Eah, otro capítulo más, espero que os guste ^.^.

AngelAkai (es difícil no enamorarse de Tsubasa y Carol a pecado al verla xD, por cierto, tienes muy mala leche xD, ¿Eres consciente de que si Maria y Tsubasa se enteran de que Kirika a mancillado a Shirabe la pueden matar? Sobre todo Tsubasa xD, aunque es una buena opción esa ;p), Karnash (Chris tendrá su lemon y puede que sea prontito ;p, respecto a tu pregunta del HibiMiku, si van a aparecer, sin embargo, aparecerán en el segundo arco argumental de la historia, que será en este mismo Fic, cuando se haya resuelto el tema Ryoko y Natassja, todo lo que pase después de ahí, es donde estarán Miku y Hibiki, pero habrá que esperar bastante, eso sí, no serán protagonistas, pero si secundarias con papeles importantes como lo tiene Kanade, Vanessa y Saint-Germain y tendrán también algún lemon ^.^) Dax (jajaja la verdad que mucha gracia no les va a hacer a Kirika y a Maria, aunque las que están interesadas en Kirika y Maria también darán guerra a nuestras humanas ;p) Gracias por vuestros reviews ^.^ un saludo a los tres, un abrazo y cuidaros mucho ^.^.

Senki Zessho Symphogear no me pertenece.

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Tsubasa se levantó de su asiento – ma-madre escúchame por favor, se lo que piensas de los demonios pero… - las palabras de la peliazul se quedaron en suspense cuando vio como el aurea de su madre explotaba por toda la oficina reventando el ventanal y todos los espejos que se encontraban en esa habitación, Tsubasa se protegió el rostro con sus brazos para evitar cortarse la cara con ellos, aunque por desgracia varios cristales se incrustaron en sus dos brazos - ¡En todas las especies hay diferencias! – elevo la voz la peliazul al notar como el poderoso viento se colaba en la habitación dejándola casi sorda - ¡En los humanos hay gente peor que un demonio! ¡En los ángeles hay oscuridad! ¡En los vampiros existen gente como Yukine! – frunció el ceño y con dificultades se iba acercando a su madre, una Ryoko furiosa que saco sus alas y con las cuales levanto aún más viento sobre la oficina - ¡¿Por qué los demonios son los únicos que no son distintos para ti madre?! ¡Natassja era un arcángel y ahora es peor que un demonio!

- ¡PORQUE SON DEMONIOS! ¡NO HAY MÁS RESPUESTA QUE ESA! – respondió Ryoko furiosa y azuzando aún más sus alas.

Tsubasa consiguió llegar hasta su madre y la agarro las dos manos – ¡¿Por qué te cuesta tanto admitir que puede haber demonios buenos?! – hizo una pequeña pausa esperando alguna reacción o respuesta que no llego - …perdóname madre… - murmuro eso ultimo con tristeza y sus ojos se llenaron de seguridad atreviéndose a mirar directamente los oscuros orbes de su furiosa madre - pero yo sí creo que…

Ryoko soltó las manos de su hija y la sujeto con una sola mano del cuello – escúchame bien, Kazanari Tsubasa – la voz de Ryoko cogió un tono siniestro - no voy a tener esta conversación con ninguna de vosotras – apretó el cuello de su hija y la alzó del suelo – antes prefiero encerraros de por vida en una celda de esta casa, antes de que tengáis compasión o algún tipo de contacto con un maldito demonio

- Ma-Madre… - agarro con sus dos manos la mano que la estaba dejando sin respiración – m-me estas…

- No estoy dispuesta a perder de nuevo a un ser querido mío por otro demonio – sus ojos se pusieron más negros que el carbón, la oscuridad se apodero completamente del arcángel – así que no voy a volver a repetir esta conversación y mucho menos quiero volver a escuchar algo como esto – apretó aún más fuerte el cuello de su hija, ahora mismo el buen juicio de Ryoko lo tenía completamente perdido, tan perdido que ni siquiera escucho como se abrió la puerta de la oficina – si te encuentras un demonio… ¡LO MATAS! ¡Escuchaste bien Kazanari Tsubasa! ¡MATAS A CUALQUIER DEMONIO QUE SE CRUCE POR TU CAMINO! – su voz se iba rompiendo cuanta más oscuridad sacaba, bajo su vista no tenía a su hija, solo una figura…

- Ma-Mad… - el rostro de Tsubasa empezó a coger un tono morado ante la falta de aire.

Tanto Carol como Saint-Germain entraron como un vendaval a la oficina al escuchar tanto estruendo y cuando entraron… se encontraron con un bizarro escenario.

- ¡MADRE! ¡¿QUÉ ESTAS… - Saint-Germain intento acercarse a su madre para intentar liberar a su hermana, sin embargo, Ryoko con un solo movimiento de brazo envió a Saint-Germain contra el muro de hormigón, atravesando esta con su cuerpo 2 habitaciones contigua…

Carol se hecho hábilmente hacia un lado evitando salir arrastrada junto a Saint-Germain - ¡¿Pero qué narices te pasa?! ¡Son tus hijas! – Carol se enfureció y le lanzo un orbe de magia blanca al arcángel, pero esta la sujeto al vuelo y se lo lanzo de vuelta a la maga, Carol alzo su mano derecha y deshizo su propio poder – vale, cambio de planes – saco sus alas, una negra y otra blanca y se lanzó a por la arcángel, la cual la sujeto con su mano libre del cuello.

