Ala, aquí os dejo el capítulo, como siempre digo, espero que os guste y os entretenga ^.^.
Dax y AngelAkai, gracias por vuestros reviews ^.^.
Senki Zessho Symphogear no me pertenece.
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- Saca esa oscuridad que llevas dentro Maria… - alzo su mano derecha hasta su pecho y con la mano izquierda se quitó de un tirón el mágico anillo por donde sacaba ese arma tan peligrosa - ¡DEMUESTRAME QUE ERES UN DEMONIO DE VERDAD Y PONME FACIL EL PODER MATARTE! – lanzo el anillo al aire y todo su cuerpo se ilumino de un mágico fuego fatuo.
(¿De dónde saca tanto poder? Nunca había visto nada igual… y menos en una humana…) Maria miro atentamente como la ropa de Tsubasa cambiaba por una armadura blanca y azul y en sus dos manos aparecían dos espadas imbuidas en un fuerte e intenso fuego fatuo – Tsubasa, creo… creo que deberías tranquilizarte – saco sus demoniacas alas y esquivo el primer ataque de la peliazul – no sé qué ha pasado para que estés así, pero… - esquivo otro ataque - ¡Detente y hablemos! – grito la pelirrosa parando con sus dos manos las dos espadas de la descontrolada cazadora.
- ¡Vamos Maria! – sus espadas se volvieron unos centímetros más grandes y ejerció más presión sobre las manos que la estaba parando - ¡Saca ese demonio que en verdad eres!
Mientras Maria sostenía las afiladas hojas, su cuerpo iba cediendo poco a poco unos metros hacia atrás, el poder que Tsubasa ejercía sobre esas armas era tan fuerte que hasta a Maria se le hacía difícil poder pararla – la oscuridad no es lo que crees Tsubasa, la oscu…
Tsubasa golpeo el estómago de Maria con su rodilla derecha y al bajar la guardia la demonia por semejante y rastrero golpe, la cazadora le asesto un fuerte golpe en el cuello con su otra pierna, cayendo Maria con una gran fuerza al suelo – la oscuridad… - unió sus dos espadas en una – es lo que es, simplemente es maldad y vosotros… de eso sabéis mucho… - arrastro la espada por el suelo levantando por su paso un intenso fuego azul – dime Maria – se posiciono enfrente de la diabla que se negaba a luchar y se iba levantando lentamente mientras tenía fija su seria mirada en ella - ¿De qué sirve confiar en ti? ¿De qué sirve dar una oportunidad a estos sentimientos que tengo por ti? – clavo la espada en el suelo y se llenó todo lo que rodeaba a Maria en fuego – ¡Si después acabare sufriendo cuando saques tu oscuridad! – se lanzó cuerpo a cuerpo a por la diabla
- …creía que eras más lista… - murmuro la pelirrosa enojada y cambiando sus orbes turquesas por los plateados demoniacos - ¿Quieres ver oscuridad? – esquivo la patada de la peliazul - ¡Entonces párate en un espejo y mírate! – contesto furiosa y asestando un fuerte golpe en el costado derecho a Tsubasa que la dejo sin aliento - ¡¿Acaso crees que solo los demonios tenemos oscuridad?! – lanzo una patada que la peliazul esquivo con facilidad, aunque no vio de venir la otra pierna de Maria, la cual golpeo su otro costado – ¡Ángeles, vampiros, magos, licántropos! - de su cuerpo empezó a salir su aurea plateada, aquella que la distinguía de cualquier demonio - ¡Incluso los humanos tenéis oscuridad! – esquivo varias patadas de Tsubasa y cuando al fin vio el momento oportuno, la agarro con fuerza del brazo derecho y consiguió neutralizarla – escúchame… - bajo el tono de su voz – todo el mundo tiene oscuridad, la única diferencia es como la usan y como la controlan, y yo… - quiso atraer a la peliazul a su cuerpo cuando noto sobre su cabeza un enorme espadón caer del techo, Maria soltó el brazo de Tsubasa para poder esquivar el mortal ataque.
- …no os comparéis con nosotros… - murmuro Tsubasa aún más furiosa - ¡No intentes comparar a un mortal con uno de vosotros! – el fuego que había por toda la sala se intensifico y la figura de Tsubasa desapareció entre las azules llamas.
- ¡No estoy comparándonos! ¡Lo que intento decir es que… - intento buscar a la desaparecida peliazul sin bajar su guardia, sabía que la humana era demasiado peligrosa y más si no atendía a razones - ¡Intenta calmarte y podremos hablar sin malent… - la espada de Tsubasa atravesó el centro de su espalda – Ts-Tsub…
La ojiazul acerco sus labios al oído derecho de la pelirrosa – vamos… - susurro bajito – sácalo Maria – acerco aún más sus labios hasta rozar la oreja de la pelirrosa – enséñame tu verdadera cara y acabemos con esto para siempre
Maria apretó los puños y el brillo de su aurea se intensifico – mi verdadera cara… - agarro la punta del espadón que sobresalía de su torso – eso es algo… – y saco entera la espada sin notar ningún dolor, Maria estaba furiosa…
- Eso es Maria - Tsubasa saco otra espada esperando el contraataque de Maria – sac…
Maria se giró ensangrentada hacia Tsubasa y poso la espada de la misma peliazul en el centro del estómago de la humana – que ya has visto, no tengo nada más que demostrarte Tsubasa – desvió sus orbes hacia los brazos de Tsubasa, los cuales sangraban sin cesar, unas heridas que no recordaba Maria haberle hecho ella – estoy furiosa y enojada – tiro la espada – y sin embargo puedo controlar esta oscuridad que tanto me estas reclamando – dijo mientras levantaba sus manos en forma de rendición.
- No lo hagas… - murmuro Tsubasa al ver como Maria se rendia
- Tienes razón sobre que todos los seres inmortales tenemos oscuridad y la acabamos sacando, sin embargo… - se acercó lentamente a la peliazul que la apuntaba temblando al centro del cuello – no todos tenemos la misma oscuridad, por ejemplo Kirika, ella se descontrola por completo si tocan a un ser querido suyo, en Cagliostro también es distinto, su oscuridad está siempre presente en ella, a veces lo saca en forma de picardía y otras veces en maldad pura, pero siempre siendo consciente de ello – siguió caminando hacia la desatada peliazul mientras esta retrocedía e incendiaba el suelo en forma de muro – y yo… - se paró enfrente del muro de fuego fatuo – mi oscuridad solo sale… – piso el suelo y atravesó el fuego volviendo a posarse enfrente de Tsubasa – cuando tenga delante aquel ser que te ha lastimado… - hablo una firme y seria pelirrosa con sus demoniacos ojos plateados brillando intensamente mientras miraba la mano marcada en el cuello de Tsubasa.
- Así no me lo pones fácil… - siguió murmurando la peliazul mientras bajaba lentamente su arma.
- Grábate esto a fuego Tsubasa - Maria aprovecho el momento de debilidad de Tsubasa para acercarse más a ella – no hiero a quien quiero – la dijo jalándola de la muñeca y atrayéndola a su cuerpo, abrazando de esta manera fuertemente a una rígida peliazul que se negaba a corresponderla.
