La historia de Linka

La primera parte de esta historia fue redactada por mi queridísimo amigo Adam. Después de todo, quien mejor para narrar el inicio que él mismo.

Quien iba a creerlo ¡Alaska! Estábamos en Norteamérica, después de tanto vagar por las tundras de Rusia en busca del mítico paso de Bering, el cual gracias al invierno nuclear se había reformado, y aún después de la tenue normalización del clima, se mantuvo ahí… esperando por nosotros.

El viejo Sammuel, bueno no tan viejo, me contó toda su vida cuando nos encontramos en la península de Kamchatka. Para serles sinceros, el casi me mata solo porque la soga que sujetaba mi arnés de aquel árbol, en ese bosque ,se rompió. Caí frente a él y su primera reacción fue golpearme; esto debido a un mal encuentro que tuvo en Vladivostok. Después de noquearme, me dio de comer, al ver que solo estaba armado con un cuchillo y que ese arnés solo aseguraba mi vida para pasar la noche en las alturas; como me acostumbre, era la única forma de que esos lobos y los osos de esos lares no te cogieran tan fácil.

— Así que eres de EEUU también ¿eh chaval? — Me dijo, mientras se servía aquella lata de atún en conserva, a la luz de aquella fogata.

— Si… Joder viejo ¡¿en serio tenías que golpearme?! — Le reclame, sosteniendo un montón de nieve a medio derretir en mi cara

El solo se rio. Dejó su comida a un lado, saco una cantimplora de su mochila, y me la sirvió.

— Sabe a mierda, pero te ayudará a dormir de puta madre. Una vez más, perdona. — Me dijo con amabilidad, tendiéndome aquel brebaje.

Al día siguiente recuerdo que levantamos el campamento y emprendimos la marcha, ahí le comenté del estrecho de Bering, y a cambio, bueno… el me relato su historia y me enseñó a manejar mejor las armas.

Quede anonadado, la orden espartana del metro de Moscou, los oscuros, la guerra por el D6, los inhibidores que ocultaban a Moscou del mundo, el escape y las travesías en el aurora, la muerte del coronel, la recuperación de Artyom, su paso por Vladivostok y el submarino nuclear…Woooa, era una historia mejor que "La vida después de las luces".

— ¿La vida después de las luces? — Me dijo , extrañado, mientras preparábamos todo para cruzar el estrecho, aquel enorme paso de hielo.

— Has leído esa historia, dicen que antes de que los aviones dejaran de volar, lanzaron varios tomos por donde fuera posible en el globo — Le dije, emocionado.

Él ya me había contado historias, ahora quería que fuera mi turno de hacer de cuenta cuentos; a mis 19 años, las novelas juveniles así me fascinan mucho, aun cuando son historias de hace más de 14 años.

— He leído sobre el Joven Lincoln y su familia, las entrevistas que hizo ese reportero, en Moscou rara vez se veía ese libro, pero la historia si era conocida por pocos, de vez en cuando se oía.

Me dijo, asegurando el soporte metálico de sus botas.

— Al parecer será un camino largo ¿Quieres oírla? — Le dije, emocionado.

— No, pero tienes un entusiasmo similar al de Artyom, así que adelante chaval — Me dijo suspirando.

Y bien, obviamente, con todo lo que había vivido mi compañero de viaje la historia de Lincoln y sus hermanas le pareció un cuento infantil. Era eso, o en verdad no sé contar historias.

Ahora estábamos a orillas de un acantilado, el cual se unía al puente de hielo, debajo una pequeña playa, y un sin número de rocas. Nos sentamos ahí cerca del precipicio, para disfrutar de la vista de aquel blanco paramo, hicimos una fogata y preparamos algo de té. La expresión en su rostro era de satisfacción total, Alaska parecía no tener rastros de radiación, nuestros contadores Geiger estaban en verde, era una linda tarde, las nubes, el frio, el sonido de la marea chocando contra la congelada costa, y aquel aroma a… vida.

Después de esa pequeña once, nos dirigimos a buscar algún pueblo, un refugio pues con la caída de la noche el frio comenzaba a congelarnos la sangre. Quizás no debimos habernos puesto a descansar, disfrutar la vista y esas cosas, pero siento que nos lo merecíamos después de 3 días caminando por el hielo.

El cielo estrellado, en medio de las densas nubes, el sonido del viento pasando entre nuestras pesadas piernas, yo ya no podía más de cansancio.

El contador Geiger comenzó a gruñir, era un sonido leve, lo que significaba que nos estábamos acercando a alguna zona radioactiva. Nos pusimos las mascarillas, alistamos las Ak-74. Pues escuchábamos una especie de sonido extraño, algo nos estaba rodeando, o pasando por el lado, había algo ahí. Por suerte no usábamos linternas, solo nos guiábamos por el sonido de nuestras botas, Sam ordeno que encendiéramos nuestros visores nocturnos. No lo podíamos creer…

— ¡Un jodido mamut! — Exclame, exaltado.

— ¡Shhh! — Me chito el hombre.

La bestia estaba a unos 10 metros de nosotros, nos miró, y barritó en nuestra dirección elevando su frondosa trompa.

Salimos de nuestro trance, al percatarnos que estábamos rodeados, todos ellos caminaban en una sola dirección, pero separados por una buena cantidad de metros.

— Una manada… — Dije, bajando mi arma.

¡BANG!

Retumbo el sonido de un rifle. Sam me ordeno agacharme, obedecí. Las bestias empezaron a gritar y a correr, con el grosor de la nieve sus pisadas eran a penas audibles. El mamut de nuestra derecha, estaba siendo maniatado por unas personas. Tras verificar que no había ninguno de esos paquidermos en nuestra dirección, nos dedicamos a observar lo que harían con el lanudo al que capturaron.

— Sammuel, quizás ellos tengan comida y refugio, podríamos…

— Si, es obvio que sí, pero a qué costo. Escucha, ya estés en Rusia, China, Norcorea, Alaska, donde sea… nada es gratis, si eres un extraño.

Asentí

— ¿Qué hacemos?

— Podemos ver a donde se dirigen… — Me dijo, sacándose los binoculares.

Le frotaron algo al animal en la trompa, después de aquello se volvió dócil. Lo ataron de todos lados, y el enorme monstro siguió a sus captores.

Fue así que llegamos a la entrada de un pueblo, el cual parecía ser una antigua villa, pero reconstruida, tal como las que se encontró mi amigo en el Volga o los Urales, casas hechas con desechos e inundadas por la nieve; un pequeño camino de tierra que conectaba todo. Lo que nos llamo la atención fue una especie de coliseo, si, era una especie de pequeño estadio.

— Eh viejo ¿recuerdas el "circulo de pelea" de la vida después de las luces? — Le dije.

Estábamos pecho a tierra, en una elevación viendo como los pueblerinos bromeaban en torno a la bestia que era llevada hasta aquel arena.

— No me lo recuerdes… ¿estas esperando a que salga un tipo escupiendo fuego? — Bromeó él.

No vimos a ningún cleaner, pero si a personas que parecían ser prisioneros, entrar a ese ring a pelar con… bestias. No iban a comerse al mamut, lo querían para que asesinara personas inocentes. La altura en la que estábamos era suficiente para ver aquel espectáculo usando los larga vistas.

— Samuel…

— Lo sé … Diablos, no podemos dejarlo así

Había muchas antorchas prendidas en torno a aquel circulo, además parecían tener unos faroles que emitían calor, pues las personas ahí no se veían muy abrigadas. De hecho, el Cesar de todos esos barbaros, estaba en una especie de atalaya, un poco más alto que todas las demás tarimas que rodeaban la arena. No era un cesar, era LA cesar. Una mujer, fornida, que tenía dos sirvientas semidesnudas a su alrededor, dándole refrescos y comida, mientras tenia a una chica peliblanca sentada en sus piernas. Parecía triste, bueno todas ellas…

— ¡Eh! ¿Me oiste? — Me dijo el viejo.

— No, lo siento, estaba…

— Viendo a las mujeres

—Je je

— Por si no te percataste, todos los prisioneros son hombres, y el pueblo está compuesto de mujeres.

— Ay…

— Te diré lo que haremos, obviamente hay hombres y mujeres como esclavos de esas… locas. Los liberaremos, pero necesito una distracción.

Me miro, guardando sus prismáticos.

— Ah NO, ni se te ocurra viejo.

— Venga, soy un espartano, considera esto tu … iniciación. Te consideraré uno, si vas y te entregas en lo que yo me encargo de liberar a las y los prisioneros.

