Disclaimer: Dragon Ball no me pertenece. La serie y sus personajes son propiedad de Akira Toriyama.


Reto día 9: Verano


A la Misma Estrella

Todos los caminos me conducen a ti.


Tregua


Universo 9

Bulma despertó primero. Bostezó agotada y antes de abrir los ojos, corrió las frazadas con los pies para destaparse; hacía demasiado calor y pese a haber dejado la ventana del cuarto abierta durante la noche, sentía que había dormido en un sartén caliente. El colchón se sentía tibio y el poco aire que entraba solo servía para subir la temperatura del cuarto.

Miró hacia su derecha y no pudo evitar sonreír. Nuevamente despertaba con él a su lado y al parecer no tenía intensiones de levantarse. Dormía tan profundamente, ausente de su realidad, que su cola se movía de un lado a otro como si no hubiera algún tema pendiente entre ellos o no tuviera de nada que preocuparse. Le gustaba eso, era como tener el poder mágico de pedir un deseo y que todo cambiara, por lo menos por un momento.

Se acomodó para observarlo dormir, acariciar su espalda desnuda y a veces tomar su cola que pasaba cerca de su mano en medio de los movimientos dormidos, si fuera por ella estaría siempre así, pero desafortunadamente era imposible. No pudo continuar tocándolo cuando la cola del saiyajin se enroscó en su muñeca para detenerla.

—Buenos días —dijo de buen humor observando sus ojos abiertos y su cola. Pese al tiempo que llevaban como amantes, no lograba acostumbrarse del todo a su rabo, especialmente cuando lo incluía en los momentos de intimidad, pero eso no quería decir que no le agradara.

El hombre respondió con un gruñido cansado. Se sentó y apoyó los pies en el suelo alfombrado y movió el cuello de izquierda a derecha haciendo sonar los huesos. Miró por toda la gran habitación en busca de algo que ella supo enseguida qué se trataba.

—Recuerda que guardé tu ropa en mi ropero, Vegeta. ¿Ya te vas?

—Tengo mucho que hacer —contestó seco. Era obvio que no quería continuar en ese lugar.

—Aún es muy temprano. No es necesario que te vayas, todos duermen aún. —Se sentó a su lado y cruzó de piernas, coqueta, atrevida, tomando ventaja que se encontraba desnuda—. Tenemos tiempo para nosotros.

No respondió, pero la miró mientras bebía del vaso de agua del velador. Eso la hizo pensar en una forma de hacer que se quedara un rato más. Se puso de pie y le ofreció la mano.

—Acompáñame.

—Debo irme.

—No puedes negarte, tenemos un trato, ¿recuerdas?

Hizo una mueca antes de aceptar la invitación y tomar su mano. Fueron al baño y para mayor seguridad, Bulma se aseguró de cerrar la puerta del baño con llave, al igual que la de la habitación.

—Tienes un largo viaje por delante y qué mejor que un baño de tina antes de marcharte. —Abrió la llave para llenar la bañera.

—¿Eso es lo que quieres? —cuestionó cruzándose de brazos.

—No te hagas el difícil, detestas el calor y te mueres por un baño antes de irte. —Volvió a ofrecerle la mano cuando la tina estuvo casi llena. Y una vez más Vegeta dudó un par de segundos antes de aceptar.

Era una bañera amplia, perfectamente para cuatro personas, pero con ellos dos bastaba. El hombre se metió y sentó en silencio, contemplando el agua fresca subir y subir, mientras tanto ella se arrodilló detrás de él para mojarlo y enjabonarlo.

—¿Cuándo volverás?

—No sé.

—Tal vez yo pueda hacerte una visita esta vez.

—No creo que sea una buena idea

—¿Por qué no? Si tú puedes venir, yo también puedo ir a verte.

—No sobrevivirías ni cinco minutos —dijo con tono de burla y sonriendo.

—Tú insistes en subestimarme. ¿Acaso se te olvida quién soy?

Vegeta pensaba responder con otra burla, pero Bulma se adelantó y le echó una gran cantidad de agua en la cabeza para mojar su cabello y de paso se atragantara.

—No te muevas tanto, tienes demasiado cabello y cuesta lavarlo. —Le puso shampoo y frotó hasta formar abundante espuma—. Esto es como tratar de bañar a esos perros peludos de mi papá.

—Qué gracioso —respondió serio, quitándose espuma y agua de los ojos. Su cabello ya se había ido hacia delante y molestaba.

—¿Sabes? Deberías dejarte el flequillo —Sin dejar de atenderlo se fijó en el reflejo del espejo que estaba frente a ellos—. Te ves mucho más guapo, y oculta esa mirada fea que tienes.

