Disclaimer: Los personajes y todo lo relacionado al mundo de Harry Potter pertenecen a JK Rowling.
3. The Prince's Decree
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Presente.
Draco hundió su cara en las palmas de sus manos cansado. Desde que le habían asignado el caso de Julieta (así le llamaron sus compañeros y los medios), había dormido poco o casi nada tratando de buscar al asesino. Snape, su jefe, había condenado pronto a la chica Granger. «La evidencia es abrumadora, Draco», le había dicho después de lanzar los documentos al escritorio.
Y sí, la evidencia era más que condenatoria, pero había algo que no le terminaba de cuadrar del todo. ¿Quién rayos mataba a alguien para luego caer desmayado a un lado del cuerpo? Era evidente que alguien quería hacer ver a la chica Granger culpable, pero, ¿quién?
En ese momento, todos los de la compañía de ballet eran sospechosos. Todos habían tenido acceso a las instalaciones, todos conocían el constante pleito que ambas bailarinas siempre tenían, todos sabían que de pasarle algo a Fleur, Hermione tomaría su lugar. Entonces, ¿quién lo había hecho?
Era inverosímil que Hermione fuera la asesina, su perfil no encajaba con el de una persona capaz de hacerle daño a alguien y mucho menos quitar una vida. La chica solía vivir en la rectitud, hija de una pareja de dentistas, había asistido a los mejores colegios que había en Inglaterra, comenzó su carrera como bailarina de ballet a los nueve años y «Romeo y Julieta» era su gran oportunidad, ¿por qué echarlo a perder asesinando a su competencia? No tenía sentido.
Y aun así no podía pensar en otra persona que tuviera algún motivo para asesinar a la chica Delacour. Era frustrante que todos parecían adorarla a excepción de cierta castaña de ojos bonitos que se encontraba encerrada en una oscura y fría celda. Apostaría la mitad de su fortuna, que era vasta, que la chica era inocente pero, ¿quién la estaba inculpando?
Miró su bloc de notas de nuevo, tenía una lista muy interesante de personas a las cuales interrogar:
Lavender Brown (26): Supuesta mejor amiga de la víctima. Ella era quien había encontrado a ambas chicas en el escenario. Tenía dos multas de tránsito por conducir ebria y un arresto por exposición indecente, lo que era sexo en público.
Olympe Maxime (50): Coreógrafa. En su tiempo, el papel de Julieta había llevado al éxito a la bailarina retirada. Divorciada, sin hijos. Historial limpio a excepción de una pelea hacía veinticinco años con otra bailarina por un protagónico.
William Weasley (29): Novio de la acusada. Hay varios testigos que afirman que la víctima y la acusada pelearon en más de una ocasión por su culpa. Tenía un arresto por violencia doméstica fechado diez años atrás, cargos retirados.
Viktor Krum (29): Mercutio en la puesta. Limpio en Inglaterra pero en su natal Bulgaria tenía un arresto por posesión de cocaína.
Katie Bell (23): La chica nueva en la compañía. Historial limpio. Ella había visto discutir a Delacour y Granger junto a Astoria y Daphne Greengrass.
Astoria Greengrass (26): Gemela rubia. Arresto por posesión de estupefacientes, exposición indecente y violencia intrafamiliar. Testigo junto a Katie Bell y su gemela.
Daphne Greengrass (26): Gemela pelinegra. Arresto por posesión y distribución de speed en la junto a Katie Bell y su gemela.
Colin Creevey (28): Fotógrafo de la compañía. Historial limpio pero el hombre tenía una cuenta en redes sociales donde subía fotos no muy gratas de los bailarines, Delacour incluida.
Cormac McLaggen (27): Historial limpio con una denuncia por acoso hacia Hermione Granger.
Arrojó su bloc de notas con frustración. La víctima era nada más y nada menos que la hija del embajador de Francia, ¿cómo podría descubrir al verdadero culpable si tenía la presión del gobierno británico y el francés respirandole en la nuca? Malditos bailarines.
Se levantó frustrado. Solo había una persona que podía ayudarle a entender qué era lo que pasaba en el Ballet Real por lo que caminó decidido hacia las celdas. Hermione se encontraba acostada en el duro camastro sobre su costado derecho en posición fetal cubierta con la delgada manta que le habían proporcionado, de espaldas a la puerta, descalza. Draco le llevaba unos tenis desechables que solían darle a los reos cuando ingresaban a las prisiones.
Abrió la puerta y entró a la celda en silencio. La chica no se inmutó, siguió inmóvil sobre el camastro respirando parsimoniosamente mientras que Draco se sentaba en la parte vacía del camastro. Hermione se quedó quieta por unos momentos antes de suspirar ruidosamente. Draco levantó una ceja ante el para nada femenino acto de la chica.
