Participante en "Tercer Desafío Relámpago 2021" de "Es de fanfics"
Temática: Inseminación Forzada/Omegaverse
La historia está en Wattpad, a penas se está subiendo a está plataforma.
Phineas and Ferb pertenece a: Dan Povenmire y Jeff Swampy Marsh.
Recomendación: Escuchar "Call Me Master" by Blood On the Dance Floor.
Ya Deberías Saberlo
…
En las afueras —y profundidades— de alguna ciudad de la fría Rusia, se encuentra un lugar inhóspito y perfectamente aislado del mundo. La oscuridad y humedad reinan en aquel sitio como si hubiera sido abandonado hace ya mucho tiempo, pero la realidad es otra.
Con pasos elegantes, un joven adulto de traje camina sobre el largo pasillo blanco y de luces parpadeantes llevando consigo una bandeja llena de comida fresca.
Tararea con suma felicidad la canción de Call Me Master, y una sonrisa de oreja a oreja se adorna en el apuesto rostro del muchacho. Nadie pensaría que aquel hombre que da la impresión de tener un aura tan angelical, sería el poseedor de la mente más perturbada que podría existir en un ser humano. Sus pensamientos eran tan nauseabundos que explicarlos harían a cualquiera querer vomitar.
Víctor O'Connor, ese es su nombre.
Un hombre jodido de la cabeza, pero con un coeficiente intelectual de 250; una mente brillante utilizada para el mal. Un asesino, un torturador, un abusador… un Alfa Enigma. Si, una persona que ha abusado perfectamente de su puesto de la jerarquía —de Alfas, Betas y Omegas—, obteniendo todo lo que quiera a su alcance.
Un enfermo mental en toda su totalidad. Nació así y empeoro con el tiempo. Algunos dicen que todo es debido a una rivalidad entre hermanos, pero eso es otra historia.
Mientras aún sigue entonando aquella canción tan lúgubre, llega al final del pasillo parándose enfrente de una gran puerta de metal, inhala de manera profunda y suspira con satisfacción; el olor a sangre casi fresca que pasa a través de la puerta, es uno de sus aromas preferidos y más si proviene de su persona especial.
Teclea algunos dígitos del panel de control que están a la derecha, donde después se escucha un click de confirmación, dando acceso al fin a aquella sala misteriosa que no está para nada vacía.
—Cariño~ —dice en un tono cantarín mientras da unos pasos hacia adentro. La puerta se cierra—. Te he traído la cena tal y como te gusta~.
El "bulto" que está arrinconado en la esquina del oscuro y sucio lugar, no muestra señales de haber escuchado, permanece completamente quieto y en total silencio. A Víctor eso no le detiene y sigue hablando.
—Pan recién horneado, leche, fruta, queso —deja la bandeja en una mesa de metal mientras le da la espalda a la otra persona que está en la habitación. No deja enumerar de manera contenta la variedad de comida que trajo—, mantequilla de maní y jalea, y algunas otras cosas más. Fue algo costoso, tal vez debería comprar la comida en otro sitio más barato, ¿tú qué opinas?
Nuevamente no hay respuesta alguna.
Víctor asiente, como si le hubieran respondido—. Si, tal vez debería de hacer eso. Aunque tal vez de vez en cuando debo ir a ese supermercado tan costoso. Ya sabes, para consentirte, me gusta hacerlo.
Sin respuesta. Por esta ocasión Víctor suelta un bufido, exasperado por ser ignorado. Voltea para enfrentarlo y reñirle.
—Por lo visto aún estás enojado por lo de la mañana. Se que me comporte como un verdadero imbécil al darte esas cachetadas, pero ambos sabemos que te lo merecías por volver a intentar escapar. Así que no tienes ningún derecho de ignorarme, amor. Háblame, es horrible no escuchar tu dulce voz.
Sin embargo, una vez más es ignorado. Es ahí cuando el más grande de los dos, se le prende el foco. Se ríe de sí mismo por olvidar cierto detalle.
—¡Que idiota! Olvide quitarte la camisa de fuerza y el trapo de la boca. Si que soy un despistado —ríe con un deje de cinismo.
Al acercarse al "bulto", este comienza a temblar al oír que sus pasos están cerca. Víctor ríe ante esa breve reacción. Deteniéndose justo detrás de él, se arrodilla y procede a quitar el trapo de la boca, es ahí cuando se escucha un pequeño jadeo que llena de éxtasis al atractivo alfa. Luego prosigue a deshacerse de los amarres de la camisa, repartiendo pequeños besos y lamidas en la parte de la nuca que ha sido expuesta, donde se puede notar una grotesca mordida que no ha podido cicatrizar gracias a las innumerables veces que ha sido marcada.
