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Epílogo
Un año después...
La oficina en la he estado trabajando los últimos seis meses es más grande que mi antigua oficina, en el piso superior con una ventana esquinada. Y no la comparto con nadie. Libros legales llenan los libreros en una pared, y un montón de fotos familiares yacen orgullosamente sobre el escritorio. Sai, Sakura y Sasuke cada uno tiene su propia oficina en el piso superior.
Ser socio fundador tiene sus ventajas.
El edificio que Sai mencionó, el que poseía en el centro de la cuidad, fue renovado totalmente y ahora tiene un nombre estampado sobre la puerta principal.
Oficinas Legales de Uzumaki, Anbu, Haruno y Uchiha.
Suena bien, ¿no?
Cuando renuncié a Adams y Shimura, Sai, Sasuke y Sakura empezaron a pensar en irse por su cuenta, también. Nos encargamos nosotros mismos, escogimos nuestros casos. Fue un riesgo, pero para nosotros cuatro, fue un riesgo que valía la pena correr.
La señora Higgens hizo como Renée Zellweger en Jerry Maguire cuando me fui, y vino aquí conmigo. Mete la cabeza por la puerta en este momento, perlas cuelgan de sus orejas, acentuando el vestido formal que usa.
—¡Naruto, vas a llegar tarde!
—No voy a llegar tarde. Nunca llego tarde.
Entonces miro mi reloj.
—¡Mierda, voy a llegar tarde!
Mi silla de cuero rueda hacia atrás mientras me paro. Reviso los bolsillos de mi elegante traje negro: Llaves, billetera, teléfono, tengo todo.
—Vete, vete —la señora Higgens hace gestos con la mano—. Apagaré todo y cerraré.
—De acuerdo, gracias. La veré allá, señora Higgens.
Corro las cuatro cuadras hasta la guardería donde Hima y Ronan pasan parte de sus días. Saludo a la profesora a través de la ventana plastificada y firmo en el portapapeles al lado de los nombres de los niños. La puerta decorada alegremente se abre unos minutos después, y el sonido de la canción "Limpia" de Barney hace eco a través de esta.
Una asistente de la profesora saca a los alborotadores, sosteniéndole las manos. Ronan tiene un año y medio, y la cabeza llena de cabello castaño, pecas en la nariz, y una mirada diabólica que me recuerda a su hermano.
Está caminando, lento e inseguro aún, por lo que lo levanto con un brazo y a Hima con el otro. Se despiden con la mano de la profesora mientras salimos por la puerta.
—Hoy hicimos flores de papel para el aula, y la mía fue la más grande. Luego la señora Davis trajo un oso de peluche para la hora del cuento y logré sostenerlo. Era gris. Y tenía dos ojos negros, dos brazos, dos piernas y una corbata de lazo que era roja y...
—Hima me agarra las mejillas con sus pequeñas manos y arquea la ceja—. ¿Me estás escuchando?
—Sí, sí. —Corro por la calle—. Dos brazos, dos piernas, una corbata de lazo roja... —Me encuentro cautivado.
Hace ocho meses, Hima empezó a hablar mas... y no se detuvo desde entonces.
—Y luego leímos Sopa de Piedrasy en el libro, alguien llevó zanahorias, alguien llevó col, y alguien...
Ronan ríe mientras corro, zarandeándolo. Minutos después, llegamos a la iglesia sin ningún minuto adicional. Bajo a los niños, arreglo la camisa de Ronan y reato el lazo de seda amarillo en la parte trasera del vestido de Hima.
—Lo lograste. Tenía miedo de que llegaras tarde.
—Hinata llega bajando los escalones de la iglesia, luce increíblemente fantástica. Su vestido es de satén azul oscuro que luce increíble con su piel cremosa. Es ceñido en todos los lugares correctos y cae justo debajo de las rodillas, con un profundo escote en V que, literalmente, tiene mi boca hecha agua. Su cabello se halla suelto y rizado, y brilla en el sol.
Paso una mano por él mientras la jalo más cerca.
—Nunca llego tarde. Y luces increíble. Ese vestido es sexy.
—Deberías ver lo que tengo debajo.
—Oh, planeo hacerlo. Se encuentra en la cima de lista de cosas por hacer. Me inclino y la beso profundamente por varios minutos.
—Clinc, clinc. —Se oye una voz listilla—. Todos esos besos. Puedo oír el aumento en las facturas de terapia.
Le frunzo el ceño a Log, quien simplemente me sonríe. Hinata quita el brillo de mis labios con el pulgar, y su anillo de compromiso brilla en el sol. Un diamante de dos quilates de corte cushion, rodeado por diamantes baguettes, montura de platino con aspecto antiguo. Se lo di hace un par de meses, incluso me arrodillé. Fue realmente entusiasta al aceptar.
En la actualidad, Hinata está terminando su licenciatura en Historia del Arte, volvió a tomar clases este año. Incluso tiene un trabajo a medio tiempo esperando cuando termine, en una galería pequeña, una sucursal Esmitsoniana.
Desliza la mano en la mía y asiente hacia Chõchõ, quien se encuentra en la acera con un chico de cabello oscuro, alto, delgado con una corbata para enganchar.
—A Chõchõ le gustaría presentarte a su cita. —Me arrastra.
—Naruto —dice Chõchõ con una sonrisa—. Este es Parker Elliot.