-Necesito que me aclares una cosa -dijo finalmente el rubio llamando la atención de la chica aunque no se movió-. ¿Por qué denunciaste a McLaggen? -la castaña puso una cara de confusión antes de voltear a ver al rubio.
-¿Esa es tu pregunta?
-Sí.
-¿Por qué?
-Curiosidad. En el expediente solo dice que la denuncia es de cuando ingresate a la academia pero no especifica en detalles.
-Uhmm -masculló la chica antes de incorporarse en el camastro y sentarse lo más lejos que le permitió el espacio del rubio detective-. Cormac solía seguirme a casa.
-¿Solamente?
-No, también me tomaba fotos desde la calle y me llamaba en la madrugada.
-¿Solo eso?
-No -respondió ella no queriendo profundizar en el tema. Draco no se movió ni hizo más preguntas. Hermione bufó antes de continuar hablando-. No creo que esté relacionado.
-Todo puede estar relacionado, Hermione -respondió el rubio sorprendiendo a la chica, era la primera vez que la llamaba por su nombre.
-Bueno, él… Cormac era muy insistente, y no aceptaba un no por respuesta.
-Eso es evidente -respondió el rubio apretando los puños. Si había algo que odiaba más que a nada era a los machitos que se creían con el derecho de molestar chicas.
-Un día entró en las duchas de las chicas cuando solo estaba yo y me tomo fotos sin que yo me diera cuenta, después las subió a internet diciendo que yo se las había mandado porque era una zorra buscona, me molestaron por meses hasta que puse la denuncia después de un día encontrar a Cormac en mi habitación.
-En el reporte dice que retiraste los cargos -dijo furioso tratando de sonar lo más neutral del mundo.
-El papá de Cormac es miembro del parlamento, me amenazó con que me echarían de la academia si no retiraba la denuncia -dijo finalmente la chica bajando la mirada.
-¿Y porque no dejaste la academia? No es la única academia de ballet en Inglaterra.
-Porque era mi sueño, ser la mejor bailarina del Ballet Real.
-¿Era?
-Es obvio, ¿no? Todos creen que maté a Fleur, mi oportunidad de ser la mejor bailarina del Ballet Real se ha ido junto con la vida de Fleur.
-No necesariamente -respondió el rubio llamando la atención de la castaña.
-¿No necesariamente? -preguntó incrédula y furiosa-. Si eres tú el primero que me condenó. No crees cuando te digo que no lo hice, sé que se ve mal, pero de verdad no…
-Lo sé, Hermione -le dijo el rubio interrumpiendola. La castaña lo miró confundida.
-Pero…
-Estás en un problema, y muy grave. Pero de verdad creo que no lo hiciste.
-¿Por qué? Hace unas horas eras el primero en condenarme.
-Es mi trabajo condenarte desde el primer instante.
-¿Qué pasó con eso de inocente hasta probar lo contrario? -preguntó ella levantando una ceja. Malfoy sonrió levemente antes de volver a mirarla con el ceño fruncido.
-Pero, hay algo que no cuadra, así que necesitaré de tu ayuda para hacerlo cuadrar.
-¿De mi ayuda?
-¿Quién te quiere ver destruida?
-No lo sé…
-Piensa Granger, además de McLaggen, ¿a quien más le desagradabas en la academia?
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Pasado.
-Giro, giro, giro, ¡alto! ¿tienes dos pies izquierdos Brown? -preguntó furiosa Madame Maxime.
-No…
-¡¿Entonces por qué parece que un cerdo trata de girar en mi escenario?! -masculló Madame Maxime furiosa, Hermione no pudo ahogar una risa tapando su boca con sus manos. Lavender la fulminó con la mirada-. Necesito delicadeza, ¿es tan difícil pedir eso? Granger, ¡a girar! -Hermione obedeció y dio tres giros, Madame Maxime aplaudió-. ¿Viste eso Brown? De-li-ca-de-za.
-Pero…
-¿Puedes hacerlo o no? -Lavender, nerviosa, trató de girar pero solo consiguió tropezarse-. ¡Fuera de mi escenario!
Lavender salió del escenario llorando y Hermione no pudo evitar sentirse mal. Madame Maxime era muy estricta y a veces podía ser hiriente cuando las cosas no salían con la perfección que la mujer exigía. Normalmente su víctima predilecta era la chica nueva, Katie, pero últimamente su desagrado hacia Lavender era mayor que de costumbre.
