Disclaimer: Dragon Ball no me pertenece. La serie y sus personajes son propiedad de Akira Toriyama.
Reto día 10: Todo lo que pasó en tu día + fantasía.
A la Misma Estrella
Todos los caminos me conducen a ti.
Trato
Universo 3
Observó su radar por última vez antes de volver a subirse en la moto. No podía ser que estuviera fallando, ya que ella no cometía errores y hasta ahora había funcionado a la perfección, ya que había podido encontrar las dos primeras esferas sin problema, pero ahora el radar le indicaba que la tercera esfera se movía de un lado para otro sin sentido y a mucha velocidad.
Continuó manejando por el camino principal, pero pronto debió desviarse por las rutas alternas y difíciles, todo con tal de encontrar la preciada esfera y lograr su sueño de invocar al dragón, pedir su deseo y conseguir por fin a su príncipe azul, el novio perfecto que no había sido capaz de encontrar cuando estudiaba. Todos eran muy viejos, aburridos y feos para ella, además le tenían envidia por ser hermosa e inteligente y terminar todos los años en un solo mes. Por eso, cuando encontró en su casa la esfera y averiguó de qué trataba, supo enseguida lo que quería: un novio atento y guapo para poder presumir cuando saliera de shopping, a cenar y a bailar.
Sin detener su vehículo, ni siquiera disminuir la velocidad, sacó el radar para chequear el camino. Gritó de felicidad al comprobar que se había detenido y además se encontraba cada vez más cerca; nada más tenía que continuar en línea recta y muy pronto la tercera esfera del dragón pasaría a ser de su propiedad.
No pudo acelerar, si lo hacía, corría el riesgo de chocar con los arboles que se interponían en su camino. La adolescente debió detener la moto y continuar el resto del camino a pie porque el radar indicaba que la esfera se encontraba al interior del bosque.
Encapsuló su moto y agradeció que fuese de día. No le gustaría tener que internarse en un bosque tan frondoso de noche y sola. En ocasiones como esta, pensaba que sería buena idea viajar acompañada, pero era imposible, todos los que conocía eran unos tontos y nadie podría seguirle el paso. Ella era autosuficiente y estaba bien preparada en caso de que algún importuno se presentara, solo debía ser valiente, además muy pronto tendría a su novio y ya no volvería a salir sola, su príncipe cargaría las bolsas de las compras por ella, le abriría la puerta e incluso le cocinaría.
Se adentró cada vez más, le llamaba la atención que la esfera se alejara a medida que se iba acercando. Tal vez algún animalito del lugar estaba jugando con ella y huía al oírla. Trató de ser más sigilosa, y al parecer había resultado, ya que la esfera continuó en su lugar. Caminó y caminó hasta el punto que le indicaba el radar y se detuvo cuando se supone que la esfera debía encontrarse a su lado, pero no veía ningún animalito ni mucho menos la esfera.
—¡Maldito radar! ¡No puedes fallar justo ahora! —Lo golpeó con la mano abierta y volvió a probar, pero continuaba indicando que su posición era justo donde se encontraba de pie.
Buscó en el suelo, tal vez estaba escondida entre la tierra y las hojas y aunque cavó con las manos, le gritó a la tierra y maldijo la esfera, no pudo encontrarla. Se mantuvo un momento arrodillada en el suelo y llorando su mala suerte cuando se le ocurrió mirar hacia arriba. Alcanzó a arrojarse hacia un lado para esquivar el joven que se lanzó desde las alturas justo donde estaba. Se puso de pie, asustada y sin dejar de gritar se escondió detrás de un árbol.
—¿Por qué me estás siguiendo? ¡Responde!
—¡No me mates por favor! ¡No me mates!
—¡Respóndeme! —El chico rodeó el árbol para mirar a la joven que gritaba con los ojos cerrados abrazando el tronco—. ¡Ya deja de gritar o te mataré enseguida!
Bulma le obedeció sin soltar el tronco. Miró a su atacante. Se trataba de un joven de su misma estatura y al parecer la misma edad. No tenía una mirada muy amigable y definitivamente tenía el peinado más raro que había visto en su vida: el cabello negro en punta y flequillo que tapaba un poco sus ojos. No dejaba de amenazarla con una especie de bastón e increíblemente había algo detrás de él que se movía de un lado hacia otro, como una cola.