Ryoko miro de reojo a la rubia – luego iré contigo – apretó el cuello de Carol y estuvo a punto de girarlo cuando noto que alguien la hacia un placaje que consiguió tumbarla.

Saint-Germain tuvo que usar todo su poder para poder derrocar a su madre y así consiguiera soltar tanto a su hermana como a Carol, aunque esta última era más por el efecto rebote… - ¡Saca a mi hermana de aquí! ¡Rápido!

Sin pensárselo dos veces, Carol se acercó a la seminconsciente peliazul y cargándola en brazos salió rápidamente con ella de la oficina.

Saint-Germain se encontraba sentada encima de su madre y agarrándola con cadenas mágicas, unas cadenas que se iban deshaciendo por el enorme poder del arcángel.

- ¡No os eduque para…

Saint-Germain le soltó con todas sus fuerzas un fuerte bofetón en la mejilla izquierda de Ryoko - ¡¿Qué estás haciendo madre?! ¡CASI LA MATAS! – la recrimino una furiosa Saint-Germain.

Ryoko con el ceño fruncido presto atención a la joven que intentaba por todos los medios mantenerla prisionera bajo su cuerpo – no… - bajo su tono de voz – tienes ni idea de lo que…

- ¡Me da igual lo que haya pasado! ¡ELLA ES MORTAL MADRE!

- Aun así… - desvió su mirada hacia la puerta mientras notaba como su oscuridad iba desapareciendo poco a poco.

- ¡Aun así nada! ¡No se la puede castigar como a mi o como a cualquier otro ser inmortal!

- ¡Tampoco puedo consentir que tenga piedad de un demonio! - Ryoko consiguió romper unas de las cadenas que se estaban deshaciendo y sujeto del cuello a Saint-Germain - ¡Cree que puede haber bondad entre los demonios!

- ¡Y tampoco podemos obligarla a pensar como nosotras! - Saint-Germain sujeto la mano de su madre y aprovechando la bajada de guardia producida por la misma rabia, la volvió a encadenar – ya sabemos cómo son madre, sin embargo… - su tono de voz se calmó y empezó a hablar más suave – no hay que tomar medidas con ninguna de ellas

- ¡¿Acaso no recuerdas como son esos seres?! ¡ACASO NO…

- ¡Se lo que son! Por eso mismo – bajo un poco su tono de voz - te ofrezco cambiar los planes madre

- … - Ryoko la miro por bastantes segundos en silencio mientras conseguía calmar su oscuridad - ¿Cómo vas a evitar que tus hermanas y Kanade tengan contacto con los demonios? Eso es algo que escapa incluso de mi alcance… - soltó un suspiro cansado – lo mejor sería traerlas de vuelta al cielo y no dejarlas bajar nunca a la tierra

- No podemos hacer eso madre, al menos yo no estoy dispuesta a dejarlas encerradas

- Lo prefiero antes de…

- Envíame a la tierra – contesto rápidamente la de cabellos verdoso.

- ¡¿Qué tonterías estas diciendo?! ¡Es peligroso que baj…

- Conmigo y con Vanessa en la tierra, podremos evitar que tengan contacto con ningún demonio, Vanessa las puede vigilar mientras yo acabo con todos los demonios que circulen por Tokio

- …esa… - se relajó en el suelo al escuchar las seguras y confiadas palabras de su hija mayor – esa sería buena idea, arriesgada… pero buena idea…

- Además, si algún demonio le comenta a Natassja que estoy en la tierra, ¿A quién crees que enviara para intentar atraparme y llevarme con ella?

- …sus hijas… - murmuro Ryoko en un tono bajo y pensativo.

- Correcto – respondió una sonriente Saint-Germain.

- No es mala idea, sin embargo, ¿Qué ocurre con Carol? Ha visto a Tsubasa y todavía no podemos fiarnos de ella

- No creo que vaya a ser un problema para Tsubasa, ha tenido la oportunidad de hacerla daño y no lo ha hecho madre, además, la mejor manera de ganarse la confianza de Carol es que tu misma te encargues de ella – (o a las muy malas… dejar que se encargue Tsubasa, por lo visto ha llamado su atención…) pensó el ángel al recordar el primer contacto visual de su hermana con Carol.

Ryoko volvió a soltar otro larguísimo suspiro y dejando su cabeza reposada en el suelo miro hacia el techo – tienes mi permiso para bajar a la tierra… - cerro los ojos – deja la tarea de protegerlas a Vanessa y tú céntrate en los demonios y en vigilar desde la distancia a Kanade y a tus hermanas, aunque… - alzo la mano con la que sujeto el cuello de su hija y la miro fijamente – prefiero que te centres más en Tsubasa, ahora mismo ella es la que más me preocupa… - murmuro en un siniestro tono de voz, todavía recordaba las firmes palabras de Tsubasa y la quemaban por dentro, se arrepentía de haber atacado a su hija, pero sabía que dijese lo que la dijese, la peliazul siempre iba a actuar según su corazón mandaba.

