Disclaimer: Dragon Ball no me pertenece. La serie y sus personajes son propiedad de Akira Toriyama.
Reto día 15: Un objeto a tu derecha + tu estado de ánimo.
A la Misma Estrella
Todos los caminos me conducen a ti.
Paradoja
Universo 15
La sensación de mareo y nauseas que sentía luego de cada viaje ya no estaba presente. No estaba desorientado ni sentía el cuerpo pesado; la verdad es que no era capaz de sentir absolutamente nada, ni la desesperación de no saber en qué lugar estaba, en qué mundo, en que universo, y si ella estaba en este. Hacía mucho que había perdido cualquier posibilidad de sentir porque se había dado cuenta que jamás la encontraría; estaría condenado a una vida de universos sin ella, la real, y con miles, millones de copias que no eran ella y sin embargo tenían la habilidad de confundirlo y destrozarlo.
Pero continuaba vivo pese a cualquier pronóstico, el reloj no funcionaba y antes que pudiera hacer algo al respecto, terminaba transportado a una nueva dimensión para repetir una y otra vez su condena.
Se sacó los guantes para observar las palmas de las manos y calcular su edad. La verdad es que no le importaba, pero llevaba tanto tiempo —casi una eternidad— haciéndolo como rutina que no se había percatado que tenía la posibilidad de detenerse. Estaba más joven que en los últimos universos, eso significaba que ella estaría viva y podría encontrarla. Miró a su alrededor, un planeta enano, seco y solitario; frío y con vientos que congelarían a cualquiera, menos a él, porque ya no sentía nada.
En el suelo, a su lado, tres cadáveres de saiyajin, por sus armaduras podía concluir que se trataban de hombres poderosos y relacionados con la familia real. Y él, aunque no llevase su armadura real de hombreras largas, marcado en el pecho tenía la insignia real. A pocos metros su nave individual lo esperaba con la compuerta abierta. No lo pensó dos veces, entró en ella y dirigió rumbo al planeta desde donde despegó la nave. Debía hacer lo que tenía pendiente antes de terminar con todo.
Fueron tres días de viaje. Tres días en que no pudo dormir y pensar nada más que no fuese ella. sabía que daría con ella, pero esperaba fuese de inmediato, bajar de la nave y tenerla en frente suyo; no pasar días, meses y años buscando a la real con cero posibilidades de encontrarla.
Identificó en seguida el planeta, ya lo había visto tantas veces desde el espacio que podría dibujarlo de memoria sin errar en ningún detalle: Vegetasei.
(…)
Luego de ducharse y secarse, Bulma se vistió con algo simple, un pantalón y camiseta desteñida; después de todo hoy era su día libre y no tenía pensado salir de su habitación. Pese a los años que llevaba como prisionera no lograba adaptarse a la vida que le había tocado. Vaya que había intentado fugarse, pero hace un año se detuvo luego de que mataran a la chica que trató de ayudarla. Se tiró a la cama y antes que pudiera decidirse entre leer y dormir, una compañera de trabajo entró agitada y nerviosa a su habitación.
—¿Qué pasa? Hoy no tengo que trabajar, vayan a molestar a otra.
—¡No! ¡Tienes que bajar, ya! ¡No te cambies de ropa, no hay tiempo!
—¿De qué estás hablando? Sabes que no hago remplazos, vete a molestar a alguien más.
—¡No! ¡Bulma, es el rey! ¡El rey de este planeta ha pedido atenderse contigo!
—¡¿Qué?! —Se sentó y miró a la mujer que continuaba en la puerta, agitada por haber subido las escaleras corriendo en tan altos tacos. —¡Eso es imposible!
—¡Dijo Bulma! ¡Y tú eres la única Bulma que conocemos! Apresúrate y baja. Dijo que fueras enseguida, no importa la ropa, ¡te quiere ya!
—¡Está bien! ¡Voy! —Salió enseguida de su cuarto. Jamás había sabido que el rey frecuentara el prostíbulo, ya que él poseía un harén personal para no tener que perder el tiempo y lo más raro es que supiera su nombre. No lo entendía, pero era mejor apurarse, no quería que la mataran por impuntual y conocido era el carácter del monarca que asesinaba sin piedad a todos los que no obedecieran.
Le indicaron el privado número diez, el más grande y elegante que contaba con una cómoda cama, muebles, comida y bebidas. Cuando entró, lo encontró sentado en una silla, junto a la mesa redonda; estaba en silencio y en cuanto la observó, no le quitó la vista de encima. Bulma no logró descifrar esa mirada, pero le provocó escalofríos.