El alfa ronronea complacido por los sonidos que produce SU dulce y delicioso omega. Ignorando el hecho de que no son sonidos para nada relacionados al placer. Termina de quitar la última correa de la camisa, quitándola al fin.
Las "muestras de cariño" empiezan a situarse en ambos lados de la cintura. De arriba abajo, suave y lento hasta llegar al pecho del omega, metiéndose por debajo del camisón, pellizcando aquellos botones rosados que tanto le gusta tener entre los dientes. Nota que su compañero comienza a cooperar al escuchar como gime y empieza a estirar las extremidades debido al placer el cual cree que está proporcionando el alfa.
—¿Sabes? Verte de esa manera tan sumisa, enserio me prende. Debería golpearte más seguido —menciona en un tono juguetón—. Si sigues portándote de esa manera, tal vez, considerare dejarte salir de la sal…
No logra terminar la frase ya que en un descuido suyo el más joven logra encestarle un cabezazo en la nariz, desorientándolo por unos segundos, pero dándole el tiempo suficiente al omega para pararse e ir directo hacia donde había dejado la bandeja de comida. La agarra y deja caer la comida al piso, cuando eso sucede, corre hacia el alfa —que aún sigue tirado en el suelo—, y justo cuando está a punto de golpearle con el objeto de metal, las manos de Víctor le detienen en el acto. Trata de forcejear, pero la fuerza del más grande es inmensa a comparación de la suya. El alfa consigue quitarle la bandeja y en un intento en vano para defenderse, el omega comienza a repartirle patadas que el contrario logra esquivar a la perfección. Duran unos minutos de esa manera.
O'Connor ya harto de la osadía del otro, decide ponerle fin acercándose lo suficiente para proporcionarle un puñetazo en la cara que manda directo al suelo —sin aire— al pobre omega, dejando un nuevo moretón en el rostro del pecoso. Fue un golpe con demasiada fuerza.
Víctor le observa sin preocupación alguna, luego su mirada se dirige a la comida tirada en el suelo. Frunce el ceño, totalmente disgustado.
—Genial, con lo que me costó conseguirla. Supongo que hoy no hay cena —menciona mientras se limpia la sangre que sale de la nariz con el pañuelo que traía guardado en el saco. Observa el pañuelo manchado de rojo y suelta una risa llena de diversión—. Fue mi culpa, debo de dejar de caer en esos falsos encantos tuyos, amor mío.
Ve que el pequeño intenta levantarse sin ningún éxito. Su cuerpo se ha debilitado con el tiempo debido al largo cautiverio, apenas si se sostiene con fuerza. Aun así, el omega no deja de dar lucha cada vez que tiene oportunidad.
Es patético. Suelta un suspiro mientras ese pensamiento recorre por la mente retorcida del alfa.
Agarra la camisa de fuerza para después acercarse al otro, le levanta del suelo con poca delicadeza y con un poco de forcejo, logra volver a colocársela.
—Algún día tendrás que ceder, querido —dice Víctor mientras abrocha las correas de atrás. Lo hace con fuerza, tratando de hacer notar que está un "poco" enojado por el actuar del otro—. Porque la verdad odio tener que lastimarte cada que me desobedeces. ¿Acaso no puedes ver lo mucho que yo te amo?
Se levanta para ir por el pedazo de tela que falta y cuando está a punto de colocársela en la boca del chico…
—Jodete.
El pelirrojo suelta sin más. La ira, la determinación y desafío es lo que hay en ambas iris azules. Un alma que no cede y que jamás lo hará, no hasta conseguir su libertad a cualquier costo.
Víctor quiere reír. No, está riendo. Le complace ver la actitud rebelde del omega, porque ese es el mismo rasgo por el cual se enamoró de aquel ser tan puro. El hecho de jamás de rendirse tan fácilmente ante él, le excita de sobre manera.
—Oh Phineas… —menciona con burla el nombre de aquel que es su prisionero—. Después de tanto tiempo, ¿aún tienes esperanza de que ese grupo de inadaptados a los cuales tú haces llamar "manada"…? ¿Te venga a rescatar?
Phineas solo frunce el ceño en respuesta.
—Vaya… —el alfa ríe totalmente divertido ante la situación. Ignorando la chispa de enojo en su interior que se crispa al solo pensar en el antiguo grupo de amigos de su omega—. Creí que no los estábamos pasando bien.
—Eso ni tú te lo crees —el pelirrojo murmulla por lo bajo.
Víctor que estaba recogiendo todo lo tirado, vuelve a reír.
—Sé que estás sufriendo, pero sé que todo mejorara con el tiempo.
Termina por recoger el vaso de metal y lo pone en la bandeja. Aprendió con el tiempo que los recipientes de vidrio no eran una buena opción después de que Phineas intento clavárselos en los ojos. Deberá cambiarlo ahora a plástico. Muy mal para el medio ambiente.
