Bueno, puueees vamos con el capítulo XD, espero que lo disfrutéis ^.^.
Uzuki, AngelAkai, Dax y Karnash, gracias por vuestros comentarios y me alegro que sigáis disfrutando de la historia, aunque yo voy a disfrutar cuando me odiéis por la muerte de alguna prota jejejejeje, porque sip, en esta historia no hay nadie inmortal… bueno si xD, pero pueden morir xD, ala, ahí os dejo la bomba y me voy corriendo xD, saludos y cuidaros mucho ^.^.
NOTA: Tenia que haber aclarado esto en el inicio de la historia xD, pero bueno, mejor tarde que nunca, tanto arcángeles como los demonios mas poderosos, neutralizan los poderes de los más débiles, es decir, si un arcángel se enfrenta a un demonio de bajo nivel o un humano transformado en demonio, nada puede hacer contra el arcángel y lo mismo pasa con los demonios de rango alto como por ejemplo Maria, si Maria se enfrenta a un ángel de nivel inferior a su poder, esa pobre criatura solo tendría la opción de correr mas rápido que Maria xD, digo esto porque Natassja lo comenta y si no lo explico quedaría como que el poder celestial es todopoderoso y anula a cualquier demonio xD, cosa que no es así, ahora sí que sí, os dejo con el capítulo.
Senki Zessho Symphogear no me pertenece.
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Carol siguió a esas dos mujeres por la casa, llegando al dormitorio donde su madre dormía plácidamente junto a su hermana Elfnein, la joven y madura bruja no pudo evitar soltar una tierna sonrisa al recordar aquel dulce rostro que su hermana ponía cuando dormía, una inocente cara que fue arrebatada y de la peor manera, Carol desvió su rostro a la mujer que acompañaba a Natassja.
- Es la primera vez en mis 930 años que una bruja se transforma en demonio y mantiene todo su poder – hablo aquella mujer mientras miraba fijamente a la madre de Carol – es un espécimen único, sería bastante útil en nuestros planes
- Seria útil si estuviera en mi bando – hablo Natassja en un oscuro tono de voz y alzando su mano derecha envuelta en un orbe negro – algo que nunca va a suceder, tanto ella como su marido siguen los ideales de Ryoko – apunto a la mujer que dormía abrazada a su pequeña niña – además, los brujos protegen a los humanos y ella sigue siendo una bruja, solo es un estorbo en mi camino – murmuro siniestramente y lanzando el orbe a la mujer, un orbe que alcanzo el cuello de la mujer y tomo la forma de gargantilla.
- ¡MADRE! – grito inconscientemente Carol sin éxito ninguno, la rubia no pudo controlar sus emociones al ver como su madre se agarraba la gargantilla y se retorcía de dolor al notar como ese oscuro poder la iba quemando poco a poco la piel.
La mujer se levantó de la cama donde una de sus pequeñas dormía y con rabia en los ojos miro a su atacante - ¡Nat-tassja! – hablo la poderosa bruja con rabia mientras sus ojos se llenaban de magia, estaba preparando un contraataque, aunque eso supusiera dejarla sin poder, pero tenía que proteger a su niña.
- Puedes intentar usar tu magia para atacarme o incluso para liberarte de mi ataque de agarre, sin embargo, ahora también eres un demonio – sus ojos cambiaron de negro a dorados – lo que significa que… - sonrió malévolamente y lanzo a la pobre e indefensa madre un halo celestial que la dejo sujeta a la pared y a plena merced de la malvada arcángel – eres débil a los ataques de un arcángel, nunca habría podido contigo si no te hubieran transformado… - soltó una prepotente risa – lo que me recuerda que… – señalo a la mujer que la acompañaba – aquí tienes a tu creadora – dijo Natassja en un tono cargado de orgullo, la cruel mujer disfrutaba cuando sus planes salían tan bien…
- Tiki, heredera del infierno – burlonamente hizo una reverencia – un placer hibrida-san – dijo con mofa la veterana demonia.
- ¡M-Malditas! ¡Podréis matarme, pero nunca conseguiréis dominar el universo! ¡Ryoko y Adam son más fuertes q… - las pupilas de sus ojos se encogieron al notar como la mano derecha de Natassja atravesaba el centro de su pecho.
- ¡MADREEE! – volvió a gritar Carol acercándose a su madre y haciendo el amago de curarla con sus poderes, unos poderes que no se activaron al estar en forma de espectro en aquel recuerdo que estaba siendo una completa pesadilla para la joven hibrida.
- Creía que iba a ser más entretenido matar a una bruja tan poderosa como ella – hablo Tiki sentándose en la cama mientras miraba fijamente a la niña que seguía dormida – sin embargo, me estoy aburriendo, acaba rápido y hagamos algo más divertido
- N-Natassja, por favor… - mascullaba la pobre mujer - s-si todavía queda algo de amor en ti… - de sus ojos empezaron a salir lágrimas de sangre mientras a su vez notaba como su vida se iba apagando – te ruego que no hagas nada a mi hija… por favor… - suplico en un tono desesperado.
- Amor… - rio cínicamente – ese sentimiento nunca existió en mi – arranco de un tirón el corazón de la mujer que solo miraba a su hija.
- ¡NOOOOO! – gritaba una impotente Carol al ver morir frente a sus ojos a su madre, la rubia cayó al suelo de rodillas y se acercó arrastrándose al cuerpo donde había caído su madre después de que Natassja tirase su corazón como si de una bola de papel se tratase – no… no no no… no puede ser… - miraba incrédula el cuerpo sin vida de su madre y como Natassja pisaba el cuello de esta para arrancar de un solo pisotón la cabeza del cuerpo, asegurándose que la mujer ya no volvería a la vida ni con magia regeneradora – esto no… esto no es lo que me conto Natassja hace cientos de años… esto… esto es mucho peor de lo que ella me conto… - farfullaba mientras seguía intentando tocar el cuerpo de su madre – mi madre sufrió una muerte más horrible… - alzo su rostro hacia la cruel arcángel – a manos de esa mujer… - murmuro envuelta en ira hacia Natassja.