También lo miró. Permaneció de pie en el rincón del privado y lo observó esperando a que diera las instrucciones. Esta era la segunda vez en su vida que lo miraba y no podía dejar de tiritar, sabía que todas las historias del monarca de Vegetasei eran ciertas y le aterraba pensar qué hacía en un lugar como este, un simple prostíbulo donde jamás se había visto una figura de palacio ya que las mujeres eran llevadas a sus habitaciones o dónde ellos quisieran. De pronto se sintió más incómoda. La mirada del hombre era tan potente que no era capaz de soportarla y de un momento a otro, ya no tuvo miedo por su vida, pero no entendía por qué tal intensidad en esos ojos que jamás se habían posado antes en ella.
—¿Se encuentra bien, su majestad? ¿Necesita un vaso de agua o algún licor de su gusto? Puedo también ir por comida si así gusta.
—Aprovechas el momento oportuno para ganarte mi simpatía —comentó con una sonrisa—. Manipuladora.
—¿Perdón? —En verdad no entendía por qué había tanta cercanía en su tono de voz y palabras. ¿Se habría golpeado en la cabeza durante una misión? Pero eso no explicara que el rey de Vegetasei estuviese en un burdel y hablando precisamente con ella y sobretodo el que supiera que con lo que dijo trataba ganarse la simpatía de él para conseguir algo.
—Ven, siéntate. —Le indicó la silla a su lado. Bulma no dudó en obedecerle. El hombre la observó un momento en silencio, como a la espera de que hiciera o dijera algo, pero al verla en silencio, decidió hablar—. Esta vez no nos hemos conocido aún.
—¿Usted y yo?
—En la mayoría de las veces ya estamos juntos o al menos nos conocemos.
—De qué está hablan…
—Te juro que he hecho lo imposible por encontrarte, pero simplemente has desaparecido. Llevo vidas enteras buscándote y continuaría haciéndolo, pero el aparato que construiste se descompuso y ya no puedo manejarlo. —No dejó de mirarla a los ojos. Si esta es la última vez que vería a Bulma, al menos sacaría lo que tenía adentro pese a no tratarse de la original, su Bulma.
—Su majestad, creo que se confundió de perso…
—Deja de hablar y piensa un momento. Si eres tan inteligente como sueles presumir a diario, entenderás.
No fue necesario decir más. Con esas pocas palabras, Bulma logró hacerse una idea.
—Nos conocemos.
—No tienes idea. —Otra sonrisa amarga acompañó sus palabras.
—No es el rey de este planeta, ¿verdad?
—Mientras esté aquí lo seré.
—¿Cuándo se marchará?
—No lo sé.
—Dijo algo sobre un aparato descompuesto. ¿Tiene que ver con su estadía acá?
—Supongo. Tenías razón, no soy tan inteligente como tú para entender cómo funciona y menos repararlo. Simplemente vine hasta acá para verte una vez más.
—¿Qué pasó entre nosotros?
—Me dediqué a distanciarte y finalmente te fuiste, pero no por voluntad propia, y es por eso que llevo tanto tiempo buscándote. Tu hijo te necesita.
—¡¿Tengo un hijo?!
—En muchos universos lo tuviste, también lo perdiste y en otros no alcanzaste a vivir lo suficiente para tenerlo.
—¿Y qué pasará conmigo en este universo?
—No tengo la respuesta de nada. Puede que acabes junto al Vegeta de este planeta o te elimine.
—¿Así de extremo es lo nuestro?
—Eso fue lo que me mantuvo en la Tierra.
—Me conociste en la Tierra… —exclamó sorprendida y emocionada. Hace tanto tiempo que no sabía de su hogar, ni siquiera sabía si continuaba en pie o había sido saqueado por los saiyajin o alguna otra raza—. ¿Nos amamos? —No sabía por qué preguntó eso. O tal vez sí, ya que después de tanto tiempo como prisionera en un planeta extraño era esperanzador saber que otra Bulma lo había pasado mejor.
Vegeta no respondió, continuó en silencio observándola a los ojos. Había pasado tanto tiempo atrapado en dimensiones que ya sentía algo mal dentro de su cabeza. Estaba cansado de todo y la mujer que tenía en frente había logrado lo mismo que las anteriores: desquiciarlo un poco más.
Se puso de pie y caminó hasta la puerta. No quería cambiar toda la historia de este planeta como lo había hecho con otros; no porque le importara el destino del planeta, sino porque podía afectarle a ella y terminar mal y ya lo había arruinado muchas veces.
—Debo marcharme.
—¿A dónde?
—No sé. Pero no queda mucho.