- Lo harás cuando…
- Si mi furia sale no será hacia a ti – enterró su cabeza entre el largo y sedoso cabello de Tsubasa – antes de hacerte daño, preferiría matarme con mi propia arma… - cerro sus ojos – ya te lo he dicho hace un momento Tsubasa, no hiero a quien quiero… - la repitió en un cálido hilillo de voz y con su corazón al descubierto.
(A quien quiere… ¿Cómo puedo ignorar eso? Es imposible…) Tsubasa al escuchar esas palabras dejo caer su arma y sus ojos se empañaron – eres lo peor… - mascullo en una rota voz – cuanto más intento odiarte…
- Mas me quieres – respondió rápidamente Maria y sonriendo con orgullo, estaba segura de que la frase continuaba con esas palabras.
Tsubasa soltó un frustrado gruñido - …idiota… - pero no negó las palabras de Maria.
Maria siguió sonriendo con su rostro enterrado en esa mata de pelo que tan bien olía.
Tsubasa levanto sus brazos hasta el centro de la espalda de Maria, concretamente donde la atravesó con su espada y ya se estaba curando – lo siento… - enterró su cabeza en el hombro de Maria – me deje llevar por…
- Esta bien, ya ha pasado – interrumpió Maria acariciando con cariño la espalda de Tsubasa.
- No… - negó con la cabeza mientras la enterraba más en ese confortante hombro – déjame que te cuente algo… - hablaba bajito una peliazul que no tenía ni idea de que cierta pelirroja estaba detrás de la puerta desde que empezó su combate con Maria…
Kanade se encontraba apoyada de espaldas en la puerta que estaba cerrada y escuchando en todo momento lo que sucedía, su intención desde que siguió a Tsubasa era calmarla y hacerla entrar en razón, sin embargo, cuando vio a donde se dirigía, sus pensamientos cambiaron…
- A nosotras tres nos criaron… - empezó hablando calmada - dos ángeles
(Algo sospechaba, esas armas están hechas para ellas, aunque… para ser dos ángeles corrientes, tienen el poder de un arcángel) pensó Maria para sus adentros, no quería interrumpir a la peliazul.
(No puedo contarla sobre madre, pero al menos puedo camuflarla, es mejor una verdad a medias que nada) enterró sus dedos entre la camiseta negra de Maria – ellos nos enseñaron todo lo que sabemos y siempre negaron cualquier bondad de los demonios, por eso cuando hoy les visite… - hizo una pequeña pauta, todavía podia sentir la mano de su madre en su cuello - quería hablarles sobre lo equivocados que estaban y que de verdad si había bondad en algunos demonios, sin embargo…
- Perdieron la razón y te atacaron… - abrazo con más fuerza el cuerpo de Tsubasa - ¿Ellos te hicieron esto?
- Dejaron salir una oscuridad que no sabía que tenían y entonces… - soltó un larguísimo y cansado suspiro – me di cuenta de que sea el ser que sea, su oscuridad siempre predominara por encima de sus sentimientos… - la dijo apenada y recordando las palabras de Kanade.
- ¿Y creías que yo seria igual?
- … - Tsubasa asintió avergonzada y enterrando aún más su rostro entre el hombro y la camiseta deportiva de Maria.
- Por lo visto no soy la única idiota aquí – respondió Maria entre risas y sonrojando a la peliazul.
- …no tiene gracia… - murmuro en un tierno puchero la orgullosa cazadora.
- Tiene su puntito – respondió Maria en un tono burlón y subiendo una de sus manos por la espalda de la sonrojada ojiazul hasta su cuello, acariciándola por el camino – además… - retiro con cuidado la melena de Tsubasa hacia un lado y poso con cuidado su mano sobre la marca de su cuello – hace un momento me has admitido tus sentimientos y no te has dado ni cuenta – hablo riéndose la pelirrosa mientras la curaba lentamente.
Las orejas de Tsubasa se pusieron más rojas que un tomate - …te odio… - la respondió con un puchero y dando golpecitos en la espalda a la diabla.
Maria desenterró su rostro y miro la sonrojada cabeza de Tsubasa – eres una mentirosa – y la siguió provocando con su tono burlón.
(Si quieres provocar… al menos asegúrate de tenerlo controlado…) Tsubasa aparto unos centímetros de su cuerpo a Maria y alzo su sonrojado rostro, cruzando sus preciosos orbes con los turquesas de la diabla – quizás lo sea… - murmuro en un sexy tono de voz antes de posar sus labios sobre los de Maria, sorprendiendo a la demonia de tal manera que no fue capaz de reaccionar, simplemente se quedó congelada en el sitio mientras a los pocos segundos Tsubasa se separaba de sus labios y de su cuerpo – hay que limpiar este desastre si queremos entrenar – hablo Tsubasa como si no hubiese pasado nada y acercándose a unas estanterías que se habían quemado mientras se llevaba una mano a sus sonrientes labios.
- …eso no es justo… - murmuro Maria sonrojada y con su mirada fija en aquella peliazul tan bipolar, Tsubasa la acabaría volviendo loca.
Mientras que a pocos metros de ellas…
Una pelirroja seguía parada detrás de los muros y sin perderse ningún detalle de lo que ocurría dentro (ya lo imaginaba, pero… cuesta admitir lo tarde que he llegado) Kanade con una amarga sonrisa se llevó una mano al pecho (hay que aceptar la derrota cuando se pierde tan limpia y justamente…) miro hacia la puerta (estaba equivocada con esa demonia, ella es completamente distinta a Saint-Germain, Maria no dejara que Tsubasa sufra) – ella es tu media naranja – murmuro en un hilillo de voz dejando su apoyo en silencio y con su amarga pero dulce derrota se fue del gimnasio sin hacer ruido, dejando a la medio pareja limpiando el destrozo que había provocado Tsubasa, aunque lo cierto era que la única que estaba limpiando era la peliazul, ya que Maria seguía procesando aquel beso que en ningún momento se esperaba de la tramposa cazadora y sin olvidar en ningún momento, lo sexy que sonó su voz antes de la acción…
6 de enero del 2440, playa de Isshiki, 15:30 de la tarde del martes.
Kirika se dejó llevar por la embriaguez que la dejaba los labios de Shirabe sobre los suyos y sin ser consciente de la acción, su traviesa mano derecha se hizo hueco a través de la ropa de Shirabe, consiguiendo meter su mano bajo el abrigo y la camiseta rosa de Shirabe, notando a su vez la calidez y la suavidad de la piel de la morena, encendiendo también algo dentro de ella, un calor que la abrasaba hasta tal punto que solo el contacto de la piel de Shirabe podia calmar, sin embargo, Shirabe todavía mantenía sus cinco sentidos activos.
Shirabe rompió el apasionado beso y sonrojada hasta la medula hablo a su novia - ¿Q-Que haces Kiri-chan? – la pregunto avergonzada mientras notaba como la mano de Kirika se deslizaba por toda su desnuda espalda.
Kirika paro su mano, pero no la saco de debajo de la ropa de Shirabe – ¡Dess! ¡Lo siento Shirabe! N-No sé cómo ha acabado ahí – respondió igual de sonrojada.
- E-Esta bien Kiri-chan… - agacho su sonrojado rostro hacia el torso de la rubia – n-no me molesta, e-es solo que… - acaricio en forma de circulitos en la clavícula de Kirika – estamos en público… - dijo en un hilillo de voz.