—No te estaba siguiendo, ¡lo juro! Estaba buscando algo y el radar me indicó que era este lugar. ¿Por qué habría de seguirte si ni siquiera te conozco?
El joven se acercó a ella para mirarla de cerca y de paso olerla. Jamás había visto una criatura como ella y que oliera de esa forma, acostumbrado a compartir toda su vida solo con animales.
—¿Qué se supone que eres? —preguntó arrodillándose. Bulma se hizo hacia atrás, muy asustada antes de responder.
—¿Qué soy? Soy, soy… soy una chica y vengo de muy lejos. —No podía dejar de mirar eso que tenía atrás y se movía. Definitivamente se trataba de una cola. No lo podía creer.
—Ponte de pie —ordenó.
Bulma lo hizo, y pegó su espalda contra el árbol en un intento inútil de protegerse.
—Déjame ir, por favor. Te puedo dar dinero, tengo mucho y también capsulas. Pídeme la que quieras y te la daré, pero no me hagas daño.
—¿Qué es eso de dinero y cápsulas? —No dejaba de apuntarla con su báculo.
—¿Cómo que no sabes que es el dinero y cápsulas?
—¡Respóndeme!
Contuvo el grito de miedo y se apuró en sacar de su bolso, efectivo y las cápsulas. De lo primero no tenía mucho, ya que usaba tarjetas de crédito. Le explicó lo que eran y para qué y le ofreció todo lo que tenía, menos un vehículo para no quedar desamparada en medio del bosque.
—No entiendo lo que dices. —El joven comenzó a alterarse más. Justo el día que comenzaba su viaje para conocer el mundo, se encontraba con una criatura que jamás había visto en su vida y le hablaba de cosas que no lograba comprender. Era demasiado para él, lo hacía enfadarse más y más.
—Puedo enseñarte, mira. —Desencapsuló la misma moto que había estado usando para viajar, pero fue peor. El joven extraño no dudó en atacarla como si se tratara de un animal salvaje que quisiera devorarlos—. ¡Detente! ¿¡Qué crees que estás haciendo!? ¡Mi moto!
—¡Eres una bruja! ¡¿Como hiciste eso?!
—¡No es magia! ¡Es tecnología! ¡¿Cómo es posible que exista una persona tan bruta?!
—¡Nunca había visto una cosa como esa!
—¡El que no lo hayas visto jamás no significa que yo sea una bruja y eso quiera atacarte! ¡Es una moto y sirve para trasportarse! —La puso de pie con dificultad, era muy pesada. En ese momento se fijó en la cintura del chico: tenía una bolsa de género café con algo esférico en su interior, del mismo tamaño que sus esferas. Ahí se dio cuenta que el radar nunca estuvo descompuesto—. Entiendo que estés asustado —dijo sonriendo y coqueta, cambiando por completo su actitud—. Pero no hay nada de qué preocuparse, si quieres puedes tocarla y verás que no pasa nada, igual que a mí. Ven, inténtalo.
Cuando la vio retroceder, se acercó a la moto. Primero la tocó con su báculo y luego con la mano, la rodeó y olió, mucho más confiado que antes.
—¿Ves nada malo? Solo es un vehículo.
—Así veo.
—Por cierto, no me he presentado, que poco cortes de mi parte. Mi nombre es Bulma, ¿y el tuyo?
—Vegeta —contestó aún con recelo.
—Me alegra que hayamos solucionado nuestros problemas. —Se le acercó mientras limpiaba la tierra de su vestido con las manos—. Incluso ahora podamos llegar a ser amigos.
—¿Amigos?
—¡Claro! No tiene nada de malo, los amigos siempre están juntos y se hacen favores el uno al otro, por ejemplo, dime, ¿qué estabas haciendo acá?
—Estoy viajando.
—¡Eso es perfecto! ¡Yo también! Te puedo ayudar en lo que quieras para que tu viaje sea más cómodo, pero tú tendrías que hacerme un favor.
—¿De qué estás hablando? —Guardó su báculo y se cruzó de brazos. Ahora estaba más confundido que en un comienzo.
—He venido desde muy lejos porque estoy en busca de esto, tal vez tú puedas ayudarme a encontrarlas. —Del pequeño bolso que rodeaba su cintura, sacó las esferas del dragón.
Vegeta abrió los ojos en sorpresa.
—Es igual a la que me dejó mi abuelo —dijo sacando su esfera para compararla con las de ella. En ese momento comenzaron a brillar al unísono.
