"Bueno.… Hola a todos. Como estoy actualmente en un nuevo trabajo de oficina, mi tiempo para escribir se ha reducido bastante. Por este motivo deje todos mis proyectos de Fanfics congelados hasta nuevo aviso. Pero, una amiga me incentivo para escribir junto a ella esta historia. No soy un experto en el relato en primera persona, por lo que esto es un experimento. Como siempre los personajes son antropomórficos, pero en este caso se presenta otra temática, el Yuri…. Espero que sea un relato de su agrado…"

Capítulo I

Era una mañana relativamente normal para mí, cuando dejo mi taza de café expreso en mi escritorio. Aburrida reviso papeles y documentos certificados de diferentes cosas que suceden en el reino. Como odiaba el trabajo administrativo. A diferencia de mi encantadora hermana mayor, yo soy más partidaria de hacer trabajo de campo y solucionar las cosas directamente.

Me sonrió ante las evidentes diferencias que existían entre mi persona y la vanagloriada Princesa del Sol. Celestia era bien conocida por ser una personificación de la belleza, la divinidad, la sabiduría y, sobre todo, la lujuria. La reputación lasciva de la Princesa del Sol, era bien conocida no solo por toda Equestria, sino por todos los reinos. Muchos rumores rondaban, en donde contaban sobre la Princesa Celestia teniendo aventuras sexuales con soldados, nobles, diplomáticos y estudiantes. Ella no hacía distinciones de raza, clase o sexo, todo lo que se movía podía ser víctima de su lujuria.

En el caso de mi persona, era un caso completamente diferente. Mis súbditos me respetaban. No por nada, mi presencia era sinónimo de rectitud, elegancia, miedo (Por mi pasado como Nightmare Moon), pero, sobre todo, era conocida por mi pulcra y devota reputación de pureza. Pocos saben mis súbditos sobre mi propia verdad. Aunque, la verdad, no era conocida por tener una actitud promiscua como Celestia. La lujuria de mi hermana no es nada en comparación a mi placer. Como princesa de los sueños, he visto todo tipo de cosas. Pero nada me hacía más feliz, que las fantasías sexuales, los fetiches y la belleza del placer entre dos personas.

Siento un cosquilleo en mi entrepierna al pensar en todas las fantasías sexuales en las cuales he participado. Pero, entre todas, las mejores han sido las que he tenido con la propia Celestia. Era un secreto entre los pasillos del castillo, nuestra relación no solo se limitaba a lo fraternal, era muy común nuestras escaramuzas sexuales, cuando nos bañábamos juntas o cuando compartíamos la misma cama.

Los sueños sexuales de Celestia, eran de por sí, muy específicos cuando yo era la estrella. Tia siempre me recreaba con una altura amazónica y con grandes atributos. Esta representación no era, en muchos casos muy fidedigna a mi persona. Yo era una cabeza más pequeña que Celestia (Teniendo en cuenta que mido un metro noventa de altura, y que Celestia era ya, una gigante entre los súbditos, con sus dos metros y diez centímetros) además, mis pechos quedaban empequeñecidos en comparación a la Soberana del Sol (Soy voluptuosa en comparación a una chica promedio; con tetas grandes, caderas anchas y sobre todo una musculatura digna de una princesa. Sin embargo, Celestia era algo extremo. Su pecho era gigantesco, prácticamente cada teta era del tamaño de mi cabeza). Pero en donde mi encantadora hermana no podía ganarme, era con el trasero. Mis glúteos eran hermosos, amplios, carnosos y con una perfecta forma de corazón. Tia amaba mi trasero, y comúnmente se dormía con la cabeza apoyada en mi parte trasera.

Celestia le gustaba que cambiáramos los roles de tamaño. Ella se excitaba con verme más grande y tetona que ella. Y, en algunos de sus sueños, ella se representaba diminuta para mí, siendo sumisa y completamente abierta a mi dominación.

Aunque comúnmente decían que era una princesa dominante y de muy mal carácter. La verdad es completamente diferente. No me gusta la violencia, soy bastante tímida con lo que respecta a ser dominante con alguien (Aunque no podía negar que podía interpretar perfectamente un papel déspota, pero solo es una interpretación) y, sobre todo, aún tengo problemas con mi propia autoestima. No hay momento, en la cual, no me siento culpable de convertirme en Nightmare Moon. Como también estaban mis recuerdos del bullying que recibía por parte de Celestia cuando éramos potras. En ese tiempo, Tia se había vuelto arrogante y malcriada, y le encantaba burlarse de mi poca destreza. Starswirl la regañaba mucho por eso. Todo cambio el día que tuvimos aquel accidente. Y mejoro enormemente con la llegada del Hermano Ace, quien tomo el papel de hermano mayor de las dos, durante los viajes de Starswirl. Además de dejarnos claro la abismal diferencia de poder que teníamos con él, que nos enseñó mucho sobre la humildad.

En eso, me levanto del escritorio. Necesito tomar algo de aire. Pensar en esto me incomodaba, sobre todo en mi necesidad de zacear mi lujuria. No era como si pudiera simplemente, divertirme conmigo misma, mi deseo no se podía apagar con simple masturbación. Quería jugar con Celestia. Quería que ella pudiera divertirse conmigo.

"Tener juegos sexuales en los sueños, es divertido. Pero, no es lo mismo que hacerlo físicamente" Me digo a mí misma.

Eso era una de mis metas. Pero, no podía simplemente volverme gigante… (Me podía hacerme más grande si adopto mi forma de Nightmare Moon, pero solo igualaba las medidas de Celestia y nada más). La magia daba para muchas cosas. Pero, hasta la fecha, los hechizos de cambio de tamaño eran todavía, limitados y peligrosos. La propia Princesa Twilight, siendo una prodigio en el ámbito de la magia, todavía tenía problemas a la hora de dominar y mejorar estos hechizos.

"Twilight ha tenido muchos accidentes por culpa de estos hechizos. Si ella, siendo alguien mucho más hábil que Celestia, ha tenido problemas con esta magia. Que me espera a mí, si cuando potra no podía hacer bien un simple hechizo de escudo" Murmuro para mí.

