Pronto, a Thor ya no le fue suficiente saber solo el nombre del pelinegro. Necesitaba saber todo de él como también ansiaba poder disculparse. Ese capricho se notó en Frigga y Odín, aunque Thor fue prohibido a pronunciar algo sobre el reino enemigo, éste no perdía la oportunidad de mencionar lo importante que sería pedir perdón reconociendo un error.

Al ser la primera vez que no dejaba de pensar en alguien, Thor lo atribuyó a sus precipitados actos en Jotunheim. Y tal vez por eso tampoco dejaba de sentirse el responsable de los llantos de Loki.

Frigga comprendió que, tanto a Thor como a Sif, les atormentaba algo que había sucedido en Jotunheim. Lo supo cuando los vio discutir en los entrenamientos. Sif nunca se aquejaba del dolor, a pesar de estar advertida de tomar reposo, ella estaba entrenando hasta que llegó Thor y le pidió se retirara. Pero al ser Sif la que estaba ayudando a los más jóvenes, se interpuso a la orden repitiendo dos veces que solo estaba ayudando y enseñando algunos trucos.

—¡Ayudar! —rió Thor sin gracia —y enseñar, ¿enseñar a matar a gente inocente?

—Ya basta, Thor —dijo Sif seriamente —sabes que lo hice por salvarte.

—Nunca pedí tu ayuda y menos asesinar por mí.

—Amigos… —Fandral se puso en medio al ver que ambos rubios habían empuñado sus manos.

—Y si vas a llamarme una asesina, recuerda que tú también lo eres —escupió Sif saliendo del lugar.

Fue así como Frigga, escondida, entendió la insistencia de Thor con disculparse con Jotunheim. ¿Acaso habían asesinado a niños?

Mientras Thor salía también del patio de entrenamiento a pasos agigantados hacia sus aposentos, en medio del camino se le ocurrió una idea que le bajó los humos. Aunque pusiera en peligro su nombre, escaparía en la noche para ver a Loki. Si se disculpaba, tal vez podría estar menos desanimado.

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Cuando Loki sintió una extraña y más dolorosa molestia en su pecho, decidió regresar al palacio. Después de todo, era lo que su padre le había dicho: que podía regresar una vez terminara la pelea. Estaba seguro que su padre no podría dejarlo morir, si había logrado aliviar su dolor, podría hacerlo otra vez.

Pero al llegar al palacio, se encontró con miradas acusatorias de todos los jötnar. No muy lejos divisó a Raze que parecía aprobar su regreso. Se encaminó rápidamente a donde su padre, pero no fue diferente a los demás, aunque parecía mucho más molesto. Se arrodilló delante de él.

—Papá…—Loki enmudeció al haber roto una regla tan importante de no llamarlo así. Ni siquiera supo por qué lo había hecho y delante de sus guardias. Y fue demasiado tarde para remediar el error.

—¡NO SOY TU PADRE!

Loki se estremeció al oírlo gritar, normalmente Laufey nunca necesitó gritarle para dejarle en claro su disgusto por algo. Algo no andaba bien como para que le gritara tan fuerte que todo Jotunheim seguro lo había escuchado.

—Si no eres mi padre… ¿quién eres? —Loki reprimió un llanto, levantando sus ojos para mirarlo directamente aunque pronto no pudo ver con claridad por las lágrimas que empezaron a asomarse.

Además ya no importaba qué podría hacerle, Loki estaba solo y aunque fuera golpeado, nadie se atrevería a levantar un solo dedo en su auxilio.

Laufey estaba molesto de haber sido otra vez humillado por Odín delante de sus súbditos. Sus guerreros más fuertes estaban muertos y sobre todo Hailstrum que, a pesar de ser necio y violento con otros, le era fiel en todas sus órdenes.

—Vete, vete lejos de mi vista. No quiero volver a verte —dijo Laufey mientras con una seña, le pedía a un guardia que sacara al príncipe del lugar.