- ¿Qué vas a hacer con la cría? – pregunto Tiki en un tono burlón mientras acariciaba los rubios cabellos de la pequeña.
- Solo necesito a una de las dos – se sentó en la cama – y Carol es la más perfecta, todavía no ha elegido un bando y tampoco ha desarrollado todos sus poderes, sin embargo, Elfnein… - puso una mano en la cabellera de la pequeña – ya ha desarrollado la magia blanca y sus poderes celestiales, será difícil corromperla en contra de Ryoko teniendo esos dos poderes desarrollados
- Estas niñas son únicas, brujas con poderes demoniacos y celestiales, el bando que tenga a estas niñas será el bando ganador – los ojos de Tiki se oscurecieron – sería muy arriesgado mantenerlas con vida a las dos
Natassja dibujo una sonrisa victoriosa en su rostro – ya te lo dicho antes Tiki, Carol es perfecta – dijo una oscura Natassja arrancando de un tirón la cabeza de Elfnein.
El rostro de Carol palideció al ver la cruel y directa muerte de su hermana – Elf… Elfnein… - murmuro la pobre rubia mientras gateaba hacia la cabeza que Natassja tiro a una esquina de la habitación, una habitación que en pocos segundos se tiño de negro cambiando al momento al escenario al que estaba antes de entrar en aquellos recuerdos tan crueles.
- ¿Qué le has enseñado madre? – pregunto una curiosa Saint-Germain al ver el pálido rostro de la rubia.
- La verdad – murmuro Ryoko bajando sus brazos y soltando un pequeño suspiro, sabía que aquellas imágenes que Carol vio eran horribles, ya que ella también las visualizo hace cientos de años para averiguar lo sucedido, pero era algo que la chica merecía saber, una verdad que la ocultaron para beneficio de una guerra que no parecía tener fin.
- Natassja… - murmuro Carol con ira – ella me conto que tú los mataste mientras dormían y después incendiaste la casa para evitar que yo fuera en un futuro y averiguase la verdad, pero ella… - apretó los puños – ella nunca me enseño ninguna prueba, ningún recuerdo… nada… - hinco sus uñas en las palmas de sus manos – yo simplemente la creí… - gruño – la creí porque era lo único que me quedaba
- Tu hogar está intacto, tu padre Adam lo sello aquel día que tu madre y tu hermana fueron asesinadas – respondió Ryoko en un serio tono de voz.
- Mi padre… - frunció el ceño - ¡Él no estaba en la casa y yo tampoco entonces eso sig…
- Esta muerto – interrumpió rápidamente Ryoko antes de que se hiciera unas falsas ilusiones – aquella noche, tu padre y tu estabais en el cielo, Adam te trajo para que yo te sacara tus alas y activase tu magia blanca, sin embargo, cuando estuve a punto de sacar tu poder celestial, hubo un ataque de ángeles caídos mandados por la propia Natassja, gano tiempo para hacer aquello que acabas de ver – se cruzó de brazos y siguió hablando en un tono pausado y tranquilo – cuando el ataque termino, tú y tu padre volvisteis a casa y os encontrasteis con aquel escenario, Adam entro en colera y tu entraste en un estado de shock
Saint-Germain desvió su rostro hacia otro lado, sentía pena por la rubia, no podia ni imaginarse pasar por lo mismo que la chica, volver a casa y encontrarte con tu familia salvajemente asesinada no era algo con lo que podría convivir.
- Adam quiso vengarse, pero primero tenía que esconderte de Natassja – negó con la cabeza mientras soltaba un largo suspiro – sin embargo, cometió el mayor error en su vida, dejo que la ira y el dolor le dominase y en vez de traerte al cielo conmigo, te escondió en la tierra y bajo al infierno a confrontar a Natassja y a Tiki – cerro los ojos y desvió su rostro – esas dos no tuvieron piedad con Adam… - hizo una pequeña pausa – Natassja soltó partes del cuerpo de tu padre por todo el cielo, dejando como trofeo su cabeza en mi alcoba, de ahí saque los recuerdos de Adam e intente ir a por ti, pero cuando llegue Tiki me dejo esta nota – saco un viejo y anaranjado papel y se lo coloco enfrente de los ojos de Carol – en esta nota Tiki se mofaba de todo y dejaba claro sus intenciones contigo, para Tiki y Natassja solo eras un arma que podian usar en contra mía
- … - el silencio de Carol era sepulcral, esa nota estaba escrita con sangre, una sangre que se puso a brillar en el momento en que Ryoko lo puso enfrente de sus orbes, Carol pudo intuir que esa sangre era de su padre, lo cual hacía que esta verdad fuese aún más bizarra de lo que ya lo era…
- No lo entiendo madre, ¿Por qué usar a Carol contra ti? Se lo poderosa que es, pero no ha desarrollado sus poderes celestiales y aunque lo hiciese, ella sola no podría contigo
- Ella sola no, pero si une sus fuerzas con Natassja en un combate contra mí – guardo la nota en el bolsillo del pantalón de Carol – podrían acabar fácilmente conmigo
- Eso tiene más lógica… - murmuro Saint-Germain sentándose en una silla y mirando fijamente a la silenciosa Carol.
- ¿Por qué… - hablo al fin Carol – porque no me acuerdo de nada? Yo tenía 9 años en aquel entonces y no…
- Respóndeme a una sola pregunta querida, ¿Te acuerdas como acabaste con Natassja en el infierno?
