¡Buen fin de semana! ¡Nueva semana de cuarentena nuevo capítulo! Disfrútenlo

Capítulo 8

RUMORES

Cuando conseguí abrir los ojos, vi que mi almohada estaba hecha de tela tejana y piernas Fate-chan estaba sentada con la espalda contra la bañera, como si hubiera perdido el conocimiento. Parecía tan hecha polvo como yo creí yo aparté la sábana y me levanté; cuando vi el horrible reflejo que me devolvía el espejo sobre el lavabo, ahogué un grito.

Tenía un aspecto aterrador.

Se me había corrido el rímel, había manchas de lágrimas negras en las mejillas, la boca embadurnada de restos de pintalabios y dos marañas de pelo a cada lado de la cabeza.

Fate-chan estaba rodeada de sábanas, toallas y mantas había improvisado un jergón mullido donde dormí mientras yo vomitaba los membrillos chupitos de tequila que había consumido la noche anterior Fate-chan había estado sujetándome el pelo y se había tenido conmigo toda la noche.

Abrí el grifo y puse la mano debajo de hasta el agua afectada la temperatura que quería. Mientras me frotaba la cara oí un quejido que provenía del suelo Fate-chan se movió, se frotó los ojos y se estiró entonces miró a su lado y se incorporó asustado.

—Estoy aquí —dije— ¿Por qué no te vas a la cama y duermes un poco?

— ¿Estás bien? —Preguntó, frotándose los ojos una vez más.

—Sí, bien bueno, todo lo bien que puedo estar. Me sentiré mejor después de darme una ducha.

—Solo para lo sepas ayer por la noche me arrebataste mi título de locura. No sé cómo te apañaste, pero no quiero que lo hagas otra vez.

—Bueno, digamos que crecí en ese ambiente, no tiene gran importancia.

Me cogió la barbilla entre las manos y me limpió los restos de rímel de debajo de los ojos con sus pulgares.

—Para mí sí que la tuvo.

—Okay, no volveré a hacerlo ¿contenta?

—Sí, pero tengo que decirte una cosa siempre y cuando prometas no enojarte.

—Ay Dios ¿qué hice?

—Nada, pero tienes que llamar a Hayate.

— ¿Dónde está?

—En su dormitorio. Discutió con Carim ayer por la noche.

Me duché a toda prisa y me puse la ropa que Fate-chan me había dejado en el lavabo, cuando salí del baño, Carim-chan y Fate-chan estaban sentadas en el salón.

— ¿Qué le ha hecho? —Pregunté.

A Carim-chan se le cayó el alma a los pies.

—Está muy cabreada conmigo.

— ¿Que Paso?

—Me enfadé con ella por animarte a beber tanto, pensaba que acabaríamos teniendo que llevarte al hospital, una cosa llevó a la otra y lo siguiente que sé es que tuvimos gritando, íbamos borrachas las dos, Nanoha dije algunas cosas que no puedo retirar. —Sacudió la cabeza, sin levantar la mirada del suelo.

— ¿Como qué? —Pregunté enfadada.

—Le llamé unas cuantas cosas de las que no me enorgullezco y después le dije que se fuera.

— ¿Dejaste que se marchara borracha? ¿Qué clase de idiota eres? —Dije, mientras cogía mi bolso.

—Cálmate, Paloma. Ya se siente lo suficientemente mal —rogó Fate-chan, encontré por fin el teléfono en mi bolso y marqué el número de Hayate-chan.

— ¿Diga? —Su voz sonaba fatal.

—Acabo de enterarme —Suspire— ¿Estás bien?

Caminé pasillo abajo para tener un poco más de privacidad, solo me volví una vez para lanzar una mirada asesina a Carim-chan.

—Estoy bien, pero es una idiota. —Sus palabras eran duras, pero notaba el dolor en su voz. Hayate-chan dominaba el arte de esconder sus emociones, podría haber escondido a cualquiera menos a mí.

—Siento no haberme ido contigo.

—Estabas fuera de combate, Nanoha-chan — Buena observación

— ¿Por qué no vienes a recogerme? Así hablamos— Oí su respiración al otro lado del teléfono.

Después de una larga pausa, el tintineo de unas llaves de fondo.

—Muy bien. Estaré allí dentro de un minuto.

Entré en el comedor eché el bolso al hombro, las dos rubias me miraron abrir la puerta y esperar a Hayate-chan, Carim-chan me miraba desolada desde el sofá.

— ¿Va a venir?

—No quiere verte, Carim — Ella soltó un suspiro y se dejó caer en el cojín.

—Me odia.

—Hablaré con ella, será mejor que empieces a pensar en una disculpa genial.