Sammuel sabia como llegar a mi niño interior, después de todo solo tengo 19 años. Me quede con mi M1911, mi hacha y mi cuchillo. Me haría pasar por comerciante intentando venderle a las señoritas lo ultimo de mi mercadería, un AK-74.

A penas me divisaron empezaron a apuntarme, y a disparar cerca de mí, levante mis manos y hable en ruso.

¡ALTO No disparen! — Dije con mi acento semi natal.

— ¡Es ruso! — Gritaron

— A la gran madre le encantará este. — Dijo la guardia de la derecha.

La de la izquierda se me acerco

— Comerciante, traigo… — Dije , cuando me golpeo con la culata de su FAL.

Desperté, adolorido, el mismo ojo que Sam me había moreteado, ahora estaba mal trecho gracias a estas perras. Un suelo de madera, una especie de piso flotante, paredes barnizadas y unos cilindros incandescentes a espaldas de una gran silla. Dos chicas, que parecían estar encadenadas a lo que fuera que ocupara el respaldo de ese trono, una tercera, la niña de pelo blanco. Ella pareció pedir permiso, se dirigió con algo de agua hacia mí. Intente arrodillarme, pero un culatazo en la espalda me puso de nuevo de bruces.

— ¡Ya basta!

— Es un hombre ¿A caso te gusta? Solo es escoria, sirve para reproducirnos, después es basura.

Dijo con deploro, la voz de la que creo que era la mujer que me custodiaba.

— No es una amenaza — dijo ella arrodillándose frente a mi

La chica traía solo una minifalda, y una especie de sujetador, que ocultaba su joven busto. Traía un pañuelo y una jarra en la mano, me limpio la sangre de la boca, y la cara.

— Lo siento mucho …

— Descuida… — Le conteste, petrificado por sus ojos verdes y lo albino de su cabello.

El retumbar de una cadena la haló con fuerza hacia la silla, las demás niñas se arrodillaron. La gran madre, esa mujer morena y fornida se puso de pie, media al menos dos metros, traía una especie de pantaloncillos de cuero, que cubría con una falda del mismo material, una polera sin mangas era lo único que tapaba su pecho, dejando a relucir sus abdominales.

— Veo que nuestro intruso, el ¿comerciante?... ¡La escoria rusa! — Dijo, poniéndose de pie ante todas las férreas guerreras que miraban la masacre de los hombres a manos de dos pumas — Ha despertado, hora de evaluar si es digno de despertar para desayunar.

Mi captora me sujetó por el brazo, era inútil resistirme, me llevaba hacia la esvelta mujer. Ella me tomo del cuello me estaba ahorcando.

— ¡Ya suéltalo!

— ¿Qué pasó Astrid? Nunca te vi demostrar tanta piedad hacia los hombres dime ¿Te gusta porque es rubio, de ojos café claro? O ¿Por qué es joven como tú?

Mientras tenía la sensación de ponerme rojo y más rojo, y de que mi suministro de oxigeno era cada vez menor, logre distinguir, como la chica de cabello blanco se ruborizaba. Comenzó a forcejear con la gran dama, la golpeó en su fornido abdomen, la mayor río, separo una de sus manos de mi cuello y la abofeteó.

Me dejo caer a sus pies, Astrid se arrastró hacia a mí.

— ¡Ya lo he ocultado, por mucho tiempo…! — Le vocifero a su dueña

— ¿Qué has ocultado? ¿Ser bisexual? … venga, si mi perrita favorita quiere un hombre de vez en cuando, te dejare tenerlo, siempre y cuando sigas dejando que yo …

— ¡CIERRA EL PICO! — Le gritó.

Hubo silencio, las demás chicas ahogaron un suspiro, quedaron hechas estatuas. La mujer estalló en colera, tomo a las demás sirvientas y valiéndose de las cadenas que las aprisionaban por el cuello, las aventó hacia el vacío de la arena, colgándolas en el acto. El crujir de sus cuellos hizo eco.

Con sangre fría, soltó las cadenas, los cuerpos de las jóvenes retumbaron en el lodo y la nieve de abajo.

— Tu servicio era lo único que las mantenía vivas, eres especial lo sabes, te daré la oportunidad de…

— No… Ya no más, Sarah. Si he de morir, moriré libre.

— Nada de eso, abusaré de ti hasta que te mueras. ¿Crees que nunca lo supe? ¿Qué tu nombre de Astrid es solo una fachada? ¿Linka?

Todos en la arena, bueno, los más cercanos a la caseta suspiraron asombrados, empezaron a correr la voz

¿Linka? … ese nombre no es común ¿no será? Imposible. La mujer había empuñado las manos, y la cadena de la chica ahora no estaba sujeta a nada. Iba a violarla, golpearla o yo que sé ahí mismo, se veía en sus ojos.

Apenas avanzó, me dispuse a recoger la cadena lo más rápido que pude, y arrojarme esperando que la perra no cogiera la cola que no logre retraer.

Azoté contra los cuerpos de las chicas, amortiguaron nuestra caída, pero las reventamos en el acto.

— ¡¿Qué mierda hiciste! — Me regaño, mirando a los cadáveres

— Salvar nuestras vidas… — Le dije

— ¿Lanzándonos con los demás a la fosa? — Dijo enojada, ayudándome a levantarme.

— ¿Tenias una idea mejor?

— Ash… — Se cubrió del frio, con vergüenza.

Los pumas estaban frente a nosotros, mi contador Geiger empezó a sonar, los animales de la zona eran los que portaban la radiación. Por suerte las cadenas que controlaban la distancia con la que estos podían acercarse a los "gladiadores" estaba retraída. Había un tipo viejo a mi derecha, y un tipo flacucho a mi izquierda. Ambos vestían harapos.

— Supongo que tendré que conformarme, con enviarle tus restos carcomidos a la puta de tu madre — Dijo para chasquear sus dedos.

Un ruido metálico, puso en alerta a los dos tipos, Linka recogió la cadena y la envolvió en su mano y brazo izquierdo. Habían quitado el seguro de los animales.

Los enormes felinos, cargaron contra los dos hombres, les sacaron un pedazo del cuello a cada uno, para luego fijarse en nosotros. Por suerte no me quitaron un collar que traigo debajo de toda mi ropa, este esconde un pequeño puñal que puedo acomodar en mis nudillos; equipe la hoja entre mis dedos, esperando el ataque.

La multitud se volvió eufórica.

— Linka, no le saques los ojos de encima al que va por ti…

— ¡YA LO SÉ!

El puma gruño, y cargo contra mí, use mi brazalete, el mismo que me fabrico Sammuel, para detener los dientes del animal, sus garras se iban a clavar en mi armadura, le apuñale el cuello con el cuchillo de mis nudillos. Me soltó jadeando y murió. Mire a mi izquierda solo para ver que Linka gemía de dolor, el enorme gato mordía la cadena de su mano izquierda, pero la había tumbado y sus garras se habían clavado en sus hombros y amenazaban con arrancarle los brazos. Sujete al animal por el cuello y le corte la garganta, un líquido caliente y carmesí baño a la chica. La saque desde abajo del cuerpo. Su brazo derecho no era problema, el izquierdo tenía la herida más profunda que llegaba hasta la cara anterior del codo. La limpie como pude.

— Tuviste suerte, no te corto la braquial — Le dije conteniendo la sangre que le salía de la herida.

Salieron desde algunas puertas de enfrente, mujeres con armadura y lanzas, nos apuntaron.

— Vaya, vaya… un gladiador — Dijo Sarah, desde la tarima tras de nosotros.

— He visto cosas más retorcidas en Rusia antes, me decepcionas, no estas a la altura — Le dije, cerrando con mis manos la herida de la chica.

— Ruso insolente, ya vas a…

El sonido de un paquidermo, explosiones y gritos rodearon el lugar. El enorme mamut atravesó el pseudo coliseo, aplastando a las guardias de lanzas. Hombres y mujeres empezaron a batallar entre sí en las gradas, y no solo era un versus entre machos y hembras, había mujeres peleando contra mujeres, al parecer serían las esclavas y algunas soldado de Sarah, que nunca estuvieron de acuerdo con su dictadura, en aquel pequeño poblado.