- ¡Claro que sí! ¡Yo… - (espera… ahora que lo pienso… no me acuerdo de como acabe en el infierno) empezó a notar como de su rostro caían gotas frías de sudor (simplemente un día me desperté y estaba rodeada de sirvientes que eran demonios y… ya de ahí hasta ahora…) – yo tenía 12 años cuando desperté una mañana en una casa que no era la mía, esa misma tarde Natassja me explico que fui la única superviviente a un ataque tuyo del cual acabo con mis padres y mi hermana muerta, según ella estuve 3 años en un coma mágico, pero… - se quedó pensativa – nunca note ningún dolor…
- Si hubieras estado en un coma mágico, hubieras notado quemazón por toda tu sangre – respondió Ryoko con cansancio.
- ¡Eso ya lo sé! – respondió Carol con ira, tenía que pagarlo con alguien - ¡Era una niña en aquel momento y me acababa de enterar que había perdido a mi familia! ¡No podia pensar en nada más que en odiarte!
- …yo habría pensado lo mismo… - murmuro Saint-Germain en un hilillo de voz, no iba a admitir en voz alta que Carol tenía razones para no caer en detalles que hoy en día a su edad no se le habrían escapado.
- No te estoy reprochando nada querida, solo me ha sorprendido la escusa que uso Natassja
- Igualmente ya da igual madre – hablo Saint-Germain mientras se cruzaba de piernas – Carol esta corrompida por esa mujer, está llena de odio y…
- Aun así, lo pasado, pasado esta, lo importante ahora mismo es… - Ryoko no escucho a su hija y alzo de nuevo el mentón de Carol, obligándola a mirarla – que piensas de lo que sabes ahora – no la estaba preguntando.
- Lo que he visto, era real, no se pueden alterar los recuerdos… - aparto con coraje su rostro y desvió su mirada hacia una esquina de la habitación – todo este tiempo he estado engañada y he perdido años de mi vida con la mujer que me arrebato a mi familia – frunció el ceño mientras sus ojos se oscurecían - ¡¿Qué quieres que piense si ni siquiera sé porque me ha afectado esta maldita guerra que encima no se siquiera cómo empezó?! – reprocho con razones la bruja.
- Buena pregunta, porque yo tampoco lo sé – respondió Saint-Germain con sarcasmo y fusilando a su madre con la mirada, Ryoko le conto a Saint-Germain y a sus otras hijas una versión muy resumida de la guerra con Natassja.
- Dos contra una, que se le va a hacer - Ryoko suspiro pesadamente – todo empezó cuando Natassja decidió romper nuestro equilibrio alimenticio, ella siempre tuvo una sed insaciable, daba igual cuanta sangre tomase, nunca era suficiente
- Espera un momento madre, ¿A qué te refieres con equilibrio alimenticio? – pregunto Saint-Germain confundida mientras Carol se mantenía en silencio, la rubia todavía estaba procesando lo que acababa de descubrir con sus padres.
Ryoko se acercó a una pared y apoyo su espalda en ella – como bien sabéis las dos, los ángeles solo podemos sobrevivir si nos alimentamos de humanos, pero estos no son inmortales, ni infinitos – cerro tranquilamente los ojos mientras se cruzaba de brazos – si alimentamos nuestra sed locamente y todos nosotros vamos a dos humanos por día, acabaran extinguiéndose y nosotros con ellos, por eso mismo hace miles de años nuestros antepasados decidieron tomar medidas, llegaron a un acuerdo con los humanos, protección y economía a cambio de que donasen sangre una vez cada tres días
- ¿Protección? – interrumpió Carol a Ryoko – creo recordar que tú misma te saltaste esa parte de protección en el inicio de la guerra con Natassja – respondió Carol con veneno, aunque tenía razones, Ryoko en el inicio de la guerra prefirió dejar a los humanos desamparados y centrarse solo en Natassja.
Ryoko suspiro de nuevo – mi intención no era dejarles desprotegidos, sino acabar pronto con esto antes de que hubiera mayores pérdidas, me centre en Natassja porque creía que podia matarla y si me centraba en proteger la tierra, tardaría mucho tiempo en pillar a Natassja – miro de reojo a Carol – claramente tome una decisión equivocada, porque no conseguí proteger a los humanos y tampoco matar a Natassja – respondió Ryoko en un tono dolido, ese pasado la perseguiría toda su vida, no quería admitir que en ese momento actuó más como un demonio que como el arcángel que era.
- Igualmente, ¿Qué tiene que ver los humanos en esto? – respondió Saint-Germain confundida.
- Mucho – hablo de nuevo Ryoko centrando ahora su vista en su hija – nosotras nos alimentamos 3 veces al día y conseguimos saciarnos, sin embargo Natassja no – soltó un pequeño suspiro – un día bajo a la tierra con la excusa de iría a revisar que todo iba bien, yo por supuesto no la creí, Natassja estaba ida y con los ojos inyectados en sangre, sus palabras decían que iba a dar un paseo mientras que sus ojos me alertaban de lo contrario, así que decidí seguirla, pero en un momento de descuido la perdí y cuando conseguí localizarla de nuevo… - hizo una pequeña pausa – estaba empapada de sangre humana y rodeada de 24 cadáveres – miro seria a Saint-Germain – tu madre disfruto cada gota de esos desafortunados humanos
- … - Saint-Germain apretó los puños, ella no era amante de los humanos a excepción de sus hermanas y de Kanade, pero nunca les haría tal atrocidad.
- Por desgracia no se quedó ahí, en ese momento la relación entre Natassja y yo era mejor que nunca, pero ese suceso lo cambio todo, decidí llevarla a casa en vez de arrestarla y delatarla al primer arcángel, hable con ella y me prometió que no lo volvería a hacer y que fue un momento puntual
- Pero volvió a suceder – hablo Saint-Germain adivinando lo que vendría después.
- Peor que eso, después de lo que vi, sabía que volvería a suceder, pero no podia retener a Natassja en el cielo, en ese momento éramos arcángeles jóvenes y no teníamos el poder que tengo ahora, así que Natassja aprovecho su libertad y volvió a la tierra en innumerable de ocasiones y…
- Si sabias que iba a la tierra, ¿Por qué no la seguiste todas esas veces? – respondió Carol enojada.