- ¿Entonces podemos hacer esto en privado? – respondió Kirika muy animada y sin quitar su mano de donde estaba mientras que su otra mano sostenía fuertemente a la morena por la cintura, la rubia ya no tenía sus cincos sentidos, por no decir que los tenia todos apagados…
- … - Shirabe se sentó sobre el vientre de Kirika y soltando humo por la cabeza asintió en silencio.
Kirika se reincorporo sobre la arena y con cuidado de no tirar a Shirabe - ¡Entonces vayamos a…
- ¡Espera Kiri-chan! – interrumpió rápidamente Shirabe poniendo una mano en el rostro de su chica – y-yo no sé co-como se continua
(¿Cómo se continua?) se quedó pensativa la ojiverde (¿Se refiere después de esto?) acaricio la espalda de Shirabe y esta se pegó al cuerpo de Kirika ante el roce de su mano, Kirika sonrió con picardía – yo tampoco lo sé, pero me gusta dess – la contesto moviendo de nuevo su mano y disfrutando de la suave espalda de Shirabe, hasta que se topó con el broche del sujetador, la rubia se sonrojo al saber la prenda que freno su mano.
- ¡Kiri-chan! – la regaño Shirabe mientras pegaba incansablemente con sus puños el pecho de Kirika.
- Perdón, perdón – respondió la risueña rubia tapándose el rostro por si le caía algún golpe.
- M-Mejor – paro de golpear a su traviesa novia y sonrojada bajo su rostro, evitando los orbes verdes de Kirika – vayamos a un lugar más tranquilo antes de que acabemos detenidas…
- ¡Dess! – respondió Kirika teletransportándose instantáneamente con Shirabe.
A los pocos minutos las dos jóvenes aparecieron en una habitación algo desordenada y con bastante colorido verdoso.
Kirika soltó la cintura de Shirabe dejándola al fin libre, algo que aprovecho Shirabe para cotillear bien aquella habitación que no le resultaba nada familiar, aunque se hacia una ligera idea de a quien pertenecía.
- ¿Dónde estamos Kiri-chan? – pregunto Shirabe acercándose al único armario que había en la habitación.
- En mi dormitorio, esta algo desordenado, pero eso es porqu…
- Eres igual a Tsubasa-san – respondió Shirabe cogiendo un montoncito de ropa de la cama y metiéndola dobladita en el interior del armario.
- Dess – y Kirika se dio por aludida…
- Así que – cerró la puerta del armario y apoyo su espalda en la misma puerta - ¿Esta es tu habitación? – volvió a preguntar Shirabe repasando con sus orbes toda la habitación.
- Si, es algo pe…
- Normal… - murmuro Shirabe en un serio tono de voz.
- ¿Normal? – hablo confundida Kirika
- Si, normal… quiero decir – clavo sus rosados orbes en Kirika – me esperaba algo más… macabro, ya sabes, típico demoniaco, con sangre por todos los lados y todas esas cosas
Kirika no pudo evitar soltar una gran y notoria risa – la verdad es que, lo limpie antes de traerte, no quería que vieras todas las cabezas humanas que tengo como trofeo – la dijo en un tono burlón y sacando media lengua a la morena.
Una extraña vena se hincho en el cuello de Shirabe y le lanzo a Kirika una de sus sierras.
- ¡Era broma! ¡Dess! – se defendió rápidamente Kirika usando su guadaña como escudo, Kirika se dio cuenta a las malas de lo mal que llevaba Shirabe las bromas.
- …no tiene gracia… - murmuro Shirabe en un tierno puchero mientras llevaba sus manos a la espalda y las apoyaba en la puerta del armario.
Kirika dibujo una sonrisa gatuna y se acercó a Shirabe – neee Shirabe – murmuro en un sospechoso y bajo tono de voz – ya estamos en un lugar donde nadie nos va a molestar así que… - apoyo sus manos en el armario aprisionando con su cuerpo a Shirabe - ¿Por qué no seguimos por donde nos habíamos quedado? – la pregunto casi en un susurro y acercando sus labios a los de su novia.
Una sonrojada Shirabe tapo rápidamente con sus dos manos los labios de Kirika impidiendo que esta la besase – espera Kiri-chan
- ¿Qué ocurre? ¿He hecho algo m…
Negó con la cabeza la sonrojada morena – so-solo… - desvió sus orbes hacia otro lado que no fuese el rostro de Kirika – so-solo quiero hacer las cosas bien
(¿Hacer las cosas bien? Claro, las dos somos inexpertas, quizás si tuviéramos una ayuda…) - ¡Ya se! ¡Podemos ver un video! – hablo Kirika animada y quitando con delicadeza las manos de Shirabe de su boca – podemos buscar en internet que hacen las parejas y nosotras hacemos lo mismo, de esa manera estaríamos haciendo las cosas bien dess
- ¿Y no es mejor preguntar a Maria? Ella seguramente sabe más que nosotras
- Ya lo he intentado y me ha dado esquinazo, aunque quizás Tsubasa-san pod…
- ¡Imposible! Tu vida podría estar en juego Kiri-chan
- Entonces nos quedamos con la opción de internet
(No estoy segura de que internet sea buena idea, pueden salir cosas raras…) Shirabe se quedó pensativa mientras seguía aprisionada por los brazos de Kirika.
- ¡Dess! ¡Está decidido! – libero a Shirabe de sus brazos y se dirigió a la cama donde se sentó en una esquinita - ¡Vamos a mirarlo en internet! – saco su móvil y miro gatunamente a su desconfiada novia – ven Shirabe, ven conmigo – dijo mientras daba leves golpecitos en el colchón.
- Sigo diciendo que no es buena idea Kiri-chan – siguió mascullando Shirabe mientras se sentaba a la derecha de Kirika y posaba su mirada a la pantalla del móvil.
- ¿Qué ponemos?
- Nada
- Vamos a probar con… - escribió la entusiasta rubia - ¡Listo! ¿Qué te parece Shirabe?
Shirabe apoyo su barbilla sobre el hombro de Kirika – video - y se puso a leer en voz alta lo que había escrito la rubia – intimo sobre parejas de dos mujeres… - volvió el leve sonrojo al rostro de Shirabe - ¿P-Porque video Kiri-chan?
- No me gusta leer, prefiero ver a alguien que lo explique
- ¿Y no es mejor YouTube?
- No, tiene anuncios
Shirabe suspiro notoriamente ante la falta de neuronas de la pobre chica - ¿Y porque intimo?
- Porque una relación entre dos personas es íntima, ¿No?
Shirabe se quedó de nuevo pensativa – creo que si
- Entonces, ¿Le doy a buscar?
- D-Dale… - respondió Shirabe con poca seguridad en su voz, algo la decía que era muy mala idea.
- ¡Dess! – y Kirika le dio sin dudarlo ni un solo segundo, apareciendo en su momento varias páginas con títulos sospechosos de los cuales el rostro de Shirabe iba cogiendo un fuerte color rojizo – voy a darle a este mismo – dijo Kirika sin siquiera leer el título del enlace, abriéndose una página donde había imágenes de gente desnuda…
- ¡K-Kiri-chan quita eso! – hablo la avergonzada morena.
