Capítulo 7: Una luz de esperanza

Luego de la aparatosa discusión mental que Luna había tenido consigo misma, salió de su habitación. Soltó un resoplido y rogó por no encontrarse a cualquiera de los dos en el pasillo, para su buena suerte, este mismo estaba desolado. Caminó en dirección a las escaleras, pero antes de llegar a ellas, escuchó como se cerraba una puerta, al igual que ocurrió con Lori, Lucy la observaba, pero temía que fuera Lincoln o Leni. En ese momento, la rockera pensó en su pequeña hermana, ¿cómo estaría tomando toda la situación? Se acercó a su puerta y posó su mano en la perilla.

Lucy…, soy yo, Luna —silenció.

Lucy miraba la puerta con inseguridad, no sabía si Luna sería la mejor opción para desahogarse, no la conocía plenamente; pero ahora que recordaba, era una de las hermanas que compartía esa cualidad que Leni y Lincoln tenían: comprensión. Aún con sus dudas, se acercó a la puerta y le quitó el seguro a la misma. Por su parte, Luna escuchó como Lucy le había permitido el acceso. De esta manera, giró la perilla y abrió la puerta con lentitud. Una inmensa oscuridad vestía al cuarto, todo era imperceptible para sus ojos, trató de hallar a Lucy entre tanta penumbra, pero sumado a que ella vestía de negro y su cabello era negro resultaba imposible; era invisible. La castaña entró a la habitación y cerró la puerta, colocándole seguro, quería darle seguridad a la gótica. Lucy se mantenía en silencio, no parecía tener muchas ganas de cooperar, sobre todo porque no estaba segura sobre confiar o no. Luna tanteaba la pared para encender las luces, pero la pelinegra la detuvo con su voz.

No la prendas —pidió casi en un susurro—. Me hace sentir…, segura —su voz se apagó.

Apartó su mano de la pared y se adentró más en las tinieblas de la habitación. Sentía un escalofrío recorrer todo su ser, tanta negrura la hacía sentir insegura y un ligero temor se posicionó en ella. Respiró hondo y continuó.

Estás cerca, estoy aquí sentada. Ven… —la voz se escuchó hasta el otro extremo de la habitación.

Mientras más profundizaba dentro del cuarto, más sentía que estaba dentro de un vacío infinito. Luna no podía evitar recordar todas las veces en que se sentía triste y sola, enfocándose más en esa última semana. Sus pasos se volvieron lentos e inseguros; sus pisadas eran cautelosas y, sin quererlo, sigilosas. Se estaba haciendo una con la oscuridad, volviéndose como una sombra que se desplazaba por su territorio. Finalmente, sus ojos pudieron adaptarse a la oscuridad del cuarto y la vio allí, abrazando sus piernas mientras recargaba su cabeza en las mismas. Luna llegó y se sentó a un lado de ella. Lucy suspiró.

Es horrible —separó su cabeza de sus piernas y volteó a verla. Luna la veía con una expresión de tristeza—. No he podido dormir, ¿sabes? Estas noches han sido una tortura para mí. Tengo…, tengo —suspiró—…, olvídalo…

Puedes decirme, hermana…, sé que estos días han sido muy duros. Créeme que no eres la única a quien le afecta la nueva actitud de Lincoln y Leni…, yo también he sufrido.

¿En serio? No lo sabía —Lucy la miraba expectante.

Sí. He tenido mucho desánimo, fallé en un concierto por la falta de inspiración. Usualmente, Lincoln me ayuda cuando pasa eso, pero ya sabes…, no estaba para nada disponible. Traté de usar la clásica técnica de chantaje, ya sé, algo bajo de mi parte, pero me urgía su ayuda, ¿sabes lo que me contestó? —la chica esperaba su respuesta.

"Has lo que quieras, Luna. A estas alturas no pienso dejarme doblegar por nadie…, y menos por ustedes"

Y fue cuando cerró su puerta en frente de mí. No tienes idea de lo mal que me sentí en ese momento. Traté de buscar inspiración en mi tristeza, pero Leni y Lincoln se encontraron y comenzaron a pelear. Realmente se odian, son unos energúmenos separados, pero juntos…, juntos son la presencia del Diablo. Ese día no me pude concentrar, incluso traté de irme al garaje para estar a solas y así tener algo de tiempo para mí y mi música; pero el ruido de la casa se oía hasta afuera, no me molestaría que fuera lo cotidiano, ¿sabes? El problema era que…, eran Lincoln y Leni.

"¡¿Qué tanto quieres de mí?! ¡Deja de seguirme!"

"¡Estoy harto de ti! ¡¿Nunca sabes cuándo parar?!"

"¡Deja de molestar! ¡Te odio! ¡Arruinaste la oportunidad de mi vida!"

"¡Tú también lo arruinaste! ¡Así que no me pienso disculpar!"

"¡Ni siquiera me importa, Lincoln! ¡Vete ya de aquí!"

"¡No! ¡Debes admitir que todo fue tu culpa! ¡Admite que no eres tan pura como aparentas!"

"¡Maldita sea, cállate de una vez!"