- No podia estar siempre encima de Natassja, Saint-Germain era una recién nacida y tenía mis obligaciones como futura primer arcángel, por desgracia no podia mantener el control en ella y eso Natassja lo sabía, por eso aprovecho el tiempo que yo tenía ocupada en alimentarse sin ton ni son, hasta que un día decidió reunir a todos los arcángel y soltar una bomba, Natassja dijo que había encontrado una mejor solución para las que tenían el apetito más grande como ella – hizo otra pequeña pausa – encerrar en jaulas a todos los humanos y experimentar con ellos, Natassja estaba segura de que si podíamos clonar su sangre o al menos sintetizarla, ya no nos haría falta nunca los humanos y podríamos tener la libertad de sobrevivir sin ellos, obviamente no aceptaron su propuesta e incluso la castigaron con una tortura física de 20 años, los arcángeles vieron oscuridad en ella y decidieron tomar medidas, sin embargo, eso en vez de enderezarla lo que hizo fue enfurecerla aún más – negó con la cabeza mientras su voz sonaba apenada, la entristecía cada vez que recordaba lo que sucedió, Ryoko se sentía bastante culpable con aquello, Natassja era su mujer y no pudo evitar lo que sucedió – cuando Natassja vino a casa, me dijo que estos arcángeles nos llevarían a la extinción y teníamos que actuar por nuestra especie, yo no acepte nada de lo que proponía Natassja y eso le dolió, me dijo que si yo no hacía nada, lo haría ella y en ese mismo momento desapareció, estuve buscándola por 5 años hasta que yo y el primer arcángel la localizamos en la tierra… - apretó los puños con coraje al recordar aquella escena – lo que vimos… fue una ciudad entera destruida y llena de cadáveres por todos los lados – hinco con rabia sus uñas en las palmas de sus manos – y Natassja… ella estaba compartiendo un cadáver con una poderosa demonia… - desvió su mirada hacia Carol – Tiki
- Tiki… - murmuro Carol grabándose a fuego el nombre de la otra culpable de la muerte de su familia.
- Cuando Natassja se fue del cielo por última vez, conoció a Tiki y las dos parecieron entenderse a la perfección, las dos tenían la misma sed de sangre y comenzaron una larga relación, juntas crearon el caos por la tierra durante esos 5 años que Natassja consiguió esquivarme
- Pero conseguiste dar con ella, ¿Por qué no la mataste en aquel momento madre?
- Porque… - su rostro se desvió al suelo – seguía amándola… - murmuro en un hilillo de voz.
- Ya veo – hablo Carol – verla con una amante demonio y actuando como uno te destrozo el corazón y les dio tiempo a huir, de ahí se transformó en una persecución, un mal de amor de un arcángel y aquí estamos, envueltos en una estúpida guerra – añadió algo de sarcasmo la rubia.
- Te equivocas Carol – levanto la cabeza la poderosa arcángel – lo siguiente que paso fue que Natassja me ataco y Tiki mato al arcángel que me acompañaba, en aquel momento Natassja era más poderosa que yo porque tenía sobredosis de sangre humana en su organismo, así era imposible para mi hacerla frente
- ¿Por qué no te mato? – pregunto Carol confundida, por desgracia conocía a Natassja demasiado bien y saber que tuvo la oportunidad de matar a Ryoko y no hacerlo, la dejo con bastantes dudas.
- Si no me mato fue porque tenía la esperanza de que cambiase de opinión, me dejo viva y me dio 3 semanas para cambiar de padecer
- Cosa que no hiciste – dijo Saint-Germain.
- No, no lo hice, más bien al revés, explique todo al resto de arcángeles y en ese mismo momento se decretó una caza en contra de Natassja, se tardó 3 meses en hacer efectiva la orden y enseguida bajaron todos los arcángeles que quedaban a la tierra, pero todos cayeron a manos de Tiki y Natassja – miro de nuevo a Saint-Germain – en el momento en el que tu madre mato al primer arcángel, sus alas se tiñeron de negro, ya no podia volver al cielo y eso la enfureció aún más, ella creía que aun siendo ángel caído podría volver y reclamar el trono, pero…
- Espera madre, Vanessa es un ángel caído y puede volver al cielo, ¿Por qué Natassja no?
- Porque Natassja mancho sus manos de sangre celestial, si esos arcángeles hubieran sido caídos, todavía podría volver al cielo, pero no era así, esos arcángeles eran seres puros que solo vivían por la protección humana y Natassja los mato cruel y ruinmente junto aquella demonia
- Todo esto que cuentas, da sentido a la guerra, ¿Pero porque tardaste tanto en ir a por ellas? – pregunto una Carol que seguía atada.
- Porque el cielo estaba roto y había que sanarlo, además, en ese momento los ángeles teníamos las de perder, así que yo junto a tu padre Adam tomamos la decisión más difícil que fue la de restaurar el orden en el cielo y formar un ejercito para combatir a Natassja y a Tiki
- A cambio de vidas humanas… ¡Dejasteis a merced de esas dos el planeta tierra! – respondió Carol con coraje, un coraje que también iba hacia su padre.
- …fue un sacrificio necesario… - murmuro Ryoko desviando su rostro hacia otro lado que no fuese esas dos chicas – murieron millones de humanos durante años, pero ese sacrificio sirvió para hacernos más fuertes, gracias al tiempo que Adam y yo ganamos pude enfrentarme a Natassja y encerrarla en el infierno
- ¿Y porque no la mataste en vez de encerrarla?
- Porque cuando iba a matarla Tiki se interpuso, empujo a Natassja al inframundo y recibió ella el golpe que la mato, termine con la vida de Tiki, pero no con la de Natassja, ella se refugió en el infierno y yo no podia arriesgarme a bajar a ese hostil terreno, así que decidí juntarme con todos los aquelarres de brujos y la selle en el infierno de por vida, Natassja solo podrá salir si yo muero, ligue mi vida a la barrera que mantiene a Natassja encerrada
- Entonces, si la única manera de salir es matándote, ¿Por qué acabaste con todos los brujos y magos que existían?