Antes de que el jotun lo tomara, Loki le lanzó un hechizo para dejarlo cegado por unos minutos. El jotun se llevó ambas manos al rostro tratando de quitarse lo que sea que le estuviera nublando la vista. Laufey sonrió viendo el atrevimiento de Loki para no ceder fácilmente. Así que lo miró dispuesto a escucharlo por última vez.

—No me iré sin antes saber algo. —Loki le retó con el poco valor que tenía, poniéndose de pie —¿Dígame por qué me odia tanto? Por pequeño o débil que parezca, puedo ser fuerte como ustedes… como usted. Yo podría… —al no poder reprimirse más, lanzó un sollozo, dejando que sus lágrimas resbalaran por sus mejillas libremente al ver que su padre sonreía con arrogancia, era como si le divirtiera escuchar o verlo así. —Bien. Me iré. Y no volveré… y sepa muy bien que lo odio. ¡LO ODIO!

Con esto, Laufey vio cómo su hijo se marchaba para siempre. Huyendo lejos de él, del palacio, lejos de todos.

—En unos días morirá —murmuró, viendo cómo el guardia recuperaba la vista y gruñía al haberse descuidado.

Mientras que Raze no pensó ver a Loki salir corriendo. Él pensaba que Loki se quedaría al lado de su padre como los últimos cincuenta años pero al parecer se equivocó. Tuvo que admitir que tuvo ganas de correr tras él, pero no quería desobedecer a su rey, si lo hacía, si volvía a acercarse a Loki y más tan lejos del palacio, Raze podría ser ejecutado. Solo vio cómo Loki corría lejos de ellos, sin darse a vuelta un solo instante. Culpó de todo a Laufey, era verdad lo que Sentry decía: por culpa de Laufey, Loki se sentía miserable y ningún jötnar perdió la oportunidad de burlarse.

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Thor salió en silencio del palacio, cubriéndose con una manta y camuflando el Mjolnir en una especie de moneda para que pasara desapercibido en sus manos. Era muy tarde, estaba seguro que sus padres ya estarían en la cama, así que no habría problema si se tardaba toda la noche en Jotunheim.

—Heimdall, tienes que enviarme a Jotunheim. —Ordenó Thor una vez llegar al Bifrost.

Heimdall miró a Thor sin extrañarle ni un poco las malas maneras que su príncipe tenía de ordenar algo. Para todos los mundos, era bien sabido que Heimdall velaba por Asgard como por otros, evitando que se rompan acuerdos o la invasión de extraños en tierras enemigas o pacíficas. Thor no era un enemigo, estaba seguro que no haría ya nada más en Jotunheim, aun así, Heimdall lo pensó y no por su puesto como guardián sino por Loki.

—Heimdall, prometo que no levantaré un solo dedo para lastimar a alguien —Thor puso el Mjolnir delante de Heimdall dando a entender que ni siquiera lo llevaría —, pero necesito volver a verlo.

El guardián miró hacia Jotunheim, Loki se hallaba bastante lejos de su hogar, estaba escondiéndose de la tormenta que había caído tan ferozmente en su dirección. Y no había nadie que estuviera dispuesto a ir en su dirección, y supo que Loki moriría si no era por el frío, sería por las agujadas de hielo en su corazón que empezaban a lastimarlo cada vez más.

—Padre de Todo me dio la orden estricta de no abrirte las puertas de ningún mundo hasta que él lo permitiera, pero si te envío, ¿cuál sería tu objetivo de solo verlo?

—Yo… solo quiero disculparme y tal vez saber algunas cosas.

Heimdall creyó que tal vez sería mejor informarle a Odín sobre Loki, tal vez podrían hacer un intercambio para fortalecer la tregua, si todos los mundos se enteraban de la existencia del príncipe de Jotunheim, Laufey no podría hacer nada a pesar de odiarlo como para ser el causante de su muerte venidera. En ese mismo instante vio cómo Laufey liberaba criaturas salvajes hacia la dirección que Loki había tomado, ahora existían tres formas en las que Loki podría morir.

—Es injusto —pensó Heimdall, Loki había sido empujado a la miseria que tal vez Thor podría ayudarlo a salir.