— ¡Eh chico! — Grito una de las mujeres y aventó al centro del lugar mi mochila

Corrimos hasta ella, estaban todas mis cosas ahí, mis armas, libros y mi kit de primeros auxilios. La tía que me devolvió mis pertenencias nos cubría desde las gradas, saque una venda y empecé a curar a Linka, quien ya estaba más pálida de lo que era; a pesar de seguir empapada de sangre

— ¡Voy a empalarlos tortolos! — Gritó Sarah

Nos aventó una javalina, me petrifiqué, solo atiné a cubrir a Linka, pero el sonido de unos rápidos pies y un estruendo metálico me hicieron saber que no habíamos muerto.

Sammuel, se había conseguido un enorme escudo circular, apunto a Sarah con su escopeta. La mujer salto a la arena con dos jabalinas en su espalda y una en la mano.

— Otro gladiador… — Vocifero ella en medio del caos.

— Soy un espartano, que se quede así — Dijo el , manteniendo su cara cubierta por la mascará.

— El mismo Leónidas viene a enfrentar la muerte, venga usa solo armas blancas, como un verdadero espartano — Le reto ella.

Me aventó la escopeta de dos cañones, y a continuación saco un machete, ese norme machete que le quitamos a unos bandidos antes de cruzar el paso de Bering.

La chica que me había devuelto mis cosas, salto a la arena con nosotros, me ayudo a vendar a Linka. Era de piel morena, cabello oscuro, cola de caballo y la parte izquierda de su cabeza estaba rapada.

La jaula frente a nosotros se abrió, cargue mi Ak, para proceder a dispararle a las bestias que liberarían para matarnos. Pumas, lobos enormes, incluso Nosalis, fueron enviados para comernos. Escuche que todo quedó en silencio, justo al abatir al último de los Nosalis, me volteé .

Sam tenia arrodillada a Sarah, atravesándola con una de sus jabalinas.

No la remató, se alejó, y solo le dio la espalda al llegar junto a nosotros, pregunto por Linka. Ella le dijo que estaba bien, el color le pareció volver a la piel, notamos que iba a empezar a llorar, en lugar de eso. Se paro, se secó los mocos, me pidió un arma, se lo negué. Sam le paso su Colt, ella camino hasta Sarah, todos vieron lo que iba a ocurrir, la mujer empalada aún estaba viva.

— Yo Soy Linka Loud, Hija de Leni Loud, todos conocen el mensaje de amor, paz, unión y esperanza que lleva la palabra de mi madre, todo lo que está escrito en ese estúpido libro. No diré que no tiene razón, pero a veces, hay cabos, hay personas que nunca van a querer paz, unión, o esperanza; ese es el caso de esta perra — Dijo, caminando llegando hasta Sarah.

La mujer iba a ponerse de pie, pero Linka le dio un tiro en la pierna derecha, volviendo a arrodillarse. Le clavo el cañón en la frente. Me paré, debía detenerla.

— ¡LINKA! …

— ¡Joder! ¡Que mierda quieres!

— A veces nos dejamos llevar por la ira, siempre debes pararte y pensar si lo que estas haciendo es correcto. Nadie busca ser un héroe, pero actuar de forma correcta puede convertir a cualquiera en héroe, así paso con tu madre, así puede pasar contigo. La biblia dice, todo lo puedo en cristo que me fortalece, que debemos buscar ser como Jesus, no siendo santos en un 100%, sino comportarnos como él, tener su actitud a la hora de ayudar, perdonar una vida. Así como Jesús le dijo a la mujer adultera "Ni yo te condeno; vete, y …"

¡BANG! Linka le voló los sesos a Sarah, casi partiéndole la cabeza en dos.

Me ladeé y vomité

— Pero… ¡¿Por qué?!

— Porque no dejabas de hablar, además no tienes idea de lo que nos hizo esta PERRA — Escupió el cadáver de Sarah, y se dirigió hacia Sam, quien estaba a mi lado.

— ¿Estas bien? — Le dijo Sammuel, recibiendo la colt de vuelta.

— SI, solo necesitaba ese momento…

— Ya veo que no es como su madre… el puto libro, debieron sacarle una segunda parte — Dije apoyándome en el hombro del viejo.

La vimos ahí, de pie, las piernas quemadas por la nieve, se abrazó y comenzó a llorar.

La comunidad de aquel poblado nos acogió como líderes, Sammuel y yo sabíamos que no podíamos quedarnos para siempre ahí. En cuanto a Linka, vaya que no era como me lo imaginaba.

La chica de 16 años, traía un odio muy fuerte hacia su persona, pero más aún hacia Lincoln, su padre. Era difícil hablar con ella sobre lo que paso en los acontecimientos ocurridos en el libro "Para qué me quieres preguntar, esta todo ahí en ese montón de hojas polvorientas" me decía. A pesar de ser joven y todo, sabía como manejar bien las armas, casi mejor que yo, ella reveló que se debía a la formación de su padrastro. Larry se hallaba desaparecido, hace unos cuantos años salió al sur y nunca más regreso, eso fue uno de los factores que orillo a Linka a "buscar su propio camino", tal como decía ella. Era claro que Linka nunca busco, ni buscaría ser una leyenda, lamentablemente lo era gracias al "puto libro". Entablar una amistad con ella, fue como navegar en torno a una tromba marina, las peleas y discusiones eran pan de cada día, aún así ella se daba el tiempo de escuchar y de vez en cuando ser cariñosa. Me encanta dibujar, le he hecho varios retratos sin que se dé cuenta, todo lo guardo en mi diario de viaje… curiosamente, le puse "El diario de Adam". Espero que si muero algún día, le sea de utilidad a la persona que lo encuentre, he anotado mapas, consejos , mis dibujos, todo.

En cuanto a Sammuel, a simple vista no se encariñó mucho con la chica, pero de reojo siempre le veía observándonos cada vez que nos lo topábamos; jamás me pudo negar que sonreía al vernos practicar tiro a las dianas o defensa personal, o simplemente ver que discutíamos. Debíamos ir a california en busca de su padre ¿Debíamos? Eso me recuerda…

Me hubiera encantado de verdad acompañarlo, sé que lo conozco hace solo un mes y unas semanas, pero el insiste que debó seguir mi camino, que me ha enseñado ya todo lo que sabe y que debo encontrar mi propia senda. ¿Por dónde debía empezar a buscar?

Fue un día, en el que olvide mis cosas en el campo de tiro, mi mochila para ser preciso. Y ahí la ví. Linka estaba en medio del blanco paramo, sentada en la mesa, bajo el alero de la galería de tiro, leyendo "La vida después de las luces".

— Eh ¿Qué pasa? ¿Leyendo el condenado libro? — Le dije, llamando a la historia tal como ella solía llamarla.

— Esta muy gastado, veo que es tu historia favorita — Me dijo cerrándolo, para bajarse de la mesa en que estaba sentada.

— Más o menos eeehm Lincoln…

— No digas su nombre — Dijo para estrellar el libro en mi pecho.

— ¿Quieres hablar de ello?

Se volteó para verme.

— Claro, porque cuando eres… no sé, producto de la violación de tu madre a manos de su hermano menor, lo primero que quieres es hablar de ello cuando se toca el tema — Me dijo, enojada

— Lo siento, yo…

— ¡Es la razón por la que escapé de Royal Woods!

— Espera… ¡¿Qué?!

— Ya me oiste, Royal Woods, los Redmoon, los PBY, Lori, Larry, Ulrich, New Dawn, mamá, papá, todo fue verdad….

— Espera… entonces tú ¿Querías pasar a rusia por el estrecho? — Le dije, al entender, que técnicamente era conocida por toda EEUU.

Rara vez se dignaba a hablar del libro, tenia que aprovechar.

— Dah, obvio que sí, ya sabes … cambiar de vida.

— ¿Tú madre que dijo?

— Por poco me encierra, se puso histérica, y escape… quería pasar por Washington para escupir en la tumba de mi padre biológico, pero me capturaron y me vendieron como esclava, por suerte me raptaron unos analfabetos canadienses, me habrían violado y asesinado en el acto de saber que era alguien "influyente"

— Y porque no simplemente cruzaste cuando te liberamos

— Ah… necesito aprender ruso, y un guía — Me dijo, mirándome sugerentemente.

— Puedo ayudarte con eso

— Aunque también me gustaría despedirme de mamá y pasar a escupir en la tumba del puto de mi verdadero padre.

— Creo que también podemos ayudarte.

Le conté que Sam se dirige a california, había estado arreglando un viejo camión militar para cruzar por ambos países y llegar hasta donde su viejo. A Linka le conmovió la historia, mientras ellas buscaban alejarse de sus padres, había un hombre mucho mayor que ella, que lo único que anhelaba era poder abrazar a su pa' una vez más.