Esa idea me aterraba. Pero, mi deseo de cumplir las fantasías de Celestia en la realidad, me emborrachaba de felicidad. Tenía que haber un método, una forma de cumplir este sueño.

En eso tengo una idea. Era peligrosa. Pero, existía la posibilidad de funcionar. Busco en un estante, encontrando lo que estaba hurgando con tanto ahínco. Era un libro, un almanaque que el propio hermano Ace me había entregado.

"Según lo que Ace dijo, este libro me da acceso a métodos de invocación, de todos los miembros del panteón de las divinidades, de la cual él forma parte. Además, de convocar cosas provenientes de su mundo incomprensible" Me digo a mí misma.

Trago saliva. Estaba jugando con fuerzas más allá de mi comprensión. Pero, si quería lograr este sueño, era necesario arriesgarme. Abro el libro, y busco algo que me podría servir. Encuentro una página sobre objetos mágicos. Sin perder el tiempo recito el conjuro esperando tener suerte.

Palidezco de miedo, al ver que enfrente de mí se materializa un sarcófago negro. Sabía lo que era. No me aterraba el sarcófago en sí, sino lo que había en su interior. En su interior, siempre dormía la hermana gemela de Ace, una diosa impredecible y caótica, que dejaba como un novato a Discord en ámbito de poder y capacidad.

Mi miedo se incrementa al ver que el ataúd se abre. Pero suspiro de alivio al ver que estaba vacío. Tuve suerte, ella está ocupada con algo, posiblemente. Miro el interior del ataúd. Un vacío insondable se me presentaba. Tuve miedo, pero centré mi atención en mi sueño. Fue en eso, que una mano de energía negra salió del sarcófago. Suelto un chillido ahogado. Pero, no me agarra, sino me entrega algo.

Alzo mi mano en el objeto con temor, y cuando lo sujeto, el sarcófago desaparece en el aire.

Atónita, pestañeo consecutivamente. Luego miro el objeto. Era una especie de martillo de madera bastante pequeño, con una forma y diseño ornamental bastante lindo. Dudo un poco al principio sobre el porque me dieron esto. O eso sucedió hasta que recuerdo dicho martillo.

"Esto es… ¿El Martillo de suerte?" Me digo a mí misma.

Tras varios minutos contemplando el martillo, me doy cuenta que solo había una forma de averiguarlo.

Apunto el martillo en el escritorio y establezco mentalmente el factor de modificación en un décimo. Después de agitar el martillo, el escritorio se encoge a una décima parte de su tamaño anterior. Luego configuro el martillo en diez veces y vuelvo a apuntar al escritorio. Vuelve a crecer a su tamaño normal. Apunto de nuevo y crece diez veces su tamaño normal. Luego vuelvo a poner el martillo en una décima y devuelvo el escritorio a la normalidad. De acuerdo, mi sorpresa es enorme al darme cuenta que en mis manos estaba el artículo divino más increíble de todos.

Una sonrisa amplia se dibuja en mi rostro. Esto era un sueño. Había obtenido uno de los grandes tesoros de los dioses. Un objeto que podía alterar la realidad según los deseos de su portador. Solo puedo imaginar la reacción de Celestia cuando la sorprenda con esto. Pero también podría hacer otras cosas con el martillo.

Salgo de mi oficina y corro lo más rápido posible, debería estar en los aposentos de mi hermana en 20 minutos...

Capítulo II

Corro hasta la puerta de los aposentos de mi hermana y la abro con la llave que tengo. Entro en el dormitorio.

"Celestia, ¿estás aquí?" Pregunto en voz alta.

Ninguna respuesta. Miro un reloj. En este momento debería estar en la inauguración de una pastelería. Tengo algunas horas para toda la preparación.

Camino por el dormitorio, imaginando todo lo que podría hacer con mi encantadora hermana mayor. Luego de unas horas de espera, programo el martillo en 1% de mi tamaño, alcanzando un tamaño un poco más grande que mi hermana, aproximadamente unos dos metros y medio de altura. Luego miro mi busto, y sonrió pícaramente. De un movimiento, hago crecer mis tetas el doble de su tamaño original. Luego, escondo el martillo debajo de un cojín, agarro una botella de plástico y espero a que Celestia vuelva.

Cuando se abre la puerta de la habitación, unos minutos después, espero a que ella entre y luego tiro la botella contra la pared para llamar su atención.

"¿Lulu? ¿Eres tú?" Pregunto Celestia.

En lugar de responder, camino detrás de la puerta. Celestia camina lentamente hacia el armario y una vez que ella metió su cabeza en el ropero, cierro la puerta detrás de ella. Celestia se gira con el rostro pálido de sorpresa, y una vez que me ve sigue pálida, pero una amplia sonrisa se une a ella.

"¿Luna? ¿Estoy alucinando?" Me pregunto Celestia desconcertada.

"¿Esto se siente como una alucinación?" Le respondo pícaramente.

Camino hacia ella y le doy un abrazo, demostrándole nuestra nueva diferencia de tamaño.

"No, esto se siente real... y genial..." Dijo Celestia.

Al menos creo que dijo eso. Su voz suena un poco apagada, probablemente porque su cabeza está entre mis enormes tetas.

Nos sentamos en un sofá y nos miramos. Todavía se siente un poco extraño ver a mi hermana no ser tan alta como solía ser para mí. Supongo que ahora mismo Celestia tiene pensamientos similares. Aunque, a juzgar por todo el rojo en su rostro, también puede estar sobreexcitada por mi presencia.

"Entonces... ¿Cómo te hiciste tan grande? ¿Compraste esas drogas que venden?" Pregunto Celestia.

"No exactamente, Celestia. Pero antes de explicarme, tengo sed. ¿Me podría conseguir un poco de agua?" Le digo.

"¡Inmediatamente!" Dijo Celestia con alegría.