—Está bien. Pero tendrás solo una hora para volver y debes mantener tu promesa de respetar la tregua que aún existe en ambos reinos. Y Recuerda que si tu regreso amenaza nuestro mundo, el Bifrost permanecerá cerrado.

Thor sonrió como no lo hacía en dos días y se lanzó a Jotunheim pero antes, Heimdall le dijo que podía llevarse el Mjolnir, añadiendo que tal vez necesitaría derribar algunas rocas.

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Raze se vio envuelto entre la tormenta, haciendo difícil estar seguro de sí mismo si seguía el camino correcto que Loki había tomado.

Cuando vio cómo Laufey mandaba a las feroces criaturas en esa dirección, no podía simplemente quedarse ahí sin hacer nada. Aunque le costara admitirlo, le preocupaba cómo podría estar el príncipe. Ahora que había tomado el camino de la traición, Raze solo tenía un objetivo: servir a Loki. Pero no lo haría, no se arrodillaría ante él ni lo llamaría con respeto. Seguirían siendo ellos, y buscarían la manera de escapar de ese mundo. Pero debía admitir que esa idea tampoco le gustaba, ¿qué haría él, un jotun, en otro mundo? Loki tal vez podría adaptarse pero él, tal vez no.

Mientras avanzaba vio cómo el cielo se abría y dejaba caer algo. Ahora sintió miedo sospechando quién sería. No estaba tan lejos de él, por lo que se apresuró en correr, encontrando a algunas de las criaturas y usó una como medio de transporte para llegar más rápido hacia él, hacia Thor.

El frío erizó la piel del rubio una vez pisó las tierras enemigas. Se preguntó por qué Heimdall le había dejado caer lejos de la ciudad de los gigantes de hielo. Tal vez por eso le había permitido llevar el Mjolnir. Pero miró a su alrededor, a pesar de lo lúgubre que se veía, pudo sentir la presencia de algo o alguien.

—¿Acaso quieres que me congele a mitad de vuelo? —habló al cielo con cautela, sabía que Heimdall estaría escuchándolo, pero no podría advertirle quién estaba ahí. Thor se percató de una cueva a menos de cuatro metros. Entonces Thor pensó que tal vez Heimdall sabía de la tormenta que caía en Jotunheim y por eso le envió lejos de la ciudad para que una vez se calmara el clima pudiera marchar… ¿pero por qué no le había dicho antes? Además, esa sensación de ser observado y justo de la cueva…

—¿Hola? —se acercó sin bajar la guardia, con una mano empuñó el Mjolnir por si salía algún animal monstruoso.

Pero se encontró con el mismo Loki, no importaba no poder verse con claridad, cada uno sabía a quién tenían en frente.

—Hola, soy Thor. —dijo con algo de alivio y agradecido con Heimdall de hacerle la tarea más fácil.

—¿Y ahora qué quieres? —a Thor le llamó la atención el tono de su voz que era entre tembloroso y triste.

—Yo vine a… ¿estás bien?

Thor intentó acercarse pero al dar dos pasos vio cómo un pequeño destello lo empujó tan fuerte que salió volando de la cueva. Thor se puso de pie sin poder evitar lanzar una carcajada.

—Vaya, eres muy poderoso para ser pequeño.

Ese comentario hirió a Loki de sobremanera que empezó a derramar lágrimas, invisibles para Thor por la noche.

Pequeño. Todos se hacían siempre la burla de su estatura incluso ahora el mismo Thor. Salió afuera, sin importarle el dolor en su pecho, dispuesto a herirlo, después de todo, Thor era el responsable de que Hailstrum muriera.

—¿Pequeño? ¿Vienes a burlarte de mí?

Al ver que sus palabras lo habían herido, Thor dejó de lado sus risas, pensando que ahora tenía mucho por lo que disculparse pero no comprendía por qué Loki estaba casi al borde del llanto.