Fue así que Linka, Sammuel, yo y Violet, a quien recordaran por ser la morena que me lanzo mis cosas a la arena, nos embarcamos en aquel camión rumbo a Washington.

Sorprendentemente, las carreteras de Canadá estaban desiertas y en buen estado, uno que otro escombro, pero nada de hostilidad. Solo parábamos para carroñar combustible y comida, después seguíamos nuestro camino. La razón de la escaza cantidad de personas, era que los bosques aledaños estaban inmersos en radiación, pasamos rodeando varios cráteres de bombas nucleares. Un paisaje desolador.

Nos separamos en Federick EEUU, detuvimos todo, almorzamos por última vez y después de eso, nos dijimos adiós. No pude contener las lágrimas al separarme de mi mentor, Linka por su parte también se había encariñado bastante con aquel hombre. Sabíamos que estaría bien acompañado, Violet en verdad se preocupaba bastante por él, a pesar de tener 5 años menos, demostraba estar a la altura. Lo último que me dijo, fue que, si decidíamos volver a Rusia, buscáramos a Artyom y Anna, teníamos memorizadas las coordenadas de la última ubicación del Aurora, por lo que después de ir a Royal Woods, nos esperaba un largo viaje hacia Alaska.

Avanzábamos entre los bosques, ya no había nieve, rodeando la carretera, extrañamente las praderas y tundras de EEUU no tenían radiación, pero aun así preferíamos ponernos las máscaras de vez en cuando, más que nada para infundir miedo. Éramos dos pequeños guerreros, en busca del enorme cráter de Washington.

El contador Geiger empezó a sonar en cierta parte del trayecto, disparos, parecía cerca. Pensamos que serían animales los que causarían tanto alboroto, pero las descargas parecían acercarse más y más. Nos camuflamos en un montón de hierba que crecía al pie de un árbol. Y ahí los vimos. Parecían ser montañeses, pues vestían como tales, salvo que usaban cabezas de animales como mascaras. Correteaban a lo que parecía ser un equipo médico; pues distinguimos la cruz roja en aquel circulo blanco en las chamarras de uno de esos "militares".

Les seguimos, sigilosamente, tal como nos enseñó Sammuel. Capturaron a los cuatro miembros, y no fue difícil inferir que nos habíamos encontrado con la antítesis de las Gladiadoras, nombre con el que Sarah llamaba a sus mujeres, y de forma despectiva a los hombres que osaban a enfrentarlas. Vimos como usando unas mazas reventaron los cráneos de los hombres y dejaron viva a la doctora, al quitarle la mascarilla Linka entro en colera.

— ¡PUTOS CERDOS!

Dijo para ametrallar a los tipos, los cuales se defendieron con arcos y flechas, eran 10. Nos superaban en número, mató a unos 8, yo me quedé en la hierba pues presentía que no eran el único grupo de salvajes cerca. Dos de ellos tomaron a la rehén y amenazaron a Linka con que si no deponía las armas la matarían. Estaba pensando en disparar, cuando vi que mi amiga fue rodeada poco a poco por una jauría de esos cara de puercos. La golpearon, dejaron en K.O, desarmaron y maniataron. Pusieron a la rubia y a Linka en una jaula de madera, las seguí.

Era un campamento. Me trepé a un árbol, me cubrí con las ramas y pude ver todo el complejo. Una pequeña huerta al fondo de la derecha, ganado al fondo a la izquierda, una gran fogata en medio en donde se esgrimía un enorme mástil en el que… tenían colgado a varios hombres desnudos, con el fin de que se calcinaran. Con más aumento pude distinguir que llevaron a las chicas a una especie de almacén, que era algo así como una choza, o ruca. ¿Qué puedo hacer?

Escucho que alguien sube, desenfundo mi colt y apunto a…

— Wow, buenos reflejos, pero solo soy yo hombrecito ¿Cuál es la situación? — Me dice el espartano. Nos había estado siguiendo, nunca nos dejaron solos.

Esa fogata nos ilumina, todos estos tíos tienen algún mal genético, razón por la cual ocultan sus rostros tras esas máscaras de cuero de puerco. Es la única fuente de luz de esta choza, la cual no tiene rincones, la puerta de madera parece estremecerse, el guardia que nos custodiaba cae víctima del golpe de 3 de sus compañeros. Mi tía Lily, me abraza, me dice que, si han de hacernos algo, ella será la primera. Con suerte podemos arrastrarnos en esta puta jaula de madera, si no fuera porque me golpearon ya la habría roto.

Asco, los hombres solo se quedan ahí viéndonos, un bulto empieza a crecer entre sus piernas, mi tía les suplica que nos dejen libres, que ella solo iba como apoyo médico para los viajeros que ingresaran por la frontera. Con repulsión, veo como se acercan, se bajan los putos pantalones y comienzan a manosearse los miembros. Mi estómago, se revuelve, una cosa es ser violada por una mujer, pero otra es que sea por un hombre, y más por uno de estos enfermos. Ambos casos son igual de horribles, pero es curioso como el cambio de sexo del victimario puede congelarte al punto en el que no pues hacer nada más que llorar. Aquel liquido, el semen fetido de estos dementes nos salta encima, parece que no eran lo suficientemente inteligentes para saber que podían abrir la celda. Lloro en silencio, quiero gritar ¿Cómo putas se atreven? Los matare a penas salga de aquí.

Mi tía me limpia con cuidado, dice que es normal estar tiritando, más si es la primera vez que algo así me ocurre. Con tristeza le confieso que no, ella rompe a llorar en mi hombro, le recalco que fue una mujer la que me lo hizo, pero no parece consolarla en nada… es verdad, no debería.

Las horas pasan, empiezo a creer que Adam nunca vendrá a rescatarnos. EL muy cobarde y moralista huyo. La puerta se abre de nuevo, un balbuceante y obeso tipo nos ordena desnudarnos, nos apunta con un revolver. Tras el entran dos más armados con mazas.

En verdad no quiero quitarme mi ropa, además no hay espacio para ello aquí dentro. Mi tía como puede me ayuda, los hombres empiezan a golpear las paredes de la tienda con sus armas.

Desnudas, nos cargan en esta puta jaula, de verdad que de haber estado no tan atontada en primera instancia por los golpes que me llevé, habría intentado escapar, sé que mi tía no lo hizo pues… como podría, no me abandonaría.

Me percato que los barrotes eran más gruesos de los que pensaba, y están bien fijados, no había forma de escapar sin una cierra.

Con horror vemos como aquellos hombres que acompañaban a mi tía son la cena, de esta horrible orgía que planean tener con nosotros, se reúnen en torno a la gran fogata de lo que describo como la plaza de su comunidad. Algunos solo visten un ridículo taparrabos, parece casi ceremonial.

El tipo que nos fue a buscar, ese gordo, se saca la máscara, y deja ver su deforme rostro. Asco, abre la jaula de un tirón, nos saca tomándonos por nuestro cabello. El blanco de mi albina cabellera parece excitarles aún más que el rubio de mi tía. Hay tambores, están eufóricos, van a destrozarnos ¿A cuántas más?... estoy petrificada, se luchar pero no creo poder con todos, además parecen estar drogados. Mi tía me abraza, trata de ponerme a sus espaldas ¿Así voy a morir?

Un hombre flacucho, blanco y alto, casi tan alto como Sarah, pero esquelético parece ser el líder o sacerdote de estos puercos, tiene una ornamenta de venado, esta pintado de blanco y completamente desnudo. Parece calmar a la multitud. Va junto a nosotras, y se pone a vociferar.

— El espíritu del Wendigo yace en cada uno de nosotros, somos sus hijos, el canibalismo nos trajo vida, nos trajo fuerza, nos trajo supervivencia. ¿Quién sino nosotros seremos?

— ¿De qué mierda hablas? … — Susurra mi tía.

— Están confundidas hermanos, no saben que su único lugar aquí es mantener nuestra supervivencia, la descendencia de los hijos del wendigo.

— Están locos… — Digo, aferrándome a mi tía.

— El wendigo, el espíritu que hay en todos los que hemos comido carne humana, ahora nos trae a dos mujeres, aparentemente vírgenes.

Dijo para separarme de mi tía, la tomo del cuello y le metió los dedos en la vagina, esos largos y esqueléticos dedos, casi cadavéricos. La deja caer, se voltéa, mi tía implora porque no me toque. Es tarde, me toma del cuello, trato de arañarle la cara, arañar sus manos no funciona, la sangre le brota, pero no me suelta ¡¿qué es esto?!