- Espera – siguió Kirika adentrándose más adentro de la página - ¡Aquí está el video con el título que había puesto en el buscador! – le dio al video y…
Empezó a sonar por toda la habitación unos gemidos de dos mujeres que estaban desnudas y manteniendo relaciones sexuales en una cama de un hotel.
El rostro de Kirika cogió el mismo color que el de Shirabe, aunque la rubia no aparto sus ojos de la pantalla del móvil (¿E-Esto es lo que tengo que hacer con Shirabe?) sintió un fuerte calor apoderarse de todo su cuerpo al imaginarse en la misma situación que estaban esas mujeres, pero con ellas como protagonistas (¿Cómo sería la voz de Shirabe si hiciéramos eso?) la sonrisa gatuna volvió al sonrojado rostro de Kirika mientras seguía sus orbes posados en aquella pantalla, una visión que duraría poco…
Shirabe cogió el móvil de Kirika y lo lanzo contra la pared, reventando el móvil en varias piezas y parando por fin aquel vergonzoso video.
- ¿S-Shirabe? – la llamo con miedo en la voz, la morena estaba de pie y con el rostro completamente tapado por su cabello.
- ¡M-Me voy a casa! – hablo la avergonzada morena saliendo rápidamente de la habitación.
- ¡Espera Shirabe! – Kirika salió corriendo detrás de Shirabe, pero esta la cerró la puerta en todas las narices – ¡Dess! – se froto con una mano la frente donde la puerta la había golpeado – quizás… - el sonrojo se apodero de todo su cuerpo – eso ha sido demasiado directo… - murmuro Kirika soltando vapor por la cabeza y mirando su destrozado móvil, no lo iba a negar, también le daba vergüenza aquella situación, pero, deseaba pasar a esa fase con Shirabe, quería marcar a la morena y que esta la marcase a ella, demostrando cuanto se querían y que se pertenecían mutuamente, a Kirika le daba igual la poca experiencia que tenía, ya sabia lo que tenía que hacer con Shirabe y en algún momento lo iba a poner en práctica…
Shirabe salió corriendo de la casa de Kirika en dirección a la suya, la pequeña estaba sonrojada y con un calor sofocante apoderándose de todo su cuerpo, hubo un momento en el que se imaginó con Kirika en esa misma situación y con la voz de la rubia encandilando sus oídos, Shirabe quería hacer todo tipo de cosas con Kirika aun incluyendo estas cosas tan vergonzosas, sin embargo, ahora mismo era mucho para la pequeña, era una situación en la cual era inexperta y no sabía controlar el tiempo, ni el momento de dicha acción…
6 de enero del 2440, hogar de las humanas, 15:40 de la tarde del martes.
- ¡¿Mocosa?! ¡Seguramente solo me sacas un par de añ… - noto como la barrera se activaba – espera, ¿Qué esta pas… - Chris cometió el error de apartar sus ojos de Cagliostro y dirigir sus orbes hacia un lado para ver como la barrera se activaba, un error que le costó su seguridad mental…
- Que conste… - Cagliostro se atrevió a atravesar la barrera aun siendo doloroso para ella y sujeto con sus dos manos del cuello de la camisa blanca que llevaba Chris – que te he avisado antes… - murmuro con oscuridad y con sus brazos envueltos en un incendio provocado por una magia celestial.
- ¡¿Acaso se te ha ido la cab… - noto un como un fuerte tirón la sacaba de la seguridad de la casa y se quedaba pegadita de nuevo al cuerpo de la peliceleste, algo que ya parecía ser de costumbre…
- Tenia mi cabeza en mi sitio hasta que has decidido sacarla de su sitio – la contesto la enojada peliceleste sin soltar la ropa de Chris.
La peliblanca frunció el ceño y con una furiosa mirada desafió los orbes de la diabla - ¡¿Y hacía falta hacer eso?! ¡¿No hubiera sido mejor que me lo pidieras por favor?! ¡Casi te quedas sin brazos idiota! – la regaño Chris.
- Ara, ¿Estas preocupada?
- ¡CLARO QUE NO! Simplemente no… no quiero que manches el césped… - murmuro con la boca chica y sonrojándose levemente.
Cagliostro sonrió y se le fue rápidamente su oscuridad, ver el rostro avergonzado de la peliblanca era puro arte para sus orbes.
- Y-Ya estoy afuera, suéltame y dime de una maldita vez que es lo que quieres – siguió murmurando mientras se revolvía en los brazos de Cagliostro, la ponía nerviosa cada vez que la diabla la ponía en esta situación, Chris sabía que su cuerpo y su mente tenían un límite y que en algún momento acabaría cediendo a sus sentimientos y acabaría besando o incluso abalanzándose hacia la peliceleste, cosa que quería evitar a toda costa, pero cuanto más tiempo pasaba cerca de ella, menos control podia notar en sí misma.
- Aquí no – respondió una seria Cagliostro teletransportándose con Chris.
A los pocos segundos aparecieron en la enorme nube que estaba sobre la casa de las humanas.
Cagliostro soltó al fin a Chris y la dejo que se moviera a sus anchas y así evitar que esta sacara sus armas y la atacase como venía siendo costumbre…
- ¿Qué hacemos aquí? Podíamos haber hablado perfectamente ahí abajo
- Aquí no tienes escapatoria, de esta manera podré hablar sin riesgo a que huyas
(Eso ya lo veremos) Miro la distancia que había con el suelo – soy inmortal así que si me tiro po…
- Morirías, eres inmortal, pero no un demonio, no podrías regenerarte como lo hago yo – señalo sus brazos ya completamente regenerados – si te tiras desde aquí y no te alimentas en el acto de un humano, cosa que no harás – soltó una notoria risa al saber que, por primera vez, esos valores de Chris iban a ser un beneficio para ella – estarás muerta en menos de tres minutos, pero… - señalo el suelo – eres libre de intentarlo
- ¡Tch! Tu ganas – se alejó del borde de la nube hasta un lugar seguro – habla ya de una vez – hablo orgullosa y cruzándose de brazos, evitando a su vez cruzar sus orbes con la orgullosa y traviesa diabla.
- He venido para ofrecerte un trato…
- ¡¿Un trato con un demonio?! ¡Olvídalo, no pienso aceptar! ¡Sois unos tramposos que no sabéis leer la letra pequeña y…
- ¡No soy como el resto Yukine Chris! – volvió Cagliostro a enojarse – yo soy de palabra – dijo ahora más calmada, el orgullo de Chris era demasiado para su estado mental, aunque esa era la parte que más le gustaba a la diabla…
Chris soltó una cínica y notoria risa – está bien, demuéstramelo, dime tu oferta y te hare yo otra, si la aceptas – sonrió maliciosamente – te creeré, pero si no la aceptas, no te creeré nunca en nada de lo que digas
(Veamos quien gana en esta guerra de egos) – lo acepto – respondió Cagliostro sin pensárselo y acercándose decidida y desafiantemente a la peliblanca.
- Bien – retrocedió varios pasos hacia atrás al ver como Cagliostro había achicado de nuevo distancias con ella – te es…
- Pero – interrumpió rápidamente la diabla – si yo acepto tu oferta, tú también aceptaras la mía – extendió su mano hacia la albina - ¿Qué te parece? Yukine Chris – dijo el nombre de la peliblanca en un tono travieso.