—¡Espera! —Bulma se puso de pie para seguirlo, pero él fue más rápido.
Caminó sin problemas por el lugar porque todo el mundo lo dejaba pasar por temor a perder la vida ante el despiadado rey. Algunos le hablaron y ofrecieron comida y bebidas gratis, esperando que se quedara y escogiera a otra mujer, otra afortunada para pasar la noche con el monarca, pero Vegeta no escuchó a nadie y caminó ciego y sordo por la gran casona hasta salir al exterior. Respiró el frío y fresco aire de la noche, aún no era muy tarde y las calles continuaban vacías, afortunadamente para él, porque deseaba estar solo. Sacó el guante izquierdo para observar el reloj descompuesto y maldijo en su interior por no ser capaz de encontrarla ni de volver a su universo y si en un principio fue diferente e incluso entretenido ya estaba harto de vivir la vida de tantos Vegetas. Lo único que deseaba era encontrar a su Bulma o morir de una vez por todas, pero no podía continuar así.
—¿Eso es lo que te hace viajar entre dimensiones?
Vegeta se volteó al oír la voz de Bulma. La mujer estaba detrás de él y le había sido fácil salir del prostíbulo a pesar que tenían prohibido abandonar el lugar. Solo le bastó decir que era la nueva concubina del rey y de ese modo nadie se atrevería a desobedecerla.
—¿Es ese reloj, verdad?
—¿Qué?
—Se descompuso y ahora te envía de una dimensión a otra sin poder controlarlo —murmuró acercándose a él para poder mirar el aparato—. ¿Y dices que yo hice esto? —La verdad es que no podía salir de su asombro. Estaba segura que de no haber sido raptada para obligarla a prostituirse en un planeta extraño y lejano, hubiera hecho grandes descubrimientos en el área científica, pero esto sobrepasaba sus límites, aunque si había alguien capaz de algo así, era ella.
—Sí.
—Tal vez si te lo sacas puedas dejar de viajar.
—No es lo que quiero, debo encontrarla.
—Pero si sigues así podrías tardar una eternidad en hacerlo. —Lo miró a los ojos, convencida de lo que hablaba, como si dominara a la perfección el tema. Ya que el hombre continuó en silencio, ella se decidió a hablar—. Déjame ayudarte.
—¿De qué hablas? —La miró serio y dio un paso hacia atrás para alejarse de ella.
—Si dices que yo fui capaz de construir eso, entonces puedo entenderlo y repararlo si me das la oportunidad de revisarlo.
—¿Por qué me ayudarías a eso?
—Se supone que me conoces, ¿no? —Levantó una ceja, confiada en sí misma—. Tú quieres encontrar a tu mujer y yo quiero salir de acá. Si te quedas en este planeta serás el rey y puedes contar con la tecnología que quieras para reparar ese reloj y quien mejor que yo para hacerlo. Lo único que pido a cambio es que antes de que te marches me liberes.
Nuevamente guardó silencio. Antes hubiera aceptado enseguida, pero este Vegeta ya había pasado por demasiadas cosas y no podía jactarse de ser el mismo de antes.
Fin.
Varias cosas que mencionar:
Mil disculpas por la tardanza. Sé que esto era un reto diario, pero la universidad me mató ya que estamos en las últimas y lo único que podía hacer al llegar de clases era estudiar un poco, hacer trabajos y dormir, hoy fue mi último día de clases hasta el próximo lunes, así que volví recargada y con ganas de escribir.
Este último reto trataba de un objeto a tu derecha + tu estado de ánimo. A mi derecha tengo un pequeño mueble y en éste once figuras de Vegeta y para ser honesta, mi estado de ánimo en este momento es indescifrable.
Escribí Paradoja para darme un empujón para atreverme a escribir de una vez por todas el fic largo que tengo en mente desde hace muuuuucho tiempo y que lleva por nombre el mismo de este one shot. Esta escena es sacada el fic largo que guardo en mi cabeza, para que se hagan una idea de qué trata. Trataré de escribirlo este verano, pero no sé, tengo mucho pendiente, pero trataré de hacerme espacio.
Iba a explicar por qué Vegeta está algo diferente, pero creo que ya quedó claro con la historia y lo que escribí en el punto anterior. Obviamente no puse tantos detalles porque sería spoilear el fic largo.
Ahora que terminé con el reto, volveré con Fragmentos y El Legado. Y si les gustó esto de los distintos universos, los invito a pasearse por El Legado, muchas de las ideas que saqué para estos one shots, salieron de ahí.
Miles de gracias por los rws, follows y favs. Nos veremos pronto en cada historia.
Con cariño,
Dev.
