Harry y Tom habían sido amigos desde primer año. Harry se había sentado a su lado en el Expreso Hogwarts y le había explicado cómo había elegido Hogwarts porque sus padres fueron allí, y que era el intentado con los mejores equipos de fútbol de la historia. Habló por una hora de fútbol hasta que le preguntó qué equipo seguía y él respondió que ninguno.

Ahora sabía que seguiría el equipo para el que Harry jugase. No era un fan del fútbol, pero su mejor amigo estaría allí.

Tom tenía una beca de estudios que debía mantener, pero le quedaba tiempo libre para esgrima. Y cuando ambos terminaban de comer, a veces se juntaban. Así que pasó una toalla por su rostro y agarró el teléfono para ver si tenía algún mensaje.

El elegido 19:37: Terminé la práctica. Me baño y vamos a coger?

Tom leyó tres veces el mensaje. La comisura de sus labios tembló. Estaba seguro que había sido un problema con el autocorrector, pero…

Tú 19:39: Mi habitación, 21hs, iré por una pizza.

Esto iba a ser divertido.

Cuando escuchó el ping de nuevo mensaje, y luego tres más, sonrió con diversión. Miró los mensajes con la vista previa para que no marcara el visto.

El elegido 19:40: Ok

El elegido 19:40: *comer

El elegido 19:40: oh dios

El elegido 19:40: Tom! Comer! Dios, lo siento, era comer!

Cerró su celular con diversión y fue a darse una ducha.


Miró sus camisetas con aire crítico. No tenía mucho, la mayoría de las cosas que tenía eran regalos de Harry o comprados con trabajos de verano. Eligió una azul, que la gente siempre decía que le quedaba bien para su color de ojos y tono de piel.

Cuando golpearon la puerta, dejó pasar a un muy sonrojado Harry. Tenía puesta una camiseta verde y lucía especialmente encantador. También lucía terriblemente nervioso.

Sin esperar a explicaciones Tom se sacó la camiseta y empezó a trabajar en el cinturón.

—T… Tom. ¿Qué…? Yo… ¿Qué haces?

—Me preparo para… comer —explicó con tono sugerente.

—Así que sí viste el mensaje.

Agarró la camiseta de Tom y se la tiró en la cara.


Cerró de un portazo la habitación de Tom, y salió corriendo.

Nunca debería de haber escuchado la estúpida idea de Ron. "Hacé lo del meme a ver qué dice." Le había aconsejado. Y Harry, por alguna estúpida razón había creído que podría darse cuenta. Que podría saber si Tom sentía algo por él, o dejarlo ir con unas risas y un "me equivoqué".

Pero no esperaba eso.

Se frenó completamente rojo recordando el pecho desnudo de su amigo. Sutilmente marcado por las horas de práctica. Casi empezó a babear ahí mismo.

Su teléfono comenzó a sonar y canceló la llamada pánico. Tom probablemente quería disculparse y dejar ese incidente atrás.

Su teléfono comenzó a sonar de nuevos mensajes.

Tú sabes quién 21:21: Se enfría…

Y abajo había una foto cargando. Cuando terminó Harry soltó el teléfono de la sorpresa.

Levantó el teléfono pensando que estaba alucinando, pero no, ahí estaba: una caja de pizza sobresaliendo debajo de unas filosas caderas y un miembro completamente erecto.

Harry miró la imagen por sólidos 5 minutos.

De pronto Tom eliminó sus mensajes.

Tú sabes quién 21:27: Ok. Lo siento. Podemos olvidarnos de esto?


Tom soltó el teléfono sobre la cama y se llevó las manos a la cabeza. Esta vez lo había hecho. Había cruzado la línea creyendo haber leído bien a Harry, y lo había arruinado. Llevaba muchos minutos sin contestar. Tanto que se había vestido de nuevo.

Agarró la tapa de pizza que había cortado y tapó la comida que se iba enfriando.

Tal vez mañana con menos enojo…

Un golpe en la puerta lo hizo saltar y al abrir Harry pasó completamente rojo.

—¿Todavía podemos…?

—Sí —contestó con rapidez, sin saber bien a qué. Pero sí a cualquier cosa que no implica a Harry dejándole de hablar.

Y cuando Harry saltó a sus brazos y lo besó, se sintió derretir junto con toda su preocupación.

Cuando finalmente agarraron la pizza, estaba helada.