Draco no podía creer lo que estaba pasando, ella lo había besado a él, su conciencia le decía que debía parar el beso, ella no estaba totalmente en sus 5 sentidos pero su lado oscuro lo hacia flaquea. Había esperado tanto esa oportunidad, ese beso.

Tener a Hermione en sus brazos lo hacía sentirse grande, contrario a todas las veces que había estado con otras chicas, esta vez quería complacerla, quería volverla loca placer.

Y así lo haría.

Hermione estaba tan entregada al beso, lo había tomado por las solapas del saco. Draco la tomó en brazos y caminó por el pasillo como supuso, el ultimo cuarto era su habitación, la depositó con suavidad en la cama, la recorrió con la mirada; los ojos le brillaban, su labios estaban deliciosamente entreabiertos, siguió bajando y notó como su pecho estaba apunto de salirse del escote de su vestido straple entonces atacó su pecho empezó a besarlos montes que asomaban de la tela mientras con una mano la alzaba por la espalda y con la otra bajaba el cierre del vestido dejando así completamente libres sus senos, devoró sus pezones mientras Hermione empezaba a gemir y retorcerse bajo de él.

Se levantó de la cama para quitarse el saco y ayudarle a la castaña a quitarse por completo su vestido, dejándola únicamente con sus braguitas.

Retomó la boca de Hermione y poco a poco bajo nuevamente por su cuello, otra vez sus pechos, los mordió y succión sus pezones hasta los dejo completamente erectos. Siguió descendiendo con un camino de besos hasta su vientre, mientras más bajaba le comenzaba a quitar las bragas lentamente, cuando llegó a su monté de venus, le quitó lo poco que quedaba se su ropa interior. Le separó las piernas y empezó a besar sus muslos alternándolos, acercándose cada vez más a su centro, cuando por fin su lengua llegó a su centro a Hermione se le salió un sonoro gemido y lo empezó a tomar del pelo incitándolo a más. Primero empezó con suaves lamidas des pues fue incrementando la velocidad, devorándola, succionando su carne, haciendo círculos con la lengua. Hermione le jala a el pelo y le movía la cabeza para hacerlo más intenso, Draco sentía su cuerpo temblar, entonces empezó a succionarla rápido y duro hasta que sintió a la castaña explotar en su boca, lamió sus jugos mientras gritaba en su clímax.

Draco se alejó y saco su miembro, viendo como la castaña todavía tenía pequeños espasmos de su reciente orgasmo, aún estaba con las piernas abiertas pero viéndolo a los ojos queriendo más. La tomó de los tobillos y de una estocada ya estaba dentro de ella. Hermione abrió la boca y ahogo un grito al sentir su largo miembro completamente en su interior, estaba loca de placer, cada estocada era más excitante que la anterior, se le escapó un -¡Más!- de los labios y subió la cadera para hacer mas profunda la penetracion. Draco al oírla y sentirla acelero el ritmo haciendo que ambos alcanzarán el clímax, Draco viniéndose por completo dentro de la castaña para luego recostarse en su pecho; y Hermione jadeando temblorosa pero comenzó a acariciar el cabello del rubio.

Draco se despertó de golpe con el corazón a mil por hora, era la cuarta vez que se despertaba soñando con Hermione, parecían tan reales, esta hora me vez despertó todo caliente y con la entrepierna doliéndole. Vio el reloj y notó que eran las 5:30 a.m. así que supo que no volvería a dormirse y menos en ese estado, caminó al baño para hacer una paja y tomar una ducha fría, odiaba masturbarse pero sabía que si no lo hacia te de la malestar todo el día.

Hermione despertó sintiendo que la cabeza le iba a estallar. La luz le molestaba, intentó alcanzar su mesita de noche en donde tenía guardadas varias pociones, entre ellas una poción para la resaca, en ese momento fue cuando se dio cuenta que se encontraba desnuda en su cama, dio un vistazo rápido a su habitación y notó su vestido de anoche estaba tirado en el piso. Intentó incorporarse rápido pero se arrepintió en ese instante, su cuarto le daba vueltas así que optó por levantarse despacio y alcanzar la poción que tanto necesitaba.

Al momento en que la tomó se arrepintió de haberlo hecho, hubiera preferido pasar mil resacas a recordar lo que pasó anoche.

Flashazos de la velada llegaron a su mente, las copas, los retos, su sofá, ¡el beso!

-¡Malfoy! – en ese instante empezó a buscar al rubio o señales de él pero a los pocos segundos se rindió dándose cuenta de que estaba sola.

No sabía si alegrarse por eso, tener miedo o sentirse enfadada.

Por más que estrujaba su memoria no lograba con dar más allá de beso, pero todo era claro, si no que otra explicación había a su actual desnudez.

Decidió que encargaría esa situación el lunes en cuanto viera a Malfoy por lo pronto se iba a dar una ducha, ese domingo tenía almuerzo en la madriguera.

Después de la ducha se vistió con unos jeans, se puso una sencilla playera básica y se apuró a la chimenea, le urgía encontrarse con Ginny sobre lo ocurrido y tal vez ella le podría esclarecer algunos detalles.

Llegar a la madriguera fue como un bálsamo, enseguida se vio distraída por el bullicio que ahí había. Se dirigió a la cocina y apenas cruzar la puerta Molly volteó y comenzó a limpiarse las manos en el delantal mientras se acercaba a saludarla.

- Hermione, cariño ¿Cómo estás? - la abrazó Molly Weasley.- Todos están afuera, querida. Ve a sentarte querida, ya nada más iba a llevar la última bandeja de comida.

-Hola, señora Weasley. Si, gracias.

-¡Hermione!- Iba entrando a la sala la castaña cuando fue interceptada por menor de los Weasley.-¿Qué carajos pasó anoche?

-Por Merlín, Ginny- en ese momento puso cara de acongojada y bajó la mirada refiriéndose los dedos.- La verdad no sé. No recuerdo mucho.

Los ojos de la pelirroja se abrieron en sorpresa.

-Mira yo recuerdo que Draco y tu estaban en la barra a las grandes risas y cuando volví a a voltear unos instantes después ya se habían ido. No me digas que... -se cubrió la boca con las manos.

Hermione sólo se limitó a apretar los labios con culpabilidad.

- Bueno, no te podría culpar mucho, cualquiera moriría por comerse al rubio.- Dijo Ginny como si fuera lo más obvio del mundo, Hermione sólo puso los ojos en blanco.

- Aún así, Ginny no se cómo lo volveré a ver a la cara.

- Entonces creo que te vas a morir porque...

-¡Chicas a comer! - La matriarca de los Weasley les llamó desde la entrada de la sala.- Apresúrense o Ron no les dejará nada-.

En cuanto cruzó la puerta lo vislumbró.

-No puede ser...-.

- Eso era lo que te quería decir.-