—¿Quieres que me vaya ya? —Hizo el ademán de ponerse de pie, pero ella se cargó en sus hombros para impedirlo.

—Al menos espera a que termine con tu cabello. —Llenó el vaso de plástico con agua para enjuagar su cabello.

Los minutos que siguieron fueron en silencio. Ella dedicada a mimarlo y él a disfrutar del agua fría. Finalmente cuando estuvo libre de jabón y shampoo, la joven se acomodó delante de él, sobre sus piernas y muy apegado a su torso. Volvió a bajar su cabello hacia sus ojos después del trabajo que le costó al saiyajin arreglarlo. Inmediatamente trató de volverlo a la normalidad, pero ella lo obligó a tomar el jabón con una mano y su cintura con la otra.

—Déjalo así un rato, no te hará daño —Lo abrazó y besó con pasión. El hombre dejó caer el jabón para poder usar ambas manos en ella.

Cuando terminaron los juegos en la bañera y estuvieron refrescados, salieron del baño. Él desnudo y ella con una bata de seda. Fueron directo al ropero para buscar su ropa.

—Entonces… —Le pasó el traje azul y sus botas blancas. No podía encontrar el resto del conjunto entre tanta ropa desordenada—. Supongo que ha quedado todo claro entre nosotros.

—¿Claro? —Ya tenía puesto el conjunto azul. Continuó con las botas y permaneció en su lugar en espera del resto.

—Todo lo que hablamos. Me imagino que no te has olvidado la reunión que tuvimos. —Encontró los guantes y bajo una montaña de vestidos estaba la armadura de hombros anchos y capa roja, esa que tenía la insignia de la familia real de Vegetasei.

—¿La reunión dónde te sacaste la ropa a los cinco minutos? —Se hizo hacia a tras para esquivar el débil golpe que lanzó.

—Tú tampoco estabas muy interesado en hablar de tratados. Te recuerdo que tú me sacaste la ropa —respondió ofendida, cruzándose de brazos.

Vegeta ya tenía toda su ropa puesta, aquella que lo diferenciaba del resto y lo identificaba como príncipe de su planeta.

—Si hubieras estado interesada en reuniones burocráticas no me hubieras encerrado en tu cuarto para que nadie me viera.

—Sabes que no eres bien recibido. A mi papá no le gusta tu gente.

El príncipe caminó hacia la ventana para retirarse sin ser visto como cada vez que venía a visitar a la joven mujer.

—Como sea.

—¿A qué te refieres con eso? Supongo que vas a respetar la tregua de que hablamos ayer.

—¿La tregua que hablamos mientras te cogía? Sí, a mi padre y al tuyo les encantará oír eso.

—¡¿Estás diciendo que continuamos en guerra?!

—Es bastante claro, ¿no?

—¡¿Entonces estos días no hiciste más que usarme?! —gritó fingiendo estar terriblemente ofendida.

—Fue exactamente lo que hiciste conmigo y no me ves haciendo un escándalo al respecto. —La tomó del mentón para acercarla a la fuerza y darle un beso en la boca—. Nos vemos pronto, princesa.

—¡No volveré a recibirte!

—Sí, claro. —Volvió a sonreír con burla.

—¡Le voy a decir a mi padre que te mate! —Gritó asomándose a la ventana cuando emprendió vuelo, pero fue tan rápido que no pudo escucharla. Bulma miró hacia abajo asustada de que alguien hubiese visto la escena, pero afortunadamente aún era muy temprano, incluso para que los soldados salieran a custodiar esa área del jardín interno del palacio.

Regresó a la cama para volver a dormir. Debía recuperar el sueño perdido de los últimos días encerrada en su habitación.


Fin.


Confieso que iba a hacer enseguida la continuación del capítulo anterior, pero se me ocurrieron muchas ideas que no alcanzaría a plasmar en tan poco tiempo, ya que solo tenía un par de horas para escribir. Por lo tanto, decidí que esa historia la haré fic independiente. Salgo de vacaciones a finales de enero, pero creo que antes podría comenzar a publicarlo, según como este de tiempo por los estudios, además no quiero dejar fics sin actualizar por tanto tiempo (tengo tres de esos) así que este lo publicaría cuando ya tuviese algunos capítulos escritos.

Ahora ambos son príncipes de sus planetas y amantes en secreto. Necesitaba hacer algo más ligero y simpático, ya que los que se vienen son tristes (aún no los escribo, pero ya los tengo en la cabeza)

Gracias a quienes pasan a leer y comentan.

Cariños,

Dev.