(No aceptes, no aceptes, ¡CHRIS NO ACEPTES!) – me parece bien – (¡IDIOTA!) y en contra de sus pensamientos, Chris cogió la mano de Cagliostro aceptando el desafió que la ofrecía aquella dichosa y sexy demonia.
Cagliostro soltó la mano de Chris y se alejó unos centímetros de ella, podia notar como la ponía nerviosa y ahora mismo lo único que quería era que la escuchase – lo que quiero ofrecerte es ayuda con Millaarc – frunció el ceño al ver como Chris suspiraba y rodaba sus ojos – ya me has dejado claro antes tus intenciones así que sé que no te hare cambiar de opinión, pero al menos, déjame ayudarte a matarla
- No puedo ser la líder de los vampiros si Millaarc muere a manos de un demonio, así que no acep…
- ¡Cállate y escucha todas mis palabras! – interrumpió rápidamente la peliceleste antes de que Chris diera por cerrado la conversación.
- Esta bien, sigue – y respondió la albina con pocas ganas.
- Se perfectamente que no puedo ofrecerte mi ayuda física con Millaarc, pero si puedo ayudarte a sacar todo tu verdadero poder sin que pierdas la nobleza que tienes
Chris frunció el ceño y en silencio clavo intensamente su mirada, ahora si había captado toda su atención.
- Tu problema viene al no alimentarte de sangre humana, lo cual ya me has dejado claro varias veces de que no vas a hacerlo aun peligrando tu vida – su mirada se volvió seria y su voz cambio a un tono firme – sin embargo, conozco otra manera en la que puedes fortalecer tus poderes con la sangre que necesitas sin necesidad de alimentarte de los humanos
- Yo también pensé en una transferencia de sangre, pero no funciona si no la ingiero, lo probé una vez y no surgió efecto
- No hablo de una transfusión de sangre, lo que te estoy ofreciendo es la mía – se señaló a si misma – yo me alimento de un humano y tú de mí, de esta manera entrara, la sangre humana entraría a tu organismo y…
- También entraría sangre de demonio a mi organismo y me niego a transformarme en un… - la interrumpió Cagliostro de nuevo.
- No te transformas en demonio solo por ingerir mi sangre, necesitarías el mismo proceso que Millaarc, así que puedes quedarte tranquila – hizo una pequeña reverencia en forma burlona – seguirás siendo una noble y rebelde vampira – la dijo en tono burlón y añadiendo un toque sarcástico a sus palabras.
- Aun así, me niego, habrás matado a un humano y no pienso…
- No matare a nadie si así es como lo quieres
- ¿Qué? – respondió Chris incrédula ante la última frase de Cagliostro, lo dijo con tanta seguridad y tanta sinceridad, que no pudo evitar creerla en el momento.
- Si aceptas, me alimentare de esa sangre que tienen los hospitales, tirare la que tengo guardada en casa y me abasteceré de ese tipo de sangre
- ¿H-harías eso… por mí?
- … - Cagliostro desvió su rostro hacia otro lado, la respuesta era más que obvia, aunque su herido ego se negaba a decirlo en voz alta.
Chris cogió un leve sonrojo y también desvió su rostro, no quería admitir la buena acción que estaba dispuesta a hacer la diabla solo por ella, una acción que requerida de unos sentimientos que Chris estaba segura que carecía en Cagliostro, pero por lo visto, la diabla sentía más de lo que ella creía.
- Lo importante es que… - aclaro su garganta y sin mirar a Chris continuo con sus palabras – al alimentarte de mí, la sangre humana correrá por tu organismo y tus poderes se activaran con la potencia que en verdad tienen, de esa manera podrás hacer frente a Millaarc, aun así, la victoria seguirá dependiendo de tus habilidades, pero al menos tendrás tus poderes al cien por cien
- Pero si hago eso, ya no podré vivir con…
- No – volvió a interrumpirla – todo seguirá igual, te alimentas de un demonio, no de un humano, lo que quiere decir que seguirás siendo leal a tus ideales
(Seguiría igual, pero más fuerte) - no es mala idea, pero… - miro de nuevo a Cagliostro perdiendo su sonrojo - ¿Qué te hace pensar que podría funcionar?
- Absolutamente nada – respondió Cagliostro con demasiada sinceridad – esto es algo que escuche cuando era pequeña, pero nunca lo he visto
- Ya veo… - sintió como la vena de su furia se encendía - ¡Entonces porque me ofreces algo que ni siquiera has visto! – y la grito…
- Porque estoy segura de que va a funcionar – respondió todavía sin mirarla.
(Sus palabras son firmes y no parece estar bromeando) soltó un frustrado resoplido.
Cagliostro suspiro y giro su rostro de nuevo hacia Chris – la intención es que primero pruebes mi sangre y si funciona, entonces podríamos continuar con el proceso hasta que…
- ¡No tan rápido! ¿Acaso olvidas del trato que hemos hecho antes?
(Y ahí vamos de nuevo) la peliceleste soltó un larguísimo suspiro cargado de cansancio – de nada sirve ese trato si no fun…
- ¡Mejor aún! – sonrió malvadamente la albina – te dije que yo te haría otra oferta después de escuchar la tuya, ¿Verdad?
- Por desgracia, así es – respondió Cagliostro con pocas ganas, temía las palabras de Chris.
- Bien, acepto en probar tu sangre – señalo a Cagliostro con una mano – el efecto debería ser inmediato, así que si noto que es tal y como tú decías y mis poderes se fortalecen, abras ganado y cederé a tu oferta – su maliciosa sonrisa se borró de su rostro dejando paso a la seriedad – pero si no hace ningún efecto en mí, entonces abras perdido y aceptaras mi oferta respetando la palabra que según tú dices que tienes
(No me gusta cómo suena eso… tengo un mal presentimiento…) Cagliostro se mantuvo en silencio y desde la distancia seguía escuchando a una sospechosa y seria albina, algo tramaba Chris y a Cagliostro no le gustaba por como sonaba esa voz.
- Mi contraoferta es la siguiente, si no funciona, desapareces de mi vida para siempre, entiendo que por Kirika estés cerca de Shirabe, pero no te acerques más a mi – la voz de Chris sonó firme y segura, pero por dentro la vampira solo deseaba tirarse de la nube de cabeza, estaba yendo completamente en contra de sus sentimientos, pero para Chris, lo mejor que podia pasarla era alejarse de esa diabla y la única manera posible era a través de este pacto.
(¿Qué… que es esto?) Cagliostro sintió un fuerte pinchazo dentro de su pecho, un dolor que la atravesó el centro de su corazón y dolía más que cualquier tortura que en antaño había recibido, un sentimiento que se generó a través de unas duras palabras, ¿Cómo era posible que unas palabras doliesen más que unos golpes? Una pregunta que nunca imagino Cagliostro que se llegaría a hacer en la vida, hasta que conoció a esta rebelde y orgullosa vampira…
- Si yo acepto, tu aceptas, ese era el trato… - dibujo una media sonrisa en su rostro – Cagliostro-san
Cagliostro apretó los puños y se acercó con pasos firmes a la prepotente albina – no soy alguien que se hecha hacia atrás, así que acepto – tendió de nuevo su mano a la vampira, aunque si hubiese sido por ella, habría retirado la oferta en el momento en el que Chris vio una oportunidad de contrarrestarla.