- Porque podrían acabar conmigo si Natassja conseguía unir a todos en mi contra, quizás no era necesario ese sacrificio, pero preferí ser precavida
- Eso significa que… ¿Hubieras matado a mi madre si no se hubiera adelantado Natassja? – pregunto una desconfiada Carol, seguía manteniendo su odio hacia la arcángel, había que recordar que se pasó cientos de años odiando a esta mujer.
- Solo si hubiera sido una amenaza – respondió Ryoko con demasiada sinceridad.
- ¿Y lo era? – pregunto Carol en un tono bajo y algo oscuro.
- No lo sé, murió antes de saberlo
(No puedo cabrearme con ella, al menos está siendo sincera y directa, no como Natassja…) - … - no hubo más palabras para una Carol que achico el rostro, tenía mucho en lo que pensar.
Saint-Germain suspiro profundamente – al menos ya podrás morir en paz – dijo Saint-Germain levantándose de su asiento y haciendo el amago de acercarse a Carol, pero una mano sujetando su brazo derecho la impidió tal acción.
Ryoko sujeto a su hija del brazo y la paro en seco – nadie va a morir aquí – soltó a Saint-Germain y se acercó de nuevo a Carol – al menos no de momento
- ¡¿Madre…
- Ya sabes todo lo que tienes que saber, tu libertad dependerá de lo que elijas ahora – hablo Ryoko en un serio tono de voz y sin dejar que Saint-Germain tomara palabra – ¿De qué bando estas?
(¿De qué bando estoy? Ahora mismo no se ni que responder, antes odiaba a Ryoko, pero ahora… ahora odio a las dos, aunque… quiero justicia para mi familia) Carol alzo su rostro y con el ceño fruncido miro fijamente los orbes del arcángel – estoy contigo, quiero vengar a mi familia – respondió en un firme y seguro tono de voz, por más que quisiera dudar de Ryoko la era imposible, la arcángel la demostró con pruebas que no podia alterar, la verdad sobre su familia, al igual que pudo notar sinceridad en sus palabras cuando conto como empezó esta miserable guerra, bien era cierto que Ryoko no era ninguna santa y tampoco inocente, pero si tenía que elegir, prefería el bando en el que perteneció su padre.
- Bien, entonces… - apoyo Ryoko una mano en la pared donde Carol seguía aprisionada – demuéstramelo
- ¿Cómo quieres que te demuestre nada si estoy atada? – respondió Carol a la defensiva.
- Empieza por contarnos los planes de Natassja, o mejor aún, seguramente conoces a las hijas de ella, llévanos directas a ellas y entonces demostraras que estas de nuestro bando - respondió Saint-Germain con recelo, no estaba muy convencida de darle una oportunidad a la hibrida maga.
- Cualquiera de las dos opciones me vale – secundo Ryoko a su hija, que por primera vez en toda la noche estaba de acuerdo con ella.
(Maria y Kirika no son como el resto de demonios, ellas no merecen pasar por esta guerra) – seguramente no me vais a creer, pero no conozco a las hijas de Natassja, nunca estuve en la casa de ella, cuando necesitaba algo me enviaba a su lugarteniente y si necesitaba de mi presencia, aparecía donde yo estaba, pero nunca tuve contacto con sus hijas, ni siquiera sé cómo se llaman
- Puede ser que las mantuviera alejadas de ti, seguramente por precaución… - murmuro una Ryoko pensativa, la arcángel creyó las sinceras y serias palabras de Carol, la joven rubia tenía dotes de actriz.
- No sé porque… - Saint-Germain miro pacientemente a Carol – no te creo
- Sobre sus hijas no os puedo ayudar, pero sobre Natassja si
- ¡Pues empieza a hablar de una vez! – respondió una Saint-Germain perdiendo los nervios.
- Tengo que admitir, que Saint-Germain tenía razón, mi presencia aquí fue planeada por Natassja
- ¡Lo sabía! ¡Madre no podemos permitir…
- ¡Deja que continúe Saint-Germain! – interrumpió Ryoko con fuego en sus ojos.
- Natassja sabe que tienes dos hijas y una protegida humanas, me envió para ganarme vuestra confianza y así averiguar todo lo posible sobre esas 3 humanas
Saint-Germain y Ryoko se miraron asustadas, tenían la esperanza de que Natassja no supiera de la existencia de Shirabe, Kanade y Tsubasa, pero las palabras de Carol despertaron todas sus pesadillas.
- Una vez que supiera de sus nombres y paradero, la orden era capturarlas y llevarlas al infierno par…
- Para obligarme a bajar y recuperar a mis hijas de sus garras, ahí aprovecharía Natassja para matarme y salir del infierno – termino Ryoko la frase, conocía a la perfección a Natassja y sabía que si algún día se enteraba que tenía hijas humanas, las utilizaría en su contra.
- Así es
- Con más razón hay que acabar con tu vida, no voy a permitir que hagan daño a mi familia - una furiosa Saint-Germain saco sus alas y se fue a acercar a Carol, pero de nuevo su madre le impidió tal acción.
- ¿Estas de verdad en mi bando Carol?
- Solo hasta que vengue a mi familia
- Entonces demuéstramelo con hechos – empujo a Saint-Germain lejos de Carol creando una barrera morada entre ellas – empieza enterrando tu poder oscuro y sacando todo tu poder celestial – puso una mano en el corazón de Carol – y cuando ese poder este desatado… - todo el cuerpo de Carol se ilumino en un aurea dorada, el cual provoco que las cadenas mágicas que retenían a Carol se rompieran – bajaras al infierno junto a mi lugarteniente y daréis caza a las hijas de Natassja
- ¡MADRE! ¡NO PUEDES DEJAR…
- Sin embargo… - metió su mano dentro del cuerpo de Carol – hasta que eso suceda – agarro el corazón de Carol mientras esta sujetaba el brazo de Ryoko y la mantenía fijamente la mirada – vivirás aquí bajo vigilancia mía y de Saint-Germain, yo misma me encargare de ayudarte con tus poderes, pero si veo cualquier duda o cualquier intento de traición… - apretó el corazón – no dudare en matarte – soltó de golpe el corazón de la rubia y saco su mano del cuerpo de esta – ¿Ha quedado claro querida?
