Disclaimer: Los personajes y todo lo relacionado al mundo de Harry Potter pertenecen a JK Rowling.
2. Masks
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6 meses antes.
La puerta del pequeño estudio se abrió bruscamente interrumpiendo a Hermione. Irritada, se dio la vuelta para reñir a quien fuere que la había interrumpido pero al ver la brillante cabellera roja de su novio sonrió. Bill la miraba con una enorme sonrisa, lo que probablemente indicaba buenas noticias. Hermione apagó la música y se acercó al hombre. Lo abrazó con fuerza antes de besarlo en los labios. Bill rodeó la delgada cintura de su novia y la levantó con la facilidad que caracterizaba a los bailarines de ballet.
-Conseguí el papel -le dijo sonriente antes de ponerla en el piso-. ¡Soy Romeo, Hermy!
-¡Yeeeeey! ¡Felicidades mi amor! Sabía que lo conseguirías.
-Estoy tan emocionado, mi primer protagónico. ¡Tenemos que celebrar!
Hermione aplaudió antes de volver a abrazarlo. Le alegraba mucho que consiguiera el rol protagónico de la nueva puesta en escena que el Ballet Real presentaría, «Romeo y Julieta». Ella misma audicionó para el papel de Julieta y los nervios por esperar la respuesta eran la razón por la que había estado practicando tan arduamente antes de que Bill la interrumpiera.
Su principal competidora era Fleur Delacour. Una hermosisima francesa, de hermoso cabello rubio, ojos azules, labios carnosos y una actitud de diva en el escenario que a todos tenía fascinados. La chica acababa de llegar de Francia pero eso no le había impedido presentarse para la audición de lo buena que era.
Bill la besó de nuevo e inmediatamente se tranquilizó. Era una chica afortunada. Después de años de audiciones para el Ballet Real había sido admitida a los veintitrés y al poco tiempo había conocido a Bill.
William Weasley era el mayor de siete hermanos, todos pelirrojos y llenos de pecas. Había crecido a las afueras de Devon en la granja familiar. A los dieciocho se había mudado a Londres para perseguir su sueño de convertirse en el mejor bailarin del Ballet Real. Había conocido a Hermione cuando ella ingresó a la academia. Él tenía veintiséis en ese momento y se habían convertido una de las parejas favoritas de los coreógrafos por su sincronía y coordinación increíbles.
-Estoy seguro de que conseguirás ser Julieta, no hay nadie mejor que tú en la academia para hacer el papel.
-No estoy tan segura.
-Herms, por favor, ¿en que habíamos quedado? -le preguntó levantando el rostro de la chica por el mentón-. Debes de creer en ti misma.
-Lo hago, pero no estoy ciega. Fleur es buenisima.
-Tal vez, pero tú eres mejor.
-Lo dices solo porque me amas -respondió ella con un puchero. Bill la besó antes de responder.
-Lo digo por que lo creo. Tú también lo deberías creer.
Bill acercó a Hermione a su cuerpo y la besó apasionadamente. Ella saltó y enredó sus piernas en la cintura de su novio. Si había algo que la calmaba además de ensayar como posesa, era tener sexo salvaje con su novio. Y en esos momentos, necesitaba calmarse con urgencia. Bill la sujetó por el trasero y la llevó hasta la primer pared cubierta con espejos que se encontró. Presionó su erección contra el centro de su novia y le mordió con suavidad el labio haciéndole saber cuánto la deseaba.
Hermione enredó sus dedos en el largo cabello rojo de Bill y lo besó con pasión. Cuando estaba a punto de quitarle la playera, el móvil de la castaña comenzó a sonar. La pareja de amantes ignoró el teléfono las primeras tres veces, pero cuando comenzó a sonar una cuarta, Bill suspiró y bajó a la bailarina con resignación.
-Por favor contesta que me esta volviendo loco -dijo mirando el bolso de la chica. Hermione sacó el teléfono y miró el número, era Madame Maxim, la coreografa de «Romeo y Julieta».
-¿Sí?
-¡Hermione! ¡Hasta que te dignas a contestar! Espero estés practicando arduamente y no durmiendo como una vaca.
-No estaba durmiendo.
-Eso espero. Necesito una Rosalid perfecta.
-¿Rosalind? ¿Eso quiere decir que no conseguí Julieta?
-No, Fleur será nuestra Julieta. Queda perfecta con Bill.
-Pero yo pensé…
-¿Que ficharías como Julieta solo porque Bill es Romeo? Oh cielo, se supone que eres lista. Las cosas no funcionan así aquí, deberías de saberlo ya -Hermione apretó la mandíbula antes de responder.
-Entendido.