Diez minutos después, tocando dos veces el claxon de un coche y cerré la puerta detrás de mí. Cuando llegué al final de las escaleras, Carim-chan salió corriendo tras de mí hacia el Honda rojo de Hayate-chan y se encorvó para verla a través de la ventanilla. Me detuve en seco y me quedé viendo cómo Hayate-chan la despreciaba, manteniendo en todo momento la mirada fija en el centro bajó la ventanilla; Carim parecía estar dándole explicaciones y después comenzar a discutir volví al interior para darles algo de privacidad.

— ¿Paloma? — Fate-chan me hablo corriendo escaleras abajo.

—No tiene buena pinta.

—Deja que aclaren las cosas ven entra —pidió entrelazando sus dedos con los míos y llevándome escaleras arriba.

— ¿Tan grave fue la discusión? —Pregunté ella asintió.

—Sí, bastante. Aunque justo ahora están saliendo de su fase de luna de miel, así que lo resolverán.

—Teniendo en cuenta que nunca has tenido una novia, pareces saber bastante sobre relaciones.

—Tengo tres hermanos y una hermana créeme tengo experiencia— Carim-chan irrumpió entrando en el apartamento y cerró la puerta detrás de ella.

— ¡Esta chica es imposible, joder! — Besé a Fate-chan en la mejilla y me fui

—Aquí entro yo.

—Buena suerte— Fate-chan.

—Esa chica es imposible, joder.

Se me escapó una risita, pero ella me fulminó con la mirada.

—Lo siento —dije forzándome a dejar de sonreír.

Salimos a dar un paseo en coche y Hayate-chan gritó, lloró y volvió a gritar un poco más.

A veces, empezaba a despotricar como si hablara directamente con Carim-chan, como si estuviera sentada en mi sitio. Yo permanecía en silencio, dejando que Hayate-chan se desahogara como solo Hayate sabía hacer.

— ¡Me dijo irresponsable! ¡A mí! ¡Como si no te conociera! Como si no te hubiera visto sacarle a tu padre cientos de dólares bebiendo el doble de lo que bebiste ayer. ¡Habla sin tener ni idea! ¡No sabe cómo era tu vida! ¡No sabe lo que sé, actúa como si fuera su hija en lugar de su novia! —Puse mi mano sobre la suya, pero la apartó— Pensó que tú eras el motivo por el que lo nuestro no funciona, luego acabó fastidiándolo todo ella solita y hablando de ti, ¿qué demonios pasó ayer con Parker?

El repentino cambio de tema me cogió por sorpresa.

— ¿Qué te refieres?

—Fate-chan te organizó esa fiesta, Nanoha y tú en la fiesta te estabas comiendo a Parker ¡Y te extrañas de ser la comidilla de todo el mundo!

— ¡No enojes! Le dije a Parker que no deberíamos hacer eso. ¿Y qué importa si Fate-chan me organizó o no la fiesta? ¡No estoy con ella!

Hayate-chan no apartaba la mirada del frente y resopló por la nariz.

—Está bien, Hayate dime qué pasa ¿Ahora estás enfadada conmigo?

—No, no estoy enfadada contigo simplemente, no me gusta esta situación

.

Sacudí la cabeza, después miré por la ventanilla antes de decir algo de lo que me arrepentiría. Hayate-chan siempre había sabido cómo hacerme sentir como una auténtica mierda.

—Pero ¿te das cuenta de lo que está pasando? —Me reclama— Fate-chan ha dejado de pelear no sale sin ti, no ha llevado a una casa a ninguna chica desde las barbies gemelas, todavía no se ha cargado a Parker, te preocupas que la gente diga que estás jugando a dos bandas. ¿Sabes por qué lo dice la gente, Nanoha? ¡Porque es la verdad!

Me volví lentamente hacia ella, intentando lanzarle la mirada más asesina que pude.

— ¿Qué demonios te pasa?

—Si ahora sales con Parker y estás tan feliz— detectado en un tono de burla—, ¿por qué no estás en la residencia?

—Porque perdí la apuesta, ¡ya lo sabes!

— ¡Venga ya, Nanoha! No dejas de hablar de lo perfecto que es Parker, tienes esas citas alucinantes con él y se la pasan charlando por teléfono, pero después te vas a dormir con Fate cada noche ¿No ves el problema de esta situación? Si realmente te gustara Parker, tus cosas estarían en la residencia ahora mismo.

Apreté los dientes.

—Sabes que nunca me escapo de una apuesta, Hayate.

—Lo que yo decía —insistió ella, retorciendo las manos alrededor del volante—Fate es lo que quieres y Parker lo que crees que te conviene.

