo momento sobre sus labios, eran unos labios carnosos y suaves que calmaban cualquier mal sentimiento que tuviera y daba frescura a todo su cuerpo, unos labios que deseo que fueran suyos y la aceptase de una vez dejando aquella maldita línea invisible a un lado, Maria se dio cuenta de que aquello que le faltaba en su vida era Tsubasa y ahora que ya tenia nombre a sus sentimientos y tenia a la chica entre sus manos, no iba a dejarla ir nunca, Maria iba a pelear con todo lo que tenía por el corazón de esta peliazul que tanto necesitaba tener a su verita.
Tsubasa volvió a apoyar sus manos en el pecho de Maria y de nuevo la alejo unos pocos centímetros de ella, aunque esta vez iba acompañado de un bofetón que la veloz mano de Maria la impidió, la pelirrosa sujeto la mano de Tsubasa al vuelo y tiro de ella atrayéndola por tercera vez a su cuerpo y besándola de nuevo mientras agarraba las dos manos de la ojiazul, Tsubasa empezó a forcejear para librarse de la diabla, pero esta tuvo que tirar de sus poderes para conseguir inmovilizarla, Tsubasa no paraba de insistir en alejarse de Maria, pero según pasaban los segundos iba aceptando esos labios que tanto se negaba a aceptar, bajando su intensidad de forcejeo y a su vez correspondiendo lentamente aquel beso que estaba calmando a su acelerado corazón y a la vez la estaba aportando un eje de felicidad a sus emociones encerradas, Maria al notar que Tsubasa dejo de pelear decidió liberar sus manos, las cuales para su sorpresa la rodearon por el cuello mientras Tsubasa pegaba su cuerpo al de la pelirrosa, correspondiendo a los labios de Maria y profundizando las dos aquel apasionado beso.
6 de enero del 2440, hogar de Natassja en el inframundo, 2:30 de la madrugada del martes.
Natassja se encontraba en su bodega particular compuesta por cuerpos humanos ordenados por tipos de sangre como si de vinos de reserva se tratasen, la mujer estaba demasiado contenta después de haber recibido un mensaje de Phara diciéndola que llevaría a Carol a su hogar esta misma madrugada, Natassja estaba segura de que Carol era la guinda del pastel final que estaba montando contra Ryoko y una vez que tuviera a esas humanas que tenía como hijas, encendería las velas del pastel, esperando a que la invitada de honor apareciera a tomar un cachito de tarta.
- Tarta compuesta por la sangre de sus hijas, Ryoko enloquecerá – rio endemoniadamente mientras se dirigía a la puerta de entrada, el cual sonó mientras pensaba en sus malvados planes.
Natassja abrió la puerta encontrándose con Phara acompañada de una hermosa y joven mujer de largo cabello rubio y unos preciosos orbes aturquesados, muy parecidos a los de su hija Maria.
- Como usted ordeno mi señora – Phara hizo una elegante reverencia mientras que la rubia se mantuvo seria mirando a Natassja – Dienheim Malus Carol a su servicio – dijo la elegante diabla.
- Os habéis tardado, cuando te lo ordene esperaba que la trajeras el mismo día
- Si no me mantuvieras ocupada las 24 horas en esa maldita barrera, quizás habría estado aquí antes – respondió Carol con prepotencia en su voz y sin miedo a Natassja.
- Ya sabes lo importante que es para mí poder salir de aquí
- Y ya sabes que yo sola no puedo hacer nada con esa barrera, soy fuerte, pero no tanto, necesitaría otra maga o que la misma mujer que levanto la barrera apareciera aquí, pero algo me dice que encontraría antes a una maga a que Ryoko bajase
Natassja sonrió ante el descaro carácter de la rubia, una hibrida que nunca la ha temido y siempre la ha dicho las cosas tal y como eran – llevo siendo consciente de eso desde mucho antes de que tu nacieras, sin embargo, te he mandado llamar por otra razón, pero antes – desvió su mirada hacia Phara – ¿Qué tal vais con lo que os ordene? – pregunto a la elegante diabla.
- Bien, solo nos quedan dos zonas por limpiar, si seguimos a este ritmo, en menos de una semana estaremos con Maria, Kirika y Cagliostro
- Perfecto, ahora déjanos a solas Phara
La mujer castaña con tonos verdes en el cabello se despidió educadamente y desapareció rápidamente del lugar, dejando a Carol a solas con la señora del infierno.
- Pasa querida – dijo Natassja demasiado amable y haciéndose a un lado para dejar paso a la desconfiada rubia.
Carol entro después de pensárselo varios segundos – llevo años sin moverme de esa maldita barrera, así que imagino que será importante aquello que quieras pedirme – hablo seria Carol mientras cogía un cuadro donde aparecían Natassja con sus dos hijas.
- Ha surgido algo y necesito contrarrestar a Ryoko antes de que ella me gane la partida – dijo Natassja sin rodeos.
Dejo la foto en su sitio y se apoyó en el mueble mirando pacientemente a Natassja – te escucho
- Ryoko se ha enterado que tengo dos hijas y envió a Saint-Germain junto a su lugarteniente, la cual es ahora un ángel caído, al infierno, donde averiguo toda la información que necesitaba
- Entonces ya te ha ganado la partida, tú todavía no sabes nada de las hijas de ella – respondió Carol con algo de burla en su tono de voz, era la única que podia hablar como quisiese a la peligrosa mujer, ya que era la única maga hibrida que existía en el universo.
