Descargo de responsabilidad: Saint Seiya The Lost Canvas, es propiedad de S. Teshigori y M. Kurumada, historia sin fin de lucro.
Este drabble fue escrito con la intención de participar en el KARVERA WEEK impulsado por el grupo: La biblioteca de acuario.
DIA DOS: VICIO
Cerré mis ojos en cuanto oí el sonido de cosas caer al suelo y romperse, que esta vez fueron algunas tazas, quiero jalarme el cabello con desesperación, pero no lo hago, no lo hago porque ya estoy algo cansada.
Comienzo a repetirme que esto debe terminar, que debo alejarme de alguien como tú, que esto no nos hace ningún bien a ambos… pero mírame, sigo aquí.
Quizá sea por el color tan lindo de tu cabello, tal vez por ese aspecto tan varonil que tienes, simplemente por el hecho de ser tu Kardia, eres mi adicción, mi vicio, aquel del que quiero deshacerme pero no puedo.
Pensé que luego de la primera pelea dejaría esto por la paz y me iría lejos de ti y de tu vida, solo basto una palabra tuya para que todo se fuera al carajo y terminara perdonándote, una, dos, tres, bueno, he perdido la cuenta de cuantas han sido las veces.
He dejado de responder a tus provocaciones, lo cual sé que te está sorprendiendo, tratas de picar por donde más me duele para que reaccione, esta vez por fin, creo que puedo quedarme callada, aunque sé que eso no está en mi naturaleza.
Lo que estaba haciendo en otras ocasiones probablemente sería aventarte cualquier cosa con la única intención de dañarte…
-¿Ahora solo me ignoraras como si estaba loco? - Te oigo decir, tengo tantas palabrotas retenidas en mi boca esperando salir, no lo hare, no hare lo mismo que tú, no quiero caer a tus provocaciones.
No sé cuánto tiempo ha pasado, al parecer por fin te has cansado de gritar y decir tonterías, por lo que hasta hace unos minutos te ha quedado callado.
Tu mirada no se despega de mí, pareciera que estas tratando de ver a través de mí.
Comienzas a acercarte, puedo sentir como mi cuerpo quiere comenzar a temblar, no sé qué es lo que harás a continuación, ya no sé qué esperar.
Mis ojos se abren desmesuradamente cuando tus brazos rodean mi cuerpo, el cual sin perder un segundo, se estremece, tus cálidos brazos me rodean por completo, un nuevo estremecimiento viene a mí, al oírte hablarme al oído, al susurrarme esas palabras que bien conozco , aquellas que susurras más que los "te amo" que quiero oírte decir.
-Perdóname Calvera, sabes que eres todo para mí….
Sé que esto no está bien, sé que esto es malo para ambos, sé que debería dejarrte de una vez por todas, pero sabes… eres mi vicio más grande Kardia, así como el alcohol, como las drogas, como las mujeres para otros, lo sabes Kardia, siempre, siempre volveré a ti.
¡Hola, espero de todo corazón que les haya gustado!
Nos estaremos leyendo muy pronto ...
DH