Celestia se levanta y camina hacia la puerta. Rápidamente saco el martillo de su escondite, lo programo, apunto y lo agito. Una vez hecho esto, la veo encogerse a una décima parte de su tamaño, camino hacia ella lo más silenciosamente posible. Celestia se da la vuelta y probablemente solo ve mi pesuña enorme hasta que mira hacia arriba, a mi cara oculta detrás de mis enormes tetas.

"¿Luna? ¿Acabas de... encogerme?" Pregunto Celestia atónita.

"Sí, lo hice. Eres del tamaño de una muñeca ahora". Le digo sonriendo.

En eso Celestia lanza un chillido de alegría y euforia.

"Me encanta esto... ¡Te amo, hermana!" Dijo Celestia.

Celestia abraza mi tobillo con alegría. Parece que mis predicciones son correctas. La mayoría de las relaciones se romperían cuando una encogiera a la otra. Pero tenía la fuerte sensación de que a ella le podría gustar esto. Después de todo, sé lo que hay en sus sueños perfectamente.

La levanto suavemente y la dejo colgar delante de mi cara.

"Sabes, tengo el martillo de suerte, lo usare solo para nosotras". Le comento.

"¿De verdad?" Pregunto Celestia.

"Sí, mi amada Celestia. Espero desempeñar bien el papel de buena amante/hermana gigante para ti" Comento.

"Gracias, Luna. Seré tu pequeña y obediente hermanita en miniatura". Dijo Celestia.

Llevo a Celestia a mis labios y las dos nos besamos tiernamente.

"¿Quieres visitar tu nueva habitación?" Comento.

"¡Sí, por favor!" Dijo Celestia.

Camino con Celestia a una habitación y la coloco con cuidado dentro de una maqueta a escala de nuestro castillo. Parece estar un poco abrumada, ya que solo mira las cosas allí, principalmente un pequeño peluche llavero de conejo que yo le regale en su cumpleaños y que ella casi siempre lo baña con mi perfume.

"Dado que ahora eres pequeña, puedes usar todo lo que hay en la maqueta, Tia". Le comento.

"¿Incluso puedo usar el peluche como cama?" Pregunto Celestia.

"Especialmente el peluche, es tuyo de todas formas". Comento sonriendo.

Inmediatamente salta sobre él boca abajo y lo abraza con fuerza.

"Tan suave... tan esponjoso... y tiene tu perfume. Me encanta." Dijo Celestia.

"Me alegra que te guste." Comento.

"¿Puedo quedarme en este tamaño mientras trabajas en tu informe?" Pregunto Celestia.

"¡Mi informe! ¡Joder lo olvide! Claro… Solo si prometes quedarte en la maqueta. No quiero que mi hermosa hermana encogida salga lastimada". Comento.

El martillo podría volver invencible las cosas, pero prefiero probarlo primero en algo que no sea mi amada hermana.

"¡Prometido! Quiero decir, si cierras la maqueta, no puedo salir de ninguna manera". Dijo Celestia.

Rápidamente voy a la cocina y busco algo de comida, agua, libros y todo lo que necesita para unas horas, los encojo a una décima parte de su tamaño y lo coloco en la maqueta. Una vez hecho esto sonrío a mi hermana y cierro la maqueta.

"Y cuando termine de trabajar, nos divertiremos juntas". Comento guiñándole un ojo a Celestia.

Mientras Celestia se queda sin palabras y chillando de excitación, me alejo a mi oficina. Cierro la puerta y me siento en mi escritorio. Lanzo un jadeo mientras hundo mi cara en mis brazos, no tenía ninguna intención de trabajar, mi mente estaba únicamente centrada en pasar tiempo de calidad con Celestia.

"Si no me pongo a trabajar, no voy a poder terminar rápido, y no podre jugar con Celestia" Me digo a mí misma.

Levanto la cabeza y comienzo a revisar los documentos. Durante casi dos horas mi pluma se mueve rápidamente por los papeles, escribiendo mí informé y completo los documentos pendientes. Pensamientos lujuriosos invaden mi mente a cada minuto, desconcentrándome de mi trabajo. Después de una media hora, decido tomar un descanso.

Tomo el martillo y lo miro con curiosidad.

"Según lo que tengo entendido, el Martillo de Suerte puede hacer que el usuario afectado sea incapaz de recibir daño, además de poder mantener las capacidades físicas aun siendo pequeño" Comento en voz alta.

Sin esperar mucho, programo el martillo en una centésima parte, como también activando las protecciones y capacidades especiales, luego lo uso en mí misma.

Puedo sentir una corriente eléctrica mientras veo como todo mi entorno se hace considerablemente gigantesco, y después de recobrar la orientación me doy cuenta que ahora estoy sobre el escritorio. Comparo mi tamaño con lo que me rodea, y compruebo que ahora soy del tamaño de una hormiga.

"Wow, soy realmente pequeña" Jadeo asombrada.

Miro mi mano y veo que todavía tenía el martillo. Sonrió al ver que se siente realmente bien tener este tamaño. Luego camino al borde del escritorio y veo el abismo colosal que hay para llegar al suelo.

"Me pregunto si…" Digo desconcertada.

Dudo un poco ante la idea de saltar y morir por la caída. Pero con una respiración profunda cierro los ojos y me dejo caer sin abrir mis alas. Mi sorpresa es grande cuando aterrizo en el piso de pie y sin ninguna complicación.

"Ok, la función invulnerable está funcionando correctamente" Digo para mí misma.

Luego miro la silla en donde estaba sentada no hace mucho, ella es prácticamente colosal para mí ahora. Camino hasta la pata e intento levantarla. La silla se eleva del piso sin ningún problema, la verdad no pesaba nada para mí. Ahora tengo la confirmación de que la función de "Mantener la fuerza" del martillo funciona como debería. Mantuve mi fuerza del tamaño Alicornio incluso al tamaño de una hormiga.

Vuelvo a programar el martillo y me hago crecer a mi tamaño original (Bueno el tamaño amazona que tenía cuando encogí a Celestia). Una idea divertida se me vino a la mente, por lo que salgo de la oficina y voy a la cocina, viendo que no hubiese sirvientes cerca. En una olla caliento una taza de leche y luego la coloco en un recipiente.

