La vi, vine y perdí


#5: Shizune


Veinte años ignorándolo. Se había hecho fácil cuando me fui, evidentemente. No conocí hombres bonitos en todo el viaje, así que hizo fácil olvidarme de los hombres por veinte años. Cada vez que me desvelaba en la noche y añoraba un poco de estabilidad, volvía a pensar en la villa. ¿Y si no me hubiese ido? Quizás no me hubiese convertido en la médico que soy ahora, quizás hubiese dejado todo y me hubiese casado y tenido hijos como mi mamá quería que hiciera. Por ningún motivo quería que siguiera los pasos de mi tío. Y bueno, lo hice, incluso seguí a su novia.

¿Me habría casado? Insistía, aunque siempre que fantaseaba, estaba con Genma como esposo. Sé que era tonto, pero desde niña lo adoraba. Por una estupidez, de hecho. Estaba sentada con él cuando se me cayeron los papeles al suelo por una torpeza mía. No me caía bien o mal en ese entonces, solo me caía. De todas formas, cuando me agaché para recoger mis apuntes, él también lo hizo y nuestras miradas se encontraron. Su mirada castaña era linda, y sostuvo la mía hasta que sonreía incómoda. Él me sonrió de vuelta y me dijo que estaba bien, que no me pusiera nerviosa.

Desde entonces, intenté todo lo posible para ignorarlo. Me ponía nerviosa con solo sentirlo cerca.

El sentimiento no cambió luego de veinte años.

Cálmate, me dije, solo es un hombre. Según me han dicho, es el mejor amante de la villa y no hay mujer que no haya caído en sus redes. Me senté frente a él en la taberna, pero mi atención fue directa a Ebisu. Iwashi me rescató luego sentándose a mi lado. Genma era como si los dioses lo hubiesen esculpido a mano, y la edad era el condimento que hacía que ganara en sensualidad.

—Disculpen, iré al baño —dijo Ebisu. Siento que no le caigo bien. Mis palmas sudaron cuando solo dependía de Iwashi para no mirar directamente a esa mirada castaña. Veo que Genma también se incomoda con mi presencia, tiende a ignorarme de la misma forma.

Mi corazón da vuelcos, uno tras otro, porque no soy significante para él.

Veo que Aoba se entretiene hablando con el hombre que lo atendió en la barra. Empiezo a romper una servilleta con las manos temblorosas.

—Shizune, te he querido preguntar algo hace tiempo —dijo Genma. Dejo de respirar, miro de reojo y vi con terror que Iwashi se había ido por una extraña razón.

—¿Dime?

Me sostuvo la mirada un rato, luego se arrepintió.

—Nada. Seguramente es una tontería.

—Seguramente no —le respondí como una persona normal, incluso pude sonreírle. Genma era una persona completamente normal, finalmente, tras veinte largos años, pude bajarlo del unicornio de la genialidad de dónde lo tenía montado. Al verme con una sonrisa, me sonrió de vuelta.

Las personas en la taberna bajaron los decibeles, la música se volvió tenue y una canción empezó a sonar de fondo, dándole una atmósfera distinta a ese lugar.

—¿Dejarás de ignorarme?

—¿Cuándo lo he hecho? —le pregunté extrañada. Qué hipócrita soy.

—Sí lo haces —me respondió riéndose, por primera vez en mi vida lo había visto tan relajado y, por mi parte, también lo estaba.

—Qué no.

Me invitó una copa, ya que Aoba desapareció de la misma forma que hicieron los demás. Se sentó a mi lado y empezamos a hablar de todo lo que había pasado en veinte años. Desde que nos hablamos cuando se me cayeron los papeles en la Academia hasta ese día. No parecía que tuviéramos tantas anécdotas.

—Cuando te fuiste, te extrañé. Siempre pensé que acabaríamos siendo del mismo equipo. Tuve que esperar veinte años, pero parece que no estuve tan equivocado.

Nos terminamos besando ese día.


Es tu oportunidad de hacerte presente, la primera oleada de caps ha finalizado. Espero no tomar de rehén esta historia por mucho tiempo.