Después del ensayo se dirigió a los vestidores. Lavender se encontraba allí, hecha un mar de lágrimas y siendo consolada por Fleur. Si quitabas el hecho de que la francesa quería robarle a su novio, no era tan mala persona y se había hecho muy cercana a Lavender. Ambas rubias la vieron entrar en los vestidores, Lavender la fulminó con la mirada y Fleur solamente movió la cabeza en señal de saludo.
Hermione decidió que no era buena idea acercarse a las chicas por lo que se dirigió a su casillero para sacar su neceser de baño y ducharse. Estaba a punto de abrir su casillero cuando la pesada mano de Lavender le impidió hacerlo. Tomó aire antes de girar para enfrentar a la rubia quien la miraba con furia en sus hinchados ojos azules.
-¿Sí?
-Te vas a arrepentir por humillarme.
-Yo no te humillé, fue Madame Maxime.
-Pero tú le seguiste la corriente.
-Solo me pidió dar unos giros, Lav, no fue para tanto.
-¿Crees que humillandome conseguirás a Julieta?
-¿Perdón?
-¡Responde!
-No veo la relación, tú ni siquiera tienes un papel principal.
Lavender gritó con fuerza antes de darse la vuelta e irse seguida de Fleur. ¿Qué le pasaba? Últimamente estaba más irritable que de costumbre, y torpe. Suspiró antes de abrir su casillero y sacar su neceser de baño. Necesitaba una ducha urgente y no tenía relación alguna con el hecho de que acababa de terminar un ensayo de dos horas.
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Presente.
-No lo sé -respondió la chica finalmente. Draco la miró con una ceja levantada.
-Creía que las chicas lo sabían todo -dijo burlonamente, Hermione soltó una risita..
-Es fácil fingir que sabes todo aun cuando no lo sepas.
-¿Cómo puedes hacer eso? ¿No sería como engañar? -preguntó Draco genuinamente interesado. Hermione sonrió.
-No lo sé, ¿lo es? ¿Acaso no es eso lo que ustedes hacen conmigo? -contraatacó la chica. Draco hizo una mueca.
-Tal vez -respondió el rubio levantándose súbitamente y saliendo de la celda.
La castaña lo miró irse y suspiró. Draco… El detective Malfoy parecía ser una buena persona. No parecía ser como esos policías malos que salían en la tv todo el tiempo. No sabía como explicarlo pero podía sentirlo. De todas las personas que había alrededor de ella, algo en su interior le decía que Draco Malfoy estaba allí para ayudarla.
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Malfoy cerró la puerta detrás de él y dejó las llaves en la mesa de decoración que tenía a la entrada de su casa. Encendió la luz del pasillo y caminó directo a la cocina. Tomó un vaso de cristal y se sirvió un poco de agua. El caso de Romeo y Julieta lo tenía al límite, nada concordaba, nada encajaba, y la chica Granger parecía todo menos culpable.
-¿Papá? ¿Eres tú? -Draco bajó el vaso y sonrió.
-Sí Cassie, estoy en la cocina -Draco escuchó los pasos de su hija y sonrió al verla entrar-. ¿Qué haces aquí?
-¿Necesito una razón para venir a ver a mi padre? -preguntó la chica colocando nerviosamente un mechón de cabello rubio detrás de su oreja.
-Sabes que esta es también tu casa, Cassie -le respondió a su hija y le acarició la mejilla. La adolescente cerró los ojos y suspiró-. Ahora dime, ¿volviste a pelear con tu madre?
-No hagas esa cosa de detective conmigo, soy tu hija -le dijo la chica con un mohín, después se mordió el labio y abrazó a su padre.
-¿Qué pasó?
-Nada.
-Cassie…
-¿Puedo quedarme contigo?
-Sabes que sí.
-Gracias papi -respondió Cassie besando su mejilla y corriendo a su habitación.
Draco se apoyó en la encimera y suspiró. Estaba seguro de que en cuanto Astoria notara la ausencia de Cassie lo llamaría histérica y había tenido un día lo suficientemente pesado como para soportar eso. Sacó su móvil del bolsillo y le mandó un breve mensaje a su ex esposa. Después se dirigió a la sala y se sentó en el único sillón que había.
Astoria y él se habían conocido en París cuando eran unos críos, ella tenía solo dieciocho años, él veinte y habían pasado el verano más asombroso de sus vidas. Nueve meses después se habían convertido en padres de Cassie. Draco dejó la universidad y comenzó a trabajar como patrullero para mantener a su familia y Astoria comenzó a hacer y vender manualidades desde casa. Se mudaron a un piso un poco pequeño, Cassie fue creciendo, así como él fue tomando experiencia en el trabajo.