—Sé que eso es lo que parece, pero…

—Eso es lo que todo el mundo piensa así que, si no te gusta cómo habla la gente de ti, cambia de forma de actuar no es culpa de Fate ha dado un giro de ciento ochenta grados por ti y tú recoges la recompensa, mientras Parker disfruta de los beneficios.

— ¡Hace una semana querías que recogiera todas mis cosas y que no dejara que Fate volviera a acercárseme nunca más! ¿Y ahora la defiendes?

— ¡Nanoha! ¡No estoy defendiéndola, estúpida! Solo me preocupo por tu bien ¡Las dos están locas uno por la otra! Y tienen que tomar alguna decisión al respecto.

— ¿Cómo p se te ocurra que yo podría estar con ella? —Me lamenté— ¡Se supone que es mejor mantenerse alejada de gente como ella!

Apretó los labios, perdiendo claramente la paciencia.

—Estas empeñada que ella es como tu padre ¡Esa es la única razón por la que te estás planteando estar con Parker! Es completamente opuesto a Shiro sin embargo, crees que Fate te va a devolver exactamente al punto del que partías. No es como tu padre, Nanoha.

—No digo que lo sea, solo que simplemente no quiero terminar con alguien que puede llegar a ser como él.

—Fate no es como el creo que no valoras lo mucho que significa para ella, si tan solo le dijeras…

—No… No lo dejamos todo atrás para que todo el mundo me mire aquí como lo han hecho en Midchilda, centrémonos en el problema que nos apremia, Carim te está esperando.

—No quiero hablar de Carim—reduciendo la velocidad para detenerse en un semáforo.

—Está hecha polvo, Hayate te ama —Se le llenaron los ojos de lágrimas y le tembló el labio inferior.

—Me da igual.

—Eso no es cierto.

—Lo sé —gimoteó ella, apoyándose en mi hombro. Lloró hasta que cambió la luz del semáforo y entonces, le di un beso en la frente.

—Está verde.

Ella se enderezó y se secó la nariz.

—Ha sido bastante mala antes con ella no creo que ahora quiera hablar conmigo.

—Claro que sí, ella sabía que estabas enfadada.

Hayate-chan se limpió la cara y dio media vuelta. Me preocupaba que me costara mucho esfuerzo conseguir que entrara conmigo, pero Carim-chan se iba escaleras abajo antes de que ella apagara el motor.

Abrió de un golpe la puerta del coche y tiró de ella para sacarla del coche.

—Lo siento mucho, nena debería haberme metido en mis propios asuntos por favor..., por favor, no te vayas. No sé qué haría sin ti.

Hayate-chan le cogió la cara entre las manos y sonrió.

—Eres una tonta arrogante, pero aun así te amo.

Carim-chan la cubrió de besos, como si no hubiera visto en meses, yo sonreí admirando un buen trabajo Fate-chan estaba de pie en el umbral de la puerta sonreía mientras yo me abría paso dentro del apartamento.

—Y vivieron felices para siempre— dijo Fate-chan cerrando la puerta detrás de mí.

Me derrumbé en el sofá, ella se sentó a mi lado y puso mis piernas sobre su regazo.

— ¿Qué quieres hacer hoy, Paloma?

—Dormir O descansar... o dormir.

— ¿Pudo darte tu regalo primero? — Le di un empujón en el hombro.

— ¿Qué? ¿Me has comprado un regalo? — Su boca dibujó una sonrisa nerviosa.

—No es una pulsera de diamantes, pero pensé que te gustaría.

—Me encantará, ya lo sé.

Se levanto del sofá y desapareció en el dormitorio de Carim-chan enarqué una ceja, la oí murmurar y después apareció con una caja.

—Ábrelo ya quiero que te sorprendas.

— ¿Por qué la prisa? —Pregunté, al tiempo que levantaba la tapa.

Me quedé boquiabierta cuando un par de grandes ojos azules se quedará mirándome.

— ¿Una cachorrita? —Grité, metiendo las manos en la caja.

Levanté a la cachorrita anaranjada de pelo rizado a la altura de la cara y yo cubrió la boca de besos cálidos y húmedos.

La cara de Fate se iluminó, triunfal.

— ¿Te gusta?

— ¿Que si me gusta? ¡Me encanta! — ¡Me ha comprado un cachorro!

—Es un Cair Terrear, tuve que conducir tres horas para recogerlo el jueves después de clase.

—Así que cuando dijiste que te ibas con Carim-chan a llevar su coche al taller...

—Fuimos por tu regalo —asintió ella.

—No para moverse —dije riéndome.

—Toda chica necesita un Arf en su vida— dijo eso y luego me ayudo a sujetar la bolita de pelos en mi regazo.

— ¡Sí que tiene cara de Arf! Así la llamare —dije, frunciendo la nariz delante del cachorrita inquieta.