El chico extiende la mano.
—Es un honor conocerlo, señor.
Miro su mano, luego sus ojos, mi rostro es duro e implacable. Lo recorro con la mirada hasta los zapatos. Levanto la mirada a su rostro, y sacudo la cabeza con un sonido de disgusto.
Luego me alejo.
—No le prestes atención, es así con todos. —Escucho decir reconfortantemente a Chõchõ.
Hinata ríe detrás de mí.
—Eso no fue muy amable.
—Bueno. Lo último que quiero es que le pequeño idiota piense que soy amable. —Entonces me inclino y la beso de nuevo, porque es malditamente linda. Y porque puedo hacerlo.
Subimos la mitad de los escalones y extiendo los brazos, haciendo gestos a mi grupo de siete, ocho si contamos al jodido Parker, para que se reúnan.
—Vamos, equipo, júntense. —Sus cabezas se giran hacia mí, con los rostros atentos. Me aclaro la garganta—. Este es un día muy importante para Sasuke y Sakura y queremos que todo salga perfecto para ellos. Eso significa no susurrar, no pellizcarse, no jalarse el cabello, no bromear, no pelear, no reírse, no hurgarse la nariz, no insultarse, no llorar... —le susurro a Hinata—: ¿Me olvidé de algo?
—No mirarse el uno al otro. —Me responde en un susurro.
—Es verdad —digo en voz alta—, no mirarse el uno al otro.
Eso es un poco intenso.
—Las consecuencias serán rápidas y severas.
"Severas" para ellos es una semana sin televisión o Wi-Fi.
—¿Entendieron todos?
Asienten. Doy una palmada.
—Muy bien, vayamos adentro.
Hinata lleva a Ronan y lidera al grupo dentro de la iglesia, mientras yo me quedo atrás para ver que nadie se quede. Mitsuki va detrás. Se encuentra mirando la limusina de las damas de honor, la cual simplemente se detuvo, mira a las magníficas damas de honor, quienes descienden. A una joven dama de honor, en particular.
—¿Sarada luce genial, no? —pregunta en con un suspiro mientras observa a la preciosidad morena de catorce años sostener la cola del vestido de Sakura mientras sale de la limusina.
Oh, mierda.
—¿Sabes que es mayor que tú? —Le pregunto.
—Sí, lo sé. Eso es por qué voy a esperar mi momento. Luego, cuando sea dueño de mi propia compañía multimillonaria de software, haré mi movimiento.
Lo palmeo en la espalda y sus lentes se tuercen.
—Suena como un plan, Mitsuki.
La boda de Sasuke y Sakura va a la perfección. El vestido es una mezcla entre sexy y deslumbrante: Marfil, con cuentas, con un provocador escote que tuvo a Sasuke mirando fijamente. Ambos se quedaron sin habla durante los votos, era jodidamente bueno verlos tan felices.
La recepción es en un elegante y caro evento en Konoha Capital Ritz-Carlton. Sasuke, prácticamente, trajo a toda la ciudad y además de los hermanos de Sakura y sus familias. No hace falta decir que hay buena comida, buena bebida y buena gente.
Namida me encuentra en el bar, con el cabello rizado, sus ojos marrones se abren con emoción.
—¡Naruto! ¡No has dicho nada sobre mi brillo labial! Chõchõ me dejó usar el suyo, ¿no es bonito?
—Estás magnifica, magnifica. Tan hermosa como tu tía.
Sonríe más ampliamente, y río mientras agarra a Log por el brazo y lo jala a la pista de baile para bailar con ella.
Mamá Uchiha, la madre de Sasuke, me mira apreciativamente.
—Sabes, Naruto, te he visto sonreír más en los últimos treinta minutos que en todo el tiempo que te conozco.
—Bueno, ahora tengo siete maravillosas razones para sonreír.
Me palmea el brazo mientras camino hacia Hinata. De camino, paso a Sai conversando con la hermana de Sasuke, canalizando a Pee-Wee Herman.
—No quieres involucrarte con un chico como yo, Mary. Soy un solitario, un rebelde...
El brazo de Hinata se envuelve alrededor de mi cuello y nos mecemos en la pista de baile con una canción lenta.
—¿Sabes algo? —pregunta.
Rozo la nariz contra la suya.
—¿Qué?
—Acabo de hablar con tu madre. Ella y Minato se ofrecieron a llevar a los niños a casa esta noche y quedarse. Así queeee... reservé una habitación aquí, para ti y para mí.
—Joder, eres brillante —murmuro—. ¿Te he dicho alguna vez cuanto amo tu mente?
—Creía que amabas mi cuerpo —dice burlonamente, presionando el cuerpo contra mí, muy cerca e íntimo.
—Oh, lo amo, créeme. Te daré una demostración exhaustiva de lo mucho que lo amo está noche, y mañana.
—Vamos a dormir mañana, señor cinco de la mañana —dice insistentemente.
Sonrío.
—Bueno, estaremos en la cama... pero no durmiendo mucho.
Descansa la cabeza contra mi pecho.
—Suena perfecto.
Lo hace, ¿no?
No quiero presumir, pero como todo lo demás en mi vida estos días, suena perfecto, porque... real y jodidamente, lo es.
¿Sera el fin...?
Pues no, no es el fin. falta un extra llamado "Barra Lateral" xD
