Vaale, pues… ¡Al fin estoy de vuelta! Siento esta demora, esta vez fue innecesaria la demora, pero esta chica que está escribiendo ahora mismo tiene un importante retraso mental… y fui tan estúpida (y me he quedado corta con el insulto hacia mi persona xD) que me fui al pueblo de mis abuelos para solo dos días, tenía ganas de ver a mis yayos después de tanto tiempo y al fin que tuve la oportunidad pues fui a verlos, pero ¿Cuál fue mi estupidez? Pues como iba para solo dos días decidí no llevarme el ordenador, ni la Tablet, ni nada que pudiera distraerme excepto el GPS y el móvil, ya que me dije, son dos días ¿Qué puede pasar? ¡Pues paso! ¡Toma karma!, mi abuelo dio positivo en covid y como es lógico, nos aislaron a mí y a mis abuelos, por desgracia a mi abuelo a las dos semanas lo ingresaron y aunque yo di negativo y mi abuela también, yo no me iba a volver a casa y dejar solita a mi abuela, así que me quede hasta que mi abuelo se curó y dio al fin negativo y hoy a día 7 de Enero (cuando estoy escribiendo esto, porque el capítulo lo subiré en cuanto lo termine) estoy al fin en mi casa y con mis abuelos sanos y salvos, les he enseñado a hacer videollamadas para así evitar pisar durante un tiempo el pueblo xD, porque esta que está aquí, no va a salir de casa a excepción para ir a trabajar, hacer la compra y llevar a mis animales al veterinario, ya he tenido suficiente expedición durante un tiempo… y ahora sí que si, a darle cañita a la historia que al menos tuve mi única neurona encendida y escribí todo lo que se me paso por la cabeza en el móvil, ahora toca pasarlo a limpio y retocar un par de cositas xD, bueno gente os dejo el capítulo ya ^.^.

POSDATA: Se que llego algo tarde, pero Feliz año a todos ^.^.

Dax (todavía queda una conversación pendiente de Kirika con su hermana, Kirika no va a parar hasta que consiga sus respuestas xD), AngelAkai (buena pregunta, ¿Qué pareja consumara antes su amor? Las pequeñas van a buen ritmo, pero Maria y Tsubasa están empezando, aunque… no nos olvidemos de la parejita Chris x Cagliostro ;p) y Ayrton Scar (si Kirika le hace la pregunta del millón a Tsubasa, sería la primera muerte importante del Fic xD, y sip, será bastante caótico cuando se enteren de lo que son cada una xD, ¿Podrá el amor antes que el deber?), gracias por vuestra paciencia y vuestros reviews ^.^ Feliz año y espero que estéis bien ^.^.

Senki Zessho Symphogear no me pertenece.

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(¿Cómo es posible que no la haya percibido?) se preguntó una adolorida Carol llevándose una mano al costado y planeando contratacar a esa atrevida ángel que la ataco por la espalda – ya veo, así que van a ser dos contra una – sonrió levemente – mejor así… - murmuro girándose rápidamente y agarrando la punta de la espada con su mano izquierda y sin que le diera ni tiempo a Tsubasa a reaccionar.

- ¡¿Pero qué… - le dio tiempo a decir a Tsubasa al ver como ese ser se giraba hacia ella y la colocaba una mano en su vientre…

- ¿Atacar a alguien por la espalda? – sonrió maliciosamente, en el fondo, Carol estaba disfrutando, llevaba años sin pelear y tener a dos fuertes rivales enfrente la motivaba dándole una nueva vida a su existencia – eso ha sido muy ru… - su mano se ilumino y estuvo a punto de lanzar el mismo ataque que lanzo hace unos minutos a Saint-Germain, pero cuando miro el rostro de esa atrevida ángel, su mente se quedó en blanco - ¡¿Una Humana?! – frunció el ceño confundida.

- Eso parece – respondió Tsubasa con sarcasmo e intentando aprovechar la bajada de guardia de la bruja para asestarle otro golpe, pero cuando fue a levantar su pierna para golpearla, la otra mano de Carol la detuvo el ataque sin dificultad ninguna.

- ¡Carol detente! ¡Ella no…

- ¡No voy a hacerla daño! Yo no ataco a los humanos – interrumpió la rubia a Saint-Germain sin apartar sus orbes de los intensos y furiosos zafiros de Tsubasa, unos ojos que parecían haberla embrujado, quería dejar de mirarla y pedirla explicaciones por su agresividad, pero había algo en esos ojos que la estaban atrayendo como nunca antes la había atraído nadie – no… voy a atacarte… - repitió la rubia, pero esta vez dirigiéndose a Tsubasa y en un tono más tranquilo y más suave.

- Gracias… - murmuro la peliazul – pero yo a ti si – termino diciendo con media sonrisa mientras sujetaba con sus dos manos el brazo de Carol y la hacia una llave que la dejo tumbada en el suelo, Tsubasa hinco una rodilla en el césped y con un brazo aprisiono el cuello de Carol contra la hierba – has herido a mi hermana y eso no lo perdono – hablo Tsubasa en un oscuro tono de voz, si algo molestaba de verdad a la peliazul era que hicieran daño a alguien de su familia.

- ¡Tsubasa para! – grito Saint-Germain mientras se acercaba a las dos chicas – no es lo que parece – puso cariñosamente una mano en la espalda de su hermana – te lo explicare más tarde, pero ahora suéltala y vuelve a casa

- … - Tsubasa no parecía entrar en razones.

- …hermosa valentía… - murmuro Carol admirando esos ojos que no tenían ni pizca de miedo, nunca había visto a un humano enfrentarse a un ser como ella y no temer por su vida a los dos segundos.

Tsubasa saco de nuevo su espada y apunto al centro del cuello de una rubia que no parecía preocupada por su situación, más bien al revés…

La peliazul hinco poco a poco la punta de la espada en la piel de Carol, esperando a que esta hiciera algún movimiento o al menos la dijera la razón del ataque a su hermana, pero en vez de eso, se encontró con una sonrisa y unos ojos que no paraban de mirarla fijamente, Tsubasa no sintió la inquietud que solían transmitir los demonios y los vampiros que hasta la fecha había eliminado, esta chica no parecía ser un ser oscuro, pero tampoco tenía la sensación de ser ninguna santa, sin embargo, ahora mismo la daba igual, había atacado a su familia y si no hubiera llegado a tiempo quien sabe lo que hubiera pasado a su hermana mayor, Tsubasa apretó el mango de su espada para terminar de un solo movimiento con la vida de esa joven, pero algo la detuvo…

Saint-Germain le arrebato de un solo movimiento la espada a Tsubasa – ¡He dicho que pares! – y la hablo en un tono molesto.

Tsubasa miro confusa a su hermana - ¿Qué estás haciendo? ¡¿Te ha atacado y la perdonas la vida?! ¡¿Qué crees que hubiera pasado si yo no llego a venir?! – recrimino una encorajinada peliazul sin soltar el cuello de la rubia.

- Absolutamente nada, estábamos entrenando – y la respondió Saint-Germain tranquila, pero manteniendo su molesto tono de voz.

- Lo que yo he visto no era entrenamiento

- Lo que tú has visto es como se hace en este mundo, este entrenamiento se trataba de medir su poder y para eso era necesario ir con todo

- ¡¿Atacándoos como si os fuerais a matar?! ¡¿Llamas a eso medir poder?! ¡Yo eso no lo veo de la misma manera Saint-Germain! ¡Para mí no…

- ¡Eso es porque eres humana! ¡Nunca entenderías esa parte ni aunque te la explicara 20 veces! ¡Un mortal nunca podrá entender a un ser inmortal! – sin querer, Saint-Germain saco a relucir lo que para ella era el único defecto que tenían sus hermanas.