- De acuerdo – siguió sonriendo victoriosamente, estaba segura de que el plan de Cagliostro no iba a funcionar – tenemos tra… - fue a agarrar la mano de Cagliostro, pero esta la retiro unos centímetros.
- Antes, quiero añadir algo más – escucho como Chris bufaba – si resulta que yo tengo razón y gano, no solo aceptaras mi oferta, sino que también decidiré yo cuando pararas de alimentarte de mí y cuando lucharas contra Millaarc, ¿Te parece bien?
- ¿Tengo opción de negarme?
- No
Bufo Chris de nuevo – entonces bien – movió impaciente su mano esperando a que Cagliostro cerrase el trato – acepto
(Espero… no lamentar esto…) miro por unos segundos la mano de Chris – yo también – cogió la mano de Chris y sellaron el pacto mientras las dos se miraban desafiantemente a los ojos.
(¿Por qué estoy tan inquieta? ¡Es lo mejor que podría hacer! Cuanta más distancia ponga, menos sufriré) pensó Chris bajando su mirada a la mano que sostenía la suya, por dentro, no quería soltar esa mano, pero como siempre, su orgullo y su enorme ego, predominaban en ella, (acabemos pronto con esto…) Chris soltó la mano de Cagliostro y levanto la manga de la camiseta blanca que llevaba Cagliostro – v-voy a…
Cagliostro retiro rápidamente su muñeca antes de que Chris le diera un buen bocado – te tienes que alimentar de la vena del cuello
- ¡Qué más da! ¡También hay venas en la muñe…
- La del cuello es más directa
- En la pierna también hay una vena igual de directa – refunfuño Chris, lo menos que quería era acercar su rostro al de la peliceleste.
- Aara, que directa, pero si quieres… - se llevó las manos a sus vaqueros blancos e hizo amago de bajárselos…
- ¡Esta bien! ¡Me quedo con la opción del cuello! – dijo rápidamente la sonrojada peliblanca.
Cagliostro sonrió con picardía y se sentó en el esponjoso suelo de la nube.
- ¡¿Y ahora qué haces?! – pregunto Chris perdiendo la paciencia.
- Poniéndotelo fácil, soy más alta, así que… - señalo sus piernas – ven aquí y muérdeme – dijo con un picante tono de voz.
(No me lo puedo creer… ¡¿De verdad que voy a hacer esto?!) pensó Chris mientras se dirigía desganada hacia Cagliostro (¡ESTO ES DEMASIADO VERGONZOSO!) se paró enfrente de la diabla – espero que no funcione – apoyo sus manos sobre los hombros de Cagliostro y se sentó encima de sus muslos – estoy deseando perderte de vista – la dijo con todo el desprecio que pudo sacar, otra cosa era lo que en verdad sintiese la peliblanca…
- Aara, yo en cambio espero lo contrario - Cagliostro apoyo sus manos en el esponjoso suelo y riéndose desvió su rostro dejando su cuello expuesto a la vampira – estoy deseando tenerte encima mía todos los días – la respondió en un pícaro tono de voz y sacando de quicio a Chris, la cual saco sus colmillos y después de escuchar esas traviesas y atrevidas palabras, la hinco con bastante fuerza los colmillos en el cuello – ¿Are? No sabía que me tuvieras tantas ganas – dijo Cagliostro al notar como también Chris hincaba todas las uñas en sus hombros.
Chris dejo de escuchar la voz de Cagliostro en el momento en que empezó a succionar la sangre de esta, una sangre que según bajaba por su garganta, la refrescaba y aliviaba por donde pasaba, una sensación que le estaba dando señales de lo siguiente que iba a pasar…
Cagliostro cerro con tranquilidad sus ojos – no pares hasta que te sacies – murmuro en una cálida voz y con una amplia sonrisa en sus labios, a pesar de la situación, estaba disfrutando de la cercanía de la albina, ese cuerpo pegado al suyo y esas uñas hincándose en su piel, al principio por venganza, pero según iba pasando los segundos y se alimentaba más de su sangre, esas uñas se removían en su piel en forma de caricia, sin decirlo, Chris estaba disfrutando del manjar de Cagliostro, a la vez que la diabla disfrutaba de cualquier contacto que tenía con Chris, sabía que la peliblanca había atravesado sus barreras y admitía para sus adentros que esa palabra llamada Amor, estaba dentro de sus carnes, lo que no esperaba Cagliostro era que sintiera tanta necesidad de tenerla entre sus brazos.
(Es tan… saciante…) saco sus uñas de los hombros de Cagliostro, dejando sus calmadas manos sobre esos mismos hombros dañados (puedo notarlo…) saco lentamente sus colmillos del cuello de Cagliostro (puedo notar como mi poder aumenta…) sonrió levemente mientras sus colmillos acariciaban el cuello de la peliceleste (así que… este es mi verdadero poder) una poderosa aurea rojiza rodeo todo su cuerpo y el de Cagliostro.
Una peliceleste que al notar semejante poder abrió los ojos para presenciarlo en primera persona – funciona… - murmuro con una sonrisa y bastante animada.
- …eso… parece… - respondió Chris en otro susurro y mirando fijamente las dos marcas que dejo en el cuello de la diabla.
- ¿Cómo te encuentras? – pregunto en un tono bajo y cariñoso.
- Mas fuerte… y con el ego herido… - respondió Chris sin levantar su tono de voz, como bien había dicho la peliblanca, su ego estaba herido, pero su corazón aliviado…
Cagliostro soltó una notoria risa – he ganado
- Lo se
- Así que…
- Si si… - soltó un pequeño bufido – he perdido y acepto tu oferta, ¿Contenta? – respondió desganada, aunque no se movió ni un centímetro de aquella posición en la que creía que era vergonzosa, pero cómoda…
(Aprovechare este tiempo para hacerte cambiar de opinión sobre mi) – bastante – respondió Cagliostro en un tono burlesco.
(Debería de estar enojada por haber perdido y sin embargo…) podia notar como su corazón palpitaba con velocidad, pero tranquilo, sintiendo alivio de haber perdido y de que su contraoferta se haya quedado perdida en el aire (soy tan idiota…) – ahora llévame a casa, ya he tenido suficiente por hoy – murmuro con el poco orgullo que le quedaba, aunque su cuerpo no tenía ni la más mínima intención de bajarse de Cagliostro…
- Sin embargo, yo prefiero qued…
Chris separo su rostro del cuello de Cagliostro y mientras apretaba los hombros de esta, la miro desafiantemente – tengo una mejor opción, podría probar como funciona ahora mis poderes contigo, sería una buena prac…
- Vale, te llevo a casa – respondió rápidamente la peliceleste sabiendo que Chris cumpliría con esa amenaza.
Chris sonrió victoriosamente y en contra de sus sentimientos, se levantó dejando libertad de movimiento a una cabizbaja peliceleste, una Cagliostro que esperaba aprovechar la postura en la que estaban para sacar ventaja a sus sentimientos, sin embargo, se chocó de nuevo con aquel muro que una y otra vez no paraba de encontrarse cada vez que intentaba algún acercamiento con la tozuda vampira.