- Esta misma tarde estaré en la tierra - Saint-Germain soltó a su madre y se levantó del suelo – y me asegurare de no dejar a ningún demonio con vida

- Una cosa más antes de irte, si llegas a toparte con las hijas de Natassja – miro fijamente los orbes de su hija – recuerda traérmelas, me da igual si están heridas o no, pero tráeme a esas bastardas

- Eso hare madre – respondió una seria Saint-Germain abandonando la oficina de su madre mientras dejaba a Ryoko todavía en el suelo y mirando en silencio aquella mano que lastimo a su hija.

- …dejare que pase un mes, pero si no cambias de opinión… yo misma bajare a la tierra - apretó su mano – no voy a perderos por ningún demonio… - dejo caer sus brazos sobre el suelo y cerro de nuevo los ojos al notar como la oscuridad intentaba dominarla de nuevo – quizás… sería mejor transformarlas en ángeles… - murmuro la arcángel en un hilillo de voz y sucumbiendo al cansancio.

Minutos antes en el salón…

Carol tumbo con cuidado a la peliazul sobre el sillón y se sentó encima del torso de Tsubasa mientras ponía sus dos manos sobre el cuello de esta – …que has hecho para enojarla tanto… - murmuro Carol al ver las marcas de la mano de Ryoko en el cuello de la peliazul y toda la sangre que recorría de sus dos brazos – vamos a ver qué puedo hacer contigo… - siguió murmurando mientras sus manos se iluminaban de magia blanca y sus orbes cambiaban a un turquesa más potente que los ojos de cierta demonia de pelo rosa – bien, vas muy bien… - sonrió – Tsubasa – susurro con cierta calidez el nombre de la peliazul mientras sonreía al ver como en el rostro de Tsubasa iba recuperando su color natural y las marcas en su cuello iban desapareciendo poco a poco – un poco más y… - Carol frunció confundida del ceño al notar como una mano se posaba en el centro de su estómago y otra la sujetaba una de sus muñecas – parece que la señorita ha vuelt… - no termino su frase cuando Tsubasa la golpeo apartándola de encima, Carol cayo de espaldas al suelo y desde esa misma posición miro molesta a la peliazul - ¡De nada por intentar curarte! – se ofendió la rubia y con razones…

Tsubasa se llevó una mano a su dolorido cuello y se reincorporo sobre el sillón – no te he pedido que me curases – la respondió en un tono desconfiado.

- No hace falta que me pidan nada, eso sale de mí

Tsubasa soltó una cínica sonrisa – claro, eres un alma caritativa – respondió con sarcasmo la peliazul y acariciando su todavía cuello marcado.

- Mira, no espero que confíes en mí el primer día, pero al menos deja que te cure eso, ¿O acaso piensas bajar a la tierra con esas heridas? – la pregunto la rubia en un eje provocativo y levantándose del suelo, aunque prefería mantener las distancia con aquella humana que no paraba de golpearla cada vez que la veía - la magia del cielo amortigua el dolor de las heridas para un mortal, pero en el momento que bajes a la tierra, ese dolor vendrá de golpe

- Hay cosas que duelen más que unas simples heridas… - murmuro Tsubasa sacando la capsula dorada, no quería estar ni un minuto más en esa casa que ahora mismo no consideraba como un hogar.

(Esa capsula… las creo mi padre para transportar a los humanos, por lo visto Ryoko supo aprovechar su talento) - ¡Espera! Antes de que te vayas… - se atrevió a dar unos pocos y lentos pasos hacia la molesta peliazul – empecemos de nuevo – sonrió cálidamente – soy Car…

- Serviste a Natassja durante muchos años… - Tsubasa se levantó con cuidado del sillón y miro de reojo y con desconfianza a la rubia – esa información es suficiente para mí – la dijo con desprecio y doblando la capsula sin dar tiempo a la rubia para defenderse de la sincera acusación.

Carol se quedó quieta en el sitio y se llevó la mano a su cuello, donde saco un colgante que colgaba de una cadena de oro blanco – acabo de encontrar mi motivación para seguir el camino correcto, Elfnein – hablo al brillante colgante con cariño – definitivamente me uniré a los ángeles, os vengare y después… - sonrió y miro al sillón donde hace unos segundos estaba tendida Tsubasa – recaeré mi vida en la tierra – dijo animada y sentándose en aquel sillón que tan bien seguía oliendo a aquella valiente humana.

6 de enero del 2440, hogar de las humanas, 14:00 de la tarde del martes.

