Suzume es la profe de Sakura e Ino, tiene gafas y cabello oscuro y ondulado.


La vi, vine y perdí


#3: Suzume


Genma y Shizune jamás debieron besarse. Nunca lo aprobé para ella, ni siquiera cuando éramos niñas y ella se ponía tan nerviosa cuando estaba cerca de él que empezaba a ignorarlo, y trataba de enfocarse en Gai o Ebisu, ambos eran demasiado vistosos como para que en cualquier momento comentara alguna estupidez de ambos tratando de sacar a Genma del panorama.

—Olvídalo —le dije en el almuerzo afuera de la Academia cuando éramos niñas y se lo repetí, ahí mismo, ya adultas.

—No te dije nada.

—Sé lo que piensas.

—No pienso en él, tonta. Ya pasó mucho tiempo. Además, Ebisu me acaba de invitar a cenar.

Nunca supe si era verdad esa invitación o era una antigua estrategia, bastante arraigada, para zafar del tema. Solo me parecía bueno que haya sido Ebisu y no Gai, Shizune podía hacerlo mejor que el segundo payaso. Aunque con ella y sus buenos sentimientos, seguramente podría verle el lado bueno a ese rarito.

Quedamos en salir luego de que volviera de su primera misión como apoyo médico, pero el universo confabuló para que no lo lográramos. Recapitulo: el niño Uchiha escapó con los del Sonido, el equipo de Shizune se topó con ellos cuando venían de vuelta, les dieron una paliza a Genma y a Raido, y Shizune vivió en el Hospital los días siguientes. Visité a Raido un día con la esperanza de verla a ella también, pero fue imposible.

—¿Cómo estás, viejo? —le pregunté a mi buen amigo quemado. Él me gruñó, estaba bien—. Me alegra.

Iwashi entró con flores. Los tres lo miramos extrañados, dijo que eran flores para los hombres, pero todos sabíamos que eran para Shizune. Raido lo ahuyentó. Las flores terminaron a un lado de Genma.

—Es extraño —dije apenas se fue.

—Es un buen tipo —murmuró Raido, si a él le caía bien, pues a mí también.

Me levanté para dar por terminada la sesión de visita.

—¿Cuándo sales?

—Esta noche.

—Bien, estaré esperándote.

—Bueno —me respondió el quemado. Iría a afeitarme las piernas para esperarlo.

Entrada la noche, luego de comer y follar, me invitó a la taberna con sus amigos y no vi ningún problema. Nos vestimos y caminamos hacia allá con lentitud. Al abrir la puerta, lo primero que vi a Shizune besando a Ebisu. Me quité los anteojos porque al entrar a ese lugar cálido, la humedad del ambiente fresco del exterior se condensó en mis cristales. Volví a ponérmelos y arrugué la nariz. No era Ebisu, era Genma.

Hubiese preferido a Iwashi.

Ni siquiera puedo imaginar lo que sucedió desde que salieron del Hospital hasta la taberna. ¿Cuánto tiempo transcurrió? ¿Tres horas? Cómo puede ser posible que una historia de ley del hielo y daños de ego de veinte años se solucionen en tres horas.

Miré a Raido y supe que tenía la misma interrogante.


Gracias, querubines-es.