—Puedes dejarla aquí, yo cuidaré de ella por ti cuando tú vuelvas a la residencia —su boca se abrió en una sonrisa marca dentífrico—y así estaré segura que vendrás de visita cuando se acabe el mes.

Apreté los labios.

—Habría vuelto de todos modos

—Haría cualquier cosa por esa sonrisa que estás poniendo ahora mismo.

—Creo que necesito una siestecita, ¿tú qué opinas Arf? Sí, sí, ya lo creo —dije arrullando a la cachorra.

Fate asintió, me cogió en su regazo y entonces se tomó.

—Pues vamos allá.

Me llevó a su dormitorio, retiró las sábanas y me dejó sobre el colchón pasando por encima de mí, alargó el brazo para correr las cortinas, después se dejó caer en su almohada.

—Gracias por quedarte conmigo ayer por la noche —dije, mientras acariciaba el suave pelo de Arf—. No tendrías que haber dormido en el suelo del cuarto de baño.

—Lo de ayer fue una de las mejores noches de mi vida.

Me volví para ver la expresión de su cara. Cuando vi su gesto serio, le lancé una mirada de duda.

—Dormir entre el lavabo y la bañera en un suelo frío de baldosas con una idiota que no dejaba de vomitar ¿ha sido una de tus mejores noches? Eso es triste.

—No, fue una de las mejores noches porque me envió a tu lado cuando encontrabas mal y porque te dormiste en mi regazo, no fue cómodo, no dormí una mierda, pero empecé tu decimonoveno cumpleaños contigo y la verdad es que eres bastante dulce cuando te emborrachas.

—Claro, seguro que entre náusea y náusea estaba encantadora.

Me acercó hacia ella y le dio unas palmaditas a Arf, que estaba acurrucada junto a mi cuello.

—Eres la única mujer que sigue increíble con la cabeza metida en el lavabo y eso es decir mucho.

—Gracias procuraré que no tengas que volver a hacer de canguro —Se apoyó sobre su almohada.

—Lo que tú digas pero nadie puede sujetarte el pelo como yo —Me reí y cerré los ojos, hundiéndome en la oscuridad.

— ¡Despierta, Nanoha! —gritó Hayate-chan, mientras me sacudía.

Arf me lamió la cara.

— ¡Estoy despierta! ¡Estoy despierta!

— ¡Tenemos clase dentro de media hora! — Salí de la cama de un salto.

—He estado durmiendo durante… ¿catorce horas? ¿Qué demonios ha pasado?

— ¡Métete ya en la ducha! Si no estás lista en diez minutos, me largaré dejándote aquí.

— ¡No tengo tiempo de darme una ducha! —Dije, mientras me cambiaba la ropa con la que me había quedado dormida.

Fate-chan apoyó la cabeza en la mano y se rio.

—Chicas, son muy ridículas. Llegar tarde a una clase no es el fin del mundo.

—Lo es para Hayate-chan, no falta a clase y odia llegar tarde —dije, mientras metía la cabeza por la camiseta y me ponía los tejanos todo al mismo tiempo.

—Deja que Hayate se adelante yo te llevo —Salté sobre un pie y luego sobre el otro.

—Mi bolso está en su coche, Fate-chan.

—Como quieras, pero no te hagas daño de camino a clase.

Levantó a Arf, está sosteniendo una pelota pequeña de fútbol americano en su hocico y me la llevó al pasillo.

Hayate-chan ya estaba adentro del coche.

—No puedo creer que te haya comprado un cachorro— mirando hacia atrás, mientras sacaba el coche de donde tenía aparcado.

Fate-chan estaba de pie bajo el sol de la mañana en pijama y descalza, rodeándose con los brazos por el frío. Observaba cómo Arf olisqueaba un pedacito de hierba y la guiaba como una madre orgullosa.

—Nunca he tenido perro —dije— Será una experiencia interesante— Hayate-chan miró a Fate-chan antes de cambiar la marcha del Honda.

— Fate T. Harlaown, la dueña de media escuela cuidando a una perrita — dijo mi mejor amiga

Arf es adorable. Incluso tú acabarás rendida a sus patitas.

—Sabes que no te lo puedes llevar a la residencia, ¿no? Me temo que Fate-chan no calculo en ese detalle.

—Fate-chan dijo que se lo quedaría en su apartamento— Ella arqueó una ceja.

—Por supuesto, Fate-chan pensó en todo — Sacudiendo la cabeza, mientras aceleraba.

Resoplé, deslizándome en mi asiento con un minuto de tiempo. Una vez que mi sistema había absorbido la adrenalina, la pesadez de mi coma pos cumpleaños se adueñó de todo mi cuerpo. Hayate-chan me dio un codazo cuando la clase acabó y la seguí a la cafetería.

