Raidō es el guardia de Sadaime, tiene la mitad de la cara quemada y anillos (?) luego forma equipo con Ino, Chōji y Aoba.
La vi, vine y perdí
#2: Raidō
Genma es un imbécil, lo sé desde que éramos niños. Era un año menor que yo y ya tenía aires de chico malo. Al estar atascado en el equipo de Gai y Ebisu, dos idiotas caricaturescos, hicieron que estuviera serio todo el tiempo. Cuando todos lo pensábamos infeliz, nadie creyó que estaba descubriendo su magia con las chicas. Yo sonreía en ese tiempo, así que solo tenía a una chica interesada en mí, la única que no sonreía, Suzume, la futura maestra de Artes Femeninas en la Academia. Se juntaba con Shizune durante los almuerzos, debido a las proezas de sus compañeros, ella nunca vio a Genma. Luego, se fue con Tsunade en un viaje interminable, por lo que se perdió la mayoría de las conquistas de el solitario hombre con la aguja en la boca.
—Eres un imbécil —dijo una chica en medio de la multitud. Como siempre, Genma había olvidado llamarla luego de prometerle el sol, la luna y las estrellas, aunque todas esas cosas no fuesen de su propiedad. Me aparté de su lado y seguí caminando hacia la Torre como si nada hubiese pasado. Escuché una cachetada y siguieron los gritos del mismo monólogo de siempre, ya que Genma nunca respondía—. Dijiste que era especial, que ibas a llamarme. ¡Te dejé mi número escrito en el brazo! Y si se te borró, ¡sabes dónde vivo!
Seguramente, Genma ni siquiera recordaba su nombre.
Llegué a tiempo a recibir órdenes, Genma llegó un poco tarde, por su expresión nadie podría imaginar lo que acababa de pasar. Izumo y Kotetsu llegaron a prepararnos para tal día lleno de sorpresas.
—Tenemos nueva Hokage.
Solo significaba una cosa, mi trabajo como guardaespaldas volvía a existir al parecer y Shizune con él. Sé que ambos compartíamos la curiosidad de cómo estaría físicamente esa chica tímida. No nos generó ansiedad, solo curiosidad. Volvimos al trabajo casi con normalidad. Todos hablaban de la nueva jefa, nadie de su subordinada. Que era rubia y voluptuosa, mal carácter y un largo etcétera que seguía involucrando a sus senos. Para el final del día, estábamos todos esperando el evento oficial, todo lo que dijeron de la jefa era cierto, y detrás de ella, pudimos ver un poco a la chica conservadora de antaño, se veía prácticamente igual.
—Raidō, ¿cómo estás? —me saludó como si no hubiesen pasado veinte años sin vernos, finalmente reparó en mi eterno compañero—. ¡Genma! —sinceramente pensé que sería como siempre, ella prestándole toda la atención del mundo para colarse en su cama—. ¿Cómo están Gai y Ebisu?
Fue un golpe en su ego, lo sé, lo pude ver en un invariante semblante. Quizás fue telepatía o que definitivamente nuestras mentes se volvieron colmena. Quizás fue porque jamás en la historia de Genma, alguien recordaba a sus compañeros de equipo antes que a él. Quise reírme, pero me contuve.
—Seguramente se puso nerviosa —dijo Aoba en la taberna. Nadie se creía que Shizune tuviera una fijación desde la infancia por alguno de esos dos tipos—. Genma es demasiado bonito para soportarlo.
Ese mes, Genma no ligó con nadie. Era como si Shizune hubiese lanzado una maldición sobre él. Verla a un lado del Iwashi en una nueva misión como apoyo médico, lo tensó. Pasó gran parte de la misión enfocado en la misión, como si no hubiese una mujer que conquistar.
—Eres muy linda, Shizune —le dijo el chico con menor rango. Arrugué la nariz y lancé un gruñido, me molestaba ver cómo Genma se le aproximaba a la chica del equipo de turno, más aún si era un inexperto como Iwashi. Nadie ahí sabía sacar los testículos de la misión. Shizune actuaba como si no se diera por enterada y le agradeció el gesto. La morena era profesional, así que me agradó y esperaba mantenerla en el grupo. Lo que debía hacerse era deshacerse del chunnin para que no lo arruinara—. No puedo creer que los derrotaran.
Iwashi solía repetir lo mismo una y otra vez cada vez que iba a vernos al Hospital, dañando mi ego cada vez que abría la boca. Sí, nos habían derrotado unos chiquillos, pero no había que recordarlo siempre. Dejó las flores que le trajo a Shizune en la mesita a un lado de la cama de Genma, como no la vio, mintió diciendo que era para nosotros. Le gruñí así que no fue a dármelas a mí.
—¿Cómo están? —dijo Shizune muy tarde en la noche. Había salido de cirugía hace poco y decidido pasar a ver a sus otros pacientes. Reparó en las flores—. Veo que ya vinieron a verlos. Me alegra.
Supe que Genma odió a Iwashi, ahora la mujer era aún más inalcanzable que antes. Después de todo, no era desconocido para mí que a él le gustaba ella, quizás desde la infancia.
Nadie como ella lo ignoraba tanto.
Gracias por leer, no ignoren a estos personajes.
