Disclaimer: Dragon Ball no me pertenece. La serie y sus personajes son propiedad de Akira Toriyama.
Reto día 14: LGTBIQ
A la Misma Estrella
Todos los caminos me conducen a ti
Perseverancia
Universo 11
La mujer se aferró a su cuello con más fuerza y apretó los labios intentando no hacer ruido, pero era difícil. Vegeta la embestía con más bestialidad por placer personal y también para hacerla gritar, pero ambos sabían a la perfección que lo mejor era no hacer ruido alguno, de lo contrario podrían ser descubiertos y meterse en serios problemas. Y eso era lo mejor de todo, la adrenalina y el peligro los impulsaba a seguir tan extraña relación por varios meses.
Ella fue la que se acercó a él, por supuesto. Vegeta la había notado y gustado, pero además de mirarla jamás intentaría nada, ya que estaba muy ocupado tratando de ser el más fuerte soldado. Bulma tenía a varios candidatos en su lista de posibles conquistas, incluso algunos hombres se habían declarado e insinuado descaradamente, unos muy atractivos, otros que daban susto, y ella a todos rechazó, porque se le había metido en la cabeza la idea de conquistar al saiyajin que la miraba de reojo cuando se cruzaban por algún pasillo.
Fue más fácil de lo que pensó, todo lo que tuvo que hacer fue abordarlo un día que se encontraba solo, en las maquinas de recuperación luego de una misión exitosa. Ella como trabajadora de los laboratorios tenía libre acceso a esas secciones y sin más titubeos se presentó en el cuarto con el pretexto de buscar algo. Vegeta estaba desnudo y mojado, recién recuperado y con el ego por los cielos luego de haber triunfado sobre guerreros poderosos, tal vez por eso aceptó que le hablara y se le acercara con la excusa de pasarle una toalla, de lo contrario, de haber estado de mal humor, quizás el resultado hubiese sido totalmente distinto.
Bulma ya había aceptado que tal vez viviría el resto de su vida como esclava en un planeta cuyo dueño era conocido en todo el universo como el tirano espacial, pero eso no significaba que no podía disfrutar la vida, puesto que era una mujer joven, inteligente y hermosa, y esa tarde, luego de admirar de pies a cabeza al saiyajin desnudo, se le acercó, le comentó lo que tenía en mente para hacerle y besó. Jamás se le pasó por la cabeza que podría rechazarla, y no se equivocó. Vegeta la subió sobre un mesón y le hizo lo que ya había pensado cuando la vio por primera vez. Bulma también cumplió.
Él lo tomó como la merecida celebración luego de tan exitoso trabajo y nada más. Ella como el comienzo de algo bueno y se encargaría de que así fuera. Vegeta nunca la buscaba, era ella la que lo encontraba en lugares solitarios y se lanzaba a él sin perder el tiempo, y el guerrero jamás se negaba a sus insinuaciones. Era una forma perfecta para salir de la rutina diaria en la que estaban inmersos.
—¿Podrías intentar ser un poco menos bruto? —Habló en cuanto pudo recuperar el aliento. Bajó su falda y sentó en una silla a la espera que sus piernas volvieran a obedecerle—. Me golpeaste en la cabeza contra la pared más de una vez.
Vegeta no le respondió, estaba concentrado en subir el pantalón y ponerse la armadura. Era un poco difícil debido a que se encontraban encerrados en un pequeño armario.
—¿Cuánto llevamos haciendo esto?
—No sé.
—Creo que jamás lo hemos hecho en una cama. Mataría por hacerlo en una cómoda cama durante toda la noche, pero en mi cuarto no se puede, lo comparto con otras mujeres. ¿Qué tal en el tuyo?
—¿Qué? —Estaba a punto de abrir la puerta para marcharse, pero se detuvo.
—¿Tienes cuarto para ti solo?
—No vas a ir a mi habitación —dijo como si la chica estuviera hablando locuras sin sentido.
—¿Por qué? ¿Freezer tiene prohibido que vayan las mujeres a la sección de guerreros o simplemente no quieres que vaya para allá?
—Las dos cosas.
—Esa lagartija afeminada tiene demasiadas prohibiciones a las mujeres, a veces creo que nos odia.
Vegeta ya no comentó nada. Simplemente se retiró del improvisado escondite. Bulma se asomó al exterior para hablarle.
—No te preocupes, encontraré la forma de que estemos en una cama, te prometo que no te vas a arrepentir.
Vegeta aceleró el paso para no oírla más. Siempre después de cada encuentro se prometía que sería la última vez, que no valía la pena tener que escuchar a la humana hablar sin parar.
