Disclaimer: Dragon Ball no me pertenece. La serie y sus personajes son propiedad de Akira Toriyama.
Reto día 4: One shot basado en una canción triste.
A la Misma Estrella
Todos los caminos me conducen a ti.
"Never thought you'd make me perspire
Never thought I'd do you the same
Never thought I'd fill with desire
Never thought I'd feel so ashamed…
…My sweet prince, you are the one"
Placebo.
Universo 2
La puerta se cerró y los besos violentos comenzaron. Ambas manos la aprisionaron contra la puerta y de paso una de ellas encendió la luz para verlo todo. No podía perder detalle alguno de lo que estaba a punto de ocurrir, de lo que comenzaría a hacerle.
Sin dejar el contacto de bocas, ella hizo lo posible por desnudarlo, estaba desesperada de tenerlo dentro suyo y sabía muy bien que él se tomaría su tiempo. El muy maldito la llevaba al límite por el simple goce de verla caer desde lo más alto y ella lo permitía pese a estar consciente de que no valía la pena, era muy arriesgado y terminaría mal, pero en ese momento lo único que le importaba era sentir como él le había mostrado que se podía llegar a sentir.
Tanta insistencia en desvestirlo, terminó con sus manos sobre su cabeza y sus muñecas prisioneras en una mano de él. Quiso quejarse como solía hacerlo, pero su boca y besos valían la pena para permanecer en silencio. Su boca que con solo besarla la tenía vuelta loca y deseosa de más.
Logró robarle más besos, esos que no había podido darle en dos meses y no merecía, pero en verdad los necesitaba. La pantaleta y la falda terminaron inservibles en el suelo por culpa de Vegeta, y ella se liberó del agarre para quitarse la camiseta y sujetador para que el guerrero se diera cuenta lo que perdía cuando se marchaba y se quedara más tiempo; la verdad es que la mayoría de las veces funcionaba.
La tomó de los muslos y levantó para llevarla a la cama, la soltó sin delicadeza y se mantuvo de pie unos segundos sin hacer nada más que observarla y respirar agitado igual que ella. Se mordió el labio cuando la mujer separó las piernas, invitándolo a su lado. Aceptó la invitación, pero primero se quitó la ropa para que el próximo contacto fuera piel con piel.
Lo abrazó con piernas y brazos para que no pensara en separarse de ella. Ya eran uno y los gemidos aumentaron, los besos sonoros, los gritos se escapaban por caricias descontroladas que dejarían marcas en la piel. Vegeta volvió a morder su labio para reprimir el quejido cuando el clímax lo golpeó, en cambio ella dejó salir todo lo que sentía en ese momento.
Antes que terminara de disfrutar el placer recorrer su cuerpo, debió prácticamente desenterrar las uñas de la espalda roja de Vegeta cuando este se separó. Pero pronto sintió su lengua recorrer su cuello, bajar entre sus pechos hacia su abdomen, hasta llegar a su ombligo; saboreando su sabor, su sudor, todo de ella. Era su forma inconsciente de demostrar cuanto la deseaba. Después de bastante tiempo ausente debía devorarla viva para poder quitársela de la cabeza y marcharse una vez más, pero siempre el recuerdo de la experiencia salvaje regresaba para volverlo loco y reclamar por más. Ella reconocía eso en su comportamiento, él no, y si lo supiera la verdad es que no haría nada por evitarlo, ya que pese a tratarse de un guerrero que ha vivido al extremo, el estar con ella era de lo más adrenalínico que hacía en el último tiempo.
Enredó los dedos en su cabello y abrió más las piernas esperando que continuara bajando y usara su boca en ella, pero él tenía otros planes. La volteó boca abajo y se pegó en su cuerpo en un intento fallido de llenarse de ella.
Horas después Vegeta dormía en la misma cama, cubierto por la única cobija que se mantuvo firme. Estaba exhausto y el sexo con la humana sirvió para drenar lo último de energía que le quedaba. Mientras tanto, Bulma se alejó un poco y acomodó en un sillón entre la cama y la ventana del balcón para fumar un cigarro. Continuaba desnuda, pero había recogido una frazada para protegerse de la fría brisa nocturna.