El frio roce de sus uñas me hace doler, grito de dolor, de humillación. Saca con rapidez esos fríos apéndices, y exclama.

— ¡Es casi virgen! hermanos… Esta niña blanca como la luna, es sin dudas especial, hagan lo suyo con ella, los que no alcancen ahora usen a la rubia. ¡Es el vientre más puro que puede aguardar nuestra supervivencia!

Me lanza a la multitud, los hombres estos cerdos se me tiran encima, trato de arañarlos, no puedo retenerlos más, no puedo patearlos más, perdí la cuenta de a cuantos he alejado, finalmente me abren las piernas ¿Así se siente morir?

BOOM

Una explosión, parece detener el frenesí, los sonidos de un par de pistolas de alto calibre se escuchan muy cerca. La muchedumbre parece ir hacia un lugar en específico, es una horda de estos tipejos raros.

— ¡Linka!

¿Adam? Le veo en medio de la multitud, envuelto en una enorme armadura, no me puedo poner de pie, un objeto vuela hacia a mí. Un cuchillo, tomó la brillante empuñadura, lo saco de su funda. Puedo defenderme.

El hombre, el flacucho, parece ir caminando hacia tía Lily

— ¡Despierten al gran Billy! — Grita a un par de enmascarados.

Tiene una masa, los chicos no pueden socorrernos, están usando esas armaduras espartanas y un par de escudos gigantes para contener y matar a estos mutantes. Va a aplastar la cabeza de mi tía.

Me pongo de pie, parece estar rezando algo. Cargo contra él, para cortarle la espina dorsal al clavarle el cuchillo. Tembloroso, suelta el arma a su lado, torpemente se da media vuelta y cae de bruces ante mí.

Cojo la maza

— Puto montón de mierda — Le aplasto la cabeza con el arma.

No puedo dejar de golpearlo, su cabeza es carne molida, debe serlo también todo su cuerpo, el pecho, el corazón, el estómago, los putos intestinos, su maldito falo, sus piernas. Mi tía me detiene, me abraza, quiero seguir, quiero… no es suficiente.

— No te conviertas en él … — Me susurra.

Lanzo un grito, que parece ser ahogado por el fulgor de la batalla. Pero de inmediato un rugido, a nuestras espaldas nos congela, nos volteamos y vemos lo que parece ser un hombre-ciervo. Un puto wendigo, eso es lo que era, media unos tres metros, manos y músculos de humano, con piernas de venado o ciervo.

— Mi descendencia, van a cargar con mis hijos … — Esboza con dificultad.

Un molotov le estalla en la parte derecha de su cara, desde nuestra izquierda estaba Violet, ella inicio el incendio y asesino a los guardias junto a Sam y Adam, ahora vemos que carga con mi mochila. La enorme bestia parece ir hacia ella, nuestra amiga es ágil, esquiva la envestida haciendo que el animal aplaste a sus "hijos" y quede clavado en un árbol. Me entrega una colt, una polera y unos shorts. Le da las mismas prendas a mi tía. La bestia nos enfila, abrimos fuego, parece que las balas lo atraviesan, pero no lo paran. Es una de las balas de la desert Deagle de Violet, la que da entre ambos ojos del wendigo, haciendo que este caiga en su carrera antes de llegar a nosotras. Estupefactas vemos como la bestia se pone de pie y lanza un bramido, para caer de espaldas y morir.

Los montañeses se congelan, escapan en todas direcciones.

Rápidamente Sam y Adam llegan a nosotras, nos dicen que probablemente esa cosa ha llamado a más. Violet carga mi tía en sus brazos. Corremos a toda prisa, llegamos al camión, nos subimos, empezamos a escuchar que los árboles se estremecen y los contadores Geiger empiezan a enloquecer.

La carrera por el camino de tierra parece imposible, vueltas y ojos brillantes de color rojo que nos acosan en la oscuridad. Por fin salimos a la autopista, solo para ver como al menos 10 de esos ciervos hombres salen a la luz de la luna, corriendo como maquinas. Adam abre fuego, al ver que nos están alcanzando, uno a uno comienza a caer. Cinco minutos de tiroteo, cinco horribles minutos en donde no me despego de los brazos de mi tía Lily, por fin… libres.

Violet nos abraza, nos calma, es de otro mundo sentir una mano amigable, que solo acaricie mi cabello con inocencia y no con perversión. Aún tengo el recuerdo de ese calvo, metiendo sus manos dentro de mi, quien le dio ese derecho… ¡¿QUIEN?!

Una mano se posa en mi hombro, mi primera reacción es voltear y atacar, no es la mano ni de Violet ni de mi tía. Desgarro la carne de la cara de Adam, adolorido cae de espaldas en el piso del camión.

— ¡Dios mio! — Exclama Lily

— Solo quería … AHG — Se queja mi amigo

¿Qué he hecho? Esta sangrando mucho, puedo verlo en la luz de Violet. Mi tía se ofrece a ayudar, es médico. Solo puedo quedarme ahí en un rincón, llorando. Maté a mi amigo.

Violet se acerca a mí, me consuela, me deja llorar en sus brazos. En verdad no quería lastimar a Adam. Al notarme más calmada, me informa de que conduciremos toda la noche hasta las afueras de Washington. Hacemos una parada para verificar que todo esté en orden. La luz de la luna, en medio de estos pinos devastados por las bombas nucleares, son un páramo que nos acompaña, nos detenemos a ver la belleza apocalíptica. Adam, duerme, producto de un sedante que le administro mi tía. No paraba de quejarse del dolor. Reviso mis uñas, tengo aun trozos de su piel.

Continuamos la marcha y aprovecho de ponerme al día con mi tía. Después de hablar nos acurrucamos en las improvisadas camas, junto a Adam, y dormimos lo que podemos.

Lo primero que hice al despertar, fue abrigarme, ponerme la armadura, el clima había vuelto a cambiar, aun así, no nevaba, solo corría un frio que te cagas. El camión seguía en marcha, me senté en una de las bancas y solo miré a Adam.

Abrio sus ojos, me miro con algo de confusión. Se toco el bendaje y las suturas que este escondía. Lanzo un suspiro.

— Lo siento… Yo…

— Esta bien … no tengo idea de lo que te hicieron, pero la cosa pintaba mal.

Asentí.

Se sentó a mi lado y me abrazo

— Perdona por demorar tanto

— Descuida

Le correspondí el gesto. Decido acurrucarme junto a él en ese asiento.

Finalmente, Washington, custodiado por los vigilantes, era ahora el segundo puesto de control de mayor interés además de New New York y New Royal Woods. Nos frenaron al pasar toparnos con un gran muro. El guardia era un cascarrabias.

— Ya le digo, no puedo dejarte pasar sin un permiso, mucho menos si me dices que vienes de rusia camarada — Le dijo el tipejo a Sam

— Claro, mi permiso, vale, déjame decirles que se bajen… despacio — Toco el metal que daba con la parte de atrás.

Dos hombres rodearon el camión, apuntando. Asome mis manos, patee la compuerta y baje junto a mi tía.

— Me cago en la puta… Es ella — Dijo el guardia, al ver mi cabellera blanca.

Entramos, de verdad que era admirable lo que mi madre y sus hermanas habían hecho; restaurar tres ciudades que vieron tanta violencia con el paso de la guerra y la post guerra. Era algo fuera de este mundo.

Nos pasaron una pequeña cabaña para dormir, solo tría dos habitaciones, por lo que el viejo dijo que dormiría en el sofá. Violet durmió en la pieza de abajo y bueno… dado que pasábamos la mayor parte del tiempo discutiendo, me toco compartir la pieza con Adam; aún seguía algo distante por lo del arañazo.

La verdad que la casucha era pequeña, pero se veía resistente, las paredes eran gruesas, se notaba que las habían hecho para resistir impactos de calibre 50. Tía Lori siempre pensando en el peor de los casos, bueno aún igual con la mano firme que pusieron Carol y Lisa al recolonizar la superficie, creo que no iba a hacer falta que cada casa construida tuviera cierta resistencia a calibres pesados.

Mi amigo estaba tendiendo su saco de dormir en el suelo, la lado de la cama.

— Deberias dormir tu en la cama… te lo debo

— No, descuida… no fui yo al que casi le hacen un bukake — Dijo con una ironía muy hiriente

— Adam… por lo general soy yo la que empieza las discusiones

—¡Te gusta pelear!

—¡NO!