Vuelvo programar el martillo y me encojo a tamaño insecto. Me desvisto rápidamente y me meto lentamente en el recipiente con leche caliente. Una vez que mi cuerpo está completamente sumergido en la leche todos mis problemas desaparecen. Era como estar en un agua termal con alto índice de lactosa, es un baño delicioso y refrescante.

"Esto es vida… voy a considerar la idea de darme un baño de leche caliente más seguido, tal vez la próxima vez me bañe junto con Celestia." Comento mientras me relajo.

Después de una media hora de este relajante baño, salgo y me seco con una servilleta de papel. Luego me visto y me hago crecer otra vez.

"Muy bien, estoy al 100%, de regreso al trabajo" Digo en voz alta.

Regreso a la oficina y me encierro hasta terminar con el papeleo. El tiempo pasa volando mientras trabajo, y cuando al fin término, me doy cuenta que ya son las nueve de la noche.

"Como pasa el tiempo... ¡Maldición! ¡Debo bajar el sol y subir la luna!" Grito mientras me levanto de la silla.

Capítulo III

Regreso a la habitación donde coloque a Celestia. Estaba muy cansada. Jamás pensé que bajar el sol y subir la luna al mismo tiempo, sería una tarea tan pesada. No me puede imaginar el calvario que debía pasar mi hermana todos los días, desde mi destierro, hace 1.000 años. Pobrecita…. Recupero la compostura y me dirijo a la maqueta. Celestia se encuentra en ropa interior leyendo uno de sus libros. Fue una escena bastante linda y sexy, verla tan pequeña y al mismo tiempo tan hermosa como una muñeca. Pero tan pronto como me asomo por la maqueta, deja su lectura inmediatamente y camina hacia mí con alegría.

"¡Bienvenida de nuevo, Lulu!" Dijo Celestia con euforia.

"¿Has sido una buena chica, pequeña Celestia?" Pregunto sonriendo.

"Sí, me quedé en la maqueta todo el tiempo". Dijo Celestia.

Apunto el martillo hacia ella y la hago invencible.

"Ahora estás lista para lo que está por venir". Comento.

Saco a Celestia con cuidado. Mi destino es mi habitación, con una cama tamaño King solo para nosotras, suavemente coloco a Celestia sobre la cama. Ella con ansiedad se quita la ropa interior, su cuerpo tiembla de pasión mientras me mira con una sonrisa y un profundo rubor.

Con una sonrisa comienzo a danzar para ella y dejo caer mi ropa con sensualidad, provocando que Celestia chille de euforia. Si hubiera un tubo en la habitación, tal vez hubiera considerado realizar una rutina de stripper, pero eso no estaba en mis planes en ese momento.

Luego me acuesto en la cama y agarro a Celestia.

"¿Estás lista para convertirte en mi juguete, mi querida hermana?" Le Pregunto.

"¡Sí! ¡Haz conmigo lo que quieras, mi hermanita gigante!" Celestia chillo eufórica.

Con una mano abro mis pechos mientras empujo a Celestia por mi escote. Una vez que ella está allí, aprieto mis tetas y las froto entre sí. El cuerpo de Celestia está siendo empujado hacia adelante y hacia atrás debido a esto, pero ella lo está disfrutando. En algún momento, incluso comienza a abrazar mis tetas.

Unos minutos más tarde saco a Celestia de mi escote. Su cara tiene el color de un tomate y babea un poco. Decido no interrumpir el impulso y llevarla a mi vagina.

"Jeje, voy a entrar en tu cueva privada..." Dijo Celestia.

Para empezar, la empujo suavemente en la entrada de mi coño primero. Siento su cuerpo pasar entre los labios de mi vagina con mucha precisión, pero eso no es nada comparado cuando toca mi coño. Incluso puedo sentir su pequeña nariz cuando la presiona contra mi carne. Una vez que solo la mayoría de sus piernas están afuera, empiezo a darle vueltas. Empiezo a chirriar y gemir mientras mi vagina se contrae. Pero antes de que pueda alcanzar el clímax, la saco.

Mientras Celestia respira con dificultad con la parte superior de su cuerpo cubierta de mis jugos, tomo el martillo y la encojo al tamaño de un insecto. Luego tomo a mi hermana de 1 centímetro de altura y la dejo caer sobre mi pezón izquierdo. Ella comienza a frotar su cuerpo sobre él, a lamer y también a masajearlo. En un minuto, mis pezones crecen erectos más grandes que ella.

Siento que mis regiones inferiores se vuelven más calientes rápidamente, así que tomo a Celestia de nuevo y la sostengo frente a los labios de mi vagina. Se empuja a sí misma y siento sus pequeños pasos mientras camina más profundo. Cuando ella lamio mi coño me remata. Estoy abrumada por la satisfacción cuando siento fluidos inundando mi vagina caliente hasta que finalmente se dispara. En el charco de mi semen veo a una Celestia muy feliz nadando en él.

"Esto… esto fue increíble…" Jadeo en éxtasis.

Celestia intenta hablar, pero no puede formular palabras por la emoción y mi pegajoso semen.

Suavemente me muevo y saco a Celestia de mi charco de semen, antes que ella pudiera decir algo. La meto en mi boca, dejando solo la parte superior de su cuerpo sobresaliendo de mis carnosos labios.

La oigo chillar de alegría cuando siente mi poderosa lengua lavando sus partes inferiores, sus movimientos erráticos solo me confirman que lo estaba disfrutando. Luego de limpiar a mi hermana de mi semen, vuelvo a usar el martillo para hacerla crecer a tamaño muñeca.

"Qué te parece, te gusto mi sorpresa" Le pregunto, mientras sostengo a Celestia en mi mano, ella estaba sentada en mi palma.

"¡Bromeas! Este ha sido el mejor día de mi vida" Celestia chillo de alegría.

Llevo a Celestia a mi cara y la presiono en mis labios, dándonos otro beso de amor apasionado. Luego la coloco entre mis enormes tetas para que ella estuviese cómoda, apago las luces y nos dormimos. Este también ha sido el mejor día de mi vida, pero este solo era el primero de una serie de increíbles días para las dos.