Carol se llevó una mano al pecho para notar que aún mantenía su corazón intacto – cristalino – y respondió con cinismo, por más que quisiera encontrar las diferencias con Natassja, más parecido las encontraba a las dos.
- He bloqueado tu poder de teletransportación, en el momento en el que ganes mi confianza y desates tu poder celestial, te lo desbloqueare – dio la espalda a Carol – iré a prepararte una habitación - Ryoko bajo la barrera que había levantado hace unos segundos y se acercó a su hija – …esconderé todas las fotos de tus hermanas y de Kanade, mientras tanto entrena con ella… – la murmuro bajito en el oído.
Saint-Germain dibujo una malvada sonrisa mientras miraba fijamente a Carol – lo hare encantada madre – respondió la poderosa ángel en un tono siniestro, sabía que no podia matarla porque enfurecería a su madre, pero la chica podia curarse a sí misma gracias al enorme poder mágico que poseía, lo cual daba manga ancha a la chica de pelo verdoso para desfogar toda su ira en aquella rubia que no parecía gustarle ni un pelo.
Carol se acarició las muñecas mientras mantenía su mirada en aquel ángel que tan mal la miraba, la rubia no pudo evitar ver la furia de Natassja reflejada en Saint-Germain, o como decía un dicho, de tal palo, tal astilla…
6 de enero del 2440, hogar de las humanas, 10:15 de la mañana del martes.
Una sonriente peliazul estaba sentada en la isla de la cocina mientras se tomaba tranquilamente su desayuno, un café con dos tortitas con nata y sirope de fresa, normalmente a la peliazul le duraba los cabreos más de 1 semana, pero por alguna razón, se había olvidado del motivo del porque debería de estar tan enojada con cierta pelirrosa y con Kanade, algo de lo cual se pudo beneficiar una pelirroja que recién aparecía por el pasillo vestida y con una toalla colgando del cuello.
- Buenos días Kanade – hablo una tranquila y contenta peliazul.
- Buenos… días… - respondió Kanade con duda, no creía ni que pudiera hablar con Tsubasa después de lo de ayer, pero para su sorpresa, esta estaba demasiado contenta.
- Tienes café recién hecho – dijo Tsubasa señalando hacia un lado de la encimera.
- Gra… cias… - siguió dudosa la pelirroja que se acercó a la encimera (no entiendo nada, ¿No debería de estar cabreada?) cogió una taza y se sentó enfrente de Tsubasa – esto… - se rasco nerviosa la nuca y soltó un pequeño gruñido – Tsubasa, sobre…
- Esta bien, voy a dejarlo pasar por esta vez, así que no te preocupes
- ¿En serio? – ahora estaba aún más confundida.
- Si, todo el mundo necesita un tiempo para procesar las cosas, entiendo que necesitaras un tiempo para asimilar que existen demonios buenos y de ahí tu reacción – le dio un largo y tranquilo sorbo a su oscuro café – como ya te he dicho, esta vez lo dejare pasar – la hablo dejando tranquilamente la taza sobre la encimera y sonriendo a la pelirroja para así darle confianza con sus palabras.
- Entonces, ¿Estamos bien?
Tsubasa asintió con el rostro.
- Gracias Tsubasa - Kanade dibujo una amplia sonrisa en su rostro – te aseguro que no volverá a pasar, aunque necesito un tiempo antes de volver a juntarme con esas chicas, para mí no es tan fácil confiar en demonios
- Lo entiendo – siguió hablando Tsubasa en un pausado tono de voz, su cuerpo estaba en casa con Kanade, pero su mente… su mente estaba en otra casa muy distinta.
(Me alegro que lo deje pasar, pero… en serio… ¿Qué la pasa?) pensó Kanade mirando algo desconfiada a la sonriente peliazul mientras se servía una taza de café – Tsubasa, ¿Que… - sus palabras no terminaron de salir de su boca cuando vio a Chris y a Shirabe entrar a la cocina abierta.
- ¿Café recién hecho? Esto es vivir como reyes – dijo Chris sirviéndose rápidamente una taza y echándose unas gotas de sangre animal como si fuera azucarillos.
- Ya vives como una reina Chris-sempai – respondió una Shirabe demasiado animada cuando normalmente por las mañanas suele parecer un zombie…
(Algo sucede con estas dos hermanas…) pensó Kanade manteniendo ahora su mirada en la morena que tomo asiento al lado de su hermana, la cual termino su desayuno y se levantó de su asiento - ¿Vas a salir?
- Si, voy al cielo, quiero hablar de un tema con madre – respondió Tsubasa sacando la capsula dorada que su madre las dio.
- ¿Quieres que te acompañe? – pregunto Kanade preocupada.
- No, prefiero ir sola – respondió una alegre peliazul.
- Entonces me quedare aquí con…
- En realidad – interrumpió Chris dejando la taza en el fregadero y acercándose a la puerta de la casa – yo voy a salir, tengo que enfrentarme a unos vampiros y sacar información sobre como matar a Millaarc, así que no me esperéis en todo el día – hablo Chris en un serio tono de voz, la peliblanca iba a desviar sus sentimientos hacia cierta demonia llevando a cabo las ordenes de Ryoko, saliera como saliera…
- Lleva a Shirabe y a Kanade contigo
- No puedo hacer eso sempai, es demasiado peligroso par…
Tsubasa puso sus manos sobre los hombros de Chris – me quedaría más tranquila si no vas sola, no quiero que te pase nada – la dijo en un tierno tono de voz mientras la miraba preocupada.
