Disclaimer: Dragon Ball no me pertenece. La serie y sus personajes son propiedad de Akira Toriyama.


Reto día 2: One shot de tu pareja favorita.


A la Misma Estrella

Todos los caminos me conducen a ti.


Universo 13

Había sido demasiado fácil, tanto que se avergonzó de su comportamiento indigno, un guerrero como él jamás hubiera pensado en realizar tal acto, pero ya estaba harto de ser humillado y derrotado en cada oportunidad. Por eso no lo pensó. Cuando vio que se le presentaba la oportunidad simplemente la tomó sin sopesar consecuencias ni reproches, después de todo a él, poco y nada podría importarle lo que el resto pensara de él.

Le hubiera encantado ser él quien derrotara a Kakarotto, pero el muy estúpido optó por el suicidio para salvar el planeta. Y aunque ya estaba prácticamente muerto, debía admitir que sintió placer rematar a Gohan en el suelo, lo único que tuvo que hacer fue apretar su cuello con la bota y detener el paso del aire. Los intentos de Piccolo y los demás por detenerlo fueron en vano, esos insectos no representaban molestia alguna. A ellos también fue fácil eliminarlos.

Lo siguiente fue ir al templo donde el nuevo Dios de la Tierra se ocultaba. El niño que ya antes había temblado por su culpa, volvía a hacerlo y lo hizo más cuando presenció como su ayudante volaba en mil pedazos cuando trató de protegerlo. El siguiente fue él y consigo, Shen Long y las esferas del dragón. Ya no sería posible revivir a su hijo del futuro, pero tampoco a Kakarotto.

Lo siguiente sería ir a la Corporación Cápsula y usar su antiguo comunicador. Sabía de sobra que sin la presencia de Freezer, cientos de guerreros estarían encantados de seguir las instrucciones del príncipe de los saiyajin para formar una nueva empresa de conquista. Pronto, todo sería como siempre debió ser.


(…)


Sabía que no llegaría aún. Todas las mañanas acostumbraba salir de palacio para hacer acto de presencia en los patios de despegue para que todo el mundo se arrodillara ante él. No podía creer que pese a ya ser cinco años desde que abandonaron la Tierra, Vegeta continuara con su necesidad de reconocimiento. Por fin había conseguido ser el rey de un nuevo Vegetasei, y si bien no contaba con un ejército saiyajin, tenía a su mando fuertes guerreros que hacían lo que él dictaba. En poco tiempo había logrado superar los dominios del tirano de Freezer e incluso lo vencía en frialdad y crueldad. Vegeta se vanagloriaba de aquello, pero no era del todo cierto, ya que Freezer no contaba con un punto débil del que pudiera ser manipulado, en cambio el saiyajin sí, uno grande y poderoso que ya estaba cansado de él y su vida y como la mujer fuerte que era, había tomado una decisión.

—¿Qué estás haciendo, mamá?

—Quítate la armadura, Trunks. No quiero que nos reconozcan. —Con el cabello lila de su hijo y el suyo celeste era muy fácil llamar la atención, por eso no quería agregarle otro detalle más.

El niño le obedeció sin preguntar más. Pese a los intentos de Vegeta de criarlo como un guerrero frío, heredero de todo lo suyo, Bulma se había encargado de meterse en su cabeza de tal manera que el niño era capaz de diferenciar el bien del mal. Bulma sacaba provecho de ser el punto débil de Vegeta para cuidar que Trunks no terminara como su padre, pero ya se había dado cuenta que para lograr eso no debía tener contacto con él, nunca más.

Cuando se enteró lo que había hecho con Gohan y los demás, lo odió y maldijo con todas sus fuerzas. El hijo de puta ni siquiera pestañeó cuando le contó eso y sus planes de gobernar el universo. Trató de huir, llevarse a su bebé y alejarse de él para siempre, pero Vegeta ya estaba embriagado de poder y fue claro: si se marchaba, mataría a sus padres y acabaría con la Tierra; él no tenía interés alguno en seguir en ese horrendo y lejano planeta, por eso dependía de ella si lo hacía explotar o no. Con la promesa de dejar intacta la Tierra y su gente, se marchó con él y su bebé a un nuevo planeta que se convertiría en Vegetasei.