— Linka, en serio, no estoy enojado por esto — Se señala el parche y las suturas — Desde que me arañaste cambiaste tu forma de ser conmigo

— ¿Cómo?

— Antes de que te… bueno, de eso… No eras de dar abrazos, ayer prácticamente pasaste usándome de almohada

— Y ¿me dirás que no te gusto?

— SI me gusto, el hecho es que…

— ES

— Se que estas asi, porque te hirieron, te hirieron muy feo, y no físicamente… te cagaron el psique esos malditos cerdos con lo que casi te …

— Callate — Dije fría, sonando distante.

— Tu tía en el trayecto, te dijo que si querias hablar de eso o golpear algo …

— Estoy bien

— ¡No lo estas!

— Bien que coño quieres que haga ¿que me lance a llorar a tus brazos?

El se sentó en la cama, extendió uno de sus brazos.

Algo me pasaba, mi corazón empezó a latir con fuerza, se me acalambraron las piernas, y una a una, esas malditas imágenes, esos malditos rostros, Sarah, las orgias entre chicas que nos hacia tener con ella, los montañeses y sus putos miembros apuntándome en medio de la noche… Todo se me vino a la mente.

Algo me rodeo, Adam me estaba abrazando ¿Me he quedado quieta y él se dio cuenta? No puedo más, rompo a llorar, grito en su pecho, es un flacucho pero se siente tan bien. Violet toca a la puerta, Adam va y le explica, me traen algo de té.

— Vayan a dormir, estoy bien… — Digo

El viejo asiente, y se lleva a Violet. Sollozo ahí sentada , Adam no para de acariciar mi espalda.

— ¿Cuándo fue la ultima vez que te hicieron una trenza?

—Mi papá, Larry, el solía … pero se fue, nunca más lo volveré a ver… simplemente , despareció

— Permiso

Dice, toca mi cabello y empieza a anudar uno a uno los hilos de mi cabeza, en aquella pequeña habitación de madera con la ventana y la cortina a nuestras espaldas, la luz de la vela de la cómoda me hace sentir relajada, a salvo.

Rápidamente, saca esa ridícula libreta que siempre lleva consigo, esta dibujando algo. Al cabo de unos 20 minutos, me enseña su trabajo, fue relajante escucharle rayar esa hoja, por eso no le dije nada. Me había dibujado a mi, me ayuda a deshacerme la trenza, esa corona que fabrico con mi propio pelo, vuelve a convertirse en una cortina albina.

Me escoltó hasta el baño, nuestros compañeros yacían dormidos, por lo que demoramos más en el trayecto evitando hacer ruido, que en el mismo tocador.

Una vez en la pieza de madera, cerramos la puerta, me dice que apagará la luz para dormir. Quedamos a oscuras, gracias a la luz de la ventana solo puedo ver su sombra sacándose la chaqueta y algunas protecciones del pantalón. Hace frió, me quedo ahí con una polera sin mangas y mis shorts.

Decidí meterlo a la cama conmigo, estabamos temblando de frio.

— Linka ¿que haces? … me matarán si me pillán aquí contigo.

— Tengo frio… y siento que tendré pesadillas, necesitare algo que abrazar en la noche

— O golpear — Me responde con ironía

— Si… te han dicho que eres calientito — ¿en verdad dije eso último?

— ¿Q-Qué?

— Nada… yo, tengo frio.

Me abraza con fuerza, enredo mis piernas con las suyas, él se siente incómodo, es un buen chico, tuve suerte de que me encontrara. Sé que me quiere, pero también se que le incomoda que tengamos 3 años de diferencia, siendo el mayor que yo, por eso solo se limita a darme cariño de hermano. Me apego más a su pecho, siento su aroma, huele a tierra, hojas, algo de sudor, ¿menta?. Me pide que no me mueva mucho, en mi pierna siento el porqué, le digo que no me incomoda. El tacto de sus labios en mi frente me hace soltar algunas lagrimas ¿Eso es el cariño que no viene de una madre o un padre? No puedo evitarlo, le devuelvo el gesto, besando la base de su cuello, siento como se estremece. Me ordena dormir, asiento, dejó que su calor seque mis lagrimas. Quizás con el tiempo, podamos permitirnos otro tipo de cariño.

Después del almuerzo, nos dirigimos al camión con la excusa de que limpiaríamos ahí nuestras armas, cosa que hicimos. Pero aproveche de pedirle su ayuda para mi cometido principal, destrozar un pedazo de concreto que tenia una placa, en el lugar en donde se creía había muerto mi padre biológico. En primera instancia el no estaba de acuerdo, en segundo lugar dijo que estaba esperando por que yo le pidiera ayuda con aquello, y en tercer lugar me recalcó que si no podía hacerme cambiar de opinión me ayudaría.

Durante el inicio de la tarde, en lo que el viejo y Violet planeaban como retomar el viaje a San Francisco California, Adam y yo nos escabullimos. Era normal ver a las personas paseando ahí, con sus trajes con cierto tipo de blindaje, aunque los niños se daban el lujo de ir por ahí sin protección. Era como una especie de viejo oeste, pero ahora en el futuro. Me pregunto si este era el panorama del Metro de New York hace 16 años, o si lo era el actual metro de Moscou. Hoy en día vivir en el metro de la Nueva New York es casi un lujo, trabajo, seguridad, una metrópolis subterránea. Y si, al parecer aquí, en el norte de EEUU la radiación cedió muy rápido, no así en los estados del centro, Canadá por su parte, ya les comentamos, es un queso suizo en reforestación por la madre naturaleza, solo la carretera se encuentra libre de radiación.

Nos dirigíamos con nuestros trajes anti radiación hacia lo que quedaba de aquel bunker. Cuando al ver el puente que conectaba con el pentágono, nos topamos con un bloqueo, guardias. A Adam se le ocurrió una idea.

Nadamos por el rio Potomac, el cual casi ni tenía corriente. Llegamos al cráter, y justo ahí estaba su maldita placa conmemorativa, dispuesta en un pedestal de concreto.

"Para el héroe que hizo posible el éxito de New Dawn. Asegurándonos un mañana, para todos a quienes nos vimos eclipsados por las luces" – Leni Loud.

Continuaban las firmas de todas mis tías, y algunos amigos de Lincoln. Desenfunde la colt dispuesta a agujerear la placa. Adam me detuvo y me señalo algo al fondo. En medio de los bramidos de nuestros contadores Geiger, caminamos hasta allá. Un casco, que parecía estar clavado en el suelo, era de color naranjo.

— ¿No te gusto abusar de mi madre, de tu hermana…? ¡Respóndeme puto cerdo! me das asco, me doy asco por llevar tu puta sangre. Me correspondía a mí asesinarte, a nadie más… ¿Como se te ocurrió? ¿Crees que podías evaporarte para pagar tus pecados? Eres y siempre serás para mí un asco, un jodido asesino, violador, doble cara — No pude más me arrodillo ante ese casco, golpeo la tierra alrededor de este.

No tengo el valor, necesito desenfundar el arma, imaginar que su cabeza está pegada a ese casco. Vaciarle el cargador a Lincoln.

— ¡Ustedes dos! ¡Manos arriba! — Nos grita alguien detrás nuestro.

Adam se cubre en el bloque de concreto de la placa y ordena apresurarme. Empieza un tiroteo entre él y el guardia. Más voces se suman.

—Linka ¡apúrate! … no quiero matar a nadie, solo los estoy conteniendo

Escuchaba como la placa era acribillada, algunas balas pasaban junto a mí.

— Quiero que esto te quede claro. Nunca quise nacer, mucho menos ser engendrada de la forma en que lo hiciste.

Disparo una vez, dos veces, tres, cuatro, cinco, seis… El caso va a romperse, solo un disparo más. Soy atravesada por un proyectil, perfora mi torso derecho, la sangre se me escurre, no puedo detener la hemorragia.

Siento la mirada de Adam, le escucho gritar "¡NO! , seguido de "¡INFELICES!". Le veo caer de espaldas junto a mí, tiene varios agujeros en el traje de radiación, no veo sangre. Me abraza, toma mi mano, en la que sostengo la colt.

— Acabemos con esto…acaba con esto — Me dice mientras mantiene mi mano apuntando.

Los soldados se acercan, doy el ultimo tiro. El casco revienta. Escucho algunos disparos, solo sé que Adam los recibe. Cae junto a mí, me desplomo sobre él. Nos rodean, nos apuntan. Le saco la máscara, hay sangre en su boca. Con suavidad pone sus manos en mi cabeza, me quita el casco, mi cabello le hela la sangre a los guardias, empiezan a preguntarse qué hacer.