-Mañana comenzamos los ensayos. Necesitas estar puntual. La buena noticia es que serás suplente de Julieta. ¿Entendido?
-Sí.
-Muy bien. Mañana, seis en punto. ¡Adiós! -y colgó.
Hermione guardó su móvil con violencia en su bolso y luego arrojó el bolso lo más lejos que pudo. Bill rápidamente se dio cuenta que algo andaba mal y se acercó a ella. La abrazó y la chica hundió la cara en el pecho del pelirrojo. Estaba cabreada, ¿suplente de Julieta? ¡Ella merecía ser Julieta! Tenía tres años en la academia, entrenando de lunes a domingo, de seis de la mañana a seis de la tarde, audicionando todos los días y ¿para qué?. ¿Para que viniera una francesa y a las dos semanas le arrebatara el papel?
-¿Todo bien?
-No, era Madame Maxime. Fleur obtuvo a Julieta.
-¡Oh! Lo siento tanto, preciosa. De verdad creí que obtendrías el papel, estuviste fenomenal en la audición.
-Fleur fue mejor.
-Fleur no audicionó -dijo sin querer Bill. Hermione lo miró colérica.
-William Weasley, ¿estás mintiéndome? Es una broma, ¿verdad?
-No. Lo siento mucho Herms.
-Es como una burla, porque no solo me dan a Rosalind sino que me hacen suplente de Julieta.
-Tranquila preciosa. Habrá otra oportunidad.
-¿Cuándo? Tengo tres años audicionando, ¿cuándo será mi momento?
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Presente.
Hermione miró en silencio la pared de la celda. Había dejado de llorar unas horas atrás y no estaba segura de que hora era. Las luces estaban apagadas y a pesar de que era verano la celda se sentía fría. Hermione se acurrucó en la dura cama y se tapó como pudo con la delgada manta que le habían dado. ¿A eso se reducirían sus días ahora?
Su abogada, la señora McGonagall, fue muy clara con ella; estaba en problemas. Después de que el detective Malfoy salió de la sala de interrogaciones ella entró y le explicó que pasaría las siguientes noches en la comisaría hasta que la transfirieran a una prisión o la dejaran salir, lo que pasara primero. Hermione esperaba que fuera lo segundo.
Después de que su padre y la señora McGonagall se fueran, una enfermera entró y curó su cabeza. El dolor había disminuido bastante pero había un constante pitido en su oído que le dificultaba escuchar bien. Se lo había informado al detective, quien solamente levantó una ceja, gesto que hacía bastante y comenzaba a irritarle, y lo anotó en una libreta.
El detective era un hombre muy apuesto para ser policía. Debía de medir un metro ochenta de alto, era de cuerpo atlético pero no exagerado; su cabello lacio le llegaba al mentón, era de un rubio clarísimo y combinaba con sus penetrantes ojos grises. Tenía la poblada barba un poco arreglada, lo que le agregaba años. Probablemente tenía entre treinta y muchos o cuarenta y pocos, no lograba adivinar bien ya que su constante rostro sin emociones le complicaba el asunto.
Bill se le vino a la mente. ¿Qué pensaría de ella? ¿Creería que era culpable como todos los demás? ¿Creería en su inocencia? Suspiró. Si la dejaba no lo culparia. De seguro retrasarían el estreno, su primer protagónico, ¿como esperaba ella que no la odiara? Bill había esperado casi cinco años por él. Suspiró de nuevo. Todo se había ido a la mierda.
¿Cómo había dejado que eso pasara?
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Pasado.
Hermione miró nerviosa a Bill. Estaban afuera del edificio donde vivía Fleur en Chelsea. La francesa había organizado una fiesta después del primer ensayo para celebrar que había conseguido el papel de Julieta y había invitado a todos, incluso a ella, a la celebración. Se había negado, por supuesto, pero Bill insistió en ir, así que allí estaba, titiritando de frío en el estúpido minivestido que Lavender le había prestado, con el cabello alaciado y maquillaje que rara vez usaba.
Bill miró el edificio con asombro. Fleur vivía en una de las zonas más exclusivas de Chelsea, su padre era el embajador de Francia en Inglaterra y tenía todo lo que una chica de veintisiete años podía pedir. Hermione estaba segura de que le habían comprado el papel como todo lo que le compraban en la vida.
-Vamos Hermione, sonríe un poco -la aludida miró a su novio y le lanzó la sonrisa más falsa que pudo. El pelirrojo la miró con diversión-. Wow, perfecta para un Oscar.
-No puedo creer que aceptara venir -dijo cuando Bill tocó el timbre.
-¿Sí? -se escuchó la voz de Fleur por el intercomunicador.