Bulma estaba segura de no poder estar tan equivocada. Cuando comenzó con él, estuvo consciente que se metía a la cama con un asesino, pero con el paso del tiempo había sido capaz de ver a un hombre diferente. No entendía qué había pasado con él para terminar matando a sus amigos.

—¿Dónde nos vamos, mamá? ¿Vamos a la Tierra a ver a los abuelos? —preguntó feliz. No tenía recuerdos de ellos, pero su mamá le hablaba a diario de ellos, le mostraba fotografías de él en brazos de su abuela y con todos los animales de su abuelo.

—No, Trunks, no vamos para allá, pero no te preocupes, que cuando estemos establecidos, iré por ellos para que vivan con nosotros. —Ni de broma iría a la Tierra con Trunks, ese sería el primer lugar donde los buscarían. Sabía que arriesgaba el destino de todo el planeta al huir con su hijo, pero ya no podía exponerlo más a la barbarie de Vegeta.

—¿Dónde se supone que irán?

Bulma dejó de empacar cuando escuchó la voz de Vegeta. No debería haber regresado tan pronto. Él siempre fue ordenado y cuadrado para todo, por eso significaba una sola cosa: él sospechaba de sus planes.

—Trunks, espérame afuera, por favor.

El chico salió por la puerta. Observó a sus padres mientras cerraba la puerta con lentitud. Estaba acostumbrado a sus discusiones y gritos, pero esta vez, pese a ser tan pequeño, sintió que sería diferente.

—No trates de detenerme, Vegeta.

—¿Detenerte de qué? —consultó sin sentimiento en su voz, en cambio ella los tenía todos.

—¡No seas sínico! ¡Sabes que planeo marcharme con Trunks, por eso estás acá tan temprano! ¡No entiendo por qué estas obsesionado en mantenerme a tu lado!

—Es como debe ser.

—¡No digas eso! ¡Mataste a mis amigos! ¡No uses esas palabras conmigo! —Estaba tan enojada que comenzó a llorar. Eso de "es como debe ser" lo decía ella cuando vivían en la Tierra y era él quien la evadía para no volver a caer y no descuidar sus entrenamientos, entonces ella coqueta y provocativa le susurraba al oído, mientras le hacía el amor, que debían estar juntos, ya que era lo natural, como debía ser.

—Es lo que debía hacer, de otra manera no lograría…

—¡No es lo que debías hacer! ¡Mataste a Gohan que no podía defenderse! ¡Mataste a mis amigos que no eran más fuertes que tú! ¡Preferiste tu egoísmo antes de revivir a tu propio hijo y su madre aún debe estar esperándolo en el futuro! ¡Han pasado cinco años desde eso y aunque pasen cinco o cincuenta más jamás te perdonaré!

—Siempre supiste como era, no puedes sorprenderte por mis actos.

—Me equivoqué, y me arrepentiré de haberte ofrecido mi casa hasta el fin de mis días. Desearía jamás haberte conocido.

Eso lo remeció un poco, pero su ceguera era demasiada. Era rey de su planeta y amo de la galaxia, era imposible que le saliera algo mal.

—No es primera vez que dices eso y sigues aquí. Mejor vete a descansar y hablamos después.

—¡No habrá después, Vegeta! No puedo seguir viviendo en un mundo de muerte y sangre, no puedo tener a Trunks con alguien tan despreciable como tú. Si estuve tantos años contigo pese a lo que hiciste es porque tenía miedo, ¡pero ya no puedo seguir así! —Lloraba por dolor, miedo y arrepentimiento. Sabía que nada ni nadie la detendría de marcharse, por eso debía desahogarse. Esta sería la última vez que vería a Vegeta.

—Me tienes miedo —exclamó sorprendido.

—¡Por supuesto que te tengo miedo! Eres un asesino y lo único que puedo sentir por ti es miedo y odio, métetelo bien en la cabeza.

Finalmente logró hacerlo reaccionar y no fue para bien. Su gigante orgullo logró ser golpeado por su único punto débil y no le agradó. La tomó del cuello y acorraló contra la pared.

—Tú no sabes lo que es tener miedo. Te he dado demasiadas libertades y ahora te estás pasando.

—Tú no tienes que darme nada a mí, yo soy una persona libre, no tu esclava. —Se soltó de él—. Esto se acabó Vegeta. Estás loco y sin control.

—¿Y acaso tú me vas a detener? —Se cruzó de brazos y miró altanero. Le causaba gracia el ataque de histeria de su mujer.

