Nota de autor: Perdón por la demora, es que estuve jugando mucho tarkov y bueno...ese juego consume tu alma, sin mas retraso!
Capítulo 4: Paciencia
Mei Ling se despertó ya avanzada la mañana, su cabeza estaba muchísimo mejor así que se preparó rapidamente y se dirigió al patio pero Po no estaba allí.
Fue a buscarlo a la cocina pero tampoco, entonces comenzó a buscarle por el palacio hasta que llegó al salón principal. Donde alguna vez se guardaron los mas grandes recuerdos del kung-fu, ahora se encontraba totalmente vacío, solo un gran salón cubierto de polvo pero que dejaba entrever lo majestuoso que solía ser en el pasado. Aunque el viejo bastón de oogway aún estaba allí con un estandarte que dejaba en claro de a quien le había pertenecido, llamando su atención, se acercó y extendió su mano para tomarlo pero se detuvo apenas centimetros antes, hizo una reverencia y se marchó para continuar su búsqueda.
Tras revisar las inmediaciones del palacio y golpear la puerta al cuarto de su maestro decidió buscarle en el exterior. Poco más tardó en encontrarle, pues al seguir un sendero dió con un arbol de durazno y su maestro sentado al borde del acantilado observando a la nada.
-"Es hora de desayunar"- Dijo Po sin voltear
-"Buenos dias maestro"- Saludó la felina
Po se levantó de su lugar y comenzó a caminar hacia la cocina.
-"Perdón la demora, yo...me dormí"- Explicó Mei avergonzada
-"Necesitabas descanzar"- Comentó Po en tono tranquilo
Ambos llegaron a la cocina, Po preparó el desayuno y ambos comieron. El panda lavó y comenzó a caminar de nuevo hacia el durazno seguido por Mei.
-"Entonces, hoy comienza el entrenamiento?"- Preguntó ella
-"Si"- Respondió Po sereno
-"Genial!"- Exclamó -"Debería realizar un calentamiento?"-
-"Si crees que es necesario"-
-"Bien, lo haré, ya vuelvo"- Dijo ella mientras comenzaba a trotar alrededor del palacio.
Pasaron varios minutos y ella se presentó con Po en el durazno, quien estaba en posición de meditación.
-"Ya estoy lista maestro, dí varias vueltas al palacio y me siento preparada"- Decía sin dejar de correr en el lugar.
-"Perfecto, ahora sientate y cruza tu piernas"- Le habló Po
-"Pero...¿por que?"- Preguntó ella extrañada mientras le hacía caso. -"Y ahora?"-
-"Cierra tus ojos y respira hondo"- Respondió, ella lo hizo, -"Vamos a meditar"-
-"Meditar?"- Pregunto ella decepcionada -"Todo el mundo puede hacer eso, yo quiero llegar a otro nivel"-
-"Si? muestrame como meditas"- Le pidió Po
Ella cerró sus ojos y respiró hondo, permaneciendo tranquila por unos segundos, hasta que sintio que algo pequeño la golpeo haciendo que abriese sus ojos.
-"No veo que estes meditando"- Dijo Po
-"Eso es trampa"- Exclamó ella
-"Qué?"- Preguntó Po
-"Me lanzaste algo"- Le incriminó
-"No me moví para nada"- Dijo él, y era cierto, se encontraba igual de inmóvil.
Ella intentó centrarse de nuevo, pero a los pocos segundos algo volvió a golpearla. Miró rapidamente a Po pero estaba totalmente quieto, no pareciese que se movió ni un ápice. Respiró hondo nuevamente pero esta vez solo entrecerró los ojos para engañar al panda. Pasaron varios minutos y nada.
-"Para meditar como corresponde hay que cerrar los ojos"- Dijo Po, ella se sorprendió, ¿como podía saberlo? él se encontraba con sus ojos cerrados. Ella cerró sus ojos e instatanemente otra piedrita la golpeó.
-"Esto no tiene sentido!"- Exclamó levantandose de golpe del suelo. Po ni se giró. -"Yo no vine para esto"-
-"querías aprender, no?"-
-"Si, del mejor, pero no ha meditar, yo quiero que me enseñes las mejores tecnicas y movimientos"- Dijo ella.
-"La meditación es el primer paso, la paciencia es una virtud"- Explicó el panda.
-"Pero ya se meditar"- Exclamó Mei -"Quiero algo más"-
-"Hagamos esto, si me demuestras que tus movimientos son exepcionales y no necesitas la meditación te enseñare mis mejores movimientos"- Dijo Po mientras se giraba sentado y encaraba a la felina.
-"Bien, qué quieres qué haga?"- Preguntó ella confiada.
-"Si realizas un salto hacia atras y caes perfectamente tu ganas"- Explicó Po
Sus ojos brillaron, cualquier tonto podría y al ser un felino saltar era extremadamente natural para ella. Así que sin mas preámbulo flexionó sus rodillas y saltó dando un giro hacia atras. Pero cuando estaba a punto de aterrizar perfectamente con sus pies, Po lanzó dos piedritas perfectamente esféricas a los pies de Mei Ling haciendo que la misma resbalase y cayera.
-"TRAMPA!"- Eclamó ella
-"Ni siquiera puedas dar un salto hacia tras, no esperes aprender mis mejores tecnicas"- Dijo el volviendo a encarar el vacío.
Ella estaba furiosa pero se tragó sus palabras. Caminó varias veces en el lugar mientras refunfuñaba hasta que al final se sento nuevamente al lado de Po y cruzó sus piernas. Su cola golpeaba la tierra de lado a lado, intentó cerrar sus ojos pero una piedrita la golpeó. Ni dijo nada, apreto sus dientes e intentó tranquilizarse. Las piedritas la acosaban sin parar, pero siempre que miraba su maestro estaba inmóvil.
-"Querías que meditara? bien, puedo meditar tanquila?"- Le preguntó
-"No lo se, puedes?"- Preguntó él.
Ella suprimió un gritito de frustración y continuó con el entrenamiento.
Pasaron algunas horas hasta el medio día, donde hicieron una pequeña pausa para almorzar. Despues volvieron al durazno
-"Maestro, por qué esto es tan importante?"- Preguntó ella
-"La meditación te permite aclarar la mente, despejar tus pensamientos y por ende tener mas control sobre tus movimientos"- Explicó el panda -"Hay que mantener la calma en todo momento, dominarse a uno mismo para dominar al enemigo"-
Mei ling intentó concentrarse el resto de la tarde sin exito, ya que se aburría rapidamente y se distraía mirando cualquier otra cosa. El sol se estaba ocultando cuando se le ocurrio tomar una piedrita y arrogarsela a Po, el panda sin inmutarse la tomó con la mano, abrió los ojos y hablo -"Es hora de la cena"- Dicho esto se levantó y caminó hasta la cocina, dejando a una boquiabierta felina atras.
-"Tienes muy poca paciencia"- Dijo Po antes de tomar un trago.
Ella siguió comiendo.
-"Tu actitud impulsiva te causará problemas, como el otro día"-
Ella asintió con la cabeza
-"Aunque...yo tambien era impulsivo de joven"- Comentó mientras se formaba un pequeña sonrisa en su rostro y bebía otro trago. -"Mañana continuaremos, piensa en lo que te dije"- Dicho esto se retiró a su habitación.
La felina terminó de comer, lavó los platos y con se fue a dormir mientras la derrota que había sufrido aún daba vueltas.