- …auch… - murmuro Carol ante las inoportunas palabras de Saint-Germain, la rubia pudo notar en el rostro de Tsubasa como calaron esas hirientes palabras.

Tsubasa sintió como si miles de espadas se clavaban en su pecho – creía que era tu hermana… - soltó por fin a Carol – no una simple humana – murmuro levantándose del suelo y dando la espalda al ángel.

Saint-Germain cerro los ojos y se maldijo internamente - … - pero aun así no articulo ninguna palabra, no podia negar lo que en verdad pensaba, quería a sus hermanas y a Kanade, pero tarde o temprano acabaría perdiéndolas por el ciclo de la vida humana y eso era algo que no podia nunca olvidar, ese dolor que sentiría en un futuro por culpa del defecto de ser un mortal.

- He venido a ver a madre, así que eso hare – sus ojos se taparon bajo su oscuro cabello – podéis seguir con vuestras cosas de inmortales – hablo en un apagado tono de voz y se encamino al interior de la casa dejando a solas a esas dos criaturas.

- Te has pasado – la recrimino Carol mientras se levantaba del césped y seguía clavando su mirada en la figura de Tsubasa, la rubia no sabía el motivo, pero sintió ganas de golpear a Saint-Germain con todo su poder y no era precisamente por el entrenamiento…

- Puede ser… pero a veces hay que recordarlas lo que son… - murmuro apenada, pero apretando sus puños, hirió a Kanade y ahora a una de sus hermanas, solo la faltaba Shirabe.

- Quizás, pero no son maneras de recordar que son mortales y mucho menos… - miro de reojo a Saint-Germain – si esas palabras vienen de tu hermana – lanzo el dardo la rubia.

Saint-Germain se tensó, había olvidado que Tsubasa ya había sido descubierta ante para la que sus ojos seguían siendo una enemiga – mis hermanas son mi problema, lo cual quisiera recordarte para quien trabajas ahora y donde vives – amenazo el ángel en un tono oscuro – espero que no tengas el valor de…

- Tranquila – interrumpió rápidamente la rubia - no voy a ser un enemigo para ella – volvió a sonreír al recordar el poderío de esa valiente peliazul – es una humana fuera de lo común, su fuerza, su carácter – su sonrisa se hizo más amplia – un espécimen a tener en cuenta… - murmuro en un extraño tono de voz que no pudo identificar Saint-Germain si era bueno o malo, pero lo que sí pudo ver el ángel, era que Tsubasa había llamado la atención de una rubia que dejo de interesarla el entrenamiento y se centró solo en esa casa donde ahora mismo estaba su hermana reunida con su madre…

6 de enero del 2440, distrito de vampiros en el sur de Tokio, 12:30 de la mañana del martes.

Dos humanas y una vampira de pelo blanco estaban paradas en la entrada al distrito de los vampiros, Chris estaba dudando en si entrar o no a ese lugar, no quería poner en riesgo a ninguna de las dos cazadoras, sabía que tanto Shirabe como Kanade eran fuertes y ninguno de los vampiros que se encontraba en ese distrito podrían con ellas, sin embargo había una gran excepción, Millaarc, la líder de los vampiros era completamente distinta al resto de vampiros, tanto el poder como la astucia que poseía Millaarc se equiparaba a muchos arcángeles caídos en combates, arcángeles poderosos pero no invencibles, una comparación que se mentalizo Chris para darse esperanzas de victoria, aunque seguía sin estar segura de poder vencerla y mucho menos que Kanade y Shirabe pudieran con ella…

- Geez… - gruño Chris apoyando su gatling en el hombro derecho – creo que esto es mala idea, el sol esta intenso y no… - una voz que no conocía la vampira la interrumpió.

- ¿Kanade? ¿Shirabe? ¿Qué hacéis aquí? – hablo una joven y hermosa ángel caída.

- ¡Vanessa!/¡Vanessa-san! – dijeron a la vez las dos humanas dirigiendo sus miradas igual de sorprendidas hacia esa joven.

- ¡Sorpresa! – respondió está en tono burlón al ver la reacción de las dos cazadoras.

- Disculpa – se aclaró la garganta Chris interponiéndose entre medias de las dos humanas y el ángel caído - ¿Qué me he perdido?

- Imagino que tú eres… - Vanessa se acercó a Chris – Yukine Chris, la vampira que ha reclutado mi señora – la hablo en un suave tono de voz mientras la tendía amistosamente la mano derecha.

- Quizás si lo dices un poco más alto podría enterarse todo el distrito – respondió Chris con sarcasmo y aceptando amistosamente la mano del ángel caído.

- Diodati Vanessa, un placer – y respondió esta con una enorme sonrisa.

- ¿Qué haces aquí Vanessa? – hablo una sorprendida pelirroja - creía que estabas en…

- ¿El infierno? No todos los caídos nos vamos al bando contrario, además… - soltó la mano de Chris y miro hacia el cielo – mi caída fue distinta… - murmuro en un tono resentido.

Se hizo un tenso e incómodo silencio entre las 4 chicas hasta que Chris lo rompió.

- Seguramente tenéis mucho de lo que hablar, pero ahora mismo no es buen momento sempais – hablo la peliblanca señalando hacia el interior del distrito.

- Tenemos bastantes cositas de que hablar – se acercó la imponente morena a Kanade – hace mucho tiempo que no nos veíamos, ¿Te parecería bien hacerme algo de compañía? – la pregunto en un tono que ninguna de las tres chicas supo descifrar.

- Am… creo qu…

- Esta bien Kanade-sempai – interrumpió rápidamente Shirabe a la mayor – Chris-sempai y yo podremos solas, no nos meteremos en muchos problemas mientras estés ausente – hablo una confiada morena empujando a la mayor hacia Vanessa.

(Veo q sigues tan lista como siempre Shirabe) Vanessa sonrió ampliamente y sujeto del brazo izquierdo a la pelirroja – os la devolveré pronto – dijo la caída bastante animada y arrastrando a Kanade lejos de las dos chicas.

(¿Soy yo o a esa caída le interesa sempai?) Pensó Chris mirando atentamente como se alejaban las dos mayores, tanto se centró en Kanade y Vanessa que ni se percató que una presencia oscura apareció detrás de ella, aunque tampoco Shirabe hizo el amago de avisarla, más bien al revés, Shirabe sonrió esperando por la reacción de la vampira.

- No deberías de dar la espalda al enemigo – susurro una endemoniada voz en su oído.

El rostro de Chris cogió un color rojizo y dio un pequeño saltito en el lugar - ¡¿Q-Que haces aquí?! – pregunto llevándose una mano a al pecho, sus oídos reconocieron rápidamente la voz de la demonia, haciendo que su corazón se acelerase como si de un formula 1 se tratase, aunque en su mente, Cagliostro era el último ser que sus ojos querían ver…

(Me apuntare esa reacción para más adelante) los labios de Cagliostro tomaron forma gatuna.

- ¿Tú también estas aquí para acabar con los vampiros Cagliostro-san? – hablo una tranquila Shirabe buscando con la mirada a cierta rubia, donde estaba Cagliostro, estaba Kirika, aunque esta vez para su mala suerte, la diabla estaba sola.

- Nop, de hecho, no tengo nada que hacer aquí

- ¡¿Entonces para que me molestas?! – respondió Chris alejándose varios pasos de Cagliostro, cuanto más cerca la tenía, más desbocado iba su corazón.