Kanade, Shirabe y Chris se encontraban en el salón de la casa esperando a que volviese Tsubasa de su visita al cielo, ninguna de las tres chicas había comentado nada de lo sucedido desde que abandonaron aquel distrito, aunque la verdad era que ninguna de las tres chicas tenían muchas ganas de hablar, Chris no se encontraba muy animada desde su reunión con aquella pesadilla andante llamada Cagliostro, desde que internamente acepto lo que sentía por aquella diabla su aparición solo le causaba mal estar, si Cagliostro no fuese un demonio, Chris hubiera lanzado sus sentimientos hacia ella, pero se trataba de un demonio, un ser que para la albina, no tiene sentimientos, lo cual significaba que no era correspondida y no estaba dispuesta a llevarse tal golpetazo sentimental…

Por otra parte, Kanade tuvo sentimientos encontrados al reencontrarse con Vanessa, desde que se enteró de su caída, creía que tenía cierta parte de culpa y que la morena ya no volvería a querer saber nada de ella y sin embargo no fue así, Vanessa parecía seguir siendo la misma y no la guardaba rencor, más bien parecía todo lo contrario, la chica estaba dispuesta a continuar por donde no la dejaron avanzar, su relación con Kanade, lo cual dejo bastante confundida a la pelirroja, ahora Kanade ya no estaba tan segura de sí seguir el camino que ella creía que era el correcto, que era el de Tsubasa, o irse a un camino que ya conocía y se sintió querida y arropada desde el inicio hasta el final…

Mientras que Shirabe… la pequeña solo quería que volviese su hermana para contarle lo sucedido con Elsa y después irse con Kirika, tenía ganas de ver a su novia y hacer cosas de pareja con ella, aunque, por más que pensaba en esas cosas, no tenía ni idea de que cosas de pareja se podia hacer sin llegar a parecer amigas, lo cual ilumino la bombilla interna de Shirabe…

Shirabe sonrió ampliamente y sin levantarse del sillón se giró hacia las dos mayores que estaban una apoyada en la pared y la otra en el frigorífico – Chris-sempai – la vampira la miro con miedo, no esperaba nada bueno de ella – Kanade-sempai – la pelirroja la miro con el mismo temor que la peliblanca – vosotras habéis tenido pareja ¿Verdad?

- Bastantes – respondió una orgullosa pelirroja.

(Si se refiere a pareja real… no se si mi relación con Garie era precisamente de pareja… solo teníamos sex…) su rostro se tiño rápidamente de rojo y desvió su vista de la pequeña – alguna… - se aclaró fuertemente la garganta – alguna tuve – y mintió…

- Entonces, ¿Sabéis lo que se hace entre parejas?

Chris sintió como su espalda se resbalada del frigorífico, la pregunta de Shirabe la hizo perder el equilibrio – tener citas, cogerse de la mano y besarse ¡Nada más! – respondió Chris rápida y completamente sonrojada.

- Pero eso es casi lo mismo que hacen las amigas – Shirabe dibujo un tierno puchero en su rostro.

- ¡Con las amistades no se hacen esas cosas! – respondió Chris alarmada, el concepto que tenía la pequeña de la amistad era muy… interesante…

(Que pena que no esté Tsubasa ahora mismo, seguramente su cara sería un poema) a Kanade este tema le parecía divertido, sobre todo por la reacción de la albina y de la futura reacción de Tsubasa, ya que estaba segura de que Shirabe acabaría preguntando a su hermana sobre este tema.

- Yo… no quiero que mi relación con Kiri-chan parezca la de una amistad – miro por la ventana y sus ojos se dirigieron hacia la casa donde vivía la demonia – quiero hacer todo lo que las parejas hacen… - hablo la morena con añoranza en tono de voz.

(¡Que tierna!) la sonrisa de Kanade se amplió aún más si es qué era posible – está bien, ya me encargo yo de este tema – hablo demasiado animada…

- ¡¿Qué estás diciendo Kanade-sempai?! ¡Es una niña!

- Tiene 20 años Yukine, ya es adulta, aunque no queramos admitirlo – se quitó de su apoyo – además – se encamino hacia un armario de la cocina - ¿No es mejor que se lo explique yo antes de que le pregunte a Tsubasa? ¿O prefieres explicárselo tú?

El sonrojo en el rostro de Chris se extendió hasta la mitad de su cuerpo – t-te concedo el honor – respondió avergonzada y cruzándose de brazos mientras volvía a su anterior apoyo.

- Bien – hablo Kanade en un tono sospechoso y sacando dos donuts de azúcar de un armario – presta atención Shirabe – se dirigió al sillón donde estaba la morena y se sentó a su lado – mira estos donuts…

Chris volvió a abandonar su apoyo y se dirigió a la desvergonzada pelirroja - ¡Sempai no hace falta traumatizarla!

- Tranquila, se lo que hago – la respondió con una amplia sonrisa y se enderezo de nuevo hacia una morena que tenía el ceño fruncido.

- No entiendo que tiene que ver los donuts Kanade-sempai – respondió una dudosa morena, había algo en el rostro de la mayor que la ponía en alerta.

- Tu céntrate en mis palabras y en mis manos – cogió un donut – aunque en este caso, es una relación entre dos chicas – y cogió con la otra mano el otro donut que había sacado - así que solo necesito dos donuts y mis manos

- ¿Eso me ayudara con Kiri-chan?

- Muchísimo – respondió demasiado feliz.

- ¡Absolutamente nada! – y respondió también Chris…

- Entonces te escucho – respondió Shirabe pasando de la pobre y sonrojada vampira.

- Bien, veras Shirabe, en las relaciones de pareja, se hacen muchas cosas, pero hay una que es la más importante de todas, que es la demostración de amor – miro a Chris pícaramente, sabia que este tema ponía nerviosa a la vampira – se trata de entregarse a tu pareja y ella a ti

- ¿Entregarse? ¿Pero eso que significa o como se hace?