Lo nombraron detective de Scotland Yard cuando Cassie cumplió diez años. Astoria estaba eufórica porque eso significaba que dejaría de poner su vida en riesgo atrapando criminales en la calle. Pero poco a poco el trabajo de él fue siendo cada vez más absorbente. Draco adoraba a su hija y amaba a Astoria casi como el primer día pero poco a poco su matrimonio se fue enfriando. Intentaron de todo, terapia, vacaciones, y por un tiempo las cosas fueron mejorando.
Cuando Cassie tenía once años nació Scorpius. El bebé los unió como familia de nuevo. Draco comenzó a pasar más tiempo en casa y el negocio de Astoria comenzó a ser más exitoso. Se mudaron a una casa más grande y todo parecía ir bien hasta aquella fatídica noche de diciembre.
Era la tercera navidad de Scorpius y Astoria había rentado una bonita casa a la orilla del mar en Marsella y se suponía que Draco había pedido unos días libres pero justo el veinticuatro de diciembre el Scotland Yard había hecho una redada en uno de los casos que Draco estaba trabajando y le pidieron regresar a Londres. Astoria estaba furiosa y pelearon antes de que Draco se fuera.
Esa fue la última vez que vio a Scorpius con vida.
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Pasado.
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Hermione entró en su habitación y se echó a su cama. Por suerte sus papás no estaban y se podía echar a llorar sin molestar a nadie. La imagen de Fleur a horcadas besando a Bill quemaba en su mente, tan clara como si estuviera frente a ellos de nuevo. Fleur estaba decidida a hacerle su vida miserable, primero le había quitado el protagónico y ahora iba por Bill, ¿qué era lo siguiente? Era claro que Fleur estaba decidida a arruinar su vida.
Escuchó los golpes en la puerta y trató de ignorarlos lo más que pudo hasta que Bill comenzó a gritar su nombre. Bajo a abrirle antes de que los vecinos llamaran a la policía o a sus padres.
-Hermione, puedo explicarlo…
-¿Explicarme exactamente qué, Bill? La estabas besando, nadie me lo contó, lo vi con mis propios ojos.
-O sea sí, pero ella llegó de la nada y me besó, te lo juro.
-Y tú eres demasiado caballeroso como para decirle que se vaya al demonio, ¿verdad?
-Hermione…
-Mira Bill, esta bien, si quieres estar con la bonita francesa, por favor, hazlo. Pero a mi dejame en paz -dijo ella tratando de cerrar la puerta, Bill la detuvo.
-Hermione, por favor, es la verdad. Yo no quiero estar con Fleur, yo te amo a ti. Pregúntale a quien quieras, ella llegó a mi y en ese momento no supe qué hacer, me congelé y después llegaste tú y nos arrojaste a la piscina -Hermione lo miró conteniendo las lágrimas. ¿Podría creerle?-. Dime que puedo hacer para que me creas, haré lo que sea.
-Renuncia a Romeo -dijo de repente sin saber realmente lo que la llevó a decirlo. Bill la miró estupefacto. Inmediatamente se arrepintió.
-Esta bien, lo haré.
-Bill, no…
-Si eso es lo que necesitas para estar tranquila lo haré.
-No, no quiero que hagas eso. Perdón.
-Perdóname tú a mi, Herms -le dijo e inmediatamente la abrazó. Hermione hundió su cara en el pecho de Bill y comenzó a llorar. Bill la apretó contra su pecho-. Te amo, de verdad te amo, y no quiero perderte.
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Presente.
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Lavender sollozó con fuerza. ¿Qué había hecho? Abrazó su propio cuerpo con ganas y volvió a llorar. Lo había hecho, finalmente. Y ahora ya no había vuelta atrás. No podía dejar ahora que nada ni nadie se interfiriera entre ella y Julieta, ni siquiera... Sollozó de nuevo. No había otra forma, y ahora tenía que aprovechar el camino libre.
Pero, ¿estaba lista? Fleur siempre creyó en ella, aun después de enterarse de su secreto. Pero ahora Fleur ya no estaba, era como un recuerdo borroso. Y Hermione, ¡oh por dios Hermione! No solo su carrera estaba arruinada, su vida también lo estaba, Lavender estaba segura de que jamás volvería a verla. No había forma de escapar, pero, ¿y si lo hacía? ¿Vendrían por ella?
¡Hola! Como les va?
Aquí está otro capitulo de esta historia, ¿se lo esperaban? Esta historia tendrá varios saltos en el tiempo, para entender un poco mas a los personajes.
Así que, ¿tienen a sus sospechosos?
Besos, Kat!