Carim-chan se reunió con nosotras en la puerta; inmediatamente me di cuenta de que algo no iba bien. Fate-chan corrió hasta donde tuvimos nosotras y se llevó las manos a las caderas, resoplando hasta que recuperó el aliento.

— ¿Acaso te persigue una turba de mujeres enfadadas? —Dije para picarle ella negó con la cabeza.

—Intentaba detenerlas... antes de que... entraran— jadeando.

— ¿Qué pasa? —Preguntó Hayate-chan a Carim-chan.

—Hay un rumor —empezó a decir Carim-chan—. Todo el mundo dice que Fate se llevó a Nanoha a casa y... bueno, los detalles afectados, pero en general la situación es bastante mala.

— ¿Qué? ¿Lo dices en serio? —Exclamo Hayate-chan poniendo los ojos en blanco.

— ¿A quién le importa, Nanoha? La gente lleva especulando sobre Fate-chan y tú desde hace semanas. No es la primera vez que alguien las acusa.

Fate-chan y Carim-chan se miraron.

-¿Qué? —Dije—. Hay algo más, ¿no? — Carim torció el gesto.

—Dicen que te acostaste con Parker en casa de Brasil y que luego dejaste que Fate... te llevara a casa... ya me entiendes. —Me quedé boquiabierta.

— ¡Genial! Entonces, ¿ahora soy la puta de la universidad?

La mirada de Fate-chan se oscureció y sus mandíbulas se tensaron.

—Todo esto es culpa mía. Si se trata de otra persona, no dirían esas cosas de ti. —Entró en la cafetería, con los puños cerrados a ambos lados del cuerpo.

Hayate-chan y Carim-chan entraron tras ella.

—Esperemos que nadie sea tan estúpido como para decírselo en la cara a Fate.

—O a Nanoha —añadió Carim-chan.

Fate-chan se acomodó a unos pocos asientos de mí y se quedaron meditando sobre su sándwich. Esperaba que me mirara para ofrecerle una sonrisa reconfortante. Fate-chan tenía una reputación, pero yo había dejado que Parker pasar a primer base.

Carim-chan me dio un codazo, mientras yo seguía con la mirada fija en su prima.

—Simplemente se siente mal, quizá intenta no alimentar el rumor.

—No tienes por qué sentarte ahí, Fate-chan. Vamos, ven aquí —dije, dando unas palmaditas sobre la superficie vacía que tenía delante de mí.

—He oído que te lo pasaste genial en tu cumpleaños, Nanoha— dijo Chris Jenks, lanzando un trozo de lechuga al plato de Fate-chan.

—No empieces, Jenks —le avisó a Fate-chan, con el ceño fruncido. Chris sonrió, levantando sus mofletes redondos y rosáceos.

—He oído que Parker está furioso dijo que pasó por tu apartamento ayer, que Fate y tú seguían en la cama.

—Estaban durmiendo una siesta, Chris —replicó con desdén Hayate-chan. Mis ojos se clavaron en Fate-chan.

— ¿Del estacionamiento fue al apartamento? — Se movió incómodo en su silla.

—Iba a decírtelo.

— ¿Cuándo? —Le pregunte, Hayate-chan se acercó a mi oído.

—Parker se enteró del rumor y fue a pedirte explicaciones, intenté detenerlo, pero cruzó el pasillo y... se llevó una idea totalmente equivocada.

Planté los codos en la mesa y yo tapé la cara con las manos.

—Esto se pone cada vez mejor.

—Entonces, ¿no llegaron a mayores? —Preguntó Chris—. Joder, qué asco la verdad es que pensaba que Nanoha era buena para ti, Fate.

—Será mejor que lo dejes ya, Chris —le avisó a Carim-chan.

—Si no piensas acostarte con ella, ¿te importa si lo hago yo? — Chris se empezó a reír junto con sus compañeros de equipo.

Me ardía la cara por la vergüenza, pero entonces Hayate-chan me gritó al oído; Fate-chan había dado un salto desde su asiento. Se tomó por encima de la mesa, cogió a Chris por la garganta con una mano, le agarró con el puño por la camiseta, deslizó al chico por encima de la mesa, mientras se oía el ruido de docenas de sillas arrastrándose por el suelo de la gente que se levantaba para mirar Fate-chan lo golpeaba una y otra vez en la cara, su codo se eleva en el aire antes de asestar cada golpe lo único que Chris podría hacer era taparse la cara con las manos.

Nadie tocó a Fate estaba fuera de control y su reputación disuadía a cualquiera de entrometerse, los jugadores de fútbol americano se agachaban y ponían muecas de dolor mientras observaban cómo atacaban a su compañero sin piedad en el suelo de baldosas.