- ¡Kanade-sempai! – siguió Chris intentando evitar el trauma a la pequeña…

- Muy sencillo, mira este donut – alzo su mano derecha – es t… - para la suerte de Chris y el buen estado mental de Shirabe, Tsubasa apareció en mitad del salón.

- ¡Sempai! ¡Qué alegría de verte! – dijo Chris abrazando sonrojada a la peliazul, ni siquiera pensó en el peligro de esa acción, simplemente vio la salvación aparecer frente a sus ojos…

Tsubasa frunció el ceño y miro a Kanade y a sus dos donuts - ¿Qué está pasando aquí Kanade? – algo la decía que había llegado en el mejor momento.

- Nada, Kanade-sempai me estaba explicando com…

- ¡Comerse un donut! L-La estaba explicando cómo se debía de comer un donut, pero se me ha ido el apetito – se levantó rígida del sillón y se dirigió rápidamente a la cocina – está bien como comes el donut Shirabe, no te hace falta ninguna clase – hablo Kanade bastante nerviosa y tirando los deliciosos donuts a la basura…

Shirabe se quedó confundida por la reacción de Kanade, pero bien era cierto que ni ella se atrevía a preguntar a su hermana sobre cosas de parejas…

- No quiero ni preguntar como habéis llegado a ese tema - Tsubasa suspiro con cansancio.

- Mejor no preguntes sempai – respondió Chris sonriendo victoriosa hacia Kanade.

(Ha faltado poco…) Kanade sintió sudores fríos recorrer toda su frente…

(Debería de aprovechar ahora) pensó Shirabe mirando fijamente a su hermana, sin embargo, una marca en su cuello la desvió la atención - ¡¿Q-Que te ha sucedido?! – hablo preocupada la pequeña y acercándose de solo dos zancadas a su hermana.

Chris soltó a Tsubasa y levanto su mirada hacia el lugar donde miraba Shirabe - ¡¿Quién te ha hecho esto?! ¡Te juro que voy a matarla con mis propias manos sempai!

Kanade se cruzó de brazos y desde la cocina miro en silencio a Tsubasa, la peliazul venia del cielo, lo cual solo daba dos opciones, o Ryoko o Saint-Germain y si su teoría era cierta, no podian hacer ninguna de las cuatro absolutamente nada.

Tsubasa cogió las manos de Shirabe y de Chris y con delicadeza las aparto de su cuello – ha sido madre – respondió Tsubasa secamente.

- ¡MAMA! ¡¿Por qué?!

- … - Chris se quedó sin palabras, su mente estaba imaginando incontables de torturas a aquel ser que había tocado a su sempai, pero al escuchar que fue Ryoko, se dio cuenta de que iba a quedar impune, ya que por desgracia, no tenía el poder de enfrentar a esa mujer.

Kanade y Tsubasa cruzaron miradas (¿No me digas que…) frunció el ceño la pelirroja al ver como Tsubasa desviaba su mirada hacia Shirabe - ¿La has hablado de ellas?

- No exactamente, solo le comenté sobre la posibilidad de que también hubiera demonios buenos – apretó los puños – y ella no se lo tomo bien…

- Quizás… - tomo Shirabe la palabra – si se lo digo yo, quizás mama me escu…

Tsubasa frunció bastante el ceño - ¡¿No lo entiendes Shirabe?! – interrumpió una enojada peliazul - ¡Mira lo que me ha hecho madre por solo pronunciar la posibilidad! ¡Imagínate que podría hacer si supiera la verdad!

- ¡Pero quizás a mi si me escuche! Mama siempre…

- ¡TE VA HA ENCERRAR SHIRABE! – agarro fuertemente de los dos brazos a su hermana pequeña - ¡MAMA PREFIERE ENCERRARNOS ANTES DE QUE ESTEMOS CON UN DEMONIO! – hablo Tsubasa enfurecida, no hacia su hermana, si no hacia su madre, sin embargo, lo estaba pagando con quien no debía…

- ¡M-Me estás haciendo daño! – respondió la pequeña algo enojada, nunca su hermana la había puesto una mano encima y, sin embargo, la peliazul que tenía enfrente no parecía ser la misma antes de irse al cielo…

Kanade se acercó a las dos hermanas y sujeto el brazo derecho de Tsubasa mientras que Chris hacia lo mismo con el izquierdo de la peliazul.

- Basta Tsubasa – dijo una seria y molesta pelirroja.

Tsubasa la miro de reojo.

- Sempai por favor… - rogo en una preocupada voz la vampira.

Tsubasa miro también a Chris y a los pocos segundos volvió a dirigir sus orbes hacia la desafiante Shirabe – lo siento… - murmuro bajito – lo siento Shirabe – la soltó y miro sus temblorosas manos – es solo que…

- Esta bien – respondió rápidamente la pequeña, iba a dejar de lado este aislado altercado, Shirabe estaba segura de que el estrés le provoco ese alterado estado a su hermana.