Capítulo IV

Después de 9 horas de sueño, me despierto y veo la increíble escena de tener a una pequeña Celestia dormida entre mis grandes tetas. No fue un sueño, en verdad había encogido a mi hermana anoche y tuvimos algo de diversión sexual.

Fue en eso que me di cuenta, el sol llevaba diez minutos retrasado. Entro en pánico. Que debía hacer. Anoche quede agotada por mover ambos astros por mí misma.

"Tia, cariño. Debes despertar" Digo, mientras muevo a Celestia con mi dedo.

Ella se despierta aturdida. Me mira feliz. Pero, por mi expresión su felicidad se desdibuja.

"Lulu, dulzura. ¿Qué sucede?" Me pregunto Celestia.

"El sol, Tia…. Estamos retrasadas con el control del sol y la luna" Digo algo afligida.

Con el dolor de mi alma, me veo obligada a agrandar a Celestia, aunque las dos no queríamos hacerlo. Una vez las dos al mismo tamaño, movimos nuestros astros respectivamente. Y, luego de desviar las preguntas de nuestro retraso por parte de Twilight. Al fin, las dos pudimos entrar en la bañera.

"Eso fue realmente increíble, Lulu" Dijo Celestia, mientras se jabonaba sus gigantescas tetas.

Solo me sonrío, mientras me lavo la melena. Aún estaba algo agitada por todo lo que estaba sucediendo. Todo esto del martillo, y posteriormente el cumplir nuestras obligaciones, me estaba mareando.

"¡Obligaciones!" Jadeo.

"¿Qué sucede, Lulu?" Pregunto Celestia.

"No supervise los sueños anoche. Me quede dormida de placer, por nuestro juego…" Digo.

Celestia mi mira consternada.

"Bueno…. No creo que haya pasado nada malo…" Dijo Celestia.

"Nada malo…. Es mi deber como protectora de los sueños, velar por la seguridad de mis súbditos" Digo preocupada.

"Pero, no pudiste evitarlo. Anoche fue nuestra noche personal" Dijo Celestia, intentando animarme.

Suspiro para calmarme. Celestia tenía razón. Pero, aun debía solucionar este problema a la brevedad.

Después de bañarnos, desayunamos. El día había empezado para las dos, y eso significaba que estaríamos ocupadas todo el día.

"Bien, tengo una reunión con el consejo ministerial, después un almuerzo con la federación de comercio" Dijo Celestia.

"Yo tengo que solucionar un problema en Manehattan, y luego supervisar los preparativos del festival de cine de Canterlot" Digo sin mucho ánimo.

Celestia me da una palmada en el trasero. Esa era la forma que tenía ella para darme suerte.

"Celestia, cariño. Nada de comentar sobre el martillo con otras personas. Este artilugio es solo para nosotras dos, entiendes." Le digo con severidad.

"Tranquila Lulu. Mis labios están sellados.… Bueno, solo si me prometes que me volverás a encoger más a menudo…. Quiero llegar a ser microscópica, solo para admirarte como la diosa que eres para mí" Dijo Celestia de forma risueña.

Mi cara se ruboriza con las palabras de Celestia, aunque estaba acostumbrada a las alabanzas que ella decía sobre mí, todavía me daba vergüenza toda la pasión con la que ella me ama.

"Todo lo que quieras, cariño. Pero todo a su debido tiempo…" Le digo, mientras intento bajar mi sobreexcitación.

Estaba segura que podía confiar en Celestia, para guardar el secreto. Por lo que le sonrío y camino a la puerta. Fue en eso que choco mi cuerno con el umbral de la puerta. El dolor me cala por toda la cabeza.

"Eh…. Lulu…" Dijo Celestia.

Ella me señalo un pequeño detalle que se me había olvidado, sigo midiendo más de dos metros de altura. Saco el martillo y me reduzco a mi tamaño original.

Las dos nos dirigimos a nuestros lugares preestablecidos. Viajo a Manehattan, el problema de los robos ha estado aumentando en los últimos días. Superviso las investigaciones y gestiono todo lo relacionado a la logística. Todo esto me abruma, mi mente esta tan sobrecargada de cosas que pienso que voy a explotar.

Por fin tengo un respiro, tras unas horas de trabajo. Tomo algo de café para calmarme, mientras me siento en una cafetería privada en la ciudad. En eso pienso en mis obligaciones de guardiana de los sueños. Como tenía planeado divertirme con Celestia, no podía hacer mi trabajo en el mundo onírico. Tenía que solucionar eso.

Fue en eso que se me ocurrió una idea. No era la más ética. Pero, sabía que cierta persona no tendría problemas en ayudarme con ello.

Busco el almanaque que use ayer para convocar el martillo en mi bolso. Indago el ritual para llamar a la Eidolons de los sueños. Mi colega y una vieja conocida.

Realizo el ritual. Se convoca un portal, del cual, emerge una chica. Una potrilla preadolescente se me acerca. Ella tiene el pelaje de color gris, una melena azul noche bastante desordenada, vestía un vestido loli gótico de color negro, y lo más llamativo en ella era su paraguas color azul.

"Princesa Luna, a que debo su llamado" Dijo la niña.

"Hola Star, me alegra verte, no has cambiado nada" Digo.

"Cuanto a pasado. ¿1.100 años?" Pregunto Star.

"1.050… Creo…. Quiero pedirte un favor, Star" Digo algo apenada.

Star coloca su paraguas en el aire, donde queda suspendido. Luego se sienta sobre el de una forma bastante femenina.

"Cuéntame, que necesitas" Dijo Star.

"Podrías hacerte cargo de mis deberes de guardiana de los sueños… por un par de semanas." Digo, casi en una súplica.

Star me queda mirando desconcertada, me ladea la cabeza.

"¿Porque debería hacerme cargo de tus obligaciones? No se supone que la princesa de la noche podría hacer todo ella sola" dijo Star.