(Millaarc puede ser muy peligrosa para Kanade-sempai y Shirabe, pero si sempai me lo pide así… es imposible negarme…) el rostro de Chris cogió un color rojizo – e-está bien – y accedió tartamudeando mientras desviaba el rostro, no podia negarle nada a su sempai si se lo pedía con esa cara y ese tono de voz que uso la astuta peliazul – iremos las tres – termino de decir la peliblanca mientras recogía los abrigos de las otras dos chicas y se los pasaba.
Después de asegurarse Tsubasa de que las 3 chicas salían juntas, doblo la capsula dorada teletransportándose instantáneamente a su otro lugar seguro, o al menos eso creía Tsubasa hasta que se topó con cierta escena donde estaba involucrada un ser que no conocía…
6 de enero del 2440, hogar de las demonias, 10:15 de la mañana del martes.
Una seria Cagliostro estaba parada enfrente de la nevera mientras miraba fijamente una botella llena de sangre animal, la peliceleste llevaba más de una hora debatiéndose entre probarla o seguir con su rutina de siempre, salir y desayunar el primer humano que se cruzase en su camino…
- Cuesta un poco, pero lo acabas cogiendo el gusto dess – hablo una Kirika apoyada en la encimera de la isla mientras miraba burlonamente a la mayor.
Cagliostro al escuchar la voz de Kirika abrió de nuevo la nevera y guardo la botella en el interior – solo estaba observando la diferencia de textura, pero no tenía planes de cambiar mi alimentación – respondió la orgullosa peliceleste.
- Nadie observa durante 1 hora un alimento si no lo va a catar – hablo ahora Maria apareciendo en medio del salón.
- … - Cagliostro siguió mirando seria la nevera – en realidad… - miro a Maria y después a Kirika – solo sentía curiosidad… – acabo diciendo después de soltar un larguísimo suspiro, Cagliostro tenía los sentimientos desbordados, era la primera vez que sentía algo tan fuerte por alguien que no fuera ella y no sabía ni cómo actuar, tenía ordenes de su líder de acabar con la vida de una vampira de la cual había cometido el gran error de haberse enamorado, mientras que por otra parte, solo con pasar 5 minutos al lado de esa sexy peliblanca sentía una felicidad que en sus casi 300 años no había sentido nunca, Chris no solo la dibujaba todo tipos de sonrisa en su rostro, sino que también la daba la vida que creía que no tenía, le daba juego, le daba retos y le daba la picardía y el atrevimiento que nadie se atrevía a darle por ser la lugarteniente de Natassja, aunque bien era cierto que Chris esa parte no la sabia de momento…
- Si necesitas hablar – se bajó Kirika de la encimera y se acercó a la nevera donde seguía la peliceleste parada – nosotras somos lo más parecido a una familia dess – la dijo con su particular alegre tono de voz.
- Solo necesito un descanso – respondió la peliceleste secamente y sentándose en el centro de la isla.
- Hablando de descansos – Maria tomo la palabra mientras tomaba asiento a la derecha de Cagliostro y miraba seria a su hermana - ¿Dónde estabas anoche Kirika? – pregunto la pelirrosa con desconfianza en su tono de voz.
- En el gimnasio con Shirabe – abrió la puerta del frigorífico y saco de su interior dos botellas llenas de sangre, una animal y otra humana - Shirabe quería terminar bien nuestra cita y eso hicimos – respondió Kirika siendo demasiado sincera.
(¿Hicieron? Espero que Kirika no haya ido muy lejos) una vena extraña se le hincho a Maria en el cuello - ¿A qué te refieres con hicisteis?
- Aara, no hace falta preguntar eso Maria – hablo Cagliostro en un picaresco tono de voz.
- Nos besamos – saco tres tazas y se sentó enfrente de las dos mayores mientras les entregaba las tazas - e hicimos oficial nuestro noviazgo – hablo Kirika con una gran sonrisa en su rostro y recordando cada segundo que paso anoche con Shirabe.
- ¿Are? Y yo que creía que iba a ser Maria quien probaría antes a… - Maria callo a Cagliostro con un golpe seco en la nuca.
- Kirika, ¿Qué es lo que hicisteis exactamente? – pregunto Maria mientras miraba la puerta de la calle, tenía esperanzas de que Kirika no hubiese mancillado pronto a Shirabe, ya que de pasar eso, seguramente tendría a Tsubasa en casa clavándole su espada en la yugular de su hermana.
- Patinamos, hablamos y nos besamos, hicimos todo eso, de hecho… - se quedó pensativa durante varios segundos.
Cagliostro se repuso del golpe y se sirvió una taza de sangre humana, mientras que Maria no paraba de suspirar, hasta había perdido el apetito del desayuno.
- Creo que hemos hecho todo lo que hace una pareja, ¿O se hace algo más que besarse? – pregunto una inocente rubia.
Cagliostro no pudo aguantar la risa y acabo escupiendo lo que estaba llevándose a la boca mientras Maria cogía un color blanquecino en su rostro, esa conversación no era un tema que quería tocar con su hermana pequeña…
- Yo le dije a Shirabe que con el tiempo podríamos hacer más cosas de pareja, pero la verdad es que no sé qué más hay que hacer, aparte de los besos y caricias – lleno su taza de sangre animal – quiero darle todo a Shirabe y no quiero perderme nada con ella, pero estoy perdida en este tema
- Aara, creo que este es un tema personal entre familia – sonrió picarescamente la peliceleste mientras miraba a Maria – como su hermana mayor deberías explicarle que tipos de caricias hay entre parejas – la hablo la picara diabla mientras esquivaba la asesina mirada de la pelirrosa.