- Aara y yo que venía para ayudaros – hizo un puchero que le pareció divertido a Shirabe y torturante a Chris.

- N-No nos hace falta tu ayuda – Chris se puso a andar y aparto de un solo empujón a Cagliostro de su camino, entrando sin pensárselo ni dos segundos al peligroso distrito, prefería enfrentarse a una horda de vampiros que buscaban la recompensa de su cabeza antes que hacer frente a sus sentimientos por esa diabla – Shirabe y yo nos bastamos solas, así que puedes volver tal y como has venido – la hablo con orgullo mientras disparaba a todo aquel vampiro que aparecía enfrente suya.

- Aara, siento decepcionarte, pero no me voy a ir a ninguna parte – respondió una traviesa Cagliostro siguiendo demasiado animada a la vampira.

- Chris-sempai – la morena alcanzo de dos zancadas a la orgullosa vampira – nos vendría muy bien la ayuda de Cagliostro-san – lanzo una de sus sierras hacia una esquina donde salieron dos vampiros, los cuales fueron decapitados de una sola tajada por la sierra mágica – entiendo que tanto a ti como a Kanade-sempai os está costando esto, pero has salido de casa habiendo bebido solo media taza de sangre y el sol está bastante intenso, cuanto más te expones al sol sin estar alimentada, más daño te hace

(Me hace más daño ella que el sol…) saco el lanzamisiles y se giró hacia Cagliostro…

- ¡¿Are?!

- ¡Chris-sempai!

Chris lanzo tres misiles mágicos que rodearon el cuerpo de la diabla y se llevó por delante a 10 vampiros que estuvieron a punto de atacar a la peliceleste.

- …santo cielo… - murmuro la pequeña morena en un largo suspiro al ver de una pieza a Cagliostro.

- La próxima vez… ¡¿Podrías avisarme?! – recrimino la diabla al notar como por primera vez en su vida sus piernas la temblaban.

- La próxima vez no fallare – y respondió la vampira con orgullo y guardando sus armas al ver que habían despejado todo el callejón en menos de 2 minutos.

Shirabe también guardo sus armas y se acercó de nuevo a la peliblanca - ¡¿Qué te pasa Chris-sempai?! ¡¿Por qué…

- Por aquí vive un vampiro que conoce bastante bien a Millaarc – interrumpió la mayor rápidamente a la pequeña, no tenía intenciones de contestar a las preguntas de Shirabe y menos con la culpable enfrente - si le capturamos vivo podría sonsacarle bastante información – dijo Chris parándose en mitad del pasillo y mirando hacia varios caminos.

- Así que… - hablo la pesadilla de la peliblanca – vuestro objetivo de hoy es la líder de los vampiros

- Si, Chris-sempai quiere…

- No tiene por qué importarte lo que tengamos que hacer, eso es…

- Un suicidio – interrumpió la peliceleste apareciendo enfrente de Chris y hablándola en un tono demasiado serio para los oídos de Shirabe y de Chris.

- Cagliostro-san – hablo Shirabe – no vamos a ir hoy a por Millaarc, solo vam…

- Sea un suicidio o no, es mi problema – encaro a Cagliostro – además, solo te estaría ahorrando el trabajo de tener que matarme, Cagliostro-san – la respondió Chris en un tono sarcástico, aunque Cagliostro pudo notar en esas palabras cierto resentimiento.

- ¿Matarla? ¿A qué se refiere Cagliostro-san? – pregunto Shirabe con el ceño fruncido y preparando sus sierras.

- Me dieron la misión de matarla… - respondió seria la peliceleste y sin apartar su fija mirada de Chris – pero no lo voy a hacer – sonrió con picardía – prefiero matarte de otra manera mucho más divertida e indolora – la dijo en un tono burlesco e intentando calmar esos furiosos y dolidos orbes violetas.

(¡¿C-Como puede ser tan descarada?!) El rostro de Chris se tiño rápidamente de rojo, por el tono de voz de Cagliostro y su juguetona mirada, pudo adivinar rápidamente a que se refería.

(¿Matarla de otra manera menos indolora y más divertida? ¿Acaso existe algo como eso? ¿O se refiere a que no la va a matar en serio y si a cosquillas?) – no lo entiendo, ¿Entonces vas a matar a Chris-sempai o no? – respondió una inocente y molesta morena, ahora mismo no sabía si Cagliostro era enemiga o aliada.

- Aara, claro que no voy a matarla pequeña, a lo que me refiero es a… - Chris la tapo rápidamente los labios con sus dos manos.

- ¡Es muy joven para eso! – regaño la sonrojada vampira.

- ¿Joven para q… - no termino Shirabe de formular su pregunta cuando las tres chicas escucharon una explosión cerca de su ubicación – hay alguien más aquí – dijo Shirabe poniéndose en guardia

- Eso parece, pero también podría ser una tram… - Chris intento advertir a la pequeña.

- ¡Podría ser un humano en peligro! - pero Shirabe era demasiado impulsiva y salió como uno de los cohetes de Chris hacia la ubicación.

Chris gruño notoriamente - ¡Shirabe espera! – grito soltando a Cagliostro y saliendo detrás de la revoltosa humana.

(Esta pequeña nunca defrauda) la picaresca sonrisa de Cagliostro no desapareció de su rostro y con tranquilidad siguió a las dos chicas.

Cuando Shirabe llego al lugar del suceso se encontró con algo que ni en sus sueños podría llegar a imaginarse, dentro de un callejón había una chica de cabellos rosados con tonos blancos peleando contra 3 ángeles caídos y 3 vampiros.

- ¡Shirabe! ¡¿Qué estas ha… - las palabras murieron en la garganta de Chris al ver el mismo escenario que estaba viendo la humana

- Ara – murmuro Cagliostro apoyándose en una farola y mirando impresionada aquella muchacha.

La chica de cabellos rosados no era una chica normal y corriente, la muchacha tenía dos orejas de lobo en la cabeza y de su curcusilla una larga y rosada cola se movía con vida propia, esa chica era un lobo, una especie que hasta la fecha se daba como extinguida por culpa de la actual guerra.

- ¡Es una loba! – dijo Chris sorprendida y parada en el sitio, a pesar de que claramente se veía como la chica necesitaba ayuda, estaba arrinconada por los 6 seres, de los cuales uno de ellos la tenía sujeta del cuello mientras los otros portaban armas de plata en sus manos y estaban dispuestos a atravesar el cuerpo de la lobita con esas armas.

- Da igual lo que sea… - Shirabe saco sus sierras - ¡Necesita ayuda! – y sin pensárselo ni un solo segundo, se lanzó a por las 6 criaturas.

Shirabe lanzo una sierra que amputo la mano que tenía prisionera el cuello de la loba, la cual cayó al suelo de rodillas y con las manos puestas en el cuello al sentir como recuperaba de nuevo el aliento.

- ¡Nadie te ha invitado a es… - una sierra en el centro de su rostro lo mato en el momento…

Shirabe patino por la pared esquivando hábilmente a los otros 5 seres que se centraron en ella, la morena piso el suelo de nuevo y saco dos yo-yos que lanzo imbuidos en magia celestial hacia esas 5 criaturas, las cuales hicieron el amago de parar el ataque de la cazadora, pero fue inútil el intento, esos ángeles caídos y esos vampiros no eran rivales para la morena y menos si esta estaba furiosa.

Los yo-yos hicieron un efecto extraño dividiéndose en cuatro mitades y rodeando a los 5 seres en una misma área, Shirabe los enjaulo para rematarlos a todos de un solo golpe – 6 contra 1… ¡Eso es de cobardes! – se situó encima de unos contenedores y lanzo una ráfaga de cuchillas mágicas que cortaron en cachitos a los 5 seres.