- No, no está bien… esa no era madre… estaba furiosa, oscura y… dispuesta a todo con tal de que no tuviéramos contacto con un demonio – se llevó una mano a los ojos y se los froto durante varios segundos – no dudo ni un segundo cuando me dijo en mi cara que nos encerraría en el cielo – tomo aire por unos segundos – estoy segura de que, si vas y le hablas de Akatsuki, te encerrara y no volverás a la tierra

(Si esas son las intenciones de mama…) - entonces no subiré al cielo hasta que mama nos eche de menos – respondió con firmeza la pequeña, no iba a renunciar a Kirika y si para ello tenía que renunciar al cielo y a su injusta madre, eso haría y más después de ver el daño que le había hecho a su hermana.

- Nunca… - acaricio su adolorido cuello – la había visto así…

Kanade suspiro notoriamente – pero eso es lo que es Tsubasa, una criatura inmortal, da igual ángel o no, todos tienen oscuridad y tarde o temprano la acaban sacando

- Tarde o temprano… los que sufrimos somos los mortales… - soltó Tsubasa un cansado suspiro y las dio la espalda a las tres chicas – voy a dar una vuelta, necesito despejar mi mente… - dijo la peliazul poniéndose su abrigo y abriendo la puerta de la calle.

- Espera sempai, puedo curarte esa…

- No lo necesito – respondió secamente y saliendo sin decir nada más de la casa.

- ¿Voy detrás? – pregunto la vampira preocupada.

- No, tú quédate con Shirabe – cogió Kanade su abrigo – yo la vigilare – y salió rápidamente detrás de Tsubasa antes de que esta desapareciera rápidamente con su moto.

Chris miro de reojo a una silenciosa morena – imagino que no te vas a quedar en casa… ¿Verdad?

- No, tengo planes con Kiri-chan

- ¿Y qué pasa con sempai? ¿No te preocupa tu hermana?

- No, Kanade-sempai no la perderá de vista, además, Maria puede calmarla

- ¿Maria? ¡Ese demoni…

- Se lo que digo Chris-sempai – respondió una despreocupada morena sacando su móvil y escribiendo un mensaje a cierta rubia.

- Eres demasiado para mi cabeza – admitió una derrotada vampira – haz lo que quieras – dijo tirándose de cabeza al sillón y tumbándose boca abajo.

- Eso hare – dijo animada y saliendo de la casa con el abrigo en la mano.

- Menudo día… - murmuro Chris – Ryoko, Millaarc y Natassja… ¿Cómo voy a protegerlas de esas tres si ni siquiera saben protegerse de ellas mismas? – la preocupada voz de Chris se ahogó en la almohada mientras la vampira cerraba sus cansados ojos, tenía que descansar si quería hacer frente al menos a uno de esos tres seres…

6 de enero del 2440, gimnasio abandonado, 15:30 de la tarde del martes.

Maria se encontraba en la sala de entrenamiento y terminando de limpiar aquella pista de hielo que a cierta pequeña humana se le ocurrió hacer, la pelirrosa llevaba desde la madrugada en el gimnasio, su intención era despejar su mente y tratar de pensar en más cosas que no fuese Tsubasa, pero cuanto más ocupada estaba, más pensaba en aquella peliazul y esos labios que seguían presentes en los suyos, unos labios que al principio la negaba y después acabo correspondiéndola con una pasión desmedida y un amor con el cual la humana todavía no se atrevía a pronunciar.

- Me pregunto si vendrás hoy a entrenar – murmuro una contenta pelirrosa mientras terminaba de quitar la última placa de hielo del suelo – o quizás – soltó una pequeña y notoria risa – debería de ir a hacerte una visita – abrió un pequeño portal que comunicaba con un volcán y tiro la placa de hielo al interior – no, eso puede ser mala idea – se contradijo a sí misma, tenía ganas de verla, pero a la misma vez, quería que Tsubasa fuese la que viniese a ella, Maria ya había puesto sus cartas sobre la mesa y ahora era el turno de la peliazul de responder, sin embargo, Maria no quería dejar correr el tiempo, era consciente de que por mucho que quisiera estirar su estancia y la de su hermana en la tierra, aunque no quisieran admitirlo, las dos tenían fecha de caducidad y Maria no quería dejar pasar la oportunidad de vivir unos sentimientos que nunca había sentido, sin embargo, tampoco podia presionar a una peliazul que tenía más carácter que todo el infierno y el cielo juntos… - creo que… lo mejor será esperar aquí, al menos por ho… - sus palabras fueron interrumpidas por una repentina puerta que se abrió de golpe, Maria miro seria hacia la sombra de la puerta y cuando pudo reconocer la figura, su rostro cambio a uno más alegre – dicen que cuando hablas del demonio aparece, por lo visto es verdad – dijo en un tono burlón al ver a la peliazul parada en el arco de la puerta.

- … - Tsubasa entro sin decir ni una palabra al interior de la sala.

(Que extraño, desde aquí no puedo ver su rostro) Maria dio dos pasos hacia Tsubasa, pero al ver que esta se paro enfrente de la puerta que recién había cerrado, decidió parar su caminar (¿Esta molesta?) cerro por unos segundos sus ojos para notar con su poder los sentimientos de la peliazul, unos sentimientos cargados de inseguridad y de nervios, algo que sorprendió a Maria, hasta ahora no había notado algo así en la fuerte humana que tenía enfrente – Tsubasa… - abrió sus ojos y con seriedad en sus preciosos orbes turquesa miro fijamente ese oscuro rostro – cuéntame que ocurre, puedo ayudarte en lo que sea – la dijo en un tierno tono de voz.