Cagliostro suspirando profundamente se levantó y cogió de la mano a la albina, teletransportándose con ella al mismo sitio donde habían partido hace unos minutos, enfrente de la casa de esta.
- Bienvenida a casa – dijo con sarcasmo la diabla.
- Ya era hora… - Chris se soltó de la mano de Cagliostro como si la quemase y rápidamente puso sus pies sobre el césped.
- Aara, ¿Ni siquiera me vas a dar un besito de despedida?
La vena en la sien derecha de Chris se hizo de notar y miro con sus vampiros ojos a la demonia.
- Are, era broma – respondió rápidamente Cagliostro alzando sus manos en forma de paz, todavía se llevaba un misilazo de recuerdo…
Chris soltó un pequeño bufido y la dio la espalda - ¿Cuándo deberíamos…? Ya sabes… - comento levemente sonrojada.
- ¿Vernos para alimentarte de mí? – y respondió está en tono burlón.
- … - Chris respondió con silencio y agachando levemente su sonrojado rostro hacia el césped.
- Depende, ¿Cuándo quieres ir a por Millaarc?
- Lo más pronto posible
Cagliostro se quedó pensativa (lo más pronto… su cuerpo se tiene que adaptar a mi sangre antes de enfrentar a un rival tan fuerte) – entonces, vendré a buscarte cada noche hasta el viernes, ese día mediré tu poder y si tu cuerpo se ha adaptado, el sábado podrás ir a por Millaarc, ¿Te parece bien?
- ¡¿El viernes?! ¡Eso es demasiado tiempo! ¿Porq…
- Quiero asegurarme de tu victoria, no… - dio la espalda a Chris, ahora mismo las dos orgullosas chicas se estaban hablando de espaldas – no quiero que mueras… - murmuro en un suave tono de voz y con un leve sonrojo en su rostro.
Chris se llevó las manos a su pecho al notar como su corazón se desbocaba por aquellas palabras – n-no pienso morir – respondió entrecortada y moviendo lentamente sus piernas hasta la puerta de la entrada, aunque su corazón no paraba de gritarla, pidiéndola que se girase y abrazase a esa diabla que tanta atención la prestaba.
(Y yo no pienso dejar que te maten) sus ojos se oscurecieron y sus labios dibujo una media y oscura sonrisa – nos vemos mañana, Chris-san – murmuro el nombre de la albina con bastante cariño.
- …espera… - mascullo Chris mientras sujetaba con fuerza el pomo de la puerta que tenía medio abierta – g-gracias – dijo por primera vez en un tono cariñoso antes de entrar al interior del hogar.
- Poco a poco se derrite el hielo Cagliostro – murmuro la picara diabla tapando su cuello con dos dedos y teletransportándose del lugar.
6 de enero del 2440, zona este de Tokio, 23:30 de la noche del martes.
Una poderosa ángel de pelo blanco verdoso se encontraba apoyada en una farola y esperando pacientemente a que su objetivo apareciera para darle finiquito, Saint-Germain llevaba una lista en la mano de todos los demonios avistados por los ángeles en toda la zona de Tokio y cerca de donde vivían actualmente sus hermanas, como bien dijo Saint-Germain a su madre, ella misma daría caza a todos los demonios que estuvieran en Tokio y así evitaría cualquier contacto con sus hermanas, pero del dicho al hecho había un buen trecho, debido a que de momento, solo había acabado con 2 de los 1.900 demonios que tenía en esa lista, por no decir de los otros demonios que no habían sido avistados…
- Parece que esto me va a llevar demasiado tiempo… casi seria más rápido dar con las hijas de Natass… - sus palabras se cortaron al visualizar sus orbes al demonio que estaba buscando – te tengo – murmuro sacando su dorado revolver y siguiendo silenciosamente al pobre diablo, si fuera por ella acabaría con aquel ser ahora mismo, sin embargo, estaban en una calle transitada por humanos, lo cual hacía imposible eliminar a aquel individuo sin levantar el caos entre la gente, (en cuanto cruce esa esquina…) cargo su arma y alzo su mano para disparar al demonio, pero…
- ¡Paapaa! – grito un pequeñín saliendo de una casa que hacía esquina y abrazando las piernas de aquel demonio.
- ¡Mama ven! ¡Ha vuelto papa! – grito otra pequeñina saliendo de la casa muy emocionada y saltando encima del pecho del diablo, el cual la agarro en el aire y abrazo a la pequeña.
- Papa está de vuelta – dijo el demonio en un tono cariñoso y abrazando a esos pequeños.
Saint-Germain se quedó congelada en el sitio (¿Q-Que… que es esto?) pensó mientras seguía apuntando la cabeza de aquel hombre y sus ojos se desviaban a la mujer que salía de la casa y abrazaba a su objetivo (¿Esta… embarazada?) Saint-Germain negó varias veces con la cabeza (¡Da igual! ¡Es un demonio!) agarro fuertemente el mango y poso un dedo sobre el gatillo – y seguramente ellos también lo sean… - miro de reojo a la mujer y a los dos pequeños que se separaban de su padre.
- ¿Qué tal el viaje querido? – pregunto la mujer posando un cálido beso en los labios de su esposo.
- Bien, al fin pude cerrar el acuerdo, ahora podre pasar más tiempo en casa con vosotros y este pequeñín – hablaba con ternura y puro amor al vientre de su mujer.
La mano de Saint-Germain empezó a temblar al notar como el único que desprendía poder era el hombre, lo que quería decir que la mujer era humana y los pequeños híbridos, unos híbridos que al no desprender poder, significaba que no estaban alimentándose de sangre y eran puros, incluso más puros que un ángel, algo que dejo confusa a Saint-Germain, nunca había visto semejante cosa, ¿Un demonio casado con una humana y teniendo hijos? ¿Acaso era eso posible? Pues por lo visto, así era y sus orbes lo estaban presenciando en primera persona, ese demonio era noble…
- Pequeñina, es niña querido
El diablo rio notoriamente – vaya, ¿Cómo me he olvidado del sexo de mi hija? Que cabeza – dijo en tono burlón y cogiendo en brazos a sus dos pequeños.
- Volvamos a dentro cariño, aquí a fuera hace demasiado frio – dijo la mujer encaminándose al interior de la casa y seguida por su esposo con sus dos hijos.
(No… ¡No puedo hacerlo!) bajo el arma y sacando sus alas desapareció del lugar, apareciendo en medio de un descampado - ¡No puedo hacer eso! – disparo su arma al aire - ¡Es un maldito demonio y aun así… - volvió a disparar su arma - ¡No he podido! – y siguió disparando hasta que su cargador se vacío, Saint-Germain se tiro de rodillas al embarrado suelo – le tenía a tiro y aun así no he sido capaz de ejecutarle… - repitió dejando caer su arma al suelo – me comprometí ha exterminar a todos los demonios, pero… si hay más como él… - miro hacia el oscuro cielo – no sería capaz de matarlos… - su mente la visualizo a los dos pequeños abrazar a su padre y este correspondiendo a sus pequeños con felicidad en su rostro – ¿Qué harías si vieras esto madre? – pregunto en un tono apagado y con sus alas tapando su cuerpo, Saint-Germain se había quedado impactada al ver algo así, siempre tuvo a los demonios como sus grandes y despiadados rivales y sin embargo ahora, había estado a pocos metros de uno que ni siquiera la había notado y tenía una familia humana de la cual parecía estar muy bien cuidada por ese demonio, Saint-Germain podia ser fría y a veces insensible, pero nunca destrozaría una familia.
