Hola buenas gente, sigo vivo y esta vez les traigo un longfic que ya está terminado desde antes de publicarse (o algo así), así que nada de abandonarse como mal me pasó con mis primeras historias (por favor no las busquen), esta se acaba porque se acaba, espero que con una publicación semanal, porque aventar todos los capítulos de una sola puede ser demasiado pesado.
Sé que Among us no es como la idea más original que hay, pero he leído otros fics y quise dar mi aporte con pequeños detalles que me pasaron jugando con los panas.
He de admitir que es el primer fic UsUk que hago, no son como mi ship favorita, pero si es por un buen amigo vale totalmente la pena comerme la cabeza para que no se vean demasiado OoC, aunque si tienen sugerencias estoy aquí para escucharlas y mejorar. Tad, sé casi no lees fics pero aun así le diste el visito bueno a la versión beta de la historia, espero te guste esta versión mejorada de tu regalo, aunque ni siquiera sé si vayas a leer esto...
Capítulo 1
–Hey Arthur… ¿Estás listo? –Preguntó el americano a su compañero mientras terminaba de revisar los protocolos de seguridad de la nave una última vez antes del despegue.
–Ya es la quinta vez que lo preguntas Jones, voy a empezar a creer que de verdad estás sordo –Le respondió con formalidad y cierto tono molesto el inglés, quien lo acompañaba únicamente por ser el único que se había ofrecido a dar la confirmación de que todo estuviera en orden antes de poder ir a sus respectivos puestos en la sala central.
–Ya lo sé, pero…
–Si tienes tiempo para inventar excusas lo mejor es que termines, tenemos el tiempo justo, no creas que podemos esperarte como en los simulacros –Le respondió tajante, aunque aún había varios minutos ates del despegue tenían que asegurarse de que no hubiera errores que fueran a causar que le explotara la cabeza a alguien desde el despegue, en la agencia ya los habían amenazado las veces suficientes como para que se convirtiera en una consideración real.
Alfred bajó el rostro y permaneció en silencio mientras respiraba lentamente para que el regaño no ahondara demasiado en él, Arthur tenía razón, ya no estaban en un simulacro, ya no era una práctica, era la misión, no podía haber un solo error en lo que hacían, porque más allá de hacerle gastar el gobierno unos cuantos millones de dólares podían perder a alguno de los pocos capacitados para llevarla a cabo, podía perderlo a él en un simple descuido, y eso jamás se lo perdonaría.
Arthur por su parte dejó salir un pesado suspiro mientras lo observaba terminar la revisión de los protocolos, aún si no era su primera misión en el espacio si era la más importante, estaba nervioso, y cada vez que Alfred le preguntaba si estaba listo tenía el deseo de decir que no y pedir que lo bajaran de la nave, pero no podía hacerlo, era su deber terminar su trabajo, cumplir con lo que tenía que hacer.
–Yo no sé si estoy listo –Admitió Alfred mientras apagaba la tablet que le confirmó que todo estaba en orden y listo para el despegue y bajaba la cabeza con una sonrisa de resignación–. ¿Cuántas veces no lo arruiné en los simulacros? Ya conoces al bastardo de Braginski, riéndose por tener siempre los puntajes perfectos, no quiero que él se ría si cometo un error.
Arthur por su parte simplemente rodó los ojos y se acercó con paso firme la distancia que los separaba, mientras él se preocupaba por el cumplimiento del deber y la enorme responsabilidad que estaba en sus hombros como tripulación Alfred simplemente estaba preocupado por su rivalidad con el ruso. Con ambos brazos a la altura de la cabeza lo acorraló contra la pared de la nave pese a que no tomaría esa actitud normalmente, tenía que prestarle atención al menos esa vez, no estaba dispuesto a repetirlo.
–Escúchame bien, al final no importa si Braginski tuvo mejores puntajes en las pruebas, si estás aquí para cumplir esta misión es porque tienes algo que aportar al equipo, ¿Lo entiendes? –No estaba molesto, apenas un poco fastidiado por su comportamiento aún demasiado infantil, pero claro, pertenecía el grupo más joven de astronautas enviados hasta ese momento, era apenas un niño a ojos de la mayoría.