(3 Ángeles caídos y 3 vampiros matados por una sola humana de tan solo 20 años de edad… le conviene a Kirika no enfadarla o tendrá un serio problema…) pensó Cagliostro mirando con asombro e incluso con algo de miedo a la pequeña y poderosa humana, cada vez sentía más curiosidad por saber quién las había entrenado y sobre todo, quien las había otorgado semejante poder.

(Las sempais me ponen como su guardaespaldas, pero… Shirabe se basta solita…) pensó Chris igual de asombrada que Cagliostro, todavía no se acostumbraba a semejante poder, la peliblanca quería proteger a las humanas, pero con esa entereza, seguridad, habilidades y armas que tenían, se bastaban solas las 3 cazadoras.

- ¿Q-Que… - la lobita de pelo rosa con tonos blancos miro aterrada a aquella figura sombría que la había salvado pero que posiblemente ahora le tocaría a ella pasar por caja… - e-eres?

Shirabe bajo del contenedor y se acercó con pasos tranquilos a la asustada loba mientras guardaba sus mágicas armas de vuelta a su pulsera.

- … - la loba la miro con el ceño fruncido y pegando su cuerpo a la pared intentando usarla de apoyo para levantarse, pero estaba tan débil que apenas podia moverse.

Shirabe se agacho enfrente de la loba - ¿Estas bien? – pregunto la morena en una adorable sonrisa.

Una sonrisa que la loba miro atentamente, aquella morena que tenía enfrente de sus ojos y que la había librado de sus agresores, parecía ser buena persona aparte de hermosa - … - sin embargo, no se fiaba de ella, ni de nadie.

- Soy Tsukuyomi Shirabe – la morena tendió una mano hacia la silenciosa loba – y ellas son, Yukine Chris y Cagliostro – señalo a las otras dos chicas que seguían paradas en el mismo lugar – como veras, somos una humana, una vam…

- ¡Shirabe! ¡No hace falta que entres en detalles, vámonos antes de qu…

- ¡No Chris-sempai! ¡No voy a dejarla sola! – miro los orbes de la confusa loba – está herida y necesita ayuda – la sonrió de nuevo con ternura.

(Esta humana… ¿Por qué es tan cálida? ¿Por qué es tan buena conmigo? ¿Acaso no es consciente de lo peligroso que es el acercamiento de un humano con un ser como yo?) la loba no aparto sus ojos de los de Shirabe, ya no la asustaba la morena, ahora sentía curiosidad por ella.

- Chris-sempai es una vampira y Cagliostro-san es un demonio, así que puedes confiar en mí ya que llevo dos mascotas como ellas conmigo – dijo Shirabe en tono burlón sacando una pequeña sonrisa a la lobita.

- ¡Oye! – dijeron a la vez Chris y Cagliostro igual de ofendidas.

- La verdad es… - hablo por fin la lobita – que tu grupo es extraño

- No te lo puedes ni imaginar lo extraño que es – respondió Shirabe todavía con tono burlón y sacando otra sonrisa a la lobita.

- Ya solo te falta un ángel para redondear la colección – respondió la pequeña loba en un tono burlón y aceptando por fin la amable mano de Shirabe.

(En realidad, la colección ya está completa) pensó Chris mientras soltaba un larguísimo y cansado suspiro.

(¿Un ángel? No gracias, eso ya sería demasiado…) a Cagliostro le entraron escalofríos de solo pensarlo…

La chica de pelo rosa con tonos blancos apretó con algo de fuerza la mano Shirabe y haciendo un pequeño esfuerzo, se levantó del suelo quedando a pocos centímetros del cuerpo de Shirabe – B-Bête Elsa – hablo la chica en un susurro.

- Tsukuyomi Shirabe, un placer Elsa-chan – la respondió la morena mientras dibujaba una enorme y cálida sonrisa.

(¿Elsa…chan?) - … - Elsa se quedó sin palabras al mirar ese rostro que desprendía tanta vida y que con una facilidad pasmosa podia sacar una sonrisa que se atrevió a atravesar su pecho como un cohete.

(Parece que alguien se ha fijado en el plato de Kirika, esto podría ser interesante… aunque también peligroso) Cagliostro frunció el ceño y fijo sus orbes en esa sonrojada lobita (si Kirika la ve como rival por Shirabe, seguramente la acabe matando) pensó una seria peliceleste, conocía bastante bien a Kirika y sabía que la diablilla no iba a ceder a Shirabe sin luchar o incluso matar por ella, ya se tratase de alguien inocente o no.

(No me digas que… ¿Ahora la loba también? Tanto Shirabe como sempai tienen un gran problema con su sexapil…) soltó otro larguísimo suspiro la vampira.

- Imagino que estarás hambrienta – hablo Shirabe mientras se remangaba los brazos, su intención era alimentar a la loba.

- ¡¿Qué estás haciendo Shirabe?! – hablo Chris enojada y sujetando rápidamente los brazos de la pequeña.

- Tranquila Chris-sempai, mi intuición me dice que Elsa-chan no es mala – y respondió Shirabe despreocupada.

- Y-Yo… - Elsa soltó la mano que la ayudo a levantarse – no me alimento de humanos, los licántropos solo nos alimentamos de ángeles, su sangre es la única que nos fortalece, los licántropos tenemos magia blanca y esa magia solo se fortalece con magia celestial.

(Los licántropos…) Cagliostro siguió con el ceño fruncido y se acercó unos pasos a la pequeña lobita - ¿Hay más como tú?

- … - Elsa negó con la cabeza – solo quedo yo…

- ¿Y cómo es eso posible? Tanto los ángeles como los demonios exterminaron toda tu raza de la faz de la tierra, es imposible que alguien pudiera sobrevivir y menos sin sangre de ángel – hablo una desconfiada Chris.

- Cuando dieron caza a mi especie, mi familia se refugió junto a unos magos que también huían de los ángeles y los demonios, ellos pudieron sobrevivir durante bastantes años sin llamar la atención y alimentándose de ángeles que estaban en su lecho de muerte, sin embargo cuando nací yo, la guerra cambio, la presencia de los ángeles en la tierra empezó a decaer y apenas había ángeles muertos, así que mis padres me cedían a mi toda la sangre que quedaba hasta que un día… - hizo una pequeña y dolorosa pausa – la sed de sangre se apodero de ellos y se transformaron en lobos salvajes…

- ¿Lobos salvajes? – pregunto Shirabe confundida.

Cagliostro suspiro apenada – cuando un licántropo no se alimenta durante meses, la rabia, la locura y por supuesto la sed de sangre, le hace perder la cordura y se vuelve un salvaje, perdiendo todo el control tanto de su cuerpo como de su mente

- Y eso fue lo que ocurrió con tus padres, ¿Verdad? – termino Chris la frase de Cagliostro.

- Así es, salieron como animales y fueron cazados por demonios

- ¿Y qué hay de los magos que protegieron a tu familia? – pregunto una curiosa Shirabe.

- Fueron… devorados por mis padres… - Elsa agacho el rostro avergonzada por los viles actos de sus padres – ellos…

- El pasado ya da igual Elsa-chan – hablo rápidamente Shirabe ganándose la mirada de las dos mayores – ahora todo es distinto – cogió las dos manos de Elsa y las llevo a su pecho – ahora tienes un nuevo futuro con nosotras a tu lado – la hablo en un tono cariñoso y consolando a la cabizbaja y herida loba.