(¡No puedo contarla algo como eso! ¡Ni siquiera sé cómo debería abordar el tema!) el pálido rostro de Maria cambio a un color rojizo – veras Kirika… - busco la mirada de Cagliostro en busca de ayuda, pero para su sorpresa, Cagliostro había desaparecido – en las parejas hay… hay situaciones… - se aclaró la garganta – en las que… - (¡No puedo! ¡Es muy pronto para ellas!) – cuando llegue el momento lo sabrás – miro nerviosa la hora – s-si quieres más información pregunta a Cagliostro cuando vuelva – hablo rápidamente Maria desapareciendo igual de rápida que Cagliostro…
- ¿Qué momento es ese? – se preguntó Kirika mirando su reflejo a través de la sangre – quizás debería de preguntar a alguien con más experiencia – deslizo medio cuerpo sobre la encimera – o quizás Tsubasa-san o incluso esa vampira puedan guiarme… - murmuro Kirika mientras visualizaba el rostro de su novia sobre la limpia y reluciente encimera de mármol.
6 de enero del 2440, hogar de Ryoko en el cielo, 10:35 de la mañana del martes.
Saint-Germain y Carol estaban en el jardín de la casa, la rubia desde que salió del lugar donde la metió Ryoko no había podido ver todavía la casa de esta, dado que Ryoko la mando directamente al jardín junto a Saint-Germain, la cual no la aparto la mirada ni un solo segundo, Saint-Germain no se fiaba de Carol y esta no se fiaba de Saint-Germain, había decidido ponerse del bando de Ryoko y traicionar a Natassja, pero no estaba dispuesta a ser sometida por nadie y menos iba a ceder a las paranoias de la hija de las dos arcángeles.
(He guardado todo lo que podia dejar al descubierto a las chicas, solo necesito ponerme en contacto con Kanade e inventarme una buena excusa para que no vengan durante un tiempo a casa, no puedo permitir que Carol las ponga un rostro, al menos no hasta que pueda fiarme de ella al 100 por 100) pensó una seria y silenciosa Ryoko apareciendo entre medias de Saint-Germain y Carol.
- ¿Y bien? ¿Puedo entrar y descansar en una cama o…
- O duermes en la cabaña del perro – termino la frase Saint-Germain.
Carol frunció el ceño – creo que eso te queda más perfecto a ti – y respondió esta con el mismo veneno…
Saint-Germain cerro los puños y quiso encarar a la rubia, pero la voz de su madre la impidió tal acción.
- Antes me gustaría saber hasta qué nivel de poder te desato Natassja, pero no seré yo quien lo mida – puso una mano en el hombro de su hija – será Saint-Germain
Saint-Germain miro enojada a su madre - ¡¿Por qué tengo que…
- Yo tengo que ir a mi oficina a llamar a Vanessa y a la chica nueva, tengo que asegurarme que todo va bien – hablo Ryoko en clave con su hija y entendiéndose las dos a la perfección, claramente la chica de pelo verdoso entendió que llamar a Vanessa significaba llamar a una de sus hermanas o a Kanade, ya que cuando Ryoko necesitaba a la caída la enviaba a ella a por Vanessa – mientras, mide el poder de Carol, haz que saque todo su poder y cuando vuelva… – miro a la rubia – empezaremos con la primera sesión celestial
- A sus órdenes – respondió Carol en un tono sarcástico y llevando una mano a la frente en forma de saludo militar…
Ryoko sonrió ante el descaro de la joven maga y sacando sus alas desapareció del lugar.
- Bien – Saint-Germain saco sus alas – no perdamos más tiempo y empecemos de una maldita vez – y se lanzó a por Carol sin dar si quiera un solo minuto de descanso a la pobre rubia.
Carol suspiro internamente y recordó las palabras de Ryoko (sacar todo el poder que Natassja la desato) una oportunidad única de poder poner a Saint-Germain en su sitio – con mucho gusto – sus ojos se pusieron blancos y alzando una mano lanzo a Saint-Germain a 20 metros de ella, levantando con su cuerpo todo el césped hasta topar con un árbol que arranco con sus alas de cuajo – bola de partido – murmuro Carol sonriendo malévolamente y acercándose lentamente hacia Saint-Germain.
- No ha estado nada mal – se levantó del suelo y saco su dorado revolver apuntando a la cabeza de la rubia, la cual con un simple movimiento de muñeca la tiro el revolver y volvió a lanzar al ángel otros 20 metros más, chocando su espalda y sus alas contra el muro mágico que protegía el hogar del arcángel y sus hijas.
- Por lo visto, no soy la única que necesita un entrenamiento – se regocijo Carol ante la superioridad que estaba sintiendo contra Saint-Germain, la rubia sabía que la joven ángel era poderosa, pero todavía estaba muy verde en el combate, al menos así era contra seres poderosos como lo era ella y eso que Carol solo tenía medio poder desatado…
(Todavía tengo muchas carencias en combate…) pensó Saint-Germain con rabia e hincando una rodilla en el césped – con gusto entrenare con tu cab… - de repente, Saint-Germain se quedó paralizada en el sitio y sin palabras que pudieran salir de su boca (¡NO PUEDE SER!) pensó alarmada Saint-Germain al ver una sombra a la espalda de Carol.
Carol rio notoriamente - ¿Qué pasa? ¿Acaso tanto poder te ha abrum… - sintió un fuerte golpe en su costado derecho que la dejo sin aliento.
- Te has metido con la familia equivocada – dijo una sombría peliazul sacando su espada y apuntando la nuca de la rubia…
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Bueeeeno, pues ahora que se sabe el inicio de la guerra y la historia de Carol, solo toca centrarse en nuestras niñas y el resto de personajes xD, que por cierto, queda muy muy poquito para la aparición de otro personaje de la serie, la cual va a ser la rival de Kirika por el corazón de Shirabe, ¿Quién creéis que va a ser? Puede que os lo esperéis, o puede que no, ahí lo dejo xD, bueno preciosos y simples humanos xD, me despido ya, saludos a todos y cuidaros, nos vemos en el siguiente capítulo.