- …pónmelo fácil… - mascullo la peliazul en un hilillo de voz que solo un ser sobrenatural podia escuchar.

- Dime que es y lo hare – y respondió Maria con firmeza, lo que sea que molestase a la chica que tenía enfrente, lo solucionaría ella, ya fuese por las buenas… o por las malas, pero no permitiría que nada, ni nadie, la dejase en ese estado de nuevo.

(No puedo ir en contra de madre… esa es una batalla perdida, sin embargo…) - …ponme fácil… - alzo su profunda y perdida mirada hacia la pelirrosa – odiarte

- ¿Odiarte? ¿Qué estás diciendo tan de repente? – respondió Maria sorprendida.

- Saca esa oscuridad que llevas dentro Maria… - alzo su mano derecha hasta su pecho y con la mano izquierda se quitó de un tirón el mágico anillo por donde sacaba ese arma tan peligrosa - ¡DEMUESTRAME QUE ERES UN DEMONIO DE VERDAD Y PONME FACIL EL PODER MATARTE!

6 de enero del 2440, playa de Isshiki, 15:20 de la tarde del martes.

Shirabe estaba sentada en la arena y bajo una gran palmera donde se resguardaba del sol, la pequeña había quedado con Kirika en encontrarse a solas en esa bendita playa que habían bautizado como su lugar favorito, un lugar que a Shirabe le parecía romántico y a Kirika divertido, sin embargo, ninguna de las dos jóvenes era conscientes de lo peligroso que era verse en un lugar público y más después del ultimo ataque…

- Siempre Kiri-chan llega tarde… - mascullo con un tierno puchero la pequeña – la próxima vez seré yo quien la haga esperar – seguía recriminando Shirabe a su ausente novia, una rubia que apareció de golpe enfrente suya y acompañada por Cagliostro.

- Shiiiraaab… - como era costumbre, la rubia se lanzó a por Shirabe, pero esta se levanto con tranquilidad y la dejo caer sobre la arena, en el fondo, a Shirabe le encantaba castigar así a la impuntual rubia…

- Llegas tarde y encima con compañía, te dije a solas Kiri-chan – se cruzo de brazos y la dio la espalda.

Cagliostro sonrió ante la divertida pareja – la he obligado yo pequeña – defendió Cagliostro a Kirika mientras acariciaba la cabeza de Shirabe y miraba a los alrededores como si buscase a alguien.

- Chris-sempai está en casa – hablo una tranquila morena al imaginarse a quien andaba buscando con la mirada.

Cagliostro se sonrojo levemente (o es adivina, o yo soy demasiado obvia…) – no venía… por ella… - murmuro bajito y desviando su rostro.

- ¡Claro que sí! – se levantó Kirika de la arena y hablando en tono burlón - en casa me has di… ¡Dess! – dijo Kirika cayendo al suelo de espaldas, Cagliostro la soltó una enorme flecha de agua.

- Quería asegurarme de que Kirika se reunía contigo y no era una excusa para liarla – sacudió sus manos que se habían llenado de agua cuando lanzo la flecha - y ahora que está asegurado – sonrió cariñosamente a la morena – me vuelvo a casa – y abrió un portal celeste – tened cuidado con lo que hacéis, recordad el riesgo que corréis – aviso la mayor antes de irse, la presencia de Cagliostro fue fugaz…

- Claramente venia por Chris-sempai

- Claramente, dess – respondió Kirika sentándose en la arena y curándose la herida que le causo la magia de Cagliostro.

Shirabe se giro hacia Kirika y se sentó enfrente de ella - ¿No es Cagliostro-san algo extrema? – pregunto la de ojos rosas mientras ponía una mano en el curado estomago de Kirika.

- Que va, es normal entre nosotras, de hecho, Maria es peor – respondió la despreocupada rubia rascándose la nuca mientras reía.

- ¿Normal?

- Somos inmortales, podemos jugar con fuego sin arriesgarnos a quemarnos, dess

- …cierto… - acaricio el torso de Kirika – inmortales… - murmuro Shirabe quedándose algo seria, no pudo evitar recordar las recientes palabras de Kanade sobre la oscuridad de todos los seres…

(¿A qué viene esa cara?) Kirika frunció levemente el ceño y sujeto la mano de Shirabe – igualmente, eso da igual, lo único que me importa eres tú – atrajo de un tirón a Shirabe, cayendo la morena encima suya.

- ¡Kiri-chan avísame cuan… - la rubia la acallo con un beso en los labios.

Shirabe rodeo con sus dos brazos el cuello de Kirika mientras que la rubia dejaba sus manos reposando sobre la espalda de Shirabe, las dos pequeñas profundizaron el beso y explorando mutuamente con sus lenguas a su pareja, según pasaban los segundos más amor se demostraban con sus besos y más experiencia iban ganando las dos, llegando a transformar aquel beso en un tierno, profundo y amoroso beso de una pareja de recién casados.