— Eres hermosa, s-siempre quise decirte que te quiero mucho, yo la verda …

— Lo sé, lo sé .Yo también te quiero…

El cierra sus ojos.

— Adam… No… Vuelve…

Quiero besar su ensangrentados labios, pero ya no aguanto más… mi mundo se va a negro. Lo ultimo que siento en mi rostro, es el tibio calor de su nariz, y como esta daba su ultima espiración.

El tren, el sonido del tren me despierta.

"Vamos niña, no te rindas"

No estoy despierta, es una habitación blanca

"Linka, no importa los motivos que hayas tenido, te necesitamos aquí ahora"

Estoy despierta, pero es una habitación oscura, con luces viejas sobre nuestras cabezas ¿nuestras? Adam está a mi lado, estamos en una cama.

"La gente depende de que vivas, no queremos que nos quiten los suministros para un año… los montañeses acabarán con nosotros si eso pasa"

De dónde vienen esas voces, preguntó a mi amigo.

— ¿De qué hablas Linka?... — Me dice sentándose en la cama.

— ¿No las oyes?

Tocan a la puerta

— ¿Están Linka Loud y Adam Goodwin en esta habitación? hay alguien que quiere verles — Dice la voz de un anciano.

Abrimos, el viejo de chaqueta de cuero y barba blanca se presenta como Khan. El tren frena con fuerza.

Pasamos por una especie de bar que hay a bordo del tren, hay varias mujeres vestidas de forma provocativa, incluso hay niñas de mi edad ahí. Hombres rusos, si son rusos beben vodka. Uno de ellos calvo, habla con uno de sombrero de tela negro, escucho sus nombres Pavel y Burvon. Pasamos por la cabina, el maquinista, un hombre de piernas de metal nos recibe, enfrentando a Khan, diciéndole que no puede quitarles a dos miembros más de la tripulación, así como así.

— La niña debería quedarse aquí, el chico… no sé cómo, pero fue arrastrado hasta aquí con ella.

— Ahora me vieron cara de niñera… sácalos de mi vista. Es increíble, dos perfectos comandos fuera de mi tren — Reclama el viejo.

Por alguna razón no sentimos el frio, hay nieve, pero no hay frio. Nos recibe un hombre de Sweater y Jeans. Trae el pelo enrulado, una barba bajo la nariz y un pequeño chivo en la barbilla.

— Mi querido, veo que al fin ha llegado el tiempo de reunirnos… — Le dice a Adam, abrazándolo, no sé qué habrá pasado por la cabeza de mi amigo, pero una expresión de paz inundo su rostro.

Este tipo irradiaba un calor y tranquilidad nunca antes vistas o sentidas.

— ¿Quién eres?

— Aún no me conoces, pero ya llegará el momento… tú padre alcanzó a conocerme a tiempo.

Dijo, con Adam en sus brazos. Se ladeo un poco y ahí estaba, no podía creerlo.

— ¿Ese es? — Pregunto, asombrada

El tipo de barba asiente y sonríe.

Un hombre adulto de cabellera blanca, polera naranja y Jeans, empezó a caminar hacia a mi en medio de la nieve y el vapor que expelía la locomotora. Con cada paso que daba parecía hacerse más joven, hasta que llego a ser de la edad de unos 17-18 años aproximadamente, esa era la edad que tenía cuando abuso de mi madre. Se arrodillo ante mí, por alguna razón ya no tenía rabia, no tenía ira, resentimiento, sed de venganza.

— Hija, cuanto lo siento… No hay excusa para lo que hice, no culpo tu ira. Estaba ciego, no veía a nada ni a nadie

— Yo… Lo sé, se lo que se siente — Recuerdo lo que paso con Adam y yo. Me tiembla la voz

— ¿Podrás perdonarme?

Rompi a llorar, el me abrazó, es el abrazó más sincero que he sentido. Lo abracé de vuelta y le vi transformarse en un chico de 11 años, literalmente pude ver al Lincoln de antes de las luces.

— Te has convertido en la persona que yo debí ser, no pierdas el camino.

El chico de 11 años se aferro a mi cintura, le abrace una vez más. Al separarse de mi , miro detrás de mi y le sonrió a Adam y al otro hombre. Mi padre pareció desvanecerse en una luz. Todo parecía estar brillando.

— Gracias por las aventuras Linka, termina mi diario si puedes. Y aún debes salvarte… Te quiero — Me dijo Adam.

Parecía irse alejando flotando mientras todo se desvanecía.

Desperté de golpe

— Mi niña, perdóname, nunca debí haberte dicho la verdad… vuelve conmigo, vuelve con mamá.

Distinguí una figura rubia, la cual lloraba a mares a mis pies, en este lecho. Miro el techo ¿Estoy en casa? ¿Cuánto estuve inconsciente? ¿Cómo llegamos aquí, a casa?

Me incorporo un poco, acaricio la cabeza de Leni. Lentamente sus llorosos ojos se encuentran con los míos. Nos abrazamos.

— ¿En que estabas pensando? la radiación y las balas casi…

— Mamá, nunca he llorado frente a ti… pero ahora solo

Me abrazó, no pude hacer nada más que llorar, llorar de alegría por estar viva, y no en aquel tren, el cual sé que se dirigía hacia ningún lugar por la eternidad.

Siempre se pensó aquí, que la gente irradiada no tenía salvación, el conocimiento de que con transfusiones sanguíneas a la vez que se extrae la sangre contaminada mediante diálisis, puede salvar vidas, llegó gracias a Sammuel. El viejo me había salvado la vida, pero no pudo hacer lo mismo por su pupilo, a quien siempre vio como un amigo más que como solo un aprendiz. Adam murió desangrado, aguanto más de 20 tiros, de los cuales diez atravesaron su cuerpo. En total su armadura recibió 40 impactos de bala.

Cuando nos llevaron al centro medico, debieron contener al viejo pues el solo dejo en K.O a 20 soldados. No lo matarón solo porque tenían miedo de las posibles represalias de mi madre. Ahí fue que le dijeron a él y a Violet que yo no me salvaría por la radiación, fue ahí que les contó lo de las transfusiones. Quede en un profundo sueño, estable, y me trasladaron junto a mis tres compañeros y el cuerpo de Adam en un hidroavión hacia Nueva Royal Woods. Sammuel quiso enterrarlo aquí, pues siempre fue el sueño de Adam conocer esta ciudad. Ahí en más mi mamá fue quien les recibió, y lamentó lo ocurrido a mi amigo.

Debí pasar una semana entera en observaciones, mamá quería que estuviera lo más cómoda posible, por lo que el doctor venía recurrentemente a evaluarme a casa. Sam y Violet se quedaron unas semanas con nosotros, solo pensaron en seguir su trayecto cuando me vieron volver a ser autosuficiente, cuesta recuperarse de un envenenamiento por radiación a mi edad y más si le sumamos un pulmón perforado. Era un milagro que yo estuviera viva.

Nueva Royal Woods, tenía un aire distinto, no sé si era solo mi impresión, o era el saber que en Rusia y todo el mundo existía gente de bien, tal como nos lo informo Sammuel. Era claro lo que debíamos hacer, enviar apoyo o al menos un intermediario a hablar con Artyom, y si alguien iba a ser enviado, debía ser yo… Se lo debía a Adam. Debíamos hacerle saber al pueblo Ruso que la guerra definitivamente había terminado y solo deseábamos empezar desde 0.

Oh Adam, ese cabezadura soñador, siempre supe que se había estado fijando en mí, lamento nunca haberle dado un beso. Fue el primer amigo que tuve que no se espantó, por mi odio hacia Lincoln. A veces me pregunto si ese tal Artyom del que habla Sammuel, será un equivalente a Lincoln, solo lo sabré cuando lo vea. He terminado de redactar el diario de Adam, hoy estoy frente a su tumba, al lado de la de Ulrich, Ronnie Anne y Nikki; entre otros grandes héroes que ayudaron a forjar Nueva Royal Woods.

— Hola cabezadura, no soy buena para las cosas sentimentales, pero quería decirte que acabo de terminar tu diario, mamá le sacó algunas copias en la imprenta y, si bien no lo haremos un libro lo guardaremos con nosotros, hoy vine a traerte el original, lo dejare aquí sellado en esta caja junto a tus flores. Me encantaron tus dibujos, y en especial aquellos de mí, tenías talento para los retratos. Ah… perdona, pero me quise quedar con una hoja, es este fan art de tu y yo juntos, lo dibujaste antes de que te acribillaran por mi culpa, me gusta lo feliz que me veo en tus brazos. — No puedo más las lágrimas brotan por mis mejillas, frente a aquella cruz de concreto.