—¡Vete! ¡Por tu culpa, soy más desdichado! Te llevaste todo…

Thor sabía que se refería a Hailstrum. Haciendo ahora más difícil para él decir algo, y con cada segundo Thor perdió la sensación del frío. Y entonces, Loki cayó de rodillas haciendo un esfuerzo por vomitar, Thor corrió a su lado para ver cómo Loki escupía algo oscuro.

—Te llevaré con tu padre —le dijo, casi felicitándose de poder hacer algo por el pelinegro.

Pero Loki intentó empujar a Thor pero fue demasiado tarde al verse de pie y apoyado en el hombro del rubio.

—No, solo déjame aquí. Además no puedo regresar.

—¿Te perdiste? Sabes, yo también solía perderme en los bos…

—¿Alguna vez escuchas? Déjame aquí. —esta vez había logrado separarse de Thor. —Entiende, no tengo a donde ir. Mi padre… —Loki ya no pudo decir más temiendo a echarse a llorar.

—¿Te castigó? —preguntó Thor con cuidado, sintiendo una profunda pena ante la voz de Loki, ¿alguna vez lo escucharía libre de sufrimiento?

—Tu amiga mató a Hailstrum tan rápido… ¿por qué no haces lo mismo conmigo? No quiero vivir —esto último, Loki se deshizo en un llanto desconsolador. —De todos modos… moriré…

Raze había llegado a tiempo, escuchando las palabras de Loki. Tuvo que hacer un gran esfuerzo porque la criatura no atacara a ambos enanos que tenía a unos metros de él. Pero al final, ambos enanos se percataron de su presencia.

—El hijo de Odín —dijo con burla para acercarse a ambos, extrañándole que no estuviera desatándose una pelea entre ambos príncipes. —Todo Jotunheim ya debe saber que viniste y los guerreros no tardarán en llegar para acabar contigo.

Loki se alejó de ellos solo un poco para vomitar otra vez, y esta vez Loki sintió un horrible dolor en su pecho que le hizo gemir.

Raze sabía que nunca podría ser Sentry ni Hailstrum, hacerse cargo de Loki sería un desastre. Como Raze podía ver mucho mejor en la oscuridad, que ambos príncipes, no tuvo otra opción que mirar lo que Loki estuviera vomitando. Raze estaba consciente de que existían jötnar que podían introducir agujas de hielo a sus enemigos sin que estos pudieran sentirlos en lo mínimo, y fue ahí cuando Raze no comprendió cómo y quién se había atrevido a hacerlo al príncipe. Por mucho que odiaran a Loki, nunca nadie se atrevió a levantarle la mano, ni amenazar su vida. Y ahora Loki tenía una muerte segura, a menos que el dueño de esas agujas apareciera para desvanecerlas podría salvarse. Pero había tal vez una esperanza y ese era Thor, el único posible salvador. Raze dejó caer su orgullo solo para preguntarle con respeto a qué se debía su visita.

—Bueno, yo… ¿por qué está tan mal? Es su príncipe, deberían de cuidarlo… ¡Di algo!

—Se muere —dijo apenas Raze —. Aquí no podemos salvarlo, si pudiéramos, nuestro rey no lo permitiría.

Thor se desesperó al no saber qué hacer, y Loki parecía vomitar toda su sangre, asustando a ambos.

—Lo llevaré conmigo. —dijo después de pensar en un casi seguro plan de mantenerlo en secreto en Asgard.

Raze sonrió de lado con algo de satisfacción y se dio la vuelta para marcharse como respuesta de que aceptaba la idea. Sabía que los reyes de Asgard no dejarían morir a Loki una vez este pisara esas tierras. Se detuvo al ver que Loki se ponía de pie entre quejidos, dispuesto a seguirlo pero Thor lo sujetó de un brazo.

—¡Heimdall, abre el Bifrost! —Thor habló al cielo mientras Loki intentaba zafarse de su agarre.

—¡Raze! —Loki le gritó con súplica. —¡No lo permitas!

—Te veré luego, mi príncipe.

El cielo se abrió para iluminar a los tres, Loki siguió luchando por ir hacia Raze pero desapareció junto al príncipe Thor.