6 de enero del 2440, hogar de las humanas, 15:40 de la tarde del martes.

Chris estaba descansando y con el sueño profundo en uno de los tres sillones del salón, hasta que escucho un fuerte estruendo que procedía de la misma ventana que tenia sobre su cabeza, Chris se tapó rápidamente el rostro con una almohada evitando cualquier daño físico - ¡¿Pero qué… - se levantó del sillón totalmente encorajinada y se asomo por la ventana para ver que había pasado - ¡TENIAS QUE SER TÚ! – recrimino aún más molesta albina, la culpable de romper su sueño y la ventana del salón resultaba ser Cagliostro - ¡¿Qué haces aquí?!

- Aara, ¿Así tratas a tus invitados? – contesto Cagliostro en un falso y ofendido tono de voz.

- No recuerdo haberte invitado, además, un invitado no revienta la ventana, ¡LLAMA A LA MALDITA PUERTA!

- Error, un invitado humano o un caso perdido como tú llaman a la puerta, sin embargo, yo no puedo acercarme ni al maldito césped, una barrera mágica me lo impide – hizo un gesto con sus manos como si explotase algo – recuerda que está protegida de nosotros

- Ahora que lo dices - Chris sonrió malévolamente al recordar ese detalle – no puedes entrar y la única manera de escucharte es que grites – siguió sonriendo – me voy a dormir – dijo una picaresca peliblanca dando la espalda a Cagliostro para encaminarse hacia su dormitorio y así evitar tener que tratar con Cagliostro, ahora si agradecía vivir en una casa protegida de seres impuros, sin embargo, la casa impedía que un ser entrase, pero no impedía que los poderes atravesasen cualquier parte de la casa…

- Vas a salir y a venir conmigo… - su mano se ilumino de un intenso color aqua y sus ojos cambiaron a los demoniacos – y será a las malas – dijo la peliceleste lanzando aquel orbe de agua hacia el interior de la casa, rozando el rostro de Chris y atravesando un pobre jarrón que estaba en mitad del salón.

- ¡¿Qué diablos te pasa?! ¡¿Acaso piensas destruir la casa?!

- Si es necesario… - preparo otro orbe de agua – lo hare

- ¡Esta bien! – se asomo de nuevo por la ventana - ¡¿Qué quieres?!

- Sal

- ¡No! – se cruzó de brazos – ¡Hablemos desde aquí! – se mantuvo Chris en su postura.

Cagliostro noto como una vena del cuello se hinchaba debido a la paciencia que se le iba agotando – sal – volvió a repetir aguantando las ganas de lanzar aquel orbe.

- Nop – y contesto de nuevo Chris, aunque esta vez fue en tono burlón al ver el impaciente rostro de la peliceleste.

- Muy bien, entonces no te quejes – y lanzo de nuevo el orbe, pasando de nuevo a centímetros del rostro de Chris y rompiendo a su paso el televisor.

(Como siga así, va a destruir toda la casa y las sempais me mataran a mi…) el rostro de Chris se quedó pálido al ver como el televisor se rompía y el orbe causaba un pequeño boquete en la pared - ¡Vale para! – soltó un larguísimo y notorio suspiro – saldré – hablo desganada la ojilavanda mientras saltaba por la ventana y se quedaba enfrente de Cagliostro, aunque la astuta vampira se quedo en el borde del césped de la casa, asegurándose de que todavía la barrera la protegía del sexy diablo, aunque de quien tenia que protegerse era de su corazón y no de Cagliostro…

Cagliostro alzo una ceja con cinismo – todavía te queda un paso

- No, has dicho que salga y he salido, ahora habla y acabemos con esto de una maldita vez, tengo cosas mas importantes que hacer que perder el tiempo contigo – contesto la orgullosa vampira.

- Maldita mocosa… - la vena de Cagliostro estallo…

- ¡¿Mocosa?! ¡Seguramente solo me sacas un par de añ… - noto como la barrera se activaba – espera, ¿Qué esta pas… - Chris cometió el error de apartar sus ojos de Cagliostro y dirigir sus orbes hacia un lado para ver como la barrera se activaba, un error que le costo su seguridad mental…

- Que conste… - Cagliostro se atrevió a atravesar la barrera aun siendo doloroso para ella y sujeto con sus dos manos del cuello de la camisa blanca que llevaba Chris – que te he avisado antes… - murmuro con oscuridad y con sus brazos envueltos en un incendio provocado por una magia celestial.

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Capitulo cortito, pero lo iré haciendo así de vez en cuando, un capítulo larguísimo y después uno cortito, así actualizo más rápido ^.^, bueno pues parece que en el siguiente capítulo habrá chicha con nuestras tres parejitas, dentro de muy poquito habrá el primer lemon de las protagonistas (el de Kanade con Saint-Germain no cuenta, ellas son secundarias xD) así que preparaos mentalmente xD porque una vez que se abra la vereda, vendrán las siguientes, ale, os dejo, tengo que escribir un capitulo muy muuuy jugoso, saludos y cuidaros muchísimo, nos vemos en el siguiente capítulo que será más largo que este ^.^.