Nuevamente el golpe de realidad la golpeaba. Ahora que el placer y la locura descansaban, esperando quizás otra ronda de irresponsabilidad, la cordura se entrometía para hacerla sentir mal, culpable y avergonzada. Ella no era de preocuparse por lo que opinaran los demás, ya que una mujer hermosa, inteligente y exitosa siempre tendrá gente que la envidia y encontrará cualquier excusa para hablar mal de ella, pero desde que su círculo cercano se enteró de la relación que mantenía con Vegeta, no podía dejar de cuestionarse en ciertas ocasiones. Su madre era la más feliz de todos, por alguna extraña razón era la fan número uno del saiyajin, pese a que jamás le había dirigido la palabra; su papá, un poco más aterrizado, le decía que parecía un buen muchacho, pero que tuviera cuidado de todas formas. El resto no opinaba lo mismo. Yamcha fue uno de los más febriles, pese a que ya habían terminado (la verdad no tenía recuerdo de la fecha exacta de cuando terminó con él y comenzó con Vegeta) pero le hablaba como amigo preocupado y le insistía que no era un hombre fiable, era como una bomba inestable que le estallaría en la cara en cualquier momento. Krillin era más reservado, pero de todas formas le hizo conocer su opinión al respecto y la más dura de todos fue Milk, quien durante una fiesta cuestionó su sanidad mental al involucrarse con el asesino de sus amigos.
El asesino de sus amigos. Sí, Milk dijo lo que todos pensaban, pero nadie se atrevía a decir por temor a su reacción. Bulma no tenía un solo pelo de tonta, sabía que a Vegeta le convenía su tecnología y hospedaje, así podía siempre saber de los movimientos de su rival y obsesión, por eso no le haría daño. También tenía claro que todo se trataba de sexo y nada más. Él sería incapaz de sentir cariño por alguien y a ella le hacía bien estar con él porque jamás tendría escena de celos, posibles engaños y cualquier cosa que conlleva una relación aburrida, monótona y larga, pero lamentablemente como la mujer apasionada que era, a veces sus sentimientos se mezclaban y la confundían al punto de sentirse mal por no poder dejar de pensar en él durante sus viajes. Se cuestionaba cuando se daba cuenta que llevaba horas mirándolo dormir y se reprochaba internamente en los momentos que su determinación fallaba y lo recibía con los brazos abiertos luego de una larga ausencia. Por supuesto se hacía la interesante, le gritaba y peleaban un rato, pero al cabo de unos minutos terminaban exactamente como ahora: él durmiendo agotado y ella cuidando su sueño, fumando lejos de él para que le humo no lo molestase.
Sin dejar de mirarlo apagó el cigarro en su cenicero y bebió el resto de la copa de vino para camuflar el aroma. A Vegeta le gustaba el vino, se había dado cuenta porque después de beber, solía besarla más y sin que ella lo obligara. Se levantó del sillón para ir a la cama.
Vegeta abrió los ojos un tanto desorientado. Se sentó en la cama mientras recordaba lo que había hecho hace un par de horas, pero no pudo razonar ni meditar lo sucedido, ya que ella estaba de pie mirándolo. No dijo nada, ninguno abrió la boca, simplemente quitó la cobija que lo cubría cuando ella tiró al suelo la propia.
Bulma gateó hasta sentarse sobre sus piernas, ahora estaban frente a frente, cansados y mudos. No perdió el tiempo y lo besó. Lo abrazó con fuerza mientras sentía sus manos recorrerla. Quería que la elevara nuevamente y caer desde lo más alto, no pensar ni sentir nada más que él dentro de ella. Era extraño, pero él era el único capaz de distraerla lo suficiente para dejar de pensar en él.
A veces cuando él dormía y ella lo observaba, no podía evitar pensar en los que tal sí. Cómo sería si continuaran juntos en el tiempo, ¿se aburrirían el uno del otro? ¿Eventualmente dejaría de venir? ¿Ella encontraría un nuevo amante? ¿Serían capaces de tener algo más que sexo? ¿Vegeta podría sentir algo además de odio? ¿Cómo sería compartir un día en compañía del otro? ¿Pensará en ella cuanto no está en la Tierra? Esas preguntas y otras miles rondaban su cabeza y el causante de ellas era la única persona que podía dejar su mente en blanco.
Lo único que quedaba por hacer era entregarse nuevamente al calor y la pasión. No sabía cuánto tiempo permanecería en la Tierra, pero ella se encargaría de que fuera por más tiempo, lo quería para ella y nadie más. Necesitaba alejar todas esas interrogantes y cuestionamientos por su bien mental.
Lamentablemente ninguna de esas preguntas encontrarían respuestas. Pronto quedaría embarazada, lo que los separaría un largo tiempo. Después volverían y terminarían cientos de veces, como era su costumbre, hasta que finalmente el infierno desatado por los androides acabaría con cualquier posibilidad de averiguar cómo hubiese sido la vida más allá de una noche larga.
Fin.
No podía faltar la línea de tiempo Mirai. Como he escrito solo cosas triste durante varios días y justo ahora ando más sensible que nunca, no tengo mucho que decir, además tengo mucho que estudiar y sinceramente no debería estar escribiendo, pero bueno, ya lo terminé y aquí está. Espero que sea de su agrado. Les recomiendo la canción, es hermosa y te deja sin aliento.
Con cariño,
Dev.
19/11/15
