⟩»IV; EL ADIÓS 1/2«⟨
Era un día de verano como cualquier otro, igual de aburrido, igual de tranquilo e igual a un día en el que no hay nada que hacer.
Una chica castaña y tierna se encontraba en casa de su amigo, un chico rubio que al contrario de ella era muy amargado, ellos se conocían de toda la vida. Los dos contaban con 12 años de edad.
La madre del chico rubio los observaba con una mirada triste desde el comedor en donde preparaba la comida para la cena. ¿La razón de esa mirada? Pues era porque tenía algo muy importante que comentarle al chico y no sabía cómo se lo tomaría.
—¡Bakugō! ¡Esta vez me tocaba a mí escoger!—
—¡No me importa maldita!—
Los chicos peleaban por el control del televisor, y sin importar el carácter del chico y los pucheros de la chica, sabían que ellos eran inseparables, tan diferentes pero a la vez tan iguales. Eran polos opuestos, pero los polos opuestos se atraen ¿No es así?
Una vez terminada la cena, la madre de la chica fue a recogerla a la casa de los Bakugō.
Y la madre de Bakugō no desaprovechó la oportunidad, así que decidió hablar con su hijo.
—Katsuki, ven acá.—
—¿Ahora que quieres bruja?—Contestó Katsuki rodando los ojos, Mitsuki no quería pelear, no, hoy no.
—Ven acá y no discutas.—
—Tsk, ahora voy.—
Ya cuando se sentó el el sofá al lado de su madre.—¿Qué quieres vieja?—Dijo Katsuki con el ceño fruncido.
—Te voy a contar algo, pero quiero que te lo tomes bien.—Advirtió su madre.
—Tsk, da igual.—Mencionó el rubio rodando los ojos.
—Katsuki... Ahhh. Ochaco se mudará en una semana.—Soltó de golpe su madre porque no sabía cómo decírselo.
La cara del chico cambio a una seria y sorprendida, mientras que sus ojos ya no tenían el mismo brillo. El no quería admitirlo pero sintió que su corazón se había roto, incluso lo escuchó crujiendo.
—Tsk.—Fue lo único que logró pronunciar el rubio antes de abandonar ese lugar e irse a su habitación. Así dejando a su madre con una mirada triste.
Al llegar a su habitación se lanzó sobre su cama mientras lloraba en silencio, no quería que nadie lo supiera, no quería que nadie supiera que en ese momento se sentía débil.
Mitsuki pasó por el frente de la habitación del chico y alcanzó a escuchar a este sollozando y maldiciendo a todos.
—Maldita cara redonda.—Dijo finalmente antes de caer dormido. Pues estaba cansado de tanto llorar.
Los siguientes días la paso "normal" junto a su querida amiga castaña, hasta que un día esta llegó corriendo bajo la lluvia a tocar la puerta de la casa de los Bakugō.
—Tsk, ¿Quién moles...?—La castaña había interrumpido a el chico, ya que al ver que era él, lo abrazo mientras lloraba, este se quedó en silencio solo mirándola.
—Kat...suki.—Susurró. La voz de Ochaco se encontraba quebrada debido al llanto, abrazando aún más fuerte al rubio.
La chica seguía abrazada al rubio mientras que este se dirigía al sofá, al llegar ahí el chico se sentó y sentó a su lado a la castaña.
—¿Qué pasa Ochaco?—Habló delicadamente y claramente preocupado.
—Ya no te volveré a ver.—Al decir esto la chica se soltó en llanto aún peor.
—P...Pero ¿¡Por qué!?—Preguntó exaltado el chico.
—Me mudaré...—Dijo la chica tratando de controlarse.
El chico se quedó sin palabras, no sabía que hacer o decir y solo se limitó a abrazarla tan fuerte como pudo pero sin lastimarla y de inmediato ella correspondió el abrazo.
Se abrazaron así durante una hora entera sin decir nada, solo disfrutar lo que podría ser, el último abrazo que se fuesen a dar.
Hasta que la chica tuvo que regresar a su casa, ya que sus padres la esperaban en la puerta de los Bakugō preocupados, ella no quería pero tuvo que hacerlo, se despidió del chico y se fue.
Al día siguiente era hora de que está se marchará, el llegó corriendo como pudo a despedirse de ella para siempre.
Y así fue como ella, se subió un auto y nunca regresó.
•••••••••••••
.
Continuará...
Danii-UwU-