- ¡¿QUÉ?! ¡SHIRABE! – eso le salió del alma a Chris…

- Aara, ya tenéis mascota – dijo una sonriente diabla de pelo celeste.

Shirabe sonrió maliciosamente y pasando por completo de la reacción de Chris - pero primero hay que curarte, aunque… - miro de reojo a Chris - ¿Puedes…

- ¡Me niego! Tengo demasiado orgullo como para curar al rival de mi especie – respondió Chris rápidamente mientras se cruzaba de brazos y desviaba su rostro hacia otro lugar que no fuese la cara de Shirabe ni la de Cagliostro.

Ante la negativa de Chris, Shirabe miro con cara de cachorro abandonado a Cagliostro.

- Los demonios no podemos curar a los licántropos, solo los de su especie y los ángeles pueden curarles – respondió una seria Cagliostro.

- P-Puedo… - hablo en un susurro la sonrojada lobita mientras centraba su mirada en esas cálidas manos y reconfortantes – regenerarme si me alimento, s-solo… - apretó las manos de Shirabe – necesito un ángel, incluso un ángel caído me valdría… - hablo en un tono bajito y sereno.

(¿Un ángel o un caído? ¡Tengo las dos cosas!) Shirabe sonrió ampliamente mientras miraba a Chris, la morena estaba diciéndole con la mirada a Chris lo que iba a hacer…

(¡¿Esta loca?! ¡Ryoko me matara si se entera que protegemos a un licántropo! ¡Además! ¡¿Cómo piensa alimentarla?! ¡Dudo que Saint-Germain acceda a tal cosa!) Chris la negó con la cabeza como diciéndola, abandónala y vámonos.

Aunque Shirabe la respondió con una sonrisa aún más amplia – ven conmigo, se cómo curarte – agarro con fuerza las manos de Elsa y quiso salir corriendo con ella, pero la peliblanca la paro.

- ¡Para un momento jovencita! ¡Ese chucho – señalo a Elsa y está la gruño - va a meternos en un grave problema! ¡Así que ya puedes soltarla y abandonarla en el primer callejón por el que pasemos! – hablo Chris intentando sonar molesta con la pequeña, aunque en el fondo sabía que por muy rebelde que fuese la pequeña, ese era su encanto y la parte que más le gustaba de su Kouhai, lo cual la hacía casi imposible enojarse con ella.

- Ya estamos en problemas gordos Chris-sempai – respondió Shirabe en un tono burlón y soltándose del agarre de la mayor.

- ¡No es lo m… - no termino de contestarla cuando vio como la morena salía corriendo y arrastrando a la pobre lobita con ella - ¡SHIRABE! – intento llamarla sin éxito ninguno - ¡Geez! – soltó la peliblanca junto a un suspiro llenito de impotencia.

- Tranquila, con esas heridas y sin sangre celestial, esa chica solo durara horas – dijo Cagliostro acercándose por la espalda a Chris.

(Hablando de problemas… todavía me queda este problemón…) suspiro de nuevo, aunque este suspiro era mucho más pesado que el anterior - ¿Cuánto tiempo piensas quedarte aquí? – puso una mano en el hombro derecho de Cagliostro - tengo cosas que hacer así que… - apretó el hombro de la peliceleste con la intención de apartarla, pero su acción no le salió como esperaba…

Cagliostro sujeto la mano de Chris y la acerco a ella, sujetando la cintura de esta con su otra mano – mi intención es irme contigo, no puedes enfrentarte ahora mismo a Millaarc, ya no es la vampira que conocías, ahora es distinta

- Si, ahora es más sádica y más…

- ¡Ahora es mitad demonio! – interrumpió una enojada peliceleste.

- ¡¿C-Como?! ¡¿Desde cuándo?! ¡Millaarc siempre ha sido un vamp…

- Hace 3 años – interrumpió a la peliblanca - hizo un pacto con mi señora, ciega lealtad de todos los vampiros a su entera y placentera disposición a cambio de más poder

- ¿Mas poder? Eso no puede ser, cuando un vampiro de nacimiento se transforma en un hibrido de demonio pierde bastante poder los 10 primeros años

- Eso solo ocurre si es a través de un ritual de sangre, pero si es a través de un traspaso de poder no, mi señora utilizo a una poderosa maga llamada Carol para transferir el poder de un demonio a su cuerpo, de esa manera mantenía todo su poder y a su vez se sumaba el poder demoniaco – frunció el ceño y apretó la muñeca y la cintura de Chris – ahora mismo, no estas a la altura de Millaarc, si te enfrentas a ella hoy, mañana o dentro de unos meses, te matara sin hacer un gran esfuerzo – la dijo en un tono serio.

- ¿Tan débil me ves? – respondió Chris bastante ofendida.

- Débil no, pero si idiota e imprudente, a Millaarc ya no le hace falta la sangre para ser fuerte, a ti si y alimentándote de esa porquería, no conseguirás nunca estar a la altura de ella

- ¡Tch! Buscare la manera de vencerla – empujo a Cagliostro con todas sus fuerzas consiguiendo zafarse de su agarre – igualmente – la dio la espalda – si muero, Millaarc te ahorrara el trabajo – la hablo con amargura y encaminándose hacia una de las salidas del callejón, concretamente hacia el distrito C, donde precisamente estaba la guarida de Millaarc…

- …acaso no lo ves… - murmuro una ensombrecida peliceleste y lanzándose hacia la peliblanca, sujetándola de nuevo por la cintura con sus dos manos – ¿Porque te cuesta tanto escucharme? – la pregunto en un susurro oscuro y enojado, Chris estaba agotando su paciencia.

(¿Por qué…) la miro fijamente a los ojos (parece dolida?) Chris hizo amago de alzar su mano hasta una de las mejillas de Cagliostro (¡contrólate, Chris! Es un demonio, ¡Un demonio!) bajo la mano y apretó la tela de su abrigo para evitar el impulso de acariciarla - ¿Qué ganas con esto Cagliostro-san?

Frunció de nuevo el ceño la peliceleste - ¿Qué gano? ¿De que estas hab…

- Eres un demonio, no hacéis nada gratuitamente, algo tendrás que sacar de todo esto – sonrió cínicamente - ¿Por qué insistes ahora en no matarme? – acerco su rostro al de Cagliostro – si de verdad no vas a matarme ¿Por qué me persigues tanto Cagliostro-san? – hizo una pequeña y silenciosa pausa mientras sus orbes desafiaban los orbes de una peliceleste confundida – que quieres de mi… - murmuro tan bajito que el mismo viento podia acallar…

(¿Por qué? Tengo tantas respuestas a esas preguntas…) apretó con sus dos manos la cintura de la vampira (pero a su vez…) - … - atrajo de un tirón el cuerpo de Chris pegándola al suyo (no tengo las palabras para decírselo…) - …

(No sé que esperaba… pero su silencio… me enoja tanto…) arrugo más su abrigo y sonrió con amargura – no hace falta que respondas… - agarro las muñecas de Cagliostro – igualmente no me interesa entender a un demonio – uso la poca magia que tenía controlada para quemar las muñecas de Cagliostro y así conseguir zafarse por segunda vez consecutiva del agarre de la diabla.

Cagliostro miro sus ennegrecidas muñecas (no eres la única que no entiende a un demonio… yo tampoco me entiendo…) - … - (¿Por qué no soy capaz de responderte aun sabiendo la respuesta?) agarro su muñeca y la apretó con bastante fuerza.