-¡Fate! —Grité, mientras rodeaba la mesa.

Cuando estaba a punto de acertar otro golpe, Fate detuvo su puño, después soltó la camiseta de Chris y lo dejó caer al suelo jadeaba cuando se volvió a mirarme, nunca la había visto con un aspecto tan aterrador. Tragué saliva y retrocedí un paso, cuando ella me golpeó en el hombro al pasar junto a mí.

Di un paso para seguirla, pero Hayate-chan me cogió del brazo. Carim-chan le dio un beso rápido, después rápidamente a su prima al exterior.

—Joder —susurró Hayate.

Nos volvimos y vimos a los compañeros de Chris recogerlo del suelo; no pude evitar estremecerme al ver su cara roja e hinchada. Le sangraba la nariz, y Brasil le dio una servilleta de la mesa.

— ¡Esa loca hija de puta! —Gruñó Chris sentándose en la silla y tapándose la cara con la mano, entonces me miró— Lo siento, Nanoha, solo estaba bromeando.

No sabía qué responder, nadie podría explicar qué había pasado más que él.

—Para que lo sepas, no se acostó con ninguno de los dos afectados— dijo Hayate-chan.

—Nunca sabes cuándo cerrar el pico, Jenks — Hayate-chan me cogió del brazo.

—Venga, vámonos.

No perdió ni un minuto en meterme en su coche. Cuando lo puso en marcha, la cogí de la muñeca.

— ¡Espera! ¿Adónde vamos?

—A casa de Carim, no quiero que esté a solas con Fate ¿No lo ha visto? esa chica ha perdido totalmente el control.

—Bueno, ¡porque yo tampoco quiero estar cerca de ella! — Hayate me miró con incredulidad.

—Obviamente, le pasa algo. ¿No quieres saber qué es?

—Mi instinto de supervivencia prevalece sobre mi curiosidad en este punto, Hayate.

—Lo único que detuvo fue tu voz, Nanoha. Te escuchará, tienes que hablar con ella

Suspiré y le solté la muñeca, dejándome caer sobre el respaldo de mi asiento.

—Está bien, vamos.

Fuimos hasta el estacionamiento, Hayate redujo la velocidad para detenerse entre el estacionamiento entre el carro de Carim y el Bardiche de Fate. Se encaminó hacia las escaleras, llevándose las manos a las caderas con un toque de su propio estilo dramático.

— ¡Vamos, Nanoha! —Gritó Hayate, haciéndome gestos para que la siguiera.

Aunque estaba muy dudosa si hacerlo al finalmente la seguí, pero me detuve cuando vi a Carim correr escaleras abajo y decirle algo en voz baja a Hayate al oído. Me miró, sacudió la cabeza y volvió a susurrarle algo.

— ¿Qué pasa? —Pregunté.

—Carim... —empezó a decir inquieta—, Carim cree que no es muy buena idea que entremos, Fate continúa bastante enfadada.

—Quieres decir que cree que yo no debería entrar —dije.

Hayate se encogió de hombros tímidamente y después miró a Carim, que me tocó el hombro.

—No has hecho nada malo, Nanoha, pero... no quiere verte ahora mismo.

—Si no he hecho nada malo, ¿por qué no quiere verme?

—No estoy segura, no quiere decírmelo, me parece que le avergüenza haber perdido los estribos delante de ti.

— ¡Perdió los estribos delante de toda la cafetería! ¿Qué tengo que ver yo con eso?

—Más de lo que crees— dice Carim, esquivando mi mirada.

Las miré durante un momento y después las empujé para abrirme paso escaleras arriba. Abrí las puertas de golpe, pero solo encontré un salón vacío. La puerta de la habitación de Fate estaba cerrada, así que llamé.

— ¿Fate? Soy yo, abre.

—Lárgate, Paloma —gritó desde el otro lado de la puerta.

Me asomé y lo vi sentada en el filo de la cama, delante de la ventana. Arf le daba pataditas en la espalda, triste porque la ignoraran.

— ¿Qué te pasa, Fate-chan? —Pregunté.

No respondió, así que me quedé de pie a su lado, con los brazos cruzados. Su mandíbula se tensó, pero no con la expresión aterradora de la cafetería, sino que más bien debería deberse a la tristeza. Una tristeza profunda y desesperada.

— ¿No quieres hablar conmigo de lo que ha pasado? — Esperé, pero siguió en silencio; Me di media vuelta hacia la puerta y finalmente soltó un suspiro.

— ¿Te acuerdas de cuando el otro día Brasil comenzó a picarme y tú saliste en mi defensa? bueno... pues eso es lo que ha pasado, solo que se me ha ido un poco de las manos.