Empieza a caminar hacia la puerta. No se va a molestar en poner el trapo en la boca del omega.
—Así que debes empezar a asimilar tu situación y empezar a entender que yo soy el mejor alfa que te pudo haber tocado.
Justo cuando está por pasar el censor que solo le detecta a él, la voz del chico pecoso le detiene en seco.
—Jamás… podrás ser mejor que Ferb.
Esa fue la gota que derramo el vaso.
Fuera de sus cabales, empieza a remeter golpes brutales en el rostro del omega. Los chillidos de dolor no le causan compasión, no le detienen e incluso ha comenzado a patearlo sin piedad. Escuchar el nombre de ese otro alfa, le había hecho perder el control de su raciocinio, porque sabe en el fondo que el pelirrojo tiene toda la razón. Un alfa con mejor porte y con un gran poder de atracción. Un alfa que tiene por las nubes al que es su chico. Un alfa que —si no hubiera estado atento—, habría tomado a su omega como suyo. El Alfa Enigma que jamás podría llegarle a los talones.
Aumenta los golpes al llegar a esa simple conclusión.
Cuando llega al punto de que cree que es suficiente —cuando el omega deja de dar señales de lucha—, se detiene. Jadea exhausto, los nudillos y zapatos se le han manchado del liquido rojo. Bufa repetidas veces tratando de encontrar su paz interior, pero le resulta casi imposible, Phineas está vez había cruzado el limite al solo mencionar ese nombre. Pasaron varios minutos en donde Víctor logra calmarse, le da nuevamente su atención al chico que se retuerce en el suelo y respira con dificultad, gruñe al darse cuenta de cierto detalle desagradable.
—Ah… otra vez.
En la parte de la entrepierna del pelirrojo se puede visualizar una mancha roja muy notoria en el pantalón, la cual comienza expandirse. La imagen dada del omega, se puede deducir en dos simples palabras: aborto espontaneo. Si, lo que han leído. O'Connor se le olvido que su omega estaba en espera de su vástago. Y para horror nuestro, no es la primera vez que sucede.
Se acerca al cuerpo del pecoso, le recoge y lo estrecha entre sus brazos con gentileza, repartiendo pequeños besos en la cabeza. Phineas no puede evitar temblar de miedo—. Cariño, si seguimos así, algún día no me mediré y te matare. Ya no me causes frustraciones de esa magnitud, no quiero llegar a esos extremos —observa la parte baja del omega. Suelta un suspiro de cansancio—. Y de lo otro no te preocupes, volveremos a intentarlo hasta que nos salga.
El omega abre los parpados horrorizado al oír tan afirmación y empieza a sollozar de impotencia. No puede, no quiere tener otro cachorro, su estado mental ya podría soportar se llegase a perder al siguiente.
—En fin —suelta repentinamente en un tono feliz. Los cambios de actitud del alfa a veces asustan—. Iré por algunas cosas para limpiar todo este desastre —se levanta para dirigirse otra vez hacia la puerta, está vez se abre.
Pero una vez más es interrumpido por la voz del omega, esta vez con una pregunta interesante.
—¿Por qué? —se escucha débil. El más grande inclina la cabeza hacia un lado sin comprender. Es un cínico—. ¿Por qué me haces esto?
Víctor solo ríe ante la fragilidad del pelirrojo. Puede distinguir que su alma —lo que queda de ella—, esta a punto de quebrarse. La respuesta que puede darle es aquella que afirma como la única verdad del alfa:
—Ya deberías saberlo. Eres mío, mi amor —con eso sale de la habitación, cerrando la puerta tras de él.
Y por primera en mucho tiempo, Phineas asimila su cruel realidad, soltando un grito de agonía pura mezclado con lagrimas de agua y sangre.
2080 palabras
NOTAS DE LA AUTORA —
ONESHOT participante en "Tercer Desafío Relámpago 2021" de "Es de fanfics".
La verdad siento que me falto abarcar varias cosas. Un ejemplo ideal es: ¿Quién es Víctor O'Connor?
Es un OC mío el cual está en etapa de desarrollo —historia, personalidad y apariencia—. Ya di a conocer un poco de su persona, pero aún le falta. La apariencia se los dejo a su total imaginación. Verán más de este personaje más adelante.
Dato curioso: Víctor tiene dos hermanos menores, los cuales son mellizos (Daniel y Charlotte O'Connor).
Dato Curioso: A los mellizos se les distingue por el cabello oscuro y mechas verdes.
Dato curioso: Víctor y Daniel no se llevan para nada bien.
Sin más que decir, besos y abrazos.
¡LolitaMick14 fuera, paz!