(…)
Vegeta dejó su entrenamiento por un momento para descansar. Se encontraba en uno de los salones habilitados para el mejoramiento físico de los guerreros de Freezer. Estaba cansado y con hambre, pero solamente se daría cinco minutos para beber agua de una botella y luego continuar con su rutina. Esta hora del día era la mejor para entrenar, ya que no había mucha gente por los alrededores y podía estar solo. El lugar era grande y los hombres que entrenaban estaban al otro extremo de la habitación. No era necesario hacer contacto alguno, además, era conocido por todos el carácter del príncipe de los saiyajin, pero eso no quería decir que nadie se le acercaría para hablar.
—Soldado Vegeta, que gusto verte entrenando tan temprano. A Freezer le interesa mucho que sus guerreros se hagan más fuertes —dijo Zarbon a su lado y de pie. Vegeta lo miró de reojo y continuó con su descanso programado—. Si sigues así, muy pronto podrás ser enviado a las misiones más difíciles.
El guerrero respondió solo con un gruñido. No entendía por qué ese estúpido insistía en hablarle tan seguido. Si era para molestarlo y hacerlo salir de control no le funcionaría. Ya había otros tratando de hacer eso y el resultado no había sido el mejor, pero con él debía esperar, y en cuanto lo superara en poder, se las vería con él.
—¿Sabes cómo podrías ser más fuerte? Entrenando con otro oponente, así el cuerpo y la mente se esfuerzan más y eventualmente lograrás expulsar todo tu poder oculto.
—Entreno solo —respondió seco, mirándolo a los ojos.
—Es una lástima, Vegeta, porque me estaba ofreciendo para entrenarte. —Vegeta volvió a mirar a cualquier lado, evidentemente aburrido de la conversación, y aunque hubiese estado mirándolo a la cara, Zarbon no hubiese dejado de observar su cuerpo sudado, especialmente ahora que se encontraba solo con sus pantalones ajustados azules y botas blancas—. A Freezer le complacería mucho saber que te esfuerzas en ser más fuerte. Tiene muchas expectativas puestas en ti.
—Freezer no puede quejarse de nada. He conquistado cada planeta que me ha ordenado.
—Aun así, Vegeta. Hay lugares mucho más peligrosos y difíciles que no has tenido la posibilidad de visitar por tu nivel de pelea. Sin entrenaras conmigo podrías nivelarte con ellos. Sé que disfrutarías estar allá, yo podría llevarte personalmente.
—¿Qué parte de entreno solo no entendiste? —Volvió a mirarlo a los ojos.
—Como gustes, Vegeta. Pero es una pena, porque estás desperdiciando una muy buena oportunidad, pero si cambias de opinión ya sabes dónde encontrarme. No suelo entrenar guerreros débiles, pero contigo estoy dispuesto a hacer una excepción. —No podía marcharse sin antes basurearlo un poco. Ya que por mucho que le interesara el saiyajin, odiaba ser rechazado.
En cuanto lo perdió de vista, Vegeta terminó de beber su agua y pensaba continuar entrenando, pero nuevamente le hablaron, esta vez por detrás, aunque reconoció enseguida esa voz. Era la única mujer que le hablaba en todo el planeta.
—¿No puedo creer que no te hayas dado cuenta de las insinuaciones? —Estaba a unos pasos alejada del saiyajin, con una carpeta en las manos fingiendo leer algo. Vegeta no se volteó para mirarla.
—¿De qué estás hablando?
—De Zarbon, la manera en que te hablaba y como te comía con la mirada… —Y añadió para sí misma—: Ahora entiendo porque nunca se me insinuó, hay que ser gay para no fijarse en alguien como yo.
—¿Qué haces acá?
—No te veía hace tres días, ya te extrañaba —dijo bromeando, pero como en muchas ocasiones él no entendía y la quedaba mirando como si fuera la criatura más extraña del universo—. Quiero sexo, tonto ¿Qué más voy a querer de ti? Saiyajin apático.
—Ahora no. Estoy entrenando —Volvió a voltearse para mirar el suelo.
—Estoy segura que ahora es el mejor momento. Creo que Zarbon y yo tenemos gustos muy parecidos —susurró observando la espalda desnuda y sudada de Vegeta. En verdad, gracias a eso, se olvidaba que ya no era una mujer libre.
—¿Vas a seguir?
—Tienes que estar ciego para no darte cuenta. Siempre está mirándote y se acerca al menos día por medio a hablarte y ni hablar de cuando te mira desde lejos. Te desnuda con la mirada.
—¿Y cómo sabes todo eso?
