⟩»IV; EL ADIÓS 2/2 "El reencuentro"«⟨


~Katsuki Bakugō~

Ya habían pasado 16 años desde que el rubio vió por última vez a su única amiga. El contaba con 28 años de edad, había terminado sus estudios y decidió trabajar como empresario, sin duda alguna, uno de los más famosos.

Tiempo después de la partida de Ochaco, el trato de contactarla pero le era imposible, ya que no había rastro de ella, así que decidió rendirse con eso el se cuestionaba a diario "¿De cuándo acá Bakugō Katsuki se da por vencido?" Y aunque la respuesta era obvia solo quería dejar eso atrás. Más nunca se olvidó de ella y su sonrisa tan cálida.

~Ochaco Uraraka~

Ya habían pasado 16 tortuosos años sin poder ver o tan solo localizar a su amigo de la infancia. Ella solo se debatía el no poder hacer nada en ese momento.

La chica a sus 28 años había cambiado demasiado aunque dolía ser la misma niñita alegre del pasado o eso quería hacer pensar.

Ella actualmente vivía en España completamente sola, sin nadie con quien charlar, reír o tan solo compartir un buen momento.

La chica se limitaba a hablar con alguien que no fueran compañeros de trabajo.

~Actualmente~

El día llegó, ese día tan esperado por la castaña para armarse de valor e ir en busca de su viejo amigo y primer amor hasta Japón. Si es que tenía suerte seguiría viviendo ahí.

Ochaco se encontraba ansiosa por llegar allí y abrazarlo con todas sus fuerzas como lo había hecho antes de su partida.

Pasaron varias horas hasta que por fin llegó, al salir del aeropuerto dió un gran suspiro y le dió paso a todos sus recuerdos ahí.

Logró conseguir una habitación en un hotel conocido y de inmediato salió a pasear por ahí, sin rumbo alguno.

Por otro lado se encontraba un Katsuki malumorado ya que estaba llegando tarde a su trabajo el no sabe ni como, ni porque, solo sabe que pasó y ya.

Y para colmo no pasaba ningún bus y no le quedó de otra más que ir a pie, empujando a todos a su paso logró llegar justo a tiempo.

Y así es como comenzaron su día estás dos almas perdidas y sin destino fijo.

Al terminar la jornada de trabajo Katsuki regresaba a su casa cuando se le ocurrió la increíble idea de quedarse en una banca del parque cercano.

Al sentarse cerro los ojos y dos minutos después, los volvió a abrir así viendo una cabellera castaña y exaltado se levantó inconscientemente. Al no ver nada pensó que su cerebro estaba jugando con el así que decidió retirarse a su casa lo más pronto posible para ponerse a beber, cosa que era muy común después de un día lleno de estrés.

La chica pasó todo el día buscando a el rubio y sin éxito alguno regreso a el hotel en el que se hospedaba y enseguida callo dormida el la cama. Al día siguiente se levantó temprano y salió a buscar otra vez sin esperanzas.

Iba distraída mientras caminaba y chocó con alguien, al alzar la mirada no vio a nadie debido a todos aquellos papeles que volaban y sintió tanta vergüenza que se puso a recogerlos preocupada.

Al alzar la mirada está vez más tranquila vio una cabellera rubia y desordenada, y su corazón dió un gran salto que juro que sentía que iba a salir de su pecho y quedó en shock.

—Jaja~ Perdone.—Se escuchó la voz de un chico muy nervioso.

La chica salió de sus pensamientos aturdida y pudo ver a la persona con la que había chocado momentos antes.

La expresión de la chica cambio de la sorpresa a la decepción.

—N...no te preocupes fue mi culpa.—Sin duda su mente la había hecho una mala pero en verdad una muy mala jugada.

El chico agradecido se marchó de aquel lugar, dejando a Ochaco pensativa "¿Encontraría a ese chico rubio? Si es así, ¿Qué le diría después de tanto tiempo?¿Y si no la recuerda?aún peor,¿¡Y si ella no lo reconoce!?".

Ella estaba tan perdida en sus pensamientos que siguió caminando sin fijarse por dónde iba.

El chico rubio iba caminando tranquilo hasta que varios metros frente a él vio a una cabellera igual a la del otro día y por más que no se lo quisiera imaginar vio como a esa chica estaba apunto de atropellarla un carro que viajaba a toda velocidad el chico corrió para quitar a esta del camino. "Pero que idiota" pensó y al momento que volteó a la chica para mirarla al rostro y reclamarle se quedó sin palabras.

Ambos chicos se quedaron mirando por un buen rato el uno al otro completamente sorprendidos, pensado en lo mucho pero a la vez poco que habían cambiado, la chica no controlaba sus sentimientos ni acciones y de la nada comenzó a llorar y sonreír. Está acción de parte de la chica saco a Katsuki de su burbuja y sin pensar le dijo:

—¿Qué crees que haces estúpida?—Le gritó Bakugō en la cara agitando a la chica exageradamente.

—¡Katsuki...!—Gritó la chica sin dejar de llorar y conservando su enorme sonrisa.—¡...Te extrañe mucho!—

Sorprendido, el rubio contestó.—Tsk, como sea, ¿Qué haces aquí?—

—Te vine a buscar Katsuki.—Contestó emocionada la chica.—Ven, te invito a comer, hay tanto por contarte y tú a mí.—El chico rodó los ojos y se dejó llevar por la castaña, mientras este sonreía ligeramente.

No cabía duda, la sonrisa de esa chica le hacía falta a Bakugō en su vida.

FIN

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Danii-UwU-