De ahí no supe que pasó, pero el silencio llegó. Me sentía tan estresada por el asunto que desistí en seguir intentando…, me cansé, Lucy. La verdad es que hasta me decepcioné un poco de mí, me había rendido —tomó la posición de Lucy, abrazando sus piernas igualmente—. No me gusta rendirme, y menos ante mis sueños, Lucy…, pero no sabes lo desmotivante que resulta saber que tu familia está desmoronándose y tú no estás haciendo nada —pegó su cabeza contra sus rodillas.

Le dio una cachetada…

¿Huh?

Sí, le dio una cachetada…, Leni le pegó a Lincoln…, entonces él se le fue encima y comenzó a…, a —recordar lo que había visto la había dejado sin palabras—…, suspiro…

¿Qué pasó…?

N-no importa…, los tuvimos que separar…, papá y mamá regañaron tanto a Lincoln como a Leni y los castigaron dejándolos en sus habitaciones sin sus cosas favoritas… luego papá fue a hablar con Leni y mamá fue a hablar con Lincoln, pero ellos se mostraban reacios…, tanto que mamá y papá terminaron castigándolos el resto de la semana sin permisos.

Eso explicaría porque no habían salido en toda la semana…, Dios, que martirio…

Sí…, nuestros padres lo intentan, pero es innegable que tienen que ir a trabajar y, pues, nosotras debemos lidiar con ellos dos…, suspiro…, algo que es de por sí un sufrimiento sin fin para mí…

¿Me dirás? —la miró con confianza, poniendo su mano sobre su hombro. Lucy se mostró temerosa, aunque ahora tampoco contaba con muchas opciones.

Suspiro —miró al suelo una vez más, aún sentía muchas dudas…, pero era mejor Luna que nadie…, quería hablar con su padre, pero quizá Luna pueda ser una persona mucho más receptiva. No lo sabía, podría sorprenderla: formaría un nuevo lazo con alguien más de su familia—…, bien…, te contaré… —así, Lucy procedió a contarle acerca de sus pesadillas. Luna escuchaba con atención y una mala sensación la recorrió cuando oía lo explícito de su sueño: cielo rojizo, fracturas en la tierra, gente enferma al abismo de la muerte, grandes olas azotando las costas y llegando a destruir todo, tornados que se cargaban pueblo enteros…, sí, sus pesadillas eran mucho más explícitas y complejas. Lo que más aterraba a Luna era que Lucy decía que sus dos hermanos aparecían al final con una sonrisa macabra en sus rostros, para entonces ser todo consumido por las tinieblas y la oscuridad. Al terminar, Lucy desvió su mirada —. Por favor…, no te burles de mí… te lo ruego…

Luna se quedó escéptica y ofuscada, más cuando Lucy dijo lo último.

¿Po-por qué me burlaría de ti? —movía sus manos con ansiedad —. ¿Quién podría estar tranquila con ese tipo de pesadillas? Y dices que los sueñas todos los días, ¿verdad? —asintió—. ¿Por qué no dijiste nada?

Lucy la miró a los ojos y suspiró.

No quería que se burlaran de mí…, bastante tenía con perder a las personas que se preocupaban por mí. Tampoco era como si llegara y dijera: "tuve una pesadilla, no puedo dormir"…, sentía que me iban a tener como una niña miedosa cuando a mí me encanta el horror…, pero estas pesadillas son muy realistas y lo peor es que la sensación de que ocurrirá en verdad no deja de seguirme…

¿Dices que podrías estar teniendo visiones? ¿Cómo una vidente? —Lucy esbozó una ligera sonrisa cuando mencionó lo último.

Me gustaría decir que no…, pero, no lo sé…, algo dentro de mí teme que en verdad sí…, que sí sean visiones de un futuro cercano.

Luna seguía sin creer lo que escuchaba. El cuarto se quedó en silencio por unos segundos.

¿Crees…, que podamos hacer algo? —la rockera giró su cabeza para verla. Una mueca de tristeza se presentó en ella.

Quiero pensar que sí…, tal vez…, si sabemos lo que pasó el viernes podamos darnos una idea de lo ocurrido.

¿Y quién podría saberlo con exactitud?

No lo sé —de pronto, ambas recordaron algo. Para la buena fortuna de ambas chicas, había dos personas que tenían ojos por toda la casa.

¿Qué hay de Lisa y Luan?

Sí…, tienes razón. Ellas deben haber grabado todo en la casa ese día.

Podremos ver todo a detalle.

¡Sí! —una chispa de esperanza comenzó a surgir dentro de ambas—. Vamos a buscar la manera de que vuelvan en sí.

No pido más… —Luna se levantó y, con una sonrisa, extendió su mano a su hermana.

Hagámoslo —Lucy acercó su mano con lentitud y tomó la de su hermana con inseguridad, pero al verla a ella tan confiada, decidió sentirse segura también.

Ambas se levantaron y tomaron dirección hacia la puerta, Lucy dejó atrás la penumbra de su soledad y le dio la oportunidad a Luna de apoyarla; ahora estaban con un plan en marcha.