Aquel recuerdo me viene a la cabeza. Hace mucho tiempo, fui muy antipática con Star, cuando me ofreció su ayuda, en la época en la cual me encontraba a la sombra de Celestia. Ella amablemente me estaba ayudando y yo solo la desprecié.

"Lo siento mucho Star. En verdad lamento todo lo que te dije aquella vez." Me disculpo.

Star suspira, mueve su mano a la cabeza y gira sus dedos en su sien, como si consideraba mi petición.

"De acuerdo…" Dijo Star.

"¿Disculpa?" Digo.

"Te voy a cubrir la espalda, pero…. Me debes una…" Dijo Star.

"Gracias… Te lo compensare… Lo prometo…" Le agradezco.

En eso Star se desvanece. Posiblemente regreso a su mundo.

Suspiro aliviada. Un problema menos. Pero, aun había uno que sería más difícil de solucionar.

"Princesa. El carruaje la espera…" Dijo una voz.

Suspiro abatida, debo volver al trabajo.

Mi día continuo como de costumbre. Con astucia logro sacarme a algunos admiradores y súbditos que quieren acercarse a mí. Luego superviso el festival de Cine. Un trabajo bastante caótico, básicamente tenía que mover todo en aquel lugar, parecía que nadie en aquel festival tuviese cerebro para planear las cosas.

Después de varias horas de organizar lo que nadie pudo pensar, al fin estoy libre. Quedan dos horas para que Celestia baje el sol. Y ese era el mayor problema, si iba a tener otra noche de diversión, no podía repetirse lo que ocurrió esta mañana.

Pero, que debía hacer. Quien podría mover los astros además de Celestia y mi persona. Twilight una vez pudo moverlos, pero fue solo una medida de emergencia. El otro era Discord, pero el Draconequus era demasiado caótico para pedírselo.

"Caótico…" Digo para mí.

Existía otra persona que podría mover el sol y la luna con relativa facilidad. Con un escalofrió helado, intento no olvidar mi objetivo para no entrar en pánico. Iba a realizar posiblemente la peor idiotez de mi vida (Después de dejarme corromper por mi oscuridad). Pero si podía jugar las cartas precisas, tal vez podría salir viva de este encuentro.

Busco el almanaque y realizo el más complejo ritual que había. Tras cumplir todos los requisitos que el libro me pedía, comencé con el rito. Una cortina de humo se elevó ante mí. Y de la nada, aquel sarcófago negro volvió a emerger ante mí. Trago saliva y mis piernas tiemblan, iba a hacer un trato con una diosa que me podría destruir con solo mover un dedo. Esa idea era aterradora.

El ataúd se abre y mi miedo pasa a convertirse en un extraño encaprichamiento. Dentro del sarcófago estaba la yegua más hermosa y perfecta que jamás había visto. Su belleza era sobrenatural. No sabía si inclinarme ante ella o huir para no ser condenada a la locura por su belleza.

En eso, mi encaprichamiento vuelve a convertirse en miedo, cuando ella abre los ojos y me sonríe de forma intrigante. Sus penetrantes ojos dorados carcomen mi mente. Las historias que había oído sobre ella, eran ciertas. Un ángel hermoso, pero con una personalidad caprichosa e impredecible, que mataba a aquellos que no eran dignos de su presencia.

"Hola, Luna…" Dijo ella en un ronroneo.

"Ho… hola, Barion…" Digo, intentando ocultar mi terror.

Con esfuerzo obligo a mi cuerpo a no temblar. Trago saliva e intento no perder la compostura.

"A qué se debe este privilegio. No suelo ser convocara por una de las princesas principales de Equestria." Dijo Barion con tranquilidad.

"Bueno…. Te convoque para pedirte algo…" Digo con incomodidad.

"¿Y qué sería?" Pregunto Barion con interés.

"Quería pedirte ayuda para controlar el sol y la luna. Celestia en este momento no está capacitada para hacerlo…. Y pensé, como tu familia tiene vínculos con la mía…. Podríamos…. Bueno… Ayudarnos como hermanas simbólicas…" Digo, intentando ser elocuente.

Barion me mira extrañada. Parece que no fui lo suficientemente convincente. Estaba jodida.

En eso, Barion me sonríe.

"Ooh… Ya veo…. ¿Acaso hay algo que debería saber sobre la inoportuna situación de la Princesa del Sol?" Pregunto Barion.

"No…. nada que sea de importancia…. Solo está enferma…" Miento.

En eso, siento como mi cuerpo se pone rígido, no podía moverme, mi visión estaba nublada, solo mi conciencia estaba libre. Me doy cuenta rápidamente de lo que sucedió, había metido la pata. Una de las reglas que se debía tener a la hora de lidiar con Barion, es que, en ningún momento, se debe decir una mentira cuando ella realiza una pregunta. Ahora estaba a su merced, la maldición se había activado. Ella podía hacer lo que quisiera conmigo y no podía oponerme.

"Te atreves a mentirme…. Eso es algo muy inapropiado para una princesa" Barion dice en un ronroneo.

Intente responder, pero no podía mover ningún musculo. Estaba aterrada….

"Te ordeno a contarme lo que ocurre…" Dijo Barion.

Mi boca se abre, y contra mi voluntad comienzo a hablar.

"Ayer convoque el Martillo de suerte…. Lo use para jugar sexualmente con Celestia, la cual, tiene un fetiche conmigo siendo más grande…. Por lo que la encogí…. Luego de tener sexo nos dormimos… Pero despertamos con el problema que debemos realizar nuestras obligaciones por sobre nuestro placer personal…. Por eso te llame…. Quiero que me ayudes a evadir nuestras obligaciones de control de astros…. Para poder divertirnos sin complicaciones…" Digo rápidamente.

Barion me mira atónita. Al parecer ella le sorprendió mi explicación.

Sentía ganas de llorar, esto era tan humillante para mi persona. Jamás me habían sometido de esta forma. No podía dejar que ella me siguiera ridiculizando. Obligó a mi cuerpo a moverse. Pero, aunque me esforzaba por derrotar la maldición de la verdad de Barion, mi poder era insignificante ante ella.