Siento los brazos de mi madre rodearme, decirme que lo siente, que está bien llorar. Me recompongo un poco.

— Estaba tan envuelta en mis pensamientos de venganza, que nunca me di cuenta que hubiera sido bonito conocerte más allá, quizás… eso te habría…Lo siento

De rodillas, solo puedo seguir lamentándome, mientras mi madre acaricia mi espalda.

— No te pude conocer, solo quiero darte las gracias por salvar y cuidar muy bien de mi pequeña — Escuche que dijo mi madre

Escondí mi cabeza en su pecho, ella me apretujo, ya habíamos hablado de lo que había sucedido, de las cosas que me hicieron y que vi.

— Hasta siempre mi amigo, gracias por todo… — Bese mi mano y la pegue a su nombre en la tumba.

Nueva Royal Woods ya no necesitaba de Leni Loud para seguir funcionando, así había sucedido con Washington y así sucedió con New York, ahora llamada la nueva new york. Eso es lo que pensaba mi madre, por lo que renunció al cargo de Mayor en la ciudad, convocando a las primeras elecciones democráticas en esa área de Michigan. Poco a poco el mundo volvía a funcionar, ya no usábamos balas como moneda de pago, ahora sencillamente teníamos un sistema de trueque y moneda propia, el trueque nos ayudaba a entendernos con personas desde fuera, mientras que las monedas y vales nos ayudaban de manera interna, entre las 3 principales ciudades de la orden de los vigilantes.

Era claro que mamá y yo necesitábamos dejar toda esa antigua vida atrás, la gente ya estaba unida en aquella porción de América del norte, en Michigan. Otros héroes y heroínas se levantarían para llevar la paz y la restauración en otras regiones, no solo de Estados Unidos, sino que del mundo. Tal como paso con Artyom, tal como hizo Sammuel en Vladivostok, siempre habrá alguien que busque el camino correcto.

La mayoría hubiera deseado que la familia se hubiera quedado junta, pero la verdad es que tarde o temprano todos se separan, todos encuentran su propio camino. Y si en la vida antes de las luces las cosas eran así, como no iba a serlo en la vida después de las luces. Además sabíamos que todas estaban bien, que todas eran autosuficientes.

El día en que Leni y yo emprenderíamos el viaje a Rusia llegó, curiosamente Sammuel decidió marcharse de Royal Woods aquel mismo día. Le agradeció a mi madre la hospitalidad, los suministros, el transporte y la radio, además de cierto renombre que le dio en la zona, aquello serviría para que nadie se atreviera a atacarlo si es que ese fuera el caso más al sur del país. Partió junto a Violet, fue una partida más amena que la que tuvo en Vladivostok, Alaska y sobre todo desde Washington. Me encantaría saber qué cosas escribe en su diario, al igual que Adam, él siempre anotaba ideas y algunos dibujos.

Hemos recorrido todo EEUU, Canadá y Alaska, al parecer las actualizaciones que le hicimos a los mapas con lugares peligrosos y seguros, desde nuestra última travesía funcionaron mejor de lo que pensamos… nadie pasaría por lo que paso Tía Lily cuando la salvamos de esos salvajes.

No solo hay mamuts cruzando el enorme puente de Hielo, abajo se distinguen criaturas extrañas, nunca antes vistas, parecen ser plesiosaurios, y unas enormes ballenas. Es increíble como el silencio de la posguerra dio paso a la nueva vida.

Se que la mayoría se debe estar preguntando por mis hermanas.

Tía Lana, es la principal manufacturadora de hidroaviones y vehículos de la zona, muchos ya han heredado su conocimiento.

Lana por su parte, ayudo a diseñar túneles a modo de albergues subterráneos, gracias a ella New New York llego a ser lo que es.

Lisa, oh Lisa… sigue trabajando en un desinhibidor de señales, es consciente de lo que nos dijo Sam, que todos los demás países poderosos del mundo están haciéndose los muertos, creyendo que la guerra sigue, ocultos por el miedo.

Luna y Sam, son quienes actualmente dirigen las ciudades aledañas a Connecticut.

Lucy es la segunda al mando en Royal Woods, una especie de vice alcalde.

Lori por su parte encontró la paz junto a otro hombre, actualmente viven en una granja a las afueras de la vieja Royal Woods

Lily, es la jefa medica de la nueva Royal Woods… Gracias a Dios, tras el abuso sufrido cuando me la tope con Adam, no quedó embarazada.

El abuelo Lynn, ah… vive junto a Lori, es alguien que goza cada día de sus animales de ganado y nietos.

Larry, mi padrastro… desapareció un día sin dejar rastro. Quiso ir a explorar la región sur, mamá estaba por enviar un escuadrón de búsqueda, cuando recibimos una carta por parte de un mercader. En la cual nos decía que estaba bien, y que no podía volver aún pues estaba ayudando a su familia. Mamá decidió no intervenir, porque la misma carta lo pedía. Aun así, le seguimos amando.

Finalmente, Leni Loud, acaba de atravesar el estrecho de Bering, ahora se encuentra en Rusia en busca de Artyom y la tripulación del Aurora con el fin de formar una especie de Alianza, de esa forma ayudar a liberar Moscou y toda Rusia, llevando así el mensaje de que la guerra ha terminado desde que exploto la última ojiva; aquella que mató a mi padre. Todo esto gracias a la impulsiva de su hija, la cual se ha dado cuenta que la forma de ser de su madre no es tan aburrida, después de todo, quien no querría una madre que es capaz de acertar una bala a un kilómetro de distancia usando un fisil de más de 90 años.

Espero haber hecho el epilogo perfecto para "La vida después de las Luces", espero que "El diario de Linka" o "La historia de Linka", aun no me decido como llamarle, sean el cierre perfecto.

Sabemos que nuestro camino por estas desconocidas tierras será seguro, pues Sammuel nos dio información detallada de Rusia, además de un mapa.

Gracias a Todos por haber leído la historia de mi padre y sus hermanas, quien quiera que haya recogido aquel librito, algún día quizás… distribuya mi propia historia, pero para ello debo empezarla definitivamente.

Firma Linka Loud. En memoria de Adam Goodwin , gracias por enseñarme a perdonar.


Nota del autor

Chicos, chicas, quien quiera que haya leído la vida después de las luces. Primero que todo, me disculpo por traerles este epilogo tan tan taaaaan tarde, técnicamente 3 años después. Segundo, agradecerles a cada persona que aporto con preguntas para Ulrich y obviamente a cada lector. Por lo general suelo escribir historias cuando me encuentro con mucho ocio, o estoy pasando por momentos difíciles. En el caso de la vida después de las luces, la historia me ayudo a evadirme o mejor dicho a sobrellevar, una crisis existencial que casi acaba con mi vida y la perdida de mi madre, tal como lo hizo la historia "un nuevo horizonte". La razón de alejarme tanto tiempo de es que me he encontrado bien, y hoy por primera vez redacto una historia sin encontrarme mal, quizas se nota en mi forma de escribir, en mi forma de narrar desde la perspectiva de Adam y Linka.

Quiciera darles un saludo especial a las personas que me ayudaron y enviaron comentarios durante el proceso de duelo en el que me encontraba, y también a aquellos que fueron los primeros en aconsejarme cuando decidí abrirme en esta plataforma. Gracias DESTACADO117, Sam the Stormbringer, Sir Cocodrile222, marati2011, J0nas Nagera ,plagahood y coven.

Gente si por casualidad andan con ganas de saber más de mi, ps hoy en día tenemos medios y medios para comunicarnos les dejo mi pagina de instagram por si quieren pasar por algunos momazos y viejas sabrosas. Busquen: el_hangardeaiden

Eso fue todo chicos, no niego que de vez en cuando me entran ganas de escribir algo de TLH, pero luego recuerdo que he perdido la serie en cuanto a los capitulos nuevos, asi que F en el chat. Aunque igual podría hacer una historia a parte con las aventuras de Linka y su madre.

Gracias nuevamente a todos por leer, que este 2021 les sea de mucho exito, y esperemos que todo el mal que aqueja al mundo amaine hasta desaparecer. Se despide, ante ustedes Felipe A. Shillage (antes llamado Khada Galm)