- Todavía tengo una oportunidad, ha descubierto sobre mis hijas, pero no ha dado con ellas, sin embargo, yo tengo varias maneras para dar con sus hijas, una es la forma lenta que es de la que se están encargando mis hijas y la otra – se acercó a Carol con una malvada sonrisa – es la vía rápida
- ¿La vía rápida? Pues a no ser que vayas al cielo, cosa que veo muy difícil, no habrá mane… - vio como la malvada sonrisa de Natassja se transformaba en una picaresca - ¡Ni en broma! ¡Yo fui la que mato a Fine y provoco la revolución de los vampiros que estaban bajo su mandato! ¡Además de que sabe quién soy y para quien trabajo! ¡No saldría viva de ahí, ni siquiera me daría tiempo a poner un pie en el cielo porque ya me habrían matado! – hablo bastante rápido la rubia al darse cuenta de cuál era su misión.
- Vas a pisar el cielo – puso una mano en el hombro izquierdo de Carol – y vas a ganarte la confianza de Ryoko hasta tal punto de dejarte entrar en su casa, ahí solo tendrás que buscar alguna foto y después entregársela a Maria o a Kirika, el resto ya lo harían ellas
- Claro y eso es fácil, llego y la pregunto si puedo tomar un café con ella y después ya que estoy hablamos en plan colegueo – respondió Carol con bastante sarcasmo.
- En realidad – volvió su malvada sonrisa – vas a traicionarme – puso su mano derecha sobre el pecho de Carol – vas a darle unos pocos datos sobre mis planes y también sobre mis hijas, eso bastara para ganártela
- Las dos deseáis despellejaros vivas, aun así, no creo que me vaya a creer
- Claro que te va a creer ¿Quieres saber porque Carol? – se acercó al oído de esta – por dos razones, una, eres joven y bella y dos, por esto… - atravesó el pecho de la chica con su mano – has escapado del infierno porque querías vengar la muerte de tu familia y yo te lo prohibí – saco la mano del pecho de Carol y la volvió a atravesar en la misma zona por segunda vez – entonces decidiste vengarte de mí pasando al bando rival, Ryoko
- Ella… - agarro la mano de Natassja que seguía metida en su pecho – fue quien mato a mi familia, si la digo eso no m…
- Te la ganaras, Ryoko valora la verdad y si vas de cara y con pruebas en contra mía y de mis hijas, tendrás a Ryoko en tus manos en menos de 3 días – saco de nuevo la mano del pecho de Carol y soltó el hombro de esta dejando que callera al suelo sangrando.
- Y para hacer eso, ¿Hacia falta esto? – dijo Carol señalando el boquete que tenía en el medio del pecho.
- Tiene que ser creíble si huyes de mí querida – abrió un portal – ese portal te llevara a la tierra, viaja desde ahí al cielo, así el poder que uses será más fuerte y te desgastara más las fuerzas – se dirigió al sillón y se acomodó en el mientras veía pacientemente como Carol se levantaba lentamente y con dolor en su rostro – por cierto, cuando consigas toda la información, eres libre de vengarte de tu familia, tómalo como premio por tu buen trabajo – (si Carol consigue la información que necesito, esta hibrida ya no me hará falta, con suerte Ryoko me la quitara del camino cuando venga al infierno a por sus hijas) soltó una pequeña y malvada risa al imaginarse en su cabeza toda la escena que esperaba que fuese tal y como llevaba soñando durante días.
- Tenía pensado vengarme sin su permiso – se dirigió al portal que Natassja la proporciono – aunque antes are lo que me has pedido, de esta manera seré libre y ya no la deberé nada, Natassja – la respondió con desprecio y metiéndose en aquel portal que llevaba algo de trampa, todo el camino estaba lleno de descargas celestiales, cuando Natassja dijo que tenía que ser creíble iba demasiado en serio, la pobre Carol tuvo que aguantar incontables descargas hasta que apareció en mitad de un desierto en el planeta tierra y donde seguidamente uso su poder para trasladarse al centro del cielo, donde para su suerte o desgracia, se todo de lleno nada más salir débilmente del portal, con la arcángel que tenía que engañar…
6 de enero del 2440, gimnasio abandonado, 2:30 de la madrugada del martes.
Shirabe estaba en la sala principal de entrenamiento esperando a que apareciera la rubia con la que se citó hace unas horas, Shirabe se quedó con un mal sentimiento después de que su gran cita fuera interrumpida, la morena estaba disfrutando como nunca con Kirika y cuando aparecieron aquellos ángeles caídos estuvo a punto de viajar al cielo y cargarse a todos los ángeles con posibilidades de caer y así evitar futuras peleas, sin embargo sabía que no podia hacer eso y tenía que conformarse con lo poco que disfrutaron juntas y por primera vez a solas sin los ojos de las mayores encima suya, sin embargo Shirabe no quiso conformarse con aquello, por eso mismo decidió enviarle unos mensajes a Kirika citándola en el gimnasio a las 2:30, aunque la morena se presentó 2 horas antes escapándose silenciosamente de casa, Shirabe consiguió helar todo el suelo de la sala mezclando hielo seco con helio líquido, creando una pequeña pero resistente capa de hielo sobre la tarima de aquella sala, la morena tenía pensado acabar con Kirika lo que habían empezado, pero esta vez en un lugar donde no serían molestadas por nadie.
:::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::
Puees, ahí están las cositas buenas, ya se, ¡LO HAS INTERRUMPIDO EN LO MEJOR! Ya, pero al menos Tsubasa y Maria parece que han avanzado y de paso ha aparecido Carol, ¿Acaso no es eso bueno? Jejejejeje mejor no sigo xD, de hecho, mejor me despido ya y me voy a seguir escribiendo, saludos y cuidaros mucho ^_^, nos vemos pronto, aunque el siguiente capítulo quizás se demore un poquillo porque la semana que viene tengo doble jornada en el trabajo así que tendré poquito tiempo para escribir, pero no os preocupéis que según lo termine lo publicare ^_^.