"Vaya… Vaya… La pulcra princesa de la luna, termino siendo una gatita bastante traviesa…" Dijo Barion con una voz melindrosa.

En eso ella se me acerca. Coloca sus labios en mi oído, y me susurra una palabra que no soy capaz de entender. Para mi sorpresa, recupero mi movilidad. Barion me había liberado de la maldición.

"Aunque, debería devorar tu alma por mentirme… Tu situación con Celestia, me resulta…. Bastante interesante, creo que te voy a ayudar." Barion dice de forma melindrosa.

Estoy atónita. No podía creer, que hubiera salido airosa con tanta facilidad.

"Muchas gracias. Señorita Barion. Prometo que le compensare por esto" Le agradezco.

En eso, Barion me alza la mano. Deteniéndome de golpe.

"Tengo algunas peticiones a cambio…" Dijo Barion con seriedad.

Trago saliva…. ¿Qué iba a pedirme?...

"¿Qué necesitas?" Pregunto con algo de temor.

Ella mi mira seria, dándome a entender que iba a pedir algo complicado, o posiblemente oscuro.

"Azúcar…. Quiero azúcar…. No he comido nada dulce en varios días" Dijo Barion con tranquilidad.

¡Es en serio! ¡Solo tiene hambre! ¡Me preocupe por un capricho de glucosa!... Pero, aunque estaba molesta de haberme asustado por una ridiculez. No puedo negar que es un alivio que Barion fuese, por el momento…. Amigable.

"Mi otra petición…. Quiero estar al tanto de todo lo que hagas con Celestia…. Quiero ser parte del chisme…" Barion me dice con picardía.

Por suerte, esta petición tampoco era muy complicada de cumplir. Bueno, era algo incómodo tener que revelar detalles tan personales. Pero, con tal de permitirme jugar con Celestia, podría hacer cualquier cosa.

"Hecho…" Digo con seguridad.

En eso Barion se acerca, alzando su mano ante mí. Su palma se prende en fuego negro al instante.

"Entonces tenemos un trato, ¿Verdad?" Dijo Barion con una sonrisa siniestra.

Trago saliva. Aunque, sabía que en algún momento tendría que hacer un trato con Barion. Tenía miedo de las repercusiones que esto podría tener en el futuro. Mi mano tiembla mientras se mueve, estaba segura de mi decisión, no iba a retractarme tan fácilmente. En el momento que iba a estrechar la mano de Barion, ella rápidamente la saca y me da un golpecito en la frente.

"Caíste…. No te preocupes, no pienso enlazar mi alma con la tuya. Así que no tengas miedo." Dijo Barion con una risita.

Apretó los dientes con rabia. Esta diosa me estaba tomando el pelo consecutivamente. Pero, tengo que contenerme. Tanto por el hecho que la necesitaba para asegurar los juegos con Celestia. Y porque me podría borrar de la existencia si me enfrentaba a ella.

"De acuerdo. Comencemos…" Dijo Barion.

Y tras chasquear los dedos, Barion hizo que el Sol bajara del firmamento y que la Luna subiera en su lugar. Estoy sorprendida, ella pudo realizar todo esto con relativa facilidad.

"Espero que te diviertas…. Que pases una buena jornada…" Dijo Barion, mientras entraba en su sarcófago.

Tras cerrarse las puertas del sarcófago, ella se desvaneció en el aire.

Me siento desfallecer. Lo había logrado. Había conseguido superar los dos problemas más grandes que tenía. Ahora estaba libre. Comienzo mi camino al castillo, esta iba hacer otra jornada de diversión para nosotras.

Capítulo V

Tras tomar el carruaje, logro por fin volver al castillo. Celestia estaba allí expectante a mi regreso.

"¡Bienvenida de nuevo, Lulu!" Dijo Celestia con euforia.

"Hola Tia. Lamento el retraso…. Tenía mucho trabajo." Me disculpo.

"No te preocupes…. Y te agradezco que bajaras el Sol por mí, eso fue muy dulce de tu parte" Dijo Celestia muy feliz.

Sonrió de forma nerviosa. No podía decirle que había convocado a Barion. Eso sería casi como avisarle de una guerra inminente.

"De nada. Todo con tal de pasar un buen rato" Digo de forma nerviosa.

En eso, Celestia se me acerca, y con una mirada intenta darme un mensaje. Mensaje que me toma unos segundos en interpretar.

"Lo que desees, cariño." Digo encogiéndome de hombros, mientras saco el martillo del bolso.

Uso el martillo en mí misma y me agrando a más de dos metros de altura, además de ampliar mis tetas el triple de su volumen. Provocando que el vestido que estaba usando estallara en el proceso.

Celestia corre con euforia, rápidamente hunde su cara y comienza a frotarse ansiosamente en mi escote. Yo me rio de su ansiedad, dándole unas palmaditas en la cabeza.

Luego de unos minutos de dejar que mi hermana juegue con mis tetas, nos separamos.

"Y… Que vamos hacer ahora…. Digo, tengo algunas ideas…" Celestia dijo con evidente ansiedad.

Yo solo me sonrió, era de esperar que Celestia fuese tan golosa con todo lo relacionado a jugar de forma sexual, no es por nada, soy su amante más querido.

"Dime, que quieres hacer…" Le digo.

Celestia me hace un gesto para que me acercara. Le obedezco y me coloco más cerca de ella. Luego me pide que me acerque más a su cara. Yo me inclino quedándome cara a cara con ella. Es allí que ella me susurra algo al oído.

Arqueo mis cejas con lo que me estaba pidiendo. No era precisamente algo muy complicado, de hecho, era algo muy simple. Pero, me resultaba algo muy infantil.

"Estas segura de esto, digo es…. Bastante simple." Comento.

"Digamos que es algo parecido a un calentamiento previo…" Celestia dice, dándome una mirada de súplica.

Su mirada me hizo recordar mucho a los ojos de un cachorro, obviamente no podía negarme a ello.

"De acuerdo…" Comento resignada.