—Estabas enfadada antes de que ese idiota dijo —dije después de volver a sentarme junto a ella en la cama.

Ella seguía mirando por la ventana.

—Decía en serio lo de antes tienes que irte, Paloma Dios sabe que no puedo alejarme de ti.

Le toqué el brazo.

—Tú no quieres que me vaya.

Las mandíbulas de Fate volvieron a tensarse, después me pasó el brazo por encima. Hizo una pausa y me dio un beso en la frente, presionando su mejilla contra mi sien.

—No importa lo mucho que lo intente me odiarás. —La rodeé con mis brazos.

—Tenemos que ser amigas, no aceptaré un no por respuesta —dije, citándola.

Levantó las cejas y después me acercó a ella con ambos brazos, todavía mirando por la ventana.

—Paso mucho tiempo mirándote dormir ¡Siempre pareces tan en paz! Yo no tengo ese tipo de paz. Tengo ira y rabia hirviendo dentro de mí, excepto cuando te observo dormir. Eso es lo que estaba haciendo cuando Parker entró —prosiguió ella—. Yo estaba despierta y él entró, simplemente se quedó ahí con esa mirada horrorizada en su cara. Sabía lo que pensaba, pero no lo saqué de su error. No se lo expliqué porque quería que pensara que había pasado algo. Ahora todo el mundo piensa que estuviste con los dos la misma noche.

Arf se abrió camino con el hocico en mi regazo, le rasqué detrás de las orejas.

Fate alargó la mano para acariciarla una vez y después dejó su mano sobre la mía.

-Lo siento — Me encogí de hombros.

—Si se cree todo ese cotilleo, es cosa suya.

—Es difícil que piense otra cosa después de vernos juntas en la cama.

—Sabe que estoy instalada en tu casa y estaba totalmente vestida, por Dios santo — Fate suspiró.

—Probablemente estaba demasiado cabreado para darse cuenta. Sé que le gustas, Paloma. Debería habérselo explicado.

—No importa.

— ¿No estás enfadada? —Preguntó ella, sorprendida.

— ¿Por eso estás tan disgustada? ¿Pensabas que me enfadaría contigo cuando me dijeras la verdad?

—Deberías estarlo si alguien jodiera mi reputación estaría muy enojada

—Pero si a ti te dan igual las reputaciones. ¿Qué ha pasado con la Fate-chan que le importa una mierda lo que piense todo el mundo? —Dije para hacerla rabiar, mientras le daba un suave codazo.

—Eso fue antes de que viera la mirada que pusiste cuando oíste lo que todo el mundo dijo, no quiero que te hieran por mi culpa.

—Nunca harías nada que me hiriera.

—Antes me cortaría el brazo —suspiró ella.

Apoyó la mejilla contra mi pelo no sabía qué responder, Fate-chan consideró haber dicho todo lo que necesitó, así que nos quedamos allí sentadas en silencio, de vez en cuando, Fate me apretaba con más fuerza contra ella. Yo le empecé acariciar su cabellera rubia de principio a fin, Dios sí que tiene el cabello largo, sin saber de qué otro modo podría hacer que se sintiera mejor, además de dejándole que me abrazara.

Cuando el sol comenzó a ponerse, un golpe débil en la puerta nos saco de nuestro trance.

— ¿Nanoha? —La voz de Hayate-chan sonaba tenue al otro lado de la madera.

—Entra, Hayate —respondió Fate-chan.

Hayate-chan entró con Carim-chan y sonrió al vernos abrazadas.

—Íbamos a salir a comer algo. ¿Le apetece ir al Pei Wei?

—Uf... ¿Asiático otra vez, Hayate? ¿De verdad? —Preguntó Fate-chan.

Sonreí, volvía a ser la de siempre otra vez Hayate-chan también se había dado cuenta.

—Sí, de verdad. ¿Vienen o no, chicas?

—Me muero de hambre —dije.

—Claro, no pudimos comer nada— dice Hayate-chan a modo de broma.

—Venga, vamos a comer algo.

Fate-chan siguió rodeándome con el brazo y no me soltó hasta que estuvimos en la barra del Pei Wei

En cuanto a Fate-chan se fue al lavabo, Hayate-chan se acercó a mí.

— ¿Y bien? ¿Qué te ha dicho?

—Nada —respondí enarcó una ceja.

—Han estado en su habitación durante dos horas ¿y no te ha dicho nada?

—Normalmente no lo hace cuando está tan enfadada — refirió Carim-chan.

—Tiene que haber dicho algo —insistió Hayate-chan.

—Dijo que perdió un poco los estribos por defenderme y que no le dijo la verdad a Parker cuando estuvo en el apartamento. Eso es todo —dije.

