Siempre cerca

Disclaimer: Todo pertenece a J. K. Rowling.

Esta historia participa en el minirreto de febrero de La copa de la casa de La noble y ancestral casa de los black.

Mi frase era: Ten siempre cerca a tus amigos, pero más a tus enemigos. Es de Mario Puzzo y soy consciente de que me la he tomado muy literal, así que espero que cuente.

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El grito de Olive resuena por toda la casa, pero, a pesar de que tanto sus padres como su hermano se encuentran allí, nadie acude a ver qué es lo que lo ha provocado. A esas alturas todo el mundo sabe que es ella la causante de sus gritos y que no hay nada que puedan hacer para impedirle que se aparezca cuando lo desee delante de la que fue su atormentadora cuando estaba viva.

En esta ocasión ha salido del espejo, como en la leyenda que circulaba por su colegio muggle. Olive intenta cubrir su desnudez con una toalla y Myrtle suelta una risita, ni que a ella le importara verla desnuda. Si Olive la viera desnuda a ella sería otra cosa, pero eso nunca va a pasar porque ella ya no puede desnudarse. Los fantasmas tienen que quedarse con la ropa que llevaban al morir por toda la eternidad.

Le cuenta todo esto a Olive. Señala su uniforme del colegio y le habla sobre cómo nunca podrá llevar vestidos de gala ni zapatos de tacón. También recuerda el anillo de su madre, el que le prometió que le daría al terminar sus estudios y que ya nunca podrá ser suyo por su culpa.

Olive se echa a llorar. Myrtle no sabe si es culpa o si simplemente es desesperación. Le da igual. No siente ninguna pena por Olive. Al fin y al cabo ella está muerta por su culpa y eso es lo peor que a alguien le puede pasar.

Su antigua compañera de clase se seca las lágrimas y la mira. Hay súplica en sus ojos y Myrtle sabe lo que va a pedirle, pero no piensa dárselo.

–Vete, por favor.

Ella niega con la cabeza.

–Tú nunca te marchaste cuando te lo pedí. Nunca me dejaste en paz cuando te rogué que lo hicieras. Ahora yo haré lo mismo. Nunca te librarás de mí. Siempre me tendrás cerca.

Olive echa a correr, aún cubierta solo por una toalla. Myrtle no la sigue, pero en algún momento no muy lejano volverá a aparecérsele. Piensa cumplir lo que le ha dicho a Olive: nunca se alejará de ella.