Disclaimer: Dragon Ball no me pertenece. La serie y sus personajes son propiedad de Akira Toriyama.
Reto día 6: Viñeta escrita en cinco minutos o menos.
A la Misma Estrella
Todos los caminos me conducen a ti.
Deseo
Universo 8
El nuevo rey de Vegetasei se alejó de su trono, aburrido de tener que soportar la ceremonia protocolar en la cual recibía regalos de emperadores de lejanos planetas y todo con tal de congraciarse con él para que sus dominios se mantuviesen intactos de los deseos de conquista de los saiyajin.
Caminó por el salón con Nappa siempre detrás de él y observó las sonrisas forzadas de los reyes y representantes y junto a ellos los cientos de regalos para celebrar su coronación. Un grupo de soldados saiyajin custodiaba y se encargaba de mantener todo en orden y bajo control, aunque era complicado tener animales salvajes de otros planetas en medio de la sala.
Vegeta frunció el ceño. ¿Para qué quería animales exóticos? Se lo daría a los soldados para que los comieran o hicieran lo que quisieran con él, lo mismo las joyas; no tenía reina ni le agradaba usar nada salvo su traje de combate y armadura y por supuesto la sangre de sus oponentes. Lo único que le gustó fue ver las imágenes de los planetas obsequiados, conocía alguno de ellos y les sacaría provecho.
Continuó caminando, en busca de algo interesante, y cuando pasó por un grupo de concubinas para su harén personal, se detuvo al oír un escándalo. Odiaba los gritos y en especial cuando se trataba de voces agudas.
—Mantén el orden, soldado —solo lo diría una vez. Volvió a avanzar, pero los soldados no fueron capaces de hacer que la mujer se callara.
Incluso el encargado del harén trató de calmarla, golpeándola con un látigo, pero se detuvo cuando vio que el rey se volvía a mirar.
—¡Yo no tengo que estar acá! ¡No soy una prostituta! ¡Soy una científica! —gritó la joven de cabello celeste, mientras luchaba por liberarse de la cadena del cuello que le hacía daño.
—Qué mal regalo. —Se cruzó de brazos—. Nappa, no olvides qué planeta las ofreció. Será el primero que atacaremos.
—Por supuesto, su majestad. ¿Quiere que las llevemos a su harén enseguida para que no lo molesten?
Antes que pudiera responder, la mujer volvió a hablar, pese a que la habían tomando del brazo y apretado para que se controlara. Las otras mujeres tiritaban de miedo, temían acabar muertas por culpa del comportamiento insolente de su compañera.
—¡Están cometiendo un grave error! ¡Yo…!
—¡Cállate insolente! —gritó Nappa—. Nadie interrumpe al rey Vegeta. —Quiso golpearla para darle una lección y de paso todos observaran, pero se detuvo en cuanto escuchó la voz de su rey.
—No Nappa, no me gustan las mujeres desfiguradas, aunque creo que deberían cortarle la lengua, tiene una voz muy molesta —comentó con una sonrisa en el rostro. Pese al aburrimiento, no podía dejar de estar de buen humor, después de todo era el nuevo rey.
—¡Por favor su majestad! ¡Le aseguro que al llevarme al harén o cortarme la lengua estará cometiendo un grave error! —La mujer se apresuró en hablar. Lo trató con respeto, ya que pensó rápido y notó que si le hablaba bien, tal vez tendría una oportunidad de ser escuchada. —Yo puedo ser útil de muchas otras formas.
Vegeta pensaba continuar su paso para examinar los otros regalos, más allá había otro harén que se veía mucho más interesante, pero de todas maneras se quedó para escucharla, además, le había gustado su cuerpo y le llamaba demasiado la atención una concubina con carácter, todas solían ser muy sumisas y complacientes.
—¿Y en qué podrías ser útil además de complacerme?
—Soy una mujer muy lista, no como el resto. Soy la persona más inteligente que conocerá en su vida, puedo fácilmente hacer el trabajo de todos sus científicos.
—No eres tan lista si terminaste convertida en regalo sexual. —Eso arrancó una carcajada general de la audiencia. Incluso "los regalos" se reían para no molestar al rey.
Todos, menos la joven rió, de hecho, le lanzó una mirada asesina que podría haberle costado la vida en otras circunstancias. El rey sonrió por esos ojos apasionados y volvió a contemplar su cuerpo que solo era cubierto por un pequeño corpiño de colores y una pantaleta con telas de seda que llegaban hasta el suelo, pero no tapaban mucho.
—Su majestad… —Respiró y contó hasta diez para no gritarle—. Me raptaron cuando visitaba un planeta por motivos de mi investigación. Soy la mujer más inteligente de mi planeta y ciertamente de otros. Soy científica y puedo mejorar toda su tecnología si me da una oportunidad.
—Ya cuento con buenos científicos en el área tecnológica y ninguno de ellos chilla, no me convences. —Continuó caminando, dejando lo sucedido como una anécdota y nada más. Su atención ya estaba enfocada en algo más, cuando la aguda y molesta voz de la mujer lo hizo detener. Era suficiente, mandaría a cortarle la lengua.
—¿Y si le digo que puedo concederle el deseo que quiera?
Vegeta se calló antes de dar la orden de llevársela,
—¿Ahora además de científica eres una bruja?
—No, pero tengo los medios tecnológicos para que se cumpla el deseo que quiera, por muy imposible que sea. Ninguno de estos regalos se compara con lo que yo puedo darle.
—Tienes un minuto para explicarte antes que yo mismo te corte la lengua.
La mujer sonrió. Sabía que había llamado su atención.
—¿Ha oído hablar de las esferas del dragón?
Fin.
Me pasé de los cinco minutos, pero tenía que corregir redacción y detalles, pero aquí está, aunque la idea del fic cumplió los cinco minutos estipulados por el reto.
Esto de los universos está muy entretenido. El próximo reto tiene que ver con los sentidos; aún no he escrito nada pero espero que se me ocurra algo en la noche. Ahora estoy estudiando para una mega prueba.
Gracias por pasar a leer y a los que dejan comentarios.
Cariños,
Dev.