7 de enero del 2440, hogar de las demonias, 2:10 de la madrugada del miércoles.
Maria apareció en su dormitorio y se tiró agotada encima de la cama sin deshacer, había pasado todo el día limpiando y restaurando la sala de entrenamiento, el cual de puro milagro no acabo derruido el edificio entero, para Maria habría sido más llevadero el día si Tsubasa se hubiese quedado haciéndola compañía, sin embargo la peliazul la dejo sola a la media hora, a pesar de que Maria consiguió calmarla, Tsubasa seguía distraída y por eso decidió Maria de que lo mejor sería que se fuera a casa y descansase, ella se encargaría de restaurar el gimnasio para que así mañana pudieran entrenar de nuevo y eso hizo, aunque la llevo toda la tarde y parte de la noche…
- Estaba tan fuera de si… – se giró en la cama y miro fija y seriamente el techo - si Tsubasa me dejase… - sus ojos se nublaron en oscuridad – mataría a esos ángeles – dijo en un siniestro y bajo tono de voz al recordar aquellas heridas que ya traía Tsubasa y en especial esos dedos en el cuello de esta, esa marca era tan fuerte que podia deducir que perdió la conciencia debido a la falta de aire que dejo de circular por su cuerpo en el momento en que posaron esa mano en su cuello – ¿Qué clase de familia es alguien que te lastima? En los demonios es algo más normal, pero en ángeles y humanos… eso no… - sus palabras se interrumpieron debido a dos golpecitos que procedían de la ventana que daba al patio interior, Maria sin moverse de su posición miro de reojo a la ventana, llevándose una gran sorpresa - ¡Tsubasa! – se levantó de golpe y de una zancada se dirigió a la ventana, abriéndola rápidamente - ¿Qué haces aquí?
- ¿Puedo?
- ¡Si, claro! – la ofreció una mano para ayudarla a entrar, pero Tsubasa entro solita y sin ayuda, apoyo sus manos en el cemento y de un salto entro a la habitación - ¿Por qué no has venido por la puerta?
(Porque Kanade me ha comentado que Vanessa vive al lado vuestra…) – porque he visto a un ángel entrar en la casa de al lado, así que he preferido evitar que me vean
(Me olvide de eso… ahí vive la lugarteniente de Ryoko y a veces la visita Saint-Germain) – os habéis criado con ángeles, seguramente no tendríais muchos problemas
- En realidad, los ángeles que nos criaron nos mantuvieron alejadas del resto, saben de nuestra existencia, pero no tienen nuestra imagen
(Imagino que lo mismo pasara con las hijas de Ryoko, saben de su existencia, pero no tienen sus rostros, por lo visto adoptar humanos es la moda entre los ángeles, me pegunto… ¿Cuántos humanos habrán sido adoptados por ángeles?) - ya veo, sin embargo ¿Sabes que podrían notarte? – dijo Maria mientras miraba el mágico anillo de Tsubasa.
- Lo sé, pero en esta zona también viven humanos, así que pueden pensar que ha pasado cualquier humano por aquí
(Buen punto) admitió rápidamente Maria – aun así, podrías haberme llamado – saco su móvil indicándole que era más seguro eso - podías haberte equivocado de habitación y acabar en…
- Le pregunte a Cagliostro si estabais en casa y ella me contesto con la dirección de tu dormitorio
(Debí haberlo intuido…) Maria tenía una lucha interna entre agradecer a Cagliostro o matarla nada más que se fuera Tsubasa - ¿Ha ocurrido algo? – pregunto preocupada, era la primera vez que una de las tres humanas las visitaba y venia sola, lo que no sabía Maria era que Shirabe ya había pisado antes esa casa.
- N-No… - sospechosamente su rostro cogió un tono rojizo – s-solo quería disculparme por… lo de esta tarde
Maria sonrió cálidamente – eso ya lo dejamos atrás Tsubasa – la dijo con ternura cerrando la ventana para que dejase de entrar frio, ella podia aguantar esas temperaturas, pero Tsubasa era humana y podría resfriarse con facilidad.
- Lo sé, pero necesitaba decírtelo de nuevo – se dirigió a la cómoda y se apoyó en ella, dando la espalda a la pelirrosa – cuando llegue a casa y descanse, me puse a pensar en todo y… - soltó un pequeño suspiro – ya lo tengo claro – sonrió y volvió a girarse hacia Maria – a partir de hoy, voy a hacer lo que mi corazón me diga – (aunque eso signifique el reniego de madre, pero… me niego a renunciar a estas chicas, son demonios pero no son lo que madre dice y Maria… no pienso dejar escapar a mi primer y único amor por culpa de los miedos de madre) se acercó lentamente a una seria y atenta pelirrosa – y luchare contra todo aquel que venga – fue bajando su tono de voz según se acercaba a Maria.
- ¿Incluida… esa familia celestial? – pregunto Maria acercándose ella también a Tsubasa.
- Incluyéndolos – repitió en un susurro la peliazul parándose a una baldosa de la demonia que también se había parado a una baldosa de ella.
- Entonces… - su sonrisa se transformó en una aún mas cálida - ¿Pensamos igual?
Tsubasa sonrió y piso la baldosa que mantenía la distancia entre las dos chicas – más bien – cogió con una de sus manos la mano derecha de Maria y la llevo a su rostro – sentimos igual
- Deberías de mejorar en tus declaraciones – la respondió Maria sonriendo y acariciando esa mejilla que la propia peliazul la había cedido – aunque prefiero esta declaración antes que la de esta tarde, al menos esta vez no me has atravesado el pecho con la espada – soltó el dardo la diabla…
Tsubasa rio notoriamente al recordar que era la segunda vez que a la pelirrosa le atraviesa el cuerpo con su espada – todavía puedo rectificar – la respondió igual de burlona y sacando la encantadora risa de la ojiturquesa.
Maria llevo su otra mano a la otra mejilla de Tsubasa - ¿Estas segura? – pregunto cambiando por completo su tono burlón por uno serio – te pregunto porque – acaricio las dos mejillas de Tsubasa - una vez que me digas que si – subió lentamente una de sus manos para retirar hacia un lado el flequillo de la ojiazul – no te soltare – susurro tiernamente mientras miraba fijamente los seguros orbes de Tsubasa.
- No estaría aquí si no estuviera segura – respondió Tsubasa en un hilillo de voz – pero si lo que quieres es una prueba… - llevo sus dos manos a la nuca de Maria y atrajo su rostro, atrapando los labios de la pelirrosa con los suyos.
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Sip, lo corto en lo mejor, que se le va a hacer xD, con esto último ya solo falta que Chris ceda de una puñ…. vez con Cagliostro y ya estarían todas las parejas formalizadas, listas para sus romances, el lemon de cada parejita y sobre todo y lo más importante de todo esto, el sufrimiento y el drama que vendrán para las parejas xD, eah xD, me largo a escribir, espero que estéis bien, un saludo a todos y nos vemos en el siguiente ^.^.