-Somos Hermione y Bill -dijo el pelirrojo acercando a la castaña a él.
-¡Oh! Suban.
Se abrió la puerta y ambos entraron. Fleur vivía en el último piso por lo que entraron en el ascensor y presionaron el botón con la P y la H. Bill la atrajo hacia él y la besó en la cabeza tratando de reconfortarla.
-En cuanto quieras que nos vayamos lo haremos, solo cumplamos con un poco de compromiso social.
-Está bien -respondió ella saliendo del ascensor cuando éste paró y abrió las puertas. Caminaron en silencio hasta la puerta y tocaron poco después.
-¡Bienvenidos! -les dijo la rubia anfitriona al abrir la puerta vistiendo nada más que un diminuto bikini y una túnica de encaje. La chica miró a Bill como si se lo fuese a comer entero sin importarle que Hermione estuviera allí. Después la miró a ella de arriba abajo sin ocultar su evidente desagrado-. Pasen.
Hermione estaba a punto de decirle a Bill que se quería ir cuando la visión del lugar la dejó callada. El lugar era bellísimo, tenía vista directa al Támesis, un balcón del tamaño del departamento con una piscina enorme, sin mencionar que el lugar era inmenso; aunque siendo honesta, no esperaba menos de la hija de un embajador.
-En la cocina están las bebidas, por este lado está la piscina, siéntete como en tu casa -le dijo diréctamente a Bill. Hermione hizo una mueca que Fleur vio y provocó que le sonriera con más coquetería al pelirrojo.
-Gracias Fleur -respondió el pelirrojo tratando de apaciguar las aguas. La rubia le sonrió sensualmente para después alejarse caminando.
-Primero Julieta, ahora tú, ¿qué será después?
-Hermione, tranquila, ¿sí? Ni mil Fleurs harán que deje que amarte -le dijo con dulzura-. Bailemos.
Tenían cerca de los horas en la fiesta. La mayoría de los bailarines de la compañía estaban allí, algunos demasiado borrachos, otros casi desnudos, pero todos divirtiéndose. O al menos la mayoría. Hermione se encontraba sentada al borde de la piscina junto a Bill con los pies sumergidos en el agua. Debía de admitir que después de la horrible bienvenida se la estaba pasando bien. Fleur no había vuelto a insinuarsele a Bill, de hecho parecía que los estaba evitando. Mejor para ella, pensó.
Se sentía un poco tonta, había dejado que sus inseguridades se apoderaran de ella y la había pagado con celos hacia Bill. El pelirrojo era el mejor novio que una chica podía tener y ella solo se había dejado llevar por los celos que la rubia le provocaba. Sonrió cuando sintió la mano de Bill sobre su muslo. Y estuvo a punto de besarlo cuando sintió como algo le caía en la cabeza.
-¡Oh, upsy! -dijo una Lavender claramente borracha con la copa de su vino al revés antes de echarse a reír. Hermione la miró con odio en los ojos antes de levantarse cabreada y sin darse cuenta que había chocado con Fleur en su camino al baño.
Entró en el enorme y hermoso baño y se sentó en el váter antes de contener su grito furioso. Había sido hermoso para ser verdad, un día sin que Lavender se metiera con ella era casi un regalo de los dioses. Ahora tendría que lavarse el cabello, que apestaba a vino tinto, y despedirse de las casi dos horas que le había llevado alaciar su rebelde cabello rizado.
Supuso que no le molestaría a Fleur que usará algunos de sus productos para el cabello, y si lo hacía la verdad le importaba un pepino, y se lavó el cabello con la regadera de mano en la tina. Una vez que su cabello quedó limpio y sin rastros de lo que sea que Lavender le echó encima, salió a buscar a Bill para pedirle que se fueran.
Cuando lo encontró, besando a una Fleur sentada a horcadas sobre él, no pudo contener su furia por más tiempo. Se acercó a ambos y con todas las fuerzas de las que era capaz, los arrojó a la piscina, Bill vestido completamente y Fleur en su estúpido bikini. Cuando ambos salieron a la superficie, Bill salió de la piscina para correr detrás de ella.
-Hermione, espera… ¡Hermione!
-Alejate de mi Bill.
-No es lo que tú crees…
-Es exactamente lo que creo -dijo antes de salir furiosa por la puerta.
¡Hola! ¿Cómo están?
Estoy muy emocionada por la respuesta que tuvo esta historia. Espero no defraudarlas en mi primer policiaco.
Aclaro dudas: es un Dramione pero antes de que se desarrolle es un Billmione (¿existe eso? jajaja). No me maten si hay lemmon Billmionesco (no aseguro nada).
Muchas gracias por leer!
Besos, Kat!