Chris volvió a darla la espalda y se encamino por segunda vez a la salida del callejón, aunque esta vez su caminar era hacia el lado por donde habían venido – tú ganas – soltó un larguísimo suspiro – de momento no iré a por Millaarc – la dijo en un serio tono de voz antes de salir del oscuro callejón.

- …que quiero de ti… - repitió Cagliostro la última frase de la vampira – si el corazón hablase – sonrió amargamente – todo sería más sencillo – hablo la peliceleste apagada antes de desaparecer sin dejar ni rastro, lo que no sabía Cagliostro, era que Garie llevaba observando todo desde que salvaron a Elsa…

15 minutos antes…

Vanessa y Kanade estaban sentadas a las afueras de un restaurante esperando a ser servidas, la pelirroja llevaba unos minutos seria y sin saber cómo hablar con aquella preciosa ángel que cayó del cielo por culpa suya, o al menos eso pensaba la pelirroja, Kanade siempre se sintió culpable de lo sucedido con Vanessa, creía que si no la hubiese usado como vía de escape, la morena seguiría siendo un ángel y no habría sufrido el despecho de cierto ángel de cabello verdoso…

- No te recordaba tan tímida – hablo al fin Vanessa en un tono alegre y rompiendo el hielo.

Kanade agacho la cabeza y junto sus manos – lo siento – cerro fuertemente los ojos – si no fuese por…

- Kanade – la llamo suavemente – no tienes culpa de nada, de hecho, me alegro de que sucediese esto – sonrió pícaramente – ahora puedo… - puso una mano en el muslo derecho de la pelirroja – sacar estos sentimientos sin temor a nada – murmuro mientras acercaba su rostro al de una pelirroja que interpuso su mano entre medias, evitando un beso del ángel.

- Vanessa yo…

- Lo sé, amas a Saint-Germain – soltó un pequeño suspiro – pero sabes que ella nunca…

- No… - interrumpió ahora Kanade – he desistido completamente a ella, no voy a seguir persiguiendo lo que no se puede alcanzar

(Así que ahora no tengo rivales) Vanessa dibujo en su rostro una amplia sonrisa.

- Sin embargo, estoy decidida a perseguir algo que siempre ha estado a mi alcance y nunca he querido coger

- Sabes que yo siem…

- Tsubasa

(Quizás me golpee la cabeza el día que caí del cielo… ¡¿He escuchado bien?!) - ¡¿Tsubasa? – le salió instantánea la pregunta a Vanessa, eso sí que no se lo esperaba.

- Tsubasa siempre ha estado…

- Espera un momento Kanade, no quiero ser yo quien te lo diga porque ya sabes lo que siento por ti, pero ¿Estamos hablando de la misma Tsubasa? – se aclaró la garganta - ¡¿De esa Tsubasa?! – dijo señalando al cielo.

- ¿Conoces a otra? – respondió la pelirroja con sarcasmo.

- Por suerte no

- Entonces si es, ESA – señalo también al cielo – Tsubasa

- Entonces si es esa Tsubasa, sabrás que ella no siente nada por ti, ni por nadie, ¿Verdad?

- … - Kanade asintió soltando un suspiro.

- Ella es buena chica, sin embargo, su corazón es un bloque y atravesarlo puede ser incluso peor que el de Saint-Germain, Tsubasa podría lastimarte más que su hermana

- Ella nunca haría eso

- No, queriendo no, pero tu solita te harías ese daño Kanade, Tsubasa si se enamora de alguien será de su media naranja – llevo una mano a un lado del cuello de la pelirroja y la acaricio cariñosamente – y las dos sabemos que esa media naranja, no eres tu

(Quizás… esa media naranja ya esté aquí…) Kanade asintió en silencio sabiendo la verdad de esas sinceras palabras – eso lo sé, pero ella… ella es tan… - sonrió con ternura al recordar a la peliazul – Tsubasa es la única que me comprende y me conoce a la perfección

- No, no es la única - Vanessa subió su mano hasta la mejilla de la pelirroja – Kanade, yo sigo quer…

- ¡Vanessa-san! ¡Kanade-sempai! ¡Necesito vuestra ayuda! – la voz de Shirabe interrumpió las importantes palabras que estuvo a punto de pronunciar la morena.

Kanade y Vanessa se separaron con tranquilidad y como si no hubieran estado haciendo nada se levantaron de su asiento y se acercaron a la pequeña morena que sostenía a una chica a la cual su rostro la tapaba una capucha.

- ¿Qué sucede Shirabe? – Kanade miro hacia el camino por donde venia Shirabe esperando ver a cierta vampira a su lado - ¡¿Dónde está Yukine?! – pregunto Kanade preocupada.

- Ella está bien, esta con Cag… - miro de reojo a Vanessa – su amiga peliceleste

(Si esa demonia esta con Chris, entonces esta chica…) – Shirabe no me digas que esta chica es…

- La acabo de conocer Kanade-sempai, la he salvado de unos ángeles caídos y unos vampiros, pero está herida y necesita comer

(Menos mal… por un momento creí que esta chica era la otra pequeña…) Kanade sintió un gran alivio dentro de su pecho.

- Si solo es eso, puedo curarla y después pedimos un plato extra para tu amiga – respondió una despreocupada Vanessa acercándose lentamente hacia Shirabe.

- En realidad… - rio la pequeña con nerviosismo – lo único que necesita es tu sangre – lo soltó Shirabe del tirón…

Vanessa se paró en seco y Kanade la miro con el ceño fruncido.

- Shirabe, ¿Quién es esa chica? – hablo una desconfiada pelirroja, no se esperaba nada bueno de la pequeña y no iba mal desencaminada.

- La sangre de un ángel o de un ángel caído no la puede tomar cualquiera, sería mejor que tomase la vuestra antes que la mía, un solo sorbo podría matarla

- Mi sangre no vale de nada con ella, solo funciona la tuya – siguió Shirabe con la voz y la risa nerviosa – dale tu sangre y luego os lo explico todo

- ¡Shirabe! – la regaño Kanade y Vanessa a la vez al notar como la pequeña intentaba evitar dar explicaciones.

- Esta bien – respondió con desgana – ella es… - bajo el tono de su voz – un licántropo

- ¡¿Un qué?! ¡¿Qué narices te pasa a ti y a tu hermana últimamente?! -siguió regañando Kanade y con razones.

Vanessa soltó un larguísimo y cansado suspiro - primero una vampira y ahora una loba, no lleváis ni un mes en la tierra y ya os habéis saltado la mitad de las leyes – se llevó una mano a la frente – no tenéis remedio…

Shirabe sonrió como si de un cumplido se tratase…

Kanade soltó un cansado y largo suspiro - los licántropos están extinguidos, ¿Cómo es que esta chica sig…

- Ella es la única que queda de su especie y no tiene la culpa de nada de lo que está pasando en la tierra al igual que paso con Chris-sempai, su vida ha sido una autentica injusticia Kanade-sempai – interrumpió Shirabe en defensa de la indefensa y herida loba.

(Otra vez no…) otro suspiro más se escapó de los labios de Kanade (conozco esa determinación en sus ojos… es la misma que cuando conocimos a Chris… da igual lo que la diga yo o Vanessa, va a hacer lo que cree que es justo aun pudiendo enfrentarse a la ira de su madre y de su hermana mayor…) Kanade miro a Vanessa esperando alguna reacción de esta, sin embargo, se topó con una sonrisa de la morena que miraba fijamente a la chica con capucha.