Carim-chan sacudió la cabeza, con los ojos cerrados.

— ¿Qué pasa, cariño? —Preguntó Hayate-chan, que estaba sentada más allá.

—Fate... realmente no lo hizo por eso— dijo Carim antes de poner los ojos en blanco—. Olvídenlo — La expresión de Hayate-chan demostraba terquedad.

—Demonios, no, no puedes simplemente...

Dejó de hablar cuando Fate-chan volvió y pasó el brazo por detrás de mí.

— ¡Joder! ¿Todavía no han traído la comida?

Nos reímos y bromeamos hasta el restaurante cerró; después nos metimos en el coche para volver a casa. Carim-chan subió las escaleras a Hayate-chan a caballito, pero Fate-chan se quedó detrás y yo tiró del brazo para que no siguiera de inmediato. Se quedó observando a nuestras amigas hasta que desaparecieron tras la puerta y entonces me ofreció una sonrisa de pesar.

—Te debo una disculpa por lo de hoy, así que lo siento.

—Ya te tiene disculpado

—No, me disculpado por lo de Parker, no quiero que pienses que soy una especie de psicópata que va por ahí atacando a la gente por cualquier nimiedad — específicamente ella — pero te debo una disculpa porque no te defiendo por la razón correcta.

— ¿Qué te refieres? —Le apremié.

—Salté porque dijo que quería ser el siguiente de la cola, no porque estuviera metiendo contigo.

—Ya por el simple hecho que diga eso es razón suficiente para que me defiendas.

—A eso voy. Estaba cabreada porque interpreté que quería acostarse contigo.

Después de asimilar lo que Fate quería decir, la cogí por ambos lados de la camiseta y apoyé la frente contra su pecho.

— ¿Sabes qué? No me importa —dije, levantando la mirada hacia ella—. No me importa lo que diga la gente o que perdieras los estribos o que le hicieras una cara nueva a Chris, lo último que quiero es tener mala fama, pero estoy cansada de darle explicaciones a todo el mundo sobre nuestra amistad. Se pueden ir todos al diablo.

La mirada de Fate-chan se endulzó y las comisuras de su boca se curvaron hacia arriba.

— ¿Nuestra amistad? A veces me pregunto si alguna vez me escuchas.

— ¿Qué quieres decir?

—Entremos. Estoy cansada.

Asentí, me sujetó contra ella hasta que entramos en el apartamento. Hayate-chan y Carim-chan ya se habían encerrado en su dormitorio, yo entré y salí de la ducha Fate-chan se quedó sentada con Arf fuera mientras me ponía el pijama, al cabo de media hora, ambas nos acostamos en la cama.

Apoyé la cabeza en su brazo, solté una larga y relajante bocanada de aire.

—Solo quedan dos semanas. ¿Qué te inventarás para cuando tenga que volver a la residencia?

—No lo sé —respondí, podía ver su ceño fruncido, incluso en la oscuridad.

—Oye —Le acaricié el brazo— Era una broma.

Me quedé observándola durante un buen rato, respirando, parpadeando e intentando relajarme. Dio unas cuantas vueltas y después me miró.

— ¿Confías en mí, Paloma?

— ¿Si?

—Ven aquí— acercándome a ella.

Estuve tensa durante unos segundos antes de relajar la cabeza sobre su pecho. Debo de admitir que esto era lo que me hacía falta estar cerca de ella, olor su fragancia, jugar con los mechones de cabello rebelde que se asome en su rostro, me gustaría quedarme con ella toda la vida, pero no creo que eso sea posible.

Yo no sé ustedes pero enserio me cae mal Nanoha en estos capítulos, digo tiene una hermosa rubia muriéndose de amor por ella y ella solo quiere su amistad.

Muchas gracias por llegar hasta aquí y muchas gracias a esas bellas personas que me dejan reviews que el capitulo pasado fueron;

LostNejo120; Nanoha dejaría pobre a todas las tiendas de licores de la ciudad y siempre me dice una amiga que no puedes ser universitario si no has tomado hasta olvidarte de quien eres.

Maikymithsa: Esperemos que esta mujer se dé cuenta de lo que tiene, si no se lo van a quitar.

Pablo395; Ese Parker es una caja de sorpresas y esperemos que Nanoha se dé cuenta de quién es antes de que sea demasiado tarde.

Lectores anónimos: Muchas gracias

Pd: Tengo pagina de facebook por si quieren leer doujin traducidos de love live, symphogear, Mai Hime, los espero con ansias, me pueden encontrar como: Mapache Curioso, espero su visita ansiosamente.

Pd: Si quieren otra historia adaptada o traducida no duden en pedirla.