Sin embargo, Alfred no tomó esas palabras y esa actitud de la mejor manera, apenas se atrevía a sincerarse con alguien y lo invalidaba sin oportunidad de defenderse, no era justo, por más experiencia que tuviera, por más que fuera un superior, eran iguales, no tenía ningún derecho a hacerlo sentir mal cuando él se preocupaba en un silencio mudo por su querer. Solo le remarcaba que apenas había sido seleccionado porque el manejo de cámaras se le daba bien, o porque nadie importante quería una tarea tan aburrida, Arthur podía ser realmente injusto a veces.
–¡Sé que tengo algo que hacer, no creas que pienso que estar aquí es gratis! No tienes por qué recordarme que solo estoy aquí por una sola cosa que puedo hacer. Pero yo… –Alfred le respondió alzando la voz, aunque rápidamente tuvo su declive.
–¿Pero tú… qué? ¿Vas a salir con otro de tus pretextos?
Alfred podía apartarlo si quisiera, podía empujarlo e ignorar sus palabras, pero en medio de tantas personas de lugares tan distantes, con intereses y motivos tan distintos, Arthur era el único al que consideraba realmente cercano, si lo apartaba en ese momento se quedaría solo. Se mordió el labio con fuerza, tenía miedo de arruinar las cosas, de ser culpado y rechazado por todos los demás si cometía un error, de tirar a la basura todo el esfuerzo que había en esa misión si se descuidaba un solo momento, porque la seguridad de Arthur y su hermano serían primero que cualquiera de los demás, aun si proteger al capitán o a la mecánica era "más importante".
El gesto no pasó desapercibido por Arthur, seguro se estaba conteniendo de alzarle la voz o negar siquiera sus palabras, aunque quería que fuera más honesto con sus preocupaciones no podía forzarlo después de todo, suspiró de nueva cuenta y se alejó de él mientras comenzaba a avanzar de regreso a la sala central donde los demás ya los esperaban, seguían con el tiempo justo después de todo.
–No importa, si estás consciente de ello solo ignora mis palabras. Vamos, o van a enviar a alguien a buscarnos.
Alfred se sentía muy pesado repentinamente, quería distraerse con otras cosas antes de ser enviados a miles de millones de kilómetros en medio del vacío del espacio, pero en lugar de eso solo le habían hecho más presente que podría haber sido cualquiera con tal de que hiciera lo mismo que él. Maldito Arthur inconsciente, mientras más lo quería más dolían sus palabras.
–¿Es que no puedes pensar en cómo me siento? ¿Es que no tengo derecho a querer pensar en otra cosa para alejar el miedo? –Le preguntó con la voz cortada pero firme y en alto. Mantener una actitud positiva y alentadora con los demás le había impedido abrirse para revelar esas inseguridades, al menos había roto un poco esa imagen antes del despegue, cuando aún podía renunciar sin más consecuencia que una multa exorbitante y el odio de sus compañeros, de haber sido en mitad de la nada y donde solo podía esperar a que todo terminara sin arruinarlo sería tanta presión que se volvería loco.
A pesar de esas palabras Arthur solo se detuvo al no escuchar pasos acompañándolo de vuelta, se giró y lo vio con la misma expresión angustiada y de tristeza que tenía cada vez que un superior lo regañaba de verdad. Estaba suspirando demasiado, pero esa vez era solo su culpa. Acortó la distancia a pasos lentos mientras pedía en su interior que no se fuera y que no tomara a mal lo que iba a hacer, apenas lo hacía porque fue su culpa, no porque tuviera un significado más allá, mucho menos porque fuera específicamente él, quien le hacía sentir tan nervioso y emocionado por dentro.
–Levanta la cabeza Alfred, esa no es la actitud de un héroe –Le dijo mientras se ponía frente suyo y enmarcaba los bordes de su rostro con ambas manos dejando apenas una pequeña caricia sobre sus mejillas, sonrojándose por tenerlo tan cerca. Tal vez no era buena idea hacerlo después de todo, pero no tenía otra cosa en mente para hacerlo olvidarse de todo, bueno y malo, antes de que pudiera objetar algo se armó de valor y le dio un casto beso en los labios, intenso, pero lleno de nervios.