—Eres el todopoderoso rey Vegeta. Nadie se atrevería a ponerse en tu contra. —Hizo una pausa larga para tratar de calmarse, lo que estaba a punto de decir le dolía mucho—. Bien sabes tú los esfuerzos que hice estos cinco años para hacerte cambiar de opinión, pero fue imposible, por eso tuve que hacer lo que hice, después de todo yo soy la única persona en quien confías y creo que jamás hubieras pensado que podría traicionarte.

—¿Qué fue lo que hiciste? —preguntó levantando la voz. No es que tuviera miedo, ella no era capaz de hacer nada en su contra. Ella lo amaba y estaría con él para siempre, tal y como se lo había repetido una y otra vez cuando compartían las noches en la Tierra.

—Soy muy inteligente, Vegeta. ¿Ya te olvidaste de eso? —Lo odiaba con todo su ser, pero no podía evitar llorar por lo que seguía—. Hace mucho tiempo te dije que te arrepentirías de haber matado a mis amigos, que alguien te detendría. —Terminó de guardar sus pertenencias y encapsuló para guardarlas en su bolsillo del pantalón—. No quería estar presente cuando volvieras a palacio, porque en el fondo aún tengo el recuerdo del hombre que me enamoré y no soportaría verlo muerto.

Caminó hacia la puerta. Fue capaz de pasar junto a Vegeta, que quedó inmóvil por sus palabras. Hablaba tan en serio que por un segundo él creyó todo, pero no por eso la dejaría ir. Ella y su hijo se quedarían con él hasta el último día de su vida.

Y Así sería.

—¡No vas a ir a ningún lado! —La tomó del brazo, molesto, alterado. Nadie le hablaba así al rey Vegeta, ni siquiera ella.

—¿Recuerdas a Dende?

—¿Qué?

—¿Recuerdas que lo mataste para no usar las esferas del dragón?

—¿De qué estás hablando? —Sabía que no le gustaría lo que oiría, pero de todos modos preguntó.

—Nunca encontraste Namekusei para matar al creador de las esferas, pero yo sí y ya pedí mi deseo.

—¡¿Qué fue lo que hiciste, Bulma?!

Jamás pensó que lo vería asustado, pero lo había logrado, y no se sentía bien por eso.

—Es hora que pagues.

Vegeta la soltó, pero no dejó de mirarla. No podía creer que ella hubiese sido capaz de traicionarlo. Ella que sabía lo mucho que significaba su reino para él.

—Adiós, Vegeta. —No esperó respuesta. Se apresuró en abandonar la habitación y salir con Trunks. Debía ir a un lugar seguro para despegar y esconderse en el planeta que tenía en mente hasta que todo terminara.

La primera reacción de Vegeta sería ir por ella y detenerla, pero le fue imposible moverse. En el momento que Bulma salió, sintió la llegada de un guerrero a su planeta. Habían pasado muchos años desde que sintió esa presencia, sin embargo, sería imposible no identificarlo, especialmente por el asombroso poder que emanaba, un ki lleno de odio y venganza, raro en él, pero totalmente comprensible.

—Kakarotto… —susurró con voz temblorosa.


Fin.


Primera vez que escribo un one shot así. Me encantó hacer una historia donde él fuera quien está enamorado y ella no, pero para ser sinceros, creo que Vegeta estaba enamorado de que ella lo amara y eso lo hacía sentir bien. Además estaba tan ciego que jamás se dio cuenta lo que pasaba con ella. Esto daba para mucho más, habían pasado cinco años en el nuevo Vegetasei, pero lo retraté en un pequeño one shot. Goku se encargara de hacer pagar a Vegeta, creo que el tiempo que estuvo muerto se encargó de entrenar por si se presentaba una ocasión así. En cuanto a Bulma, yo creo que lo odiaba en verdad, lo que la hacía sufrir tanto en su determinación era el recuerdo del hombre que alguna vez amó, pero como ella misma se dio cuenta, solo ella era la capacitada para acabar con el sucesor de Freezer y lo hizo con lo que más le dolía a Vegeta.

Espero que haya sido de su agrado. Lo escribí muy emocionada y con poco tiempo. De antemano gracias a quienes pasan a leer y dejan rws, son muy enriquecedores, forman parte de la inspiración que me ayuda a escribir.

Nos vemos mañana con el reto 3.

Con cariño,

Dev.