Vanessa se acercó a Elsa - yo me hare cargo de ella – miro seria a Shirabe - pero nadie se puede enterar de su existencia y mucho menos quien ya sabéis

- Claramente no diremos nada, pero cuídala bien, Vanessa-san – la respondió Shirabe igual de seria mientras accedía a que Vanessa cogiera en brazos a Elsa – iré a verte cuando estés mejor Elsa-chan – la hablo la pequeña en un tierno tono de voz después de acariciarla tiernamente el rostro.

- … - Elsa sonrió levemente y escondió su sonrojado rostro bajo el pecho de Vanessa.

- Tenemos una conversación pendiente - Vanessa miro fijamente a Kanade – tómalo como un favor a deber – aviso a la pelirroja y se teletransporto con la pequeña pelirrosa dejando a las dos cazadoras solas.

- Se lo ha tomado mejor de lo que pensaba – murmuro Shirabe sorprendida ante la reacción de Vanessa.

- Si, demasiado bien… - se acercó Kanade lentamente a la espalda de la pequeña – hablando de eso, ¡¿Acaso piensas recoger a todo ser que te de pena?!

- Solo al que de verdad lo merece y Elsa-chan, no es mala, todo este camino desde el distrito de vampiros podría haberme matado y huir y no lo hizo, incluso me prometió que guardaría el secreto de nuestra amiga demonia – sonrió – creo que ella es como Chris-sempai

- ¿Y si no lo es? – la pelirroja no estaba del todo segura con esa lobita.

- Entonces yo misma me hare responsable de ella – se giró hacia la mayor – si Elsa-chan resulta tener oscuridad y hace algo malo, yo misma la matare – hablo Shirabe con confianza en su voz y su mirada.

- Estas corriendo demasiado peligro Shirabe, primero Yukine, después ese trio de demonios y ahora la loba, en algún momento todo esto…

- Prefiero morir en combate que de vieja – se encamino a la silla donde hace un momento estaba sentada Vanessa y cogió la carta del menú – Saint-Germain y mama siempre nos están recordando lo mortales que somos – abrió la carta – así que vamos a darle algo de alegría a nuestra aburrida y corta vida de humanos – sonrió y señalo un menú - ¿Si no qué sentido tendría nuestra existencia? – pregunto la pequeña con una sorprendente alegría en su rostro y brillito en sus ojos, de momento, no había nada que pudiera hacer dudar a la pequeña.

(Es la pequeña, pero la más sensata de las tres) Kanade sonrió ampliamente - …tengo mucho que aprender de ti… - murmuro mientras se acercaba a la pequeña y tomaba de nuevo su antiguo asiento.

Las dos cazadoras se tomaron la mañana libre, un tiempo que dentro de un futuro cercano no podrían volver a disfrutar…

6 de enero del 2440, hogar de Ryoko en el cielo, 11:30 de la mañana del martes.

Una preocupada Ryoko se encontraba dando vueltas en su oficina, a pesar de haber aceptado a Carol, no se fiaba de ella y lo último que quería era que pusiera cara a sus hijas, por eso mismo la dejo entrenando con Saint-Germain mientras ella se encargaba de guardar todas las fotos donde aparecían sus preciadas humanas y después se encargaría de contactar con ellas para decirlas que no viniesen durante un tiempo, sin embargo, eso ultimo no lo conseguía, por más que llamaba a los móviles de sus hijas, estas no lo cogían, algo que llego a desesperar a la arcángel…

- ¡Para que os he entregado un móvil si no lo usáis! – dijo furiosa estampando el teléfono contra una pared – necesito que Saint-Germain vigile a Carol… - se quedó pensativa mientras se acercaba lentamente hacia su mesa – así que tendré que pedirle a Vane… - sus palabras se interrumpieron al escuchar la puerta de su oficina y para su mala sorpresa, la persona que entraba a su oficina la dejo el rostro pálido - ¡Tsubasa! ¡¿Qué haces aquí?! – se acercó corriendo a su hija y cogiéndola con cuidado de un brazo la metió corriendo al interior de la habitación y cerró rápidamente la puerta – ¡¿Te ha visto alguien?! – la pregunto preocupada.

- Si te refieres a esa chica que esta con Saint-Germain, sí, me ha visto alguien – respondió la peliazul en un tono molesto.

- ¡¿Te ha hecho o dicho algo?!

- No, más bien al revés, he sido yo la agresiva con ella

(Lo que más temía y ha sucedido en menos de 24 horas… me encargare de Carol más tarde) – se me olvidada que tenías mi carácter – hablo la arcángel con cariño mientras acariciaba la cabeza de su hija.

- Si y también tu inteligencia, no soy estúpida madre, esa chica no es un ángel y por tu reacción y la de Saint-Germain al verme, puedo darme cuenta de que ocurre algo que no nos habéis contado

- Os lo contare a su debido tiempo, ahora lo único que tienes que saber es que se llama Carol y que es una maga hibrida – se quedó pensativa durante unos segundos – y también es la maga que ayudo a Millaarc a matar a la familia de Yukine Chris

(¿La que ayudo a matar a la familia de Yukine? Si Yukine se entera de esto… podría intentar vengarse…) – entonces, eso significa que estaba con Natassja y si es así, esa maga es mala madre, ¿Qué hace aquí?

- No es mala – se sentó junto a Tsubasa en el sillón que estaba bajo un gran ventanal – Natassja la manipulo usando la muerte de su familia cuando Carol era solo una niña, sin embargo… - desvió su rostro hacia el empañado cristal – estuvo muchos años siendo fiel a esa escoria y creyendo todas sus mentiras, ahora mismo no es de fiar aun asegurándome que esta de mi lado, por eso mismo no quiero que tengáis ningún contacto con ella hasta que le dé el visto bueno

- ¿Y no sería mejor encerrarla? – pregunto la peliazul acomodando su espalda al respaldo del cómodo sillón.

- Carol es una poderosa aliada, si me gano su confianza y su respeto – sonrió – esta guerra estaría ganada en cuestión de semanas, pero… - miro de reojo a su hija – necesito que no os vea… - suspiro pesadamente – a ti ya te ha visto, así que habrá que evitar que no vea a Shirabe ni a Kanade, Natassja sabe que tengo hijas humanas y querrá usaros para atraerme al infierno y así aprovechar la ventaja de poder que le otorga el inframundo a los ángeles caídos y a los demonios, de esa manera me mataría al ser yo más débil y conseguiría escapar de ahí… – volvió a mirar por la ventana – a mí me da igual lo que me pase, pero a vosotras… si Natassja os atrapa sabiendo quienes sois…

- Me lo imagino madre – interrumpió la astuta peliazul al notar como el tono de su madre se iba apagando – me encargare de que Shirabe y Kanade no vengan durante un tiempo, aunque me gustaría que me contaras que planeas hacer con esa maga

- De momento prefiero manteneros al margen, os mande una tarea en la tierra y prefiero que os centréis solamente en eso

(O más bien no quieres contarnos porque somos humanas y os entorpecemos… quizás por eso nos enviaste a la tierra durante un tiempo…) apretó con coraje los dos puños – madre nosotras no somos deb…

- Dime hija, ¿Qué haces aquí? ¿Ha sucedido algo? – pregunto rápidamente la arcángel al notar como los sentimientos de su hija cambiaban, Ryoko sabía que Tsubasa podia malinterpretar la situación y llevarlo al tema de la diferencia entre los mortales y los inmortales, algo que ahora mismo no la interesaba discutir.

Tsubasa cerro por unos segundos los ojos y soltó internamente un suspiro ahogado, con su madre no podia llevar el tema que ella quisiera – madre, quería hablar contigo sobre dos temas

La sonrisa de Ryoko se amplió aún más, la encantaba cuando sus hijas la pedían consejo.