No fueron más allá de unos pocos segundos los que duró el contacto, pero para Alfred parecía que el tiempo se había detenido, sus labios eran suaves y tenían un ligero sabor a té, y aunque el contacto había sido un poco brusco le pareció lo más dulce que habían hecho nunca por él. Dentro de su interior trataba de convencerse de que no era solo por distraerlo, aquel tenue sonrojo no podía ser solo por azar tampoco.
–Arthur, ¿Qué significa esto? –Preguntó al separarse, tenía sentimientos encontrados en su interior, el inglés era lo más importante para él, pero no sabía que esos sentimientos fueran correspondidos, ¿Quería tener algo juntos? Estaba prohibido por la agencia, no se los permitirían mientras estuvieran en servicio porque ponía en riesgo la misión, pero si todo iba bien y conseguían sus objetivos ya no necesitarían volver.
–¿Es que eres tan idiota que ni siquiera sabes lo que significa? –Devolvió como respuesta mientras retomaba el camino a la sala central, esta vez no le importaba si lo acompañaba o no, necesitaba de los pocos segundos que le tomara llegar para tranquilizar su respiración y alejar de su rostro cualquier señal de sonrojo. – Cuando terminemos la misión… Cuando terminemos la misión quiero estar a tu lado… Así que no importa si te equivocas, mientras podamos regresar…
A Alfred le tomó un par de segundos entender a qué se refería, pero cuando lo hizo sus ojos se iluminaron y una enorme sonrisa se extendió en su rostro. Maldito Arthur, con eso en mente no solo había olvidado sus miedos, sino que también todo lo que estaba a su alrededor, declararse antes de ir al espacio debería de estar prohibido por hacerlo ver todo mucho más esperanzador de lo que realmente podía ser.
–N-no te confundas, aun así, tienes que hacer tu mejor esfuerzo, no creas que voy a hacerte de escudo si cometes un error y los demás te regañan…
Alfred comenzó a reír con su usual voz estridente antes de empezar a avanzar para alcanzarlo e ir a su paso, lo entendía, se esforzaría para que todo fuera bien, lo haría aún mejor que en las pruebas, esta vez tenía un motivo personal para no equivocarse, el traer una nueva forma de energía a la Tierra se volvía solo un objetivo secundario.
De camino a la sala central Alfred se tomó la libertad de entrelazar sus manos, sabía cómo ocultarlo para que no se viera en los registros de las cámaras y los demás los descubrieran, estaba feliz, tanto que no podía evitar pensar que le gustaría empujarlo contra una pared y besarlo adecuadamente, pero sería paciente como pocas veces, ya se las cobraría al volver, tampoco quería que enviaran a alguien a buscarlos por haber tardado más de lo que deberían.
–Hey Arthur… –Volvió a llamar su atención apenas a unos pasos de la sala central al mismo tiempo que soltaba con desgana su mano, antes de volver con los demás y fingir que nada había pasado entre el inglés y él– ¿Estás listo?
–Ahora lo estoy. –Respondió antes de adentrarse en la sala, encaminándose a su asiento mientras hacía oídos sordos a las quejas de sus compañeros.
–Sí que tardaron para ser solo unos protocolos, ¿Es que ni eso eres capaz de hacer bien, Jones? –Preguntó alguien desde el interior de su traje naranja con un tono de burla mientras cerraba herméticamente las puertas, presurizando la sala con todos dentro.
–Lo terminé tan rápido que me sobró tiempo para que algo bueno pasara –Respondió tomando asiento y colocándose su cinturón de seguridad–, tanto que ni siquiera tus malas palabras pueden afectarme, ¿No es así, Arthur?
El ceño fruncido de parte del primer compañero ante aquella altanería y el sonrojo y carraspeo demasiado fingido de parte de Arthur fueron rápidamente interrumpidos por el capitán de la nave, asignado por sus puntajes en las pruebas simulacro, quien inició la cuenta regresiva sin importarle el ajetreo entre el resto de los tripulantes.
–Astronautas, Cosmonautas, todos listos. Despegue en 10, 9, 8… Destino: Polus.