—¡¿En serio?! ¡Pero qué coincidencia! —Rió fingiendo como una profesional—. No tienes idea lo que he viajado para encontrarla. —Intentó tomarla, pero no la dejó.
—Es mía. —Se puso serio. Había algo que no le gustaba en su tono de voz.
—Sé que es tuya, solo necesito que me la prestes un momento, nada más.
—¿Para qué la quieres?
—Leí que si juntas siete de ellas puedes pedir un deseo. Es por eso que las estoy juntando. Luego de eso te la devolveré.
—¿Y yo que gano con todo eso?
—Puedes acompañarme y viajar. A pie no llegarás muy lejos, pero conmigo podrías conocer todo el mundo en muy poco tiempo.
—No sé… —Se alejó un poco y le dio la espalda para pensar.
Bulma decidió usar la artillería pesada para persuadirlo. Se acercó a él y subió su falda para mostrar su ropa interior y seducirlo. Sería fácil, ya que pese a tratarse de un bruto con cola de mono, era un hombre al fin de cuentas.
—Piénsalo, no es mala idea.
—Está bien, acep… ¿Qué se supone que haces? —exclamó al voltearse.
—¡Nada! ¡Estoy limpiando la tierra! Este vestido quedó inservible —Se bajó la falda apurada y fingió sacudirla. Guardaría su técnica secreta para cuando la ocasión lo ameritara—. Me alegra mucho que aceptaras. Te prometo que no te arrepentirás.
—¡Pero yo la llevaré!
—¡Por supuesto! Como quieras, solo la necesitaré unos minutos.
Cuando salieron del bosque para continuar el viaje, Bulma ya lo había llenado de preguntas, pero la verdad no había mucho que contar. Vegeta había pasado toda su vida en el mismo lugar con su abuelo y ahora que no estaba, había decidido recorrer el mundo para hacerse más fuerte.
—El radar del dragón me indica que la esfera más cercana se encuentra hacía el norte, así que es ahí hacia donde nos dirigiremos. —Volvió a desencapsular su moto. Esta vez Vegeta no se mostró alterado como la primera vez, aunque le tomó trabajo a Bulma convencerlo para que se subiera detrás de ella. No sabía si hacía bien al llevarlo, pero al menos ya no estaría sola y él poseía la esfera de cuatro estrellas. No le quedaba opción—. Sujétate de mi cintura, ya nos vamos.
—Está bien. —Obedeció sin cuestionar, después de todo ella era la experta con esa máquina tan rara.
—Y dime, Vegeta, ¿qué pasó con tu abuelo?
—Murió. —Se afirmó un poco más fuerte de su cintura cuando la moto comenzó a andar y a adquirir velocidad.
—¡Oh! Lo siento mucho. ¿Y de qué murió?
—Por molesto, me controlaba demasiado —respondió lo más natural del mundo.
Bulma sintió un escalofrío recorrer su espalda. ¡¿En qué gran lio se había metido?!
Fin.
Jajajjaj, Al igual que Goku, Vegeta mató a su abuelo (no abuelito) pero la diferencia es que Vegeta estaba bien consciente XD Ahora a Bulma por manipuladora y ambiciosa tendría muchos problemas. ¿Cómo nació el amor? Eso se lo dejo a ustedes.
Hice un poco de trampa en este reto, ya que todo lo que pasó en mi día fue bastante aburrido. Ir a la universidad y luego a la casa a estudiar y dormir, así que solamente usé lo que pasó una parte del día y es que mis compañeros conversaban sobre las series que venían de pequeños y Dragon Ball salió mencionada. Por eso decidí escribir un one shot de DB y en cuanto a fantasía, fue: Cómo hubiese sido si Vegeta llegaba a la Tierra en lugar de Goku. Y he aquí el resultado.
Creo que Bulma no debe haber tenido muchos amigos antes de conocer a Goku y a los demás, debido a su carácter y en especial inteligencia, porque no creo que haya ido al colegio como los niños normales ni tampoco se haya rodeado con gente de su edad, por eso creo que tomó la determinación de buscar las esferas para conseguir novio. Y bueno, en este universo lo encontró mucho más pronto de lo que ocurrió en los otros XD
Este capítulo va dedicado a Ina Minina, compañera uplaniana y lectora n.n
Como siempre, muchas gracias por leerme y dejar rw.
Cariños,
Dev.