Media hora después, me encontraba acostada boca abajo en el sofá, leyendo uno de mis libros de aventura. Estaba en ropa interior, con una camiseta blanca, que debido al volumen actual de mi pecho, se levantaba más de lo que debía, dejando al descubierto mi vientre plano con abdominales definidos y, finalizando mi vestuario, estaba mi braga, que al ser de una talla más pequeña de lo que debía ser (Por petición de mi encantadora hermana), generaba que estuviera súper ajustado a mi cadera y, para rematar la estética que generaba, la parte trasera de la braga se me metía entre las nalgas, dejando mis mejillas al descubierto como dos grandes montículos de carne tersa.

Mientras leo con tranquilidad mi libro, puedo sentir un cosquilleo agradable en mi parte inferior. Me sonrió y suelto una risita suave. Alzo mi mirada del libro y lentamente echo un vistazo por en sima de mi hombro. Sobre mi nalga derecha estaba una diminuta Celestia saltando y amando cada centímetro de mi trasero. Al igual que yo, estaba en ropa interior.

Me divierte el hecho que ella me hubiera pedido pasar un rato tranquilo sobre mi trasero, la propia Celestia me pidió que la encogiera al tamaño de una hormiga, para que, mis ya enormes glúteos, fuesen lo suficientemente grande como para escalar, bailar y rebotar con total libertad.

La miro de reojo por un largo tiempo. En eso, se me ocurre una idea. Con sutileza meneo mis caderas, haciendo que mis nalgas comiencen a temblar. Para Celestia esto debería ser equivalente a un sismo de mediana intensidad. La oigo, pero no puedo saber si estaba riendo, gritando o chillando, Celestia es demasiado pequeña para comprender su voz, ella intenta mantenerse de pie sobre mi nalga. Pero, para la desgracia de mi hermana, yo quería que se cayera.

"El sismo casi se acaba, pero todavía queda la réplica" Digo en voz alta.

Muevo mi mano y me doy una palmada fuerte en el trasero. El impacto es lo suficientemente fuerte para hacer que mi hermana cayera sobre su espalda, y comenzara a rodar cuesta abajo hasta llegar casi a mi ano. Pero, no logra entrar, gracias a que aterrizo en la tela de la braga que estaba metida en mi trasero.

"Ooh…. Cuidado Celestia. Se acerca un derrumbe" Me rio.

Con ambas manos tomo mi trasero y lo apretó. Celestia es inmediatamente aplastada por mis nalgas que se juntan entre sí. Mantengo la presión por algunos minutos. No tenía que preocuparme por la integridad de Celestia. Ella es invencible debido al martillo.

Cuando me aburro de aplastar a Celestia con mis nalgas, suelto mis manos y la busco con mis dedos. Logro encontrarla, y rápidamente la llevó a mi cara.

Ella se veía muy adorable acostada sobre la punta de mi dedo, es tan pequeña.

"¿Te divertiste en mi trasero?" Le pregunto casi en un susurro.

Ella se sienta y comienza a hablarme. Pero soy completamente incapaz de entender sus palabras, su voz es prácticamente inaudible para mis oídos. Había que solucionar eso en el futuro.

"Celestia, cariño, no puedo oírte…" Le digo.

Celestia ladea la cabeza desconcertada. Pero, rápidamente comienza a lanzar proyecciones de magia con su cuerno, dándome a entender que estaba bien y que se divirtió.

"Bien, me alegro que te divertiste…. Es tarde, por lo que deberíamos irnos a dormir" Digo, mientras buscaba el martillo para agrandar a Celestia.

Al ver que iba a usar el martillo en ella, Celestia me muerde el dedo para llamar mi atención.

"Auch…. Oye, que te pasa" Me quejo.

Celestia me lanza más proyecciones. Me dice que no quiere ser agrandada. Y luego con otra proyección, me comunica que quiere dormir en mis tetas, en mi pezón para ser más preciso.

Me encojo de hombros, Celestia aun siendo una hormiga para mí, seguía siendo la soberana de la relación. Prácticamente estaba a sus servicios.

"Tus deseos son mis órdenes, cariño" Digo con tranquilidad.

Me levanto con cuidado de no dejar caer a Celestia por accidente, y camino hasta llegar a la habitación. Allí dejo a Celestia sobre la mesita de noche, y procedo a quitarme la camiseta. Mis enormes tetas se sacuden perezosamente al ser liberadas de su confinamiento. Tengo la leve idea que Celestia me estaba mirando desde su ubicación, tal vez, alucinando por lo masivos que deberían verse mis tetas desde su posición. Voy a una cajonera y busco un sujetador que fuese lo suficientemente grande para mi nuevo pecho agrandado. Una vez localizado el más apropiado, vuelvo donde estaba Celestia.

Me coloco el sujetador, dejándolo semiabierto. Con cuidado coloco mi dedo en la mesita de noche, para que Celestia pudiese subirse a mi uña. Una vez instalada en mi dedo. La levanto cuidadosamente y la coloco en mi pezón derecho.

"Muy bien hermana, voy a cerrar mi sujetador para mantenerte protegida y cálida en mi pezón" Digo.

Como era de esperar, no puedo oír lo que Celestia me está diciendo. Por lo que simplemente debo suponer que estaba feliz. Con cuidado cierro el sujetador y camino a la cama. Mientras avanzo, imagino que Celestia está firmemente aferrada a mi pezón, para no caerse por mis movimientos.

Me acuesto y apago las luces. Acomodo mi cuerpo lo mejor posible para dormir.

"Buenas noches Celestia, duerme bien en la comodidad y seguridad de mi pezón" Digo, dándome unas palmaditas en el pecho.

Mientras intento dormir, pienso en el hecho que tengo que solucionar el problema de comunicación, si voy a encoger a Celestia más a menudo, es necesario diseñar un medio para poder hablar entre nosotras. Además, empecé a considerar otras opciones para monitorear a mi hermana cuando fuese muy pequeña.

"Mañana voy a investigar una forma de realizar seguimiento a los movimientos de Celestia…. Mmm…. Tal vez, debería considerar otras opciones…" Pienso, antes que el sueño me venciera.

Continuará….