- Ayer salimos las cuatro a un centro de ocio y cuando nos separamos por un momento, unos ángeles caídos nos atacaron a Shirabe y a mi

La sonrisa de Ryoko desapareció de golpe…

- Nos querían llevar como trofeo a Natassja

- Esos caídos… ¿Os reconocieron?

- No, les sonaban nuestras armas, pero no sabían definir a que ángel pertenecíamos, simplemente nos querían llevar con Natassja

(Parece que por suerte fue algo aislado, Natassja no enviaría ángeles caídos a por ellas, ella enviaría algo peor…) - ¿Qué hicisteis con ellos?

- Los matamos, pero me preocupa que vuelva a pasar – se acomodó más en el sillón cruzándose de piernas y apoyando sus manos sobre sus muslos – no eran uno, ni dos ángeles caídos, eran dos grupos bastantes grandes, de hecho, el grupo que fue a por Shirabe era bastante fuerte, por suerte… Yukine estaba con ella y pudieron con ellos las dos juntas – (aunque en realidad fue Akatsuki la que estaba ahí…)

- Lo más seguro es que vuelva a pasar, desde que os traje al cielo me asegure de ocultaros de los ángeles, sin embargo, vuestras armas son creación mía, lo que significa que sois un objetivo para Natassja, al igual que también sois la llave para entrar a las tropas de Natassja para cualquier ángel caído… - se quedó en silencio mirando por la ventana (cambiare las normas, a partir de ahora, no caerá ningún ángel… directamente lo matare) noto como sus ojos se oscurecieron y se levantó del sillón dando la espalda a su hija, siempre evitaba que sus hijas humanas la vieran cuando sacaba su oscuridad - ¿Teneis cuidado de que no os vea nadie cuando usáis vuestras armas? – hablo una seria Ryoko desde el ventanal.

- Si, somos muy cuidadosas – respondió una segura peliazul, aunque en realidad, Tsubasa sabía que estaba contando una gran mentira, ni siquiera se habían molestado ninguna de las tres en esconder sus armas, ellas peleaban y no se preocupaban de ser vistas…

- Bien, entonces el peligro solo lo tenéis a través de los ángeles caídos – sus ojos cogieron un tono aún más oscuro – yo me encargare de ellos… - murmuro en una oscura pero suave voz.

(Bien, un problema menos, ahora…) la peliazul se tensó en el sillón, el tema que quería tratar con su madre la ponía nerviosa – madre… - murmuro – madre – repitió aclarando su garganta – quiero tratar un tema contigo

- … - Ryoko la hizo un gesto con la mano indicándola que continuase hablando, tenía tanta furia ahora mismo que no era capaz de responder bien a Tsubasa, unos ángeles que ella misma desterró del cielo habían atacado a sus dos hijas, un error que no volvería a pasar.

- Madre que… ¿Qué te pareció Yukine? – pregunto Tsubasa con su vista enfocada en sus propias manos.

- Distinta

- Para ser un vampiro, ¿No?

- Así es

- ¿Y crees que habrá más vampiros como Yukine?

Ryoko se quedó pensativa durante unos segundos – puede ser, en los vampiros puede haber siempre alguno bueno, pero eso solo pasa cuando un humano ha sido transformado en vampiro, si consigue controlar los salvajes impulsos al ver una vena y mantiene su humanidad, seguiría siendo la misma persona que era antes de transformarse

- Pero puede haber excepciones como Yukine, ella…

- Ella es una hibrida, mitad maga y mitad vampiro, los magos eran mortales y esa parte que tiene Yukine es la humanidad que la hace ser tan distinta al resto, aunque… - se quedó pensativa de nuevo – su padre era un vampiro de raza y también era bueno – volvió a guardar silencio durante unos segundos – sí, quizás haya algún vampiro más, igualmente ya le comenté a Kanade que iba a levantar la mano con los vampiros, sabes que no me gusta repetirme hija

- Si, lo sé, es solo que, solo he puesto un ejemplo para lo que quiero preguntarte

Ryoko frunció el ceño, había algo en las palabras de su hija que no la daba buena espina - ¿Y qué es eso que quieres preguntarme hija? – Ryoko sonaba desconfiada.

- El otro día… - aclaro de nuevo su garganta – vi a un demonio… - vio como su madre la miraba de reojo y se puso nerviosa – salvar a un humano, mi intención era ir a matarlo, pero, ese demonio estaba tratando bien a esa persona y…

- Que estas tratando de decirme – no la estaba preguntando.

- Lo que quiero decir es que, no es la primera vez que lo veo madre, creo que también hay…

Una sombra dorada rodeo el cuerpo del arcángel – que estas… - Ryoko no pudo controlar más su furia – tratando de decirme – repitió en una oscura voz y volviendo la oscuridad a sus ojos, aunque esta vez, sus furiosos ojos estaban mirando fijamente a su hija…

Tsubasa se levantó de su asiento – ma-madre escúchame por favor, se lo que piensas de los demonios pero… - las palabras de la peliazul se quedaron en suspense cuando vio como el aurea de su madre explotaba por toda la oficina reventando el ventanal y todos los espejos que se encontraban en esa habitación, Tsubasa se protegió el rostro con sus brazos para evitar cortarse la cara con ellos, aunque por desgracia varios cristales se incrustaron en sus dos brazos - ¡En todas las especies hay diferencias! – elevo la voz la peliazul al notar como el poderoso viento se colaba en la habitación dejándola casi sorda - ¡En los humanos hay gente peor que un demonio! ¡En los ángeles hay oscuridad! ¡En los vampiros existen gente como Yukine! – frunció el ceño y con dificultades se iba acercando a su madre, una Ryoko furiosa que saco sus alas y con las cuales levanto aun más viento sobre la oficina - ¡¿Por qué los demonios son los únicos que no son distintos para ti madre?! ¡Natassja era un arcángel y ahora es peor que un demonio!

- ¡PORQUE SON DEMONIOS! ¡NO HAY MÁS RESPUESTA QUE ESA! – respondió Ryoko furiosa y azuzando aún más sus alas.

Tsubasa consiguió llegar hasta su madre y la agarro las dos manos – ¡¿Por qué te cuesta tanto admitir que puede haber demonios buenos?! – hizo una pequeña pausa esperando alguna reacción o respuesta que no llego - …perdóname madre… - murmuro eso ultimo con tristeza y sus ojos se llenaron de seguridad atreviéndose a mirar directamente los oscuros orbes de su furiosa madre - pero yo sí creo que…

Ryoko soltó las manos de su hija y la sujeto con una sola mano del cuello – escúchame bien, Kazanari Tsubasa – la voz de Ryoko cogió un tono siniestro - no voy a tener esta conversación con ninguna de vosotras – apretó el cuello de su hija y la alzó del suelo – antes prefiero encerraros de por vida en una celda de esta casa, antes de que tengáis compasión o algún tipo de contacto con un maldito demonio

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Bueeeno, pues lo dejo ahí xD, no os preocupes, que subo esto y me voy a escribir el siguiente, antes de dejaros os dejo una pregunta, ojito, no es una pregunta cualquiera (me ilumine por mi AngelAkai ;p), depende de lo que contestéis puede pasar ^.^ (va por votación), ¿Qué pareja entre estas queréis que consuman antes su amor? (ya sabéis a que me refiero con consumar ;p… lemon xD) ahí van las parejas, Tsubasa y Maria, Shirabe y Kirika, Cagliostro y Chris o Kanade y Vanessa, ahí lo dejo xD, un saludo a todos y nos leemos en el siguiente ^.^.