—Porque pese a ser esclava, soy muy inteligente y hago el trabajo en poco tiempo, así que me queda mucho tiempo libre para pasearme por las instalaciones.
—Y porque te la pasas espiándome.
—No tenía nada mejor que hacer —Rió ya olvidando que fingía revisar unos papeles. Estuvo a punto de sentarse a su lado, pero ya sería muy arriesgado—. Pero creo que Zarbon no es más directo contigo porque no está seguro si eres de los suyos. Te confieso que en un comienzo también pensaba te gustaban los hombres, ya que estás obsesionado con tu cuerpo y ser más fuerte, pero ese es el problema con la mayoría de los guerreros de acá.
Puso los ojos en blanco. No entendía en qué momento le había dado tanta libertad a la mujer para que le hablara así. Y lo peor de todo es que ya la había hecho callar miles de veces y era como si no escuchara o entendiera. La única salida era eliminarla, pero no podía destruir propiedad de Freezer, especialmente una tan valiosa como ella que construía sus naves.
—Como sea, no me queda mucho tiempo libre, así que no perdamos el tiempo —Le lanzó una toalla—. Pensé en una forma para que podamos hacerlo en una cama, creo que te interesará saberlo. —Sonrió imaginándose la cara de hastío del hombre.
—No me interesa.
—De todas maneras iré a ese armario de pesas, y si quieres que no hable puedes mantener mi boca ocupada todo el tiempo. —No esperó respuesta y se metió al pequeño cuarto.
Vegeta bufó antes de secarse el sudor de la cara con la toalla que la chica le arrojó. En menos de treinta segundos ya se había puesto de pie en dirección al armario.
(…)
Luego de ducharse y cambiarse de ropa en el camarín de los guerreros, el saiyajin fue en busca de alguna misión que valiese la pena, pero rechazó todas al no presentarse nada tentador y difícil. No tenía apuro dado que la última conquista equivalía a tres planetas buenos y tenía tiempo para continuar entrenando hasta que algo bueno se presentara o se cubriera el plazo para salir nuevamente. Ya era tarde y estaba cansado después de entrenar toda la tarde; lo mejor sería ir a su habitación y dormir varias horas para continuar con el entrenamiento mañana temprano, además no se había encontrado en todo el día con la humana desquiciada ni con Zarbon que no dejaba de hablarle y mirarlo de la misma forma que la mujer, así que quería terminar el día en paz.
No se percató que camino a las habitaciones de los guerreros, un soldado menudo comenzó a seguirlo a varios pasos de distancia, tal vez si no hubiera estado tan cansado se habría percatado, pero lo único que pensaba en ese momento era dormir.
El soldado de barba desordenada que iba tras sus pasos, vestía una armadura de hombros anchos y pese a ser de los modelos más pequeños, era evidente que le quedaba grande. También usaba un casco que cubría sus ojos y dejaba a la vista la nariz, boca y mentón. Y jamás notó cuando Zarbon comenzó a seguirlo al darse cuenta que iba detrás de Vegeta.
Una vez en su cuarto, el saiyajin se quitó la ropa para meterse a la cama, pero antes de que eso ocurriera, tocaron a la puerta. Frunció el ceño, jamás iban a molestarlo a no ser que Freezer quisiera hablar con él. No se molestó en vestir y apretó el botón para que la puerta metálica se abriera.
—Así que este es tu cuarto —El soldado que lo siguió, intentó entrar a su habitación, pero Vegeta lo detuvo al tomarlo de su hombro. Justo antes que acertara un golpe en su rostro protegido por el casco, el intruso subió la visera para mostrar sus ojos—. ¡Soy yo bruto! ¡¿Cómo no reconoces mi voz?! —Lo empujó para terminar de entrar y que la puerta se cerrara detrás de ellos.
—¿Qué demonios se supones qué haces?
—Te dije que buscaría una forma de entrar a tu habitación sin que me descubrieran —respondió Bulma sonriendo. En verdad parecía un hombre, especialmente con esa horrenda barba falsa que cubría su boca y mentón—. Soy una mujer muy perseverante, si no te has dado cuenta.
—Estás completamente loca. Es tu problema si quieres que te maten, a mi no me va a pasar nada si te descubren aquí. —Se recostó en su cama esperando que se marchara.
—Entiendo que Freezer no quiera mujeres en las habitaciones de los guerreros; es un obseso del control y el orden y además son todos tan salvajes que no quiero imaginarme el alboroto que habría por los pasillos, pero. —Se subió a la cama y gateó hasta ponerse sobre él—. Ya estoy aquí, ¿no crees que sería de mala educación no recibirme como se debe? —Aprovechó que ya estaba desnudo y tomó su miembro, pero falló al tratar de besarlo en la boca.
—Quítate eso de la cara. Parece un animal muerto.
—¿No te gusta? No tienes idea lo que me costó conseguirlo. —Se sentó sobre sus caderas, pero no se quitó el bigote—. Me agrada tu cama, es muy pequeña, pero te prometo que no te arrepentirás de dejarme pasar contigo la noche, trataré de no gritar mucho.
—No voy a hablar contigo con eso puesto.
—¿Por qué? ¿Te da miedo que te pueda gustar? —Bromeó y contuvo la risa al verlo tan cabreado. Debió cargarse sobre su pecho cuando notó que se levantaría, seguramente para sacarla del cuarto—. Está bien, me lo quitaré, pero primero dime que puedo quedarme contigo—. Movió sus caderas sobre las de él, notando que ya estaba duro. Sabía que no la echaría, pero quería escucharlo de su boca.
—Pero quítate eso y la armadura.
—Tranquilo, no tenía pensado seguir con la ropa puesta mucho rato. —Volvió a cargársele, y consiguió lo que quería, rozar sus labios con el bigote puesto, por el solo hecho de molestarlo y salirse con la suya.
En el momento que el guerrero comenzaba a bajarle el pantalón ajustado, la puerta de la habitación se abrió.
—¡Soldados! —exclamó Zarbon sin moverse de su lugar.
Bulma, muy asustada se bajó de Vegeta y la cama y deslizó la visera para no ser descubierta. Vegeta continuó sentado y en silencio. Ya se imaginaba lo que seguiría.
—Todos saben que por órdenes de su majestad, Freezer, está estrictamente prohibido cualquier tipo de acercamiento en las habitaciones de los soldados. —Más que molesto por desobedecer las órdenes de su señor, parecía celoso y no hacía esfuerzo alguno por ocultarlo—. ¡Lo que están cometiendo puede ser castigado de la peor manera!
—Lo siento mucho, señor Zarbon. No volverá a ocurrir —respondió Bulma con la voz más ronca que pudo hacer.
Toda la escena era tan estúpida y absurda, que Vegeta se cubrió la cara con la mano. Ahora sí se juraba que jamás volvería a meterse con la humana.
—¿De qué escuadrón perteneces, soldado? Y dime tu nombre —ordenó acercándosele y de paso mirando al saiyajin desnudo.
Antes que Bulma pudiera responder, Vegeta se adelantó.
—Eso no importa, porque ya se va. —Se puso de pie y puso su pantalón que había dejado sobre una silla.
—Está bien. Puedes retirarte, pero no quiero que vuelvas a frecuentar a Vegeta, ni aquí ni en ningún lugar.
—¡Sí, señor! —Salió del cuarto a paso rápido.
Al quedar solos, Zarbon fue el primero en hablar.
—Ahora entiendo todo, Vegeta.
—¿De qué hablas?
—No tienes que actuar ante mí. Sé que muchos se sienten mejor ocultándolo, pero yo no soy así.
—No oculto na…
—Así que te gustan más pequeños que tú. Por eso siempre me ignorabas —comentó sonriendo—. Debería haberme dado cuenta, ya que eres un guerrero dominante, pero no te preocupes, he hecho a muchos cambiar de opinión.
—No cambiaré de opinión jamás. —Se cruzó de brazos y lo miró determinado. Era más fácil decir eso que dar explicaciones, además tampoco perdería el tiempo intentándolo. Hubiese sido más fácil delatar a la humana, pero no tenía ganas de hablar más.
—Tranquilo, Vegeta. Soy perseverante y sé esperar. Te prometo que no te arrepentirás. —dicho eso, abandonó la habitación, dejándolo con un incomodo escalofrío en la espalda.
—Malditos los dos —gruñó hastiado. Definitivamente mañana se embarcaría en cualquier misión, no quería tener a los dos acosándolo por todo el planeta.
Fin.
Lo que no sabía el pobre de Vegeta es que de regreso continuarían los acosos hacia su persona XD jajajaja
Anteriormente ya he escrito yaoi, nada muy detallado y de otra pareja. Como este fic se trata de los universos donde Vegeta y Bulma están juntos o separados, no quise hacer un yaoi explicito, además me gusta Vegeta heterosexual y con Bulma. Así que aquí el yaoi está en el interés de Zarbon por Vegeta XD y recargado al humor.
Estoy emocionada porque queda sólo un capítulo para terminar este reto y será con un oneshot especial.
Este one shot va dedicado a Dika.
Espero que les haya gustado.
Con cariño,
Dev.
8/12/15
